¡Hola a todos! Hay algo de confusión con respecto a las herencias mágicas de cada quien, y espero aclararlas un poco con estas notas, ya que fue una pregunta recurrente:
La familia Black está dividida en ramas, la principal y las accesorias. La principal es la de Regulus y Sirius, la accesoria es la de Narcisa, Bella y Andrómeda. En la rama secundaria la herencia mágica es la de las Veelas. En la principal es la de los elfos, pero no se manifiesta en todos los descendientes, quiere decir en una misma generación pueden nacer dos niños, uno puede ser un mago común y corriente, el otro un elfo. O puede que ninguno de los dos sea un elfo pero que sus hijos si lo sean. A pesar de esa distinción, hay una mezcla en la herencia mágica de los Black, cada hijo proveniente de esta familia puede ser un elfo o un veela, o ambos, al igual que existe la posibilidad de que ninguna de estas herencias se manifieste. Y por eso, el titulo de esta historia, esa es parte de la razón. La distinción la hago para demarcar en donde se origina la herencia.
La herencia mágica de los Malfoy es la de las Veelas también, pero ellos están relacionados a la realeza de las Veelas, eso quiere decir que su sangre es más fuerte que la de las demás familias. Esto hace que Draco sea un veela puro, además de un miembro de la familia real.
La herencia mágica de los Potter es la de los Elfos, para ser especifica los Altos Elfos, como esos que salen en el Señor de los Anillos. Y si, esto va por la dirección en la que fue la herencia de Draco, Harry es un elfo de sangre pura, si tomamos en cuenta su herencia Black y la herencia Potter. Es un candidato al trono de los Elfos, miembro de la familia real. Sin embargo también tiene sangre de veela, eso traerá unos cuantos problemas y he allí, el nombre de la historia.
No pregunten cómo se me ocurrió, son esas ideas raras que le vienen a uno cuando no puede dormir.
Gio, tu pregunta fue muy interesante pero me temo que no puedo compartir la respuesta. Pero eventualmente se responderá, de eso no tengas la menor duda.
P.D: Muchísimas gracias por la acogida que ha tenido esta historia, los favoritos y las alertas, sobre todo los reviews.
CBD
Pronto, Regulus y Harry descubrirían que no estaban equivocados en su asunción según las noticias que llegaban en las cartas tanto de Sirius como de Remus, la Orden del Fénix era un criadero de lechuzas.
Todos los miembros activos fueron derivados a la obligación de peinar el mundo mágico y el muggle, Harry descubrió cosas muy interesantes que estuvieron completamente ocultas en el pasado. Sirius se divertía bastante molestando a los que vivían en el cuartel general de la Orden del Fénix, dejaba que Kreacher los llamara traidores a la sangre y otras cosas, siempre que no fuese en su presencia (tenía que mantener la fachada). Otra broma que le encantaba hacerles era dejar que el retrato de su "amada madre" les gritara cosas desagradables, teniendo en cuenta su naturaleza esas eran bromas sin importancia pero no podía permitirse más.
Remus por su parte llevaba una carga pesada. Daba reportes falsos a Dumbledore sobre los movimientos de los hombres lobo en Gran Bretaña, estaba obligado a llevar una doble vida con roles completamente opuestos. Mantenía un glamour muy complejo a todas horas cuando se encontraba en el mundo mágico, usaba ropas andrajosas adrede aparentando pobreza para pasar bajo el radar. Cuando se encontraba entre los suyos era una cosa muy distinta, para los hombres lobo Remus era un líder, jefe de una de las manadas de mayor tamaño al menos en esa parte de Europa. Permanecía oculta tanto de Dumbledore como de Voldemort. Y como lo hacía, pues se escapaba completamente a la comprensión del pelinegro.
En el tiempo en que Regulus y Harry vivieron juntos hablaron de muchas cosas. Mas que todo del pasado, los dos concordaban en que era necesario averiguar sobre lo que paso la noche en que Lily y James murieron.
El entrenamiento de Harry estaba comenzando con buen pie, Regulus estaba enseñándole a Harry sobre la herencia mágica, tanto de los Black como la de los Potter. El alivio al saber sobre lo que antes le era ocultado y ser tomado en cuenta se traducía en el creciente respeto que empezaba a sentir por Regulus, uno basado en el agradecimiento.
Para Regulus esta sed de conocimiento que tenia Harry provocaba reacciones diversas. Una era el orgullo de que su hijo fuese tan capaz, y la otra era una furia alimentada por la indignación. Al perderse 14 años de la vida de Harry por culpa de… ¡todos! ¡Todos esos malditos psicópatas sedientos de poder! Regulus no se consideraba una persona vengativa, eso se lo dejaba a Sirius, pero ahora… era momento de recordarles a todos, a Dumbledore, Voldemort, Fudge y a tantos otros… lo que pasaba cuando hacías molestar a un Black. Toda esa maldita comunidad ignorante se quemaría desde sus cimientos y Regulus bailaría en sus cenizas.
Harry era un chico curioso e inteligente que aprendía muy rápido. Eso fue lo que finalmente lo decidió.
_Harry- llamo Regulus desde su estudio.
_ ¿Si?- repuso el chico desde la entrada del estudio.
_ Ten- repuso dándole un cuaderno empastado en cuero de buena calidad.
_ Mi diario, en él están todas las notas que tome cuando estuve en Hogwarts, puede que conteste algunas de tus preguntas.- dijo Regulus.
_ ¡Gracias!- Harry tenía una sonrisa reluciente al aceptar el cuaderno que ahora observaba con reverencia, amaba leer y este objeto contribuiría con mucho, como conocer mejor a quien sin duda alguna era su padre.- Voy a cuidarlo muy bien- aseguro.
_ Estoy seguro de que será así- dijo Regulus, percatándose del atuendo de Harry.- Tenemos que ocuparnos de tu guardarropa antes de que se acaben las vacaciones, eso y averiguar si James pudo dejarte una herencia y quien la tiene.
_ La ropa no es tan importante…- comenzó a decir Harry.
_ ¡Tonterías! Ningún hijo mío va a vestirse así.- dijo Regulus con desdén, haciendo referencia a las ropas viejas de Dudley que eran todo lo que Harry poseía- Ya has tenido que usar esas cosas más tiempo del necesario, y si hubiese sido por mi eso jamás habría pasado. ¡Demonios! Realmente quiero hacerle una visita a esos malditos muggles para mostrarles un poco de la buena hospitalidad que solo podemos dar los Black.
_ No es necesario molestarse por ellos- se apresuro a decir Harry, sin querer que su padre fuese enviado a Azkaban cuando apenas lo estaba recuperando.
_ Para mí lo es- aseguro Regulus, cuidándose de no levantar el tono de su voz. Harry ya había sido maltratado lo suficiente y la solución no era perder la paciencia.- Eres mi único hijo, uno que tuve con la persona que amo y me he perdido toda tu vida, ni siquiera puedo pensar en cómo compensar todo ese tiempo que no estuve allí para ti, y nada de lo que haga jamás será suficiente, al menos no para mí. Tiene sentido que quiera vengarme de todos los que te han hecho daño.
_ Yo no…
_ No lo digas Harry- dijo Regulus, posando un dedo en sus labios antes de que pudiese terminar.- No creo poder controlar mi temperamento si dices que no es necesario o que no es tan importante. Eso ibas a decir, ¿verdad?
_ Yo no estoy interesado en vengarme- repuso Harry, sin encontrar la mirada de su padre.
Regulus luchaba por contener la risa ante esa declaración, si, su hijo era el vivo retrato de James pero no heredo nada de su malicia.
_ No sé de donde sacas esa naturaleza tan compasiva, ciertamente no es de mi lado de la familia, con todo ese asunto de que nos gusta decorar la casa con cabezas de elfos domésticos y la famosa demencia Black, no creo que sea posible. Y James no era precisamente conocido por ser un alma altruista.
_ No es eso- contesto Harry considerando sus palabras- Nadie me ha molestado al punto de que quiera vengarme, hasta ahora solo me conformaría con irme y no volver. Pero después de esto ya no estoy tan seguro.
_ Eso es razonable- dijo Regulus dejando a un lado su trabajo para prestarle atención a su hijo.- después de todo lo que hemos descubierto y lo que falta por aclarar, no podría ser de otra manera.
_ ¡Ah sí!- repuso Harry, recién acordándose de su motivo para estar en la puerta del estudio- El almuerzo está listo.
_ Te he dicho que no es necesario, Harry. Tenemos elfos…- comenzó a decir Regulus.
_ Cuando vivía con los Dursley lo hacía por obligación, aquí lo hago porque me gusta. Que nadie me lo ordene solo lo hace más extraordinario.- dijo Harry.
Sin decir nada mas, Regulus siguió a su hijo a la mesa, tenía mucho por hacer. Harry era una persona maravillosa y el mundo ya lo había lastimado demasiado. El mundo mágico ni siquiera sabría que lo golpeo cuando Regulus terminase con él.
…
Draco recobraba la consciencia a un paso lento, ora su vista se fijaba en el tapiz de la habitación, en los reflejos que creaban las luces en la pared. Su mente embotada por el dolor que aun no pasaba… recordaba pocas cosas sobre la transformación, muchas personas pasaron por la habitación, algunas veces podía distinguirlos pero en su mayoría solo podía ver sombras borrosas. Con todo ese tiempo libre el rubio no podía evitar que su mente divagara, todos los pensamientos que usualmente mantenía en lo profundo de su mente donde no pudiesen molestarlo, estaban ahora en primer plano. Todas las idioteces que hiciera alguna vez, regresaban a morderle después de un tiempo. Draco solo quería que esto se terminara, quizá rechazar la ayuda de las pociones para el dolor no fue una muy buena idea. Se incorporo en la cama a duras penas controlando su cuerpo exhausto… tenía que saber, el resto de su vida dependía de ello.
_ Que conveniente que decidas unirte al mundo después de unas horas, Draco. El proceso tomo más tiempo del necesario, por fortuna llegue justo a tiempo para administrar las pociones necesarias y aminorar el golpe a tu núcleo. Y ya que la ansiedad debe haberte hecho temporalmente sordo, ten- un espejo apareció ante el rubio que lo tomo sin más dilaciones para estudiar su nueva apariencia en el espejo.
Sus ojos seguían siendo grises, su piel brillaba, pero su cabello…
_ ¡Es un absoluto desastre!- gimió el rubio, haciendo a un lado su cabello para examinar sus orejas rogándole a todas las deidades conocidas que no fuesen puntiagudas. Y el alivio al constatar que seguían iguales, fue mayúsculo. Ahora solo tenía que preocuparse por su cabello, que era largo hasta los hombros, ondulado y su hermoso rubio platinado tenia matices de rubio un poco más oscuro.
_ Si vas a armar un completo drama por tu cabello, deje poción alisadora en el peinador- repuso Severus con desinterés desde su posición. Era como si pudiese leer los pensamientos del rubio y por supuesto después de conocerlo durante años, podría decirse que era un reclamo legítimo.
_ ¡¿Poción alisadora?!- chillo Draco- ¡¿Cómo Granger y Potter?!- eso ultimo lo dijo el chico con un tono cargado de la más profunda indignación.
_ Me rehusó a escuchar tus gimoteos por lo que llamas un "absoluto desastre" lo mejor que puedes hacer es tomar acción en lugar de quejarte- todo eso, Severus lo dijo de espaldas al rubio por lo que Draco no pudo ver la mueca burlona de su mentor. El infame Severus Snape también era capaz de usar esa expresión de vez en cuando. Aunque la mayoría de las veces solo se permitía ese lujo en presencia de sus amigos más cercanos.
Draco solo tenía ojos para "esa atrocidad que tenia por cabello" por lo que Severus era libre de estudiar a su carga sin ser cuestionado por ello, estaba consumido por la preocupación, Draco estaba relacionado con la familia real Veela y si eso no fuese poco, su sangre era pura. Muchos se le lanzarían cómo lobos hambrientos por ello, Severus temía por lo que pudiese pasar. Llegaba al grado en que no podía dormir por las noches. La situación era tan seria que dudaba que incluso la posición de Draco como el único heredero Malfoy lo protegiese. En su situación de doble espía, tenía noticias frescas tanto del lado de la "luz" como de los movimientos de la oscuridad. Sabía que Lord Voldemort no quería herederos, de hecho, aparte de algún amante ocasional no mantenía contacto con otro ser vivo si no era para torturar o asesinar, cuidándose de no dejar… ehm… cabos sueltos. Y con respecto a Dumbledore; Severus se esperaba cosas peores del anciano que de Voldemort. No era precisamente un secreto que el Lord Oscuro era un ser inestable sin traza de salud mental y por ende solo se enfocaba en tareas que estuviesen relacionadas con destruir o dominar cosas, no mucho en prolongar su linaje. Por el futuro de Draco, por su bienestar, Severus mas que nunca debía mantenerse atento. En cualquier momento alguien haría claras sus intensiones.
Y si tenía que matar para proteger una de las pocas cosas que valoraba, que así fuera.
Nadie le iba a poner una mano encima a Draco Malfoy si Severus Snape tenía algo que decir al respecto.
…
¡Eran una cuerda de incompetentes! Eso pensaba Albus Dumbledore mientras paseaba su despacho pensando que debería hacer para recuperar el control de la situación y su carta maestra. Pese a que tenía a todos los miembros de la Orden del Fénix peinando toda Europa, no había rastros del maldito mocoso por ningún lado. ¿A dónde pudo haber ido un adolescente? Y más aun ¡¿Cómo no podían localizarlo magos plenamente entrenados?!
Entre Sirius, Remus y Molly iban a volverlo loco.
Sirius y Remus querían salir a buscar a Potter por todo el lugar, preocupados por su "cachorro" no dejaban de hacer alboroto. Si venía a lo peor, podía deshacerse fácilmente de Black, era el hombre lobo quien sería otra historia. Después de todo Black era buscado por el Ministerio y con Peter junto a Voldemort no había posibilidades de que el heredero Black fuese liberado de un pasaje a Azkaban, sino es que decidían darle el Beso apenas lo avistasen. Pero Remus… de esos dos, Remus podía darle problemas, el lobo estaba ocultando algo y tenía que averiguar qué. Sus piezas estaban desarrollando rebeldía. Después de tanto tiempo teniendo el control de sus cuerdas, no estaba dispuesto a liberar sus marionetas, primero a encontrar a Potter, y cuando lo hiciese…
Luego, podía encargarse de Lupin y lo que sea que estuviese ocultando. Solo debía decidir a quién sacaría primero de la ecuación, si a Black o Lupin, y sin esos dos, ya nadie estaría en su camino para hacer lo que quisiese con Potter.
¡Como lo disfrutaría!
Tan distraído estaba con todo ello, que no se dio cuenta del estante en la esquina de la oficina, ese que era la entrada a un pasadizo oculto, uno que no se molestaba en abrir desde hace mucho tiempo, quizá por eso no pensaba que lo que se ocultaba tras esa polvorienta estantería no representaba amenaza alguna.
Pues bien, la mejor venganza se sirve en un plato frio.
…
El retrato de Walburga Black estaba de nuevo con las cortinas a un lado. Cosa que no ayudaba a caldear los ánimos en la Orden. Sin importar lo que intentasen nadie podía cerrar las malditas cortinas a excepción del único habitante de la casa con sangre Black, por ello cuando Sirius se perdía a quien sabia demonios donde. Estaban condenados a escuchar a la vieja arpía llamarles traidores a la sangre, ese entre otros insultos creativos.
_ ¡Diablos! ¿No podemos simplemente quitarla?- mascullo Ron, cubriendo sus oídos.
_ ¡No, Ronald! ¡Ni siquiera Dumbledore pudo hacerlo!- reprendió Hermione, con irritación.
Fred y George de alguna forma escaparon la vigilancia de halcón que mantenía su madre, y estaban haciendo experimentos en su habitación. Ginny no tuvo tanta suerte y estaba atrapada con ellos en la cocina, no que hiciera mucha diferencia, en las últimas semanas Ginny solo hablaba cuando era necesario, ateniéndose a monosílabos la mayor parte del tiempo, ¿La razón? Que decidieran dejar a Potter con sus familiares todo el verano. Fue algo que Dumbledore pensó era necesario para afianzar control sobre el pelinegro. Tenerlos a él y a Sirius bajo el mismo techo podría resultar contra producente, nadie quería discutir sobre la decisión, la verdad es que Dumbledore lo controlaba todo. No importaba que quisieran hacer. Y no es que quisieran hacer mucho para resistirlo.
El anciano mago llevaba el control en la vida de Harry Potter, no importaba que no fuesen familia o que no tuviese custodia, fue así desde siempre. En su momento Hermione cuestiono el porqué de todo eso, es decir, técnicamente los tutores legales de Harry vendrían a ser los Dursley, si acaso Sirius, los primeros dejaron más que claro su desagrado a la magia y su negativa a que Harry acudiese a Hogwarts. Entonces… ¿Por qué? O mejor dicho ¿Cómo es que Harry estaba asistiendo a Hogwarts? Todas esas dudas la asaltaron en su segundo año, ya que Harry no podía contestar esas preguntas, Hermione decidió ir con McGonagall… cual no sería su sorpresa al acabar en el despacho del Director.
Flash Back
Una Hermione de 12 años contemplaba la oficina a su alrededor con ojos curiosos, bebiendo cada detalle que la componía. Desde los retratos en las paredes hasta los instrumentos que giraban, echaban humo y emitían sonidos desde sus estanterías. Pese a la aprehensión por haber sido citada por el Director, su naturaleza curiosa no se dejaba aplacar. " ¡Ah, Señorita Granger!- saludo el Profesor Dumbledore, emergiendo de lo que al parecer era una entrada secreta, oculta detrás de una estantería- ¡No la esperaba tan temprano! Pero en fin, Minerva, esa es la profesora McGonagall, comento que usted tenía un par de preguntas". No le paso desapercibido a Hermione como la estudiaba con esos ojos azules tan penetrantes. Cualquier cosa que dijese en esa oficina podía afectar su futuro permanentemente. "Señor… yo solo tenía curiosidad ¿sabe? Por si Harry tenia familia en el mundo mágico, ya que las cosas con sus tíos al parecer no van nada bien". Fue cuidadosa con cada palabra, y para su alivio, aquellos ojos azules parecieron suavizarse. "Ah, sí. La actitud de los Dursley es… desafortunada, por decirlo de una forma amable. Harry fue anotado para asistir a Hogwarts desde su nacimiento, un encargo de James y Lily, lo cierto es que pese a que los Dursley son familiares del Sr Potter, no son lo equivalente a tutores legales en el mundo mágico- ante esto ella quiso interrumpir, pero el hombre añadió- Tengo la autorización para actuar como tutor interino del Sr Potter, una que fue dada por su verdadero tutor, quien ha solicitado que su identidad permanezca oculta, por razones que no quiso compartir". Hermione contemplaba al hombre sin saber que sacar de sus palabras, pese a que algo no terminaba de encajarle con toda la historia no podía encontrar una falla en las defensas del hombre. "Fue traído a mi atención que usted es una estudiante sobresaliente Srta. Granger, la mejor de su año. Madame Pince ha atestiguado que pasa usted mucho tiempo en la Biblioteca ¿Le gustaría un acceso ilimitado a la Sección Prohibida?". Hermione no pudo evitar interesarse ante la oferta, era demasiado tentador ¡Todo ese conocimiento al alcance de su mano! Pero por supuesto… tenía que haber un precio. "No tendría problema en extenderle una tarjeta de acceso ilimitado siempre que no tenga problemas en mantenerme informado sobre las actividades del Sr Potter, siendo tan inteligente estoy seguro podrá encontrar la forma de hacerlo sin levantar sospechas. Y… apreciaría que en un futuro no cuestione mis decisiones con respecto al Sr Potter. Todo lo que hago es por el bien común, no lo olvide Srta. Granger".
Fin Flash Back.
Al principio, Hermione se sentía culpable por hacer lo que hacía. Pero luego de lo que paso el año anterior lo que le quedaba de duda con respecto a esto, se desvaneció. Y con ello descubrió que no era la única persona con la tarea de vigilar a Potter atentamente y reportar a Dumbledore. Los Weasley, una squib que vivía en Privet Drive y quien sabría cuantos más. Todo este tiempo Dumbledore creó una solida red de información alrededor de Potter. Por alguna razón le recordaba a Hermione, una tela de araña llena de sangre.
