Wow, me ha dejado anonadada la respuesta de esta historia una vez más. Muchas gracias a todos por sus comentarios, ni bien acababa de subir el capítulo ya habían comentado cuatro personas… eso verdaderamente hace maravillas para mejorar el humor de una chica. Tener que ver mis animes pausando cada minuto realmente puede convertirte en un volcán en erupción. Mi señal es tan mala que ni siquiera me deja cargar los documentos a Fanfiction en un solo intento.

Bien, este parece ser un tema recurrente en los comentarios.

Vamos a ponerlo así:

Familia Malfoy: Familia Black

Gen Dominante: Veela real. Gen Dominante: Elfo real

Gen Secundario: Elfo. Gen Secundario: Veela.

Como se darán cuenta ambas familias tienen sangre de veela y elfo. Pero en una es dominante el de elfo y en otra el de veela. Espero que esto haya aclarado la duda.

En respuesta a un comentario que leí hace poco, esta historia solo la estoy subiendo en fanfiction no está adelantada en ningún otro foro y a decir verdad no creo que vaya a subirla en otro lado.

He estado enferma y sobrecargada de trabajo, por eso he avanzado más lento de lo que me gustaría, pareciera que cada vez que voy a escribir pasa algo.

En respuesta a una pregunta que me hicieron: esta historia solo está siendo publicada aquí en Fanfiction.

En fin… aquí está la historia.


Sin perder tiempo en otras consideraciones, Narcisa se encerró en el despacho de Lucius, prohibiendo a cualquiera de los tres hombres que la molestase mientras componía la carta que enviaría a Lord Black. El asunto era urgente y no podía cometerse error alguno. Componer una carta para un perfecto desconocido con el poder de arruinar tu vida tanto como de solucionarla era intimidante. Debía escoger sus palabras con cuidado para no dejar entrever que tan desesperada era la situación. Si resultaba ser que Lord Black pensara pedir algo que no estaban dispuestos a ceder, que no fuese por un error al momento de la redacción.

Le llevo tres intentos escribir algo con lo que estuvo satisfecha. Ahora debía decidir cómo enviarlo. No era tan ingenua como para confiarlo a una lechuza, el Ministerio estaba monitoreando de cerca su correspondencia y la red flu de la mansión en caso de que quisieran salir del país.

Sellando la carta, salió del estudio en busca de Draco y Lucius. Los encontró donde los había dejado, con Severus. Al parecer estaban tomando te, seguramente mezclado con algo más fuerte para calmar los ánimos.

_ Aquí está la carta, solo falta enviarla.- dijo ella. Depositando la carta en la mesa de te, a una distancia de las tazas y haciendo un corte para que la sangre cayera en el sobre. La carta brillo por un momento antes de desaparecer- Ahora solo debemos esperar una respuesta.

_ No tenemos mucho tiempo.- agrego Severus.

_ La carta lo alcanzara inmediatamente.- repuso Narcisa.

_ Bien, dejando de lado esto. ¿Qué noticias hay de Potter?- inquirió Lucius.

_ Nada, desapareció como si se lo hubiese tragado la tierra y Dumbledore nos tiene recorriendo todo el país como un montón de gallinas ciegas en búsqueda de su pista.- respondió Severus, con malhumor.

Albus Dumbledore no era un mago feliz, la Orden del Fénix no marchaba nada bien desde la desaparición de esos malditos Lupin y Black, todos seguían cumpliendo sus órdenes pero empezaron a formarse charlas cuestionando su capacidad cuando creían que no estaba cerca para escucharlo y eran comentarios que no le gustaban o favorecían en nada. Cada hora que pasaba sin poder encontrar al mocoso Potter le estaba restando terreno, ante la Orden, el Ministerio y el mismo Voldemort.

Fudge ya sabía que Potter no estaba con los muggles porque había enviado a unos aurores al vecindario… esa fue una discusión esplendida la que sostuvieron en su oficina, solo era su suerte que uno de esos malditos aurores de la comisión supiese sobre barreras mágicas, encontrase algo "inusual" en la casa de los Dursley y por supuesto llevase sus preocupaciones a sus superiores.

Fudge que estaba ansioso por algo que le permitiera confrontar a Dumbledore, se había colgado a ello. Para librarse de Fudge por el momento, se vio obligado a usar sus influencias. Lo cierto es que no podía permitir más fallas.

Los Malfoy al menos seguían atrapados en Inglaterra y pronto se verían obligados a hacer su jugada, si resultaba ser que Draco Malfoy era el vidente de la profecía no podía darse el lujo en perderlo de vista. No le preocupaba Voldemort, seguía tan desquiciado que no era una amenaza para sus planes secretos. Mientras el resto de la comunidad creyese que Voldemort era la única amenaza tenía campo libre para actuar. Después de todo, ¿Quién sospecharía del héroe que derroto a Grindelwald?

Regulus contemplaba la carta que apareció en su bandeja de plata con el entrecejo fruncido. No era para menos, esa bandeja de plata era el buzón exclusivo para miembros de la familia Black. Alguien de la familia inmediata estaba escribiendo y teniendo en cuenta lo que pasaba en Inglaterra… debía ser Cissy.

Ella era una de las pocas personas en su familia que realmente importaban, por ello su reticencia en abrir la carta, un encuentro entre él y Narcisa no sería conveniente, pero tampoco quería abandonarla a su suerte.

Con un suspiro, Regulus se dispuso a leer la carta.

Lord Black.

Escribo esta carta con la esperanza de que se encuentre en plena salud y en disposición a defender los valores que mantienen a nuestro mundo. Como miembro de la Noble y Ancestral casa de los Black me es grato informar que mi hijo y heredero, Draco Lucius Malfoy se encuentra en edad de contraer nupcias. Su sangre es más pura que la de cualquier otro candidato en las islas británicas, una que carga las habilidades de las líneas Malfoy y Black en su núcleo es por ello que he recibido numerosas ofertas por su mano y estamos siendo presionados para realizar una elección. Los candidatos que se han presentado no encajan con el perfil necesario para formar parte de la familia Malfoy. Mucho menos de la familia Black.

Por ello solicito una audiencia con usted para encontrar una solución favorable a todas las partes involucradas. Que resulte en una unión prospera y favorable a nuestra línea.

Narcisa Black

Toujours Pur.

_ ¡Oi Reggie!- y por supuesto Sirius interrumpe justo en ese momento.

_ ¿Qué sucede?- Regulus se cuida de doblar la carta para que nadie la vea. No le conviene, al menos no hasta que haya tomado una decisión sobre qué hacer con respecto al asunto.

_ Ya casi es hora de las lecciones de Prongslet, por eso pensé que era hora de venir a buscarte antes de que te enterraras en papeles. El chico no lo dice pero realmente ama pasar tiempo contigo- dice Sirius, sentándose en la butaca opuesta a la suya y sumergiéndose en la lectura de un informe.

_ ¿Tú vas a hacer papeleo voluntariamente?- inquiere Regulus, dejando que un atisbo de diversión cubra la incredulidad que siente al ver la diligencia con que Sirius asume sus funciones. "si solo quisiera asumirlas todas"- piensa.

_ No te acostumbres, esto solo lo hago por Prongslet, aun soy de la opinión que toda esta basura la manejas mejor que yo. No es algo que vaya a hacer diariamente, eso seguro.

_ No pensé que lo harías- dijo Regulus con una sonrisa, abandonando la habitación y llevando consigo la carta.

Mejor que Sirius no la vea

Enric estaba fastidiado. Pasar todo el día encerrado en casa podía hacerle eso a una persona, sus lecciones de etiqueta y política solo lo mantenían ocupado en cierta parte del día. Ya controlaba parte de sus poderes pero aún quedaban muchas cosas por develar, no conocía sus límites y después de lo que pasó en ese callejón Regulus y Sirius estaban preocupados por las consecuencias que pudiese tener todo ese poder si era usado de forma incorrecta. Hasta ahora quedaba claro que podía controlar todos los elementos, pero su afinidad residía en los relámpagos. Podía conjurarlos de la nada y con más rapidez que cualquier otra cosa, el problema es que quedaba tan exhausto que a su núcleo mágico le tomaba días recuperarse del esfuerzo. Era como ser un squib por tiempo limitado. Una sensación nada placentera y que le costaba retraso en sus lecciones de duelo. Uno que no podía permitirse.

_ Hola Harr… Enric- se corrigió Remus, tomando asiento a su lado en el sofá.

_ Va a costar acostumbrarse- reconoció Enric, dejando su libro a un lado para dedicarle toda su atención al hombre lobo- A mí me cuesta a veces.

_ Toda la vida te he conocido como "Harry" y creía que eras hijo de James y Lily, lo cierto es que todos tenemos que acostumbrarnos a esto- dijo Remus.

_ En cierto modo no puedo quejarme, tengo lo que siempre he deseado. Una familia y librarme de los Dursley- eso ultimo lo añadió con una sonrisa.- Pero ahora también tengo que lidiar con que mis supuestos amigos estuvieron mintiéndome todo este tiempo, puede que desde antes de conocerme. Supongo que no todo pueden ser cosas buenas.

Sin saber que decir a eso, Remus opto por mantener el silencio… que no duro demasiado porque Regulus entro en la sala.

_ Acabo de recibir una carta de Narcisa- anuncio a su audiencia, tomando asiento en la butaca opuesta al sofá donde estaban Remus y Enric.

_ ¿Sirius lo sabe?- inquirió Remus, dando miradas de soslayo a la puerta del estudio.

_ No le he dicho nada, rechazaría darle siquiera una oportunidad.- admitió Regulus.- Sirius tiene muchos asuntos sin resolver con la familia. Lo cierto es que no podemos permitir que cosas como esa nos nublen el juicio.

_ Estoy de acuerdo. Alguien que tenga los mismos poderes que Enric podría ser un aliado invaluable en todo esto.- dijo Remus.

_ ¿De quién están hablando?- se interesó Enric.

_ Tienes que prometerme que lo pensaras objetivamente andes de emitir tu opinión. ¿Tengo tu palabra?- dijo Regulus, sus ojos encontrándose con los de su hijo, con una seriedad que no dejaba espacio para bromas.

Enric tomo la carta, cada vez más intrigado por lo que pudiese encontrarse en ese pergamino, para que Regulus pensara que era necesario mantener a Sirius en la oscuridad…

_ ¿Qué?- finalizo Enric, levantando la vista para encontrar las miradas de Regulus y Remus. Se cuidaba de no levantar la voz por si acaso Sirius entraba en la habitación, pero se podía leer en su expresión que esto no le hacia ninguna gracia

_ Es una oportunidad. Necesitan ayuda y están dispuestos a negociar pese a que no lo indican en la carta. Están atrapados entre Dumbledore, el Ministerio y Voldemort.- explico Regulus en un intento de aplacar a su hijo antes de que se cerrara a la idea- Draco resultaría una ayuda invaluable. En especial si su don está relacionado con la clarividencia. La familia Malfoy ha producido los videntes más impresionantes del mundo. Es algo que solo conocen los altos círculos pese a que ellos han hecho lo posible por ocultarlo, ya sufren suficiente persecución por su riqueza y su sangre, este don solo empeora las cosas.

_ Puedo entender todo eso- dijo Enric, con cautela- Mis experiencias pasadas con los Malfoy han sido desagradables. Y ciertamente no quiero casarme con Draco, si eso es lo que estabas pensando en sugerir.

_ No sería capaz de pedirte algo así- dijo Regulus, sin ocultar que se sentía algo decepcionado por esa sospecha- Solo pido que no dejes que tus opiniones sobre los Malfoy se manifiesten en el trato con ellos, es lo más probable que vengan hasta acá en busca de asilo.

Enric asintió, Sirius escogió ese momento para salir del despacho con una amplia sonrisa cargada de satisfacción y un pergamino en la mano.

_ Caballeros el primer paso de nuestro plan salió a la perfección- informo, alargando el pergamino a Remus y tomando asiento a su lado.

Remus estudio el pergamino antes de levantar la mirada con una sonrisa tan radiante como la de Sirius, solo que con un eje de ferocidad y un brillo de determinación en los ojos.

_ Este es el comienzo de la toma de Inglaterra.- anuncio Remus- Todos los distribuidores han acordado a cancelar sus contratos con las empresas del Ministerio y las particulares, siempre que estemos dispuestos a cubrir los gastos que pueda ocasionar rescindir el contrato. Hemos cortado el suministro de ingredientes para multijugos y todas las pociones de alta clasificación.

_ Esto merece una celebración-dijo Regulus, ordenando una botella de Ogden.

_ ¿Quién eres tú que has hecho con Reggie?- inquiere Sirius, fingiendo sorpresa.

Por toda respuesta, Regulus arqueo una ceja.

Remus se mordía los labios para no reír ante la escena pero Enric no tenía esas reservas.

_ No eres el único que sabe cómo celebrar a lo grande, Siri-concluyo Regulus, tomando el pergamino de las manos de Remus para darle una ojeada en busca de un detalle que se les haya podido pasar por alto.

_ No sabría decirlo, Reggie- continuo Sirius, sus orbes grises cargados de una emoción que Enric y Remus conocían muy bien- Siempre andabas con tu nariz metida en un libro, cuando estábamos en Hogwarts por un tiempo llegue a pensar que mama te había convertido en una marioneta con lo aburrido que eras.

Lejos de molestarse, Regulus le dedico una sonrisa predadora a su hermano mayor.

_ A diferencia de ustedes en Gryffindor, nosotros los Slytherin sabemos cómo organizar nuestras fiestas de forma que todo lo que pasa en la sala común, se queda en la sala común y no llega a oídos de los profesores, o nuestras familias. Que no hayas escuchado de ello, no quiere decir que no lo haya hecho.

Remus miraba de Regulus a Sirius y reía por lo bajo, Enric, que no entendía nada de lo que pasaba, los estudiaba con una mezcla de entretenimiento e irritación.

_ No te creo- repuso Sirius, aunque ya no sonaba tan seguro y burlón como antes.

_ No es necesario que lo hagas.- dijo Regulus, con el brillo en la mirada.- Yo sé lo que hice, y ciertamente no son cosas que quiero que Enric repita.

Ante eso, la mandíbula de Sirius se desencajo y no le quitaba la vista de encima a su hermano.

_ ¿Qué se supone que hacían allí?- inquirió al final, con curiosidad, muy su pesar.

_ Pues montárnosla de miedo. ¿Qué más?- respondió Regulus, muy entretenido con el asunto- Si Dumbledore se hubiese enterado de la mínima parte de lo que hacíamos, hubiésemos estado en detención hasta graduarnos. En cierto modo, toda Slytherin les agradece a los Merodeadores por desviar la atención de nuestras fiestas.

Remus parecía pensativo, Sirius… bien, estaba dividido entre indignación y una reticente admiración.

_ ¿El gran Sirius Black se ha quedado sin palabras?

_ Cállate Reggie.

La sala estallo en risas.

La sede principal del diario El Profeta en el callejón Diagon, siempre hacia recordar una colmena llena a rebosar de abejas, con toda la actividad entre esas paredes no era para menos, columnistas, periodistas, asistentes, entrevistados, personal de limpieza y publico llenaban sus salas a toda hora de la jornada de trabajo por cada motivo imaginable. En esta ocasión la actividad tenía un toque frenético, los anuncios se aumentaron exponencialmente desde hacía una semana cuando se hizo evidente una pronunciada escasez de ingredientes clase XXX y XX para el Gremio de Pociones. El Ministerio no daba una respuesta favorable a los miles de consumidores inconformes, los comerciantes privados optaron por desaparecer los pocos ingredientes que permanecían en las islas y venderlos en la clandestinidad a precios astronómicos. Las oficinas del diario estaban abarrotadas de personas que publicaban en la sección de clasificados, desesperadas por conseguir tal o cual ingrediente. Hasta ahora el Ministerio solo tomo acción para asistir a los pocionistas de San Mungo, la escasez de ingredientes era conocida a voces pero el Ministerio suprimía cualquier intento de la prensa por publicar o investigar al respecto. Y el público no reaccionaba, porque mientras San Mungo estuviese abastecido, nadie tenía razones para estar descontento. Sin embargo, los entendidos del tema estaban esperando el estallido social que se estaba cocinando.

Albus Dumbledore no estaba tan interesado en esa crisis en particular, toda su atención estaba desviada a Potter, a los problemas de poder en la Orden del Fénix y el Ministerio.

Desde la desaparición de Potter, Fudge y Scrimgeour no lo dejaban tranquilo. Descendían diariamente como aves de rapiña esperando informes "detallados" del avance en la búsqueda, porque no querían que se desatara un "pánico". La versión oficial para la ausencia de Potter aún no estaba decidida. El correo que salía y entraba de Hogwarts estaba controlado por filtros que el mismo Dumbledore puso en efecto, ningún estudiante podía informar a alguien fuera de Hogwarts sobre la ausencia de Potter. Y ninguna persona fuera de Hogwarts podía enviar información sin que esta fuese desviada al despacho del Director.

Ni siquiera con todas esas medidas de control pudo conseguir información, Granger y Weasley tampoco resultaban de mucha utilidad sin importar que tanto los hacia escribir a Potter o memorizar el último contacto que tuvieron con él. La respuesta siempre era la misma: "Harry no dio señales de que iba a hacer esto"

Luego de buscar por toda Gran Bretaña era obvio que Potter ya no se encontraba allí. Si su desaparición no era suficiente problema, ahora podría estar en cualquier parte. ¿Cómo encontrarlo? Era su única carta de triunfo para mantener el control. Tanto trabajo desperdiciado por un mocoso. Si Voldemort y Potter no se aniquilaban entre sí, Dumbledore se aseguraría de acabar con Potter en un futuro por todos los problemas que le estaba ocasionando ahora.

Enterrado en papeleo, Sirius estaba a punto de llamar a Regulus y decir que quizá era demasiado, cuando algo llamo su atención. La bandeja de plata con la cresta de la familia Black estaba brillando y poco después apareció una carta encima. Solo alguien de la familia podía escribir por ese medio. Andrómeda y Narcisa eran las únicas opciones viables. Bellatrix quedaba fuera, encerrada en Azkaban no tendría acceso a esa clase de libertades.

_ ¿Has adelantado algo, Padfoot?- inquirió Remus, desde la entrada.- Regulus va a tardar más de lo previsto con Prongslet.

_ Dile a Regulus que venga aquí ahora mismo.- repuso Sirius - y que traiga a Prongslet, hay algo que debemos resolver.

Poco después, estaban todos en el estudio, Remus y Enric estaban en la butaca grande, Sirius y Regulus estaban en las sillas, sentados uno frente al otro. Sirius con una expresión inescrutable y Regulus con una ceja arqueada, esta conducta no era típica de su hermano mayor, por lo que despertó su curiosidad.

Sin ganas de esperar más, Sirius rompió el silencio.

_ ¿Cuándo pensabas decirme que Narcisa te escribió?- inquirió Sirius, dejando a los otros sorprendidos.

_ Cuando estuviese seguro de que decisión quiero tomar al respecto.- dijo Regulus, sin dejar entrever su sorpresa.

_ ¿Ibas a consultarnos? No es un secreto que tú y Cissy siempre se llevaron bien.- repuso Sirius.

_ Por supuesto que iba a consultarlo. Estamos juntos en esto. Y si decidí no informarte sobre la carta de Cissy es porque pensé que no lo tomarías de la mejor manera. Tú y Lucius se matarían si se los deja solos por cinco minutos, y mejor no empiezo con Severus… - el gesto de desagrado que cruzo el rostro de Sirius hubiese sido divertido en otras circunstancias, pero ahora solo servía para probar un punto.

_ No podemos dejar que algo como esto nos divida.- intervino Remus, como siempre queriendo mediar.- Regulus no tiene toda la culpa, Sirius. En realidad Pronslet y yo decidimos apoyarlo. Todos creíamos que…

_ ¿Iba a volverme loco soltando maldiciones? ¿Qué apenas aparecieran los Malfoy iba a usarlos de blanco para practicar mis bromas?- interrumpió Sirius, con una sonrisa torcida.- Puede que lo haya hecho en otras circunstancias, pero ahora lo más importante eres tu Prongslet. Debemos mantenerte a salvo, averiguar qué fue lo que paso esa noche en Godric´s Hollow. Y eso solo por ahora, hay muchas cosas que debemos hacer y no hay tiempo para que nuestros disgustos personales se interpongan en el camino.

Remus y Enric observaban a Sirius con la boca abierta de par en par por la sorpresa. En otro momento Regulus estuviese reprimiendo a su único heredero por una expresión como esa, pero apenas y pudo contenerse de hacer lo mismo.

El silencio se extendió en la habitación y al final Sirius no aguanto y estallo, riéndose a carcajadas. Eso trajo a los otros de regreso a la realidad.

_ Pad te juro que si esto fue una broma…- empezó a decir Remus.

_ Sirius- dijo a su vez Regulus, muy serio.

Enric solo veía a su padrino. Muy agradecido.

_ Está hablando en serio- dijo- Siri está diciendo la verdad, aunque sería mejor no dejarlo a solas con el señor Malfoy o con Snape. Los viejos hábitos no se borran.

_ Bien, entonces responderé a Cissy y empezaremos a hacer los arreglos para traerlos hasta acá.

_ Bien, solo por curiosidad. ¿Cómo te enteraste?- inquirió Remus.

_ Eso es fácil, Andy también me escribió. Al parecer no solo debemos recibir a Malfoy.- dijo Sirius, sacando un pergamino del bolsillo de su capa, y disfrutando las miradas sorprendidas de los otros tres.

_ Caballeros, tenemos trabajo que hacer- corto Regulus.-Y poco tiempo.