¡Gracias a todos! Para Halloween tenía planeada una actualización pero una cosa es lo que uno planea y… otra la que resulta. Voy a ser sincera, me envicie con una página que encontré en internet para ver series que es genial. Encuentro todas las que se supone no se pueden transmitir en mi país. Incluida una que me moría por ver desde hace unos meses… y no puedo despegarme ni un segundo de verla. Sí, me declaro culpable.

Eso y una mínima parte a que en el trabajo han estado algo más exigentes estos días, con suerte todo se acaba dentro de poco.

Y… al final no se acabó dentro de poco sino que empeoro. Esa es toda la historia. Las exigencias en la oficina son cada vez peor y siento que estoy en una carrera contra reloj porque a su vez me estoy preparando para emigrar definitivamente.


Fuera de las pocas incursiones lejos de Privet Drive 4, cuando iba de compras con Petunia o cuando iba a casa de la Sra. Figg, Enric no había visto una calle. y mucho menos una como esa en la que se encontraba ahora. En algunos lugares quedaba evidencia del paso de una tormenta o tifón, algunos de los edificios estaban abandonados, otros estaban reconstruidos aunque apenas con los suficientes recursos para mantenerlos en pie. En los muros de ladrillo y en las tablas que tapaban puertas y ventanas se veían grafitis de todos los tamaños. Remus avanzaba con plena tranquilidad, como si estuviese acostumbrado a caminar por allí a diario por lo que Enric no podía perderlo de vista. Dejando de lado las condiciones de los edificios ahora no le quedaba la menor duda, a la gente en esta ciudad le gustaba pintar sus casas de colores vivos, tonos casi chillones a la vista. Pasaron una escuela en la que un grupo de niños estaban trabajando en huertas con algunas maestras supervisando, un par de casas ruinosas y finalmente llegaron a una casa sencilla. No resaltaba entre las demás en la calle pero apenas pisaron el sendero de la entrada podían sentir la magia que zumbaba en el ambiente, quien sea que estuviese allí era alguien poderoso. Que sin duda alguna ya sabía que tenía visitas.

Y en efecto, la puerta de la casa se abrió, Remus pasó algo aprehensivo, Enric lo siguió para encontrarse con un recibidor muy particular. En una esquina estaba una mesa pequeña sobre la cual estaba un contenedor de porcelana. Frente a un sofá de dos plazas estaba una vitrina de cristal dentro de la cual estaba lo que parecía ser una colección de muñecas en forma de bebe, con piel oscura y clara, todas ellas con vestidos tejidos en colores fuertes, rojo, verde y amarillo, con gorritos que hacían juego a los vestidos. Todos los muebles eran de madera oscura.

La casa era larga como un pasillo y ancha. En cierta forma hacia recordar una tienda mágica. Al fondo estaba una puerta cerrada y al otro lado algo debía estar quemándose a juzgar por el humo que salía de allí.

Este era el último lugar que visitaba con Remus a propósito de ocultar su cicatriz. Los otros dos sitios a los que fueron no eran ni de lejos tan interesantes e inquietantes como este.

_ Estas personas no se toman muy bien que se las interrogue sobre sus métodos. Para ellos magia y religión vienen de la mano y solo comparten sus secretos con gente de su misma cultura. Por ello te pido que no hagas preguntas.- dijo Remus, a medida que se acercaba a una puerta que Enric no había notado hasta el momento.

_ Y si son así de herméticos… ¿Cómo es que acordaron a reunirse con nosotros?- inquirió Enric.

_ El nombre "Black" abre muchas puertas al parecer. Eso, y el dinero que les ofrecí- dijo Remus, tocando a la puerta y haciéndose a un lado.

Entraron a una cocina con muebles de madera oscura, la estufa era antigua, tanto que Enric se preguntó cómo es que seguía funcionando, pero estaba bien cuidada. Una mujer con trenzas largas estaba de pie retirando una olla enorme del fuego con aparente facilidad.

_ Llegan justo a tiempo.- repuso, dejando su carga en el mesón, para enfrentarlos. Era una mujer de tez oscura con unos ojos penetrantes. De su cuello colgaban collares de cuentas brillantes y pequeñas, eran tantos que Enric no se molestó en contarlos, sumada a los collares estaba una cadena gruesa que se veía algo opaca.

_ Es bueno saberlo, gracias por recibirnos.- dijo Remus.

Enric dejaba que su vista se paseara por la habitación, sabía que de encontrarse Regulus allí eso le valdría un regaño, pero no podía contenerse.

_ La curiosidad no es una mala virtud, - repuso la mujer centrando la mirada en Enric como si estuviese escuchando sus pensamientos, tomando asiento en la mesa e invitándolos a que hicieran lo mismo- Aunque de tener preguntas creo que estoy limitada para responderlas. En fin, ¿Qué puedo hacer por ustedes?

_ Necesitamos esconder su cicatriz- Remus fue directo al punto, señalando a la frente de Enric- Es algo por lo que muchos enemigos podrían reconocerlo.

_ Hmmm- repuso ella, inclinándose al frente para tener una mejor visión de la cicatriz, aunque sin intentar tocarla- Vaya marca esa de ahí, la sed de sangre la inunda. Eso no tiene nada que ver con el huésped, en absoluto. Un muerto está allí. Uno muy malo.

Si Remus se sorprendió por lo que dijo la mujer, no lo dio a entender, Enric no fue tan afortunado. No le quitaba la vista de encima, sus ojos amplios por la sorpresa. Debía ser muy buena en lo suyo para saber tanto.

_ ¿Puede esconderse?- inquirió Remus.

_ Depende- repuso ella- si quiere que oculte la marca de la vista eso es muy sencillo. Ahora, si quiere que de alguna manera oculte la energía que sale de esa cosa, eso sí sería un problema.

_ Por ahora basta con que se pueda ocultar de la vista. Que nadie pueda ver la cicatriz no importa qué tipo de magia use, esa es nuestra prioridad.- dijo Remus.

_ Bien, eso puedo hacerlo. Pero para que resista necesitare renovarlo cada cierto tiempo- advirtió la mujer, levantándose de la mesa y enfilando a una despensa casi escondida entre el refrigerador y un mostrador.

A continuación, una serie de objetos fueron puestos en la mesa. Velas de colores, una vasija de cerámica, una daga, unas plumas, un saco lleno… y el misterioso contenedor en que Enric se fijó recién entrado a la casa.

Remus se apartó de la silla y la mujer le hizo un gesto para que se pusiera en pie. A continuación ella rodo la silla hasta que estuvo a una distancia de la mesa y le indico que se sentara de nuevo. La habitación olía a tabaco… ¿En qué momento encendió eso?

Remus y la mujer intercambiaron algunas palabras que Enric no entendió. A continuación, Remus salió de la habitación y de ese punto en adelante no pudo recordar que fue lo que sucedió. Era como estar en una especie de trance. Al despertar se encontró en el asiento trasero del auto con Remus camino a casa.

_ ¿Qué fue lo que paso?- inquirió Enric, tratando de reordenar su memoria. Su cabeza estaba dando vueltas y no importaba cuanto tratara de enfocarse en recordar, los acontecimientos de la última hora se hacían algo borrosos.

_ Creo que es mejor que no intentes recordar. Estuvimos en un lugar para resolver lo de tu cicatriz… estaba pensando si debía despertarte o no.- dijo Remus, alargándole un espejo.

Enric tomo el espejo con manos ligeramente temblorosas, las luces del auto se encendieron sobre su cabeza justo cuando enfoco el espejo para ver su rostro, apartando su cabello para estudiar su frente.

Casi soltó el espejo por la impresión al ver la extensión de piel completamente lisa, como si nunca hubiese existido mancha alguna en esa superficie. Incluso toco el lugar donde recordaba la cicatriz, para encontrarse con la sensación poco natural de piel tersa bajo la punta de los dedos…

Estaba sin palabras, en ese segundo una realización llego a su mente, allí con Remus en el auto camino a casa por las calles de Nueva Orleans, la muerte de Harry Potter dejo de ser un plan para convertirse en un hecho. Sin esa cicatriz, era una persona completamente diferente y nadie podía alegar lo contrario.

Aun no decidía como sentirse al respecto, y al cabo de un rato cuando el silencio en el auto comenzaba a hacerse pesado…

_ Wow- fue todo lo que salió de su boca, era incapaz de apartar los dedos de su frente, concretamente el lugar donde antes estuvo su cicatriz.

_ Tomará un tiempo acostumbrarse.- dijo Remus, dedicándole una sonrisa- Sin esa cicatriz podrías pasar por una versión más joven de James con unos lentes de contacto. Eso era lo que queríamos desde un principio pero ahora que pudimos conseguirlo… no deja de ser impresionante.

Por toda respuesta, Enric asintió.

El auto se detuvo ante la entrada de la casa donde Sirius los esperaba algo inquieto. El chofer abrió la puerta del auto y apenas bajaron ya el pelinegro estaba sobre ellos disparando una pregunta tras otra…

_ Woah Siri, calma. Sí, estamos bien. Fuimos como a tres sitios distintos antes de que funcionara. No, nadie intento hechizarnos o envenenarnos. No nos topamos con alguien que pudiese reconocernos. Y sí, todo fue un éxito.

Enric le mostro a Sirius su frente antes de que el hombre pudiese pedirlo.

_ ¡Rayos! ¡Esta gente podría dominar al mundo si realmente lo quisieran!- repuso Sirius, sin dejar de estudiar la frente de Enric, sus dedos no dejaban de moverse, como si quisiera pasearlos por la aparentemente intacta superficie.

_ Por suerte para todos nosotros, esta gente solo quiere vivir tranquilamente el resto de sus días, practicando su religión a puerta cerrada.- dijo Remus.

_ Y gracias a Merlin por eso- añadió una cuarta voz, sobresaltándolos a todos- supuse que los encontraría aquí. Sirius no dejaba de dar vueltas desde hace al menos media hora.

Regulus los contemplaba de pie, con la puerta abierta a sus espaldas.

_ ¡Hey!- repuso Sirius con los brazos cruzados.

Todos entraron a la casa, la cena esa noche fue como cualquier otra, Remus, Sirius y Enric conversaban y bromeaban entre platillos, Regulus solo los contemplaba con aparente desaprobación pero si se lo contemplaba de cerca, se notaba una sonrisa discreta en su rostro, su familia era ruidosa y algo inmadura cuando estaban a puerta cerrada, pero sabía que podía contar con ellos. Los dejaría tener su diversión, porque ahora es que tenían trabajo que hacer…

El ambiente en el estudio era serio, todos se sentaron en sus posiciones y Remus empezó a dividir los folios.

_ ¿Qué respuesta podemos darle a Andy?- inquirió Sirius.

_ Una afirmativa, sin duda.- dijo Regulus- Como Lord Black debo responder por todos los miembros de la familia, eso incluye a Andrómeda y Narcisa pese a que lleven otro apellido. Siguen siendo miembros de la familia, la verdadera pregunta es esta: ¿Cómo continuar nuestros planes con toda esa gente aquí?

_ Andy no sería un problema, de hecho puede ayudarnos- defendió Sirius.

_ Lucius y Severus son otra historia, incluso Draco- dijo Remus.

_ No podemos dejar que se queden aquí, hay demasiado material que pueden encontrar por accidente- dijo Enric, la mesa llena a rebosar de carpetas probaba su punto.

_ Seria sospechoso no dejar que se quedaran con nosotros, empezarían a hacer preguntas.- musito Regulus con gesto pensativo.

_ Pero tampoco podemos dejar que descubran lo que estamos haciendo. No sabemos de lado de quien estén o que intereses puedan tener, el mismo Snape es miembro del Gremio de Pociones y esto los está afectando.- rebatió Sirius.

_ Dudo mucho que Severus vaya a algún lado a delatarnos.- dijo Regulus- Si Lucius y Narcisa están aquí, entonces él se quedara.

_ Eso no resuelve si son o no una amenaza para nuestros planes- dijo Enric.- Podrían descubrir todo tipo de cosas. Por ejemplo mi verdadera identidad. Y teniendo en cuenta que Snape y Malfoy son mortifagos eso nos vendría de maravilla.

Regulus decidió no reprender a Enric por su sarcasmo, aunque la guerra de miradas que tenían él y Sirius no era cosa de broma.

_ No estamos llegando a ninguna parte con esto- dijo Remus, cortando el concurso de miradas y atrayendo la atención de los otros- Siempre podríamos retirarnos a la mansión Black, la misma que esta oculta en el corazón del barrio francés y a la que nadie sabe cómo acceder excepto Lord Black. Admitirlos en un lugar como ese podría darnos una ventaja.

Regulus pareció pensárselo, Sirius y Enric miraban a Remus sin comprender muy bien de que iba todo el asunto, claro hasta que Sirius recordó de que estaban hablando.

_ ¡¿Estás loco Moony?! ¡Esa maldita casa parece salida del infierno!- Sirius no se esforzó por ocultar el escalofrió que le recorría con solo pensar en el lugar.

_ Precisamente- interrumpió Regulus- Es un lugar muy intimidante incluso para los de sangre Black, Andrómeda, Narcisa e incluso Draco y Tonks estarían seguros para recorrerla pero puedo ordenarles mantenerse alejados de ciertos sitios y si llegaran a desobedecerme pueden morir o los expulso de la casa, en lo que respecta a Ted, Severus y Lucius, deambular solos sería una muerte segura.

_ La casa está viva- explico Sirius, al ver la incomprensión de Enric- En ella se realizaron tantos rituales que parece tener vida propia. Es una trampa mortal para cualquiera que no sea un Black y que este deambulando donde no debe. En el pasado se han dado casos de invitados que han muerto allí, por eso se decidió mantenerla sellada salvo por circunstancias especiales, y el único que puede invitar personas a habitarla es Lord Black.

_ Yo estaría a salvo, Prongslet- aseguro Remus al notar la preocupación del más joven - La casa me reconocería como alguien importante para Sirius. Y si eso no es suficiente, entonces me reconoce como alguien a las órdenes de los mejores intereses de los Black

_ ¿Cómo lo haría? Y ¿eso no quiere decir que lo mismo se aplicaría a Lucius, el señor Tonks y Snape?- inquirió Enric, que no estaba dispuesto a tomar riesgos.

_ No sabría decirlo, pero he estado allí y lo más que ha hecho es cerrarme puertas en las narices. Es una vieja casa temperamental… compárala un poco con el retrato de tu abuela Walburga en Grimmauld Place, pero ahora imagina que ella no está confinada a un cuadro, sino que habita toda la casa y la controla. Y no creo que la protección se extendía a Lucius y a Severus por culpa de la marca tenebrosa, es más probable que se extienda a Ted.- dijo Remus.

_ Un buen lugar para soltar a Dumbledore y su Orden- dijo Enric, con una sonrisa maquiavélica en el rostro.

_ ¡Buena idea Prongslet!- repuso Sirius, chocando su mano con la de su sobrino.

_ Son imposibles- reprocho Remus con falsa desaprobación, a la vez que sus labios se curvaban en una sonrisa divertida.

_ Bien, creo que ya hemos resuelto el problema del hospedaje. Ahora podemos leer la carta con más detalle antes de emitir una respuesta.- dijo Regulus, acaparando la atención de los otros

Lord Black

Escribo esta carta con la esperanza de encontrarle en buena salud, y dispuesto a escucharme pese a haber sido expulsada en la generación anterior. Estoy consciente de que mis elecciones no han hecho nada para granjearme la buena gracia de lo que resta de mi familia, pero acudo a usted por encontrarme en una situación desesperada, apelando a su juramento de cuidar y proteger a todos aquellos con sangre Black en las venas.

La situación política en las islas británicas se está haciendo insostenible, por ello tengo razones para temer por la seguridad de mi familia. Es por esto que le ruego me reinstaure en la familia Black y nos brinde asilo. Apelo a su piedad, a la sangre que compartimos para que, por favor, nos ayude.

Tengo una hija, ha pasado la edad tradicional para casarse por mucho, pero no es una chica que siga las tradiciones. Se llama Nymphadora. Es Auror y trabaja para el Ministerio de Magia. Es mayormente por ella que deseo alejarme lo más posible del conflicto que se aproxima. Usted debe comprender tan bien como yo, lo importante que es la seguridad de nuestros herederos. A cambio del favor que le pido, puede disponer de mis servicios en los asuntos que considere pertinentes, pues pese a mi estilo de vida actual, aún mantengo las tradiciones de la casa Black.

Esperando su pronta respuesta,

Andrómeda Tonks.

Toujours Pur.

_ ¿Qué diablos habrá pasado?- se preguntó Regulus en voz alta.

_ Pese a que está desesperada, Andy no ha ocultado información. Debe estar consciente que su carta no la pone en una muy buena posición y aun así ha escrito. ¡Esa es mi chica!- dijo Sirius.

_ Bien, concederle asilo y reinstaurarla en la familia son dos cosas que no costaran mucho, pero que podrían ganarnos un aliado importante. Andrómeda era la mejor en sus lecciones y en su momento era una de las mujeres más cotizadas. De hecho, tío Cygnus tenía su despacho lleno de cartas por la mano de Andrómeda, al punto que creo roces con Bella y Cissy.- dijo Regulus- No sé qué pueda pasar al tenerlas a ambas en la misma casa. Admitir a Andrómeda podría darle a Narcisa y Lucius una idea de mis verdaderos intereses y eso es algo que no podemos permitirnos.

_ Fácil. Los Malfoy están desesperados por salir de la posición en la que se encuentran, deben saber su única opción es aceptar lo que sea que demandemos, ya deben haber acudido a los parientes de Lucius en Paris y la respuesta no debe haber sido buena. No están en una posición en la que puedan afrontar ofendernos.- dijo Enric.- Pero no está demás especificarlo en la carta.

_ Me gusta tu idea, hijo- dijo Regulus, su tono rebosando aprobación- Vamos a componer las respuestas. Antes de enviarlas debemos tener la mejor versión posible.

_ Los Malfoy tienen información que puede resultarnos muy valiosa, creo que demandar acceso completo a todos sus archivos podría beneficiarnos- dijo Remus- El investigador privado menciono en una de sus cartas que los Fawley adoptaron a dos niños por la época en que Grindelwald estaba en pleno poder y por esa misma época, una de las Fawley se casó con el heredero Malfoy.

_ ¿Y esos dos niños son importantes por?- repuso Sirius.

_ Albus Dumbledore se los dejo al Ministro Fawley- dijo Remus, con gesto serio- Y el esfuerzo que se hizo por ocultar esa información solo lo hace más sospechoso. En especial si se cree en los registros, ninguno de los hermanos Dumbledore se ha casado de acuerdo con los registros oficiales. Entonces… ¿De dónde salieron esos niños?

_ Eso precisamente es lo que debemos averiguar-dijo Regulus.- También quiero más detalles de la vida de Dumbledore antes de derrotar a Grindelwald, no hay detalles o registros de ello, salvo por sus logros académicos o carrera política. Siendo que es un personaje tan reconocido es un poco misterioso que no se tengan detalles de su vida privada, o que no haya enfrentado presión social en ese entonces para formar un hogar, todos sabemos lo retrograda que es la cultura allá. Y un hombre que ha vivido tantos años… es casi imposible que no haya tenido al menos una relación importante en todo ese tiempo.

_ Bien, hasta ahora el investigador no ha hecho avances significativos, salvo por lo de los niños… creo que ya deberíamos ponernos a escribir las cartas para Andrómeda y Narcisa. Voy a contactar a los elfos domésticos de la mansión Black para que la tengan lista.- dijo Regulus incorporándose- antes de que envíen las cartas, quiero leerlas.

Remus sabia que le tocaba un trabajo titánico, para empezar, la vieja mansión Black estaba oculta a plena vista, con el paso del tiempo se había transformado en casas de distintos tamaños y fachadas para encajar en los esquemas modernos y en la planificación urbana, desviando la atención de las masas durante siglos en forma eficiente. A simple vista, la casa parecía ser una más de la calle, con el exterior pintado de blanco y un hermoso detalle en el segundo piso, con hiedra en la pared lateral y un jardincito en la entrada. Lo cierto es era como un palacio por dentro, de ser un lugar menos intimidante seguramente estaría fascinado en descifrar como los ancestros de Sirius pudieron idear algo tan ingenioso. Era irónico que pese a su aspecto inocente y fresco, este lugar fuese mil veces peor que Grimmauld Place en cuestión de artefactos oscuros y quien sabe cuántos peligros.

Armándose de valor, Remus avanzo por el sendero de entrada dando miradas furtivas sobre la espalda, pero nadie estaba mirando hacia la casa, las personas caminaban de un lado al otro de la calle, con un murmullo que se alzaba hasta ocultar cualquier otro sonido.

Apenas estuvo frente a la puerta pudo sentir la magia del lugar centrándose en su forma, analizando y juzgándolo hasta que se sintió casi que violado por la intensidad de esa magia.

Era una sensación altamente desagradable pero no había nada que hacer, a menos que estuviese relacionado a la familia por matrimonio o un ritual antiguo. Sirius no era alguien que se llevase bien con los compromisos… conteniendo un suspiro, Remus acepto el juicio de la casa, que al final disolvió la barrera lo suficiente para dejarlo entrar, si bien podía sentirse atentamente observado.

_ Tiana- llamo, una vez estuvo en el recibidor del lugar.

La diminuta criatura se materializo en el lugar sin hacer un sonido, estaba ataviada con un vestido al estilo de los años 50, de un color azul pastel con detalles en blanco que no encajaba para nada con el lugar. Tenía unos guantes blancos inmaculados y un tocado de flores y velo. Cuando vio a esa elfa por primera vez, se quedó bastante sorprendido, puede que sin querer se haya hecho una idea en que todos los elfos domésticos eran como Kreacher y Dobby. ¡Tiana casi lo había echado de la casa cuando le nombró a Dobby!

_ ¿En qué puedo servirle al señor?- inquirió ella, sin quitarle la mirada de encima.

_ Lord Black me envía. Después de un siglo de estar cerrada, va a volver a habitar en esta casa y piensa traer a más personas con él. Estamos hablando al menos de dos familias de tres personas, con un invitado extra. Y todos los que quedan de la rama principal que habitaba en Grimmauld Place.- informo Remus.

La expresión de Tiana se ilumino, toda ella parecía resplandecer y si aquello era posible la casa parecía más ligera. Como si estuviese feliz. Si es que era posible aquello.

_ ¡Como Lord Black ordene! ¡Vivimos para servir la noble y ancestral casa de los Black!

Antes de que Remus pudiese decir algo…

Toujours Pur

Un coro de voces se hizo sentir por toda la casa y pareció que la sacudía hasta sus cimientos.

Sin más que decir, Remus volvió a salir del lugar, si Tiana escucho su despedida o su promesa de regresar en una semana para supervisar el trabajo, la criatura no lo dio a entender, tan ocupada estaba dando órdenes a otros elfos que no dejaban de aparecer y desaparecer a su alrededor, todos ataviados tan bien como ella.

Regulus y Sirius mantenían un concurso de miradas, Enric a su vez los miraba con exasperación. No era raro que los hermanos Black tuviesen desacuerdos. Tan diferentes pero a la vez similares, los dos eran hombres de carácter fuerte y eso acarreaba discusiones. Ese no era el problema.

Ahora, lo que a Enric le molestaba particularmente era que ambos solo se ponían de acuerdo en una cosa, y esa era subestimarlo a él.

Estaban discutiendo cual era la mejor forma de manejar el asunto de la "muerte" de Harry Potter para que no quedaran dudas o cabos sueltos.

Remus no estaba para actuar de mediador porque había tenido que salir a resolver asuntos importantes, entre ellos arreglar la vieja mansión a la que se mudarían en breve para recibir a los Malfoy y a los Tonks.

_ Yo digo que deberíamos aprovechar el plan de la muerte de Harry para dejar daños materiales en el Ministerio y desequilibrar un poco el asunto… podríamos inculpar a alguien allí…- repuso Sirius.

_ ¡No es conveniente!- siseo Regulus, a punto de perder la paciencia, puesto que llevaban horas con esa discusión- En el Ministerio está el Departamento de Misterios con al menos 10 Inefables allí a toda hora. Si alguien puede volar la farsa y dejarla al descubierto es uno de ellos. Y además… ¿A quién le echaríamos la culpa? Lo que queremos ahora es que la prensa haga de esto su día de campo, que arrastre la reputación de Dumbledore y la del Ministerio por las cloacas. No es algo que podemos hacer impulsivamente y mientras a más personas podamos afectar con esto. ¡Mejor!

_ ¡Pues termina de elaborar el plan porque hasta ahora solo has rechazado todas mis sugerencias!- Sirius ya había perdido la paciencia.

Cansado con la situación, Enric se levantó de la silla tomando dos galletas de la bandeja del servicio de té que estaba en la mesa baja… Sirius y Regulus no lo vieron venir y solo pudieron lanzar miradas indignadas al más joven, cada uno con un aperitivo en la boca, incapaz de hablar.

_ Bien. Creo que ya que estamos hablando de mi muerte, yo soy quien debe planificarlo ya que ambos son incapaces de ponerse de acuerdo. Y tampoco es justo dejarle más trabajo a Moony.

Ante eso los dos desviaron la mirada, quedaba obvio que Enric no estaba complacido con cómo estaban llevando las cosas. Volvió a asumir su forma de elfo. Su cabello negro, largo y lacio que llegaba más allá de sus muslos y esos ojos tan llamativos, los ojos Black que por alguna razón tenían un toque verde que hacía pensar en Lily Evans…

_ Si queremos crear impacto con esto debemos convertirlo en una escena dramática. Sabemos que en la comunidad mágica se valora increíblemente a los jóvenes por los bajos niveles de natalidad. Por ello creo que sería conveniente que se supiera que Dumbledore me dejo con los Dursley cuando era un bebe. Hmm… ¿Qué opinan de un suicidio? Uno en el que dejo recuerdos en la escena como una especie de nota suicida. Un buen pensadero y tendremos a un público furioso.

_ Eso si los recuerdos no son interceptados por Dumbledore o alguien a sus órdenes y tendríamos que conseguir a alguien que pueda manipularlos sin que se sepa que fueron alterados en primer lugar. Esos expertos son difíciles de localizar- dijo Regulus, que no tenía objeciones a lo anterior, de hecho lucia pensativo.

Sirius se veía casi que adolorido.

_ Es una idea… controversial, Prongslet. No dejo de pensar que eso pudo haberte pasado en realidad.- admitió el mayor de los Black.

_ Yo nunca hubiese hecho algo como eso- aseguro Enric, con vehemencia- Puede que hubiese hecho otra cosa, pero jamás me hubiese suicidado, porque en ese entonces estaba convencido de que mi madre murió para proteger mi vida. Y no me equivocaba. Aun ahora que se la verdad, no podría dejar de lado su sacrificio haciendo algo así.

El silencio en la habitación se extendió hasta que se hizo casi que absoluto.

_ Hmmm, creo que deberíamos empezar a componer esas cartas para Andy y Cissy- al final fue Sirius quien rompió el silencio, en un aparente cambio de tema.

Si alguien pensó otra cosa, no lo expreso en voz alta, en cambio se pusieron a redactar la respuesta a las cartas.

30 de Enero de 1960, Surrey.

Un auto que estaba al límite de romper el límite de velocidad, se detuvo a pocos pasos del hospital, poniendo las luces de cruce un hombre se bajó del vehículo a la carrera, lo rodeo abriendo la puerta del copiloto ayudo a una mujer a bajar.

Era obvia la razón del desespero, ella estaba en trabajo de parto. Dos enfermeras les encontraron a la puerta y la instalaron en la silla de ruedas.

Adam Evans avanzaba a zancadas por el pasillo, quería seguir a las enfermeras hasta la sala de partos pero una de ellas lo envió a llenar los datos en el mostrador de admisión.

Decir que estaba al borde de una crisis nerviosa era una exageración… una vez terminados los tramites ¡no veía la hora de ir a ver por Mía!

Habían dejado a Petunia en casa de los abuelos casi que a la carrera y estaba seguro que le llegarían unas cuantas multas por correo…

Si alguien le hubiese dicho que ese era el menor de sus problemas… su esposa Mía apenas sobrevivió el trabajo de parto, estaba sedada y en la unidad de cuidados intensivos. Ahora, por alguna extraña razón que no alcanzaba a comprender, en lugar de la niña que estaba esperando, nacieron dos niñas. ¡Dos! ¿Cómo era posible que el eco del ginecólogo se perdiera algo como eso?

Bien, pese a que la llegada de su segunda hija fue una grata sorpresa… no duro mucho. Horas después de ver a las bebes, el caos se formó en el hospital cuando fueron a decirle que una de ellas había desaparecido sin dejar rastro.

Mía no sabía nada, sedada y pensando que solo tendría una hija.

Sin importar que tanto esfuerzo se hiciera, no se pudo encontrar a la segunda bebe, que desapareció sin dejar rastro. Sin importar que tanto se interrogara a las enfermeras y demás personal. Incluso se llegó a cuestionar la existencia de la bebe.

Con todo el dolor del mundo, Adam Evans se llevó a su esposa e hija del hospital, sin llegarle a decir a la primera sobre la existencia de la otra bebe. Hasta que un día dejo de recordarla, como si nunca hubiese existido.

Ese día, 30 de Enero de 1960, nació Lily Evans.

Con el corazón latiéndole a mil por hora, Draco se incorporó en la oscuridad de su habitación, sin entender a cuento de que estaba soñando con algo como eso… ¿Qué utilidad podía tener? Y más importante aún… ¿Cómo se relacionaba eso con su visión anterior?

¿Qué tenía que ver una… hmmm… nacida de muggles con Fawley y Grindelwald?

Aun así, tomo nota de todo en un pergamino. Desde que su don se manifestó por primera vez, Severus y Lucius se empeñaron en que anotara todas sus visiones. Por suerte Draco también podía dibujar muy bien, por ello hizo un retrato de Fawley y del individuo al que llamaba Lord Grindelwald.

No llego como una sorpresa que "Lord Grindelwald" resultara ser Albus Dumbledore de joven.

Y Fawley… era el Ministro de Magia de ese entonces, el mismo que estuvo al frente del gobierno durante la guerra con Grindelwald.

Decidiendo que no valía la pena despertar a todos por esa visión, Draco dejo a un lado el pergamino y decidió asomarse a la terraza. El aire de la noche quizá le ayudaría a aclarar la mente para volver a dormir, quizá esa vez si tuviese una visión útil que les ayudara en ese predicamento.

Quería saber quién era ese individuo del callejón que le hizo frente a los Obscuros. Alguien que puede hacer eso era la solución a gran parte de sus problemas, capaz de protegerle. Draco no se hacía ilusiones, pese a que tenía todas las habilidades de un veela sangre pura con algunas dignas de los elfos, sus dones no eran útiles en el combate. Eran más del tipo empírico, como sus visiones al pasado y al futuro, en algunas ocasiones del presente. Pese a las teorías que tenían Severus y su padre, Draco no creía tener algún don con capacidad ofensiva. Ya debería haberse manifestado a estas alturas, sobre todo teniendo en cuenta la clase de situación que estaba viviendo cuando sus enemigos estaban por todas partes, no se hacía ilusiones.

Lo único que quedaba era esperar respuesta de Lord Black y escapar antes que las cosas se complicaran aún más.


Gracias a todos!