En las notas del capítulo anterior hablaba de Halloween, imagínense.
La cosa es que aparte de todo el estrés que tengo en el trabajo, también se sumó que mis padres se separaron y ahora soy la única que tiene un trabajo en casa y por ende, un sueldo (que no rinde para mucho) en medio de todo el caos tengo demasiadas cosas que hacer, a eso también se añade que ando arreglando todo para mi salida del país, la situación en casa y que no tenía computadora o internet, eso me ha hecho imposible sentarme a escribir o siquiera pensar en las historias. La pc la compre con Windows 10 y debo decir que detesto ese sistema, tuve que dejarla con un amigo para que le pusiera Windows 7… y finalmente la tengo en mi poder y puedo relajarme un poco escribiendo. Hay unas cuantas cosas clave en este capítulo así que les recomiendo que se lea con atención, me tomo un tiempo organizar mis notas para subir este capítulo y al final termino como algo opuesto a lo que tenía planeado… pero no por eso menos divertido de escribir.
Narcisa paseaba por el estudio en un ataque de nervios nada digno de su posición, si sus padres pudiesen verla ahora seguro estarían riñéndole por su actitud pero en esos momentos no podía importarle menos, esperaba ansiosa la respuesta a la carta que había enviado hace exactamente dos días. Sabía que al tercer día sin respuesta estarían condenados. Dentro de las facultades de Lord Black se encontraba ignorar suplicas de los miembros de la familia, era poco común que lo hiciera, pero si Lord Black resultaba ser su primo Sirius entonces no le sorprendería que ignorase su petición de ayuda. Después de todo ella y Lucius no habían movido un dedo para ayudarlo todos esos años atrás cuando lo enviaron a Azkaban. Fue en ese preciso momento que la bandeja de plata en su escritorio resplandeció, y Narcisa se abalanzo sobre ella, esa carta era quizá lo más importante que esperase nunca.
El pergamino era de exquisita calidad, con un sonido crujiente al ser manipulado y la cera del sello era una mezcla perfecta de plateado y negro, el emblema de la familia claramente visible en una impresión de lo que solo podía ser el anillo familiar.
Con el corazón a punto de salírsele del pecho, abrió la carta, rogando a todas las deidades que podía recordar en ese momento que la respuesta fuese positiva, la vida de su único hijo y heredero dependía de ello. La caligrafía era muy buena, pero no podía reconocerla.
Para: Narcisa A. Malfoy nee Black.
De: L. Black
Su carta me ha alcanzado en medio de un importante viaje de negocios. Como su pedido de auxilio es urgente, voy a responder saltando las formalidades inherentes a nuestra posición social. Puedo ofrecerle Santuario en mi residencia, pero antes de revelar información sensible debo dejar en claro que no deseo tomar parte en conflictos, pues ha sido llevado a mi atención que su esposo, Lord L. Malfoy forma parte de un grupo particularmente agresivo que se hacen llamar Mortifagos. Por ende si desea mi asistencia deberá someterse a las condiciones que estime necesarias. Si esto será un inconveniente me temo que no podré hacer extensiva mi invitación a su esposo. Por ende mis condiciones son las que siguen: Lord Malfoy y Severus Snape (sé que se encuentra en su residencia y vendrá con ustedes) deberán hacer un voto inquebrantable de no revelar su ubicación al que es conocido como Lord Voldemort o alguno de sus seguidores, consejeros, aliados o simpatizantes, en caso de ataques a mi o a alguien de mi personal puedo pedirles que se retiren, sin cuestionamientos. Esta carta es un Portkey que los traerá directo a mi residencia temporal que se activara si se encuentran sitiados por enemigos. Recomendaría que se quedaran todos juntos en una sola habitación, fuentes que tengo en el Ministerio me indican que los atacaran en cualquier momento.
Sin más a que hacer referencia.
L Black.
Estaba tan alegre que podría saltar. Y por supuesto, eso no podía durar. Con un marcado estruendo la barrera mágica en los terrenos de la mansión se vino abajo y pudo sentir como las defensas de la mansión se activaban percibiendo la amenaza.
La casa estaba sitiada para el momento en que la barrera externa colapso por completo; ya era demasiado tarde y los atacantes avanzaban a paso rápido por el jardín encabezados por el Ministro en persona. Narcisa salió corriendo de su estudio, los pasillos llenos de elfos domésticos en pánico.
Lucius y Severus salieron del estudio, el primero dando órdenes a la masa de elfos domésticos mientras activaba la segunda barrera que rodeaba la mansión.
_ Narcisa, ve por Draco y sal de…
Un ruidoso crac se escuchó en el pasillo y todas las varitas estaban apuntadas en dirección al recién llegado que no debió ser capaz de aparecer con la barrera en su lugar.
Andrómeda les dirigió una mirada inescrutable a Lucius y Severus antes de centrar su atención en Narcisa, una carta igual a la de su hermana en una de sus manos y una daga ensangrentada en la otra.
_ ¿Por cuánto tiempo las barreras pueden mantenerlos afuera?- espeto la pelinegra aun con la atención centrada en su hermana.
_ Al menos por una media hora- repuso Lucius, quien podía sentir como su magia se agotaba absorbiendo los múltiples ataques de los aurores.
_ Tendrá que ser suficiente.- repuso Andrómeda- Esto es lo que haremos. No hay tiempo para que empiecen a cuestionarme.
…
Draco despertó en medio de la oscuridad con el corazón latiendo acelerado. Era como si la mansión misma le estuviese gritando que tenía que salir de allí, asomándose a la ventana de su habitación discretamente pudo ver una gran cantidad de figuras encapuchadas con las varitas apuntadas a las barreras de la mansión, y si estas seguían aun en pie debía ser por su padre…
Aferrando su varita con fuerza, la apunto a la puerta de su habitación cuando esta se abrió.
_ Tenemos poco tiempo, a lo sumo algunos segundos.- repuso la mujer, a quien Draco por un momento confundió con su tía Bellatrix.
Aprehensivo, observaba la otra mano en la que ella tenía una daga de plata con algo de sangre. Al escuchar un fuerte sonido como de cristal quebrándose, la mujer que no podía ser otra que su tía Andrómeda, maldijo por lo bajo haciendo un corte limpio en su muñeca y aferrándolo de la mano sin darle tiempo a reaccionar. Uno de los intrusos venia corriendo desde la ventana que estaba hecha añicos, una maldición saliendo de su varita, eso fue todo lo que Draco pudo ver antes de desaparecer.
5 minutos antes…
_ Las dos cartas son Portkeys- explico Andrómeda a los tres que la estaban siguiendo a toda velocidad por los pasillos de la mansión. Lucius tenía que ser ayudado por Severus dado que el esfuerzo de mantener las barreras en pie estaba haciendo mella en su energía.- Narcisa tú te encargas de aparecerlos a ambos con la carta que te llego, yo me encargo de Draco. Por suerte mi hija nos está dando un poco más de tiempo. Ella advirtió que el ataque seria hoy.
_ ¿Ella es la que mantiene informado a Lord Black?-inquirió Narcisa.
_ No lo sé.- admitió Andrómeda- Nymphadora nunca fue una niña fácil de leer. Y eso ha empeorado desde que entro a los Aurores.
_ ¡¿Los Aurores?!- decir que Narcisa estaba escandalizada era poco.
_ Si- el orgullo que emanaba de la voz de Andrómeda era inconfundible- Supongo que Sirius y yo nunca fuimos muy amantes de la tradición.
Antes de poder decir más, llegaron a la habitación de Draco.
_ No queda mucho tiempo- jadeo Lucius, exhausto.
Andrómeda desapareció tras la puerta de la habitación, Narcisa hizo un corte limpio en cada una de sus muñecas, aferrando la carta y le ordeno a los dos hombres que se sujetaran fuerte a sus brazos. Del interior de la habitación se escuchó el sonido de cristal quebrado, al poco tiempo una potente luz blanca se coló bajo la puerta, sabiendo que su hermana había sido exitosa, recito la frase para activar el Portkey y desaparecieron con una potente luz blanca que parecía hacer eco a la que se colaba debajo de la puerta.
…
Luego de fallar en lo que debía ser una misión exitosa y relativamente fácil, Cornelius Fudge no era un campista feliz. Que un destacamento de aurores fallara en asegurar un objetivo relativamente fácil, que no debería estar prevenido del ataque, solo sería material para los comentarios maliciosos de los reporteros del Profeta. La única explicación es que alguien del Departamento enterado de la operación les hubiese puesto en sobre aviso, y para descubrir a los traidores necesitaría infiltrar a alguien más, algo para lo que no tenía presupuesto y llevaría meses de trabajo encubierto.
Por ello, cuando su secretaria anuncio que el mismísimo Albus Dumbledore se encontraba allí para tener una audiencia privada con él, Fudge supo que su recargada bandeja de problemas no haría sino desbordarse.
Sin más remedio, indico a su asistente que hiciera pasar al hombre, Dumbledore no se hizo esperar, ocupando la habitación y haciendo que todo en su presencia pareciera insignificante.
_ Que amable de tu parte recibirme con tantas ocupaciones Cornelius- repuso Dumbledore.
_ Ya que sabes cómo estoy en estos momentos, saltemos las formalidades y vayamos directo al asunto- repuso Fudge, sentándose y prestándole toda su atención al hombre, con la esperanza que fuese una reunión breve.
_ Me temo que pese a que la Orden del Fénix y yo hemos hecho nuestros mejores esfuerzos, somos incapaces de encontrar a Harry y apreciaríamos asistencia, principalmente que despacharas algunos aurores a ayudarnos con la búsqueda.
_ Tengo cosas más importantes de las que preocuparme que del chico Potter y sus problemas familiares. Siempre que mantenga la boca cerrada con respecto a Ya-Sabes-Quien no me podría interesar menos donde este metido, pero si eso hará que salgas de mi oficina y me dejes concentrarme en cosas más importantes, llévate a Tonks y a Dawlish.- con esas últimas palabras, el Ministro se disponía a centrarse en unos reportes… por supuesto nunca podía confiarse cuando se trataba de Dumbledore.
_ Escuche que la operación anoche en la Mansión Malfoy fue un fracaso, es una pena, seguramente puedo ofrecer colaboración en ese particular.- dijo Dumbledore- Pero de momento debo enfocar mis esfuerzos en encontrar a Harry. Siempre que se necesite puedo ofrecer asistencia en otros asuntos.
Maldiciendo por lo bajo al hombre y a su inagotable red de espías, Fudge fingió prestarle atención a los reportes en su escritorio hasta que Dumbledore desapareció de su vista.
Cuando el anciano salió de la oficina Fudge se permitió lanzar un florero contra la pared y si bien el sonido del cristal haciéndose pedazos le dio algo de satisfacción, no fue lo suficiente como para despejar su mente agobiada.
Ciertamente no necesito más problemas-pensó el hombre.- hora de sacar la artillería pesada.
Decidiendo que mejor dejaba de lado su orgullo al menos por esta ocasión, envió un memorándum urgente al Departamento de Misterios, concretamente al Jefe de los Inefables.
Mejor que pensaran que era incapaz de manejar este asunto a que pasara a la historia siendo el incompetente que todos creían que era.
…
Nymphadora Tonks trataba de esconder la profunda satisfacción que sentía consigo misma, todo eso mientras entraba al comedor del Nro. 12 de Grimmauld Place para otra reunión de la Orden del Fénix donde seguramente todos compartirían los resultados de la cacería de brujas infructífera que estaban llevando a cabo. Ya eso no sería asunto suyo en cuestión de unos días. Todos esperaban la llegada de Dumbledore que en esos momentos debía estar en el Ministerio. Seguramente no tardaría en llegar con las noticias que ella ya conocía, que los Malfoy habían escapado con éxito la captura por parte del Ministerio. Y eso solo era el principio de lo que estaba por venir.
Mantener sus facciones inexpresivas en medio de tanta insatisfacción era costoso, en especial teniendo en cuenta que quería ponerse a bailar y cantar de felicidad para celebrar que todo les estaba saliendo tan mal. Que la agenda de la Orden del Fénix no se cumpliera era ciertamente lo mejor que le podía pasar a la comunidad mágica que desde hacía décadas necesitaba un cambio. No era un secreto para nadie que cada vez más nacidos muggles abandonaban la comunidad mágica por encontrar que eran solo un pequeño grupo de gente prejuiciosa con un sentido de importancia altamente desarrollado en el que si no tenías conexiones con una facción u otra simplemente no valías la pena. Así de simple.
Los sangre pura se aislaban en sus elegantes salones de fiesta, presumiendo su riqueza a los más desfavorecidos sin que les importara en lo más mínimo, fueron criados de esa forma desde tiempos inmemoriales y no cambiarían su forma de ser ante quienes consideraban unos invasores irrespetuosos en su mundo. Por su parte los "traidores a la sangre" y Albus Dumbledore en su esfuerzo por "incluir" estaban decimando las tradiciones de la comunidad alienando aún más a los sangre puras y cada cierto tiempo aparecía un nuevo Lord o Lady con ínfulas de grandeza y mucho apoyo económico por parte de los muchos sangre pura ofendidos con políticas ministeriales. Las cosas estaban tan mal en todos los niveles… todo eso lo aprendió desde temprana edad gracias a su madre, tenía que saber eso si quería sobrevivir. Pero recordaba haberle preguntado en una oportunidad como podrían resolver todos los problemas.
Andrómeda le había dedicado una sonrisa triste y procedió a hablarle de una profecía antigua que el Ministerio había hecho lo posible por desaparecer, una que hablaba del salvador que vendría a ordenarlo todo para un nuevo comienzo. Y bien, como desde siempre ella fue una chica independiente, decidió en ese momento que si bien aparecería este milagroso salvador al que su madre le tenía tanta fe, ella aprendería a defenderse para sobrevivir hasta que ese personaje apareciera, y… para ayudar. Si algo aprendió en Historia es que para cada cambio importante o transición en el gobierno se necesitaba una rebelión, y esas no ocurrían sin que se derramara algo de sangre.
Albus Dumbledore entro en la habitación y el zumbido de los murmullos irritados se acallo de inmediato, pese al descontento que reinaba en las filas nadie se atrevía a desafiar a Dumbledore, cuestionarle por qué desperdiciaba tanta fuerza en ubicar a un simple chico de 15 años que no estaba entrenado para una pelea, todos los recursos que se empleaban buscando a Harry podían ser destinados a detener a los mortifagos y prevenir los destrozos de las redadas, para cuando llegaba información sobre un nuevo ataque en algún asentamiento muggle todos en la Orden estaban agotados porque tenían que cumplir turnos de 8 horas o más en la búsqueda.
_ Me temo- empezó el hombre entrando en papel para aparentar una figura paterna, algo así como un padre diciéndole a su hijo que no podría llevarlo al parque- que los Malfoy han escapado con asistencia de una tercera facción que hasta el momento permaneció oculta. No sabemos quiénes son o que es lo que quieren, pero es claro por esta acción que serán un problema. Son muchos temas que tenemos en la agenda y me temo que no seamos suficientes para lidiar con las amenazas que surgen cada día, debo pedirles que en esta, nuestra hora más oscura. No desistan. Mi pedido de asistencia en el Ministerio no resulto como esperaba, Cornelius solo prescindió de un Auror. Designo a Tonks y a Dawlish. Bien, es vital que este hombre no se entere de nuestra agenda principal, cualquier cosa podría levantar sospechas…
Tonks sentía que su atención se disipaba, después de todo ya Dumbledore hablo de lo importante. En los próximos días a quien sea que le tocara investigar con Dawlish (que seguro seria a ella) tendría mucho trabajo. Bien, en unos días podía dejar atrás todo este circo. Solo quedaba esperar la movida de Fudge.
"Nos harían un favor si se matan entre los tres, Dumbledore, Fudge y Voldemort. Cada uno representa un problema en esta sociedad, una facción llena de prejuicios."
…
Remus estaba de pie en el oscuro y opresivo vestíbulo de la mansión Black esperando por sus nuevos inquilinos, Regulus, Sirius y Enric se habían quedado en la otra casa. El ataque a la mansión Malfoy si bien fue abrupto y antes de lo esperado, no los atrapo sin estar preparados para recibirlos porque de lo contrario hubiesen quedado mal parados y al descubierto. Regulus como el cerebro de la operación que era siempre insistía en que adelantaran, cosa en la que Remus estaba más que de acuerdo y en esta ocasión los había salvado. Un crack bastante audible rompió el silencio en medio de vestíbulo.
La primera en recuperarse de la aparición fue Andrómeda quien se levantó acomodando la falda de su vestido, dedicándole una ligera reverencia que Remus se apresuró a devolver.
_ En breve llegara Narcisa con Lucius y Severus...
Draco no había dicho una sola palabra, pese a que hacia lo mejor que podía para disfrazar sus reacciones, Remus confiaba mucho en su olfato para revelar lo que se ocultaba tras esa perfecta compostura. Hasta ahora la aprehensión y la sorpresa reinaban en el rubio. Como predijo Andrómeda con un crack más sonoro que el anterior, aparecieron los que faltaban.
Narcisa sacudió su vestido de igual forma que lo hiciera Andrómeda hacia unos minutos, no tuvo ninguna reacción adversa al ver a Remus, lo mismo no podía ser dicho por Severus, aunque había que darle crédito a que su única reacción fue fruncir los labios… al menos hasta que Narcisa le dio un discreto y muy doloroso pisotón, lo que hizo que corrigiera su expresión.
Lucius mantenía una expresión que no permitía adivinar sus pensamientos… al menos por eso merecía algo de crédito.
_Bienvenidos a la Mansión Black en Nueva Orleans. Pese a las circunstancias actuales espero que puedan disfrutar su estadía, yo seré el encargado de facilitar lo que necesiten y hacer llegar a Lord Black cualquier inquietud que puedan tener. Para nuestros inquilinos que no poseen sangre Black debo advertir que cualquier excursión no autorizada y en solitario podría resultar letal.
Ante sus palabras, el aroma proveniente de Lucius y Severus cambio, de una ligera aprehensión pasaron a contemplarlo todo con paranoia.
_ Creo que ha sido una larga noche llena de impresiones desagradables para todos.- intervino Andrómeda- Y nos haría bien retirarnos.
La tensión en la habitación podía cortarse con un tenedor… Remus, sin ganas de lidiar con ellos un minuto más, se apresuró a mostrarles sus habitaciones, todas ubicadas en el mismo pasillo y dejarlos a todos a cargo de Andrómeda.
…
Regulus esperaba en el despacho oscuro, cuya única iluminación era la proveniente de la chimenea que a duras penas alcanzaba a su ubicación. Sirius y Enric estaban jugando al snap explosivo cerca de la chimenea, el desearía poder relajarse así sea un minuto pero algo no le dejaba de rondar la mente. Pese a lo intempestivo del ataque a la Mansión Malfoy, la actuación del Ministerio fue demasiado predecible y que Dumbledore o Voldemort no hubiesen actuado en todo ese asunto solo daba para preocuparlo. Voldemort estaba manteniendo un bajo perfil pero aun así que el Ministerio atacara directamente a uno de sus seguidores más notorios sin represalia alguna simplemente no era el estilo del Voldemort que Regulus recordaba, y en el caso de Dumbledore, dejar que figuras públicas tan notorias como los Malfoy para bien o para mal se escaparan sin siquiera tratar de intervenir era algo que causaba sospecha ¡Y que de paso Severus también escapo con ellos! El espía de Dumbledore en los rangos de Voldemort, Severus era un jugador clave de la Orden del Fénix, la única ventana de información que tenía sobre las operaciones de Voldemort. En orden de cumplir sus planes debía entender a sus enemigos y cualquier duda en medio de todo esto podría ser letal.
_ No vas a ganar nada preocupándote desde ahora Reggie- amonesto Sirius desde su lugar en el fuego junto a Enric y sentándose en el escritorio frente a su hermano menor.
_ Cualquier error podría ser fatal para nuestro plan. Por no mencionar que Enric podría terminar de nuevo en medio de todo ese circo y me rehusó a fallarle otra vez a James- respondió Regulus, sus ojos brillando con su determinación.- La falta de acción tanto de Voldemort como de Dumbledore es algo que no esperaba. Y puede ser algo importante para nosotros.
_ Nos hace falta un espía en los rangos de Voldemort- repuso Sirius.- Y eso no es algo fácil de conseguir teniendo en cuenta que la mayoría de sus seguidores están aterrados de su mera presencia o están casi tan locos como él.
_ Te sorprenderías- dijo Regulus, dedicándole a su hermano una sonrisa que podía pasar por aterradora- que tanta de esa locura es real o fingida y en algunos casos, inducida.
_ A veces das miedo Reggie- admitió Sirius- No sé qué está pasando por tu cabeza cuando pones esa sonrisa tuya.
_ Estoy pensando en nuestras opciones, tienes razón, necesitamos un espía en el círculo interno de Voldemort para que nuestra información sea más precisa. Y quizá sea demasiado pronto para que Nymphadora se nos una, aunque eso no pondrá muy feliz a Andrómeda creo que deberíamos esperar antes de retirarla.- Regulus alzo la mirada para buscar a su hijo, Enric estaba asomado a la ventana al otro lado de la habitación, con la mirada perdida en la ciudad.
_ Yo no seré quien le de ese mensaje a Andy- se apresuró a decir Sirius, anticipando la reacción de su prima y reprimiendo un temblor al imaginarla.
_ ¡Oh vamos! ¿El gran Padfoot tiene miedo de su prima?- una tercera voz intervino desde el umbral de la puerta, Remus dedicándoles una sonrisa socarrona.
_ Eso fue rápido- comento Regulus, arqueando una ceja.
_ Supongo que ninguno de los involucrados tenía muchas ganas de hablar.- admitió Remus, caminando hasta el bar y sirviéndose su propio trago- puedo decir que a Lucius y Severus no les hizo mucha gracia que sus movimientos estén restringidos más de lo que esperaban, Narcisa está demasiado aliviada para empezar a hacer preguntas aunque debe sospechar que "Lord Black" es Sirius, al menos por mi presencia… y Draco, pues está en shock o a punto de entrar en uno. El chico no dijo una palabra desde que llego con Andrómeda a la casa. Los deje en sus habitaciones luego de indicarle a Tiana que se comunique con nosotros por cualquier eventualidad, pero creo que Andrómeda puede mantener el orden sin ayuda. No te dicen todos los días que la casa en la que te vas a quedar puede matarte si deambulas sin autorización, eso nos dará algunos días.
_ No podemos confiarnos- cortó Regulus- debemos estar atentos a lo que ocurra, de momento no creo que sea conveniente aparecer ante ellos, hasta nuevo aviso "Lord Black" está de viaje. Y cualquier pregunta que pueda ayudar a identificarlo es una que no se puede responder. Cuando Cissy se recupere y tenga la oportunidad empezara a hacer preguntas.
_ El investigador no nos ha vuelto a contactar desde que descubrió que Albus si está casado con Gellert Grindelwald, aún no sé qué podríamos hacer con esa información, no creo que valga la pena divulgarla porque eso podría poner en sobre aviso a Dumbledore de que alguien anda escarbando su pasado y va a por él. Aunque cuando pienso en lo que podría afectar su imagen es algo demasiado tentador para dejarlo pasar.- repuso Sirius.
_ Primero deberíamos centrarnos en fingir la muerte de Harry Potter. No hemos terminado de pulir los detalles para ponerlo en acción.- intervino Remus.
_ ¿Qué dices con respecto a eso Prongslet?- inquirió Sirius.
_ Creo que ya sé cómo quiero morir- intervino Enric, con una sonrisa casi tan perturbadora como la de Regulus.- Y con suerte esto va a acabar con Dumbledore. Al menos con su inmaculada reputación.
…
Bellatrix Lestrange era una mujer acostumbrada a tener lo que quería. Y si querías permanecer con vida y sin lesiones, te quitabas de su camino. En los rangos de Voldemort era una regla tacita que ella era intocable a menos que quisieras una ronda de Cruciatus, impartida por ella o por el mismísimo Voldemort.
Era un secreto a voces que esos dos mantenían un amorío. El marido de Bellatrix o bien se hacia la vista gorda o no le interesaba. Con la fama de ser una completa desquiciada, Bellatrix era intimidante. Aunque en los últimos tiempos un rumor recorría las filas de Voldemort, uno que bien podría cambiar las cosas.
Las malas lenguas comentaban que al parecer Bellatrix estaba embarazada, y en caso de que así fuera las apuestas indicaban que ese podría ser el hijo de Voldemort y no el de Rodolphus Lestrange. En la sociedad sangre pura, los amoríos fuera del matrimonio eran algo común e incluso aceptado porque la mayoría de los matrimonios eran arreglados por los mayores de la familia por razones políticas o económicas, era aceptado que tuvieses uno o más amantes si se mantenía en secreto, pero el caso de Bellatrix y Voldemort era bien conocido. Ninguno de ellos se preocupaba en ser discreto y eso ya les granjeaba la desaprobación pública, esa desaprobación nunca fue manifestada por el miedo que inspiraba la feliz pareja. Ahora… un embarazo era más de lo que se podía tolerar. Y Bellatrix lo sabía.
Ahora bien, todo el mundo creía que estaba demente y eso ayudaba bastante, su reputación la precedía y eso le ahorraba participar en batallas innecesarias porque sus adversarios salían huyendo o nunca llegaban a manifestar sus intenciones. Lo cierto es que Bellatrix estaba en pleno uso de sus facultades mentales y por ende era conocedora del predicamento en el que estaba metida. Su amante, Tom… no era el mismo hombre del que se enamoró. Lo que quedaba era una sombra que apenas conservaba algo de su esencia. Ella sospechaba desde hace años que algo estaba mal con él. Pero Tom no era alguien fácil de llevar, tenía demasiados secretos para contarlos. Cuando descubría uno ya saltaba el otro y hacía tiempo desistió en tratar de averiguarlos. Pero algo si le había dicho desde el principio y eso era que no quería herederos ilegítimos. Si iban a tener hijos algún día, debían estar casados. Sin discusiones.
Quizá de ser otras las circunstancias y si Tom estuviese en pleno uso de sus facultades mentales la situación no sería tan crítica, lo cierto es que Bellatrix no pensaba acudir a él porque era imposible predecir su reacción y eso podría ser mortal. Lo mismo sucedía con Rodolphus, si no se habían divorciado después de tantos años era porque Lestrange no quería renunciar al prestigio que traía la casa Black, pese a la infidelidad publica de Bellatrix, la familia Lestrange se beneficiaba del patrimonio de los Black y de la posición privilegiada que ella tenía en el círculo interno de Voldemort.
El tiempo corría en su contra y dentro de poco empezaría a notarse, pero tampoco quería desaparecer del mapa. Cissy era la única persona con la que podía contar con algo de apoyo y ahora ella se había ido.
Y la sola idea de abortar…
Los niños eran valiosos para el mundo mágico. Y un primogénito siempre era poderoso. Y si algún día Tom recuperaba el juicio jamás le perdonaría que algo le pasara al bebe…
Creo que se acabó la hora de los juegos.
Y era una pena porque realmente quería torturar a alguien justo ahora.
…
Dando los últimos toques al suicidio de Harry Potter, cierta expectativa se respiraba en el estudio, Regulus envió instrucciones a algunos agentes (a los que recompenso generosamente y de forma anónima) sus instrucciones eran sencillas, debían asegurarse de que al menos un reportero de cada publicación mágica estuviese destacado en escena. E incluso alguien del Departamento de Aurores aunque eso era fácil de arreglar, todo eso para una fecha significativa, y fue Enric quien decidió que no había mejor día sino la partida del expreso de Hogwarts, mientras todos los demás chicos de su edad debían estar en la estación de Kings Cross abordando el expreso de Hogwarts, Harry Potter dejaría este mundo en una forma orquestada para destrozar la reputación de Albus Dumbledore. Lo único que lamentaba es que en cierto modo eso terminaría afectando a personas que quería. Pero no había tiempo de lamentos. Todo debía ser puesto en marcha. Si querían avanzar con lo demás, y al final el mundo mágico no sabría que lo golpeo
…
Tonks tenía razón en asumir que trabajar con Dawlish seria agotador. En circunstancias normales el hombre era insoportable, pero ahora que tenía que ocultarle información importante de la Orden del Fénix y "trabajar" con él. Cuando en realidad lo que hacía era ser una especie de niñera que mantenía a Dawlish alejado de la información importante y lo hacía creer que aportaban algo importante al Ministerio, informando de sus "avances" en la búsqueda de Harry Potter. Fudge se traía algo entre manos con los Inefables del Departamento de Misterios y allí estaba ella, atrapada siendo la niñera de Dawlish.
Fuera de informar a Regulus lo poco que sabía no había nada que pudiese hacer al respecto sin esperar con ansias que se acabara la farsa… en su momento Tonks se inscribió en la Academia de Aurores porque quería estar en un lugar en el que sus talentos fuesen apreciados, la metamorfomagia era un don muy valioso pero temido… pronto se desilusiono cuando supo que lo único que haría era rellenar una posición y hacer trabajo de escritorio, las cosas cambiaron hacia solo dos meses, y pese a que siempre estaba agotada no cambiaría esto por nada del mundo. La oportunidad de explotar su don al máximo y arreglar el mundo en el proceso.
Faltaban solo unos días y entonces el mundo no sabría que lo golpeo.
