Al final la cuarentena no ayudo demasiado con mis niveles de productividad. Si hay un humor negro debe ser sin duda el mío, debo proyectar nubes de radioactividad hacia los vecinos. Voy a empezar a liberar parte de los diarios de James, al menos lo esencial para otra pequeña idea. Lo cierto es que me siento bastante culpable por la baja productividad, pero prefiero eso a entregar algo con lo que no esté satisfecha.
Estuve trabajando en unas nuevas ideas que no me dejaban centrarme del todo en las dos historias que tengo publicadas, las voy a subir en esta oportunidad para celebrar el 1 de septiembre con todos.
Extra: Picquery es el nombre de la Ministra norteamericana de magia en Animales Fantásticos y… en esta historia ella sigue siendo Ministra.
Gracias por su apoyo.
…
12/09/1973
Venir a Hogwarts hasta hoy era divertido y una de las mejores experiencias de toda mi vida. Aquí no debía estarme cuidando de segundas intenciones o agendas escondidas de personas que querían asegurarse el favor o apoyo político de mi familia. Es triste tener que estar preocupándose por cosas como esa a los 13 años. Mis mejores amigos (a excepción de Sirius) no se preocupaban por esas cosas, incluso el mismo Sirius mandaba al diablo las costumbres y lo que se esperaba de él
En ese sentido Canuto era todo un héroe, de esos dignos de ser protagonista de su propia serie de libros de aventura trágica (aunque por supuesto no es algo que le diría a la cara, quiero una vida larga y productiva después de todo.)
Sé que en secreto muchas de las serpientes eran tan desagradables porque lo envidiaban, era obvio que después de haber quedado en otra casa que no era Slytherin (y para rematar en Gryffindor) su familia no le concedería la posición de heredero, aunque fuese el primogénito. Toda esta situación era una mierda. Se suponía que en la escuela lejos de nuestras familias y la arena política éramos libres de los prejuicios, y vaya que creí en eso (Si, soy bastante iluso) … hasta la llegada de él.
En cierta manera le estaba agradecido porque ayudo a abrir mis ojos ante la verdadera amenaza que colgaba sobre nuestras cabezas. Y en lo justificada que estaba la aparente agresión de Slytherin a Gryffindor y a Dumbledore. Cuando Regulus Black llego a Hogwarts todos estaban ansiosos por saber en qué casa quedaría, cuando Sirius quedo en Gryffindor era algo que nadie se esperaba y sacudió las bases de todo lo que era. Los Black siempre fueron Slytherin, con algún que otro Ravenclaw. Pero nunca Hufflepuff y mucho menos Gryffindor (sus enemigos en todo)
Cuando Regulus quedo en Slytherin todos sintieron que de cierta manera se reestableció el orden natural de las cosas y la conclusión general fue que Sirius era el problema, la oveja negra que desafío el sistema y que por ello quedaría desamparado ante el mundo. La idea de que alguien pudiera aprovecharse de algo como eso era repulsiva y no algo que se esperaría de Albus Dumbledore.
Pero me di cuenta de ello, era tan sutil que nadie podía darse cuenta o quería percatarse de ello. Las personas sí que podían engañarse a sí mismas hasta creerse sus propias mentiras, si yo pude darme cuenta de algo como esto… otros debieron saberlo antes. Pero por supuesto un adversario como Albus Dumbledore no era alguien a quien la mayoría de las personas deseara combatir, ni siquiera los poderosos del momento lo intentaban ¿Quién podía competir con "el orden natural de las cosas"?
Hogwarts era el jardín de juegos de Dumbledore y el campo de cultivo perfecto para esparcir sus ideales, conseguir subordinados y sembrar el resentimiento entre los individuos que unidos serían capaces de combatirlo. Por ello es que digo que le estoy agradecido a Regulus o Reggie como le llama Sirius, por abrir mis ojos ante ello: La maldad se oculta en todos nosotros. Ningún propósito benévolo podía salir de una mente tan maquiavélica como la de Dumbledore, básicamente le daba carta blanca a todos aquellos que sintieran marcada hostilidad hacia los de Slytherin para hacer cosas espantosas. (Toda la situación con Snape era repulsiva) Sirius básicamente parecía un perro salvaje enloquecido y "Snivellus" era su presa favorita. Pronto las cosas se saldrían de control, alguien saldría lastimado o incluso moriría gracias a toda esa animosidad y todo está hecho de forma tan sutil que nadie encontraría forma de responsabilizar a Dumbledore.
Empecé a hacerme preguntas a partir de ese momento. Podríamos decir que allí murió mi inocencia, pase lo que pase, debo sobrevivir. Para ello, nadie puede sospechar. Me siento como el peor amigo de todos los tiempos, pero sé que, si queremos tener al menos una ilusión de libertad no debemos hacer olas…
Técnicamente este no era el momento para estar inmerso en una lectura tan importante como lo eran los diarios de su papa, pero desde que terminara de leerlos (hace unos días) cargaba alguno de ellos a donde quiera que fuese. Leía alguno de los pasajes cuando debía tomar alguna decisión importante (muy a menudo últimamente) y esta entrada en particular le sentaba perfectamente a esta situación porque le recordaba que no siempre todo era lo que parecía. Caer en preconcepciones podría costarle muy caro.
Aunque esas "preconcepciones" estuviesen apoyadas por interacciones previas con casi todos los involucrados y estas fueron poco agradables por ponerlo de manera cordial. Incluso uno de ellos parecía odiar el mismo aire que respiraba y era incapaz de dar un cese a las hostilidades cuando se encontraban en la misma habitación (Vaya adulto responsable)
_Ric… Enric
Dando un salto y casi dejando caer el diario, el pelinegro levanto la mirada a la puerta donde se encontraba aquel a quien consideraba un tío. Su cabello castaño y largo era una cortina abundante sin atisbo de gris, su apariencia la de alguien en sus veinte y tantos con hombros anchos, piel bronceada y músculos definidos. La primera vez que se encontró de frente con esa forma, su mandíbula casi tocaba el suelo de la impresión. Su tío Moony sí que era bueno para engañar bobos. Nadie que conociera al Profesor Remus Lupin lo asociaría jamás con este extraño.
_ Ya todo está listo- anuncio Remus, ahora que tenía la atención del adolescente. No daba señales de estar enojado por su distracción, si acaso parecía divertido con todo el asunto.
_ ¿Algo que deba saber? - inquirió Enric, guardando el diario en el portafolios a su lado.
_ Después te daremos la grabación de circuito cerrado, seguro encontraras unas cuantas cosas divertidas en ello- dijo Remus- Ahora debo irme, no deben descubrirme aquí y aparte… debo contener a Sirius antes que se le ocurran más formas de ofender a Severus y Lucius, ya habrá tiempo para eso cuanto estemos de vuelta en casa.
Enric se hubiese reído de buen grado por eso, en otro momento que no fuese ese. El show debía comenzar.
…
Desde que tuvieron que abandonar su mansión en medio de la noche como unos vulgares bandidos Lucius procesaba los cambios como llegasen puesto que su único interés era mantener a su familia (especialmente a su heredero) seguro. Pero hasta la persona con mayor necesidad alcanzaba sus límites y contemplando el lugar en que fueron citados para conocer a su misterioso anfitrión… pues Lucius estaba muy cerca de alcanzarlos ¿A qué clase de Lord se le ocurría citar a sus posibles aliados en un lugar como este? Narcisa lo tomo del brazo con un fuerte agarrón, seguramente intuyendo la vía por la que iban sus pensamientos…
_ Si algo como esto hace que pierdas las casillas entonces no tendremos ninguna oportunidad cuanto enfrentemos a Lord Black, que a estas alturas debes imaginar quien es- repuso ella, su máscara imperturbable perfectamente adoptada sin que nada en su gesto diese a entender su opinión del lugar y los… individuos que lo ocupaban.
_ No espero que Black quiera discutir algo en plena pista de baile con tanta… er… gente- comento Draco, dando una mirada a su alrededor y sintiendo un escalofrió recorrer su espalda ante lo que percibía en el lugar. Sobra decir que su impresión era todo menos positiva.
Severus no dijo nada, pero solo con ver su expresión muchas personas se apartaban de su camino lo cual sin duda era conveniente.
El lugar en si no era uno de "mala muerte" pero la clientela en su mayoría era la clase de gente a la que Draco no querría cerca ni en el mejor día, como alguien que era capaz de percibir tanto de los demás con solo encontrarse en el mismo espacio este sitio resultaba especialmente agotador con todo y que sus defensas estaban arriba. Y las miradas lascivas que estaba atrayendo ciertamente no ayudaban para nada.
Por suerte nadie se acercó hasta que llegaron a la cinta que dividía la pista de baile de los apartados privados. El mago que estaba en el diminuto estrado era… interesante.
Con cabello rojo hasta la baja espalda y ropa de cuero que no podía ser consideraba apropiada para otro entorno… parecía estar inmensamente entretenido por algo. Y Draco a duras penas pudo contener el jadeo de sorpresa que quería escapar de sus labios cuando una barrera se interpuso firmemente entre él y el pelirrojo, la mejor forma de describirlo era como si le acabaran de cerrar una puerta en las narices.
El pelirrojo no dio señales de haber hecho algo… recibió la tarjeta de invitación que le tendía su madre, y los guio por un pasillo algo oscuro con lámparas a gas y papel tapiz oscuro con relieves. En el pasillo había muchas puertas, todas ellas con números dorados en la parte superior. Se detuvieron ante una puerta con un elegante numero 7… con el color de la plata pura. El hombre les abrió la puerta y se marchó sin decir una palabra.
Entraron a la habitación, Draco fue el último y eso le dio tiempo a captar la reacción de sus padres y Severus cuando se encontraron frente a frente con su anfitrión. Todos estaban sorprendidos por lo que aquel individuo no era Sirius Black.
Al girar, se encontró de frente con alguien de su edad, con el cabello negro y largo hasta la baja espalda que caía como una cortina sedosa por sus amplios hombros. Un portafolios de cuero negro descansaba a su lado en el asiento lo cual le restaba cierta formalidad, su piel pálida contrastaba con su cabello oscuro llevaba unas exquisitas túnicas negras bordadas en plata y oro con algunos detalles en verde. Pese a la calidad de las mismas eran la clase que encajaba a la perfección con el lugar en que se encontraban y no ocultaban la excelente forma física de su anfitrión.
Aunque su apariencia física fue un shock para Draco, no fue lo que lo impacto en un principio sino la sensación de familiaridad que sentía por este extraño. ¿Cómo era posible si esta era la primera vez que cruzaban caminos? Pero sin lugar a dudas todos sus instintos gritaban que conocía a esta persona.
Levantándose con una elegancia que no dejaba dudas de su ascendencia, el desconocido los recibió como era digno de su estatus, con un buen apretón de manos para Severus y su padre, una inclinación de cabeza dirigida a su madre y otra a él. Aun cuando todo se hizo en pocos segundos pareció que pasaron siglos mientras sus miradas se cruzaban.
_ Asumo entonces que es usted nuestro anfitrión- repuso Lucius, tomando asiento a la vez que Lord Black hacía lo propio, los otros tres se sentaron en silencio.
Por toda respuesta el desconocido indico su anillo. Era sin duda la cresta de la familia Black, pero era la del heredero. Antes de que Lucius pudiese exaltarse… el desconocido presento el sello de la familia ese que solo el Lord en funciones presentaría.
_ Me temo que la pobre salud de mi padre le ha impedido acudir a nuestra reunión. Y ese es el motivo de que nuestra reunión haya sido tan dilatada- la voz del desconocido era… cautivadora, Draco necesito de todo su autocontrol para que su máscara no se deslizara por su cara.
_ Agradecemos infinitamente su hospitalidad en estos tiempos de necesidad- se apresuró a intervenir Narcisa- Sin embargo, no es nuestra intención imponernos en su residencia más tiempo del necesario y estaríamos encantados en ser de asistencia.
_ Los Black siempre cuidamos de los nuestros- interrumpió el desconocido con una sonrisa- Aunque es mi impresión que eso no siempre fue así en la rama británica de la familia. - la clara referencia a Sirius Black fue como una bofetada para Narcisa. Y una a la que no podía escapar porque era cierto, cuando Sirius necesito asistencia nadie estuvo para apoyarlo y eso era una falta grave a los códigos familiares.
_ La responsabilidad de eso recae sobre mí- intervino Lucius, controlándose- No sobre mi esposa.
_ Puedo entender que en tiempos de dificultad uno escoge a la familia inmediata sobre los demás- concedió el desconocido. Draco estudiaba cada uno de sus gestos, pero se encontraba particularmente atraído por sus ojos, algo en esos ojos le parecía familiar.
Parecía que ese sería el fin del asunto, pero la puerta al fondo de la habitación volvió a abrirse y entro otra persona. Su parecido con quien era sin duda el heredero de Lord Black era innegable. Y la reacción de Severus, Narcisa y Lucius fue inmediata.
_ ¡Mi encantador sobrino! - repuso el recién llegado. Sus túnicas también eran de alta calidad, aunque examinándolas de cerca a Draco le recordaba el look de un motociclista. Ese individuo sin duda alguna no encajaría en un ambiente tradicional. Era la antítesis a todo lo que pregonaban la sangre pura. - Lastima que no puedo decir lo mismo de tu compañía. No lo tomes personal, niño- añadió mirando a Draco.
Draco por su parte estudiaba atentamente a tío y sobrino. La similitud entre ambos era sorprende, podrían parecer incluso hermanos.
El cuarto estaba cargado y Draco sentía dificultades manteniendo sus barreras. La ofensa, rabia e incredulidad que provenían de su padre y de Severus era asfixiantes, eso sin incluir la ansiedad y el remordimiento de su madre, que no le quitaba la mirada de encima al recién llegado. Pero lo peor era el recién llegado mismo. Era un torbellino.
El profundo amor que sentía ante su sobrino, el odio que sentía hacia Severus, la repugnancia y el odio que sentía hacia su padre, el desagrado que sentía por su madre… y en cuanto a su sobrino…
Nada.
Draco sintió sus ojos abrirse desmesuradamente ante la sorpresa. Nunca se topó con alguien a quien no puede leer como un libro abierto.
_ Sirius- reprocho el joven Lord, sin verdadero calor en la voz- Por eso preferí iniciar la reunión mientras estabas… distraído. Si te sientes capaz de ser civilizado hacia estas personas entonces me encantaría contar con tu asistencia.
Un puchero cruzo el rostro del pelinegro mayor, pero se sentó obedientemente junto a su sobrino. Narcisa a su vez emitió un jadeo, miraba de un lado al otro.
_ Tu… Regulus…- farfullo, perdiendo por completo la compostura y con los ojos como platos.
_ Sí, soy el único hijo legítimo de Lord Regulus Black- confirmo el chico- Soy Lord Enric Black.
_ ¡Pero Reg murió hace años! - chillo Narcisa, pese a los intentos de Lucius por calmarla, sus ojos anegados en lágrimas- ¡Era un niño! ¡Y murió sin casarse!
_ No todo es lo que parece- dijo Enric- Mi padre está vivo, aunque su salud no es la mejor.
Esto estaba resultando demasiado para Draco… su visión era borrosa y agradecía encontrarse sentado.
_ Sirius, creo que será mejor que escoltes a Draco a tomar aire fresco. - dijo Enric, sin desviar la mirada de Lucius.
_ Es…estoy bien- repuso Draco, maldiciéndose por sonar tan débil. Enseguida la atención de todos estaba en él.
_ Si claro, sin ofender hijo, pero creo que tú y yo vamos a dar una vuelta. - repuso Sirius- Regresaremos cuando parezca que no vas a desmayarte en cualquier momento.
Draco no se encontraba en condiciones de discutir, y aunque pareció que Severus iba a decir algo, una mirada de Enric lo silencio.
_ Reserve el salón 13 más allá del pasillo. Es lo suficientemente cerca para que regresen inmediatamente- dijo Enric- Y para que Draco pueda descansar. La decisión puede esperar hasta entonces.
_ ¿Y que se supone que vamos a hacer? - inquirió Snape, hablando por primera vez.
Enric espero hasta que Sirius salió de la habitación con Draco para centrar su atención en Snape.
_ Haremos lo que yo crea conveniente que hay que hacer- sentencio Enric, cruzando una pierda y relajando su postura en la silla. Sin siquiera mover una mano o sacar la varita, la licorera en la mesa se levantó sola y empezó a servir tragos para todos. Ninguno de sus invitados abrió la boca, reconocieron aquello por lo que era. Una muda declaración de estatus y poder. Era para asegurarles que acudieron a la persona correcta y… no debían ofenderlo.
_Madam- dijo Enric dirigiéndose a Narcisa- En ningún momento pretendo ponerla en la posición en que deba elegir entre su familia y la familia Black, consideraría tal acción por debajo de mí. Sin embargo, ustedes no son los únicos que acuden a nosotros por ayuda desde Gran Bretaña.
Narcisa levanto la mirada, el mensaje estaba claro. Sus hermanas.
_ Todos serán recibidos por supuesto. - concedió Enric- Pero si el problema se resolviera simplemente con asilo, desde su llegada a Nueva Orleans ya estaría resuelto. Sin embargo. Draco debe regresar a la escuela, y para que eso ocurra hay tres enemigos a neutralizar. Posiblemente dos a destruir. Para hacer eso necesitamos toda la ayuda que podamos conseguir.
_ Como comprenderá no puedo hacer nada hasta que la seguridad de Draco no esté garantizada- dijo Lucius, con el tono de quien se prepara a atrincherarse en su postura.
_ Cosa que es comprensible. - concedió Enric.
_ Tuvo que haber un motivo por el que insistió en reunirse aquí- comento Severus.
_ De momento nuestra mejor protección es mantenernos en el ojo del público. - dijo Enric. - Este es un club muy popular en la ciudad donde los miembros de las familias importantes acuden para mezclarse en ambientes menos formales. Muchos de ellos los han visto aquí. Su presencia seguramente saldrá en la prensa local e internacional. Las especulaciones empezaran. Si algo llegara a pasar atraería mucha atención. Por no mencionar que Picquery no está muy feliz con Fudge. Cualquiera que quiera permanecer con el perfil bajo sería un redomado imbécil al atacarlos aquí.
Bien, debían conceder en eso.
_ Pero si Bella viniera…- aventuro Narcisa.
_ Eso es algo que me corresponde solucionar a mí- atajo Enric.
Hubiesen continuado la discusión, pero de repente una explosión sacudió el lugar y todos (excepto Enric) saltaron de sus asientos.
…
Abandonar la sala de reuniones le hizo muy bien. Incluso desde que salieron al pasillo Draco podía respirar con mayor facilidad, aunque su corazón latía acelerado en el pecho.
Sirius Black lo llevo hacia una puerta con el número 13 que resulto era una sala similar a la que acaban de abandonar en donde ya se encontraba dispuesta una bandeja con té y bocadillos. Black se sentó en una posición que le permitiera vigilar la puerta y a Draco, aunque al menos debía darle crédito en que nada en su postura resultaba amenazador o inquietante. Lo hacía con total naturalidad.
Draco se sirvió una taza de té y mientras trataba de decidir que bocadillo tomar, escucho que Black se reía entre dientes.
_ Me recuerdas a tu madre- le comento, divertido- Aunque ella al final no tomaba nada de la bandeja de bocadillos pese a pasar horas escogiendo algo.
Draco levanto la mirada, sorprendido de que Sirius Black recordara algo como aquello pese al desagrado que sentía por su madre.
_ Mantengo lo que dije en aquella habitación. No te odio- le aseguro, agitando la varita y haciendo aparecer un trago de lo que sin duda era algo fuerte- Aunque se de primera mano que fuiste una pequeña mierda con mi ahijado Harry.
Draco se tensó en su asiento, se le olvido ese detalle. Black era el padrino de Potter, mismo al que molesto todo este tiempo en Hogwarts y que recientemente había muerto… se suicidó, concretamente.
_ Yo… er…
_ No tengo derecho a reclamarte nada- dijo Sirius encogiéndose de hombros- Yo mismo fui un imbécil cuando estaba en el colegio. Supongo que a esa edad uno se cree invencible y que sus actos no tienen consecuencia. Pero todas esas bromas que le hice a Snape en el colegio regresaron a cobrarme factura. Se cobró toda la rabia que sentía por James y por mí, todo el descargo en Harry sin que pudiera defenderse.
Draco no se sentía capaz de encontrarle la mirada a Black, aquello era verdad. Fue testigo en innumerables clases de Pociones de todo lo que Severus le hacía a Potter.
Una explosión sacudió el lugar y Draco fue abrumado por el pánico que sentían todos los que se encontraban en el edificio… no tuvo la menor oportunidad.
Sirius maldijo cuando el rubio perdió la consciencia y solo sus rápidos reflejos evitaron que se abriera la cabeza con el borde de la mesa, cargando a Draco y asegurándose de tener la varita a la mano regreso al apartado numero 7 cuando la puerta se abrió y todos salieron con las varitas en la mano y listos para pelear si era necesario.
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La consciencia le regreso lentamente, lo último que recordaba era que se encontraba en su estudio trabajando en unos detalles para el plan y en negocios familiares cuando su instinto reacciono encendiendo todas las alarmas, tomando el control y dejando a su mente racional sin muchas opciones. Y ahora… estaba en un bosque, más precisamente debía estar en las afueras del Bosque Prohibido. Y estaba acarreando lo que parecía ser una estatua, estaba a oscuras por lo que no distinguía gran cosa de la "estatua".
La luz de la luna invadió el bosque, dando en la estatua e iluminando sus alrededores.
La impresión fue suficiente para que expulsara abruptamente todo el aire en sus pulmones, esa estatua era una impresión perfecta de James. Era una estatua de cuerpo entero de tamaño real… pero para tratarse de una obra de arte tenia demasiados detalles. Y… la expresión en su rostro era de un odio temible.
Aquello no podía ser una estatua y para que hubiese perdido el control como lo hizo, debía estar frente al auténtico James Potter. Muchas emociones peleaban en su interior, un alivio tan inmenso que no alcanzaba a describirlo, un odio profundo a Dumbledore, Voldemort y todos los que pudieron tener parte en que James terminara de esa manera, tristeza por lo que este tuvo que pasar todos esos años…y frustración.
¿Cómo se suponía que podía ayudarlo? ¿Qué clase de criatura era capaz de hacer algo así?
Lo primero sin duda era abandonar el territorio enemigo y esperar que su desaparición no causara demasiados problemas en el orden de las cosas.
Tocando la "estatua" Regulus se enfocó en la mansión Black y permitió que el traslador en su anillo se activara. Al fin, después de todo este tiempo volvía a sentirse completo y si antes estaba dispuesto a tomar venganza, ahora estaba listo para dominar el mundo.
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Era una sala magnifica de un castillo, bañada por la luz del sol que entraba a raudales por los ventanales amplios ¡Y que magnifica visión era! Con sus armaduras, tapices dorados y carmesí colgando de los muros, una corte magnifica que le parecía familiar y a la vez su visión le partía el corazón. por un momento deseo fervientemente que su visión se quedara en esa habitación. Aunque por supuesto las cosas no siempre salían como quería, no era capaz de controlar esas visiones, a la magnífica habitación le siguió la visión de dos jinetes en una cabalgata frenética en medio de un bosque, con una tormenta que no podía ser natural rugiendo a sus espaldas, no podía distinguir nada de ellos por las capas que los cubrían, la energía que los rodeaba era una cosa distinta… sedienta de sangre y destrucción que arrasaba todo a su paso en su persecución…
Un baile, uno que era todo lo que se podía imaginar de los grandes bailes en las cortes reales. Pese a lo magnifico de su decoración, la vestimenta de los presentes, la larga mesa de madera que presentaba un banquete digno de un Rey, el que sin duda se encontraba en ese baile… no se podía negar que todos los ocupantes de la gran sala eran almas bondadosas, la energía que desbordaba el lugar hablaba de su nobleza.
La misma energía de su visión en el bosque, la de los dos jinetes, esta vez en lo que parecían ser las ruinas de una fortaleza magnifica que estaba llena a rebosar de cadáveres y algunos combatientes. Dos figuras estaban en medio de todo, una frente a otra.
Esa aura llena de sangre, caos y destrucción emanaba de una de las dos siluetas. Y la otra… su aura le parecía extrañamente familiar y a la vez desconocida, dos sensaciones que no era capaz de reconciliar. Y no ayudaba en nada que a diferencia de sus otras visiones era incapaz de ver rostros.
Draco despertó con un sobresalto y el corazón acelerado. Sentía que debía recordar algo importante pero que Merlín lo ayudara si tenía alguna pista de que. Alguien lo llevaba en brazos y estaban en movimiento. Estaba mareado y desorientado, pero quien sea que lo llevaba en brazos lo hacía sentir seguro… volvió a cerrar los ojos.
…
