Como había dicho en una ocasión anterior, una cosa es lo que uno planea y otra es la que ocurre.


La famosa hospitalidad Phantomhive era reconocida por ser distinta para cada invitado que tuviese la fortuna (o desgracia) de atravesar el umbral de su residencia, y para aquellos que se encontraban en el estudio en esta ocasión… se estaba convirtiendo en una experiencia aterradora y sofocante porque los demonios por lo general no reaccionaban positivamente a encontrarse en una situación en la cual no supieran que hacer. Menos aun cuando esa situación involucraba algo importante para ellos.

Luna Lovegood era conocida precisamente por hablar cosas sin sentido para el resto de la población, por su conducta aparentemente despreocupada, por siempre andar distraída y no dar respuestas claras a las preguntas que otros hacían. Y justo ahora estaba exhibiendo esas cualidades.

Decir que Ciel Phantomhive estaba perdiendo la paciencia no era algo desacertado. Era un hecho. Los agentes de Hellsing y el profesor de Hogwarts que acompaño a la rubia estaban todos bien cerca de ceder al pánico que provocaba la energía demoniaca que desprendía el Lord de aquella mansión.

Finalmente, como quien acciona un interruptor… muchas cosas pasaron a la vez.

Las luces del estudio se apagaron cuando las bombillas estallaron en una cacofonía ensordecedora que sumió la habitación en penumbra, aquello fue seguido del sonido de cuerpos golpeando el suelo, muchos de ellos, hasta que los únicos que quedaron conscientes en la habitación fueron los dos demonios y la aparentemente inofensiva rubia que se encontraba sentada frente a ellos. La misma que ahora era enmarcada por unas gigantescas alas blancas y cuyos grandes ojos azules y saltones ahora eran completamente dorados, sus labios torcidos en una sonrisa que prometía muchas cosas… aunque estaba por verse si eran buenas.

_ Bien, con los humanos fuera del camino creo que podemos empezar. Libres y sin nadie que interfiera en los negocios- todo en la conducta de la rubia había cambiado, aunque bajo la superficie aún se mantenía siendo la misma- El tiempo apremia después de todo. Ciel Phantomhive, tienes tu trabajo cortado para ti.

Sin apreciar el tono de su invitada y ciertamente cansado de andarse por las ramas, Ciel libero todo su autocontrol en la energía demoniaca, aullidos espectrales inundaron la habitación y cada espacio en los terrenos, las sombras crecieron hasta que se tragaron la escasa luz de luna que entraba por los amplios ventanales, haciéndose corpóreas para tragarse todo a su paso.

Luna se encontró enfrentando a Sebastián, el demonio con un cuchillo de plata apuntando directo a su rostro.

_ No estoy aquí para luchar con ustedes, tengo una misión y no es exterminarlos. Creo que podríamos… llegar a un acuerdo.

_ Los ángeles no negocian con demonios- tercio Sebastián, sin quitarle la mirada cargada de recelo- ¿Cómo sabemos que no quieres destruirnos?

_ Su amigo no tiene tiempo para su recelo- dijo Luna, sin cambiar el tono o mostrar alarma por la amenaza que representaban los demonios- Se cómo trabaja Hellsing, tienen permitido ajusticiar a los no humanos. Les tengo noticias… no pueden matarme porque soy en parte humana, y soy la única persona que tiene conocimiento del problema que están enfrentando. No pienso ayudarlos gratis, por eso estoy proponiendo negocios, precisamente porque se cómo trabajan los demonios. ¿Lo toman o lo dejan?

Hacer un trato con el enemigo y sin saber exactamente a que se estaban comprometiendo, en circunstancias normales Ciel jamás aceptaría, pero con la vida de Alois en peligro no estaba para considerar pros y contras.

Incorporándose de su silla con toda la elegancia de un rey, pese a encontrarse acorralado y sin salida, rodeado por las sombras que parecían venerarlo a cada paso que daba, Ciel Phantomhive era toda una visión… lo que en efecto se esperaría de un rey. Y para los no humanos de Londres… lo era.

Se detuvo ante Luna, extendiendo la mano para cerrar el trato… el resplandor que inundo la mansión fue cegador. Un trato entre ángeles y demonios se cerró por primera vez en siglos.

Una vez cerrado el pacto, las alas del ángel desaparecieron y las sombras que rondaban la propiedad se disolvieron… Luna avanzo rápida como un espectro por los pasillos de la mansión sin pedir guía, sus acompañantes la seguían sin mediar palabra hasta que alcanzaron la habitación principal de la mansión en donde Alois estaba en la inmensa cama con dosel, su aspecto era tan desmejorado que a simple vista parecía un cadáver.

_ Sus sombras, transmítanle poder por medio de las sombras. - instruyo Luna, dándose la vuelta hacia una de las inmensas ventanas, se sentó en el suelo e hizo un arreglo que ninguno de los otros reconoció. Sebastián se ubicó ante Ciel y Alois para defenderlos de cualquier daño.

Luna trabajaba diligentemente sin desperdiciar una mirada a los demonios, concentro su magia que se mezcló con la luz que entraba a raudales por la ventana, dándole el último toque con una de sus plumas, se concentró en obtener lo que deseaba.

El sonido de un cuerpo al caer al suelo le indico que tuvo éxito, dándose la vuelta se encontró de frente con el cadáver de Harry Potter.

Antes que los demonios pudiesen reaccionar, ella deposito una de sus plumas en la horrible cicatriz de la autopsia. El cuerpo pareció desaparecer lentamente en un halo de luz, hasta que todo lo que quedo fue un orbe que era del mismo color que tuvieron los ojos de Harry en vida. Ese orbe de luz parecía latir al mismo ritmo que lo haría un corazón. Los demonios lo contemplaban sin revelar que pasaba por sus cabezas… no esperaban ser apartados bruscamente por una fuerza descomunal. Sebastián fue a dar contra una pared y Ciel contra la ventana cerrada…

Alois salió despedido como una fecha de la cama sus ojos refulgiendo con sombras… completamente dominado por el instinto se abalanzo hacia Luna… y ella lejos de hacerse a un lado, le esperaba con el orbe de luz extendido hacia él, como si fuese un regalo.

Aquel orbe de luz no era precisamente un alma… pero parecía una.

Y Alois la devoro vorazmente, agazapado como si fuese una bestia salvaje… a medida que consumía lo que el ángel le ofrecía la mejoría en él era notoria, ya no aparentaba ser un cadáver. Y cuando lo consumió por completo volvía a ser Alois… sus ojos ya no estaban anegados en sombras, sino que volvían a ser claros como un cielo de verano.

Ciel se acercó, casi vacilante… y Alois salió disparado hacia él, aferrándolo con fuerza, sus ojos claros anegados en lágrimas y atropelladas disculpas abandonando sus labios.

Esto definitivamente era una muestra de que los planes mejor elaborados siempre podían fallar en un segundo. Desde que entraron los Malfoy en The Soul, Enric supo que sus planes no podrían ser aplicados y surgió la necesidad por algo que su padre odiaba y jamás aprobaría (improvisar).

Nate fue el encargado de recibir a la comitiva ya que no quería que Lucius y Severus tuviesen tiempo de conspirar demasiado antes del encuentro y hacerlos atravesar la pista de baile para que presenciaran una escena orquestada por Sirius y Remus sería demasiado a juzgar por lo que percibía de Lucius (una mezcla clara de ofensa y algo que podría mandar al infierno sus planes a futuro). Cuando Nate se disponía a tomar el giro a la pista de baile, Enric se dio cuenta que en sus planes no tomo en cuenta las posibles habilidades de Draco o como podría ser afectado por este. Hacer que los Malfoy atravesaran la pista de baile sería contraproducente por dos factores: Predispondría a Lucius a mostrarse totalmente reacio a cooperar y abrumaría completamente a Draco al punto en que podría ser considerado tortura. Y por más que el menor de los Malfoy haya sido un completo bastardo desde que lo conociese por primera vez… Enric no era un fanático de la tortura (por no mencionar que se suponía que en esta vida no se conocían)

Este primer obstáculo era culpa suya por no estudiar a sus huéspedes lo suficiente, por suerte, Remus y Sirius sabían que hacer en caso de que algo cambiase en el esquema general de las cosas… y su conexión mental con Nate le permitió impedir que Draco leyese en su mente que todo aquello era un plan orquestado.

Por supuesto, con un inicio tan accidentado… no debió sorprenderle que todo lo demás empezara a marchar torcido. Las reacciones de Lucius, Severus y Narcisa eran completamente predecibles. Lo que no calculo con suficiente cuidado fue su propia reacción a la presencia de Draco, su atracción tan potente como un imán. Requirió de todo su autocontrol y deseo de venganza para enfocarse en aquella negociación, ya no importaba oscurecer sus vínculos familiares o seguir la línea trazada originalmente, dando algunas miradas de soslayo en medio de la reunión a Draco, decidió que ya no quería ser desagradable con él, no por haberle perdonado todo lo que hiciera antes, sino porque se suponía que Harry Potter falleció y seria sospechoso que manifestara antipatía por un pariente con el que posiblemente debiera formar una alianza política… eso sin incluir aquella atracción inexorable e irracional que sentía por el rubio y estaba haciendo estragos… lo mejor sería mantener la distancia con el otro el mayor tiempo posible. Sus planes no podían desviarse y sin su padre toda la responsabilidad quedaba sobre sus hombros. Los errores no eran bienvenidos.

Cuando Sirius finalmente abandono la habitación con Draco fue… una bendición y una maldición al mismo tiempo. Sin la presencia del otro la habitación era capaz de concentrarse mejor en los demás y en el trato que debía cerrar para asegurarse la cooperación de los Malfoy… pero a su vez cada instinto que estaba reprimiendo le instaba a seguir al rubio a la otra sala VIP y asegurarse de que se encontraba bien. ¿Qué demonios pasaba con él? De no ser tan seria la situación se hubiese dado unos cuantos porrazos en la cabeza a ver si se le realineaban las prioridades

No pasaron ni cinco minutos desde que Sirius y Draco salieron cuando una explosión sacudió el club y todos saltaron de sus asientos con las varitas preparadas, Enric a la cabeza… abriendo la puerta se encontró de frente con Sirius que llevaba a Draco en brazos…

Esa fue la segunda vez que Enric conoció la ira en su máxima expresión.

El cambio fue repentino para aquellos que no sabían que buscar, de un momento a otro el descontento en la población paso a ser desolación absoluta que solo se acrecentaba con los problemas que se apilaban sin cesar. Nada de lo que el Ministerio implementara para combatir la escasez en ingredientes de pociones daba resultado y esta insuficiencia se estaba esparciendo a otros ámbitos porque muchas familias sangre pura estaban comprando todo lo que pudieran dejando a los demás en una posición nada envidiable.

El Ministerio temeroso de perder financiamiento y apoyo político no estaba en posición de controlarlos y los civiles pronto entendieron que esperar una respuesta del gobierno era inútil. Lo que antes era una irreverencia cargada de sarcasmo y reclamos velados en reuniones insulsas se transformó en rencor absoluto. La multitud estaba descontenta y si el Ministerio seguía funcionando era simplemente porque los civiles así lo permitían (y estaba por verse cuanto tiempo seria así), si no estaba el Ministerio… ¿Quién los defendería de Voldemort?

Pero el momento en que se hiciera patente que el Ministerio no sabía siquiera en donde estaba parado, Fudge seria afortunado de abandonar la oficina con vida o aliados poderosos que estuviesen dispuestos a dar la cara por él… ciertamente saldría con unas cuantas lesiones que no le dejarían olvidar el rencor que le granjeo su incompetencia.

En ese clima cargado de tensión e incertidumbre la gente esperaba que finalmente alguno de los lados hiciera un movimiento, lo que sea que le pusiera fin a su miseria seria recibido con resignación o agradecimiento, dependiendo de a quien se preguntase.

Ese no era el caso con aquellos que estaban ubicados en un lado u otro de la guerra, el lado de la Orden del Fénix estaba prácticamente destrozado después de lo que paso en el London Eye y del desastre que estaban haciendo los medios con la muerte de Harry Potter… las teorías que algunos periodistas publicaban en los periódicos los dejaban en una posición comprometida porque básicamente los pintaban como abusadores de menores y al personal de Hogwarts como "indolentes y poco profesionales" (eso en los artículos amigables) Hagrid tuvo que salir huyendo de Hogwarts porque su relación con Harry básicamente pinto un blanco en su espalda, lo mismo podía decirse de los Weasley y de la chica Granger que ahora enfrentaban el desagrado de gran parte de la escuela y las burlas de los Slytherin en las que básicamente les agradecían por hacer que "Potter se quitara de en medio".

McGonagall como directora de emergencia era en realidad la capitana de un barco a punto de hundirse enfrentada a las constantes quejas y presión por parte de padres indignados y en pánico, lidiando con Hellsing en sus incursiones sorpresivas o su constante ocupación de las instalaciones del colegio que aparte intervenía con las clases y le causaba problemas con los profesores, encima siendo ignorada en sus demandas al Ministerio y a Hellsing.

Lo cierto es que, entre dirigir la casi disuelta Orden del Fénix y Hogwarts, gano esta última. Los demás en la Orden eran adultos capaces de cuidar de ellos mismos y defenderse sin que nadie los dirigiera, no podía decirse lo mismo de un castillo lleno de niños.

Tan agobiada estaba que cada vez que alguien llamaba a la puerta de su despacho esperaba que fuese para traerle un nuevo problema que debía resolver o al menos alivianar… el descubrimiento de lo que al parecer eran estatuas de piedra en una mazmorra oculta en la torre del Director no estaba haciendo nada por sus nervios, en especial cuando se debía enfrentar al escepticismo de los periodistas, oficinistas y aurores del Ministerio, padres indignados y algún que otro imbécil que no debía tener nada que hacer para andar escribiéndole cartas…

Si llegaba a encontrar Albus recibiría algunas respuestas. Por Merlín bendito que así seria o dejaría de llamarse Minerva McGonagall.

Estar en una posición privilegiada o ser seleccionado para un trabajo de honor podía ser el privilegio prometido y a su vez… una maldición. Para alguien que no deseaba tener que llevar a cabo una orden con la que no comulgaba su sentido del honor… para alguien con criterio… seguir ordenes de gobernantes necios era poco menos que una maldición.

Durante lo que pareció una eternidad condensada en un segundo, contemplaba como aquellos que tanto intimidaban a sus gobernantes en su evolución y crecimiento bien podrían ser la esperanza que su gente creía perdida. Y así… alguien que se pesaba condenado a una existencia vacía se encontró con el destino de muchos en sus manos poco preparadas… ¿Cómo se preparaba alguien para una decisión así? El tiempo empezó a avanzar a grandes saltos, las presiones empezaron a hacerse intolerables… hasta que finalmente el momento de hacer una elección le fue arrancado y tuvo que intervenir.

The Soul, 19:40 hrs

Fue como si se hubiese desatado el infierno en todo el lugar, pese a que la mayoría de las personas estaban huyendo, Sirius era incapaz de determinar la fuente del ataque porque esta parecía estar en constante movimiento… no se parecía a nada que hubiese visto antes y eso era decir bastante porque en sus tiempos fue un Auror y miembro activo de la Orden del Fénix en la guerra contra Voldemort. Una especie de espiral compuesta de humo negro estaba danzando entre la multitud de personas que huían y otra espiral de humo plateado estaba flotando sobre la multitud. El ataque parecía centrarse en algunos individuos… todos ellos con sangre de criaturas mágicas por lo que indicaba su olfato. Con Draco en brazos su capacidad de lucha se veía bastante reducida y ya estaba pensando en cómo sacar al rubio de allí cuando… una potente explosión de energía casi tan mala como la anterior sacudió el lugar y los orbes centraron su atención en esa dirección liberando su ataque en los demás. Al centrar su mirada en ese punto Sirius se encontró con Enric en su forma original. Sus ojos resplandecían por su poder que salía sin restricción alguna. Su cabello se agitaba como un halo salvaje, estaba completamente entregado en una lucha encarnizada con aquellos orbes… Sirius a duras penas podía seguir la lucha y sabía que Snape y Lucius no debían entender nada de lo que sucedía, además de estar concentrados en otros problemas. En algún momento con todo el pandemónium que se armó en la pista de baile otros intrusos se abrieron paso y estaban atacando indiscriminadamente en todas direcciones, a los que estuviesen preparados para rechazar el ataque y a los que solo estaban huyendo. Era claro por la forma en que estaban vestidos que no se trataba de mortifagos, aunque quizás podrían ser aurores, el problema estaba en que no reconocía a ninguno de los atacantes y después de años trabajando como Auror y estando en el programa de entrenamiento e incluso en Hogwarts… ¿Cómo podría no reconocerlos? ¿Qué demonios estaba pasando? ¿Acaso dejaron a alguien fuera del gran esquema del plan? ¿Quién podría ser si de dejaba fuera del plano a Voldemort, Fudge o Dumbledore? Si se trataba de Hellsing estaban en muchos problemas. Y sería uno peor si se enteraban de la verdadera identidad de Enric.

Esa noche pasaría a la historia como una que nunca olvidarían eso era seguro. Tan repentinamente como llegaron, los desconocidos se marcharon sin dejar más rastro que un trozo de tela negra que Sirius rápidamente puso a buen recaudo antes que llegasen los aurores de MACUSA.

Ahora el asunto de Enric con esos orbes de luz tan extraños… estuvieron a punto de ser sorprendidos por los aurores y solo se salvaron por Moony.

Mansión Black 19:30 hrs

Estar de vuelta en Nueva Orleans no trajo la seguridad que Regulus esperaba sentir, todo lo contrario. Sus instintos batallaban constantemente con su racionalidad y le urgían a abandonar todo lugar en que pudiese ser reconocido o encontrado. Después de todos esos años en esa agonía de creer que James estaba muerto… encontrarlo fue un shock en todos los sentidos.

No saber cómo sacarlo de ese estado y sentir como su energía iba desvaneciéndose con el pasar de las horas estaba volviéndolo loco y era como perderlo por una segunda vez… de una forma más definitiva y final que la primera. Por fortuna la mansión entendió a la perfección sus deseos no expresados en voz alta y respondió a su voluntad espléndidamente. Ocultándolo de los otros residentes, aun si ellos se percatasen de su presencia serían incapaces de acceder a sus habitaciones. Era consciente de su hijo y sus responsabilidades, pero James era más importante. En el pasado no pudo hacer absolutamente nada y ahora se estaba dando esta oportunidad en la que de alguna manera quería vengarse de lo que paso hace años solo para encontrar a James en Hogwarts… cuando pensaba que no quedaban razones para odiar a Dumbledore descubría algo como esto. El tapiz familiar ya registraba la presencia de James y sabía que no podría ocultarse de los otros por mucho tiempo porque no sería responsable y… James querría ver a Enric ya que para el no habría pasado ni un día desde la visita de Dumbledore a la casa del Valle de Godric.

Las luces en la habitación empezaron a parpadear… al principio Regulus pensó que solo se trataba de una broma de la casa… pero cuando las paredes empezaron a temblar como si estuviesen conteniendo un ataque supo que quizá sus instintos no eran tan exagerados como se guio a creer apenas llego a Nueva Orleans, sabía que los demás estaban fuera de la casa en esos momentos por lo que quien sea que estuviese atacando debía venir por el o… apestaba en trabajo de inteligencia. Y sus instintos gritaban que era la primera opción.

De las paredes empezó a salir lo que aparentemente eran hojas de ortiga, jengibre y tomillo que ocuparon cada espacio disponible en las paredes… excepto el que ocupaba Regulus, el que ocupaba James y el mismísimo centro de la habitación… una figura encapuchada ocupaba ese espacio, cubierta de pies a cabeza con una capa que parecía estar hecha de hierbas… vivas. Todas ellas eran plantas medicinales tanto para los magos como para los muggles. Era imposible determinar la edad o el género porque era una figura que estaba completamente tapada de pies a cabeza, su energía no era amenazante sino… sanadora.

Y tal como llego, desapareció.

Sin duda alguna consiguió hacer algo porque la figura petrificada de James empezó a descongelarse ante sus ojos… sin razón aparente.

El único rastro de aquella presencia extraña era una ortiga en el suelo y el milagro que estaba desarrollándose a sus ojos.

De estar con todo saliendo a pedir de boca estaban enfrentándose a posibles enemigos encubiertos. ¿Cómo es que las cosas llegaron a esto? Fueron increíblemente cuidadosos con todas las fases del plan en Inglaterra, Escocia e incluso en la comunidad. ¿Quién podría estar detrás de su rastro? Eso es lo que Tonks quería averiguar, especialmente antes de verse obligada a escapar con su familia a Nueva Orleans porque eso sería sellar el pacto definitivamente e involucrarse por completo… para bien o para mal.

Y… desde que encontrase a Bellatrix Lestrange en el consultorio de su padre como si fuese cualquier otra persona por una consulta... eso es algo que podía dejar a cualquiera sintiéndose en una especie de realidad alterna.

Gente como ella tendría acceso a su nueva residencia si es que aceptaba por completo pasar a formar parte del plan que se estaba gestando… simplemente por tener el apellido Black. Y no estaba tan segura de querer compartir la casa con gente así… gente que rechazo a su madre, que rechazaba a su padre y tenía una muy pobre opinión de ella, si es que acaso sabían de su existencia.

Desde ese día en la consulta de su padre se encontraba siguiendo a Bellatrix Lestrange en una de las misiones encubiertas más importante de su carrera. ¿Por qué? Quería asegurarse que no fuese una amenaza para todo el plan que estaban orquestando y si llegase a serlo… podría quitarla del camino antes que llegase con los demás ¿Cierto? Seguirla al cuartel general de Voldemort fue tan sencillo como quitarle un dulce a un niño y hacia que uno se preguntase porque nadie ataco antes esta ubicación.

Era sorprendente que no se tratase de la mansión de alguno de sus seguidores y ciertamente sería el último lugar donde esperaría que habitase algún Lord Tenebroso con unos cuantos tornillos perdidos en la cabeza.

Era una mansión hermosísima, aparentemente no sería suficiente para mucha gente, quizá unas 10 personas entre el personal y los habitantes, decorada en colores claros con una paleta que gritaba simplicidad y buen gusto. Con un huerto de pociones, un establo y un invernadero en los terrenos.

Y un sitio donde muy posiblemente, conoceria su fin.