Estoy de vuelta después de lo que parece toda una eternidad sin deslizar los dedos por un teclado. En algunos reviews que he recibido me dicen que muchos escritores actualmente prefieren trabajar desde sus teléfonos móviles… para mí, es una experiencia que no termina de encajar. Nada como un buen teclado, una computadora.

Voy a terminar todas las historias que tengo pendientes por actualizar en este sitio, porque a su vez quiero subir otras cosas en las que he estado trabajando. Mi breve idilio con escribir desde el teléfono, debo decir, no es una experiencia que quería repetir. Por ello, siempre que cuente con una computadora en condiciones, estaré actualizando con mayor frecuencia.

Si a estas alturas siguen leyendo. ¡Muchas gracias!


Nina Mistral estaba furiosa. Después de revisar los videos de seguridad en la que se suponía era la parte más segura de la base de Hellsing, catear, revisar e interrogar a todo el que pudiese haberse encontrado o entrado en contacto y custodia con uno de sus últimos huéspedes; no se encontraba ni cerca de descubrir que paso. Y es que… precisamente de todo lo que era su responsabilidad, justamente debía perderse ese cadáver.

¿Dónde estaba el cadáver de Harry James Potter? Nadie lo sabía.

Era una información que bajo ningún concepto querían hacer pública. La Reina no estaría contenta. Y Sir Hellsing quería la cabeza de alguien. Que fuese Nina la Jefa de la división responsable era su suerte.

Todos los involucrados estaban de acuerdo en que aquello debió hacerlo una criatura con habilidades mágicas que estaban más allá de su control. Esa clase de criaturas, por lo general, no se encontraban inclinadas a interferir en estos asuntos. ¿Cómo debían explicarlo?

El cadáver simplemente se desvaneció de la camilla, un momento se encontraba donde se suponía que debía estar. Y al siguiente, el cadáver no se encontraba allí.

Ese cadáver bien podría encontrarse en cualquier parte de este mundo… incluso en otro plano.

Sir Hellsing no se encontraba, Alucard se encontraba en una misión clasificada (gran sorpresa) y Seras era tan incapaz de ver que se llevó el cadáver como la misma Mistral y los soldados que se encontraban allí en la sala de seguridad.

La desaparición de ese cadáver era un tope en una noche que estaba lejos de ser normal. Porque de camino a las instalaciones, también se perdieron dos de los individuos que se encontraban petrificados y que fueron rescatados del despacho de Dumbledore en Hogwarts.

Los que no se perdieron se encontraban en custodia, uno de los hombres encargado de la seguridad desapareció en el trayecto. Luego de lo que el contingente de soldados y científicos que los transportaba fue atacado por una criatura que no pudieron distinguir. Quizá la misma que se llevó el cadáver de la morgue de Nina.

Solicitar apoyo del Ministerio de Magia era algo que ninguno de los efectivos que se encontraba con ella, quería hacer. Pero… por lo menos el Departamento de Misterios era útil.

Que a estas alturas no estuviesen enfrentando consecuencias nefastas por haber perdido el cadáver de un descendiente real (por mas ilegitimo que este fuese) era algo que no escapaba a la atención de Nina aun en su pánico… pero como humana que era… ¿Qué más podía hacer?

La elección de ese club como sitio de reunión fue una que Enric y Remus llegaron a lamentar profundamente. Bien podrían responsabilizar la selección a las preferencias de Sirius, era una salida que podría ser de utilidad (si es que enfrentaban alguna represalia por parte de Lucius Malfoy). Claro, eso no ayudaba a Enric con su consciencia. Oh, no. En lo más mínimo.

El heredero de esta rama de la Noble y Ancestral Casa de los Black, Enric Black, hijo de Regulus Black y James Potter…estaba tan furioso que bien podría encender seis cuadras de la ciudad solo con tenerlas en su campo visual; todo porque a pesar de su cuidadosa planificación subestimo ampliamente la consecuencia que un ataque de cualquier magnitud pudiese presentar en alguien como Draco. Pese a sus preconcepciones del rubio, este era su invitado y en esta ocasión le ofendió gravemente. Si algún día Draco decidía cobrar esa afrenta solicitando algún favor, su honor le obligaba a cumplírselo, y esa era una posición en la que no quería estar.

Y encima, en esta oportunidad hicieron una mala impresión, daban margen a cuestionar que tan capaces eran de proteger a aquellos que les estaban solicitando refugio; como los responsables debieron prevenir la existencia de otros enemigos aparte de Dumbledore, Voldemort y el Ministerio. Aquello fue un golpe certero en la fachada de perfección que querían proyectar. Y a estas alturas solo quedaba salvar lo que pudiesen.

Este ataque tendría consecuencias, sí, pero algunas de ellas podrían incluso afectarles a ellos.

Era un milagro que la MACUSA no se hubiese lanzado a la oportunidad de interrogarlos a todos (aunque Enric no estaba a punto de ofrecerse voluntario para responder preguntas) estaba que se salía de su propia piel en su deseo de volver a casa, solo la mansión Black era totalmente segura… por ende, solo la mansión era adecuada para mantener a Draco.

No tenía tiempo para cuestionarse su actitud sobreprotectora, porque su urgencia era más poderosa que su razón. Nada ni nadie le pondría un dedo encima a Draco, porque Enric lo desaparecería de este mundo.

..

Tonks se encontró en medio de una situación que rápidamente degenero a pandemónium… claro, no tenía a nadie más a quien culpar, su imprudencia bien podría ser la causante de su fin. Seguir a Bellatrix a esa mansión y mantenerse oculta era un trabajo que requería su absoluta concentración, a cualquier error que cometiera bien podría recibir un Avada Kedravra directo a la cara.

Las maldiciones volaban entre ambos bandos de lo que sin duda era el escuadrón de combate de Hellsing, los Inefables, los miembros de la orden del fénix que no estaban siendo controlados o eran prisioneros de Hellsing… los mortifagos que aún se encontraban en el lugar.

Esquivar todo aquello era una proeza

No sentía ganas de comprobar si sus desilusionadores eran efectivos después de la muerte.

Algo marchaba mal en esa casa, y no necesariamente era Voldemort… de hecho, el supuesto demente parecía ser uno de los seres con mayor racionalidad en toda la casa. El… y Bellatrix.

Bien, eso daba al demonio con todos los supuestos informes de fuentes fidedignas que aseguraban que Tom Marvolo Riddle había perdido el juicio por completo, o que Bellatrix Black era una perra demente. Aunque eso Tonks ya lo sabía por como la mujer se condujo mientras estuvo en el consultorio de su padre. Ese par tenían a buena porción del mundo completamente engañada. ¿Qué ganaban con hacerse pasar por locos perdidos? En opinión personal, las desventajas superaban por lejos a las ventajas.

Voldemort repartía maldiciones a diestra y siniestra. Una cosa era segura. Esta gente que ataco la mansión no estaban conectados con el Ministerio, porque Tonks nunca los había visto en su vida. Pero estaba claro que eran magos altamente entrenados.

Ningún amateur podría mantenerse mucho tiempo en contra de Voldemort, no por nada en la primera guerra acabo con muchas de las mejores familias de la época, y casi nadie se sentía lo suficientemente valiente para cruzarse en su camino, con la excepción de Dumbledore.

y… ¿Quiénes eran esos intrusos? Porque sinceramente, no se comparaban con nadie de los que conformaban las fuerzas del Departamento de aurores del Ministerio, tampoco con lo que quedaba activo de la Orden del Fénix. Estos eran magos altamente entrenados que bien podrían hacerle frente a lo mejor que el Departamento de Misterios tenía que ofrecer, con un estilo que Tonks no reconocía. Y… no saber de ellos era algo que bien podría costarle la vida. Era tan buena en lo que hacía, precisamente porque trabajaba bastante en recolectar información.

Draco estaba inconsciente en sus brazos. (No porque Lucius y Severus estuviesen muy felices con ello) pero aun ese par de tercos podían reconocer cual era una decisión inteligente cuando la tenían en frente, el arreglo los dejaba libres de repartir maldiciones en una pelea para la que estaban preparados desde que abandonaron su salón privado.

Ahora debían atender a la prensa. Todos los representantes de los diarios locales e internacionales importantes estaban clamando por una entrevista, una que debían conceder en el sitio para que tuviese el efecto deseado por todos.

De un ataque inesperado bien podían granjear un golpe certero e inmediato a los enemigos que si conocían. Aun cuando este ataque no tuviese que ver con el Ministerio, la Orden del Fénix o con los mortifagos… estos tendrían mayores razones para atacarse entre ellos. Y darle publicidad al hecho era lo conveniente por esta ocasión.

Era el momento perfecto para asestar un golpe que causaría la agonía, sino es que la muerte, de uno de los tres enemigos que el grupo se propuso neutralizar. Narcisa era tan buena estratega como Remus y el mismo Enric, por no añadir que una fuerza a ser reconocida cuando estaba ofendida (el caso actual), Lady Malfoy era un enemigo que no debía bajo ningún concepto ser tomado a la ligera, como comprendieron Enric y Remus cuando la mujer se sentó a planificar con ellos la mejor respuesta al último desarrollo. Una que dejara en jaque a sus enemigos conocidos, y a los desconocidos.

Atrás quedaron los planes de Enric de hacerle escarnios a Draco (alguna que otra broma en venganza a ofensas pasadas), apenas se encontraron de frente en el salón privado reservado para su primera reunión oficial, quedo claro que el rubio estaba lejos de ser el bravucón malcriado que hiciera su vida miserable en Hogwarts, de hecho, esa debía ser solo una fachada que empleaba para protegerse. Y eso, al menos en los libros de Enric, lo cambiaba todo.

El aura que rodeaba a Draco era tan brillante que bien podría ser descrita como la luz del sol en la mañana, atenuada por un par de nubes de forma que no te diese de lleno. Agradablemente cálida.

Nadie que emitiese un aura tan pura como esa poseía un gramo de maldad en el cuerpo.

La culpabilidad que estaba experimentando Enric era avasallante, no pensaba en algo que fuese suficiente para resarcir el agravio, por fortuna, ni Snape ni los padres del rubio parecieron tomarlo personal. Del resultado de esta negociación dependían algunos asuntos importantes que sería bastante engorroso resolver si es que esto alcanzaba un mal fin.

Era evidente para todos que el lugar de reunión le estaba afectando negativamente. ¿Cómo podía escapárseles un detalle tan importante? Definitivamente, los Malfoy eran muy buenos manteniendo su información custodiada. Especialmente, a su heredero.

Draco Malfoy, era un vidente de gran capacidad, sí. Pero, era un empático. Y uno muy poderoso, a juzgar por su piel pálida, su patente incomodidad por el lugar en el que se encontraban era palpable con solo posar los ojos en su persona.

Y era un testamento a su carácter verdadero que el rubio no vocifero una sola queja. A juzgar por lo que le informo Remus posteriormente a su primer encuentro oficial.

Desde las sombras era fácil observar el desarrollo de los acontecimientos, hasta ahora, todo estaba marchando fuera del orden previsto. Aquello no era necesariamente malo, aunque estaba lejos de ser perfecto.

La oscuridad estaba perdiendo el terreno que tanto trabajo le costó conseguir, la luz, pese a que no se encontraba del todo consciente, estaba presentando una buena pelea. Con fichas dispersas en todo el tablero.

Definitivamente el destino era irónico y caprichoso.

Los dioses entraron en la contienda. Era justo decir que aquello ya no solo era un juego de mortales y criaturas mágicas, ahora sus dioses decidieron involucrarse, abandonando sus siglos de apatía y sueños inquietos.

Proteger al mundo era un trabajo que simplemente no podía confiársele a los mortales. Dejados sin supervisión, bien podrían ser responsables de la destrucción de toda la creación.

Ni siquiera la intervención de seres infernales o celestiales era suficiente para garantizar que los mortales superasen esta época de cambios y devastación, por ende, los dioses debían abandonar su periodo de hibernación una vez más, caminar entre los mortales si es que deseaban preservar su creación por un par de milenios.

Verse obligado a huir de todo el mundo no era el plan que Albus Dumbledore tenia, ni de lejos. Era justo decir que el anciano mago estaba furioso. Una venganza estaba en orden, solo quedaba decidir de quien debía vengarse primero. ¿Del Ministerio, de Voldemort, de Hellsing? Esa última era la horma en el zapato que significo la inclinación de la balanza lejos de su cuidadoso control ¿Cómo se suponía que controlara a una organización como esa? Era una cosa disuadir incautos, manipular tan expertamente a las personas que estas ejecutasen su voluntad sin que les pasara por la mente una sola nota de desafío.

Aun no terminaba de explicarse como las cosas salieron tan terriblemente mal. Y por supuesto todo empezó por Potter. Robar su cadáver de las instalaciones de Hellsing y convertirlo en un inferí era tentador… aunque, inútil.

La utilidad del mocoso se acabó apenas perdió la vida. Perdido el símbolo bajo el que se agrupaban las personas, no era un misterio que acabarían dispersándose. Porque para bien o para mal, Harry Potter era el icono. Y perder su pieza de ajedrez lo dejo en una posición precaria.

¿Quién era responsable? Porque… si, el caos que estaba reinando en el mundo era lo que menos le convenía, alguien debía haber iniciado el pandemónium. Se rehusaba a creer que después de años de tener todo bajo control. De un momento a otro todo se desmoronase tan rápidamente. Alguien estaba planeando activamente en contra suya. Un buen estratega. Alguien que se encontraba en nivel con un Tom Riddle lucido.

Voldemort era un psicópata incapaz de hacerle frente en una batalla estratégica (se aseguró de eso hace años, apenas entendió que el chico representaba una verdadera amenaza), el Ministerio estaba lleno de incompetentes cada cual más inútil que el anterior, los trabajadores que contaban con capacidades para hacer un cambio, siempre se encontraban al fondo de la cadena en la toma de decisiones y encontraban un mal fin (cortesía suya o de Voldemort en los últimos años)

Encontrarse en esta propiedad en particular no estaba haciendo maravillas por él. Las viejas paredes de piedra albergaban energía de su antiguo propietario, uno, que le odiaba visceralmente. Y era claro que nada en esta casa le quería allí. Pues, mala suerte. Solo quedaba ese sitio como única fortaleza donde nadie le buscaría.

Debía recuperar sus rehenes pronto. Que hubiesen sido encontrados era algo que siempre considero una imposibilidad, la seguridad en su despacho era infalible porque el mismo se encargó que así fuese. Entonces ¿Cómo pudieron hacerlo?

Tanto por hacer, tan poco tiempo… y sobretodo. Ningún subordinado competente del que pudiese disponer.

El mago conocido como Albus Dumbledore no era un campista feliz.

Bella nunca fue del tipo que saliese huyendo de algún conflicto, todo lo contrario, por ello es que toda esta situación la estaba volviendo loca porque debía actuar en contra a todo lo que la hacia ella. Esconderse de una buena escaramuza donde pudiese repartir maldiciones, experimentar los efectos que tendrían en diferentes sujetos de prueba.

Pero el momento en que se percató de la presencia de muchos enemigos dentro de la mansión, su primer pensamiento fue escapar. Y como era algo en lo que no tenía demasiada practica… se encontró ante el primer obstáculo. Esta no era ni de lejos la única base que disponían, pero si era la que preferían.

En los pasillos todos los que se la encontraban de frente, querían "seguirla" en un ataque a los intrusos porque… ¿Cuándo es que Bellatrix Lestrage huía de una buena pelea?

Se estaba quedando sin excusas que fuesen acordes para desviar sospechas. Quien sea que haya infiltrado la mansión estaba demostrando ser demasiado para los que se encontraban en el edificio, el tipo de oponente por el que Bellatrix hubiese pagado un buen dinero. ¡era tan injusto no poder luchar!

Salir de The Soul sin tener que hablar con los aurores o la prensa fue todo gracias Moony y Enric agradecía a todas las estrellas tener a alguien así ayudando en el plan. En ningún momento supo que se apodero de su mente… no recordaba que es lo que paso en el ataque, lo único que venía a su cabeza era una furia sobrenatural… la misma que sintiera en ese incidente del callejón, era algo que no podía ignorar porque era una vulnerabilidad. Las miradas de soslayo que recibía de todos y que estuviese cargando a Draco era señal suficiente. Era hora de prestarle atención a esto y averiguar qué era lo que estaba pasando, cuanto antes, mejor.

Definitivamente, necesitaban a su padre de regreso, para ayer.

Tonks no se reportaba desde hacía al menos un mes y medio, Remus y Sirius se preocupaban por lo que pudiese haber ocurrido con la bruja y su familia, los únicos que quedaban de la familia en el territorio hostil. Pero perder a Tonks como espía era algo que de momento no se podían permitir, ella era la única que se encontraba en el Ministerio, en una posición lo suficientemente cercana para tener alguna idea de por dónde iba a la investigación que estaba haciendo Hellsing, era parte de la Orden del Fénix por lo que también podía informar sobre los planes de Dumbledore, y que se encontrase en Londres era suficiente para tener alguna idea de los movimientos de los mortifagos, ya que quienes quedaban componiendo sus filas no eran precisamente las mejores herramientas en la cochera, y su líder no estaba del todo bien de la azotea.

Tonks y un investigador privado eran los únicos vínculos que conservaban con el sitio de los hechos, y no se estaban haciendo ilusiones con respecto a la procedencia del ataque de hoy en The Soul. Aunque esos magos que intervinieron estaban muy bien entrenados para proceder del grupo de Dumbledore o de los mortifagos directamente… ambas facciones tenían el dinero suficiente para costear a un escuadrón de ataque especializado si se encontrasen lo suficientemente desesperados… era una posibilidad que consideraron en sus planes, pero a ninguno de ellos se le paso por la mente que pudiese ocurrir tan pronto.

El cuarto subterráneo le hacía honor a la idea de lo que los civiles comunes y corrientes esperarían de una instalación de alta seguridad del gobierno. Con sus placas de aleación especial en las paredes, las toneladas de tierra que aislaban la habitación en todas direcciones, el sofisticado sistema de seguridad en el único punto de acceso…. Todo encajaba. Era el lugar donde esperarías que se reuniesen los líderes mundiales a planear operaciones de escala internacional, que era básicamente lo que estaba ocurriendo allí.

Los oficiales de mayor rango de la marina británica, los miembros activos de la realeza… el presidente de los estados unidos, su gabinete, el FBI y el MI-6. El único organismo que no encontraba presente en esa habitación era Hellsing.

En parte porque la realeza no deseaba exponer toda su mano ante los extranjeros… y por otro lado por los espectaculares fallos que cometiese su división en las últimas horas. Mismos, que tenían a la Reina muy disgustada.

_ Esta situación, no puede seguir- eso provino del presidente americano, mismo que se veía como si no hubiese dormido en las últimas horas. Y no sería desacertado asumir que ese era el caso.

Es que, en suelo americano, ciudadanos británicos, concretamente mágicos, ocasionaron un desastre en un ataque, en un sitio público. Con fines que aún no determinaban.

Ninguno de los presentes en esa habitación se tomaban a bien estar en la oscuridad ante la toma de decisiones.

_ Esa es una postura que compartimos- acordó fácilmente el almirante de la marina británica, el autorizado para ser el portavoz de aquella reunión. - Una exposición de estas personas al público no ayudaría a mantener el orden, sería catastrófico y tendría repercusiones que no estamos del todo preparados para contener. Por no mencionar en las pérdidas que sufriríamos.

_ El ataque que se llevó a cabo en alguna parte de la ciudad de Nueva Orleans, ese que no podemos rastrear ya ha puesto a los medios de comunicación en alerta, están escarbando. Especulando, de momento solo están culpando al gobierno de llevar a cabo experimentos, pero algunos civiles no tardaran en escarbar también.

_ Están queriendo decir, que estos ciudadanos… estas personas, con magia, ¿han existido debajo de nuestras narices por todo este tiempo? - la indignación en el tono del joven no era capaz de enmascarar del todo su incredulidad.

_ Si- repuso la Reina en esta ocasión, sin apartar la mirada de su nieto- Anteriormente eran más prudentes en su forma de ocultarse y… el convenio es que deben permanecer lejos de la luz pública. Últimamente, la situación ha escalado al punto en que parece que mantenerse ocultos ya es algo que escapa a sus capacidades. Y allí es donde debemos intervenir. Esta reunión, es para tomar medidas en conjunto, como los dos lugares en donde estas manifestaciones han sido más… evidentes.

_ Los ciudadanos que fueron aprehendidos en mi territorio ¿Tienen alguna forma de hacerlos hablar? - atajo el presidente americano.

_ Nos encargaremos- fue la respuesta.

Antes que pudieran ponerse de acuerdo en algo más…

Esa habitación que por todo concepto debía ser impenetrable, se encontró recibiendo a su primer intruso desde el momento en que fue creada, el individuo apareció tan silenciosamente que bien se puede pensar que salió de la tierra bajo sus pies. La reacción de atónito silencio que genero su aparición… le dio todo el tiempo que necesitaba para cumplir su objetivo.

_ Lamento interrumpir su fiesta, amigos. Pero de momento que intervengan nos va a venir fatal. Así que… olviden todo lo que se supone que no deben saber. - repuso el hombre, uno que parecía ser increíblemente viejo, que llevaba consigo un bastón que esperarías verle a Gandalf en el Señor de los Anillos.

Al golpear el bastón levemente contra el suelo, el resto de los ocupantes de la habitación, literalmente, olvidaron el propósito de la reunión.

Filius Flitwick no era precisamente una persona que pudiese ser considerada descuidada, ¡era un campeón duelista! Pero de alguna forma que no terminaba de comprender, alguien se las arregló para tomarlo por sorpresa, dejarlo inconsciente en medio de territorio hostil… y a su estudiante a merced de lo que pudiese haberle ocurrido por su descuido.

Porque fue la señorita Lovegood quien lo despertó con un golpecito en el hombro, recuperó la consciencia, sentado en esa butaca de cuero color piel en medio de ese estudio victoriano, a su alrededor los soldados de Hellsing estaban despertando… y no había rastro de los anfitriones de casa.

Antes que le diese tiempo decidir cómo eso le hacía sentir, las puertas se abrieron dejando entrar al mayordomo del Lord de la mansión, que llevaba un carrito lleno a rebosar de aperitivos.

_ Espero que disfruten nuestra hospitalidad, caballeros- repuso el pelinegro, dedicándoles una reverencia que era perfecta en todo gesto. - era un testimonio al profesionalismo del hombre que no dejo entrever su reacción al ser sometido al escrutinio y desconfianza de casi la totalidad de la habitación. - Este servicio es para los soldados de Hellsing. Mi Lord los invita a permanecer en su estudio en su desayuno, si necesitan algo mas solo deben llamarme con el teléfono del escritorio, al lado de este encontraran el listado telefónico de la mansión. Lord Phantomhive invita a la señorita Lovegood y a su profesor el señor Flitwick a acompañarle a desayunar en el comedor.

Antes que Flitwick pudiese responder, Luna salió despedida de su asiento con una gran sonrisa y sus ojos saltones brillando en lo que aparentemente era ilusión.

_ ¡Vamos profesor! - repuso la rubia, llena de entusiasmo- ¡No es todos los días que se tiene la oportunidad de desayunar con un Lord!

Y así, Filius Flitwick se encontró sentado a la mesa con dos seres sobrenaturales letales que no aparentaban pasar los catorce años, su propia estudiante, y otro ser increíblemente poderoso rondando en la habitación y… (de entre todas las cosas) preguntándole si todo se encontraba a su gusto y si necesitaba algo más.

El surrealismo de esa situación casi conseguía hacerle olvidar el caos que seguramente estaba esperándole de regreso en Hogwarts… casi.

Solo rogaba que después de una noche de la que no recordaba absolutamente nada, en una mansión habitada por demonios, en cuyo estudio se encontraban al menos 20 muggles fuertemente armados… pudiese regresar a su habitación en Hogwarts y adelantar algunas redacciones, Merlín sabía que en su escritorio quedaban las suficientes para aplastarlo.