Bueno en esta ocasión el capitulo será mas largo, en el otro solo estoy haciendo el introductorio a la vida de los personajes y aquí es comenzaran a verse mas cosas. Por ejemplo que a pesar de que prometo un Harry/Draco, la primera pareja que conocerán es la que forman sus hijos ;) Me disculpo por los errores en el anterior.
No pude resistirme y es que moría por poner a estos dos juntos Muchas gracias a todos los que leen. Y mi más sincero agradecimiento a YASNyoko1 y DeathEaterBlood
Feliz Navidad a Todos
El comienzo de la Investigación
Un buen rato después de haber abandonado la mansión Malfoy, mas concretamente en su oficina, Harry aun no se podía creer lo que había pasado allí. Y la cara de Lucius Malfoy le había dado a entender que aquello no le había gustado nada. Sentado en su escritorio estaba tratando de que lo poco que había podido conseguir hasta ahora sobre el caso le proporcionara al menos una pequeña pista para empezar…
Las cartas que le había entregado Lucius Malfoy sin duda sugerían que había un individuo o varios que estaban planeando un atentado contra Malfoy. A Harry le extrañaba que el rubio no hubiera montado todo un espectáculo de eso y hubiera exigido al Ministerio que le pusieran escolta.
De hecho, no había sabido nada de la vida del rubio desde que la guerra había terminado. Y la última vez que lo había sido cuando Albus fue por primera vez a Hogwarts, en el andén mientras ambos despedían a sus hijos. De hecho recordaba como Ron había instado a Rose a que demostrara que era muchísimo mas inteligente que Scorpius Malfoy si no quería ser desheredada.
Aquello le causo mucha gracia…
Fue cuando se percato de que alguien estaba acercándose precisamente a su cubículo y cerro el folio del caso, instintivamente. Antes de darse cuenta de que era Hermione.
_ Hola- saludo ella con una sonrisa leve, llevaba un vaso de café, traje de falda y chaqueta de un tono verde claro, su inseparable maletín y su cabello alisado le caía hasta mas allá de la baja espalda.
_ Hola- le sonrió- ¿Qué has venido a hacer en el Departamento de Aurores?
_ Una no puede venir a saludar a su mejor amigo- dijo ella con un falso gesto de afectación- Vine a dejarle un poco de café a Ron. Y como supuse que tu ya tenias, solo me pase con la excusa de saludarte.
_ ¿Ya no tienes mas trabajo?- pregunto Harry algo escéptico. Y es que sabia que el despacho de Hermione siempre estaba abarrotado de gente, no era para menos. La chica era con mucho la mejor abogada defensora. Trabajaba como defensora publica y se ponía a disposición de las personas de escasos recursos aunque de vez en cuando aceptaba casos en los que le daban cierta remuneración. Esa pasión que tenia por defender los derechos ajenos la hacia una contrincante temible en un juicio.
Más de una vez Ron había expresado su preocupación. Y es que la chica se había hecho unos cuantos enemigos a la vez que se había granjeado mucho agradecimiento y amistades.
_ ¿No lo recuerdas?- dijo ella- Hoy llegan los chicos de Hogwarts y quiero ir a recogerlos al anden, podemos decir que hoy me las arregle para escaparme.
Cierto- pensó Harry recordando su propia mañana en la mansión Malfoy.
_ Entonces… ¿Cómo enfrentas la idea de que Malfoy sea un miembro del Wizengamot?- dijo Hermione sacándolo de su ensimismamiento.
Abrió la boca con sorpresa, la cerro… la volvió a abrir.
¿Acaso el único que ignoraba que Malfoy era miembro del Wizengamot era el?
_ Mal, realmente.- dijo Harry sin querer ocultar ni un atisbo de la verdad.
_ Supuse que reaccionarias de esa manera, aunque en realidad no es tan terrible- dijo ella… Harry se dio cuenta del tono de reticencia con que lo había dicho… pero aun así…
La miro, como si le hubiera salido una segunda cabeza.
_ ¡No me mires así!- repuso ella agresivamente, para seguir con tono mas calmado- No has tenido idea de lo que ha hecho en estos años, es mas no creo que te hubieras interesado en lo mas mínimo por saberlo si no te hubieran asignado a buscarle.
_ ¿Y tu como sabes…?- Harry estaba sorprendido de lo bien informada que estaba su amiga, se suponía que ese caso estaba siendo tratado con el mas estricto de los secretos.
Ella se encogió de hombros con una sonrisa burlona.
_ Supongo que son consecuencias de tener una secretaria cotilla que es la mejor amiga de la asistente de Malfoy- dijo.
_ Eso aun no explica porque lo estas defendiendo.- dijo Harry, no iba a olvidarse de que su amiga lo había defendido, con sus reticencias, pero lo había hecho.
_ No te voy a mentir, Malfoy es con mucho… uno de los mejores miembros de los que el Wizengamot dispone. Se ha hecho de grandes enemigos por defender los derechos de la gente. Y simplemente tendrías que verlo en las reuniones o en los juicios y créeme que estarías de acuerdo conmigo.
Vale… eso viniendo de Hermione era demasiado, quizá tenia que darle el beneficio de la duda. Lo cierto es que desde que se había enterado que Malfoy era miembro del Wizengamot había predominado la imagen que tenia del rubio… la de un gilipollas prepotente que solo estaba pendiente de conseguir sus propios beneficios… pero con el tiempo la gente cambia… ¿Por qué el iba a ser diferente?
_ ¿Hace cuanto lo sabes?- pregunto, y ante la mirada algo confusa de Hermione… le aclaro- Que Malfoy es miembro del Wizengamot.
_ Prácticamente desde su nombramiento.- reconoció ella- Y al principio créeme que estaba inclusive peor que tu. Fui a ver a cuanto miembro del Wizengamot pude para disuadirlos de aceptarle. Fui a ver al Ministro… Simplemente no podía aceptar que justamente el tuviera una posición así. Al igual que tu solo pensaba en que un gilipollas iba a echar abajo el sistema legal por el que tanto había trabajado. Lo cierto es que me recordó a la injusticia de Lucius Malfoy como miembro del Consejo Escolar. En fin, no importo cuanto jaleo cause, nadie me hizo caso. Luego me llego un caso que tendría que ser juzgado por el Wizengamot en pleno… estaba defendiendo a un chico que había sido mordido por Greyback y en su primera luna llena había devastado una aldea completa… tenia la mayoría de edad apenas cumplida y… simplemente me recordó a Lupin y me enterneció por alguna extraña razón- Harry escuchaba con atención a su amiga- mi contraparte como fiscal era Umbridge. ¡Esa mujer sabe de Leyes lo que yo se de moda!- Harry tuvo que reírse ante ese exabrupto y la expresión fiera de su amiga, ella continuo con tono mas calmado- los votos estaban igualados pero luego ella comenzó a decir chorradas, que enviar a ese chico a Azkaban seria un ejemplo para todos los de su clase… que tenían que tener mano dura con todas esas "criaturas repugnantes" y demostrarlas que los magos eran quienes tenían el mando… y entonces… Malfoy se ha levantado y dirigiéndose a toda la sala dijo: "Dolores con el debido respeto. Mis colegas y yo hemos venido a esta audiencia a escuchar las evidencias de manera objetiva que vinculen a este chico con el hecho. Al menos en mi caso, no se el de los demás, no he venido a escuchar ideologías racistas. Aclarado el punto. El reglamento provee a cada parte media hora para exponer su criterio. Y llevo al menos una hora escuchándote sin nombrar evidencia solida. Mi voto es a favor de la absolución del acusado con la condición de que sea debidamente instruido para evitar futuros percances, dada su condición. Lamento si me he extendido u ofendido a alguien. Sra. Weasley, puede proceder con la presentación de la defensa".
Harry la miro… sin podérselo creer.
_ La cara que puso Umbridge después de eso… fue como si se hubiera tragado dos sapos- dijo Hermione con una sonrisa bien amplia- Y al final solo hubo 5 votos a favor de condenar a ese chico. Parecía que después de la intervención de Malfoy todo había quedado dicho.
_ No puedo creer que sea el mismo Malfoy- admitió Harry.
_Yo tampoco podía hacerlo. Después de eso quede como flipando en colores. Pero rápidamente expuse la defensa… trate de no explayarme mucho porque en realidad la tenia fácil para rebatir toda la monserga de esa tipa. Y unos cuantos colegas me han dicho que todos los juicios en los que participa Malfoy se pueden contar con que no se van a pisotear los derechos a nadie. Además… los proyectos de leyes en los que ha colaborado y los que ha presentado el mismo. Todos son para la mejora de las condiciones de vida de los licántropos, los vampiros, las banshee… y también para los exonerados. Y es muy hábil negociando con los duendes, si hay alguien que obtiene resultados con ellos, es el.
_ ¿De casualidad se involucro Malfoy en ese escándalo sobre las propiedades no devueltas?- pregunto Harry.
Y es que a raíz de la guerra o mientras duro la misma, unos cuantos mortifagos habían dejado grandes propiedades y cuentas bancarias con sumas exorbitantes y el Ministerio se había adueñado de ellas para "darlas un buen uso". Cabe destacar el pequeñísimo detalle de que el Ministerio Mágico estaba rozando la quiebra por las pérdidas materiales y los muchos gastos que suponía combatir a Voldemort.
En cuanto la guerra termino y los que habían huido del país habían regresado… (Entre ellos los familiares de los mortifagos) había empezado la pelea legal por las propiedades que el Ministerio había "robado". Y muchas de las familias sangre pura se habían unido para ello, por cierto la mayoría de ellos serian felices si el Ministerio estuviera cocinándose en el mismísimo infierno.
Entre las familias afectadas figuraban: Los Crabbe, Los Goyle, Los Parkinson… y los Malfoy. Entre muchas otras.
Hermione se limito a asentir.
_ Se dice que el SMA se fundo como una alianza de los sangre pura para conseguir que les devolvieran sus propiedades. Aunque luego también realizaban actividades en beneficio de los más necesitados, especialmente los exonerados.- le informo Hermione.
_ Pero cuando los atacaron estaban discutiendo una recaudación de fondos para el San Mungo. Es bien sabido que en San Mungo hay múltiples denuncias de maltrato a los exonerados, incluso varias muertes que aun no se aclaran.- dijo Harry, confuso. Si la SMA se había fundado para joderle la existencia al Ministerio, más bien le estaban facilitando el trabajo invirtiendo dinero en San Mungo.
Hermione bufo…
_ Es obvio que no pueden irse de frente contra el Ministerio, Harry. Lo están haciendo al mas puro estilo de los Slytherin, esa donación no esta destinada a reparar el hospital al completo, como se puede creer. No es más que una colecta de dinero para ir comprando poco a poco las acciones. Piensa en esto: Los que realizan donaciones para la reparación de un bien publico/privado pasan a ser accionistas. Tienen poder de decisión en el funcionamiento interno del hospital. O al menos eso es lo que establece la legislación. A menos que la hayan cambiado sin que yo lo sepa.
_ Y mientras mas dinero donen…- Harry al fin lo había pillado.
_ Mas influencia tienen.- le confirmo Hermione.- Aunque me huele que también quieren construir un hospital. Aunque eso no ha llegado a la voz publica y es solo un rumor que esta circulando entre su gente mas allegada.
_ ¿Y así me dices que no son de temer?- bufo el chico.
Ella asintió.
_ El líder de la SMA es Malfoy. Y ya se ha quedado mas que demostrado que el no hará nada que perjudique a la comunidad mágica. Siempre busca soluciones que no afecten a nadie. No por nada ha llegado a ser miembro del Wizengamot teniendo en cuenta que tiene menos de la treintena… y todos los miembros del Wizengamot ya pasan los 100 años o les falta nada para alcanzarlos.
Esa mañana, en lo menos que había pensado era en Ginny, o en su divorcio. Esa investigación había llegado en buen momento para salvarle de emborracharse en cualquier pub de mala muerte…
Que ironía… que buscar a Malfoy le salvara de irse a poner como una cuba porque su esposa lo había dejado…
Aquello solo lo hubiera creído posible como una de las "predicciones" de Trelawney. Pero sin embargo, era muy real.
Esa conversación con Hermione fue mas útil de lo que pensó… de hecho sabía muchas mas cosas del rubio por Hermione, que por el informe que le habían dado para que comenzara la investigación. Y ya tenia por donde comenzar a buscar sospechosos.
En el tren, mas concretamente en uno de los cubículos estaban reunidos James, su novia Caroline, Rose, Hugo, Fred, Victoire.
Y un silencioso y malhumorado Albus.
Estaba furioso con su hermano James como nunca lo había estado. Le repateaba que su hermano mayor se metiera con sus compañeros de casa. Y es que James era el "niño dorado" de Gyffindor.
Todos los compañeros de casa de Albus lo odiaban, y no sin razón. Porque al parecer el deporte de James y su pandilla era andar molestando a los Slytherin.
Y en particular a uno de ellos, Scorpius Malfoy. El mejor amigo de Albus y compañero de curso.
Más de una vez en la sala común de las serpientes se escuchaba dicho entre dientes y como si fuera una palabrota "Potter", sabía que solo se referían a su hermano… pero ¡Joder, que también era su apellido! Había llegado a un punto en que consideraba seriamente cambiarse el apellido.
Pero no había a donde correr. Su otro apellido era Weasley.
Y aunque su primo Fred no era tan gilipollas, también hacia alguna de las suyas.
Por lo menos nadie de su casa le echaba la culpa a Al de lo que hacían su primo y su hermano. Pero era obvio que toda la casa de Slytherin celebraría en grande el día que esos dos se largaran o mejor aun, los expulsaran.
Y teniendo en cuenta que la profesora McGonagall estaba hasta la madre de ese par… Albus veía muy probable que los expulsara de un momento a otro.
Había vivido 5 años en Hogwarts con eso asimilado, de hecho no le importaba en lo mas mínimo porque así como eran los quería… a pesar de que no estaba de acuerdo con muchas de las cosas que ellos hacían…
Pero ese día… James realmente se había pasado.
POV Albus
Paseaba tranquilamente por los alrededores del lago, dándole una mirada a las ventanas resplandecientes y el perfil altivo y a la vez cálido del castillo. Llevaba un buen rato esperando a Scorpius.
Pero teniendo en cuenta que al día siguiente se marcharían cada quien a su casa y el rubio era prefecto… debía tener unas cuantas cosas que hacer.
Una de las cualidades innegables de Scorpius era una increíble responsabilidad sumada a su inteligencia. Y además parecía agradarles a todos instantáneamente, nunca tenía problemas con nadie de su casa y se había granjeado el aprecio de los profesores.
Aunque era un cantar muy distinto con muchas otras personas…
Los que habían perdido familiares en la guerra e incluso la propia familia de Albus… eran hostiles e hirientes con Scorpius, le lanzaban insultos, trataban de golpearlo y le lanzaban maldiciones cuando se lo cruzaban, le daban mil comentarios hirientes.
Eso a el le enfadaba porque era su amigo, y a pesar de que Scorpius se lo tomaba con entereza y la cabeza bien en alto… como todo un Malfoy según sus propias palabras. Eso no respondía la pregunta del millón de dólares… ¿Con que derecho iba esa panda de gilipollas a discriminar a los que eran como Scorpius?
A el no dejaba de enfadarle. Y es que sabia que por mas que Scorpius mantuviera la cabeza en alto, por mas que no les prestara atención a sus gilipolleces, si que le afectaba.
Solo que el rubio había sido capaz de mejorar su tolerancia a las putadas con el paso de los años.
Lo recordaba en primero y segundo año… durante el día encajaba los insultos y demás con suma entereza, solo en algunas ocasiones y contados segundos dejaba entrever lo mucho que le dolía.
Fue una noche que Albus no podía dormir, que se incorporo en la cama y se percato que Scorpius no estaba en la suya… con cuidado de no despertar a sus compañeros de habitación, se levanto. Era muy raro que Scorpius estuviera levantado a esas horas y no se imaginaba con que propósito. El rubio era muy responsable con sus tareas y siempre se las arreglaba para terminarlas en las tardes y luego irse a dormir temprano.
Y Scorpius no era de los que salían de noche a hacer travesuras.
Fue cuando se percato de la figura encogida en una de las butacas mas cercanas al otro extremo de la sala común, cerca de una de las ventanas, casi como si la persona que estuviera allí sentada, sintiera deseos de desaparecer o de que nadie la viera.
Silencioso para que no se percataran de su presencia, Albus se acerco lentamente, y a medida que lo hacia pudo escuchar perfectamente los leves sollozos… el inconfundible cabello rubio platino termino por identificar a Scorpius… el chico estaba encogido en la butaca, su cuerpo tembloroso…
Solo atino a quedarse allí, paralizado. Los temblores lejos de detenerse se hacían mas fuertes… pero Scorpius levanto la vista, sus ojos grises, que ahora parecían plata derretida y su rostro generalmente pálido siendo recorrido por caminos de lagrimas y ligeramente sonrojado… fue lo que finalmente lo hizo enfurecer… no se cuestiono ni un segundo la furia que sentía bullendo en su interior como la lava… solo sabia que quería coger al que lo había hecho llorar y cocerlo a maldiciones.
_ Se que estas ahí Al- la voz de Scorpius sonó débil y pastosa.
_ ¿Por qué lloras?- soltó a bocajarro antes de poder detenerse.
_ ¿Por qué todos me odian?- el rubio contesto con otra pregunta, y lo dijo con tal dolor y desesperación…
_ ¡Eh Al! Lamento haberte hecho esperar- Scorpius había llegado finalmente a la orilla del lago, se veía que había estado corriendo.
_No importa- repuso Albus- Supongo que debes estar ocupado.
_ Supones bien. ¡No te imaginas la que se han montado en la sala común!- lo dijo en un tono resignado.
_ ¿De nuevo se han caído a maldiciones?- pregunto, incrédulo. Por esos días al parecer había algo en el aire que hacia que la gente se cabreara el doble que en los días normales. Y es que en su sala común y más concretamente en su casa, la gente no arreglaba las cosas con maldiciones.
Scorpius simplemente asintió…
El sonido de risas y un grupo más o menos bullicioso interrumpió la conversación de los dos amigos. Y es que los Gryffindor de séptimo año… mas concretamente los miembros del equipo de la casa de los leones estaban acercándose.
Y a los dos Slytherin no les daba tiempo de salir de ahí para no topárselos…
Venían hablando de algo, muy animados.
_ ¿Quién ha visto El Profeta de esta mañana?- dijo Caroline, la novia de James.
_ Yo no leo esa mierda- James odiaba al periódico, en realidad todos los miembros de la familia Potter-Weasley odiaban ese malparido periódico de los 5 infiernos. Pero había que mantenerse informado y no todo lo que ponían en el eran mentiras.
Los demás miembros del equipo si se tomaron la pregunta de Caroline con un poco más de calma.
_Lo mas relevante que leí fue que secuestraron al cabron de Malfoy y a su mujercita- uno de los golpeadores uno el tono desdeñoso…
Albus le dio una mirada de reojo a Scorpius… y con ver esos ojos supo que estaba furioso en toda la expresión de la palabra.
James iba a decir algo pero… los vio.
_ ¡Pero si es mi hermanito!- ese fue el saludo que le dirigió en tono burlón.
Albus encajo la mandíbula y se limito a dedicarle un gesto de saludo a su hermano.
_ Sigues teniendo un pésimo gusto para la compañía- tercio James, en un tono reprobatorio que no tenia nada que envidiarle al de su tío Ron y al de su madre.- Te he dicho hasta el cansancio que te alejes de… eso.
Y allí Albus se enfureció también… ¿De que mierda estaba puesto James? No le extrañaba que se hubiera echado 3 botellas de hidromiel de Rosmerta.
_ Yo soy perfectamente libre de escoger con quien quiero estar. Mira que yo no te digo nada cuando te paseas por el colegio con un par de gorilas y una prostituta- el tono de Albus fue perfectamente frio y su mirada, desafiante.
_ ¡James!- chillo Caroline furiosa, con la varita en la mano apuntando a Albus- ¡¿Vas a dejarle que me insulte así?!
James no parecía molesto, si no más bien divertido. Le dio una mirada enojada a la chica y dijo.
_ Ni se te ocurra hacerle algo a mi hermano.
La chica con un mohín de contrariedad en su rostro de delicadas facciones aunque bajo la varita con reticencia.
Scorpius, que mantenía la expresión neutra comenzó a caminar rodeando a los Gryffindor, seguramente para marcharse del lugar sin que hubiera mayores percances… Al sabia que Scorpius siempre trataba de evitar a James y a Fred era por el.
_ ¿Nos dejas tan pronto, Malfoy?- uno de los golpeadores del equipo les cerro el paso… Albus no recordaba ni su nombre.
Dejándose de consideraciones saco la varita.
_Albus- Scorpius lo dijo calmadamente pero era claro que no era una petición. Le estaba dejando bien en claro que no quería problemas.
Con gesto resignado bajo la varita… y se dio cuenta de la furia que pareció surgir en las facciones de su hermano James.
_ ¿Qué demonios le hiciste a mi hermano, mortifago? Porque nunca duda en hacerte caso- se acerco peligrosamente a ambos… hasta que quedo casi que a centímetros del rubio. Pero este no parecía intimidado en lo mas mínimo.
_ No quiero tener que quitaros puntos- Scorpius lo dijo con la tranquilidad de quien comenta el clima-
Lo siguiente que supo Albus fue que su hermano tenia a su mejor amigo tomado por la túnica, como si se hubiera olvidado que los dos eran magos y bien podían usar varita para resolver los problemas en vez de liarla a golpes.
_ No se en que mierda piensa McGonagall para dejar que escoria como tu camine tan impune por el castillo… ¡Y para mas haciéndote prefecto!- le arranco la mencionada insignia al rubio de la túnica. Albus pensaba intervenir pero viéndolo, los dos amigos o mejor dicho "guardaespaldas" de su hermano, lo sujetaron bruscamente. Y por si fuera poco Caroline le apunto con su varita, divertida. Porque James no les estaba prestando atención.
_ No se a quien crees que engañas con esa actitud de buena conducta que no se la cree nadie. Siendo hijo de quien eres no puedes ser otra cosa. Mira que la sangre fría que tienes es increíble… andar tan campante cuando sabes que secuestraron a tus padres… no es como si me importaran mucho. Una zorra con mal gusto que pario a su bastardo antes de casarse… ¡Y vaya para zorras con mal gusto! Irse a fijar en…
_ ¡MALDITA SEA JAMES! CALLATE- Albus se revolvía… aquello había sido demasiado y le asombraba que Scorpius no le hubiera lazando una maldición a su hermano… porque se la merecía. Inclusive una de las Imperdonables.
Pero se dio cuenta de cómo el aire a su alrededor se solidificaba… nubes de pinta sospechosa estaban sobreponiéndose al hermoso atardecer… pero… al parecer no era el único. Los amigos de James también parecieron haberse percatado de aquella aura que estaba rodeando al rubio…
_... un mortifago traidor que asesino al mejor director que Hogwarts halla tenido jamás y que no era mas que un quejica rastrero…- pero repentinamente enmudeció como si alguien se hubiera limitado a tomar el mando a distancia de la televisión y quitarle el sonido. Luego soltó al rubio, como si este le quemara.
_ Puedes insultarme todo lo que quieras Potter- la voz de Scorpius sonaba aterradora, como una suave pero fría caricia letal. La promesa de algo peor que la muerte descansaba en ese tono.- Pero JAMAS te atrevas a abrir tu maldita boca para insultar a mis padres.
Albus se vio libre cuando tanto Caroline como los otros dos golpeadores emprendieron la huida… o al menos lo intentaron, porque quedaron paralizados como si les hubieran lanzado un Petrificus… pero… ¡No había visto a Scorpius mover su varita!
_ ¿Nos abandonan tan rápido? Pero que malos modales tienen- el rubio estaba poniéndose progresivamente pálido, para mas preocupación de Albus que había pasado a ser un mudo espectador.- Ya que aclare el punto… voy a darte una lección gratis de historia Potter. Te sugiero que te sientes. – James cayó arrodillado al suelo mientras Scorpius permanecía de pie. Y cuando James ladeo la cabeza, pareció que una fuerza desconocida la movía para que mirara a Scorpius- El nombre del asesino de Dumbledore es Severus Snape. Mi padre es conocido como el único mago que ha logrado burlar las defensas de Hogwarts, aunque no es un titulo del que se enorgullezca particularmente. Aquí el único quejica rastrero que parece borracho de mala muerte y se enreda con cuanta puta se le pone a tiro tiene por nombre: James Potter
El desafío seguía intacto en la mirada de James pese a que no podía moverse, ni hablar… desafío y también odio. Eso era lo que se leía en la mirada de su hermano según lo que Albus pudo apreciar.
_ Pero no puedo dejarte ir tan tranquilo después de haber insultado a mis padres- dijo el rubio en un tono que a Albus le causo escalofríos.- Sabrás lo que es el verdadero dolor cuando digas la palabra "serpiente" o cualquiera de sus variantes.
La mirada plateada refulgió… y un relámpago cayó del cielo… a escasos centímetros de James… dejándole un recordatorio en la mano izquierda que no se le borraría jamás…
Y para terror de todos los presentes, inclusive del mismo Albus… la túnica de su hermano comenzó a incendiarse…
_ ¡Scorpius!- Albus había reaccionado a tiempo para atrapar al rubio que caía inconsciente y tenia un aspecto bastante desmejorado…
Los amigos de James recuperaron la movilidad. Y James lanzo un escupitajo que cayo a escasos centímetros del rostro del rubio.
_ Maldito fenómeno- definitivamente tenía miedo, Albus conocía bien a su hermano y sabía que al odio que le tenía a Scorpius se había sumado el miedo.
Apagándose la túnica con un movimiento de su varita… y examinando su mano sangrante. James emprendió el camino al castillo, seguido por los otros tres.
Y Albus no perdió tiempo para llevar a su amigo a la enfermería, aun sentía escalofríos recorrer su espalda después de la exhibición de habilidad que el rubio había demostrado… porque había hecho todo lo que hizo… sin necesidad de una varita.
El tren se detuvo y las conversaciones que los padres habían iniciado se detuvieron… todos ellos demasiado ansiosos por ver a sus hijos.
Ni bien el tren se hubo detenido, se observaba a los estudiantes de todos los cursos haciendo la fila en el pasillo, debía ser un verdadero bullicio. Se hacían una idea porque en algún momento todos los que estaban en la estación, se habían encontrado en ese tren.
Acercándose a ellos venia el grupo…
Fred, James, Rose, Hugo, Lily y algo rezagado venia Albus…
Harry se percato inmediatamente de que algo no estaba bien con los chicos, le dio una mirada a Ginny y ella asintió confirmándoselo.
Saltaba a la vista que Albus estaba furioso con James…
Y James… venia con una expresión inescrutable y una venda en su mano que estaba manchada de sangre seca.
Hermione miraba a sus amigos y a Ron, pero cuando sus hijos se acercaron enseguida se centro en ellos, primero pregunto como estaban. Pero luego comenzó su exhaustivo interrogatorio sobre los trabajos y las notas.
Ron sonrió de medio lado… el se conformaba con que no se dejaran reprobar pero Hermione… ella era mas exigente.
Sin embargo, en la reunión familiar de los Potter…
Lily había saltado a abrazar a su padre… Harry correspondió al abrazo y la interrogo sobre como había estado su curso, lo cierto es que tendía a ser un poco mas protector con ella. Era la menor y además… era su princesa.
Ginny mientras tanto, estaba interrogando a James sobre como se había herido la mano.
_ En una pelea con un Slytherin.- contesto el chico, no parecía muy dispuesto a darle demasiada información.
_ Pero… ¿Madame Pomfrey no pudo curarlo de manera inmediata?- Ginny no estaba dispuesta a ceder.
_ Ha intentado lo que ha podido.- respondió James- Cuando me fui de la enfermería me había quedado la cicatriz… y luego volvió a abrirse de la nada.
_ Déjame ver- estaba muy preocupada. Una herida de esa clase solo podía ser creada por una maldición- pensó preocupada pera luego añadir - Iré a hablar con McGonagall.
Harry se percato como la mirada de Albus se hizo mas dura, el chico no había dicho ni una sola palabra desde que había llegado junto a ellos, se limitaba a contemplarlos.
_ Albus- llamo. Y el chico se volteo a verlo. La ira se desplazo al fondo. Pero Harry sabía que seguía allí. Solo que escondida bajo la superficie.
El chico se acerco y actuó como siempre… respondió a sus preguntas sobre como le había marchado el curso… lo interrogo un poco mas porque ese año eran los TIMOS y Merlín sabia que eso era causa de estrés para cualquiera.
_ Ginny- pidió Harry, al ver que lo de ella y James pronto se convertiría en una discusión, al parecer James no quería ahondar mas en el asunto de cómo se había herido la mano y ella estaba empeñada en que le enseñara la herida- Aquí no. Vámonos a casa. Yo también quiero verla.
La mirada que le dio a su hijo era una que no admitía replicas…
Averiguaría que demonios estaba pasando… no quería que sus hijos se odiaran uno al otro.
Pero por la mirada de Albus, sabia que las bases para que el odio creciera ya estaban más que sentadas.
En su habitación, Scorpius suspiro de aburrimiento, su madre lo había confinado allí. Estaba muy preocupada por el después de la charla que había tenido con McGonagall. Y la preocupación le había llegado a tanto que había ido ella misma a recogerlo al castillo en lugar de dejarlo irse en el tren.
Pero no discutiría con ella. Ya debía tener suficiente con todo lo que había pasado.
Lo único divertido que había pasado desde que llego fue el momento en que al fin pudo ver de cerca al padre de Albus…
Había visto la cara de todos en la sala después de las palabras que le había dirigido al Sr Potter… y sus abuelos habían quedado flipando en colores…
Se rio con ganas al recordarlo. Sabia que su abuelo odiaba al Sr Potter y a todos los que estaban involucrados con el. (De manera mas que injusta debería añadir). Su abuela era mas tranquila a ese respecto, ella no odiaba al Sr Potter pero no tomaba partido en las discusiones y se limitaba a permanecer tranquilamente al lado e su marido, brindándole su apoyo por medio de su compañía silenciosa.
Ella no podía odiar al Sr Potter porque ella lo había salvado…
En la batalla final, había sido la mentira de Narcisa Black la que había llevado al desenlace final de una guerra interminable.
Aunque convenientemente nadie se acordaba de ello.
La comunidad mágica vivía en el engaño… odiándolos a pesar de que ellos habían ayudado a su manera… pero lo habían hecho.
Uno de sus mayores deseos era probarles… a ese montón de malditos cabrones ignorantes que lo que habían creído todos esos años… era producto del velo de la idiotez y la ignorancia. Algo que ellos mismos se habían creado porque eran incapaces de pensar que las personas cambiaban… y en su caso… eran incapaces de pensar que el hijo de Draco Malfoy podía hacer algo bueno. Ni que decir del propio Draco Malfoy.
Sin importarles en lo más mínimo todas las cosas buenas que su padre había hecho desde entonces.
Sin importar lo que hicieran igual los odiarían. Pero su padre prefería esforzarse en hacer el bien… se cargaba de trabajo como miembro del Wizengamot para mejorar la calidad de vida de la gente que lo detestaba.
Scorpius lo detestaba y admiraba a partes iguales. Lo detestaba por dejarse pisotear por ellos y pedirle a el que hiciera lo mismo. Y lo admiraba porque a pesar de todos los insultos, las discriminaciones y muchas cosas desagradables. El seguía con lo suyo. Como si nada hubiera pasado.
No era como el, que se guardaba la rabia para si…
Sabia de primera mano que su padre no tenia resentimientos contra el mundo mágico. Su padre se había embarcado en lo que el llamaba… "la búsqueda de la justicia".
Uno de sus mas profundos deseos era que su padre volviera a casa… porque en esos momentos aunque no se lo admitiera a si mismo, lo necesitaba…
Después de ese incidente con James Potter, Albus lo había llevado a la enfermería pero no había podido hablar con el… no lo había visto siquiera porque a primera hora del día siguiente, su madre se lo había llevado del castillo.
Rogaba, en lo más profundo… que Albus no lo odiara. Porque no sabia que era lo que iba a hacer si lo perdía…
A su único amigo.
Despertó cuando el golpe seco de una maldición impacto contra su pecho… en medio de una habitación en penumbras, con una venda atada en los ojos para que no pudiera ver nada de lo que estaba a su alrededor. La maldición que le habían lanzado le parecía familiar… quizá de sus tiempos en las huestes de Voldemort.
_ Es bueno que al fin decidas acompañarnos- una voz se escucho en medio del silencio… esa voz, le recordaba a la voz de su tía Bella… y aquello no era precisamente algo bueno. Solo podía ser mala señal. La voz de la persona que le hablaba estaba cargada de una falsa dulzura, pero la rabia se escondía bajo ella… como una bestia esperando al acecho.
_ Ahora, nos vas a decir. Tu maldita escoria hipócrita defensora de los engendros… ¿Dónde demonios esta tu mujercita? Mas vale que comiences a hablar, de lo contrario… vamos a tener que persuadirte.- una segunda voz se unió a la primera.
Draco no estaba dispuesto a hablar, permaneció en silencio, erguido en la silla lo más dignamente que sus ataduras y su cansancio le permitían.
_ Tú lo quisiste.- siseo la primera voz cargada de resentimiento.
_ ¡Crucio!
La intensidad de la maldición lo dejo sin aliento, su cuerpo se convulsionaba sin control… el aire a duras penas y le llegaba a los pulmones por mucho que se esforzara en retenerlo. Aquella era la verdadera potencia que podía alcanzar esa maldición. Eso solo le advirtió que se enfrentaba a personas capaces de hacer cualquier cosa y que no eran meros incompetentes sin experiencia.
Además, supo, que esa maldición solo era la primera, de muchas que tendría que soportar.
Mordió sus labios… y silenciosamente se mentalizo para lo que viniera… probablemente. La muerte.
La silenciosa comitiva llego a casa en medio de un ambiente tenso que no se disipaba sin importar los esfuerzos que cualquiera de ellos hiciera, Lily miraba a sus hermanos de reojo, sabia que allí había un pleito de los buenos. Su padre estaba muy serio y miraba a sus hermanos también, como estudiándolos, y su madre estaba seria y con los brazos cruzados, mirando fijamente a su hermano James.
_ Ahora, me vas a enseñar esa herida- dijo Ginny, en tono que no admitía replicas de su hijo mayor. Harry pensó que no tenía nada que envidiar al tono que la señora Weasley solía emplear con Fred y George.
James no dijo nada, era obvio que no estaba nada feliz, mientras se deshacía los vendajes.
Albus con gesto fastidiado levito su baúl y se hubiera marchado del salón de no ser por la mirada que le dedico Harry, era obvio que quería que se quedara.
_ ¡Oh por Merlín, James!- Ginny veía horrorizada la herida en la mano de su hijo, Harry le dio una mirada. Era una serpiente que con su cuerpo formaba una S, incluso parecía removerse ante sus ojos. Y era realmente algo grotesco de ver.
Eso no era algo que cualquier chico de Hogwarts pudiera hacer.
_ ¡Me vas a decir ahora mismo quien te hizo eso!- el tono de Ginny no era el de una madre dispuesta a negociar y Harry supo que eso no le ayudaría a que James le diera información.
Conocía bien a sus hijos, y sabia que había momentos en los que Ginny podía hacerse cargo sin ningún problema, pero había otros en los que las tácticas de Ginny no tendrían resultado.
Y en efecto, James no parecía intimidado por la postura de su madre o por sus ojos fijos en el.
Ginny parecía a punto de estallar, pero Harry poso la mano en su hombro delicadamente.
_ No vamos a conseguir nada de esta manera Ginny- repuso muy calmado- ¿Te importaría si me ocupo yo?
Ella lo miro ardiendo en furia unos segundos, Harry se limito a mantenerle la mirada, sabia que la furia de ella estaba ocasionada solo por la preocupación y debía admitir que esa herida en la mano de James se veía realmente desagradable. Si Pomfrey no había podido hacer nada para desvanecerla eso le indicaba a Harry que esa marca le quedaría en la mano a su hijo por un largo tiempo, si no es que para siempre.
_ Los dos, siéntense. Ahora- su tono lejos de ser similar al de Ginny era muy tranquilo, como si solamente fueran a hablar del tiempo. Y simplemente por eso imponía más.
Albus se sentó en un extremo del sofá, y James en el otro. Se notaba que no querían ni siquiera permanecer en la misma habitación. Y Harry no sabia como lidiar con aquello, simplemente no podía obligarlos a que hicieran las pases, aunque si le gustaría saber cual había sido el motivo de ese comportamiento.
_ No voy a preguntarte quien te hizo esa herida James, aunque si me doy cuenta que fue hecha con mucho rencor. Y ese tipo de recordatorio no es algo que te dejen por una tontería- dijo, y los ojos de su hijo se dirigieron irremediablemente a la cicatriz en la frente de Harry- se que te la debió haber hecho un Slytherin.
Ante eso, Albus reacciono mirando a su hermano, con una rabia tal. Que Harry sintió el deseo de reprenderle.
Pero se contuvo.
_ ¿Hay algo que quieras contarme, Albus?- pregunto Harry- Ya que tu hermano no quiere decirme nada, pensé que quizás tu quisieras compartir algo conmigo.
_ No hay nada mas que tenga que decir, todo lo que tenia que decir, lo llevo diciendo desde el primer año en Hogwarts- la voz de su hijo sonó fría, sin embargo con una corrección intachable y a Harry le recordó sutilmente algo, aunque no estaba muy seguro de que.
Era cierto que Albus siempre se quejaba de que "todos" molestaban a sus compañeros de clase. Aunque Harry entendía que especialmente la queja iba dirigida contra James. Y sinceramente ya no sabia que técnica emplear con James. Ninguna de las múltiples charlas que mantenía con el muchacho parecía resultar.
Cuando Albus fue a parar a Slytherin, Harry se había llevado una buena sorpresa. Pero lo tomo mejor de lo que lo hizo Ron, o la misma Ginny. Pero cuando su hijo comenzó a quejarse de que sus primos y su hermano molestaban a sus compañeros de casa, temió que llegara el momento en que Albus comenzara a tomarles rencor.
Aunque la mirada de su hijo era clara… ya lo sentía. Lo que se veía en sus ojos cuando miraba a James era rabia.
_ Bien, visto que los dos están de acuerdo al menos en una cosa, dejaremos esta conversación para después. Albus, no sabia que te llevaras bien con Scorpius Malfoy- su hijo lo miro, estudiándolo, y había una muda pregunta en sus ojos- Lo conocí esta mañana- aclaro Harry.
La atención de sus hijos estaba fija en el… las palabras mágicas: Scorpius Malfoy.
Lo que sea que había pasado, involucraba a ese chico.
No le costo demasiado sumar dos mas dos. Después de todo no era uno de los mejores aurores por nada.
Cuando vio el rostro de su padre, Albus no se molesto en levantarse. Al parecer su padre había atado cabos porque algo en la expresión de James o en la suya al nombrar a Scorpius, le había hecho sospechar.
El silencio que se hizo en la sala podía haberse cortado con un cuchillo.
_ Cambio de planes. Ahora van a contarme todo desde el principio. A menos que quieran que lo averigüe por mi mismo- añadió al último, Albus lo miraba impasible. Y James, no lo miraba y más bien parecía ansioso por marcharse de allí.
_ Que te lo explique el niño dorado de Gryffindor- el tono de Albus seguía tan frio como hacia un momento- Que te diga que demonios es lo que ha estado haciendo todo este tiempo. Y que te mire a la cara cuando te diga como se gano esa herida que tiene en la mano.
_ Bien James, podemos esperar a que quieras comenzar a hablar.- dijo Harry- Aunque mientras mas pronto lo hagas mejor, tengo un trabajo muy importante que hacer.
Pero por la postura de James, era claro que no iba a hablar. ¡Joder que lo sabia! No podía permitirse perder una tarde completa de investigación.
Harry miro a Albus, pidiéndole en silencio que le relatara que era lo que había pasado.
_ Ya que no tienes los pantalones para hacerlo leoncito. Yo le daré los detalles a papa de la última gracia que has hecho. Valiente Gryffindor que resultaste ser- lo dijo sin ver a James ni una sola vez, escupiendo las palabras con furia.
_ Quisiera verlo, si es que no te molesta- dijo Harry, poniéndose en pie y acercándose a un cuadro que ocultaba una bóveda mágica. Dentro de la cual, se encontraba el que había sido el pensadero de Dumbledore, que ahora le pertenecía a el.
Albus se encogió de hombros y espero a que su padre pusiera el pensadero sobre la mesa del café, tomo su varita y concentrándose en rememorar lo que había sucedido, fue extrayendo la hebra plateada para luego posarla en el pensadero.
Firmemente pero sin dejar de ser cuidadoso, Harry tomo el brazo de James, y los tres se adentraron en el recuerdo de Albus.
Una temblorosa castaña estaba saliendo del pequeño cubículo adjunto que era su oficina. Sabia que era lo que tenia que hacer, pero eso no dejaba de darle miedo, temía por lo que pudieran hacerle. Cuando su jefe había comentado que trabajar con el implicaba "riesgos" nunca pensó que fueran de esa magnitud.
Y es que… que su jefe hubiera sido secuestrado por un grupo de psicópatas sin escrúpulos…
Esa misma mañana habían aparecido en su escritorio los documentos que su jefe guardaba tan celosamente, los proyectos de su nueva ley, la que planeaba presentar a fin de año. Y además, la investigación que estaba llevando contra diversos miembros del Ministerio.
Todos esos empleados que usaban su poder para hacer la vida de los exonerados particularmente miserable. Para pisotearles de manera injusta. De hecho su propia familia estaba sufriendo las consecuencias de ello. El hecho de que no encontrara empleo y hubiera acabado trabajando como la secretaria de Draco Malfoy, era el simple hecho de ser la hija de un exonerado.
Sin importar cuanto le costara, cumpliría el encargo que su jefe le había dado en caso de que se presentara semejante situación, al menos sabia a que persona tenia que acudir, solo debía cuidarse bien las espaldas. Sentía que la vigilaban.
No tenia demasiado tiempo, por lo que apresuro el paso…
Cuando abandonaron el recuerdo de Albus, los tres estaban silenciosos, James estaba inexpresivo, Albus simplemente se marcho escaleras arriba sin dedicar ni una sola mirada a nadie… y Harry…
Estaba, decepcionado, molesto… y triste.
Su propio hijo estaba haciendo lo que el más odiaba. Cada palabra que le dirigió a Scorpius Malfoy, Harry la sintió como una puñalada.
Y cuando Albus se marcho sin dedicarle ni una mirada a su hermano, supo que no había nada que el pudiera hacer para que sus hijos arreglaran las cosas.
Que no podía hacer nada en lo absoluto.
_ ¿Estoy castigado?- la voz de James lo saco de su ensimismamiento.
_ No- contesto Harry, sintiéndose aun peor. ¿Cómo podía preocuparle un castigo después de lo que había hecho?- Suficiente castigo tienes con esa cicatriz.
Y sin dedicarle mas palabras a su hijo, de hecho, sin poder hacerlo. Subió las escaleras, para hacer el equipaje. Esa noche dejaba la casa, sabia que su presencia solo conseguiría incomodar a Ginny. De momento, una habitación en el Caldero Chorreante estaría bien.
No quería incomodar a Ginny, pero… tampoco quería seguir viendo a James, y enfrentar en lo que su hijo se había convertido, porque cada vez que lo veía, solo era capaz de recordar lo que le había dicho a Scorpius Malfoy… y preguntarse a cuantos otros chicos había molestado, y que otras cosas le había hecho a Scorpius. Porque sabia que una furia como esa, no se desataba solo por un incidente.
Irónicamente, pensó que de alguna manera Malfoy estaba pagando sus tiempos de busca pleitos en Hogwarts.
Al subir las escaleras, sin embargo, se encontró con que Ginny lo estaba esperando de pie con los brazos cruzados y taconeando en el suelo con impaciencia.
_ ¿Te dijo quien le ha hecho la herida?- pregunto Ginny.
Harry negó con la cabeza.
_ Mañana mismo iré a hablar con McGonagall. Este no es el tipo de cosas que se deban dejar impunes- tercio la pelirroja. Cuando esta se disponía a bajar las escaleras Harry la tomo de la muñeca para detenerla.
_ James no te dirá nada. Esa marca no se puede borrar con un método mágico ordinario, solo se borrara cuando James este preparado para ello.
_ ¿Qué es lo que quieres decir con eso?- ella lo miraba, podría decirse que muy enojada, pero Harry nunca se dejo amedrentar por sus explosiones temperamentales.
_ James se merece a pulso llevar esa marca en la mano. Y creo que la persona que se la puso, fue demasiado piadosa.- era su hijo, eso era muy cierto, pero no por eso iba a cegarse.
_ ¡Eso no te corresponde decidirlo a ti!- estallo Ginny.
_ A ti tampoco- repuso Harry tranquilamente- Puedes ir a hablar con McGonagall si quieres pero creo que solo le causaras un dolor de cabeza innecesario. Ya suficiente tiene con no haber expulsado a Fred y a James por todo lo que hacen. Mas son las veces que me escriben de Hogwarts para decirme que James esta en problemas, que las que me escribe el Jefe de Aurores.
Ante eso, Ginny no tuvo nada que rebatir. Había perdido en la discusión y lo sabia, pero no por eso se lo iba a tomar calmadamente, viendo venir la tormenta…
_ He subido para empacar mis cosas. No quiero incomodarte por lo que hasta que decidas que es lo que quieres hacer no voy a vivir aquí- dijo. Y la dejo sola antes de que tuviera tiempo para discutir.
La quería mucho… la amaba
Pero ella se había encargado de hacerle saber que no lo quería, y de terminar todo lo que pudiera haber entre ellos.
_ Si me necesitas, puedes escribir al Caldero Chorreante, alquilare una habitación allí.
Una muy seria Hermione, estaba en esos momentos revisando unos documentos que su secretaria le había enviado a casa… Ron se había ido a dormir hacia rato, lo mismo que los chicos, pero el hecho de no haberse quedado en su oficina a cumplir con su horario completo, la había hecho sentir ligeramente culpable. Por lo que había decidido adelantar un poco de trabajo para no saturarse tanto mañana.
El reloj colgado sobre la chimenea le anunciaba que eran pasadas las 12.
Por eso, cuando llamaron a la puerta sutilmente, se puso en guardia.
Sacando su varita y caminando lentamente hacia la puerta, con mucho sigilo. Pudo escuchar perfectamente cuando volvieron a llamar, desconfiada, Hermione observo a través de la mirilla en la puerta, que se trataba de una figura menuda…
Levanto el rostro, como si intuyera que la estaban mirando, y le sorprendió reconocer a la asistente de Malfoy.
Emergande Yaxley.
Llevaba un maletín de aspecto sobrio con ella.
Con sus reticencias, Hermione abrió la puerta.
_ Buenas noches Emergande.- saludo a la muchacha con tono amable, siempre le había parecido una chica muy inteligente. Pero… ¿Qué demonios hacia en su casa a esas horas?
_ Buenas noches Señora Weasley. De verdad lamento molestarle a estas horas, pero… ¿Podría pasar?
No viendo ninguna objeción, Hermione se hizo a un lado y la muchacha entro a la casa velozmente.
Una vez en el interior de la casa, pudo estudiarla con más tranquilidad. Estaba pálida, sus manos se retorcían nerviosamente y lanzaba constantes miradas alrededor, como si la estuvieran persiguiendo.
_ ¿Qué te ha traído a verme a estas horas?- pregunto Hermione. Sin querer dar rodeos.
_ Vera, el señor Malfoy me ha dejado indicaciones en caso de que algo como esto ocurriera. La última orden que recibí fue: Entregarle su maletín al auror asignado a su caso.- dijo ella- ¿Podría hacerle llegar esto al señor Potter?
_ No veo el problema pero… ¿No debías entregarlo a el personalmente?- dijo ella, mirando el maletín atentamente. ¿Y si tenia alguna especie de maldición?
_ Temo por mi vida si permanezco mas tiempo en posesión del maletín señora- respondió ella sinceramente- Siento que me están siguiendo. No se preocupe, me he aparecido y nadie ha podido seguirme a su casa- se apresuro a añadir al ver que Hermione se estaba enfureciendo- Pero dado a que el auror asignado al caso ha sido el señor Potter. Creo que usted tiene mas sencillo acercarse a el sin que sospechen que ocurre algo. Todos saben que yo soy la asistente personal del señor Malfoy.
Hermione reflexiono las palabras de la muchacha, ella tenia razón. Además le daba curiosidad el contenido del maletín, muy a su pesar.
Por lo que asintió.
_ Disculpe la molestia pero… ¿Podría usar su chimenea para ir a casa?
Hermione asintió, le ofreció los polvos flu, y observo como la temblorosa muchacha entraba en la chimenea y susurraba la dirección de su casa.
No había quedado rastro de esa visita nocturna. A excepción del maletín de piel que descansaba en el suelo, junto a su sillón.
El maletín de Draco Malfoy.
Como pueden ver... ya comienza a ponerse interesante.
Aun no revelare quienes andan detras del secuestro de Draco.
Pobrecito Harry... me ha costado escribir la escena de Harry y James...
Bueno, sin mas, me despido de todos ustedes.
Muchas gracias a los que leen.
Mas aun a los que se compadecen de mi y comentan.
