Una rubia leía con atención la carta que uno de sus mejores amigos le envió…

Su entrecejo fruncido se aumentaba gradualmente a medida que avanzaba…

Pero al final… una sonrisa burlona con cierto matiz siniestro se formo en su rostro, que en otras circunstancias podía resultar angelical.

Se habían metido con sus dos mejores amigos y al fin tenia carta blanca para descargar todo su odio.

Definitivamente cuando regresaran a Hogwarts…

Se las iban a cobrar todas.

Las palabras de la posdata se repetían en su cabeza.

Ya no lo aguanto mas… no quiero que lo siga lastimando.

Y como verdadera Slytherin que era, si que pudo leer el dolor que contenían esas sencillas líneas.

Rápidamente busco lo necesario para contestar su carta, tenia mucho que planear a partir de ese momento.

Por fin había llegado la hora de que los Slytherin le dieran una lección a los Gryffindors de último año.

Y vaya que se las darían.

Silenciosa, como desde su llegada a la mansión Malfoy estaba asomada a la ventana contemplando la lluvia caer en el jardín.

La fuente se veía solitaria sin los pavos reales que revoloteaban a su alrededor los días de buen tiempo.

Estaba segura de que si Draco estuviera a su lado en esos momentos, si pudiera decirle algo… seria algo como esto:

¡¿Qué demonios estas haciendo?!

El se lo dijo en más de una ocasión, en caso de una situación como esa. El se las arreglaría para hacerla escapar y que ella pudiera sacar a Scorpius del país. Porque lo que mas importaba era la seguridad de su hijo.

Pero ahora que la situación por fin se dio. Ella no podía cumplir con la petición.

No se sentiría tranquila consigo misma sabiendo que lo dejo atrás, que lo abandono.

A pesar de que no podía hacer nada para colaborar activamente en la investigación, si conseguía brindar su testimonio a los aurores. Si lograba hacer memoria hasta del más mínimo detalle de las reuniones a las que asistió con Draco como parte del compromiso de ambos.

Parte de aquella promesa que se habían hecho, mucho tiempo atrás.

Fue en Francia, cuando tenia los 17 recién cumplidos y una obligación que siempre la aterro le acosaba.

Como hija de una familia sangre pura que era, tenia que casarse con un mago de una familia sangre pura de una buena posición económica.

Ella siempre lo odio, consideraba que aquella era una practica despreciable, el día que se casara ella quería hacerlo con una persona especial, pero a su padre no le importaba eso y si bien antes se libro gracias a su minoría de edad, la presión para que encontrara un esposo comenzaba sentirse mas. Porque si no lo buscaba ella, su padre se lo buscaría.

Fue esa noche de ese baile, que lo vio al otro lado de la habitación.

Ese chico de aspecto aristocrático y a la vez tan etéreo.

Y como muchos lanzaban miradas de temor y recelo hacia donde el y su familia estaban sentados.

Supo que se trataba de los Malfoy. De la rama de la familia que residía en Inglaterra.

Y que ese chico al que tan atraída se sentía era Draco Malfoy.

Y a pesar de que era bastante apuesto, no se sintió atraída por su belleza.

Se sintió atraída por su tristeza.

Porque era tangible a través de su mirada.

Y en eso, los dos eran realmente similares.

Y cuando sus miradas se encontraron, lo supo.

Solo soportaría casarse con el.

Harry suspiro, ya estaba cansado de leer esos informes.

Los dejo a un lado y le dio una mirada a su hijo que hacia los deberes en el escritorio de la habitación.

Albus estaba muy concentrado en lo suyo. Pero de vez en cuando subía la mano para apartarse un mechón de cabello algo rebelde del rostro.

En sus gestos le recordaba a Ginny en algunas ocasiones.

A su Ginny… con el pasar de los días sobrellevaba de mejor manera todo el asunto del divorcio.

Mas que todo gracias a que el trabajo se estaba haciendo cada vez mas exigente. Pese a que la presión mediática descendió notoriamente conforme pasaron algunos días del incidente, la presión de las familias sangre pura no descendió en lo mas mínimo.

Pese a que mitad de ellos aun tenían sus reservas hacia los Malfoy… apreciaban sinceramente a Draco Malfoy. Lo cual no dejo de ser una sorpresa para el.

Y le confirmo una vez más que el rubio había cambiado.

Dándole un vistazo al reloj decidió dejar de lado todo lo del caso, o se le haría tarde para llevar a su hijo a la mansión Malfoy, donde pasaría el verano.

Aun no podía creer del todo que Ginny hubiese aceptado.

_ Albus, ya se hace tarde para llevarte a la mansión Malfoy. Seguramente ya nos estarán esperando.

Su hijo cerró el libro enseguida y recogió todo con rapidez. Se notaba que estaba muy feliz. Y es que no era para menos, ese era el primer verano que Albus pasaba en una casa que no fuera la Madriguera.

Dado a que en el pasado, Ginny se negó rotundamente. Y todo por prejuicios absurdos.

_ Ya, calma o pensare que te desagrada mi compañía, después de todo también soy un Gryffindor- dijo Harry bromando un poco.

Su hijo dejo de recoger las cosas y se rio.

_ Nunca me disgustaría tu compañía papa- le dijo mientras le sonreía- Como decirlo…- pareció pensativo por un momento- Tu eres el Gryffindor mas Slytherin que he conocido.

Y Harry tuvo que reírse con ganas ante eso.

_ Bueno, creo que eso tiene que ver con que el sombrero seleccionador en un principio quería enviarme a Slytherin.- dijo cuando finalmente pudo dejar de reír.

_ Estar en Slytherin es lo mejor que me ha pasado. No lo cambiara por nada.- dijo su hijo con aplomo.- Y se que tuviste tus motivos para ir a Gryffindor… me basta con que me comprendas y no actúes como los demás. Como todo ese montón de idiotas.

Harry solo le dedico una sonrisa triste. Era su hijo y lo amaba, por supuesto que voluntariamente no haría nada que lo lastimase.

E incluso sin que Albus hubiese terminado en Slytherin… Harry sabia que su posición con respecto a aquella discriminación absurda hubiese sido la misma.

Porque nada de eso estaba bien.

Y la gente tenia que darse cuenta en algún momento.

_ ¿Lo tienes todo listo?

_ Si

_ Bien, entonces vamos.- dijo Harry.

Despertó bruscamente cuando el agua helada cayó sobre su cuerpo roto.

No había otra palabra que lo describiera mejor.

No podía moverse. Perdió la cuenta de cuantos golpes, maldiciones y hechizos recibió a lo largo de los días.

Lo único que agradeció de ese despertar tan desagradable fue la poca agua que se abrió paso a través de su boca… calmando en algo su dolorida garganta.

Pero no hizo mucho ni para aplacar una tercera parte de la sed que se cernía sobre el como una bestia.

La risa cruel de su carcelero de turno se abrió paso a través del aturdimiento y el permanente zumbido de sus oídos.

_ ¡¿Estabas durmiendo la siesta?! ¡Maldito mortifago!- otro golpe mas.

Ya no los sentía, le dolía tanto el cuerpo en general que no tenía energías para lamentarse o mostrar dolor por los nuevos golpes recibidos…

Sentía a la muerte respirándole en la nuca… muy literalmente. Si no estaba muerto aun era gracias a la magia, la sentía en esa celda de piedra con suelo lodoso…

_ ¡Por Merlín ya fue suficiente!- la voz de una mujer interrumpió el silencio de la celda y a su carcelero de turno que se estaba ocupando en golpearlo otra vez.

_ ¡No te metas en esto Milena!- le espeto furioso.

_ ¡Esta agonizando, maldita sea! ¡Nada vas a sacar de el si lo matas! Y a menos que quieras que mi hermano te crucie el culo ¡APARTATE DE EL AHORA MISMO!

Antes de que todo se hiciera completamente negro… sintió un golpe más.

En su costado izquierdo… la sangre se deslizo de la comisura de su boca hasta el suelo… ese golpe le aumento el dolor mas allá del umbral que hasta ese momento conoció…

Y lo ultimo que sus ojos pudieron enfocar… fue la imagen borrosa de alguien corriendo hacia el.

Ocupada como estaba en sus casos. Hermione quería sacar un tiempo para hacer lo que Harry le había pedido.

Esos desgraciados del RCM se caracterizaban por joderle la existencia a todos los funcionarios.

Pero en especial a los abogados y los aurores que eran los que iban allí con frecuencia.

Se decidió. Por más que quería ayudar a las personas y cambiar el mundo mágico se estaba saturando.

Le pidió a su secretaria que organizara las citas para otro día y se marcho al área del Ministerio reservada a las oficinas de los miembros del Wizengamot.

Le seria muy sencillo obtener la firma de tres de ellos, y más si les decía que Harry estaba implicado en el asunto.

Se resolvió, ayudaría a Harry en ese caso.

En la Madriguera…

Ginny estaba terminando de instalarse en la que fue su habitación.

Su hijo James dormiría en la habitación de Fred y George…

Y sorpresivamente su hija menor se decanto por la habitación que perteneció a Ron.

Extrañaba a Albus, pero si su hijo no iba a ser feliz allí… ¿Cómo podía forzarlo?

Antes de ver los recuerdos que Harry compartió con ella, pensaba que la actitud de Albus con James era algo exagerada. Nada que no se resolvería con algo de ayuda de su madre.

Pero ahora se daba cuenta de que aquello tenía su base en años de discriminación absurda.

A veces le gustaría regresarlo todo a cuando sus hijos no habían ido a Hogwarts. En esos tiempos, Albus y James a pesar de las pequeñas discusiones que tenían, se llevaban bien.

James era un excelente hermano mayor pese a que su pasatiempo principal era gastarle bromas a Albus.

A Lily… no tanto.

Una sonrisa fugaz cruzo su rostro. Lily saco su carácter hasta en el más mínimo detalle. Y cuando fue a Hogwarts, aprendió a lanzar el mocomurcielagos y lo hacia tan bien o incluso mejor que ella misma.

Saliendo de sus divagaciones absurdas bajo las escaleras para ver si podía ayudar en algo a su madre.

Desde la radio, la voz de Celestina llenaba la estancia, toda la vida fue la cantante favorita de su madre y no dejaba de escucharla jamás.

_ Ah cariño- dijo Molly cuando se percato de su presencia.- Pensaba que aun estabas desempacando.

_ No me traje demasiadas cosas, solo la ropa- dijo ella- y quería ver si podía ayudarte en algo.

_ Si, tus hermanos vendrán de visita y quisiera que arreglaras las habitaciones que están desocupadas… nunca esta demás hacerlo.

Ginny sonrió tristemente.

Hacia mucho tiempo que sus hermanos no se quedaban a pasar unos días en la casa, pero su madre siempre tenia listas las habitaciones. Aunque sus hermanos no se quedaran… lo hacían sus sobrinos.

Y en ese tiempo su madre se veía como de regreso a la vida, rodeada de todos sus nietos atendiéndolos con la misma pasión con la que cuidaba de sus hijos.

Por eso no podía perdonar del todo a sus hermanos.

No le hacían un hueco a sus agendas para pasar tiempo con su madre.

La mansión Malfoy se veía imponente pero a la vez se respiraba un aire de melancolía en ella.

Sin dejarse amilanar, Harry toco la verja e inmediatamente un diminuto elfo domestico apareció ante el y pareció sorprendido.

_ No esperábamos su visita hoy sr Potter. Me temo que la señora Isabela esta esperando invitados- dijo.

_ Hoy no vengo como auror- explico Harry- He venido a dejar a mi hijo.

La criatura abrió las verjas y los guio al interior de la mansión.

En el salón, estaba Isabela mirando por la ventana con aire algo melancólico y sentado en una de las amplias butacas que estaban dispuestas en la sala estaba sentado Scorpius Malfoy.

Se veía algo pálido. Pero del resto se le percibía bastante bien.

Su rostro se ilumino cuando se percato de la presencia de Albus.

Isabela al ver a su hijo sonrió contenta, Harry pensó que se habría lanzado a abrazarle de no estar ellos presentes, era obvio el chico no había sonreído en días y eso le reafirmo que apoyar a Albus fue lo correcto.

_ Señor Potter- la mujer parecía ligeramente sorprendida de verlo allí, pero al verlo junto a Albus sonrió y los invito a sentarse.

_ Scorpius no me comento que era tan amigo de su hijo- explico ella una vez estaban sentados cada uno con una taza de te en la mano.- Por eso me sorprendió un poco verlo aquí.

_ Albus tampoco suele hablar mucho de sus amigos en casa- explico Harry.- También me sorprendió un poco.

_ Los dos somos Slytherin y cursamos el mismo año. De hecho compartimos habitación- acoto el menor de los Malfoy.

_ En Slytherin todos somos muy unidos. Todos para uno y uno para todos- termino Albus.

_ Lastima que no pueda decir lo mismo de Gryffindor en mis tiempos de estudiante. Aunque no se si ahora han mejorado- comento Harry.

Albus no dijo nada, su mirada se endureció un poco. Y Scorpius se encogió de hombros.

_ Bueno…- Harry se levanto y dejo la taza vacía en la mesa- He de seguir trabajando.

_ Por supuesto- repuso Isabela, levantándose también- Le acompaño hasta la puerta.

Una muy satisfecha Hermione marchaba a su oficina. Después de una tarde en las oficinas de los miembros del Wizengamot los resultados habían sido muy gratos.

Solo faltaba que le escribiera una nota a Harry para avisarle e ir los dos al RCM para retirar los documentos que le hicieran falta.

Ella se encargo de que la autorización para retirar las actas autorizara a Harry a copiar todas las actas en las que estuvieran involucrados Draco Malfoy e Isabela Visconti. Lo mismo que las actas del SMA. Y las que pudiera necesitar en un futuro.

El caso lo ameritaba y se hizo una excepción con ellos. Todos sabían que Harry era quien estaba investigando el secuestro de Draco Malfoy. Y los más interesados en que se resolviera eran los miembros del Wizengamot, quienes temían por su seguridad.

Creían que quien hubiera secuestrado a Draco no tardaría en atacar de nuevo si no era atrapado; como no tenían nada que pudiera decirles cual era el objetivo de los secuestradores el temor de los miembros del Wizengamot era más que tangible.

Apenas estaba entrando en la habitación que tenía en la posada cuando se percato de la presencia de la lechuza de Hermione.

El ave tenía una nota diminuta atada.

Y cuando la leyó… la sonrisa que cruzo su rostro rivalizaba con la que lo adornaba cuando ganaba un partido de Quidditch en Hogwarts.

_ Me alegra mucho que por fin hayas podido venir a pasar el verano conmigo- Scorpius le sonreía sentado en la silla cercana a la ventana.

Los dos dormirían en la habitación del rubio.

_ Todo gracias a mi padre. Sabia que el resolvería el problema. Se tardo bastante pero lo hizo- dijo Albus, igual de contento que Albus.

_ Ahora solo falta Emma para decir que los tres de Slytherin están completos- dijo Scorpius.

_ A sus ordenes guapos- una tercera voz irrumpió el silencio, haciendo que a los otros dos casi les de un infarto.

_ ¡Emma!- soltaron los dos de la impresión al verla en el umbral de la puerta.

_ Oh vamos ni que hubieseis visto un fantasma- la chica se cruzo de brazos.

_ Hablando del rey de Roma y este que se asoma- murmuro Albus por lo bajo. Y la sonrisa socarrona de la Slytherin se hizo aun más amplia.

_ ¿Mi mama te dejo subir hasta mi habitación?- cuestiono Scorpius escéptico. A su madre no le agradaba que recibiera visitas femeninas en su habitación… después de todo era de sentido común.

Ella asintió como toda respuesta a la pregunta de su amigo.

_ ¿Listos para darle una mirada a los planes que he hecho?- pregunto la chica, extrayendo un pergamino de su bolso con gesto teatral que hizo sonreír aun mas a los dos chicos, Emma era única.

_ Claro- repuso Scorpius con una sonrisa igual de maquiavélica que la de la chica.

Albus suspiro, pero a la final sonrió. Después de todo el también quería venganza.

Milena veía al hombre ante ella con muchísima compasión.

Tenía tantas heridas que no sabia cual curar primero.

Estaba tan cubierto de mugre y lodo que no podía distinguir el color de su cabello y seguramente las heridas estaban infectadas.

Eran unos malditos animales.

Por más que fuera un Malfoy, un ser humano no se merecía eso.

Con una seña, hizo que los dos muchachos que la escoltaban lo levantaran con mucho cuidado, lo desvistieran y lo metieran en la tina…

Tenia la esperanza de que el agua caliente matara a algunas de las bacterias.

Con una esponja suave y movimientos vacilantes, limpio el lodo y la mugre de su cuerpo… los jadeos de sorpresa se le escapaban. Puesto que la mugre no le había dejado ver los golpes y heridas en toda la expresión de la palabra. Y si antes estuvo horrorizada, ahora no podía definir la sensación desagradable que se alojaba en su pecho.

Cada inhalación y exhalación del rubio era una empresa forzosa.

Estaba atenta a las expresiones de su rostro, por si acaso alguna de sus acciones le ocasionaba mas dolor del que ya debía estar sintiendo.

Cuando lo tuvo limpio, los dos jóvenes lo sacaron de la tina y lo pusieron en el suelo… y allí comenzó la ardua tarea de remendar todas las heridas de ese cuerpo destrozado y moribundo que estaba en el piso ante ella.

Milena nunca se imagino a si misma sintiendo piedad por Draco Malfoy.

Pero en esos momentos la sentía, vaya que si.

En el RCM, Hermione tenía una sonrisa permanente pegada al rostro y si tuviera unos años menos estaría haciendo un bailecito de alegría.

Le encanto la cara que puso la recepcionista de la RCM cuando le pusieron el acta firmada por los tres miembros del Wizengamot debajo de las narices. (Por supuesto que muchos más se habían ofrecido a firmarla, pero considero pertinente limitarse a los tres requeridos)

La descripción más cercana a la realidad de la expresión de la mujer: Parecía que se hubiese tragado un limón con todo y concha.

Harry reía a sus anchas sin importarle las miradas que eso generaba.

_ ¿Viste su cara?- Hermione sonreía tanto que daba la ilusión de que su sonrisa llegaba de oreja a oreja.

_ Me doy cuenta que morías de ganas de hacérselo- comento Harry sobándose el estomago que comenzaba a dolerle después de reírse tanto.

_ Como no te haces una idea. Detesto a esa mujer- respondió su amiga.

_ Gracias a lo que hiciste ahora no tendré mas estancamientos con la investigación- dijo Harry, verdaderamente agradecido con ella.

_ Para eso están los amigos Harry- dijo ella.

_ Yo buscare las actas de los Malfoy, ¿Podrías buscarme la lista?- pidió Harry.

_ ¿Te refieres a esa lista, Harry?- quiso saber Hermione.

El chico solamente asintió.

_ Cabe la posibilidad de que lo haya hecho un grupo de exonerados Hermione, aunque me gustaría que no fuese así. Eso solo traería más problemas.- dijo el moreno con expresión preocupada.

_ Tienes razón, la escasa estabilidad que han conseguido se iría al garete y seria como estar caminando por las calles días después de la guerra- Hermione bajo la mirada tristemente.

_ Solo nos queda tener fe, pero esta vez. Voy a llevarlo hasta las últimas consecuencias- afirmo Harry con aplomo.

Ella le sonrió a su amigo, pese a los años Harry no cambio nada.

Seguía siendo tan obstinado como siempre.

Se marcho a buscar a lista de los exonerados… y sin decirle nada, se propuso investigarla ella, ya que en ese campo tenia bastante experiencia.

Trataba con exonerados todos los días. Y sabía que era lo que tenia que buscar.

_ Realmente te has superado a ti misma, Emma- comento Scorpius mientras los tres bebían el te en su habitación.

_ Se han metido con los míos- dijo, con un brillo en sus ojos azules. Y los dos chicos sabían que cuando ese brillo aparecía en los ojos de su amiga, mas valía rogarle a Merlín no estar en su mira.

_ Al… ¿No te importa…? Después de todo ellos son…- Scorpius miraba preocupado al pelinegro.

_ No- dijo tajante, aunque luego su expresión se suavizo- James pagara por haberte insultado todos estos años. Y Fred aprenderá que no es bueno meterse con los Slytherin.

_ Dejaremos a tu hermana fuera de esto- le aseguro Emma.

Albus asintió.

_ Entonces no hay mas que decir. Esos Gryffindors lamentaran haber revuelto el nido de serpientes.

Ginny leía atentamente la carta que acababa de llegar del Ministerio.

Había salido la sentencia de divorcio. Oficialmente ella y Harry ya no estaban casados.

En la carta estaban establecidas las cuotas de la manutención de los chicos. Esa que Harry tenía que darle para los gastos.

La habían fijado los dos en una de las tantas sesiones a las que asistieron en el Ministerio.

Las cosas marcharon rápido puesto que no eran como los tantos matrimonios que diferían en todo.

Harry estuvo de acuerdo con todo lo que ella sugirió. En un par de ocasiones habían necesitado conversar un poco más para ponerse de acuerdo pero generalmente las cosas marcharon bastante bien.

Ella sabia que Harry no estaba nada feliz con lo del divorcio. De hecho se hacia una idea de que lo lastimo bastante. Pero aun así le firmo los papeles.

Eso le hablaba de cuanto la quería. Y ella esperaba sinceramente que el pudiera seguir adelante con su vida.

Tal como ella planeaba hacerlo.

El único problema eran los chicos.

La ruptura de la relación de James y Albus la preocupaba y ahora que entendió que no era capaz de hacer nada para que aquello se solucionara estaba doblemente preocupada.

Con respecto a Lily… su hija quedo en el medio de la disputa. Sus dos hermanos la querían mucho.

Pero ni siquiera por ella estaban dispuestos a arreglar las cosas.

Albus se marcho a las Tres Escobas con Harry en busca de apoyo y ahora estaba pasando el verano en casa de uno de sus amigos.

Harry prefirió no decirle en donde. Y a pesar de que la molestaba no pudo sacárselo. Solo le prometió que Albus estaría bien. Y que lo llevaría a la Madriguera en alguna ocasión de visita. Por ahora la posibilidad de que el chico aceptara irse a vivir con ella estaba en ceros. Después de todo se negaba a compartir espacio con James.

Si le hubiesen dicho en un pasado todo lo que pasaría, le hubiera lanzado un encantamiento a la persona.

Porque ella al casarse con Harry tuvo la firme creencia de que todo estaría bien, que nunca se separarían. Y tendrían una vida bonita y feliz…

Rio, con ironía y continuo con sus deberes.

Enfermaría si seguía pensando en tanta porquería.

Harry leía atentamente los documentos a los que obtuvo acceso, tenía enormes pilas a los lados.

Como los Malfoy eran una familia sangre pura bastante influyente, el nombre de Draco Malfoy salía en múltiples contratos e informes de gestión… títulos de propiedad.

Todos ellos estaban descartados a un lado.

A pesar de que era un trabajo increíblemente pesado revisar todos y cada uno de esos papeles. En busca de ese pequeño detalle que le diera mas luz en el caso de investigación que llevaba, que le proporcionara alguna idea de donde demonios estaba Malfoy.

En esa búsqueda de papeles, fue que encontró el la copia de un acta muy especial…

Un acta de matrimonio.

Se quedo frio y dejo todos los demás papeles…

Draco Malfoy estaba casado con… Isabela Visconti. Y no era solo eso. Estaban casados desde hace poco más de 15 años.

Su mente comenzaba a trabajar a mil por hora.

¿Por qué el matrimonio de Malfoy no se dio a conocer públicamente?

Esa conducta no encajaba en la que el observaba en los Malfoy. A ellos les gustaba hacer las cosas por todo lo alto, incluso para celebrar el cumpleaños de un miembro de la familia anunciaban los festejos en el Profeta. De hecho muchas cosas se prestaban a decir que había gato encerrado.

Antes no se percato, porque la vida familiar de los Malfoy no era precisamente asunto suyo.

Sin embargo ahora era lo que mas le interesaba.

En primer lugar estaba el heredero.

Scorpius era hijo de Isabela y Draco. Así figuraba en su acta de nacimiento, sin embargo no era común que el heredero naciera antes de la boda de sus padres.

Y para el mundo mágico, Draco e Isabela solo eran prometidos.

Sin contar con lo difícil que le fue acceder a los documentos, los cuales estaban clasificados como de alta privacidad o secreto alto.

Suspiro, quizá estaba haciendo demasiado escándalo por un detalle insignificante. ¿Y que si simplemente habían obrado de esa manera para tener un poco de privacidad?

El mejor que nadie conocía lo que era tener a la prensa al pendiente de todos y cada uno de sus pasos.

Pero aun así algo no le encajaba, si a privacidad se refería, Malfoy bien que pudo desaparecer del mapa y pasar a ser una especie de ermitaño que no tomara parte activa en la sociedad mágica… sin embargo prefirió casarse en secreto, y hacerle creer al mundo que su esposa solo era su prometida… ¿Con que fin?

Definitivamente no estaba cerca de hacer avances significativos.

Y lo peor de todo es que no podía pedirle ayuda a Ron, a menos que quisiera que Hermione lo asesinara por "secuestrar" a su marido por más de 2 días.

Bufando malhumorada Lily Potter dejo el libro a un lado.

Estaba intentando hacer los deberes. Aprovechaba que su abuela estaba ocupada dándole de comer a las gallinas y no estaba en la casa de lo contrario la tendría de un lado al otro, sabia que las intenciones eran buenas. Pero mentiría si dijera que no era un fastidio.

Si Albus estuviera allí, le ayudaría con la tarea y así ella no estaría pasando tanto trabajo para tener los deberes listos a tiempo… y tendría mas ayuda para escaparse de la vista de águila que tenia su abuela.

Odiaba Pociones. Su hermano Albus era quien mejor entendía la asignatura, pero ahora que se marcho a pasar el verano con su padre estaba realmente perdida.

Y no ayudaba precisamente que tuviera que escaparse de su abuela para hacer sus deberes.

Su madre pasaba la mayoría del tiempo en los jardines por lo que no podía ayudarla. Y en los últimos días su madre se pasaba el tiempo en la calle. Seguramente estaba en busca de algún trabajo.

Cuando estaba por volver a lo suyo…

_ LILY- su abuela la llamo desde la planta inferior, percatándose de su ausencia.

De recuperar la conciencia a trompicones, pudo mantenerla por minutos.

Despertó en medio de una habitación completamente diferente a la celda lodosa en la cual paso sus primeras semanas de secuestro. Alguien se ocupo de sus heridas, además de bañarlo y cambiarle de ropa. Cuando despertó por primera vez estaba tenso a la espera de los golpes que nunca llegaron.

Fue pasando el tiempo y comprendió con esfuerzo que no lo golpearían.

Compartía su nueva morada con una mujer. Ella no era una prisionera. Lo sabia porque a veces notaba su ausencia apenas despertaba.

Era una medibruja, de eso no le cabía duda porque de otra manera no hubiese podido hacerse cargo de las heridas que tenia. Era de manos suaves y a pesar de que sentía compasión por el… esta era equivalente con el desagrado que le tenia.

El no esperaba que fuera de otra manera.

No entendía del todo el proceder de aquella mujer, ella le temía pese a que sabia que el estaba completamente a su merced, que sus heridas no le dejaban mover ni un musculo. Su cuerpo estaba destrozado.

Intento hablarle con resultados nulos, por lo que ambos se mantenían en un silencio que al rubio comenzaba a parecerle insoportable.

Una noche el rubio despertó repentinamente, como si alguien le hubiera susurrado al oído. Y su cuerpo se tenso de manera casi instantánea al sentir la presencia de alguien más al otro lado de la puerta.

La mujer que momentos antes dormía tranquilamente a su lado se incorporo rápidamente… lo mejor en ese momento era hacerse el dormido por lo que con esfuerzo relajo su postura.

Escucho los pasos vacilantes de ella dirigiéndose a la puerta. La puerta crujió de manera desagradable al abrirse y unos pasos mucho más firmes que los de la mujer se adentraron en la habitación.

_ ¿Hasta cuando defenderás a esa escoria?- una voz masculina cargada de resentimiento se hizo escuchar en medio del absoluto silencio de la habitación.- ¡Es un maldito mortifago!

_ Es un paciente- repuso la mujer en un tono igual de enérgico.- MI paciente. No voy a dejar que le matéis porque si. Ni siquiera un mortifago merece ese trato.

_ Merece eso y mas Milena.- el tono del hombre adquirió una suavidad que a Draco se le antojo aun mas peligrosa que la brusquedad de sus palabras al momento de entrar en la habitación.

Merece eso y mas Milena

Esa frase se repetía en su cabeza desde esa noche en la que su hermano fue a verla.

La fría decepción instalada en su corazón, un nudo permanente en la garganta.

¿aquel hombre tan cruel era su hermano?

¿el mismo hermano que le leía historias cuando era una niña?

Ya no estaba tan segura de querer apoyarlos en su causa. La misma que antes vio justa.

Lo que veía aproximarse era una segunda guerra.

Además… cuando examino a Malfoy para curar sus heridas, no vio ni una sombra de la Marca Tenebrosa.

Después de la derrota de Lord Voldemort, la marca no se elimino completamente de la piel de sus servidores, solo quedo una mancha oscura que apenas y tenia la forma de la calavera y la serpiente.

Pero los brazos de Malfoy estaban limpios, al igual que el resto de su cuerpo. Y ese fue el primer indicio que la hizo dudar.

Ahora estaba completamente acorralada y lo sabía.

Todos en el campamento desaprobaban su actitud, si bien no era una prisionera podía sentir las miradas de todos clavadas en su espalda cuando abandonaba la habitación. Por ello prefería permanecer encerrada con Malfoy.

Si se marchaba puede que para cuando regresara con ayuda, Malfoy estuviese muerto.

Y si se quedaba, eventualmente pasarían sobre ella para matarlo.

¿Qué haría?

Esa era la pregunta que estaba deshaciéndola a medida que los días pasaban.