Muchas gracias a todos por sus comentarios y demás xD.

Me alegra saber que les gustan mis desvaríos, n.n

Por cierto, me escribieron acerca de un festival de "La Noble y Ancestral Casa de los Black", dense una vuelta por su página y encontraran todos los detalles referentes a ello.

No hace falta que vuelva a decir que todo, excepto mi estilo de narración y los personajes que cree, es propiedad de J.K Rowling. Pero por si acaso, aquí se incluye. No me demanden, vivo en el tercer mundo donde a duras penas tenemos internet. Y créanme no hay $ aquí.

Notas extras: En este capítulo hay un conjuro escrito en irlandés, la traducción esta aquí: "Naturaleza, madre, escucha a la suplica de este hijo en su hora más oscura, salva esta vida que aun no empieza"

CBD


Isabela estaba paralizada contemplando al rubio inmóvil en la cama, las palabras del anciano doctor parecían no alcanzarla por lo que el hombre no tuvo otra opción sino sacudirla bruscamente para que volviese en sí.

_ ¡El tiempo apremia, señora! ¡Si queremos salvarle la vida debemos proceder de inmediato!

_ Draco, no querría que algo malo le pase al bebe. Debemos salvarlos a ambos.- se apresuro a decir Isabela.

_ Si ese es el caso entonces esto será más arriesgado de lo que pensé. ¿Estaba usted consciente de su condición cuando se casaron?- inquirió el doctor.

_ Si, no se mas detalles sobre el asunto, decidí no presionarlo por información. Ya tiene suficiente encima como para añadirle mis preguntas impertinentes.

_ ¿Impertinentes? Es usted su esposa, no es una petición impertinente el querer conocer todo sobre la persona con la que se supone compartirá el resto de sus días- el anciano estaba perplejo pese a que mientras interrogaba a Isabela no dejaba de trabajar ni un segundo en la figura tendida en la cama.

_ Tenemos una relación de hermanos, no una de pareja. No es una práctica poco común dado que los matrimonios de las familias sangre pura son por conveniencia. Básicamente cada uno es libre de buscar… otros afectos, siempre que seamos discretos. Pero teniendo en cuenta que nos acabamos de casar y la condición de Draco, no hemos pensado mucho en eso

_ Ummm. Interesante, ¿Qué clase de criatura mágica es? Necesito saberlo para dictaminar como proceder, dependiendo del tipo de herencia mágica que tenga hay diferentes métodos que deben seguirse si deseo salvar a ambos.

_ Es un elfo. Solo eso se.- murmuro Isabela, apartando el cabello rubio de Draco.

_ Su magia está muy débil, de hecho, su herencia mágica esta rechazando al feto. Es una lucha de voluntades, parte de su magia lucha por expulsarlo y la otra por mantenerlo. ¿No puede darme más detalles?

_ Lo lamento.- musito ella.

_ Bien, no hay remedio entonces. Necesito que tome esta poción- el hombre le alargo un vial a la chica el liquido que contenía era transparente aunque al reflejo de la luz parecía que varios colores bailaban en su interior.- Abra la estantería de la esquina, allí están las batas de los pacientes, cámbiese en la otra habitación y cuando regrese contestare todas sus preguntas.

Isabela se apresuro a hacer lo que le decían, cuando regreso a la habitación Draco estaba desnudo de la cintura para arriba, su vientre apenas notorio en su marco delgado, aunque inconfundible para el que supiera que buscar.

_ No hay manera en que pueda llevar el embarazo a término con esta lucha de voluntades que mantiene su magia. Lo mejor tanto para el feto como para él, es que el feto sea transferido a otro vientre. Sera un embarazo de alto riesgo e incluso corremos el riesgo de perderlo. Pero es lo mejor que puedo pensar en estas circunstancias.

El proceso completo llevo tres horas. En todo ese tiempo distintas pociones fueron administradas tanto a Isabela como a Draco. El anciano rodeaba las camas mientras musitaba en un idioma que ella no podía entender, eventualmente agitando su varita, llego un momento en que pese a que se deslizaba dentro y fuera de la consciencia, Isabela pudo escuchar unas pocas palabras.

"Dúlra, máthair, éist leis an achomharc ar an mhac ina chloig is dorcha, ach amháin an saol nach bhfuil fós ag tosú"

Fue un cambio gradual, pero pudo sentirlo. No era doloroso o algo por el estilo, era cálido. Una energía la rodeaba que hacía que se relajara, hasta el punto en que llego un momento en que podría jurar que estaba flotando por encima de la cama en lugar de estar tendida en ella. Tan repentino como todo empezó, termino.

La calidez la abandono y se encontró temblando un poco debido al frio. Y mirando sorprendida a su vientre de tres meses de embarazo. Levantando la mirada y enfocándola en el abdomen plano de Draco, que aun seguía inconsciente.

_ Ya está hecho- repuso el hombre- Sería bueno que descansara. El no despertara en unas horas. Y cuando lo haga, creo que lo más sensato es que usted le explicase lo que tuvimos que hacer para salvarle.

_ Por supuesto Doctor, muchas gracias por su ayuda, y si no le importa necesito un último favor. Su absoluta discreción respecto a esto. Sería catastrófico si alguien se entera de esto.

_ Puedo entender por qué. No se preocupe señora. No hacía falta que lo pidiera, no es todos los días que se tiene la oportunidad de ver a un elfo de cerca. Este viejo irlandés no puede estar más satisfecho. Cualquier cosa que necesite, estaré en mi estudio.

Isabela observo al anciano abandonar la habitación con pasos firmes pese a su avanzada edad, con su bastón afirmado y su cabeza en alto. Una vez estuvo segura de encontrarse a solas con Draco, abandono su cama y se sentó en la orilla de la del rubio. Apartando el cabello de su rostro y estudiándolo en busca de alguna reacción, por mínima que fuese.

"Espero que seas capaz de perdonarme por esto, Draco. Tuve que tomar esta decisión sin tu consentimiento."

Decir que Albus estaba frustrado era decir poco, ya no tenía paciencia. Era ahora o nunca.

James seguía en el techo haciendo quien sabe que. Decidiendo que el tiempo era crucial y no podía arriesgarse a que amaneciese, Albus se aseguro de tener todas sus cosas listas en pleno silencio, acercándose a la ventana cuidando de no rozar los lugares en que la madera vieja crujía. James estaba sentado cerca a la orilla, aprovechando el desnivel que creaba la ventana del cuarto que estaba abajo. Decidiendo cual sería el mejor curso de acción y agradeciendo haber aprendido a lanzar los hechizos en silencio, Albus decidió que lo mejor era silenciar a James.

Antes de que su hermano pudiese darse la vuelta, lo inmovilizo. Levitándolo hacia la habitación donde lo dejo caer sobre la cama.

_ De todas las noches en las que podías apreciar las estrellas, es una pena que te decidieras precisamente por esta. ¿Quieres saber porque lo hice? Bien, me canse. Tuve suficiente. Me voy, no te diré a donde porque no tengo la menor duda que apenas el hechizo pierda su efecto iras corriendo a decirle a mama o a quien encuentres primero…

Alguien llamaba a la puerta y Albus quiso maldecir a toda la creación. Después de esto no tendría oportunidad de escapar, le quitarían la varita hasta que comenzasen las clases, conociendo a su abuela puede que no le dejaran escribirle a nadie.

_ Albus- susurro Lily del otro lado de la puerta- Oh Merlin. Realmente lo llevaron lejos al encerrarlos aquí. Conseguí la llave y voy a abrir la puerta.

_ Espera Lils…- comenzó a decir Albus.

Muy tarde, la puerta se abrió. Lily Potter estaba de pie en la entrada. Su varita en una mano y la otra en el viejo pomo. No llevaba ropa de dormir, tenía unos jeans, sus botas negras que parecían de entrenamiento, el abrigo y un gorro sobre su cabello rojo brillante. Su expresión era toda la determinación Potter disponible. Su hermana no aceptaría una negativa.

_ Me iré contigo, no me gusta la idea de que te vayas solo.

_ No creo que sea buena idea Lils…

_ Te lo voy a poner así, o bien me llevas contigo o comienzo a gritar ahora mismo y se arruina tu plan- repuso ella con los brazos cruzados.

_ No te atreverías- siseo Albus- Es una locura Lils, aquí estas a salvo…

James estaba completamente inmovilizado en la cama, pero sus ojos hacían un buen trabajo en transmitir lo que pensaba. Que los dos estaban locos. Lily por no acabar con todo esto y Albus por querer escaparse.

_ 3, 2…- decía la pelirroja.

_ ¡Bien, de acuerdo!- cedió Albus, antes de que su hermana terminara de contar, Lily le dedico una sonrisa.

Apresurándose a disminuir también el baúl de Lily, Albus cerró la puerta de la habitación con la llave que su hermana consiguió. Ambos salieron de la habitación por la ventana. Montar los dos en la escoba de Albus fue difícil pero no imposible. Luego de un par de intentos fallidos lo consiguieron.

_ Espero que todos estén dormidos- musito Lily, dando miradas nerviosas a las ventanas de la Madriguera.

_ La ventana de Mama está en al otro lado de la casa, y los abuelos ya deben estar dormidos por no mencionar que su visión es fatal sin sus lentes. El único que sabe que nos hemos ido es James, no sabe a dónde, y el hechizo que le puse se va a deshacer al amanecer. Eso nos da unas horas de ventaja.

_ Mama va a armar una buena por esto- musito Lily, aferrando la cintura de su hermano.

_ ¡Eso lo hubieses pensando antes de venir conmigo!- reprocho Albus.

_ ¡Prefiero estar contigo a volverme loca en casa pensado en donde te has metido!- siseo Lily- Además, no estoy de acuerdo con lo que todos están haciendo. Es como si estar en Slytherin fuese una enfermedad. O ser amigo de un Malfoy te hubiese convertido en un psicópata. Creo que tocaron el fondo y son tan prejuiciosos como cualquier otra persona. Scorp es una buena persona y no se merece todo este camión de porquería.

Se hizo un silencio que duro hasta que atravesaron la barrera…

_ Gracias Lils, significa mucho para mí saber que no estoy solo cuando papa no está.- repuso Albus, la escoba acercándose al suelo.

_ ¿Qué vamos a hacer?- inquirió ella. Bajando de la escoba y dando miradas a su alrededor.

Sin responderle, Albus levanto su varita. Segundos después un autobús muy familiar se detuvo ante ellos.

_ A tomar el bus por supuesto- repuso Albus.

Harry Potter peino el bosque que rodeaba las imponentes mansiones de Wiltshire en busca de cualquier pista que lo llevase a Draco Malfoy, sus lecturas al diario del rubio no resultaron muy útiles para la investigación, pero si reveladoras. Se sentía mal por invadir de esa forma la privacidad de una persona. No debería existir algo que permitiese una visión tan clara de la mente de alguien más. Nunca le gusto la Legeremancia. Quizá comparar leer un diario con usar Legeremancia era descabellado. Pero así era Harry.

Su búsqueda en los alrededores de las mansiones lo llevo hasta las montañas que rodeaban la aldea. Encontrándose con una cueva en la base de la montaña. Podía sentir la barrera que se encontraba a su alrededor. Le sorprendía haber sido capaz de atravesarla sin mayor dificultad, siendo auror se encontró con esta y todo tipo de barreras con anterioridad.

Poder atravesarlas con toda facilidad no era algo que debiese ocurrir.

Sus instintos y algo que no podía identificar le instaban a avanzar en la cueva sin demora, por lo que se apresuro a entrar con su varita aferrada. Atento a cualquier movimiento o sonido a su alrededor.

Quizá debió pedirle a Ron que se quedase con él a peinar la zona, después de todo era el auror "oficial" asignado al caso. Pero no tuvo corazón para eso viendo como el pelirrojo estaba tan exhausto que casi se quedaba dormido estando en pie. Estaba seguro que Hermione no apreciaría que por su culpa algo que pasara a Ron.

Enfocándose en lo importante, Harry estudio la cueva, era algo húmeda por lo que debía haber una corriente subterránea no muy lejos de allí. Para su deleite al parecer esa cueva estaba conectada con el resto de la montaña en una serie de pasadizos fabricados. No se encontró señales de vida mientras deambulaba pero bien podría tratarse de un escondite. Definitivamente tenía que regresar a revisar este lugar con Ron. Aunque no iba a perder la oportunidad si encontraba a Malfoy.

El sonido del agua se acercaba a cada paso que daba. Un gran cuerpo de agua debía estar cerca. Sus pies estaban enlodados. Fue cuando se topo con uno de los paisajes más hermosos que viese alguna vez.

Era una cueva subterránea con una piedra que semejaba al mármol en su techo alto. Miles de grietas adornaban el techo que parecía abovedado y unas rocas grandes estaban a las orillas de la laguna subterránea. El agua era entre verdosa y azul celeste y se podía ver claramente el fondo. Por ello a Harry no le paso desapercibida una anomalía en el fondo del agua.

Algo que parecían ser algas… su experiencia con Dumbledore a finales del sexto año le creó cierta reticencia a sumergirse en aguas desconocidas, pero aun así decidió adentrarse en el agua, que pese a estar fría no le causo mayor desagrado.

En medio de la laguna, en el punto en que el frio se sentía con intensidad, estaba sumergida una persona. Sus instintos se activaron instantáneamente, sumergiéndose por completo se acerco hasta el cuerpo. La piel era de una palidez enfermiza por lo poco que podía ver, porque el cuerpo estaba cubierto en vendas de pies a cabeza, algunas de ellas ensangrentadas y sucias. Un claro contraste con la túnica que llevaba puesta, se notaba que era lujosa, de buena calidad. Allí, estaba Draco Malfoy.

En Harry se produjeron muchas reacciones encontradas, en enfado a sí mismo por haber llegado tarde, la impotencia y una furia que lo dejo paralizado por su intensidad. Pero… ¿Qué?

Decidiendo que no podía perder más tiempo, se acerco con toda la intensión de arrastrar el cuerpo a la superficie. Apenas toco el cuerpo una especie de onda de poder altero la superficie del agua y la frialdad dio paso a una calidez. Una luz envolvió el cuerpo de pies a cabeza, Harry se encontró paralizado e incapaz de alejarse o hacer movimiento alguno, no le quedo sino observar como la piel de lo que creía era un cadáver, recuperaba un color saludable sin perder la calidez, como el cabello rubio platinado hacia los hombros, crecía pasando la cintura. Cuando la transformación se detuvo, el individuo ante él seguía siendo Malfoy, pero Harry no podía quitarle la mirada de encima. Era difícil de describir porque no encontraba las palabras adecuadas. Decidiendo que no tenía tiempo para buscarle sentido a esto, emergió llevando a Malfoy a la superficie.

En Malfoy Manor encontraría unas respuestas.

El conductor no hizo preguntas pese a que seguía dándoles miradas de soslayo, seguramente por el cabello rojo llameante de Lily o los ojos de Albus, si le preguntaban a Albus, el estaba seguro que sus ojos eran la razón de las miradas.

Todos sabían de qué color eran los ojos de Harry Potter, "un verde Avada Kedavra"

Después de lo que les pareció un viaje interminable en el que las nauseas y el miedo a morir fueron compañeros constantes, tanto como el miedo a ser descubierto… se detuvieron en Wiltshire luego de lo que pareció una eternidad. El lado muggle del lugar estaba tranquilo. No se veía un alma en la calle y el conductor se detuvo en una esquina.

Albus bajo primero y pese a que el mismo estaba mareado, mantuvo el equilibrio para sostener a Lily.

_ ¿Sabes a donde vamos?- inquirió Lily dándole una mirada de soslayo.

_ Si- repuso Albus, tomándose un momento para recuperar el aliento antes de emprender el camino.- He estado allí antes y las barreras me reconocerán, sin embargo no se que pase contigo.

_ Puedo esperar afuera de la barrera mientras consigues que alguien nos abra- reaseguro Lily, pese al temblor casi imperceptible en su voz a la idea de estar sola en la noche.

_ No será por mucho tiempo Lils. Además, confió en que puedes manejar a cualquiera. No por nada te temen en Hogwarts.

La pelirroja opto por no decir nada, una pequeña sonrisa adornando sus labios.

Las mansiones de Wiltshire eran imponentes y hermosas. Aunque algunas de ellas parecían estar abandonadas como sin duda lo estaban, después de la guerra muchas quedaron en manos del Ministerio porque las familias que las habitaron o bien estaban extintas o sus últimos miembros estaban en prisión. Casi al final de la hilera, estaba la mansión más hermosa de todas, era inmensa superando por mucho a las demás. La cerca negra que la rodeaba tenía una ornamentada M en las puertas frontales. Un camino de piedra adoquinada guiaba hasta la entrada y en la mitad del camino se estaba una fuente donde se veían algunos pavos reales.

_ Más que una casa, es casi tan grande como Hogwarts- musito Lily, con los ojos amplios por la sorpresa.

Albus y Lily se acercaron a las puertas, la mano de Albus posándose en la M de las puertas. Cual no será su sorpresa cuando la puerta se abrió y los dos pudieron atravesar la barrera. No tuvo mucho tiempo para considerarlo antes de que Lucius Malfoy apareciese ante ellos, la reacción instintiva de Lily fue ocultarse detrás de su hermano.

El mayor de los Malfoy era imponente, su cabello largo y platinado donde el rubio y el gris comenzaban a mezclarse. Sus ojos grises que parecían ser capaces de ver todo. Una de sus cejas arqueadas.

_ Buenas noches, debo decir que no esperábamos su visita.- Lucius los estudiaba, seguramente tomando nota de la su aspecto.- Es un poco tarde y hace frio, síganme y una vez adentro pueden explicar mejor como es que han llegado hasta aquí.

Ninguno se atrevió a decir palabra, siguiendo al rubio hasta la entrada de la mansión. En el vestíbulo una mujer rubia estaba de pie, su rostro lleno de ansiedad.

_ No es el señor Potter, Cissy. Son sus hijos.

Narcisa Malfoy los estudio un momento con la mirada luego aplaudió y un elfo apareció inclinándose ante ella hasta casi tocar el suelo con su rostro.

_ Lleva el equipaje de los invitados al pasillo de las habitaciones principales. La habitación contigua será la más adecuada, asegúrate que todo este en buen estado. Antes de eso, pasa a la cocina y ordena un servicio. Chocolate caliente y te.- en este punto se interrumpió- ¿Tienen hambre?

Ante la negativa de ambos chicos, el elfo desapareció.

_ Bien, mientras sus habitaciones están listas creo que lo más sensato es ir al salón- repuso Narcisa, dando la vuelta y emprendiendo el camino, siendo seguida por Lucius y los dos chicos. Lily aferrada firmemente al brazo de Albus.

En la sala estaba una mujer que solo podía ser la mama de Scorpius, en su ropa de dormir, algo pálida y con el rostro preocupado. Al verlos le sonrió a Albus y estudio a Lily con curiosidad.

_ Creo que ya tuvimos el gusto de conocer al señor Potter, asumo que esta es su hermana menor…- comento Narcisa.

_ Lily, Lily Potter- repuso la pelirroja.

_ Bienvenida a la Mansión Mafoy, señorita Lily- repuso Lucius desde su posición en la butaca junto a la ventana.

Una bandeja con un servicio de te completo y una jarra adicional con chocolate caliente.

Narcisa se aseguro de situar a los hermanos Potter junto al fuego antes de ocupar su posición junto a Isabela, posando una de sus manos en el hombro de la mujer a modo reconfortante.

_ He de asumir que sus padres no saben en donde se encuentran en este momento- repuso Narcisa, viendo a Albus directamente a los ojos en busca de respuestas.

El pelinegro bajo la mirada, no siendo capaz de enfrentar el reproche en esos ojos claros.

_ No entiende, ¡tenía que hacerlo! Nunca me hubiesen dejado venir hasta aquí. Llegaron al punto de cerrar con llave la puerta de mi habitación por las noches…- comenzó a decir Albus.

_ De hecho, yo tuve que robar la llave de la habitación de la abuela. Supe que Albus intentaría escapar y preferí venir con él a quedarme en casa a preocuparme por lo que pudiese haberle pasado.- repuso Lily, encontrando la mirada a los ojos pálidos de Narcisa Malfoy sin retroceder un ápice.

_ Sea como fuere, ya está hecho. Debemos agradecer que no les ha ocurrido nada, teniendo en cuenta lo que ha pasado hoy es un milagro que hayan llegado hasta aquí ilesos- repuso Isabela.

_ ¿A qué se refiere?- inquirió Lily.

_ Hubo un ataque en la mansión Parkinson, de hecho la familia está pasando aquí la noche porque las guardias en su casa quedaron completamente destruidas, es probable que tengan que abandonar el hogar familiar y construir uno en otra ubicación, o emigrar. La última opción es la más viable…- explico Lucius.

Albus palideció si es que eso era posible teniendo en cuenta el tono pálido de su piel.

_ ¡¿Emma está bien?!- interrumpió.

Lily tuvo que aferrarlo del brazo para que no saliese despedido de su silla.

_ De hecho sí, todos están ilesos gracias a la oportuna intervención del Sr Potter. Llego justo cuando iniciaron los ataques y pidió la intervención de los aurores.- repuso Narcisa.

_ ¡Albus! ¡Eso es perfecto! ¿Sabe donde se encuentra ahora?- dijo Lily.

_ No…

En ese momento la puerta que guiaba al vestíbulo se abrió bruscamente, dando paso a un Harry Potter completamente empapado llevando en brazos a un Draco Malfoy inconsciente. Esa fue la señal para que los tres adultos en la habitación saliesen disparados de sus sillas. Harry por su parte, se quedo paralizado en el umbral, sus ojos verdes posados en sus hijos a quienes no esperaba encontrar allí.

_ ¡Gracias a Merlín!

_ ¡Al fin lo ha encontrado!

_ Me pueden explicar ustedes dos, ¿Qué hacen aquí?

Lucius tomo el control de la situación rápidamente.

_ Creo que lo más sensato es que llames al medimago Narcisa. Si es tan amable de seguirme a la habitación de Draco, señor Potter. Estoy seguro que Albus y Lily podrán explicarle perfectamente de que se trata todo esto en otro momento.

Avergonzándose por perder de vista las prioridades, Harry se apresuro a seguir a Lucius no sin antes darles una última mirada severa a sus hijos.

_ Bien, al menos no tendremos que enfrentarnos solos a mama y a todos ellos- musito Lily.

_ En estos momentos lo que me preocupa es lo que hará papa. – repuso Albus.

Sin decir nada más, Lily y Albus siguieron a los mayores en silencio.

En efecto llegaron a una habitación de huéspedes en la que Harry se apresuro a depositar a Draco en la cama. Narcisa llego poco después con un medimago que se apresuro a sacarlos a todos de la habitación para poder trabajar a sus anchas.

En el pasillo, Lily y Albus se resignaron a contestar a las preguntas de su padre.

_ Ahora, ¿Pueden explicarme cómo es que están aquí?

_ Las cosas en la Madriguera no han sido fáciles- repuso Albus- Desde que se decidió que nos quedaríamos allí a pasar las vacaciones de navidad porque mama está vendiendo la casa, ella y la abuela Molly se han superado a sí mismas en sus intentos por "conciliarnos" a mí y a James. Al punto en que decidieron que sería buena idea obligarnos a compartir habitación y cerrar la puerta con llave. Cuando llegaron a ese punto supe que solo tenía dos opciones. Escribirte y esperar que recibieses la carta y me ayudaras, o escapar y luego escribirte. Lily al parecer se entero de todo, robo la llave del cuarto de la abuela Molly, abrió la puerta cuando ya me disponía a escapar y amenazo con delatarme si no la traía conmigo.

Harry miro a su hija, esperando la confirmación o negación.

_ Es tal como Albus lo dice. Pero se dejo algo por fuera. Mama y la abuela… ya no las reconozco. Mama planeaba evitar que Albus escribiera a sus amigos o a ti. Estaba empeñada en que de esa manera podría conseguir "alejarlo de las serpientes". Discutían cual sería la mejor manera de hacer todo eso. Se cuidaban muy bien en que Albus no pudiese escuchar. Y a James siempre lo tenían haciendo alguna cosa. Yo pude escucharlas porque desde que llegamos de la estación me tuvieron limpiando y ayudando en la cocina. Decidí que iba a ayudar a Albus porque conociéndolo se que planeaba escapar o hacer algo igualmente arriesgado. Pensé que sería mejor acompañarlo a quedarme atrás a preocuparme por él. Por no mencionar que me hubiesen tenido limpiando y quien sabe que otra cosa.

Harry no se lo podía creer aunque sabía que sus hijos serian incapaces de mentirle, no los educo para que fuesen capaces de hacer algo como eso. Quizá ¿exageraban? Pero lo encontraba difícil. El mismo recordaba los prejuicios de su época en contra de los Slytherin. ¡Demonios, si el mismo estuvo predispuesto en algún momento!

_ Bien, aunque sea así, tengo que escribir para hacerle saber a su madre que están conmigo. No piensen ni por un minuto que apoyo lo que hicieron ¡Pudo pasarles algo!

_ ¡No le digas donde estamos!- rogo Lily.

Luego de pensárselo un momento, Harry concluyo que era la mejor opción. Eso no quería decir que sus hijos tuviesen que saberlo.

_ No piensen que no están en problemas por esto- repuso el pelinegro, sin levantar la voz. Suficiente con saber que estaban interfiriendo en un momento como este.

_ Le estaré eternamente agradecida Sr Potter.- repuso Narcisa Malfoy desde su posición junto a su esposo.- Sus habitaciones y las de sus hijos ya están preparadas, sepa que pueden hospedarse aquí el tiempo que lo deseen.

_ Gracias por su hospitalidad, Señora Malfoy. Si no es molestia, necesito escribir y enviar una carta lo más pronto posible.- repuso Harry.

Un elfo apareció a los pies de la mujer.

_ Urd, guía al Sr Potter al estudio, asegúrate que tenga a mano todos los implementos para escribir una carta…

La mujer se interrumpió cuando una hermosa lechuza real aterrizo en el hombro de Albus. Por toda respuesta, Lucius arqueo una ceja al contemplar la escena. Esa era la única manifestación de sorpresa que se permitiría.

Albus acaricio a la lechuza antes de concentrarse en la carta.

El animal voló hacia Lucius directamente. Y luego, para sorpresa de los Malfoy y de Albus, se poso en el hombro de Harry.

_ Creo que Hermes se está suavizando con el pasar del tiempo- repuso Narcisa con una sonrisa leve.

_ Ya era hora, siempre era un problema mandarlo con entregas- dijo Lucius, estudiando al animal con cautela, para añadir- Esa es mi lechuza, Hermes. Es la más rápida de la que disponemos, es libre de usarla para enviar su carta ya que le ha agradado.

Por toda respuesta Harry asintió, siguiendo al elfo en dirección al estudio.

Otro elfo apareció al llamado de Narcisa.

_ Lleva a los invitados a sus habitaciones y asegúrate de que tengan lo necesario durante su estadía. Responderás a sus llamadas en cualquier momento del día o la noche.

Inclinándose ante su señora y ante los hermanos, la criatura se apresuro a mostrarles el camino a lo largo de los pasillos oscuros de la mansión.

_ Es un alivio que esta noche el fantasma del tío Angus esta merodeando el ala noroeste- repuso Lucius.

_ No querríamos que el pobre causase una conmoción.- concedió Narcisa.

_ Ni lo menciones, lo menos que necesitamos es que todos en la mansión despierten por uno de sus ataques de pánico otra vez- repuso Lucius.

_ Es bueno que Scorpius cuente con el apoyo de sus amigos en estos momentos. Es un alivio que tenga amigos verdaderos a esta edad, eso es más de lo que Draco puede decir- comento Narcisa, su mirada perdida en la puerta frente a ella.

_ Era otra época. Estoy segura de que todo se resolverá en su momento- acoto Isabela.

_ Ahora solo nos queda esperar- repuso Narcisa.

Y esperar, lo hicieron. Ninguno se movió del pasillo hasta bien entrado el amanecer. Cuál no sería su sorpresa cuando Harry Potter se les unió en la espera un par de horas luego de enviar su carta.