Ha pasado un tiempo desde la última actualización, supongo que el trabajo puede hacerle eso a una persona. Gracias a todos por sus comentarios y mensajes, sé que tardo demasiado, pero teniendo en cuenta que soy perfeccionista, estoy saturada de trabajo y ando haciendo muchos cursos… bueno. Mi cerebro tiene mil ideas y hay poco tiempo para escribirlas.


_ Erm… Hermione ¿Qué haces aquí? Inquirió Ron, siguiendo a su esposa hasta el estudio de la mansión Malfoy, ignorando las miradas perplejas de los demás aurores en la zona y las miradas cargadas de interés que lanzaban los periodistas.

_ Vine a hablar con Harry- repuso ella sin aminorar la marcha, si acaso, aumento la velocidad.

_ Eso no va a ser posible…- empezó a decir Ron, levantando las manos en señal de rendición al ver la mirada que le lanzaba la castaña.- Harry y Malfoy están atrapados en una habitación, ni siquiera nuestros mejores expertos han podido abrirse paso.

_ ¿Y desde cuándo?- inquirió ella.

_ Desde la noche anterior- respondió el- Y eso no es todo…

Ron le explica la situación con los intrusos la noche anterior.

Ella por su parte le cuenta sobre la carta que llego a su despacho esa mañana y los planes que tiene Ginny. Ron quedo como si una bludger le hubiese dado en la cara.

_ ¿Qué…? -musito al final.

_ Tengo que advertirle a Harry, Ginny dejo muy en claro sus planes, no tardara en conseguir a un abogado que esté dispuesto a seguirle el juego y todo esto va a estallar como el escandalo más sonado de la última década. Esto destruirá a Harry por completo… pensar en toda la basura que hablaran sobre él.

_ No puedo creer que ella quiera hacer esto, y que haya pensado en pedirte ayuda para semejante cosa.- concluyo Ron, con gesto grave.

_ Todo se fue al infierno. Esto no va a mejorar nada. ¿En que estará pensando Ginny?

_ Ese es el asunto. No está pensando, está siendo egoísta.- concluyo Hermione, dando una mirada a su alrededor, su atención se centró en los periodistas- Puedo lidiar con ellos si quieres.

Ron no necesito decir una palabra, la mirada que le dedico a su esposa fue suficiente para comunicar su opinión en el asunto…si Hermione hubiese estado de mejor humor, quizá hubiere bromeado con Ron, los periodistas calificaban como la segunda cosa en el mundo peor que las arañas.

_ Parece que vamos a estar en esta habitación por un tiempo- dijo Harry, rompiendo el silencio que en cierto modo pesaba en la estancia- Bien podríamos aprovechar el tiempo. ¿Hay alguien que desee hacerte daño?

_ Son demasiados como para nombrarlos, la comunidad odia a mi familia, no es algo que se esfuercen por ocultar. Y como funcionario del Wizengamot he aprobado leyes y disposiciones que han molestado a mucha gente, personas influyentes- repuso Draco.

Harry estudiaba a Malfoy con atención, desde que despertó el rubio no le encontraba la mirada y pese a que lo intentaba no podía disimular del todo su tensión. ¿Por qué?

Si bien cuando cursaron Hogwarts estaban en malos términos, ya pasaron hace mucho la época en que podían empezar a lanzarse hechizos o irse a los golpes, de hecho Harry era quien menos tenia razones para hacerle daño a Malfoy… entonces… ¿Por qué el rubio estaba tan tenso?

Del otro lado de la puerta sonó un pequeño estallido al que ninguno de los dos le prestó atención. El equipo de trabajo estaba tratando de desbloquear la barrera y ruidos como ese eran una constante. De vez en cuando alguno de ellos haría una pregunta desde el pasillo y Harry la contestaba.

_ ¿Por qué estás tan tenso?- inquirió Harry, que ya no aguantaba la tensión en el ambiente.- Yo soy la persona designada por el Ministerio para encontrarte y mientras no se cierre el caso tengo que protegerte… soy la última persona que estaría interesada en hacerte daño- añadió, atento a la reacción del rubio.

Malfoy no le encontró la mirada pero por la forma en que frunció el entrecejo, al menos por un segundo, pareció que estaba ponderando algo…

El estallido que resonó al otro lado de la puerta fue el de mayor potencia hasta el momento, al mismo tiempo que resonaba, Malfoy volvió a llevarse la mano al pecho, un resplandor envolvió la habitación y Harry solo se quedó paralizado porque de alguna forma sabía que nada iba a pasarle.

_ ¡¿HARRY?!- Hermione lo llamaba desesperada, pero Harry solo tenía ojos para lo que se desarrollaba en la habitación. La luz parecía reunirse en torno a Malfoy, del rubio no se distinguía nada, todo su cuerpo estaba envuelto en energía.

_ Estoy bien- respondió Harry, sin apartar la mirada de Malfoy. Está bien podía ser la única oportunidad de tener una conversación honesta sin interferencia externa.- Nada de lo que han hecho al otro lado de la puerta ha tenido efecto dentro de la habitación, y si algo llegase a pasar puedo formar una barrera.

_ ¡No! ¡Bajo ningún concepto hagas magia dentro de la habitación!- repuso Hermione- No sabemos que interacción pueda tener tu magia con lo que sea que está sellando la entrada. Solo sabemos que es una barrera clase XXX. Es la clasificación más alta registrada. Y por si fuese poco es una barrera creada por una criatura. Bill tardara un poco en llegar. ¡No hagas nada estúpido allí adentro!

_ ¿Dónde están Albus y Lily?- inquirió Harry.

_ Con los Malfoy, en el estudio. Es mejor que estén todos en un solo sitio por medidas de seguridad. Todo el lugar está rodeado por periodistas.- Hermione estaba algo exasperada.

_ Oh vamos, si hay alguien que puede lidiar con los periodistas, esa eres tu.- repuso Harry.

_ Vamos a tratar de abrir la puerta otra vez, avísanos si pasa algo allí adentro- dijo Hermione, a la vez que se escuchaba ruido en el pasillo.

Las paredes empezaron a temblar, esa fue la primera señal de que algo estaba mal. Después, todo lo que estuviese hecho de cristal exploto en pedazos. Sin embargo eso no fue lo que hizo que se detuvieran… una explosión resonó del otro lado de la puerta, a la vez que la habitación quedaba envuelta en una luz blanca cegadora…

Harry despertó gracias a la voz de Hermione, que cada vez era más insistente.

_ Estoy bien, Herms. Pero creo que por hoy deberían dejarlo así. Aquí adentro todo es un desastre.

_ ¡Ay madre! ¡Jamás vuelvas a asustarme así, Harry James Potter! ¡Tardaste demasiado en responder! ¡¿Qué hay de Malfoy?!

Harry se incorporó con cuidado. ¿Dónde estaba Malfoy?

En la cama, una criatura que semejaba un zorro estaba acurrucada sobre la almohada, su pelaje era de un blanco inmaculado con destellos plateados… Harry no era una persona muy aficionada a los gatos desde sus tiempos en casa de la Sra Figg pero por alguna razón se sentía atraído a esa criatura. Además, no parecía que fuese a atacarlo, si acaso parecía que estaba herida o muy enferma. Respiraba con dificultad, emitiendo pequeños jadeos.

_ ¡¿Harry?!- a la vez que Hermione volvía a gritar al otro lado de la puerta, una voz casi imperceptible se escuchó en su mente.

Diles que estoy bien… no deben… nadie…

Era sin duda la voz de Malfoy. ¿Qué demonios estaba pasando aquí?

Pero, necesitas ayuda. ¿Estás seguro?- pensó Harry a su vez, sin quitarle la mirada a esa criatura que sin duda alguna era Malfoy.

Nadie… no debe… saber.

_ Todo bien. No sé cómo puede dormir con todo este ruido.- repuso Harry.

_ ¿Estás seguro?- era en momentos como este en que realmente deseaba que Hermione no fuese tan inteligente.

_ Si Herms, todo bien. Creo que por hoy deberían parar. ¿Dónde está Ron?

_ Está coordinando a los demás escuadrones que registran la casa.

_ Odio pedirte esto, pero necesito que te quedes. Creo que Ginny puede aparecer y realmente no quiero que haga una escena.- repuso Harry, consciente de que su amiga tenia razones de sobra para querer estar en cualquier lugar menos esta mansión.

_ Ya pensaba en quedarme, no saldré de aquí hasta que podamos sacarte de esa habitación.- repuso ella, en tono que no admitía replica- Además, no podemos dejar solos a Albus y Lily.

_ Gracias.- dijo Harry.- De hecho, necesito otro favor, pero de eso hablaremos cuando salga de aquí.

_ Ok. Si necesitas algo llama a un elfo doméstico, y estaremos aquí en un minuto.

El equipo al otro lado de la puerta se retiró sin mayores inconvenientes, sin embargo Harry solo tenía ojos para Malfoy, que de alguna forma se había transformado en una especie de zorro.

¿Era mucho pedir una vida normal?

Ven… a… mi

Sin dudarlo, Harry se acercó a la cama y extendió la mano hasta que pudo tocar el pelaje de la criatura, que resulto ser muy suave al tacto. Cuidadoso en su examen, Harry no encontró heridas visibles o algo que explicase la condición en que se encontraba Malfoy. Su mente estallaba con todas las preguntas que necesitaban respuesta, aunque era obvio por la condición en que se encontraba el otro, que sus respuestas no llegarían en un futuro cercano.

¿Qué puedo hacer para ayudar?- inquirió Harry.

Por toda respuesta, la criatura cambio de postura para darle espacio en la cama, la voz no volvió a escucharse en la mente del pelinegro. Sin nada que hacer, Harry se encontró acariciando el pelaje suave en el lomo de la criatura, el gesto parecía agradarle y al cabo de un rato, en la habitación solo se escuchaban sus respiraciones acompasadas.

_ ¡Es que no lo entiendo!- estallo Hermione, cerrando el libro con más fuerza de la necesaria. Llevaba horas en la biblioteca de los Malfoy investigando barreras mágicas. El equipo de expertos hace rato que se retiraron a dormir, el único que aun la acompañaba era Ron.

_ ¿No tienen ni idea de qué clase de criatura puede haber causado esa barrera?- inquirió Ron, que a su vez estaba ocupado con el papeleo de la misión.

_ El único consenso que alcanzaron es que se trata de una barrera XXX, creada por una criatura mágica muy poderosa. Puede que sea de alta clasificación. Pero la respuesta de la barrera a los métodos que se han intentado no hace sino dejarnos en un callejón sin salida. Y luego de esa última explosión…

_ ¿Y qué dicen los Malfoy?

_ ¡Ni siquiera ellos pueden respondernos! Solo dicen que la mansión es muy antigua y tiene toda clase de protecciones imaginables, algunas de ellas tan antiguas que ni siquiera ellos pueden identificarlas. ¿Te lo puedes creer? ¡Que ni siquiera ellos saben lo que tienen en su casa!

_ ¿Qué?- Ron dejo de lado su papeleo para dedicarle toda su atención a Hermione- Si es así, entonces es un milagro que no haya pasado algo más serio. Aquí puede haber cosas bastante desagradables escondidas en donde menos se espera. Hasta que no tengamos una idea de que es a lo que nos enfrentamos tendré que retirar a mi equipo.

_ ¿Y que pasara con Harry?- inquirió Hermione.

_ Harry nos tiene a nosotros, Bill viene en camino y si hay alguien que pueda encontrar respuestas a casi todo, esa eres tú. Pero no puedo pedirle a nadie más que se arriesgue de esa forma. Es una elección que ellos deberían tomar por su cuenta, para ellos esto es trabajo.- dijo Ron, con gesto serio.

_ ¿Qué?- repuso Ron, cuando Hermione no dijo nada y solo se quedó viéndolo.

_ Nada.- repuso ella, volviendo a meterse de lleno en el libro, con la esperanza de tapar su sonrojo.- Voy a seguir investigando una forma de romper esa barrera.

_ Yo iré a casa. Voy a llevar a Hugo y Rose a la Madriguera. Además… parece que vamos a quedarnos aquí unos días, traeré algo de ropa.- dijo Ron- ¿Estarás bien?

_ Si- repuso Hermione, con convicción. Tanto Harry como Ron estaban preocupados por los efectos que pudiese tener en ella, revivir sus recuerdos de la guerra en ese lugar. Pero no había tiempo para esa clase de cosas.

_ No tardare- dijo Ron antes de salir.

Emma despertó cuando Scorpius la sacudió, al principio iba a reprocharle pero se escuchaba ruido en el pasillo y las paredes temblaban… ¿Pero qué…?

_ ¡¿Emma?! ¡¿Scorp?!- sin duda alguna era Albus, que al parecer los estaba buscando.

_ Ya los hemos buscado por todo el lugar, es más, creo que nos perdimos. Cuando nos encuentren estaremos en problemas- y esa era Lily.

_ ¿Desde cuándo te importan las reglas?- repuso Albus, malhumorado.- No voy a quedarme encerrado en una habitación cuando no sé nada de mis amigos.

_ ¡Al!- grito Scorpius, para llamar su atención.

_ ¡Scorp! ¡¿Dónde estás?!

_ En la lechuceria, Emma está conmigo. Quedamos atrapados anoche.- repuso Scorpius.

_ ¿Qué paso?- inquirió Emma- La casa ha temblado al menos dos veces y hay demasiada gente corriendo por los pasillos.

_ Anoche entro alguien y llamaron a los Aurores….- empezó a decir Albus.

_ Y papa trajo de regreso al Señor Malfoy- interrumpió Lily.

_ ¡¿Qué?!- inquirió Emma.

_ ¡¿Mi papa está bien?!- dijo Scorpius.

_ No lo he visto, Scorp- admitió Albus- En realidad Lils y yo nos escapamos, se suponía que todos debíamos quedarnos en el estudio de la mansión mientras los aurores la revisan, pero quería venir a buscarlos.

_ Y yo vine con él, porque todos sabemos lo "magnifico" que es en Duelos- repuso Lily, con un tono socarrón.

_ Cállate Lils, puedes creértelo si eso te hace sentir mejor.- repuso Albus.

_ No es por interrumpir su tierno momento familiar, pero realmente nos encantaría salir de aquí. Dormir en un piso de piedra frio no hizo maravillas por mi espalda.- repuso Emma, algo exasperada.

_ Bien, hay que avisarle a alguien que los encontramos.- dijo Lily.

En poco tiempo, el patronus de Albus, un zorro, avanzaba a toda velocidad por los pasillos en busca de su padre.

_ Solo queda esperar- dijo Albus, sentándose en el suelo con la espalda apoyada en la pared.

Pronto, Ginny Weasley descubrió que abandonar a Harry Potter le cerraba demasiadas puertas. Apenas se anunció su divorcio, personas que antes la trataban con cortesía, bien le estampaban la puerta en el rostro. Al principio, conducida por el resentimiento al pelinegro, no le importaba. Pero ahora… necesitaba un abogado y ninguno quería asistirla. Todos se negaban a ser el abogado que iniciase un proceso contra el Salvador del Mundo Mágico. Sin importar la cantidad de galeones que ofreciera, que cabe destacar era considerable.

Nadie la apoyaba, los abogados no querían asistirla y sus padres no querían apoyarla. Pensando que quizá encontraría algo de comprensión con sus hermanos… pronto descubrió que no sería así.

George y Angelina se rehusaron a tomar bandos en el asunto. Ninguno de los argumentos que presento pudieron cambiar sus opiniones, ninguno quería involucrarse. Charlie tomo la misma postura…

Bill y Fleur estaban del lado de Harry. Pese a que Bill no llego a decir una palabra luego de escuchar todo lo que Ginny tenía para decir, la reacción de Fleur fue suficiente compensación. Louis, Victorie y Molly habían bajado la escalera con sus varitas en mano al escuchar a su madre, para quedarse de una pieza con la escena que se desarrollaba en el recibidor. No era para menos, pese a ser en parte veela, Fleur era una persona de carácter dócil que no perdia los estribos fácilmente… pero estaba gritándole a Ginny en una mezcla de inglés y francés que al parecer era inconsciente en su furia. Las mujeres llegaron casi a un duelo, de no ser por la reacción oportuna de los espectadores. Mientras los tres hermanos se ocupaban de su madre, Bill saco a su hermana de la casa dejándole en claro que ya no era bienvenida.

Al final, Ginny decidió recurrir a quien menos se esperaba. Así, Michael Corner se encontró de frente con la pelirroja en su despacho de Londres.

_ Necesito tu ayuda.- repuso ella, directo al grano.

_ No pensé que te volvería a ver, Gin.- repuso el, haciéndose a un lado para dejarla pasar al despacho.

_ Para ser honesta, tampoco yo.- dijo ella.- Necesito un abogado.

_ ¿Para qué? Ya dejaste a Potter.- repuso Michael, estudiándola con atención.

_ Quiero la custodia completa de los chicos. Harry ha demostrado que no respeta mis decisiones.

_ ¿Estas consciente de lo que vas a desatar?- inquirió Michael. Este caso prometía ser interesante, pese a que traería demasiados inconvenientes.

_ No me interesa que pueda decir la gente de mí. Todos se creen con el derecho a opinar sobre la vida de Harry, eso lo entiendo. Pero sobre mis hijos, sobre mi vida… eso lo decido yo. Y ya es hora que se los haga entender.- la determinación brillaba en su expresión, y en esos ojos oscuros. El famoso temperamento Weasley estaba en acción y nada que le dijera podía disuadirla de lo que estaba a punto de hacer.

_ Pues entonces, tienes suerte de que no me importe lo que la gente piense de mí. Voy a ser tu abogado Gin. Solo espero que al final de todo esto, no llegues a arrepentirte.- repuso Michael.

_ Con respecto a tus honorarios…- empezó a decir ella.

_ No quiero dinero.- la interrumpió Michael- Me conformo con toda la publicidad que este escándalo va a darle a mi despacho. Ya sabes, mientras más gente sepa de este lugar, muchos clientes vendrán a buscarme. Sí. La publicidad y que me dejes llevarte a una cita.

_ No creo que lo de la cita sea una buena idea.- repuso Ginny, rápidamente.

_ ¿Ya estas saliendo con alguien más?- inquirió el.

_ No quiero pensar en relaciones justo ahora.- repuso ella.

_ Bueno Gin, esa es mi última oferta, lo tomas o lo dejas- dijo Michael, dando un sorbo a su taza de té, sin perder de vista la reacción de la pelirroja a su respuesta.

El silencio solo duro un instante, antes que sus miradas se encontraran. La de ella brillando con la misma resolución.

_ Bien Michael, creo que ya tienes una cita. Sigo jugando para Las Arpías y tengo entrenamiento, aunque eso ya debes saberlo. Contáctame cuando tengas el lugar de la cita y allí estaré. Por favor, que sea discreto. No me apetece salir en la portada de una edición especial de Corazón de Bruja o El Profeta.

Sin decir otra palabra o mirar atrás, Ginny abandono el despacho.

Con un abogado a su disposición, el primer paso del plan estaba listo.

No importa que nadie quiera apoyarme, porque al final esto es algo que debo hacer.

Cuando Harry estaba por quedarse dormido pero no le quitaba la vista de encima a Malfoy, su mente demasiado inquieta como para asentarse y dejarlo descansar. Demasiadas preguntas sin respuesta. Hace unos minutos su cuerpo volvió a cambiar de forma. Volvía a ser un humano, pero su cabello rubio platinado era largo más allá de la espalda, en una cascada fluida hasta sus muslos. Su piel era pálida pero parecía resplandecer levemente. Y sus orejas eran puntiagudas. Fue entonces que un patronus muy familiar se apareció en la habitación.

Papa, Scorpius y Emma están atrapados en la lechuceria desde la noche anterior.

Bien, demonios.

Albus, y lo más probable es que también Lily, estaban solos dando vueltas por la mansión cuando aún no estaba asegurada.

Salió disparado de la cama e intento abrir la puerta. Esta no ofreció resistencia y por un momento Harry se quedó paralizado viendo la puerta del cuarto de enfrente... ¿Pero qué…?

_ La barrera no se deshizo, todo lo contrario, se amplió. Ahora cubre toda la mansión.- explico una voz a su espalda. Era Malfoy y a la vez… no lo era.

_ ¿Qué quieres decir?- inquirió Harry, dando la vuelta para enfrentar a su interlocutor. Y quedándose sin habla en el proceso.

Si cuando estaba inconsciente, su piel parecía resplandecer, ahora que el rubio estaba despierto su piel era como el sol. Un resplandor lo rodeaba y le daba el aspecto de un ángel caído, cosa que su cabello rubio solo acentuaba. Para que la foto fuese perfecta solo faltaba un par de alas.

Harry nunca fue una persona religiosa, sus tíos nunca se interesaron lo suficiente como para inculcárselo. Solo les importaba que aprendiera como hacer las tareas del hogar. Pero en cierta ocasión, en casa de la Sra Figg, Harry llego a ver un cuadro en el que se mostraba un ángel. Y para ese entonces ese cuadro le pareció hermoso, pero ahora… lo que aparecía en el cuadro parecía una burda imitación.

_ Sé que debes tener muchas preguntas, y hare lo mejor que pueda por contestarlas todas.- ahí estaba, de nuevo esa voz. ¿Por qué lo estaba afectando tanto todo esto? Desde su apariencia a su voz, todo en Malfoy estaba afectándolo de una u otra forma. El rubio pareció leer su confusión- Pero antes de explicarlo todo, debo disculparme.

_ ¿Por qué?- inquirió Harry, su voz denotaba su sorpresa. Si alguien le hubiese dicho hacía años que Draco Malfoy le ofrecería una disculpa, los hubiese llevado al área psiquiátrica en San Mungo. Todo esto parecía salido de una realidad alterna.

_ Porque tu vida no será la misma a partir de ahora. La barrera que rodeaba la habitación, ahora rodea la mansión…

_ ¡¿Qué?! – Interrumpió Harry- ¿Todos están atrapados aquí?

_ No- repuso Draco- Solo tú.

_ ¿Qué quieres decir?- inquirió Harry, tensándose inconscientemente.

_ No puedes abandonar esta mansión, al menos, no sin mi.- dijo Draco, con gesto resignado.- Voy a responder todas tus preguntas, pero primero, creo que deberíamos ir a buscar a nuestros hijos. ¿No crees?

Ambos salieron de la habitación rumbo a la lechuceria, Draco guiando el camino.