Gracias a todos por sus comentarios. He tardado algo, pero lo cierto es que ha sido un camino accidentado encontrar tiempo para sentarme a escribir y una computadora que pueda usar. Si bien escribir es una de las pocas diversiones disponibles, en donde estoy casi todo se ha convertido en un lujo que no me puedo permitir. De nuevo, gracias por su comprensión y paciencia.
Fue una comitiva silenciosa y pensativa la que enfilo el camino al estudio de la mansión Malfoy luego de la audiencia. Hermione no dejaba de jugar con la correa de su bolso, como hacia siempre que alguien la inquietaba. Su mirada se pasaba inquieta de Ron a Harry. Draco, en la posición de otro observador solo esperaba que terminara de ocurrir el estallido.
_ Bueno, fue una defensa brillante. Ya sabemos que si quieres renunciar a ser auror tienes una posibilidad como abogado- al final quien rompió el silencio fue Ron al darle una palmada a Harry y sonreírle.
No fue sino hasta el momento de encontrarse en la audiencia en la corte que el peso real de todo cayó sobre ellos. La idea de un pleito en el que probablemente se dividiría a la familia de forma definitiva e irremediable, aunque hasta ahora la postura de algunas personas era clara, que se discutiera el asunto en esa sala de audiencias ante todos esos desconocidos seria cruzar una línea que no se podía volver a delimitar.
_ Nos fue bien en esta audiencia y pareciera que se ha muerto alguien- repuso Hermione- Creo que a todos nos vendría bien un descanso, o al menos enfocarnos en otra cosa.
_ Bueno, podríamos ver ese listado que Gringotts mando de las propiedades de los Potter y los Black. Aunque creo que sería prudente ir a una propiedad Potter, en especial teniendo en cuenta que Delphini tiene sangre Black y bien podría esquivar las defensas de las propiedades Black. – Draco finalmente decidió centrarse en otro asunto y los demás lo siguieron sin mucha replica. Mejor salir de todo lo importante antes de despejarse.
…
Como resulto ser, el trabajo de consultar las propiedades disponibles no fue tan engorroso como se esperaban, solo quedaban diez mansiones Potter que estaban aptas para ser habitadas en el futuro inmediato, las casas Black no estaban en buen estado y rápidamente fueron descartadas por Draco y Hermione en la base que Delphini podría acceder fácilmente gracias a su sangre Black. Al final se decidieron por un castillo en Escocia, en una montaña que en su mayoría se encontraba inhabitada y era de difícil acceso. Una residencia con todas sus comodidades, bastante aislada pero bien fortificada. Se acordó que se mudarían en el transcurso de la semana. El castillo se llamaba Dunnottar y estaba al menos a tres kilómetros de un sitio llamado Stonehaven, para los muggles era un lugar abandonado lo que le hacia el sitio perfecto porque básicamente estaba escondido y a la vista. Miles de turistas al año (muggles, por supuesto) inundaban el lugar. Ese castillo fue fortificado con un estilo de barrera mágica que creaba dos espacios en un solo lugar, uno en el que se encontraban los muggles y el otro en el que se encontrarían los magos. Sin que se cruzaran o encontraran en algún momento.
Ron estaba haciendo los arreglos para entregar el informe del caso (uno que omitía detalles importantes) y Hermione estaba reestructurando su horario de forma que no exigiera su presencia en las oficinas del Ministerio después de las 12. La mudanza al castillo serviría en el caso de custodia, los alegatos de Ginny seguramente incluirían una queja de la presencia de sus hijos en la mansión Malfoy, si se demostraba que estaban en una propiedad de la familia Potter eso quedaría sin efecto.
Si bien las cosas estaban encaminadas en vía a mejorar, cierto asunto todavía quedaba en el aire. Y pronto tendrían que confrontarlo frontalmente.
…
Los días avanzaban en una lentitud enfermiza, como en un borrón gris continuo sin forma, orden o concierto en el que el tiempo era una mezcolanza intragable. Al menos eso es lo que pensaba James de sus días interminables en el pequeño apartamento del Londres muggles del cual no salía. Es decir, ¿A dónde iría? ¿Qué se supone que hacían los muggles en su tiempo libre? Si estuviesen en la Madriguera al menos estaría ocupado en algo (por mucho que lo odiara) pero incluso la lista de tareas interminables que estaban cercanas a la esclavitud era preferible a ese claustro impuesto. La cicatriz en su mano se estaba desvaneciendo lentamente, aunque todavía era visible para el que le dedicara algo de atención. El castigo de Malfoy en su momento no parecía tan intimidante, es decir, ¿Qué puede causar una marca en forma de serpiente? Claro el detalle que no entendió en ese momento es que cada vez que dijera o pensara la palabra "serpiente" una ráfaga de dolor puro lo atravesaría como un relámpago. Eso y una visión desagradable de todo lo que hizo a lo largo de sus años en Hogwarts, a donde tendría suerte de regresar después de las vacaciones de las fiestas.
Cuando su madre regreso de la audiencia en el Ministerio le anuncio en términos nada gentiles que su estancia en el Londres muggles se iba a extender porque, aunque su padre le cedió la casa familiar ella no quería vivir en ese lugar, vendería la casa y con lo que le pagaran entonces se compraría una residencia nueva. Su madre en medio de su increíble terquedad estaba convencida que Albus y Lily terminarían viviendo con ellos, pero James ya no estaba tan seguro. En caso de la segunda puede que las visitas estuviesen en orden, pero en caso del primero era una ruptura completa. Solo ahora es que le quedaban claras las consecuencias de lo que hizo. En su momento solo pensaba que eso era lo correcto, es decir, los Slytherin fueron los que causaron el desastre de la guerra en primer lugar. Lo correcto era odiarlos. Todos lo hacían, ¿Qué estaba tan mal con esa decisión? Se supone que como hijo de Harry Potter que era, odiar a los Slytherin era algo que venía con todo el paquete. ¿Cuál era el problema de Albus? Quizá ese, Albus era un Slytherin. Aunque se dejaba en claro desde un principio que él era un Slytherin, James nunca pensó ni por un momento en meterse con su hermano, todos los demás en la casa de las serpientes no eran tan afortunados, sin embargo… ¿Por qué su hermano empezó a odiarlo? A estas alturas el dolor que le producía esa cicatriz era un compañero constante que apenas y hacia ruido de fondo.
El cielo estaba oscureciendo gradualmente a través del vidrio empañado de la ventana, al parecer sería otra noche en la que su madre le dejaría lidiar con los artefactos de la cocina muggles porque todavía estaba con ese fulano, el abogado.
James tenía sentimientos encontrados con respecto al abogado. Por una parte, lo odiaba porque la idea de cualquier otra persona que no fuese su padre en una relación con su madre, estaba mal. Y por otro lado, Corner no era una persona desagradable, no le hizo nada que granjeara una antipatía, podría decirse que todo lo contrario. Aunque algo en todo esto no le terminaba de cerrar. Con todo el estrés de las audiencias y la preparación de las pruebas, surgió un momento en que Corner sugirió que James tendría que declarar ante el juez y el jurado. Aunque amaba a su madre no quería estar en una posición en la que su testimonio lo perjudicaría. Era consciente que la relación con su padre sufrió un golpe irreparable desde ese día que vieron el recuerdo en el pensadero. Y al principio su odio por Malfoy no hizo nada sino crecer. Era culpa de ese… que su padre estuviese enojado con él.
Pero al final. Ni siquiera fue Malfoy quien lo acuso sino su propio hermano. De alguna manera la situación se hizo personal. Albus actuaba como que cada cosa que James le dijera o hiciera a Malfoy fuese algo dirigido a él.
James tenía amigos, bastantes de hecho. Pero por ninguno de ellos llegaría al punto de pelearse con su familia, con Lily o con el mismo Albus. Que su hermano hiciera algo así por una persona que no era de la familia… eso no lo comprendía.
Percatarse que Albus estaba dispuesto a hacer lo que fuera por Scorpius Malfoy no fue precisamente una cosa agradable, y su reacción fue en parte la que ocasiono todo el desastre. ¿En qué momento creció esa barrera entre ellos?
No quería estar en una situación en la que tuviera que declarar en contra su padre en una audiencia aunque era algo cercano. En especial por la forma en que Corner parecía mirar hacia donde estaba sentado cada vez que se encontraba en la habitación en sus visitas al apartamento.
Ahora solo le quedaba algo que hacer, recoger los pedazos de lo que lo rodeaba y empezar de nuevo. Aunque eso incluyera tener que tolerar a Scorpius Malfoy. Si eso garantizaba que su hermano dejara de odiarlo, entonces lo intentaría con todas sus ganas.
…
Dar vueltas de un lado al otro en un estado de agitación no era algo digno de una dama. Eso siempre se lo criticaron cuando estaba creciendo pero no era algo que pudiese evitar en especial teniendo en cuenta las circunstancias en las que se encontraba. Mudarse no era una cosa sencilla, incluso con magia y los elfos domésticos a su disposición. Como damas de la casa que eran, ella y Narcisa debían encargarse que las antigüedades familiares (objetos delicados y en muchos casos, peligrosos) quedaran a buen resguardo en la mansión que se sellaría y llevarse aquellos que pudieran desplazarse de lugar.
Lucius estaba en su particular humor poco cooperativo. Ese hombre se encerraba en la sección privada de la biblioteca que convirtió en una especie de pseudo estudio y estaba feliz de pasar sus días allí o en el laboratorio de pociones de la mansión siempre que Draco no estuviese ocupándolo. La idea de abandonar la mansión no estaba sentándole nada bien a Lucius pero era una decisión no negociable. Se irían con o sin él. Narcisa incluida.
Eso fue lo que al final decidió al mayor a cooperar (Gracias a Merlín)
Isabella ya tenía suficientes cosas en el plato entre la preocupación que la consumía por Draco y Scorpius, por no mencionar tener que estar vigilando atentamente a sus invitados para cubrir sus necesidades al pie de la letra como una buena anfitriona debería hacerlo.
Eso y el peso intangible del secreto que guardaban Draco y ella desde hace años. Ella nunca quiso preguntar, y él nunca quiso responder. Pero ahora la duda que la asaltaba era voraz.
¿Quién era el otro padre de Scorpius? Al ver a Harry Potter por primera vez tuvo sus dudas. En especial por la forma en la que Draco lo miraba. Quería preguntar pero temía que la respuesta fuese negativa o desagradable. Draco se cerraba por completo cuando le mencionaba ese tema. Quedaban muchas cosas que se moría por saber pero que no quería preguntarle por miedo a su reacción, a que le mintiera, a que finalmente le dijera que ese arreglo que hicieron debía llegar a su fin.
Tan distraída iba que no se fijo en que estaba llegando a un pasillo poco transitado de la mansión… lo que vio... le hizo quedar paralizada.
…
Emma Parkinson estaba que saltaba de felicidad. Al fin podía decir que sus mejores amigos dejaban de ser unos idiotas. Estaba que quería dar saltitos. Escondida detrás de una estatua en el pasillo que guiaba a sus habitaciones, Emma iba a salir a la cocina cuando se topo con esa visión al otro lado del pasillo.
Albus y Scorpius se estaban besando como si no estuviesen en medio de un pasillo donde cualquiera que pasara podría verlos. Teniendo en cuenta las expresiones asqueadas de algunos de los retratos Emma agradecía que generalmente el abuelo de Scorpius prefiriera quedarse internado en su habitación.
Al otro lado del pasillo apareció la mama de Scorpius y Emma pensó que intervendría… como resultaron las cosas fue una bendición que estuviese allí.
Primero escucharon el bastón, luego los pasos apresurados que solo podían hacer unas botas de piel de dragón y el silbido de una capa…
_ ¿Qué es lo que está ocurriendo aquí?- no fue necesario que Lucius Malfoy levantara la voz porque todos los presentes lo escuchaban a la perfección. Isabella se sobresaltó y enseguida se dio la vuelta para enfrentarse al ceño fruncido de su suegro, por la manera en que estaba sujetando su bastón al parecer estaba preparado para pegárselo a alguien, sus ojos tan parecidos a los de Draco estaban cargados de furia.
Isabella rogo a Merlín que Lucius no viera a los chicos, ella les daba cierto margen de protección. Pero sin lugar a dudas estaba enterado que algo ocurría en ese pasillo.
_ ¡Por Merlín!- exclamo Isabella llevándose la mano al pecho para demostrar lo sobresaltada que se encontraba- ¡No esperaba verlo por aquí! Venía a avisarles a los chicos que es hora del té.
_ ¿Dónde están?- inquirió Lucius, sus ojos perforándola como si estuviesen diseñados para sacar la información con una sola mirada.
_ ¡Aquí, madre!- Scorpius sonaba completamente compuesto, y cuando asomo al pasillo seguido de Emma y Albus, todo estaba en su sitio. Ni siquiera estaba sonrojado o sin aliento. Como que nada hubiera pasado.
Lucius lanzo una mirada a los retratos, cuyas expresiones reprobadoras no estaban suavizadas ni un ápice.
_ Si no es inconveniente, creo que hoy los acompañare- si bien las palabras eran pronunciadas con perfecta inflexión, ninguno de los presentes se perdió la orden/ amenaza implícita en ellas.
_ ¡Por supuesto!- Isabella le infundió un tono brillante a sus palabras y adopto una expresión acorde aunque por dentro quería mandar a Lucius al demonio con sus anticuadas ideas preconcebidas. Pero sabiamente decidió callar porque al final quien debía ponerle en su sitio era Draco
Fue una silenciosa comitiva la que avanzo hacia el salón de té.
…
Dando miradas de reojo a su alrededor Scorpius se encontraba en el dilema de salir o no de su habitación. Llevaba días evitando estar a solas con Albus porque no que pensar al respecto. Emma no era ninguna estúpida y pronto lo sonsaco a solas para sacarle una confesión del asunto. Y vaya si no la obtuvo.
Fue un día bastante agitado en la mansión por lo que Albus sugirió salir al jardín donde estarían lejos de todos los que estaban empacando, de su abuelo que estaba rondando el ala antigua de la mansión y del ambiente de caos que reinaba en todos lados de una forma u otra.
Scorpius estuvo de acuerdo y debía admitir que estar fuera de la mansión estaba ayudando a despejar su mente… volar estaba fuera de discusión con la tensión que reinaba en la casa.
_ ¡Eh!- Albus estaba justo al frente mirándole con cierto reproche, aunque la emoción predominante era la preocupación.
_ Disculpa, creo que estaba pensando en otra cosa- respondió Scorpius encogiéndose de hombros.
_ Creí que salir al jardín ayudaría a que despejaras tu mente de todo. El problema es que parece que los problemas no nos van a evadir aunque cambiemos de ambiente.- Albus se encogió de hombros y finalmente se sentó junto a Scorpius en el suelo. A su alrededor el jardín parecía una escena sacada de una de esas películas muggles que solían ver los fines de semana cuando su papa no estaba en alguna misión peligrosa. Cuanto todo era sencillo y no conocía el prejuicio de primera mano. Antes de Hogwarts.
_ ¿Hay algo que quieras hablar conmigo?- inquirió Scorpius sin quitarle la vista de encima a Albus. Se conocían desde que entraron a Hogwarts, tan cercanos como se pueda imaginar.
_ Sí, hay dos cosas que tengo que decirte. Las dos son importantes.- dijo Albus.- Y temo que te vayas a enfadar conmigo después que termine.
Scorpius estaba callado, sentía el corazón latirle a mil por hora ¿Qué cosa tendría que decirle? Cada posibilidad que se le pasaba por la cabeza era peor que la anterior, en todas ellas Albus se iba para no regresar… fue en esa desesperación que le invadió que se percato de que Albus era más importante incluso de lo que el mismo pensaba.
Siempre lo fue.
_ Yo… soy un animago desde quinto año. Empecé a aprender con papa y con la profesora McGonagall desde primer año. No te dije anda porque es una especie de tradición familiar. Todos en la familia podemos asumir nuestra forma animal. Pero se supone que es un secreto que no podemos compartir con la gente que no sea de la familia. Nadie debe ver nuestra forma a menos que sea una emergencia. Esa es una regla que he roto desde siempre- a medida que hablaba Albus no le encontraba la mirada o lo veía de reojo- Mi forma es la de un gato negro.
El corazón le dio un vuelco… ¿Un gato negro? ¿Ese gato negro? Siempre que se escabullía a la sala común de noche o algún sitio en que pudiera estar solo y que nadie le viera derrumbarse… en esos momentos un gato negro se escabullía y se acurrucaba con el… generalmente en espacios bastante reducidos, dándole calor cuando estaba congelado de sentarse en el suelo de piedra. Siempre pensó que era el gato de alguien más o uno que se escabullía para conseguir comida. Nunca se le paso por la cabeza que podía ser otra persona… mucho menos Albus.
_ ¿Por qué me lo estás diciendo ahora?- inquirió Scorpius, cuando encontró su voz.
_ No quiero que sigas con esa idea. Escondiéndote. Quiero estar ahí para ti. Que no me ocultes nada. Sé que mi hermano lleva más tiempo molestándote del que yo he estado acompañándote en forma de gato. Sé que todos los demás en Hogwarts sienten que molestarte es algo a lo que tienen derecho. Me canse de que nos dejes por fuera a mí y a Emma. Somos tus mejores amigos y estamos dispuestos a pelear con toda la escuela por ti. No nos quites esa elección. Y más que eso… te amo.- los ojos verdes de Albus, una copia perfecta de los de su padre, parecían arder en esos momentos. Scorpius podía compararlos con esmeraldas recién cortadas y esa silla tapizada de verde puro que se encontraba en el estudio, pero sobre todo… esos ojos verdes le hablaban de calidez, seguridad, una aceptación incondicional.
¿Cómo se supone que reacciones cuando tu mejor amigo te dice que te ama? ¿Qué se supone que dices al darte cuenta que también lo amas?
En ese instante en que se englobaba todo, Scorpius se encontró sin palabras. Paralizado y consumido por esa mirada verde ardiente.
Después, tuvo la impresión que hubiese aceptado cualquier cosa que Albus le pidiera en ese momento.
Y el beso vino después, tan alucinante como todo lo anterior pero en una medida que no podía compararse con nada que experimentara antes. Por supuesto, las cosas a partir de ese momento se hicieron confusas.
...
Estaba a solas en su cuarto, hace rato estuvo en la biblioteca con Albus y Emma, estuvieron poniéndose al día con algunas tareas que debían entregar apenas regresaran a Hogwarts. Las cosas entre Albus y el estaban un poco tensas porque los dos andaban tanteando terreno luego de esa salida al jardín
_ ¡SCORPIUS MALFOY!- Emma le dio un susto al gritar a su espalda. Se la encontró en medio de su habitación con su bata de seda color verde y los brazos cruzados, dándole una mirada asesina en toda regla que prometía severas consecuencias de no ser cumplidas todas sus demandas- En este momento me vas a decir que está pasando. Sin excusas.
Los Malfoy no tartamudeaban, por ello, Scorpius respiro hondo antes de embarcarse en la historia. De cómo en una de las muchas caminatas en las que Albus y el se quedaban conversando sobre cualquier tontería, como ese día salieron al jardín y en medio del laberinto de setos de repente, como si estuviesen en una especie de realidad alterna. Albus le dice que lo ama y su mundo queda de cabeza.
Emma empezó a dar saltitos alrededor de la habitación, contenta como si le hubiesen anunciado que había descuentos en el callejón de la moda de Paris.
_ ¡Al fin! ¡Al fin! ¡Gracias Merlín!- y Scorpius solo podía darle miradas confundidas.
_ Llevo esperando este momento desde que estábamos en tercer año. ¡Vaya que se han tardado una eternidad!- reprochaba ella.
Scorpius solo la miraba preguntándose si en algún punto Emma perdió el juicio es que él se coló por un agujero a una especie de realidad alterna en la que nada encajaba. Y mientras tanto… ¿Qué hacer?
_ ¿Qué es lo que te confunde tanto? – inquirió Emma, sentándose en la silla frente a la ventana y estudiándolo como si con una sola mirada fuese a develar los secretos del universo mismo.
_ Estoy confundido. Hemos sido cercanos por años. No estoy seguro de cómo procesar todo esto. De un momento a otro, todo cambio. ¿Me entiendes lo que quiero decir?
_ Creo que te estás complicando porque tu quieres.- la respuesta franca y directa de Emma lo dejo callado y boquiabierto. Algo en su expresión debió hacer que la chica se compadeciera, porque le sonrió y con un gesto le indico que se sentara.
_ La relación entre ustedes siempre estuvo en el límite de cualquier amistad normal y hace mucho que paso de ser lo que cualquier otro llamaría una amistad. Me he dado cuenta desde siempre. Es como si se balancearan el uno al otro e hicieran click. Como dos piezas que encajan juntas a la perfección si es que eso es posible. Ustedes dos son mis mejores amigos en el mundo pero desde hace un tiempo siento que solo soy una tercera rueda entre ambos. Me tomo tiempo entenderlo y procesarlo.
Y todo esto para llegar al presente, en donde eran dudas y no respuestas las que asaltaban a Scorpius que estaña sentado en el alfeizar de la ventana con vista al jardín, encerrado en su habitación y relativamente a salvo del caos organizado que su madre y su abuela mantenían en el lugar empacando todo.
¿Qué hacer? Esa era la pregunta que rondaba la mente de Scorpius. Parecía que dos partes de si mismo estaban peleando por tomar el control de su consciencia. Una parte le decía que se fuera sin tantos miramientos, esa parte que estaba conectada a su pérdida de control en el incidente "James" como lo llamaba Albus. Y la otra, esa era un mar de confusión. Porque por un lado estaba la noción irrompible de la amistad/hermandad que tenían y por el otro estaba ese sentimiento que descubrió cuando estaban en el jardín, que ahora no sabía decir desde cuando estaba allí, esperando bajo la superficie un momento para manifestarse. Era consciente desde muy temprana edad de que era diferente a los demás, no es algo que sus padres ocultaran. Hasta qué grado llegaba esa diferencia, nunca lo cuestiono sino hasta que perdió el carácter con James Potter y su banda de estúpidos.
Y ahora… toda esta dualidad que despertaba Albus en el… no era algo normal. Era algo que estaba conectado a su "otro lado".
Quien podía aclarar todo era su padre, y ya no podía postergar esa conversación. Menos aun a juzgar por la mirada dolida que le dio Albus en el desayuno.
…
_ Si sigues así vas a abrir un hueco en la habitación y tendremos que escuchar a la abuela de Scorpius chillarnos hasta que se quede sin voz. Por no mencionar que podríamos matar a alguien cuando empiecen a caer los escombros- Lily le daba una mirada exasperada a Albus por encima de su ejemplar del Quisquilloso.
_ j aja, muy graciosa Lils- se quejó Albus, aunque se sentó en el alfeizar de la ventana, que gracias a Merlín misericordioso no daba al jardín trasero.
_ Si para estos momentos no te ha contestado es que no tiene idea de que decirte.- repuso Lily, enderezándose en la cama y dejando a un lado su revista para compadecerse de su hermano, otra vez.- Si quieres un consejo al respecto podrías preguntarle a papa. Aunque creo que no tiene mucha experiencia en ese departamento a juzgar por las bromas que le hace el tío George y lo poco que le pudimos sacar a mama.
_ Siendo realistas la mejor para dar consejo en esa área es mama. Y no estamos en los mejores términos en este momento. Además puedo imaginarme su reacción cuando se entere que estoy pidiendo consejos amorosos para salir con un Malfoy.- repuso Albus, arqueando una ceja.
_ Lo bueno es que al final te confesaste. Si seguían con esa rutina Emma y yo haríamos combustión espontanea. ¿Sabías que en Hogwarts ya hay apuestas sobre eso?
_ No me lo recuerdes- mascullo Albus, enojado al sentir como sus mejillas se sonrojaban.
Al parecer todos a su alrededor ya estaban al tanto de la dinámica en la relación que mantenían él y Scorpius. Todos en Hogwarts menos ellos dos. ¿A nadie se le ocurrió cuestionarlos al respecto?
Y como si sus pensamientos estuviesen escritos en su cara, Lily repuso
_ Nadie quería meterse en eso. Si Emma no se sintió llamada a decírselos entonces nadie quería meterse en ese problema- dijo Lily- Y básicamente ella era quien se beneficiaria del asunto en especial porque andaba de tercera rueda desde mediados del tercer año.
_ Ya, todo Hogwarts está al tanto. ¿Acaso también saben que soy animago?- era obvio que lo decía en juego pero cuando Lily lo miraba conteniendo la risa Albus se incorporó de un salto.
_Bueno, tienes un club de fans propio, parece que en tu pequeña figura peluda eres irresistible para todas las chicas de Hogwarts. De hecho una porción de ellas incluso quieren "rescatarte" de las manos de Malfoy. Unos cuantos Hufflepuff se pusieron a decir que Scorpius solo tenía un gatito negro para hacer sacrificios o practicar necromancia. Ni que decir tengo que es un rumor extendido.
Albus no sabía cómo reaccionar a todo aquello, salvo pensar que la gente en Hogwarts estaba en seria necesidad de ejercitar la mente.
_ ¿Acaso nadie se da cuenta que se trata del mismo gato?- inquirió Albus al final. Feliz de tener algo con que distraer la mente que no fuese su incertidumbre esperando por la reacción de Scorpius.
_ Quien sabe- Lily se encogió de hombros- En algún momento tendrán que darse cuenta.
Alguien toco la puerta, Lily se levantó a abrir, para sorpresa de ambos era Scorpius.
_Al, tenemos que hablar.
Y por supuesto. En ese momento Albus entendió que tanto la espera como el momento crucial eran desagradables. Sintiéndose fuera de control, fue como si se viera a sí mismo a una distancia, seguir a Scorpius por el pasillo hasta el jardín. Todo el rato su corazón latía como si fuese a salírsele del pecho.
