Sé que ha pasado bastante tiempo desde la última vez que nos vimos, pero he tenido demasiadas cosas en el plato, ahora que estamos en una circunstancia en la que tenemos que quedarnos en casa y no tengo teléfono so, voy a estar escribiendo bastante seguido aunque no tengo control de como fluyan las ideas. Gracias por su paciencia.

Las transiciones de las escenas están separadas por tres puntos suspensivos entre los párrafos. Como los tres que se ven abajo, sé que Fanfiction te da la opción de separar con una línea pero… la conexión aquí es demasiado lenta para ponerme a hacer eso, créanme, lo intente, así que, la división entre las escenas está marcada por esos 3 puntos:


Bajo la luz de la luna el jardín del castillo parecía sacado de una escena de fantasía, desde que tenia uso de razón, estar rodeado de arboles altos y lejos de las personas era la mejor experiencia que podía recordar y lo que funcionaba cuando quería despejar la mente. En momentos como estos en que se sentía al borde de un precipicio en el ojo de una tormenta, nada como una buena caminata. La propiedad a la que se mudaron desde la ultima semana, el castillo Dunottar, era preciosa. Cada roca y salón de esas paredes de piedra estaba conservada a la perfección por un equipo de elfos domésticos muy eficientes. Ciertamente su madre e Isabella estaban fascinadas por las pequeñas criaturas. En medio de todo ese caos, cualquier cosa que sirviera para distraerlas era bienvenido. Ni siquiera su padre encontró algo que criticarle a su nueva residencia y eso ya era decir bastante con alguien tan complicado como Lucius Malfoy.

La biblioteca del castillo era un deleite para aquellos que preferían pasar su tiempo perdidos en pergaminos amarillentos y tratados de puristas antiguos, ninguno de los habitantes del castillo (quizá a excepción de Granger) tenían objeción al nuevo hobby de Lucius que incluía sentarse allí por horas con pilas de pergaminos a su alrededor, mas bien todo lo contrario, todos estaban agradecidos por ello.

Después de la ultima discusión con su padre las cosas estaban bastante tensas. Se dijeron muchas cosas que a ninguno de los dos le gusto escuchar. Pero no podía decir que se arrepentía, Draco haría cualquier cosa para proteger a Scorpius.

Si su hijo estaba enamorado del hijo de Potter, entonces lo apoyaría en cada paso del camino porque la otra opción era impensable. No quería para Scorpius lo mismo que estaba pasando ahora, que los prejuicios e ideologías ajenas hayan arruinado su vida era su propia responsabilidad porque tuvo todas las oportunidades para romper con ello.

Ahora… ¿Qué lo saco de la comodidad del estudio para dar vueltas en el frío? Su propia situación con el mayor de los Potter. No sabia hasta que punto las reacciones que Potter le provocaba eran causadas por su naturaleza o cuales eran causadas por sentimientos viejos. Tenia claro que necesitaba la presencia continua del pelinegro para seguir con vida, al menos de momento, pero sabia que eventualmente las cosas debían avanzar y eso no era algo que fuese justo con Isabella e incluso con el mismo, o con Potter que en realidad no tenía la más remota idea de todo lo que Draco tuvo que pasar.

En un punto, estuvo seguro de querer una relación con Potter, de esa forma fue que Scorpius fue concebido (aunque no con el objeto de sus afectos), en ese entonces estaba tan perdido y desesperado que cualquiera que le ofreciera un refugio temporal a sus inseguridades era una luz en un mundo que de otra forma seria tan oscuro como un pozo. Gaunt si que supo aprovecharse de ello.

Nunca se arrepentiría de tener a Scorpius, pero sí que temía a Gaunt. Y el poder que este tenia de destruir todo cuanto creo luego de haberlo dejado.

¿Dónde entraba Potter en todo esto? Esos condenados ojos suyos y el magnetismo natural que ejercía Potter en su persona, le costaba todo el auto control que podía conjurar el mantenerse con aplomo en su presencia y contener sus instintos que amenazaban con desbordar. Lo peor del caso es que no estaba seguro de que tanto podría aguantar, y temía a la reacción del otro cuando finalmente no aguantara mas.

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Hacer las compras para Yule ese año fue una experiencia deprimente para James, en comparación a los años anteriores este se perfilaba como el peor. Ir detrás de su madre y el famoso Corner en el callejón Diagon cargando paquetes no era su idea de una jornada divertida, incluso hubiese preferido quedarse en La Madriguera con su abuela Molly, ir a casa del tío George aunque este ultimo le mirara con cierto reproche desde que se entero de la razón por la que lo expulsaron temporalmente de Hogwarts.

A estas alturas, si tuviese un gira tiempo viajaría en el pasado para no haber tenido esa confrontación con Scorpius Malfoy, no porque le tuviera aprecio al rubio, sino por todas las consecuencias negativas, en realidad cuando dejaba de lado el apellido y las semejanzas físicas, el chico nunca hizo algo que justificara toda esa rabia que le profesaba cuando estaban en Hogwarts y le jugaba toda suerte de bromas desagradables con la colaboración de gente tan o mas pre juiciosa que el mismo. Ahora, que tenia demasiado tiempo libre para pensar no estaba muy seguro de estar satisfecho consigo mismo.

Una sorpresa grata que levanto un poco su ánimo fue recibir una carta de su padre con algo de dinero. En la carta se disculpaba por no poder visitarlo y le enviaba el dinero para que se comprara su regalo de Yule ideal. Nada sustituía tenerlos a todos en familia, pero de cierta manera ser tomado en cuenta le daba una sensación de calidez que desde hace tiempo le era ajena, era como renovar el aire. Luego de recibir esa carta, a pesar de seguir en el mismo apartamento diminuto, las paredes parecían menos sucias, la cocina se hacia menos odiosa, todo parecía ligero y cálido a su alrededor.

Y por supuesto, cuando las cosas van bien siempre tiene que pasar algo malo… ¿verdad?

No podía creer a sus ojos cuando lo vio, el adolescente, una replica perfecta de Harry Potter a excepción de los ojos marrones, caminaba cargado de paquetes a unos cuantos pasos detrás de una pareja, detallandolos mejor, eran Ginny Weasley y su abogado Michael Corner. Si bien el chico no estaba involucrado directamente en nada, era una manera de atraer a Potter.

Debían actuar rápido antes que se perdieran. ¡Salir sin una escolta! Vaya que este no podía ser mejor día. Si todo salía bien, Potter recibiría un regalo de Yule digno de todos los problemas que les causo, pasados y presentes.

Haciendo señas a los hombres que lo acompañaban y otros que estaban apostados a lo largo del callejón, empezaron a trazar su plan.

La pareja quería ir al Caldero Chorreante por una cerveza de mantequilla y el chico quería ir a Sortilegios Weasley. Después de lo que aparentemente fue una buena discusión entre madre e hijo, cada quien se alejo en otra dirección, ella y el abogado hacia el Caldero Chorreante y el chico en dirección a Sortilegios Weasley.

En el camino a esa tienda en particular se estaban haciendo algunas reformas, algunos de los locales estaban a reventar de personas pero el local de al lado estaba vació, tendrían a lo sumo algunos segundos. El primer hombre se puso en posición franqueado por otros dos. El primero lanzo un Confundus que fue esquivado magistralmente por el chico. Y si, debieron suponerlo. El gran auror del momento entrenaría a sus hijos en como defenderse… fue una lucha encarnizada en la que cayeron dos de sus hombres, cuando finalmente dieron el golpe de gracia…

En un ultimo golpe de buenos reflejos y habilidad que ningún chico debería poseer, James Potter desapareció, muy herido, pero se desvaneció en sus narices ¡Maldito fuera! Rastreando su localización, estaban decidiendo que curso de acción tomar, al final, lo siguieron a lo que parecía un campamento muggle, luego al medio del Londres muggle, maldiciendo entre dientes la futilidad del asunto, su consuelo fue pensar en que las heridas de la pelea, si no eran tratadas a tiempo, podrían producir la muerte.

Eso le enseñara al maldito Potter. - pensó Gaunt, con satisfacción

Trastabillando, James se materializo en la casa sin poderselo creer del todo, su visión estaba borrosa y puntos oscuros empezaban a formarse en el borde de la misma, sabia que no le quedaba demasiado tiempo plenamente consciente, enviar un Patronus le parecía un esfuerzo titanico que no podía manejar.

Finalmente, la elección se le quito cuando cayo desmayado al piso, su varita casi al pie de la chimenea. Su cabeza se golpeo con el borde de una silla al caer al suelo, y otro charco de sangre empezaba a formarse junto a su cabeza.

Y así fue que lo encontró Delphini Riddle.

Ginny sabia que algo estaba mal cuando James no regreso a la hora que dijo, miles de escenarios pasaban por su cabeza, cada uno peor que el anterior, Michael a su lado trataba de tranquilizarla restandole importancia al asunto y recordandole que James era adolescente, hombre y tenia un carácter igual o peor que el de ella, pero sus instintos no estaban mal. Algo le paso a su hijo, algo malo.

Abandonaron El Caldero Chorreante y regresaron al punto en que se separaron… en un punto del camino a Sortilegios Weasley la calle estaba mas vacía hasta que llego un punto en que nadie se encontraba por allí. Solo en las tiendas, y muchas de esas tiendas en la hilera atendían a los clientes a puerta cerrada, otras estaban cerradas por inventario o remodelacion, era el sitio perfecto para atacar a alguien y mas si los estuvieron siguiendo desde antes que se separaran.

Sus sospechas se confirmaron cuando empezó a buscar rastros de alguna pelea en la calle. Rastros que solo podían ser dejados por hechizos defensivos, de magia negra o de ataque. Con el pánico casi que consumiéndola, se volvió a ver Michael con los ojos anegados en lagrimas, se sentía como la peor madre del mundo.

Juicio o no, debía encontrar a Harry. La seguridad de James era más importante que ganar un caso en el que de todas maneras llevaba las de perder.

Revisando frenéticamente en su bolso, haciendo a un lado casi todo, se enfocó en el bolsillo oculto en el que guardaba el viejo galeón del ED. El mensaje les llegaría a todos, James tenia que aparecer, y quien se lo había llevado iba a conocerla.

Lo menos que esperaba Hermione es que su bolso empezara a calentarse, al principio pensó que era alguna broma que le estaban jugando los chicos, luego se acordó que todos ellos por consenso general aun conservaban los viejos galeones del ED. Algo serio debía estar pasando para que se calentara, no dudo en tomarlo y salir corriendo en busca de Ron y Harry… si la llamada era de quien estaba pensando entonces tenían que moverse rápido… era de noche y la mayoría estaban durmiendo, Ron estaba en su cuarto, de hecho estaba roncando, sin muchas contemplaciones agito su varita y un chorro de agua cayo de lleno en su rostro.

_ ¿Qué diab….?

_Ginny está pidiendo ayuda, levántate ahora que voy por Harry.

Sin darle tiempo a replicar salió de la habitación a toda carrera, en medio de las exclamaciones de los retratos a su espalda y uno que otro crujido, la habitación de Harry estaba en el corazón del viejo castillo, mas por capricho de los elfos domésticos que por decisión del pelinegro.

Al llegar al cuarto Harry ya estaba saliendo de allí, preparado. Una expresión fiera en su rostro que casi le hizo compadecer a quien estuviese causando problemas. Antes de que pudiese abrir la boca se escucharon pasos apresurados a su espalda, Ron y Draco venían en la retaguardia. El rubio aun con su ropa de dormir y una bata elegante de seda encima de todo, la poca luz de la luna que entraba por los ventanales le daba un aspecto etéreo, casi como si fuese un ser de otro mundo.

_ ¿Qué sucede?- inquirió Draco, casi sin aliento, deteniéndose justo frente a ella. Ron estaba ataviado igual que Harry, ya estaban en modo Auror.

Harry y Ron la miraron, a la espera de más información.

_ Es Ginny. Esta en el Callejón Diagon, sé que un encuentro entre ambos significa que se pierde todo el procedimiento pero…

_ Algo serio debe haber pasado- corto Harry.

_ No podemos ir todos- atajo Hermione.

_ Por supuesto que podemos- intervino Ron.- En estos momentos no debería importarnos mucho el juicio, si a Gin no le importó pedir ayuda eso quiere decir que la situación es seria.

_ No lo digo tanto por eso. No podemos correr riesgos, recuerden que esa gente también anda detrás de Draco, no sería conveniente que nos acompañara, en especial si en medio de la confusión logran ponerle las manos encima. Por no mencionar que una vez que eso ocurra nuestras posibilidades de encontrarlo son casi nulas.

Ante eso no podían discutir demasiado.

_ Granger tiene razón- concedió Draco. Aunque todo en su interior le gritaba que desestimara sus palabras y se apareciera con ellos. No quería estar en el camino.

Y cuando los otros tres desaparecieron empezó su calvario.

Aparecieron en el Callejón Diagon en medio de la nieve, tiendas en remodelación y secciones casi desiertas eran una vista fría e impersonal que solo añadía a la aprehensión que sentían. La primera en encontrar a Ginny fue Hermione, la pelirroja estaba de pie frente a lo que era una mancha de sangre en la nieve, una pila de paquetes abandonados estaban esparcidos por el suelo, algunos de ellos arruinados por la nieve o chamuscados por lo que sin duda era un rastro de magia destructiva. Harry no necesitaba ser un genio para saber que esto se trataba de James, algo le había pasado a su hijo.

Ron empezó a buscar rastros en el lugar, su mano libre posada en su hombro y eso era lo único que lo estaba anclando al presente. Si bien era inútil reflexionar sobre quien tenía la culpa de lo ocurrido, no podía evitar sino culparse a sí mismo.

Por todo, por parte.

Apenas Hermione llego a su lado, Ginny se derrumbó en toda regla, les explico que estaban haciendo las compras navideñas, cuando James le dijo que estaba cansado de comprar los regalos y quería distraerse un poco, sobre cómo se separaron acordando encontrarse en el Caldero Chorreante y que salieron a buscarlo cuando James nunca apareció.

Todos ellos sobrevivieron una guerra. La cantidad de sangre que estaba en la nieve no era la que producían simples rasguños.

_ Ataco más de un individuo. Esto fue algo planeado, aunque por todo este desastre, Jamie debió darles un infierno de pelea.- comento Ron, analizando la escena con ojo crítico, tratando de desapegarse para mantener la objetividad.

_ No creo que se lo hayan llevado- intervino Harry al final- Tanto Gaunt como Riddle son individuos a los que les fascina alardear sobre sus triunfos. Si ellos realmente tuviesen a James ya hubiesen buscado forma de contactarnos. De alguna manera, aun malherido como estaba, James debió escapar. El asunto es… ¿A dónde?

_ Estaba malherido así que las posibilidades… son infinitas. La aparición pudo haber ido mal en cierto punto.- teorizo Hermione sin encontrarles la mirada. Todos sabían lo que pasaría si la aparición había ido mal, eso, sumado a las heridas que James sostenía por la pelea, eran sin duda un ticket de ida y sin regreso a la muerte si no lo encontraban.

_ Creo que lo mejor es dividirse y buscar en los lugares a los que puede haber ido.- concluyo Ron- Gin, tú y Corner vayan a tu casa a buscar y luego pasen por la Madriguera. Harry, Mione y yo buscaremos pistas aquí y luego exploraremos los rastros y a donde llevan. No podemos pedir asistencia del Ministerio porque no se sabe hasta qué punto está infiltrado.

Divididas las tareas, todos se pusieron manos a la obra, el tiempo era esencial.

Entrar en la casa fue sencillo, de nuevo tenía mucho que agradecer a su difunta madre por la sangre Black que compartían, si bien no tuviese otro motivo para apreciar a alguno de sus padres. La casa estaba polvorienta y abandonada, poco quedaba que diera testimonio de su antigua gloria. Y después de que este lugar hubiese sido el cuartel de la maldita Orden del Fénix guardaba sus dudas con respecto a los objetos que pudieran quedar en la casa que resultaran de utilidad, pero quería dinero y eso sí que podía obtenerlo al robar algún objeto de valor que escapara a la purga que realizo la Orden del Fénix.

Era despreciable quedar reducida a robar teniendo en cuenta de donde provenía. Lo que ciertamente no se esperaba era encontrar a un chico tirado en el suelo del recibidor en medio de un charco de sangre. Al principio, pensó en dejarlo a su suerte, pero pensándoselo mejor, agito su varita sobre la figura inconsciente para estimar el daño, casi de inmediato sintió los rastros de las artes oscuras en todas las heridas. Y no eran cosas de principiantes, bien, esto solo podía ser cosa de la banda de Gaunt. Ahora, curiosa, decidió sanarlo.

Solo que no podían quedarse allí, sin duda alguna estarían buscando a este chico y revisarían este lugar tarde o temprano, alguien tan herido no era bueno cubriendo sus huellas. Lanzando solo lo necesario para que su posible rehén no se muriera, abandono Grimmauld Place.

Algo cambio en el castillo, la tranquilidad que hasta hace poco sentía, se fue con repentina violencia, Scorpius abrió los ojos de par en par y salió despedido de la cama. Debía encontrar a su padre, ahora.

En la litera del otro lado, Albus estaba profundamente dormido, con todas las habitaciones del castillo realmente no era necesario que compartieran pero al final todos quisieron hacerlo, compartir habitación se hizo atractivo en busca de una mejor experiencia. Lily y Emma se hicieron muy buenas amigas gracias a ello. Sintió un tirón fuerte en el pecho, la urgencia por entrar en movimiento lo saco de sus contemplaciones, tomando su varita y dando una última mirada a Albus, avanzo siguiendo sus instintos. Esos en los que aprendió a confiar ciegamente gracias a las clases de su padre.

Avanzo hasta que encontró una figura encogida en el suelo, apoyada contra la puerta de madera y el marco de piedra.

Antes de poder acercarse escucho como alguien venia corriendo por el pasillo, se apartó y quedo frente a frente con su madre, quien al ver a la figura encogida en el piso se lanzó a su lado.

_ Draco- musitaba ella, apartándole el cabello del rostro, largas hebras platinadas que se encontraban pegadas a su rostro sudoroso.

Scorpius solo acertó a quedarse allí, paralizado, hasta que sintió una punzada aguda en el pecho. Era dolor, y frío a la vez. Cuando estaba a punto de caer al suelo, alguien lo aferro por atrás, antes de perder la consciencia, lo último que vio fueron unos ojos verdes.

Albus…

En medio de todo el caos de la búsqueda, Harry era consumido por la inquietud y una sed de sangre y destrucción que lo asustaba. Bien, su hijo mayor estaba desaparecido, era obvio que sintiera intranquilidad hasta cierto grado, pero esto se trataba de algo más. Una sensación incomoda en el pecho, que a medida que pasaban las horas aumentaba hasta trancarle la respiración, y una urgencia nada explicable por regresar a Dunottar se hacía mayor conforme progresaba el tiempo, una voz al fondo de su mente le advertía que se le olvidaba algo importante pero en medio del aturdimiento, la búsqueda y el creciente malestar… no daba para mucho.

Hermione le daba miradas de soslayo, cada vez con mayor preocupación.

No se imaginaba que aspecto debía presentar, Ron estaba ocupado sirviendo de enlace con Corner y Ginny, a los cuales no quería ver, dicho sea de paso.

_ Harry… ¿Estas bien?- al final Hermione no se aguantaba la preocupación. Los dos estaban sentados en la casa de ella, esperando a que Ron regresara de la Madriguera. Su último hallazgo en Grimmauld Place había resultado en una discusión a gran escala. Era obvio que James apareció allí luego de huir de los atacantes del Callejón Diagon.

Pero ahí, el rastro se desvanecía.

Y era obvio que quien lo tenía era Delphini Riddle, era la única que podría de alguna manera acceder a la casa, por su sangre Black. Pensar que James, malherido, estaba en manos de alguien que sin duda alguna debía tener unos cuantos trastornos mentales (teniendo en cuenta quien era su padre) era algo que lo cargaba en continuo estado de tensión.

Ron apareció frente a ellos, algo en su gesto malhumorado le decía que no quería escuchar que fue lo que se dijo en la Madriguera. A estas alturas, Ginny le valía mil demonios, en lugar de la chica con la que se había casado parecía que estaba lidiando con una persona completamente distinta a la que no comprendía y con quien no quedaba manera de llegar a algún entendimiento.

Las esperanzas que Arthur, Molly o cualquier otro integrante de la familia guardaran por una reconciliación se fueron por la ventana después de lo de hoy, quedaba clarísimo que aquello era insalvable después de algunas de las cosas que Ginny le grito en medio de la reunión familiar, y por Merlín que ya estaba cansado de ser pintado como el malo del cuento porque ciertamente no podía leer mentes y si ella estaba tan infeliz con él, entonces debió decírselo desde un principio.

_ ¡Harry!- Hermione al parecer se cansó de su falta de respuesta, estaba parada frente a él con el ceño fruncido y las manos en las caderas, una respuesta era imperativa…

_ Estoy bien.- replico Harry al final, sin mucho deseo por expresarse en voz alta. Y ella hubiese seguido con el interrogatorio de no ser por Ron.

_ James no ha estado por la Madriguera, tampoco en casa de Bill o George. Ginny dio una vuelta en su apartamento, ni siquiera en la zona hay rastro. Eso solo deja Grimmauld Place y si allí no encontramos rastro entonces… debemos dar la alerta- se notaba que eso ultimo era lo que menos quería hacer Ron, y Harry estaba de acuerdo.

Los tres se aparecieron en Grimmauld Place rápidamente. Solo de lo poco que quedaba allí podrían trabajar en encontrar a James…

Materializarse en el vestíbulo oscuro de la casa fue demasiado al parecer, el grito de Hermione fue la única advertencia que tuvo, estaba colapsando sin siquiera darse cuenta y aquella inquietud se transformó en desesperación, encontrar a James y regresar a Dunottar era lo único en su cabeza cuando perdió su larga batalla con la inconsciencia.

La casa era oscura y las buenas habitaciones estaban limitadas a dos, el cuarto principal y la sala de reuniones, la que antes era el comedor formal. Si quería que su rehén sobreviviera no quedaban dudas de a donde debía ser atendido. Su llegada intempestiva, sin recursos económicos pero con quien sin duda alguna era el hijo mayor de Harry Potter fue recibida con vítores de sus seguidores más radicales (a los que debía vigilar de cerca) después de todo no iba a tomarse el trabajo de salvar la vida de James Potter para que alguno de ellos lo matara en un ataque de ira.

_Rowle- la mujer le dedico una mirada desdeñosa por el tono en que se dirigió a ella, pero la siguió sin chistar por los pasillos casi en ruinas gracias a que el Ministerio los dejo sin nada.

La habitación principal, lejos de su antigua gloria, al menos estaba limpia. Tendieron a Potter en la cama y empezaron a trabajar en silencio con lo poco que tenían a la mano. La mirada de reproche de Eufemia no era una sorpresa. Con tan escasos recursos como los suyos, gastar provisiones en sanar a un enemigo era algo que podía ser cuestionado por más de uno cuando la euforia de tener a uno de los Potter se pasara.

_ Ya no sé qué es lo que pretendes o en qué dirección vas. Y no estoy muy segura de que Rodolphus fuese la persona indicada para que le hicieses caso. ¿Qué pretendes lograr con todo esto? Solo lo veo terminando mal.- repuso ella, haciendo a un lado las pociones y el cuenco de agua una vez terminaron de limpiar y vendar las heridas.

Sin molestarse en esperar una respuesta a su pregunta, la mujer abandono la habitación. La puerta se cerró a sus espaldas sin un sonido y Delphi quedo sola contemplando a… ya no sabía si su prisionero o una herramienta para la negociación.

De lo que si estaba segura era de una cosa. Los Malfoy. Debían pagar por haberla abandonado.

Y Potter… ya vería que hacer con él.

Isabella caminaba de un lado al otro en la habitación que compartía con Draco. En la cama Draco y Scorpius estaban tendidos uno al lado del otro. Transportarlos a la habitación requirió la ayuda de un aterrado Albus Potter y un inescrutable Lucius Malfoy. Al menos todavía no estaban demandando explicaciones de su parte, pero la mirada que le dedicaban Narcisa y Lucius de rato en rato era clara, no saldría de toda esta situación sin compartir algunos secretos si es que Draco no despertaba pronto y ella se encontraba en la incómoda posición de dar respuestas a todos.

Albus Potter no se despegaba de Scorpius. Y cuando Lucius no estaba observándola a ella, estaba con su mirada clavada en Albus, como un halcón. Seguramente al corriente de lo que pasaba entre los chicos y por el agarre que tenía en su bastón, aquello era algo que no aprobaba.

Lily Potter para su sorpresa, le devolvía la mirada asesina a su suegro sin siquiera un poco de vacilación, Albus estaba tan centrado en Scorpius que no se percataba o prefería ignorar a Lucius.

Las barreras alrededor de la propiedad no dejaban que se convocara a un sanador, y no es como que uno de ellos fuese de mucha ayuda. Lo que estaba afectando a Draco era algo que solo se resolvería al regreso de Potter. Isabela ya tenía sus manos llenas manteniendo a Draco con vida sin que se notara lo que le estaba costando hacerlo.

Merlín, permite que regresen pronto, no voy a resistir mucho más.

Cuando Harry colapso muchas cosas pasaron por la mente de Hermione pero por suerte Ron fue rápido en reaccionar y atraparlo antes que se abriera la cabeza contra el suelo. Poniéndolo en el sofá empezaron a lanzar cuanto hechizo de diagnóstico sabían para averiguar que era lo que estaba mal con él. Desde hace rato debió haber presionado por información, desde que se dio cuenta de su obvio malestar. Pero con todo el asunto de James…

_ Sea lo que sea que este mal con él, no es algo que un sanador pueda arreglar y tampoco podemos llevarlo a San Mungo- Hermione estaba lista para llorar… solo estaba manteniendo la cordura porque Harry y James la necesitaban.

_ No podemos seguir así, será mejor que regreses con Harry a Dunottar hasta que se sepa que es lo que ha pasado. Al menos allí puedes cuidar de él, yo seguiré con la búsqueda de James, es lo que él hubiese querido. Y… tú tienes mejores probabilidades de saber qué es lo que está mal. Lo que sea que necesites lo tendrás. Usa esto- saco su insignia de Auror alargándosela a ella.- eso te garantiza un pase directo para hablar con Kingsley y conseguir ayuda si llegas a necesitarla. Estoy seguro que Malfoy podrá ayudar en algo.

Divididas las funciones, Hermione aferro a Harry desapareció, dejando a Ron con la tarea de encontrar a Delphini Riddle y con ella, a James.