Hola, estoy consciente que mi nivel de productividad no ha sido precisamente alto comparado con el de otros escritores, pero lo cierto es que no quería subir algo con lo que no me sintiera medianamente satisfecha.
Muchas gracias a todos.
Apareciendo en medio de un pandemónium que dejaba en ridículo al Ministerio en una de sus populares crisis de prensa, Ron se tomó unos momentos para contemplarlo todo y decidir un curso de acción. Draco y Scorpius Malfoy estaban tendidos en unas camillas obviamente conjuradas. Isabela estaba sentada entre ambos, alternando su atención entre uno y otro (ninguno de los dos con buen aspecto) Narcisa Malfoy estaba sentada al otro lado de Draco y no tenía ojos para nadie sino para su hijo. Lucius Malfoy y Lily se lanzaban miradas mordaces el uno al otro. Albus estaba sentado junto a Lily y no apartaba la mirada de Scorpius; parecía que saldría disparado de la silla si no fuese porque Lily lo sujetaba bien (ese debía ser el motivo por el que Lily y Lucius se miraban como si quisieran matarse) y la varita de la pelirroja estaba en una posición muy familiar para Ron.
Levantando a Harry como pudo y depositándolo en una silla libre Ron no estaba ni cerca de entender que pudo haber pasado en solo unas horas de ausencia.
La primera en percatarse de su llegada fue Lily.
_ ¡Papa! - grito, saliendo disparada de su asiento y lanzándose a la silla casi llevándose a Ron por el medio, todo lo demás olvidado en su preocupación.
Albus llego junto a ellos, pero su atención estaba enfocada en Ron como demandando una explicación. Y ver de frente los ojos de Harry, aunque fuesen los de Albus…fue el empujón necesario para que Ron recuperara el aplomo.
_ No sé qué está mal con él. Pero no es seguro llevarlo a San Mungo en este momento, no sabemos quién pueda estar allí filtrando información y a que bando pertenezca. - explico Ron- Desde que salimos se estaba sintiendo raro y de un momento a otro colapso sin más. Hermione se quedó a ver que podía resolver, no debe tardar en regresar.
Regresar a casa con las manos vacías no era como Ron deseaba cerrar el día, mientras más tiempo pasara menores eran sus probabilidades de encontrar alguna evidencia que ayudara a acelerar la investigación. Y eran tantos asuntos…
Harry definitivamente no estaría feliz.
...
Delphini era una mujer en una misión, sin tiempo que perder cuando apareció de vuelta en la que fuera la mansión Rowle, deposito su carga en la cama sin pensar en el desastre que haría la sangre en sus sabanas. No quería ser molestada por lo que no le quedó más remedio que instalar a Potter en la que era su habitación, una de las pocas recamaras habitables en la decrepita casa.
Sin tener la paciencia para desvestirlo sin romper la camiseta, la corto para observar mejor la extensión del daño… el sangrado provenía de una herida en su costado que se veía bastante desagradable y sin duda del golpe que tenía en la cabeza.
Sin duda alguna en el armario tenia las provisiones necesarias para tratarlo. Serian unas horas largas, pero a fin de cuentas esto podía resultarle útil. Con uno de los hijos de Potter en su poder no sería tan difícil reunirse con él. Pero no podía arriesgarse si es que quería ser exitosa. Bajo ningún concepto podía entrar en el radar del Ministerio. Ya era suficientemente malo que Draco Malfoy estuviera al tanto de su identidad y esa fue la razón de ir por el en primer lugar… aunque ese fue por su parte. Las leyes que estaba promoviendo en el Wizengamot los favorecían y por ello no podía permitirse volver a atacarlo, todo lo contrario. Por el bien de su gente debía asegurarse de que esos cambios que Malfoy quería implementar se cumplieran.
Aunque sus planes personales eran otro asunto… uno muy distinto.
Trabajo en James Potter rápidamente con la eficiencia que le daba haber tenido que tratar las heridas propias y las de su gente después de sus redadas o enfrentamientos con los Aurores.
Cuando estuvo convencida que Potter estaría bien, guardo las pociones y limpio el desastre sobre y alrededor de la cama, tomo una manta de la esquina y se dirigió a la butaca de la esquina. Tenía al menos unas cinco horas para dormir antes de que Potter recuperara la consciencia y con esas heridas el pelinegro no iría a ningún lado. Pero confiarse en ello no era sensato y no podía confiar en nadie más para vigilarlo.
…
James recupero la consciencia como a empujones. Primero registro que se encontraba en una superficie suave y limpia, alguien trato sus heridas, aunque lo dejo sin camisa. Sentía algo de frio y la habitación estaba muy oscura para su gusto. ¿Dónde se encontraba? Lo último que recordaba era haber escapado de esos magos que lo atacaron camino a Sortilegios Weasley y aparecer en Grimmauld Place… para ese momento estaba muy mareado por la pérdida de sangre y termino cayendo al suelo y dándose un buen porrazo con la pata de una mesa.
Bien, entonces alguien lo encontró. Pero... ¿Quién?
Escucho el sonido de algo pesado caer al suelo, no un objeto solido sino… tela.
Moviéndose lo menos posible para no alertar a la persona que se encontraba en la habitación con él y no reabrirse la herida, James giro la cabeza en dirección al ruido y se encontró contemplando a una chica con la espalda al descubierto, el tatuaje de un pájaro ocupaba casi toda su espalda, su piel era pálida y su cabello parecía estar teñido porque… ¿Cómo era posible que alguien tuviese cabello negro, rubio platinado y azul eléctrico? Todo a la vez.
James rápidamente desvió la mirada, la habitación estaba limpia pero el papel tapiz estaba sucio o desencajado, la butaca de la esquina que era donde estaba la chica, estaba rajada en el respaldo y parte del relleno caía en el viejo suelo de madera.
Todo paso en un parpadeo. La chica estaba junto a la butaca y de repente se encontró con una varita apuntada a la cara. Su rostro era delgado, en forma de corazón, su mirada era penetrante, esos ojos una mezcla de gris y azul se centraron en su rostro y todo en su postura daba a entender que no tendría reparos en maldecirlo hasta el infierno si era lo que debía hacer.
_ Veo que recuperamos la consciencia- comento ella- ¿Voy a necesitar atarte, Potter?
_ Eso depende… ¿Eran amigos tuyos los del comité de bienvenida en el Callejón Diagon? - inquirió James, sin retroceder un ápice y manteniendo su mirada firmemente en el rostro de la bruja… pese a que tenía suficientes razones para mirar hacia abajo.
_ Si hubiesen sido mis amigos no estaríamos hablando- dijo ella, con una sonrisa que solo podía ser interpretada como feroz.
James la estudio atentamente en busca de cualquier señal que indicara que le podía estar mintiendo…
_ No salgas de esta habitación. Nadie sabe que estas aquí… tu padre no es muy popular en esta casa.
Ella no parecía disgustada porque James la hubiese visto casi desnuda… aunque ciertamente ese no fue su movimiento más inteligente estando a su merced, herido en una ubicación desconocida y sin su varita. Bien, demonios.
No estaba atado por lo que ella debía estar bastante confiada en que no podía moverse por sí mismo y… en que si conseguía llegar a alguna parte no podría escapar.
El armario de la esquina emitió un chillido bastante desagradable cuando ella abrió la puerta para rebuscar en su interior.
_ Vale, ya que sabes mi nombre y yo no sé el tuyo… ¿no crees que deberías presentarte? - dijo James, sin quitarle la mirada de encima, todo el ratón diciéndose a sí mismo que era porque no sabía que tan peligrosa podía ser… no tenía nada que ver con que ella estuviese semidesnuda en la misma habitación… nop.
¿A quién demonios engañaba? Estaba perdido en ese ámbito, y cuanto antes lo admitiera mejor.
_ Si esa es la forma en la que hablas con las chicas no debes ser popular por mérito propio- dijo ella con burla. - cuando abandono el armario llevaba una camiseta enorme que le llegaba hasta medio muslo.
_ Dice la que me secuestro y me está dando una vista gratis de todo- comento James, si pudiera se hubiese encogido de hombros, pero con solo darse la vuelta en la cama la herida en el costado le enviaba punzadas desagradables.
Si ella se enfadó por el comentario, no lo demostró. Y luego de hecho el comentario tuvo que admitir que fue una redomada estupidez. Si ella decidía que quería mandar su esquelético trasero al infierno aun después de haberle salvado la vida, no tendría oportunidad de defenderse.
_ Voy a fingir que eso que acabas de decir fue por abrirte la cabeza de un porrazo- dijo ella, en un tono dulzón que no engañaba a nadie, menos cuando James tenía un primer plano de la mirada asesina que le estaba dirigiendo- Me sirves vivo, no muerto. Pero supongo que podría enviarle alguna parte tuya a Harry Potter como regalo de navidad, para que no te extrañe tanto.
Sin hacerle otro comentario ella abandono la habitación, sin molestarse en atarlo.
James no sabía si debería agradecer ser tan afortunado o sentirse ofendido por no ser considerado una amenaza. Y por supuesto tenía cosas más importantes en que pensar que en su misteriosa "salvadora".
Hermione no era una campista feliz. Su investigación por cualquier fragmento de información que pudiese llevarla hasta James se vio interrumpida cuando tuvo que ir a la oficina por un "asunto urgente" que nadie terminaba de aclararle. Por ello, ahora estaba en su despacho con un giratiempo experimental entre manos.
No había visto uno de esos desde su incursión con Harry en el Departamento de Misterios y un dispositivo como ese en las manos equivocadas ciertamente podía provocar una desgracia. Ahora comprendía porque querían que fuese a la oficina cuanto antes. Nadie pensaría en buscar algo como eso en su oficina. ¿verdad?
Pero no podía confiarse y si ese giratiempo caía en manos de las personas que estaban enfrentando ahora, mismos que infiltraron exitosamente el Ministerio…
Creo un duplicado del giratiempo y lo escondió en la bóveda de su oficina. El original estaba dentro de su bolso junto con el expediente de su creador, Theodore Nott.
De momento no podía hacer nada más.
El fracaso no le sentaba bien. Sin importar en que. Y que un mocoso de 17 años se le escapara de entre los dedos no ayudaba a controlar su genio. Era la cereza del pastel.
Incapaz de ponerle las manos encima a Theodore Nott de momento no le quedaba de otra sino tratar de averiguar en donde podrían tener guardado el giratiempo que le confiscaron. Desde la incursión de Potter y sus amigos en el Departamento de Misterios se hizo creer a la opinión pública que no quedaban giratiempos. Que todos ellos se destrozaron cuando la estantería en la que los guardaban fue destruida por una maldición perdida. Y si, gran parte de los giratiempos reglamentarios fue destruida, pero ni por asomo se destruyeron todos.
Era cuestión de tiempo para que alguien con suficiente tiempo y recursos (como Nott) se fabricase su propio giratiempo a falta de acceder a uno por medios oficiales. Y un giratiempo era una herramienta valiosa con la que podrían avanzar en su agenda. El Ministerio no sabría que lo golpeo si los atacaban desde el pasado y empezaban por pequeños proyectos ¿verdad?
Aun así, era una lástima haber perdido a James Potter porque tenerlo como rehén hubiese asegurado colaboración por parte de las mayores molestias para su plan, Potter y los Weasley.
Delphini era otro asunto. De momento tenían una tregua bastante tensa. Pero no era tan idiota para pensar que ella se quedaría en las sombras mucho tiempo. Buscaría hacerse con el control de la situación tal como el mismo lo estaba haciendo si la conocía bien. Después de todo eran familia, pese a que no estuvo alrededor para sus años formativos.
…
Maldecir a Rita Skeeter por la ultima pila de basura que publico en El Profeta se sentía de maravilla, aunque a fin de cuentas el daño ya estaba hecho. Ella quería ganar el juicio contra Harry, sí. Pero no a costa de que la gente lo acusara de amañar el juicio. Y en medio de toda esta situación con James desaparecido no tenían tiempo de andar lidiando con Rita Skeeter y su camada de periodistas amarillistas que venderían todo por una "historia". Pero iba a demandarlos hasta dejarlos en la calle y si era posible en ropa interior, esos malditos se arrepentirían de haber nacido cuando acabara con ellos y eso no era negociable. No le importaba que se ganara una fama tan mala como Harry en lo que a los periodistas se refería. Después de todo los muy malditos hicieron bastante oro amargándole la vida y metiéndose con sus hijos.
Por supuesto Michael la estaba ayudando en todo lo que podía, ya habían pasado dos días desde que James desapareció y todavía no tenían idea de quien se lo había llevado o por qué. Se sentía tan culpable por todo. Si tan solo hubiese cedido y lo hubiese acompañado a visitar a George ese día… pero lo cierto es que estaba cansada de enfrentar el reproche de su familia.
No quería ir a ver a George y Angelina para que estos la miraran con reprobación.
Ya enfrentaba suficiente de esa mierda cuando salía a hacer las compras, cuando paseaba con Michael, cuando iba a trabajar o incluso cuando trataba de leer las noticias o escuchar la radio. Estaba tan saturada de todo y solo deseaba hacer las maletas y salir de ahí. Y eso antes de que James desapareciera. Ahora pasaba las horas como en automático, arrastrándose a donde se suponía que debía estar y haciendo lo que se esperaba de ella, todo el tiempo con la mente consumida por la angustia e imaginándose toda suerte de escenarios espantosos. Las ojeras eran cada vez peores y no se molestaba siquiera en ocultarlas.
¡Su hijo estaba desaparecido, maldita sea! Y sus otros dos hijos estaban en quién demonios sabía dónde. Uno de ellos odiándola.
Sí, no estaba pare recibir o aguantar reproches de nadie.
Por ello cuando alguien empezó a llamar a la puerta de su diminuto apartamento como si la vida se le fuese en ello, Ginny aferro la varita con mano temblorosa. Si era a causa de la falta de sueño, la angustia o la furia, nunca lo supo.
No fue hasta el día siguiente que Hermione se percató de algo extraño cuando estaba vaciando su bolso, Harry estaba recuperándose de lo que sea que le haya ocurrido y Draco no estaba mucho mejor. Algo no terminaba de cerrarle con respecto a esos dos y era consciente que le estaban ocultando algo. Los artículos de los periódicos en los últimos días eran despreciables y ella estaba preparada para demandar.
Cuál no sería su sorpresa cuando Michael Corner la contacto para hacer una demanda conjunta a todas las publicaciones. Quizá porque era un trabajo titánico hacer tal demanda, lo cierto es que le vendría de maravilla porque era algo que se moría por hacer desde hace años. Desde que publicaron el primer artículo en el que se metieron con Albus.
Bien, el giratiempo y el expediente de Nott estaban en su poder. El problema no era que algo faltara en el bolso, sino que algo sobraba en el bolso.
Una varita mágica que le parecía muy familiar y un trozo de pergamino.
Sin perder el tiempo Hermione salió despedida a buscar a los demás.
En el pergamino estaba escrito lo siguiente:
El Caldero Chorreante, viernes por la noche. Ultima mesa a la izquierda.
James no llevaba cuenta de los días en que estuvo confinado a esa habitación en la que despertara con esa chica como única compañía, cualquiera pensaría que estaría alerta en especial al no tener una varita con que defenderse, pero nadie le hizo daño cuando decidió desobedecer advertencias y se aventuró a explorar la casa. Era una mansión en ruinas que ciertamente le recordaba a Grimmauld Place (aunque estaba en peores condiciones) en las mejores habitaciones acampaban 7 o más personas. Todos ellos estaban vestidos con túnicas muy viejas y remendadas. Era obvio que no contaban con muchos recursos. Prescindir de una habitación para alojarlo no debió ser algo que estuviesen dispuestos a hacer con facilidad. ¿Para qué lo trajeron? ¿Acaso habrían tratado de contactar a su padre? Trataba de recordar que toda esa gente cometió atrocidades en el pasado (a estas alturas ya sabía que muchos de ellos fueron mortifagos), pero era difícil seguir resintiéndolos por algo que el mismo no tuvo que vivir, además en la residencia también había niños pequeños. Era obvio que aquello hacía las veces de refugio, no de centro de operaciones.
_ Nunca escuchas lo que te dicen ¿Verdad? - dijo una voz fría a sus espaldas.
Era la misma chica … Delphini. Al final de tanto molestarla ella cedió dándole un nombre, aunque nunca logro sacarle su apellido.
_ Nunca hago lo que me dicen en mis mejores días. Menos ahora- respondió James sin retroceder un ápice.
Ella arqueo una ceja y algunos de los que deambulaban pasillo abajo se detuvieron para contemplarlos pese a que James ya llevaba un tiempo en la casa al parecer nadie se terminaba de acostumbrar a como desafiaba a quien era su líder.
_ Esto no es Hogwarts o la casa de tu padre, Potter. - concluyo ella- Y no podemos seguir malgastando recursos contigo.
James se tensó, ¿Qué quería decir con eso? ¿finalmente lo mataría? ¿Para qué lo había salvado entonces?
_ ¿Son todos los Gryffindor tan dramáticos como tú? - inquirió ella, con lo que sin duda era burla en la voz. Sin esperar respuesta, añadió- Sígueme.
Y a James no le quedo de otra sino seguirla por los oscuros y mugrosos pasillos de regreso a la habitación de donde salieron.
Estaba ansioso por saber que era lo que quería su "secuestradora" aunque no se sentía tan amenazado teniendo en cuenta que se encontraba en manos de desconocidos.
Nunca ni siquiera en sus peores momentos cuando estaban en guerra con Voldemort sintió tanta desesperación. ¿De que servía todo ese entrenamiento? El poder que todo el mundo estaba convencido que poseía a pies juntillas… eso no servía para nada si no lo ayudaba a encontrar a James.
Con todo lo vergonzoso que era admitírselo estaba bastante cerca de alcanzar su límite. Nada era más importante que encontrar a James sano y salvo, esta era la primera ocasión en la que los múltiples reproches de Ginny tenían algo de fundamento. Un asidero. Y estaba convencido que todo este desastre solo volviera a morderle en el trasero cuando retomaran el juicio.
Todo en lo que pudo recolectar hasta el momento lo guiaba a callejones sin salida. La única manera de encontrar a James era que quien fuera que lo tuviese se contactara con ellos. No estaban siquiera cerca de encontrar a Gaunt y menos a Delphini.
Y en medio de todo ese criadero de lechuzas Harry no estaba ni cerca de entender qué demonios estaba pasando.
Y por supuesto era en momentos como estos que aparecían los carroñeros a hacer leña del árbol caído. Malditos periodistas.
Juicio de Custodia Weasley vs Potter
¿Un caso perdido?
Por Lila Turpin
La cita que nos reúne esta semana mis amados lectores, es discutir el sonado Juicio de Divorcio de Ginebra Weasley contra su famoso exesposo Harry Potter. Todos hemos escuchado algo de esto pese a todos los esfuerzos que está haciendo la corte para asegurar la "seguridad" e "imparcialidad" de todo el asunto. Pero es deber de esta fiel servidora preguntarse, si acaso todo este cierre a los medios tiene por motivo ocultar algo más nefasto, no es para nadie un secreto que el Salvador del Mundo Mágico tiene una relación abismal con los reporteros. En mi sed de informar y conseguir una fuente confiable me he visto obligada a hablar con personas que no habría consultado antes. Pero mis esfuerzos fueron infructuosos, este juicio de separación es uno de los más protegidos de nuestra historia. Presencie como un escribiente del Ministerio fue silenciado a media frase solo por intentar decir el nombre de uno de los hijos de Potter. Y… como una figura tan celebre y querida en el mundo mágico, muchos dirían que Ginebra Weasley perdió el seso por siquiera intentar un juicio de esta naturaleza contra Potter y eso es lo que realmente deberíamos cuestionar. ¿Acaso no está ella en derecho de tomar decisiones sobre su vida personal y el futuro de sus hijos? ¡Todos sienten que tienen el derecho de opinar o conocer la vida de Harry Potter! (se sobreentiende que también la de esta mujer, que hasta hace nada fue su esposa) Y miles fueron los que salieron a condenarla por el simple hecho de alzar la voz. Como uno de los magos más poderosos de todos los tiempos, equiparado a Lord Voldemort y Albus Dumbledore en términos de poder, Harry Potter es una de las figuras con mayor importancia de nuestra era y quizá, alguien a quien conviene mantener contento. ¿Ven por donde voy? Con todo este secretismo sería muy fácil arreglarlo todo de forma en que las acusaciones de Ginebra Weasley (que pudiesen resultar legitimas) sean desestimadas sin mayor ceremonia. Muchos son los que defenderán al señor Potter diciendo que no sería capaz de apañar semejante injusticia menos aun después de lo que sufrió a manos de la gestión de Cornelius Fudge (recordado como el Peor Ministro de esta era) y su sub secretaria Dolores Jane Umbridge (recordada como la Peor profesora de Hogwarts).
Es el deseo de esta fiel servidora que todas las dudas del publico sean aclaradas, que sean acallados los rumores y falsas ideas que circulan por el Ministerio y las calles, cada una más fantástica que la anterior…
Harry no tuvo el estómago de terminar el artículo, y ciertamente su opinión de que todos los reporteros eran crías del infierno se veía legitimada cada vez que caía en sus manos alguna nota de prensa que hacia alguna referencia suya o a su familia. Aun si estuviera viviendo como un ermitaño esa sarta de canallas se las arreglaría para hacerlo quedar como un aspirante a asesino serial o Lord Tenebroso. Rita Skeeter debía estar orgullosísima de su generación de relevo, despachaban tanto veneno con sus plumas como ella en su momento…
_Esa… ¡maldita perra! - yup, Hermione encontró el articulo también.
_ Cielo…- trato de aplacarla Ron.
De ser otras las circunstancias, Harry estaría riendo por lo bajo. Cuando Hermione adoptaba ese tono de voz era mejor tener cuidado.
_ Eso que publico la puede meter en una buena y esta vez no se la pienso dejar pasar...- siguió Hermione, y Harry podía escuchar el sonido de sus tacones contra el suelo de madera de la salita de té. Cada vez que una nota sensacionalista de ese estilo golpeaba las calles, Hermione insistía en que debían demandar indemnización del periódico y todos los que se hicieran eco de ello. Pero Harry siempre la atajaba (con ayuda de Ron)
_ Si Harry no ha querido hacer nada…- empezó Ron, como siempre tratando de atajarla antes de que estallase.
_ ¿Crees que tiene cabeza para esto con lo de James? No, ya me encargo yo. Y si Ginny llega a hablar con ella, lo sabré. Con eso se va a hundir en el juicio. No me interesa que Corner me haya ofrecido ayuda para la demanda.
Si, Hermione cuando estaba enfadada era una fuerza a ser reconocida. Temible.
Aunque no podía culparla, todos estaban tensos desde el incidente de la nota en su bolso.
Una de las ventajas de trabajar a presión y a contra reloj era que Draco siempre sacaba a relucir lo mejor de su trabajo en tales circunstancias. Era una pena que todo se complicara a los niveles que lo hizo y que se encontrara tan debilitado físicamente, pero gracias al diligente trabajo de su asistente las cosas en el Wizengamot estaban en marcha. Así fuese con un bastón, asistiría a la próxima sesión para impulsar su agenda.
_ Ya su agenda para la próxima sesión del Wizengamot esta lista. Nadie ha hecho cambios a última hora de lo que se va a discutir en la próxima sesión, puede ser porque el Departamento de Relaciones Publicas del Ministerio parece un criadero de lechuzas gracias a ese artículo de Turpin. - Emmeline a duras penas levantaba la vista de la agenda en la que estaba llevando el control de todo.
_ Ah cierto- admitió Draco- siempre dije que en algún momento atacaría a Potter porque se negaba a darle una entrevista o contestarle cuando lo acorralaba en la calle. Es viciosa esa Turpin, creo que no le hará pizca de gracia ese proyecto de Ley que estamos presentando para esta ronda.
_ Creo que a nadie le hará ninguna gracia todos los proyectos que piensa presentar señor Malfoy- Emmeline sonaba divertida.
Y si, Draco amaba causar desequilibrio en el mundo estático e impasible de ese montón de momias empuja papeles, por ese tipo de incompetentes en el gobierno era que nacían seres como Voldemort. Su túnica del Wizengamot estaba colgada en la pared opuesta, no la usaba desde que lo secuestraran del salón en la mansión de Pansy… ya era hora de que hiciera un regreso contundente o ese montón de incompetentes iban a arruinar todo el progreso que consiguió.
Potter no va a estar muy contento con esto- pensó Draco (siempre que estaba nervioso volvía a llamarlo Potter en lugar de Harry)- pero tiene que hacerse.
El viernes debían reunirse con alguien y todos temían que fuese una especie de trampa, pero era lo único que tenían. Ya pasaron varios días desde que desapareciera el hijo mayor de Harry y Draco no creía en las coincidencias, esa nota debía de ser de quien sea que tuviese a James y esa reunión seria sin lugar a dudas para negociar su liberación. Que la próxima sesión del Wizengamot para aprobar leyes fuese el mismo viernes solo aumentaba la tensión que se respiraba en casa.
Con muchos proyectos en puerta todos estaban a punto de caerse muertos de cansancio o explotar por la ansiedad. Cada uno con un papel diferente que jugar.
Draco en particular era consciente que el tiempo se le escapaba como el agua entre los dedos, pero no se sentía con ganas de pensar en ello. al menos no ahora.
Cruzaría ese puente cuando tuviera que llegar. O cuando Harry lo confrontase de una vez por todas.
Quedaron muchas cosas por decir y no estaba ni cerca de haberle dicho todo lo que debería saber, pero… lo cierto es que no quería. Lo haría solamente cuando estuviese preparado, no antes.
