Storybrooke, actualidad
Hacía ya meses que Emma había derrotado al Hada Negra y a la oscuridad y todos vivían felices en Storybrooke.
Regina y Robin, a pesar de todas las dificultades por las que pasaron, vivían muy felices con Roland y Henry. Los cuatro se encontraban en Granny's comiendo como una familia.
Por irónico que parezca, ordenaron una tarta de manzana ya que era el postre favorito de Roland.
-Menos mal que te tengo aquí a mi lado, sino estaría dudando en probar esa tarta -bromeó Robin mientras miraban al pequeño devorar su parte.
Regina lo golpeó en el hombro.
-¿Puedo tomar otro pedazo? -Preguntó Roland. Tenía tarta esparcida por toda la cara y la boca llena.
-Claro que sí cielo -Respondió Regina, al tiempo que le servía otra porción -Sólo termina primero tu bocado antes de empezar con otro.
Mientras tanto, Henry permanecía callado en su lado de la mesa -¿Estás bien? -Preguntó Regina al cabo de un rato, a lo que el adolescente asintió -Te ves diferente.
-Estoy bien ma, sólo algo cansado.
-Bueno -Robin interrumpió y miró a Regina -Tu y yo podríamos ir a algún lado, mientras dejamos que Roland y Henry se queden y descansen en casa de David y Snow. Hace mucho que no salimos tu y yo.
-Me agrada ese plan -respondió Henry con entusiasmo.
-Bien, podemos pasar a dejarlos y…- Regina estaba a punto de sugerir algo cuando Henry la interrumpió.
-¡No! No se preocupen por nosotros, podemos caminar hasta allá, ¿verdad Roland?
El pequeño solo asintió, aún tenía la boca llena de tarta de manzana. Henry miró a Robin con complicidad, algo que Regina detectó al instante. De hecho, llevaban semanas comportándose extraño. Si estaban hablando y ella llegaba, ellos se callaban o fingían que no estaban hablando. Incluso un día antes a Roland se le salió decir que fue con Robin y Henry al bosque. Regina no entendía nada y eso la preocupaba.
-¿Qué se traen ustedes? No crean que no vi esa miradita
-Nada ma. Se me ocurrió que podrían ir a caminar por el bosque, es una tarde hermosa- dijo Henry tratando de cambiar el tema.
-Si Regina, los chicos estarán bien. Mira, que coincidencia- Robin señaló a la puerta.
Era David entrando, iba a recoger un paquete de Granny´s con la cena de ese día. Vio a los cuatro sentados en una mesa cercana y caminó hacia ellos.
-Hola chicos, ¿qué hay de nuevo?- saludo David con la característica bolsa de papel en la mano.
-Abuelo, ¿podemos quedarnos Roland y yo con ustedes esta noche?- preguntó Henry señalando a Robin y Regina con la mirada.
-¡Oh! ¿Es hoy?- respondió David casi susurrando- ¡Por supuesto! Será noche de películas. Traigo la camioneta, ¿Nos vamos?
Henry tomó su mochila y se levantó de la mesa, mientras Robin limpiaba los restos de tarta de la cara de Roland. Cuando terminó, todos se levantaron, pagaron la cuenta y se dirigieron a la salida.
Ya afuera, David se despidió de ambos antes de subirse a la camioneta. Henry se acercó a su mamá y le dio un fuerte abrazo, no es que fuera algo raro en él, pero Regina lo sintió diferente. Después volteo con Robin y lo abrazó también, le susurró algo y se separó dejándolo un poco confundido, con una sonrisa extraña. Roland se lanzó sobre su papá para darle un beso, luego fue con Regina e hizo lo mismo.
Los niños se subieron a la camioneta y ésta se alejó rápidamente dejando a Robin y Regina solos a la mitad de la calle.
-Oye Gina, ¿Qué quieres cenar?- dijo Robin sonriendo y tomando su mano.
