Stranger things no me pertenece. Todo este mundo es creado por los hermanos Duffer, yo solo hago este one shot por diversión y sin fines de lucro.


No sabia cuanto tiempo llevaba haciendo esta dinamica ni en que momento me habia acoplado a ella. Muchas veces me miraba al espejo donde mi rostro cansado me recibia con la misma expresión de no haber dormido ni un pelo; existian los días buenos donde yo podia descansar como un bebé después de la cena y una relajante lectura, pero existian otros en donde las pesadillas me atacaban, los ojos no querian cerrarse y no me quedaba de otra que estar viendo al techo de mi habitación esperando a que la luz del sol me diera la bienvenida a un nuevo día.

El pueblo de Hawkins habia caido en decadencia desde aquel "terremoto" -nosotros lo soliamos llamar como día en el que todo se fue al carajo- que azoto y provocó que varios de los habitantes huyeran por temor a lo desconociodo o porque sus casas fueron destruida; existiamos otros que decidimos quedarnos, y aprendiendo a vivir con esta nube de oscuridad que llegó para quedarse.

Al menos eso esperabamos hasta que nosotros encontraramos una solución.

Al ser sabado no me esperaba un gran evento hoy, normalmente nos reuniriamos todos los chicos en la casa de Mike para seguir planeando una estrategia en espera a que Vecna decida salir de su escondite y atacar -ninguno veia la hora de hacerlo pagar, pues todos habiamos perdido mucho por su culpa-, sin embargo antes de que eso sucediera, tenia tres horas libres que podia aprovechar a mi antojo.

Y sabia como lo iba a hacer.

Fue cuando me estaba poniendo mi chaqueta mientras me miraba en el espejo de mi habitación de cuerpo entero, que escuche unos pasos acercarse y detenerse en el marco de la puerta. En cualquier otro caso me hubiera asustado pero, ya estaba casi acostumbrado de que Erica me viniera a buscar y ver como me encontraba.

Nos habiamos vuelto algo asi como cercanos. Seguiamos tratandonos como la mierda pues era nuestra forma de ser con el otro pero, poco a poco se notaba que estabamos preocupados el uno por el otro: yo verificaba que ella no estuviera en un mal momento, y ella se encargaba de que yo no cometiera una locura.

Bastaba decir que Erica era la que más se preocupaba.

—¿A donde vas?— intentó sacar conversación, más yo no tenia las minimas ganas de hablar.

—No tardare mucho.— agarre las llaves del coche de papá que me habia dejado metiendo de excusa que, ya estaba demasiado grande como para estarme llevando todos los dias al hospital cuando él tenia cosas que hacer.

Camine hasta ella e intente pasarla de largo pero, su mano en mi pecho me detuvo y me hizo retroceder para verla a la cara. Se veia que no estaba conforme con mi respuesta, asi que intente modificarla un poco.

—Te prometo que no tardare. Nos veremos en casa de Mike para seguir planeando la derrota de Vecna.

—Solo no quiero que cometas una locura, Lucas.

—Y yo te prometo que no lo haré.— un esbozo de sonrisa intento que mi cara no se viera tan deprimente como lo habia estado en los ultimos meses. Sin embargo, no lo conseguí.— Nos vemos en un rato.

Salí de casa sin esperar una respuesta de mi hermana, ella ya conocía mi rutina diaria y, aunque tenía motivos para desconfiar de mí, sabía en mi mente que aún no estábamos listos para hacer una jugada.

Hawkins seguía cayéndose a pedazos. Al mismo tiempo en que nosotros poco a poco también lo hacíamos.

Llegué al hospital en mi bicicleta después de media hora, hubiera sido menos tiempos sino fuera por los desvíos que hacía en el bosque a causa de las grietas que Vecna había creado para llevar a cabo su maligno plan. Fue necesario aparcar cerca de la entrada a causa de que, más me una vez me había quedado hasta tarde en el edificio y ya iban dos pares de ruedas robados a causa de las altas horas en las que me iba.

Ni fue necesario presentarme con la recepcionista, en el momento en que me vio me entregó mi etiqueta con mi nombre ya marcado -creo que ella sabía exactamente a que hora llegaba y se preparaba minutos antes de entrar por la puerta- y me sonreía con tristeza.

—Su madre salió hace unos minutos a su casa, ella sabe que te quedaras con su hija hasta que regrese. Y dice que te agradece todo lo que haces, chico.

No fui capaz de contestarle, por lo que solo me dedique a sonreírle con tristeza y dirigirme a los elevadores del lugar. Marque el piso número 5 por impulso y las puertas se cerraron tan rápido como para esperar a alguien más.

Las puertas se abrieron después de unos minutos revelando el pasillo lleno de enfermeros que pasaban de una habitación a otra con medicamentos o comida en bandejas de hospital. Había al menos siete habitaciones para diferentes pacientes con diferentes estados de salud; no pude evitar fijarme en al última habitación donde sabía que ella se encontraría.

El dibujo que ella había hecho en nuestra última noche juntos y nuestros últimos momentos robados me recibió cuando abri la puerta, muchas veces le había hecho burla sobre sus horrendos dibujos en nuestras interminables citas en mi casa lo que provocaba una bronca de pareja antes de una buena reconciliación entre besos y más bromas.

Nunca nos imaginé en esta situación a ninguno de los dos, nunca creí que dos años después estaría esperando el despertar de Max Mayfield solo para saber que no la había perdido.

«Hasta el día en que despiertes, yo estaré aquí. No importa si tengo que ir a la Universidad en otro Estado o ya este viejo y con canas en mi lecho de muerte, yo no me movere de aquí Max.» esa había sido mi promesa que había hecho cuando la ví por primera vez en ese collarín, con las piernas y los brazos enllezados y el respirador dándole oxígeno para respirar.

—Hola otra vez, Zoomer.— evitaba por todos los medios que las lágrimas salieran de mis ojos cada que iba a visitarla. Estos momentos eran los únicos que tenía con ella y no iba a permitir que la tristeza me quitara más de lo que ya había perdido con ella.— Se que ya debes estar harta de tenerme aquí todos los días, pero es tu culpa por no despertar necia. Y sabes que yo no incumplo a mi palabra.— me acerque a la silla que estaba cerca de la ventana, junto a la mesita a su lado donde el nuevo libro que había iniciado con la pelirroja nos esperaba para el gran final.— En fin, ¿en que nos quedamos de el Talismán?

«Porque hasta el día en que despiertes, yo no perderé la fe en que volverás, me abrazaras y no nos perderemos esa función del viernes que teníamos planeada desde hace mucho.»


Nota de Autora: No superó la muerte de Max, no planeó superarla y no la superare. Espero que disfruten este Shot para deprimirlos un poco :")

A pasado un mes de que perdimos a Max y Eddie. Los odio hermanos Duffers. O, y escuchen Gone, Gone, Gone de Philip para una mejor experiencia :"3