-¡Hola! ¿Necesitan ayuda?
Gracias a Dios, pensó A, ahora no tendría que ir a averiguar por su cuenta y dejar a P sola mientras tanto. –La verdad sí, sufrimos un "pequeño" percance y nuestro auto se averió.
-Sí, ya veo. Yo soy David y ella es Emma –dijo señalando a la rubia –somos los sheriff de esta ciudad, nos informaron del incidente así que vinimos a ver. ¿Están bien?
-Sí, solo sufrimos un par de rasguños muy leves, nada grave.
-Menos mal –contestó aliviado.
-Y… ¿Qué fue exactamente lo que pasó? –preguntó Emma.
Giselle decidió explicarles todo lo sucedido, desde el inicio de su viaje hasta el momento del incidente, omitiendo claro el hecho de que su hermana se escapó del orfanato con ella, lo que menos necesitaban ahora eran más problemas, sobre todo legales.
Mientras tanto Sarah, cruzada de brazos observaba cuidadosamente toda la interacción en silencio. No era que pensara que Emma y David fuesen malas personas, después de todo, los acaban de conocer, y por lo visto no tienen malas intenciones pero, a pesar de eso, no seguían siendo más que unos extraños y ambas se encontraban en un lugar desconocido, así que mantenerse alerta no estaba demás.
Emma notó esto, pero decidió ignorarlo y no decir nada, ella habría hecho lo mismo en una situación así. Aunque… algo más le llamaba la atención, su rostro le resultaba vagamente familiar, le recordaba a-
-… entonces la suspensión de averió y ahora no podemos mover el carro y necesitamos un mecánico que lo arregle –Terminó de explicar Giselle, interrumpiendo los pensamientos de la rubia.
-Ya veo –respondió David –que suerte que trajimos la camioneta, tengo una cuerda en la cajuela, podemos amarrar su auto y llevarlas hasta, conozco a alguien que las puede ayudar.
-¡¿De verdad?! ¡Muchas gracias! –exclamó Giselle.
No hay de qué –rió David.
Mientras tanto en la Mansión Mills…
Regina, Snow, Robin y Hook se encontraban discutiendo sobre si la llegada de estas misteriosas personas era algún anuncio de que algo mayor estaba por llegar a la ciudad una vez más o simplemente se trataba de una casualidad.
Henry se había llevado a Roland a jugar a otra habitación, para dejar que los adultos hablarán sobre la situación.
-Lo que sigo sin entender es, cómo entraron a la ciudad? -Dijo Hook -Incluso con la barrera destruida, no se supone que Storybrooke está fuera de los mapas?
-Sí, pero como ya te había dicho -contestó Regina algo exasperada con el pirata -no sabemos si eso significa que seguimos siendo invisibles para el resto de las personas y el mundo sin magia. Y aún con la barrera hubo gente del exterior que logró entrar a la ciudad en el pasado...
-¿Quién? -preguntó Belle.
Regina se quedó en silencio. Aquellos no eran buenos recuerdos en lo absoluto. Robin sabía esto, por lo que, la posó su brazo sobre ella, como un gesto reconfortante.
-Greg -contestó Snow -primero cuando era un niño junto con su padre, después regresó ya siendo un adulto.
-De cualquier forma -continuó Regina -Nuestra prioridad ahora es averiguar quiénes son estas personas y cuáles son sus intenciones. Pero no podemos sacar conclusiones así sin más, tenemos que esperar y ver qué nos dicen Emma y David.
-Honestamente no creo que se trate de ninguna amenaza -dijo Snow.
Rumple, quien se encontraba muy callado hasta ese momento habló -Coincido, no percibo ninguna presencia o magia fuera de lo normal.
-Aun así, yo creo que deberíamos estar alerta, solo por si acaso -respondió Hook.
-Sorprendentemente -dijo Regina -estoy de acuerdo con él.
-Mis hombres y yo podemos patrullar el bosque -ofreció Robin
-Yo puedo ayudarles -sonrío Snow -después de todo yo también soy buena con el arco.
-Perfecto.
-Yo puedo ayudar a Emma y David en la ciudad -añadió Hook.
-Regina y yo nos mantendremos alerta, en caso de que percibamos algo fuera de lo normal -finalizó Rumple.
Regina solo asintió.
Emma y David las llevaron al taller más cercano y esperaron junto con Sarah, mientras, Giselle le explicaba la situación al mecánico, cuyo nombre resultaba ser Michael, y este revisaba el auto.
Después de unos veinte minutos Giselle terminó de hablar con él y se acercó a donde se encontraban su hermana y los sheriffs.
-¿Y bien? -preguntó su hermana.
-Una semana -suspiró Giselle.
-¡¿Qué?! -exclamó.
-Lo que oíste - contestó algo irritada. David y Emma observaban, ligeramente incómodos pero no queriendo irrumpir en la conversación. Giselle prosiguió -Al parecer el daño no es tan grave, el problema es que tiene mucho más trabajo en fila, por eso no lo tendrá listo hasta dentro de una semana. Ya me dió un aproximado de lo que nos va a costar la reparación y, necesitamos comprar aparte una de las piezas, yo averiguaré eso mañana. De momento de lo que nos tenemos que preocupar es de sacar las cosas del auto y ver dónde nos vamos a quedar.
-Podrían quedarse en Granny's -sugirió Emma - además de ser restaurante tienen habitaciones para rentar, no son muy caras y no está muy lejos de aquí, las podemos llevar.
-¿De verdad? -dijo Giselle con un tono esperanzado -No queremos causarles más problemas, ya nos ayudaron bastante y-
-No hay problema -insistió David -además les podemos dar un pequeño tour en el camino y así conocen un poco la ciudad -sonrió.
-Gracias -sonrió la mayor.
Fueron por sus cosas al otro auto, las subieron a la camioneta de David y después ellas también subieron al auto.
En el camino David les habló un poco de la ciudad y hasta les dió un pequeño mapa, por si decidían explorarla un día durante su estancia.
Una vez llegaron al famoso restaurante, Emma y David le explicaron la situación a Granny.
Sarah no pudo evitar notar que la mayoría de las personas se les quedaban viendo a ella y a su hermana, supuso que era algo normal ya que David dijo que era una ciudad pequeña y muy rara vez llegan visitantes nuevos.
Una vez terminada la conversación con Emma y David, Granny les pidió sus nombres para registrarlas y el tiempo que se iban a quedar.
-Mi nombre es Giselle, ella es Sarah -señaló a su hermana - nos quedaremos una semana.
-¿Ningún apellido? -preguntó la anciana.
-No, la menor sonrió y se apresuró a decir -sólo Giselle y Sarah.
Los tres adultos le dieron una mirada inquisitiva a ambas pero no preguntaron más. Granny procedió a entregarles la llave de su habitación y sonriendo les dijo -Bienvenidas a Storybrooke.
-Bueno, nosotros debemos retirarnos -anunció David -pero sí vuelven a necesitar ayuda en algún momento, no duden en pasar por la estación.
Las hermanas les dieron las gracias una última vez antes de despedirse. Después procedieron a instalarse, mientras ambos sheriffs se dirigían de regreso a la mansión Mills.
Ambos fueron bombardeados con cientos de preguntas en cuanto entraron a la mansión, las cuales respondieron contándoles todo lo sucedido desde que llegaron al lugar de los hechos en el límite de la ciudad, hasta que dejaron a ambas chicas en Granny's, dejando a todos los presentes en la habitación más tranquilos, especialmente a cierto pirata., asegurandoles que no las hermanas no representan ningún tipo de amenaza.
Una vez terminada la conversación, decidieron que lo mejor era comenzar a retirarse del lugar y dirigirse a sus respectivos hogares.
Después de despedirse de Snow y David, Regina se percató de que Emma se encontraba mirándola fijamente, como de manera pensativa.
-¿Pasa algo, Swan? -le preguntó, seria.
Esto sacó a la rubia de su trance -¿Hmm? ¿Qué? -preguntó confundida.
-¿Por qué te me quedabas viendo así?
-No, por nada, sólo… -titubeó -estaba pensando.
-Sí, me di cuenta -respondió Regina rodando los ojos, exasperada - Lo que quiero saber es en qué pensabas.
Emma suspiró -Es que, por alguna razón -volvió a titubear - una de ellas, la más joven, me dio la impresión de que se parece a… a ti
Regina arqueó una ceja, esperando a que la rubia continuara, de dónde sacaba ideas tan locas?
-No me veas así -se quejó -no sé qué fue, pero cuando la vi me recordó mucho a ti, tal vez… -suspiró, mirando al suelo, cansada -tal vez sólo sea mi imaginación.
Regina se quedó en silencio por un momento, pensando, luego habló -Mañana les haré una visita, solamente para conocerlas y… comprobar por mí misma si son de fiar o no -Regina no tenía ninguna razón para dudar de lo que Emma y David les habían contado, pero no iba admitir delante de Emma que la verdadera razón era simple y sencilla curiosidad, sobre todo después de lo que la rubia acababa de decirle.
-Bien -asintió Emma -Oh y, olvidé decirte, Henry dijo que se quedaría contigo hoy.
Regina dirigió su mirada escaleras arriba, Henry y Roland se encontraban juntos en su habitación jugando videojuegos, al imaginarse tal escena no pudo evitar sonreír tiernamente -Bien -respondió, volteando una vez más a ver a la rubia -Me parece perfecto.
Emma sonrió. Se despidieron y así, tomada de la mano de Hook, salieron de la mansión y emprendieron su camino de regreso a su casa.
