-¿Qué haces aquí, Facilier?

-Me alegra verte también -dijo sarcástico -vamos Regina, no hay necesidad de ser tan hostil -sonrió- pero, respondiendo tu pregunta - prosiguió, de manera despreocupada -llegué a Storybrooke hace unas semanas con la ayuda de algunos de mis "amigos".

Regina no sabía exactamente a qué se refería con eso -Disculpa que no pueda reaccionar de otra forma, pero te conozco, nunca haces nada nada más porque sí, ¿qué quieres en Storybrooke? - le cuestionó, recalcando más su desagrado hacia él.

-Entiendo que no me creas, pero he cambiado mucho desde la última vez, de verdad. Verás, después de muchos años viviendo de estafar a la gente, me di cuenta de lo vacío que me sentía y reflexioné sobre los errores que cometí, entonces decidí que quería comenzar de nuevo, pero dada mi reputación en el Bosque Encantado, era obvio que nadie me iba a dar una segunda oportunidad, pero escuché por ahí que Storybrooke es el lugar perfecto para eso. Y aquí me tienes- Al ver la expresión incrédula de Regina, añadió - Depende de tí si me crees o no pero te prometo que te estoy diciendo la verdad. Y creo que tú sabes mejor que nadie que la gente es capaz de cambiar… -Además, decidí venir contigo primero ya que si me viese cualquier otra persona, probablemente me atacaría o se alejaría antes de escucharme y aún si lo hicieran, no me creerían- dijo con ademán avergonzado.

Regina se quedó atónita ante su respuesta, y contempló la idea un momento. De verdad no quería creerle a Facilier, conociéndolo, podía tratarse de una trampa pero, ¿acaso no habrá sido lo mismo que los Charming y el resto pensaron cuando ella estaba intentando cambiar? ¿Y si estaba diciendo la verdad? Pero, ¿cuál era su verdadero motivo para querer hacerlo? Eso era lo que realmente le preocupaba, ella cambió por Henry y por su propio bien. ¿Facilier por quién o qué cambiaría? ¿Y sí…?

Ante su visible indecisión, Facilier añadió -Si lo que te preocupa es…. el pasado, - dijo señalándolos a ambos -tampoco tienes por qué -suspiró- sé que hay alguien más en tu vida, y no pienso interponerme. Nuestra historia quedó en el pasado.

Regina estaba pasmada pero finalmente suspiró, derrotada. Esperando no estar a punto de cometer un gran error. -Aún no te creo del todo, ni muchos menos confío en ti -dijo, mirándolo a los ojos -Pero sería muy hipócrita si no te diese una oportunidad, después de todo, soy prueba viviente de que las personas pueden cambiar. Sin embargo -continuó Regina, seria -le informaré a los demás sobre tu presencia y te estaremos vigilando, en caso de que se te ocurra intentar algo.

-De acuerdo, me parece justo. Muchas gracias su majestad -respondió haciendo una reverencia burlona -Espero que nos podamos llevar bien, como en los viejos tiempos -se di media vuelta, dirigiéndose a la salida de la cripta - Ah, y antes de que lo olvide, felicidades -dijo señalando el anillo de compromiso en el dedo de Regina.

-Gracias -murmuró.

Facilier sonrió -Nos vemos - una vez más se dio media vuelta y con un movimiento de su bastón, desapareció en una nube de humo color guinda.

...

Giselle estaba frente a Gold, confundida. La pregunta aún resonaba en su cabeza. ¿Ha logrado recordar algo sobre el… misterioso collar? No estaba segura de qué responder, si debía confrontarlo. Después de la visita de Hook la desconfianza había vuelto.

-No he recordado nada, pero ¿por qué te interesa tanto?- dijo con mucha seguridad Giselle

-Sólo es curiosidad- respondió Gold

-Contigo todo tiene un precio, ¿no? Al menos es lo que me han dicho. Aún no sé cuál es el precio que pagaré -comentó Giselle a la defensiva.

Gold permaneció en silencio, evaluando la situación. Si su sospecha era cierta, sabía que Giselle no se quedaría tan tranquila con cualquier evasiva que él le diera. Ella era observadora e inteligente, no tenía sentido engañarla.

-¿Qué quieres de mí? ¿Por qué me diste trabajo aquí?- soltó por fin Giselle temiendo un poco la reacción de Gold.

-Sólo es curiosidad -repitió Gold- para ser sincero me intriga su origen, son del Bosque Encantado pero eran muy jóvenes como para recordarlo y ese collar puede darnos respuestas.

Gold le explicó un poco como funcionaba su magia, ahora que ya sabían sobre el secreto de Storybrooke, le parecía adecuado que estuviera informada.

-Si tuviéramos un trato, serías la primera en saberlo, querida -continuó Gold, mostrando un poco su lado sarcástico de Rumplestiltskin- no hubo magia, necesitabas algo de la tienda y yo una ayudante, fue una transacción comercial. Estás aquí porque me interesa tu pasado y puedo ayudarte a descubrir de dónde vienen.

Giselle analizó la situación un momento y se dio cuenta que era verdad, sospechaba que Gold podía tener segundas intenciones, pero al parecer era alguien poderoso y con mucha influencia en el pueblo, así que le convenía tenerlo de su lado. Giselle no era manipuladora, pero después de tantos años en el sistema había aprendido a sobrevivir y hacer lo mejor por su hermana.

-Entiendo, la magia puede ayudarnos… de acuerdo, acepto tu ayuda- dijo Giselle con firmeza.

-Toda magia tiene un precio, ¿estás dispuesta a pagarlo?- los ojos de Gold brillaron al momento que dijo esta frase. Aunque Giselle sintió un mal presentimiento simplemente respondió.

-¿Dónde firmo?

Gold no podía disimular la emoción, contuvo una risa y justo cuando iba a aparecer uno de sus contratos su teléfono sonó. Era Belle. Al parecer Regina convocó una reunión urgente en la alcaldía y solicitó la presencia de todos.

-Creo que esto debe esperar, pero tenga por seguro que averiguaremos sobre su pasado- dijo Gold a Giselle antes de desaparecer en una nube de humo.

-¿Cuándo me acostumbrare a eso?- pensó Giselle sonriendo. Dirigió una mirada nostálgica al collar antes de seguir con sus actividades en la tienda.

...

Mientras Regina pensaba en cómo decir las nuevas noticias sin generar pánico, Snow y Charming fueron los primeros en llegar.

-¿Cuál es la emergencia?- preguntó Snow.

-Prefiero esperar a que estén todos aquí- respondió Regina tratando de ocultar la incomodidad que sentía.

Una vez que todos llegaron, se acomodaron en la oficina con Regina de pie frente a su silla. Se volteaban a ver esperando que anunciara el motivo de la reunión.

-¿Vinimos a verte y ya?- dijo Gold para romper el silencio.

Después de unos segundos de suspenso Regina se sentó.

-Facilier está en Storybrooke, vino a verme y me aseguró que ya cambió y no planea nada, pero le advertí que lo estaremos vigilando- soltó Regina de golpe.

La ira se podía notar en la expresión de Gold, Belle al sentir esto lo tomó por el brazo para calmarlo. Los Charming se voltearon a ver preocupados mientras Emma y Hook seguían un poco confundidos por sus reacciones.

-¿Facilier? ¿El carismático tramposo del vudú?- exclamó Emma mirando a todos.

-No lo pondría así, pero si, él- respondió Regina un poco más incómoda.

Regina procedió a contar todos los detalles de su encuentro e insistió en lo que dijo él sobre las segundas oportunidades y como ella quería darle el beneficio de la duda.

-Lo único que necesita es alguien que confíe en que puede cambiar, ¿no?- comentó dulcemente Snow- tú eres la prueba de eso y si confías en él, te apoyo. Todos merecen una segunda oportunidad.

David estuvo de acuerdo con Snow y se propuso como voluntario para vigilarlo mejor, su trabajo en la comisaría le ayudaba a estar atento y enterarse de todo gracias a la gente del pueblo.

-Sólo quiero que todos estén pendientes, vamos a ver como progresan las cosas por si intenta algo- respondió Regina.

-Si no ha convertido a nadie en sapo, lo podemos controlar, ¿no? ¿O vino con sus amigos del más allá?- continuó Emma sonriendo. En ocasiones aún se sentía rara con los paralelos del mundo real y las películas que veía con Henry.

Robin miró a Regina, se veía tensa. Normalmente no importaba el peligro que acechaba, siempre se mantenía tranquila. Prefirió mantener esa idea para sí mismo y concentrarse en lo que compartían los demás ya que él no conocía nada sobre Facilier.

-No lo sé, Facilier no tiene muy buena reputación. No confío en él. Para empezar, ¿cómo llegó aquí? Hay que averiguar más sobre él antes de darle el beneficio de la duda- dijo Hook no muy convencido de la decisión del grupo.

-Por primera vez, estoy de acuerdo con el pirata- dijo finalmente Gold dejando ver la ira que se apoderó de él desde el momento que escuchó el nombre de Facilier- Si hay magia en el pueblo seguro intentará algo, la magia que él maneja tiene un precio más alto que cualquier cosa que yo haga. No hay que darle oportunidad de nada.

-¿Y ahora qué sigue, un cocodrilo trompetista?- bromeó Emma para relajar un poco el ambiente.

-Esto es en serio, Swan- reclamó Regina.

Por mayoría de votos se acordó darle a Facilier la oportunidad de andar con libertad en Storybrooke, bajo la vigilancia de la comisaría y los habitantes. Regina se mantuvo tensa y pensativa hasta el final de la reunión. Una vez que todos se fueron Robin se acercó a ella para preguntarle si estaba bien, Regina solo se limitó a asentir en silencio mientras su prometido le daba un beso en la frente. Aunque debía terminar un par de cosas en la oficina Robin la convenció de tomarse la tarde libre y pasar el resto del día juntos. Regina accedió pero por alguna razón no pudo sacar de su mente el encuentro con Facilier, no sabía si eran verdaderas sus intenciones o hasta dónde llegaría con tal de lograr su cometido.

...

Al día siguiente…

Sarah se encontraba en el bosque, cerca del pozo, practicando una de las técnicas que Regina le había enseñado un par de días antes, pero simplemente no lograba dominarla. Exhaló, frustrada.

-Piensas demasiado -dijo una voz desconocida, lo cual la sobresaltó, se giró en dirección a donde provenía la voz y vio a un hombre, alto, acercarse hacia a ella -Perdón por asustarte, no fue mi intención -le dijo.

Sarah se enderezó, aparentando seguridad -no me asustaste -replicó -solo me sorprendiste. ¿Quién eres? -le preguntó, desconfiada.

-Ah, lo siento, que descortés de mi parte -se quitó el sombrero e hizo una pequeña reverencia -Mi nombre es Facilier, Dr. Facilier -sonrió -Podríamos decir que soy un viejo… conocido de Regina -esta última declaración sorprendió a Sarah -Pasaba por aquí y vi que estabas teniendo problemas así que pensé que tal vez necesitarías un poco de ayuda. ¿Y tú? ¿Cómo te llamas?

Sarah no respondió, aun sintiéndose un poco desconfiada pero, a la vez, sorprendida.

Ante la falta de respuesta, Facilier decidió continuar con su explicación -Es mucho más fácil cuando no piensas, no te enfocas en cómo lo harás o cómo saldrá, simplemente dejas la magia fluir. Como alguien una vez dijo "La magia no es sobre lo que ves, sino de lo que sientes dentro" -dicho eso Facilier procedió a hacer una demostración de la técnica que Sarah había estado intentando hacer, con tanta facilidad que Sarah quedó maravillada -¿Por qué no lo intentas una vez más? No pienses, solo siéntelo.

Al seguir su consejo Sarah finalmente logró su cometido y celebró, emocionada.

-Mientras más lo practiques más te acostumbraras, hasta que llegue el punto en el que no tengas que disipar tu mente de manera consciente y simplemente te sea natural -finalizó Facilier.

-... Gracias por la ayuda - contestó la joven, sintiéndose un poco apenada por su reacción hacia el hombre en un principio.

-No hay problema -contestó inclinando su sombrero -si quieres puedo ayudarte de vez en cuando, para que avances más rápido. Solo no se lo menciones a Regina -contestó en un tono más bajo -Nos conocimos hace mucho pero… -suspiró -Parece que no le agrado mucho últimamente. Si te ve conmigo probablemente se enojaría - dijo guiñando un ojo.

Sarah se preguntó a qué se debería tal cosa, el hombre, dentro de lo poco que llevaba de conocerlo, parecía amable, pero aceptó de todas formas la propuesta, emocionada por aprender más.

-De acuerdo, será nuestro secreto entonces -sonrió. Acto seguido se dio la media vuelta para irse.

-¡Espera! -exclamó la joven -¿Cuándo nos volveríamos a ver? ¿Cómo puedo contactarte?

-No te preocupes -le contestó -yo te encontraré. Se giró una vez más para irse del lugar, pero la voz de la muchacha lo detuvo una vez más.

-¡Sarah!

Facilier se giró y al mirarla alzó una ceja en ligera confusión.

-Mi nombre es Sarah -aclaró.

Facilier sonrió e inclinó su sombrero hacia ella una vez más -Bueno, gusto en conocerte… Sarah. Espero con ansias trabajar contigo. -Dicho eso se dio la media vuelta una vez más y desapareció en su característica nube de humo guinda. Sarah simplemente observó por un momento el lugar sobre el que el hombre había estado parado segundos antes de desaparecer..

Momentos después, llegó Regina con un nuevo libro en sus manos, este tenía un cristal en forma de corazón en el centro de la portada.

-¿Lista para la práctica de hoy?

La pregunta sacó a la joven de su trance, se giró en la dirección de Regina y contestó alegremente -¡Claro!

...

37 años antes…

Tinkerbell había sido una pérdida de tiempo para Cora, tuvo que matarla sin lograr sacarle nada de información, todo para no dejar testigos y simplemente por el placer de vengarse. Pero ahora se encontraba en la misma posición en la que había empezado: frustrada, sin saber dónde rayos estaba su hija y sin medios para encontrarla y arreglar el desastre que había hecho de su vida.

Algunos meses después de búsqueda incansable sin ningún resultado concreto, y preguntándose cuál sería su siguiente paso, terminó topándose con cierto hombre experto en búsqueda y en vudú que le ofreció sus servicios, a cambio de, lo que él dijo, sería un generoso precio. A Cora no le daba muy buena espina, el trato era demasiado bueno para ser verdad, pero estaba desesperada así que decidió aceptar. De cualquier forma, sabía cómo defenderse si llegaba a ser necesario.

Facilier logró encontrar y trazar el camino hacia donde se encontraba viviendo actualmente la feliz pareja con sus dos hijas con la ayuda de sus amigos del más allá y, con esa información, le ofreció a Cora una brújula encantada que la guiaría al lugar exacto sin problemas. Ahora sólo quedaba determinar el precio.

-Gracias por tu cooperación - le dijo Cora - Ahora dime, ¿qué es lo que quieres a cambio? ¿Dinero? ¿Joyas? ¿Un objeto en específico?

-Solo quiero dos cosas - contestó Facilier - la primera es que me diga qué es lo que planea hacer una vez que encuentre a su hija.

-¿Para qué quieres saber? - le cuestionó, desconfiada.

-Simple curiosidad - contestó alzando ambas manos en gesto inocente - Después de todo, no es a cualquier persona a la que está buscando, se trata de nada menos que la reina, quien encima está acusada de traición. ¡Qué escándalo! - dijo en tono burlón - Mencionó que iba a arreglar todo, pero dudo que con regresar a la chica al palacio y una simple charla con el rey se arreglen las cosas. Así que - dijo con tono más serio - es obvio que debe de traer un plan entre manos.

Cora suspiró, no muy sorprendida que el hombre se diera cuenta, y decidió contarle su plan de alterar los recuerdos de todo el reino de los últimos cuatro años. Después de todo era parte del trato, le gustara o no.

-Ya veo - comentó Facilier, más intrigado que nunca - Entonces ya sé cuál será mi segunda condición.

-¿Qué es? -contestó ya un poco exasperada.

-Que me dejes fuera de tu plan.

Un silencio se plantó entre ambos.

-¿Qué? - preguntó incrédula.

-Que altere los recuerdos de todos en el reino menos los míos - explicó - La razón es sencilla, he ganado mucho poder y conocimiento en los últimos años, así como un par de… deudas - dijo, haciendo referencia a sus "amigos" - No puedo permitirme perder cuatro años de mi vida así nada más en este momento. Además de que no tengo asuntos ni mucho menos intereses con el rey, así que su secreto estará a salvo. No hay de qué preocuparse. - Facilier extendió una mano hacia a ella, sosteniendo la brújula con la otra - Entonces, ¿tenemos un trato?

Cora lo dudó unos momentos, era mejor no dejar testigos, pero por la reputación y los extraños "métodos" del hombre, sabía que se daría cuenta si intentaba engañarlo, y no tenía la energía ni las ganas de lidiar con las consecuencias de eso en ese momento. De cualquier forma, regresaría a Wonderland después de ejecutar su plan y ya no tendría que lidiar con el asunto, así que decidió creerle. Estrechó su mano con la de Facilier y dijo. - Está bien, trato hecho.

Facilier sonrío, le entregó la brújula y se despidió de ella -Un placer haber hecho negocios con usted. Espero con ansias ver cómo se desarrolla esta historia.

Cora solo lo observó unos momentos antes de desaparecer en su nube de humo y dirigirse a la casa de su hija.