Declaración de responsabilidad: Ranma ½ es de propiedad de Rumiko Takahashi, por tanto, no me pertenece. Hago esto por diversión. No me demanden.
Símbolos:
-Palabras habladas.-
Pensamientos.
"Palabras con énfasis o énfasis en ella, como burlas o amenazas".
GRITOS.
= 0 =: Cambio de escena.
¿Puede su amor ser tan fuerte que traspase las barreras del tiempo y el espacio? Predestinados a estar juntos, a pesar de todo y de todos.
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YUANFEN
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Capítulo anterior:
Genma, ajeno generalmente al dolor del resto, por primera en su vida estaba conmocionado, quería a esa chiquilla tal como si se tratará de su propia hija, era fuerte, decidida, amable, una guerrera como su hijo, la promesa de la unión de las escuelas no tuvo más sentido que cuando vio a su retoño sonreír al conocerla, se dio cuenta que el chiquillo se había enamorado inmediatamente, la buscarla entre sueños, la molestaba porque no sabía otra forma para acercarse a ella. Para él, era insólito, pero ella le daba fuerza, valor y ganas de mejorar. Eran compinches, amigos y se amaban, cada día era más evidente, para él, un viejo panda alejado de romanticismos, por primera vez le dolía el corazón. Estaba devastado porque se dio cuenta que no solo perdió a Akane, sino también a su hijo.
…
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Capítulo 3
Esperanza.
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-¡RAAAAANMAAAAAAA!- Gritó Ryouga fuera de sí, apuntando con su paraguas directamente la cara de muchacho.
-Ryouga- Murmuró el chico de la trenza, moviendo lentamente la cabeza para esquivar.
-¡DEFIENDENTE COBARDE! ¡¿CÓMO DIABLOS DEJASTE QUE PASARA ESTO?! ¡Ohh Dios! ¡Oh Dios! ¡Akane!- Y cayó al piso de rodillas apoyando sus manos mientras las lágrimas volvían a brotar de sus ojos, apretando fuertemente la tierra a su alrededor, se levantó furiosamente y tomó a Ranma del cuello de su camisa
- ¡Dime que no es cierto Ranma! ¡Dime que solo es una broma macabra, Akane no puede estar muerta, ella!…¡Simplemente no puede!- Y volvió a llorar mientras apretaba fuertemente al muchacho.
Ranma solo ladeo la mirada y quitó las manos del chico perdido de su cuello, sus ojos opacos, sin vida, miraron hacia el infinito, buscando algún consuelo
- Ryouga voy a traerla de vuelta no importa si tengo que bajar al mismísimo Naraka, regresaré con ella.
El chico perdido dejo de llorar y lo miró sorbiendo su nariz
- Ranma, ¿qué piensas hacer? ¿Cuál es tu plan? ¿Sabes quién hizo todo esto? ¿Cómo puede ser eso posible? ¿Vas a juntar las bolas del dragón y pedir un deseo?- Lo encaró con desprecio, mirándolo como si estuviera loco.
-No, Nabiki estuvo recopilando información, solo sabemos que fue una mujer que apareció de la nada, no existe en los registros. ¡Maldición!- Golpeó al aire para deshacerse de la rabia que le carcomía las entrañas por primera vez desde que apareció el chico perdido.
-No tienes nada…Solo que fue una mujer. Una desconocida, una maldita perra que le quitó la vida a Akane. Es otra de esas locas que te persiguen ¿no? Es otra de las muchas que han aparecido tratando de hacerte daño a través de ella. Siempre fuiste un poco hombre Ranma, ni siquiera pudiste corresponderle su amor. – Y Ryouga lloró de impotencia, sintió la depresión tomar su cuerpo una vez más, acumulándose en lo más hondo de su alma y la única forma que conocía para que esta desapareciera esa angustia era por medio de una explosión de energía depresiva.
-Te equivocas. Ni siquiera sabemos qué es o por qué le hizo daño a Akane. Lo único que sí sé es que me las pagará. Una vez que traiga a Akane de regreso la buscaré en cada maldito rincón de este planeta si es necesario.- Ranma lo miró y sonrió sin brillo, dejando que su aura estallará de repente en mil colores, para después alejarse rápidamente por los tejados.
-Ranma, ¡RAAANNNMMMMMMAAAAA!- Gritó Ryouga, levantándose rápidamente para tratar de darle alcance sin éxito.
…
-Abuela, tienes que ayudarme, dime, solo dime que conoces alguna forma, algún ritual, alguna fórmula mágica, lo que sea.- Le pidió el muchacho modestamente.
Cologne, por primera vez sintió lastima de su joven corazón, ella que había visto todo durante años de existencia jamás vio a ningún ser humano regresar de la muerte. Era imposible, 'prácticamente imposible'. La chiquilla Tendo, testaruda como ninguna otra, lo había logrado una vez. Es imposible una segunda.
Con mucho pesar, suspiró bajando la mirada de esos ojos azules anhelantes, por primera vez humildes y en total reverencia solicitando alguna posibilidad, una esperanza.
-Mi querido yerno, tienes que saber que lo que me pides es antinatural, la chica Tendo está muerta y es imposible que regrese…-Ranma se levantó desesperado, esta vieja era su última opción. Durante días había preguntado a todos, incluso al viejo pervertido que estaba encerrado en su cuarto desde la muerte de Akane, llorando lastimosamente día y noche. Sus manos comenzaron a temblar en cualquier momento perdería el control. Lo sabía, su parte gatuna animal, en los últimos días quería manifestarse locamente y lo sentía aullar en lo más profundo de su alma.
-Ranma.- Sentenció Cologne, mientras aspiraba hondamente su pipa miró al muchacho. Este le devolvió la miraba como si fuese de otro mundo.
-No me mires así mocoso, todos sabemos perder y esta vieja lo sabe también. Cuenta en una vieja leyenda, escrita en los manuscritos prohibidos de mi tribu. Habla de la existencia un dragón escondido en las profundidades del Himalaya, en el monte Everest, el único ser en este plano capaz de concederte tu deseo.
Ranma la tomó fuertemente de los hombros.
- ¿Estás segura? ¿Crees que pueda traer a Akane de regreso?- Sus ojos volvieron a brillar, ahí estaba el muchacho que ella conocía. Era una lástima que el muchacho amara tanto a la chica Tendo, pero ella más que nadie lo sabía.
¿Quién no amaría a esa chiquilla? Estaban hechos el uno para el otro, siempre lo supo, pero fueron años muy divertidos. Este desenlace era absurdo, sus almas se pertenecían desde siempre, podía ver los hilos del destino claramente entrelazados entre ellos, ¿quién era esa misteriosa mujer que de la nada se atrevió a atacar a Akane y el por qué? ¿Sería Ranma el culpable? ¿Era una forma de atacarlo en lo más profundo de su corazón, en la razón misma de su existencia terrenal, pero ¿siquiera sabían lo que habían desencadenado?
-¡Contéstame! Solo quiero saber si estas segura de la ubicación.
-Sí, esa es la ubicación- Le tiró un pedazo de cuero con unas anotaciones y un mapa dibujado en el.- Debes que saber que es muy probable que no salgas con vida.
-Eso no es importante, no ahora- Se dio media vuelta, en dirección a la salida- Gracias por toda la ayuda vieja bruja.- Levantó la mirada y empuñó su mano, ahora sabía lo que tenía que hacer.
-Ranma, ten cuidado y regresa a salvo si no lo encuentras.
-Regresaré con ella o no regresaré.-
Y salió sin mirar atrás, con el único propósito de traer de vuelta a Akane y su corazón volvió a entibiarse por algunos minutos.
…
Le costó una semana llegar al condenado lugar que por fin se imponía ante él, juntar el dinero para pagar los costos de ese viaje fue un martirio. Menos mal Nabiki y su familia no habían escatimado en ayudarlo una vez que les contó con lujo de detalles su plan.
Fue un todo o nada.
La montaña más alta jamás vista en su vida se imponía ante él. Si caminaba a un ritmo constante "podía".
¡NO!
Debía. Según sus cálculos alcanzar la cima en dos semanas y no 60 días como otros. El Everest le planteaba un claro desafío en este momento, pero él era Ranma Saotome. No había miedos. Solo recuperar a Akane. Y la fuerza le volvía al cuerpo, recuperando un poco la esperanza.
Se lo repetía continuamente como un mantra, no le importó encontrar a quien había provocado todo esto, en su cabeza solo estaba la idea de regresar con Akane a casa y de ahí podría solucionar todo lo demás. Por fin quedaba poco para volver a verla y con esa idea en la mente comenzó a caminar.
Mientras lo hacía, encontró a pocos metros de él, estaba una pequeña casita de un inconfundible tono rojo, de la cual salió a toda prisa un hombre.
-¡Querido Huésped!- Dijo en nepalí, un hombre delgado vestido con un abrigo enorme tipo oso pardo, pero bajo este estaba el inconfundible traje verde, muy similar al de Jusenkyo, completando su atuendo con un gorro verde con una estrella roja en el centro.
-¡Hola! Subiré ahora, aquí está el dinero- Y el chico de la trenza extendió un montón de billetes al hombre, a modo de pago por la tasa para los extranjeros establecida por Gobierno de Nepal. Este le devolvió una mirada confusa tratando de entender las palabras del muchacho y se rehusó a aceptar el dinero, respondiendo en un poco fluido japonés:
-¡No entender, no poder subir, matar a ti si hacerlo!- Le imploró con las mejillas encendidas. Luego de darse cuenta que a pesar de las clases, todavía le costaba crear frases simples, moviendo frenéticamente las manos, tratando con su lenguaje corporal de demostrar lo peligroso que sería semejante hazaña.
-Subiré, ¡esto es de vida o muerte!- Le dijo el muchacho razonando con él y le volvió a entregar los billetes.
-¡No aceptar, no ser cómplice de muerte! Montaña peligrosa ser en verano, peor en invierno, no dejar pasar- Y extendió sus brazos horizontales a su cuerpo, tratando de impedírselo.
Para Ranma, esto no fue la gran cosa. Sabía que pasaría, desde que comenzó este viaje todos se habían negado a ayudarle, acusándolo de loco, un plan descabellado, estaba ahí por su porfía, agradecía a todos los dioses el haber convencido a su familia.
Así que solo atinó a guardar nuevamente el dinero de su peaje en la montaña en el bolsillo delantero de su abrigo y suspiro lentamente bajando la mirada, saltando por sobre el guardián.
El guardia se giró descontrolado tratando de alcanzarlo, tomándolo del brazo, pues Ranma jamás corrió y lo giró para encararlo:
-Muchacho entender, tormenta haber, morir si subir- Ranma le clavó directamente su mirada y sus ojos azules brilllaron. Cuidadosamente quitó la mano del guardia de su brazo.
-No se preocupe, mi novia me espera. Es necesario que lo haga, de lo contrario yo…-Quería que este hombre entendiera, no importaba nada más que subir. Quitó su mirada del hombre, dándole la espalda nuevamente y empezando a correr esta vez, para devolverle una sonrisa al perturbado rostro del guardián.
– ¡Volveré con mi novia! ¡Soy Ranma Saotome y jamás dejo de cumplir una promesa!
Y corrió sumergiéndose en la blanca nieve tan rápido, que en segundos el guardián no pudo distinguirlo. Se preguntó si estaba soñando. ¡Era imposible! ¡Ningún hombre en sus cabales haría semejante barbaridad! Juntó sus manos y rezó: ¡Que Buda lo proteja! Mientras en lo lejano se escuchó un trueno.
…
Era agotador caminar en la nieve, el frio y la falta de aire estaban haciendo mella en su físico, Nabiki había encontrado en tiempo record todos los implementos necesarios, pero jamás pensó que sus cálculos estaban erróneos. Llevaba días caminando y no había alcanzado ni la mitad de lo que creía. Al principio le costó acostumbrarse al frio y agradecía profundamente no convertirse en mujer en aquellos momentos, pero ahora claramente se estaba formando una nueva tormenta en lo alto de la montaña, la temperatura había descendido en al menos cinco grados según indicaban sus instrumentos, y la brisa extrañamente calma, le preocupaba de sobremanera.
Caminó unos quince minutos más con el fin de encontrar un lugar adecuado para asentar su minicampamento que consistía básicamente en crear un pequeño iglú e introducirse en la pequeña cueva de hielo, aislándolo de las bajas temperaturas permitiéndole mantener el calor y dormir para recuperar sus fuerzas. Solía levantarse apenas despuntaba el alba sobre el horizonte. No es que no quisiera caminar de noche, no podía. Lo intentó infructuosamente un par de noches y perdía su rumbo con las ventiscas nocturnas, era imposible.
Finalmente encontró un pequeño espacio perfecto y bajó su pesada mochila que cayó pesadamente sobre la nieve, dándose cuenta que al fin estaba alcanzando al menos un 1/3 del trayecto, giró ante la belleza que le presentaba el hostil paraje. Observó atentamente la imponente montaña llena de bruma que se exhibía majestuosa ante él, era un hermoso paisaje. Y de pronto silencio.
Ranma miro de izquierda a derecha, una y otra vez, arriba y abajo ¿qué diablos sucedía?
De repente la realización llegó a sus ojos mientras el piso comenzaba a temblar.
¡AVALANCHA!
Como pudo tomo nuevamente su mochila, pero no con la suficiente rapidez. La nieve estaba tocando sus talones cuando comenzó a correr en bajada, mirando hacia atrás, no logro ver que adelante se alzaba un pequeño pico con el que tropezó, haciéndolo caer y dando vueltas por la nieve como una pelota en caída libre, siendo alcanzado por gran bola de nieve y convirtiéndose en uno con ella, arrastrado y golpeado en su caída.
Rodó y rodó por unos diez minutos, hasta que por fin se detuvo todo y volvió a la calma. Su cuerpo casi congelado, yacía inmóvil en la nieve. Podía notar como su cuerpo presentaba los síntomas avanzados de una hipotermia. No podía sacudir sus miembros dormidos, ni siquiera le hormigueaban, solo molestaban.
Veinte minutos después, ya no existía el dolor. Se habían agotados sus últimas fuerzas, pero por fin el calor entibio su corazón y sus ya sonrojadas mejillas por el intenso frío se volvieron azules.
- ¡Pronto estaré contigo Akane!- Sonrió y cerró sus ojos para siempre.
…
En Nerima, recién amanecía. El antiguo dojo Tendo estaba adornado aún con las flores que pertenecían al descanso fúnebre de la más pequeña de sus integrantes, todas ellas alrededor de la imagen de la muchachita.
A esas horas todo era silencio.
Sin mediar aviso la fotografía se resquebrajó de repente y una madre supo que había perdido a su único hijo mientras el dolor se apoderaba de su alma.
…
[Continuará]
N/A.
¡Muchas gracias a todos por sus comentarios y a quienes leen esta historia, me hace mucha ilusión leerlos! :)
*Naraka: Según el Budismo, significa inframundo o sitio de tormento.
*Yuanfen: Es un término chino relacionado con el budismo que es difícil de explicar, pero que en general se refiere a los amores que nacieron predestinados. Algunos creen que las fuerzas que manejan y causas detrás del Yuanfen son las acciones realizadas en las reencarnaciones previas, asemejándolo al karma del budismo, pero diferenciándose del mismo, por cuanto el Yuan se refiere a la conjunción de dos personas cuyos destinos se encuentran unidos.
