Declaración de responsabilidad: Ranma ½ es de propiedad de Rumiko Takahashi, por tanto, no me pertenece. Hago esto por diversión.


Símbolos:

-Palabras habladas.-

Pensamientos.

"Palabras con énfasis o énfasis en ella, como burlas o amenazas".

GRITOS.

= 0 =: Cambio de escena.


¿Puede su amor ser tan fuerte que traspase las barreras del tiempo y el espacio? Predestinados a estar juntos, a pesar de todo y de todos.

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YUANFEN

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Capitulo anterior:

- ¡Pronto estaré contigo Akane!- Sonrió y cerró sus ojos para siempre.

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Capítulo 4

"¡Benditos Dioses!"

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Un estallido de energía de multicolores explotó y resonó en todo el palacio, los sirvientes se escondieron. Nadie se movió. Paralizados por el temor mantuvieron sus posiciones, suplicando porque terminara pronto esta pesadilla. Algunos no se atrevieron ni a temblar de pavor. Otros lloraron y prometieron ser fieles sirvientes por el resto de sus vidas y sus futuras descendencias si lograban sobrevivir.

En la lujosa habitación solo se podían ver dos dioses estaban acicalados en las más ricas telas. A primera vista podrías pensar que se trataba de la más lujosa de las sedas, sin embargo, es mucho más suave. Atiborrados uno y otro en conjuntos que combinaban a la perfección en colores rojo y detalles de oro.

-¡ES IMPOSIBLE! ¡EL MUCHACHO NO PUEDE ESTAR MUERTO TAMBIÉN!- Gritó enfurecido Ashinazuchi a Tenazuchi.

-¡FUE ESE ESTÚPIDO SHINIGAMI OTRA VEZ! ¡SE ATREVE A OFENDERNOS DE ESTA FORMA! ¡NO CONTENTO CON DESGARRAR NUESTROS LAZOS DE PROTECCIÓN TENÍA QUE ASESINAR A MIS HUMANOS FAVORITOS!- Seguía diciendo Ashinazuchi colérico, quería descargarse y terminar con ese montón de seres humanos odiosos. No podía perder una vez más a un ser querido, No otra vez. Se dijo, recordando a sus pequeñas hijas. Ya tenía en mente la venganza perfecta y sonrió socarronamente. Callándose de repente y volteándose a la salida de la habitación a la velocidad de la luz.

Malditos ropajes, no puedo moverme rápido, rumió. Y tomó la tela de las rodillas arremangándolas hasta su brazo para salir presuroso.

-¿Dónde vas querido?- Le dijo Tenazuchi.

-¿Qué acaso no es obvio? ¡Los mataré a todos!- Y le sonrió brillantemente apretando su mano en un puño y alzándolo frente a su rostro, haciendo que su cabellera bermellón resplandeciera al darse la vuelta y mostrándole sus pequeños dientes afilados.

-¿No será demasiado por solo dos seres humanos?- Astutamente Tenazuchi lo hizo devolverse a pelear con ella.

-¿CÓMO QUE DOS SERES HUMANOS? ¡¿CÓMO QUE DOS SERES HUMANOS?! ¡ERAN MIS PROTEGIDOS! ¡NUESTROS PROTEGIDOS! ¡POR FIN EN ESTA VIDA PODRÍAN ESTAR JUNTOS! LLEVO MILENIOS ESPERANDO POR ESTE RESULTADO ¡¿Y TÚ CREES QUE SOLO SON DOS SIMPLES HUMANOS?!- Tenía, no DEBÍA destruir muchas cosas ahora, porque se sentía por estallar.

-¡Por supuesto que te entiendo!- Dijo la hermosa diosa de cabello escarlata. Ahora joven y hermosa. No como antes que, entristecidos por las muertes de sus siete pequeñas a manos de la Yamata-no-orochi que filtraba su poder y los hacía estar indefensos ante sus ataques. Sorbió lentamente una taza de té que acababa de servir.- ¿Es que acaso no fui yo quien le brindó una oportunidad de vivir nuevamente la última vez a nuestra pequeña Akane? Es más, ¿no fui yo quien la protegió con un escudo defensor que no evaporó toda el agua de su cuerpo? O, ¿quién no dejó que se ahogara en la poza de la Akane ahogada? O para ir más lejos, ¿no fui yo quien le pidió a Susano'o que creara a esos guardias en Ryugenzawa, en especial a ese muchachito para que la salvará de ser comida por una bestia de pequeña?- Suavemente dejó la taza sobre la mesilla, para levantarse con el pelo enmarañado por una onda de energía que llenó la habitación de obscuridad, que solo dejaba distinguir su aura de combate que decía peligro en todos lados.

Ashinazuchi sintió verdadero terror, era la primera vez que la veía de esta forma. Al borde del alucinación. Trato de calmarla como lo hace cualquier hombre común, quizás un Dios también podría utilizar esas estrategias ¿no?

-¡Debes calmarte…!

-¿QUÉ NO VES LO CALMADA QUE ESTOY?- Le gritó mientras salían rayos y relámpagos en el cielo, reflejándose también a su alrededor, alzándose en las alturas s lleno la habitación de niebla.

-Sí, lo veo, pero tienes que pensar ¿quién sería lo suficientemente fuerte para romper nuestra protección?

-¿Qué?-La diosa dejó de levitar y volviendo a la normalidad. Tenía un buen punto allí.- Tienes razón, no es tan simple como culpar a los humanos.

-¡Eso!- Hizo sonar ambas manos en puño. Por supuesto que no esperaba este resultado, pero algo de razón tenía. ¡Soy brillante!, pensó.

La diosa lo miró sospechosamente y se acercó para observarlo de cerca.

-Pues no sabe en qué lío se ha metido, ¡Como que me llamo Asinashuzi lo mataré! ¡Dios o no, recibirá su castigo! ¡Lo juro! ¡Aunque tenga que recurrir a Izanami!

- Ashinazuchi tú, pequeño…- No alcanzó a terminar la frase

Un gran estruendo hizo que movieran rápidamente su cabeza en la dirección del escándalo, allí frente a ellos estaban aparentemente un cantidad indeterminada de dioses de las más variadas formas y vestimentas. Hasta la mismísima Izanami, estaba frente a ellos. Mirándolos enojado Ashinazuchi, murmuró: El Takamanohara podría sentirse celoso de que por primera vez estaban todos juntos en un mismo lugar.- Pero los dioses lo ignoraron por completo, mirándolo aún más enojados.

-¿Qué diablos paso aquí?- Dijo Izanagi.

-¿No me digas que te aburriste de ellos, como también lo hacen otros?- La diosa Izanami miró despectivamente a Izanagi, este no se dió por aludido.

-¿Por qué les dieron ese final absurdo?- El dios Susanoo preguntó molesto.

-¡Mi querido Ranma se merecía vivir su juventud con su verdadero amor!- Lloró Orihime.

-¡Ohhhh mi pequeña humana Akane jamás conoció el amor!- Expresó Hikoboshi tratando infructuosamente de tocar a Orihime, aun cuando solo podían verse una vez al año en el tanabata en estos extraños momentos les era permitido mantenerse en el mismo lugar. Más el Rey del Cielo siempre fue estricto y aun en estas condiciones no les permitió acercarse.

-¿Qué hacen aquí?- Dijo Ashinazuchi. Pero los dioses siguieron recriminándoles, diciendo frases inconexas y culpándolos por todo.

-Pregunté: ¿QUÉ DIABLOS HACEN AQUÍ PEDAZOS DE ESTÚPIDOS?

-¿CÓMO QUE QUÉ HACEMOS AQUÍ?- Dijeron a coro.- ¡VENIMOS A ARREGLAR ESTE MALDITO DESASTRE!

-¿CÓMO QUE VAN A ARREGLAR ESTO, SI USTEDES LO PROVOCARON?-Inquisitivamente los miró uno a uno, frente con frente mostrándoles los dientes a todos, agachándose y levantándose según la estatura del dios que enfrentaba.

-¡NOSOTROS NO HICIMOS NADA!- Gritaron alterados.

-¿Qué?

-¡Que no hicimos nada idiota!- Lo golpeó Susanoo en la cabeza, dejándole un chichón enorme.

-¡Que no te das cuenta, estamos todos aquí y ninguno de nosotros fue quien lo hizo!- Le explicó pacientemente la diosa Amaterasu.

-¿Si ustedes no lo hicieron…? Entonces, ¿quién?

-¿Es que quizá existe un humano que tenga el mismo poder que un dios?- Preguntó Tsukuyomi y miró pensativamente a Ninigi.

-¡O es que alguno de ustedes nos está traicionando!- Los apuntó acusadoramente con su dedo.- ¿Eres tú Inari? ¿Fuiste por ahí siendo una kitsune nuevamente, haciendo pequeñas travesuras que divulgaste nuestros secretos?

- Cof cof…EXISTE UNA pequeña posibilidad, pero es muy remota.- Dijo la diosa Benzaiten que estuvo en todo momento silente.

-¿Cómo así? Habla ya.- Ashinazuchi estaba perdiendo la paciencia.

-Cada milenio, una vez que se alinean los planetas es posible abrir un portal por el cual un ser humano puede traspasar las fronteras del tiempo y el espacio.- Decía la diosa mientras mostraba con sus manos la forma en que esto pasaba, mostrando una visualización de ello en una pequeña nube de conocimiento.

-¿Me estás diciendo que existe un humano que tiene ese conocimiento?- Fastidiado bufó Ashinazuchi.

-¿Cómo es eso posible?- Turbado le preguntó el dios Ebisu.

-¡Es verdad!-Asintió el dios Jurōjin, tocándose la larga barba blanca mientras la otra mano la doblaba en su espalda.- ¡Muy buena observación querida! Les contaré como fue eso posible.- Haciendo con su relato que todos los dioses se mantuvieran callados para prestarle atención a su historia.

Y les contó.

Una vez solucionado el problema con Tanuki, amante de las mujeres y divulgador de secretos de los sagrados. El perro-mapache un poco (y solo un poco golpeado), volvió de su pequeño viaje a la inconciencia para escuchar el plan de los dioses y arreglar menudo desastre, como lo calificaron.

-Ya lo tengo, ¡el chico vivirá!- Gritó Izanagi.

-¡Por supuesto que lo hará!- Dijo Izanami.

-¡Anda revívelo y a la muchacha también!- Le dijeron al dios Amida.

-¡No puedo! ¡Sus almas ya están en el paraíso!-Les respondió con el rostro enrojecido de la vergüenza.

-¡¿Cómo que no puedes?!- Ashinazuchi lo tomó del cuello para enfrentarlo.- ¡Los traerás de regreso ahora mismo!

-¡No, no podemos! Ya ha pasado demasiado tiempo mortal. Podría traer horribles consecuencias en el plano humano.- Les recordó el dios Bishamonten.

-¡Entonces regresa el tiempo hasta el momento que contaste nuestros secretos perro-mapache estúpido y mata a la mujer!- Y se giró en busca el gordinflón dios.

-¡Tampoco podemos!- Acotó el dios Jurōjin.

-¿Y qué diablos se supone que podemos hacer? ¿Es que no somos dioses?- Ashinazuchi pateaba el suelo de pura impotencia.

-Pero no podemos ir contra las leyes o ¿quieres ser desterrado nuevamente?- Le recordó el dios Fukurokuju.

-Pues, no me importaría si me dejan con el espejo mágico para ver qué sucede en el mundo mortal.- Dijo muy sonriente el dios Hotei.

-¡Pamplinas dioses inútiles! ¡Yo sé lo que haremos!- Los enfrentó Tenazuchi con las manos en las caderas muy molesta.- ¡Él volverá! ¡Lo haremos regresar en el tiempo hasta que arregle este maldito espectáculo! ¡Las veces que sea necesario! ¡Se lo debemos! ¡Por culpa de nuestras disputas estos humanos han sufrido demasiado!

Todos guardaron silencio, pues tenía la razón. Milenios antes, con otros cuerpos y otras ropas habían fraguado sus venganzas tomándolos por la fuerza y haciéndolos vivir llenos de tormentos. Haciendo de ellos dos almas errantes que aunque se pertenecían, jamás podrían estar juntas por mero capricho de los dioses.

-¡ES HORA DE ARREGLAR ESTE CIRCO!- Ronroneó Ashinazuchi haciendo crujir sus nudillos.

-¡AGARREN AL SHINIGAMI! ¡NO LO DEJEN ESCAPAR!- Exclamó Tenazuchi. Los dioses corrieron a su encuentro, haciendo que Ame-no-ta-jikara y el dios futo-dama lo amarraran con sus lazos celestiales, al igual como lo hicieron una vez con la cueva en la que se ocultó Amaterasu haciendo que volviera el sol al mundo. Manteniendo al dios de la muerte amarrado, no podría terminar con la muerte de Ranma y conducirlo a su destino final.

Haciendo que su poder combinado en un haz de luces multicolores, tal como un arcoíris impulsara a Ashinazuchi hasta otro lugar en el universo.

Es tiempo de un cambio de escena, murmuró Ashinazuchi.

-¡Ranma!

-Mmmm…

-¡Ranma! ¡DESPIERTA!

-¡No quiero, estoy muy cansado!

-¿Cómo puedes estar cansado si estás muerto?

-¿Uh? ¿Muerto? ¡Estoy muerto!- Inteligentemente repitió el muchacho, abriendo los ojos desmesuradamente, intentado palparse el cuerpo con sus ahora invisibles manos, mientras se percataba que flotaba.- ¡AHHHHHHHHH!

-¡Y pensar que eres mi protegido! - Se lamentó el dios tocándose el flequillo mientras agachaba la mirada, para después agarrándose toda la cara.

- Óyeme muchacho: ¡Estás muerto! ¿Entiendes?

M

U

E

R

T

O

Le deletreó Ashinazuchi.

-¿Quién eres tú?

-Ya lo dije.

-¡No lo hiciste!

- ¡Soy Nadie!

-¿Nadie?

-¡Nadie!

-¡Te pareces a mí!

-¡No, tú te pareces a mí!

-¿Qué diablos? ¿Qué quieres? ¿Dónde está Akane?

- ¡A eso voy! ¡Quiero que…!- El Dios pensaba contarle todo lo sucedido, pero no pudo continuar porque Ranma empezó a gritar por todos lados mientras se movía velozmente.

-¡AKANE! ¡AKANEEEEEEE! ¿DÓNDE ESTÁS? ¡AKANEEEEEEEEEEE!

El Dios lo miraba moviendo la cabeza mientras ponía ambas manos en las caderas. Para esto perdí cientos de años, cruzando ahora los brazos y haciendo un puchero, humano desagradecido.

-Que salves a la chica.-Dijo suavemente el Dios.

-¿Qué? ¿Sabes dónde está Akane? Por fin puedes ser de ayuda.

El Dios abrió la boca y la cerró acongojado, maldito humano a mi imagen y semejanza.

-¿Akane? ¿Si estoy muerto por qué no la veo?

-A eso iba idiota, tienes una segunda oportunidad.

-¿En qué?

-¿Vivir por ejemplo?

-¿Para que quiero vivir si no está Akane? ¿Para qué quiero morir si tampoco está? ¡MALDICIÓN!

-Pues, no estás ni lo uno ni lo otro.

-¿Entonces?

-¿Entonces qué?

-¿Qué soy?

-Nadie.

-¿Cómo que nadie?

-Mira, yo vi esa serie con Akane y ¡no ando robando rostros por ahí!

-¿Qué hablas muchacho estúpido?

-Nada, ¿acaso los dioses no saben todo?

-Pues no.

-¿Entonces cómo me ayudaras?

-¡No te ayudaré!

-¿No me ayudarás?

-¡NO!

-¿Entonces qué haces aquí?

-Ayudando la chica.

-¿Qué?

-¡Que vas a vivir idiota! ¡Y es mejor que lo hagas bien, porque en todas tus otras vidas fallaste! ¡Vas a vivir para salvar a esa muchacha, ¿entiendes? ¡ENCUÉNTRALA!

-¿Qué?

-¡AHORA! ¡VE!- El dios empujó fuertemente al muchacho que empezó a caer velozmente desde la nada atravesando nubes y más nubes, mientras gritaba.

De repente, sintió un pequeño toque en su mente, ¿en realidad era un dios?

Después de eso, todo ocurrió en cámara lenta, su caída libre se detuvo metros antes del suelo y tuvo mucho sueño, cerrando automáticamente los ojos otra vez, alcanzando la inconsciencia.

¡Akane!

¿Dónde estás?

¡AKANE!

¡AKANEEEEEEEEEEEEE!

Splashhhh

-¡PRÍNCIPE!

-¿Príncipe Ranma, está bien?

[Continuará]

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N/A.

¡Hola de nuevo! Espero de todo corazón que les guste este capítulo. ¡Muchas gracias por sus comentarios, en especial a Alicasha, Guest, Caro, Andy-Saotome-Tendo, SARITANIMELOVE, nancyricoleon !

Algunos dioses mencionados, porque son demasiados.

*Takamanohara: Es el Cielo japonés, donde habitan los dioses.

*Izanami: Deidad japonesa, diosa de la creación y de la muerte. Abuela de Ashinazuchi y Tenazuchi. Cuenta la leyenda que Izanagi e Izanami, eran marido y mujer; la unirse en matrimonio la primera vez quien dió las gracias por el mismo fue Izanami, por tanto, fueron castigados con hijos deformes, ellos fueron puestos en el mar y pidieron a los dioses perdón y el porqué de la situación, ellos contestaron que quien debía dar las gracias por su matrimonio era Izanagi, por tanto volvieron a celebrarlo. De la unión nacieron las ocho islas más grandes de Japón, también otras adicionales y muchos dioses más. Mientras Izanami daba a luz a Kagutsuchi (encarnación del fuego) muere e Izanagi baja hasta el Yoma (inframundo) para traerla de regreso, sin embargo, allí encontró a Izanagi quien le dijo que ya había comido el fruto del inframundo y que esperara porque trataría de convencer a los dioses de allí que la dejaran regresar. Izanagi impaciente por la espera enciende un fuego y comienza a buscarla, encontrando el cadáver putrefacto de Izanami. Ella enfurecida manda a los ejércitos del inframundo tras él y este logra escapar apenas, cerrando con una piedra la entrada. Izannami lo maldice diciendo que matara a mil hombres cada día, a lo que él respondió que haría nacer mil quinientos.

*Ashinazuchi y Tenazuchi: Deidades japonesas, masculina y femenina; Ambos vivieron en la parte superior del río Hi, en el país de Izumo, y su aparición ocurre dentro de la historia del exterminio de la legendaria serpiente Yamata no Orochi. Tras la expulsión de Susanoo del cielo, llegó a Izumo y se encontró con la pareja de dioses, ya ancianos. Ashinazuchi y Tenazuchi se lamentaban ante Susanoo de que Yamata no Orochi había devorado cada año a una de sus ocho hijas y que justamente estaba por llegar a devorar a su única hija sobreviviente, Kushinadahime (Princesa del Arrozal y del Peine).

*Shinigami: Se trata de la personificación de la muerte, por lo tanto es un dios que se alimenta de las almas y humanas y asimismo cuenta con la capacidad de elegir quien y como muere alguien.

*Orihime: Hija del rey del Cielo. Cuenta la leyenda que Orihime disfrutaba tejiendo vestidos para su padre. Una mañana, al dirigirse al telar, Orihime vio a un joven y apuesto pastor de bueyes llamado Hikoboshi y se enamoró perdidamente de él. Aunque mantuvieron el romance en secreto, el rey del Cielo advirtió en su hija el amor que sentía por Hikoboshi y les unió en matrimonio. Su apasionado amor y el indescriptible gozo que sentían por el mero hecho de estar juntos provocó que descuidaran sus deberes; Orihime dejó de tejer y Hikoboshi abandonó los bueyes a su suerte. Entonces el rey del cielo los castigo castigó a los dos amantes y los separó para siempre convirtiéndolos en estrellas. Pero separar a dos enamorados por toda la eternidad sin perspectivas de reencontrarse era demasiado cruel; así que les fue concedida la posibilidad de volver a verse una noche cada año, la noche del séptimo día del séptimo mes.

*Dios Susanoo (Dios del trueno, la tormenta), *Diosa Amaterasu (Diosa del sol) y *Dios Tsukuyomi (dios de la luna): Son hermanos.

*Los siete dioses de la suerte son El dios Ebisu, la diosa Benzaiten, eldios daikokuten, El dios Fukurokuju, el dios Hotei, El dios Bishamonten, El dios Jurōjin,

*Diosa Benzaiten: También conocida como Benten o Benten-sama, es la única diosa de los siete que componen este grupo. Benzaiten es la diosa del conocimiento, la música, la literatura y las artes, en general.

*Dios Ebisu: Es una de las deidades más buscadas por los japoneses, ya que encarna a la fortuna.

*Dios Jurōjin: El dios taoísta de la prosperidad y la longevidad y el más anciano de los siete dioses de la buena fortuna, como muestra su larga y blanca barba.

*Dios Amida: Corresponde a una deidad bastante importante pues se encarga de proteger a las almas humanas y por lo tanto se le reconoce como el salvador de la humanidad y como el padre de quienes aspiran a ingresar al paraíso.

*Dios Fukurokuju: Es el dios chino de la sabiduría y la longevidad.

*Dios Hotei: También conocido como el Buda sonriente, es un dios calvo, regordete y muy sonriente que, como no podía ser de otra manera, es el dios de la felicidad y de la satisfacción en los negocios.

*Yuanfen: Es un término chino relacionado con el budismo que es difícil de explicar, pero que en general se refiere a los amores que nacieron predestinados. Algunos creen que las fuerzas que manejan y causas detrás del Yuanfen son las acciones realizadas en las reencarnaciones previas, asemejándolo al karma del budismo, pero diferenciándose del mismo, por cuanto el Yuan se refiere a la conjunción de dos personas cuyos destinos se encuentran unidos.