Disclaimer: Beastars no es mío solo me encanta Melón. Gracias Itagaki, te amo.

... miren, no sé, solo me gusta la idea de estos dos.


&.&.&

Amor Híbrido

&.&.&


No es que Melón se arrepienta de las cosas que ha hecho, pero a veces piensa en cómo su vida pudo haber sido diferente. Quizás con una madre no insana o con un padre vivo, él hubiera podido ser otro tipo de híbrido en esta sociedad podrida.

La mera idea de ser diferente a como era le causaba una terrible repulsión.

Era quien era. De poder volver en el tiempo, no tomaría ninguna decisión diferente.

Quizás mataría a su madre antes.

Esas eran las cosas que pensaba estando en prisión, encerrado la mayor parte del tiempo. A veces le llegaban cartas de fans, lo cual era terriblemente gracioso. Gente que afirmaba que le gustaba, muchachas (y algunos muchachos, para su shock), tanto herbívoros o carnívoros, que dejaban muy explícitamente lo atraídos que estaban hacia su persona.

Sería divertido si no fuera tan extraño, si el lenguaje en el cual se expresaban no fuese tan intrusivo. Prácticamente vulgar. Lo dejaba con una especie de vacío, sin saber cómo reaccionar.

Su atractivo en su vida cotidiana... Estaba claro de su carisma, y de que los herbívoros son más hermosos; al fingir ser herbívoro podía utilizar eso a su favor. Era más un elemento que usaba conjunto a otros en función de un objetivo, donde su ímpetu generaba, casi sin necesidad de pensar, discurso tras discurso con el afán de convencer a su víctima. Si eso no funcionaba, las mataba.

Pero nunca usaba su belleza, no de manera directa. Nunca le interesó seducir sexualmente a alguien, ya que no podía sentir esas sensaciones... Así que no se había puesto a pensar en el otro lado de la moneda, lo que pensaba la gente que lo veía atractivo...


Había perdido la cuenta de cuantas veces había querido matarse. A veces le era posible convencer al guardia de que le prestara su pistola, solo para ser interrumpido y cambiarán el guardia. Luego de un tiempo en prisión, ya nadie le hablaba. Lo cual honestamente era peor, porque solo tener sus pensamientos le daba más aburrimiento y ganas de suicidarse.

Con el pasar de las semanas, seguía solo. Apenas y podía hablar con aquel guardia león cuarto de puma que le hablaba porque era un híbrido, sin embargo nunca decía que era por eso, lo cual fastidiaba a Melón. Estaba tan aburrido que no decía nada que pudiera molestarlo mucho; sí se iba, iba a seguir hablando con las moscas.

-Entonces en algún momento me vas a contar sobre tu abuelito puma o vamos a seguir perdiendo el tiempo en nimiedades.

Ops. No podía evitarlo. Y justo como lo supuso, el guardia refunfuñó y fingió que seguía trabajando. Melón rodó los ojos y siguió jugando con una bola de estambre que ese mismo guardia le trajo. Francamente, odiaba a los felinos tanto o más como se odiaba a si mismo... pero ciertamente le ayudaba a quitarse un poco del aburrimiento.

-Creo que estar encerrado le hace mal a su inteligencia, Melón-san, no parece propio de usted pensar que la guerra carbi-herbi es una nimiedad.

-¿De eso estábamos hablando? Yo pensé que estabas balbuceando del como no sería tan malo cogerte a tu compañera oveja ya que después de todo de por si eres un híbrido. Sí creías que te iba a decir que está bien traer más monstruos como yo a este mundo, estás equivocado.

¿Por qué todos los imbéciles cachondos llegaban a él y lo veían como su futuro hijo? A la próxima persona que él intuyese que estaba a punto de ponerlo en esa posición otra vez le iba a arrancar la yugular de un zarpaso, sin importar que sus uñas no fueran tan poderosas como las de un felino real.

- Si saliera como tú no sería tan malo.

Melón chasqueó la lengua, ya que había despedazado la bola de estambre.

El guardia se le quedó mirando, sin parpadear; y en el pasillo vacío, si prestabas atención, se escuchaba su corazón latiendo rápidamente. Melón se levantó de su catre, poniendo un pie tras el otro, y extendió las manos a través de los barrotes. El guardia dio un salto. Melón enseñó los retazos que estaban en su mano.

-Tráeme otra. Por favor- añadió, porque aunque odiaba al guardia en este momento, si le quitaban su juguete ahí si iba a matar gente.

Claro que, era difícil, y no tenía la suficiente fuerza bruta para romper los barrotes.

Ya lo había intentado.

Pero podía intentarlo una vez más.

El guardia se sentía mal por su error, así que simplemente le pasó otra y lo dejo ir.

No volvió a ver ese guardia tampoco. Pero no sabe si dijo algo bueno o qué, porque por primera vez obviaron que era un criminal de alto rango al que le habían prohibido tener contacto con otros presos luego de que intentó matar a su guardia (lo cual sucedió el primer día).

Le dieron permiso de convivir con otros reos.

Esperaba al menos no estar tan aburrido. No sentía la necesidad de estar con otros animales, generalmente, pero sí se empezaba a sentir entumecido por la falta de movimiento, y francamente aburrido con la conversación esporádica de los guardias. No creía que los otros presos tuvieran buena conversación pero...

De cualquier manera, estaba feliz de por lo menos sentir el sol en su pelaje, y escuchar a otros animales. Sentir miedo hacia los carnívoros podía ser vigorizante.

Hm.

Estaba yendo hacia el patio y honestamente, no estaba sintiendo mucho miedo a los carnívoros. Lo cual era extraño. Quizás era por su segunda pubertad.

Quería decir que lo odiaba tanto como odiaba su apariencia, pero la verdad era divertido. Podía mandarle una mirada de mala muerte al águila que lo estaba mirando como un monstruo, seguramente confundido por las astas en su cuerpo felino. Imbécil. En cuanto Melón lo intimidó, el águila volvió a lo suyo. Melón, en vez de sentir miedo, solo sintió una felicidad torcida, y se lamió los colmillos, pensando en lo divertido que sería matar carnívoros (el cuarto de puma, el águila) ahora que solo estaba el placer, sin el miedo.

Estaba pensando en todas las maldades que pudiera hacer cuando de repente se topa con Ágata frente a frente, y el resto del Shishigumi más atrás.

-¿Melón-san? ¿En la misma prisión que nosotros!?

Melón inclinó la cabeza, entornando los ojos, para decir:

-¿Ustedes desde cuando están presos?

Agata levantó las manos en señal de sumisión, su cola agitándose pausadamente-. Más o menos el mismo tiempo que usted, creo. Fue el Día de Amor a La Carne. Estábamos...- Agata pareció darse cuenta de algo que no quería decir-. En fin, más o menos esa fecha.

Melón se movió hacia adelante, con las manos en la cintura-. Ah, fue luego de que me abandonaron. Está bien.

Agata no dijo nada, optando por mirar a una pareja de buitres que estaban jugando con unas cartas.

-Está bien, gatito, no me importa. ¿Supuse bien el que ya no soy jefe del Shishigumi?

Agata se puso rojo, no había nada más que quisiera sino huir y no tener que lidiar con la presión en el ambiente.

-Adiós.

Melón se fue a una esquina del patio, y se puso a jugar con su bola de estambre. De todas maneras, ni siquiera había pensado en sus gatitos desde que había estado encerrado. Francamente no importaba.


A Agata le parecía tan extraño que alguien como Melón estuviera jugando así, pero trató de dejarlo ir. Cuando llegó a la mesa de su grupo, todos le saltaron encima.

-Viejo ¿Cómo le hiciste para sacarte a Melón rápidamente de encima?

-No dije nada.

-¿Y simplemente te dejó ir?

-... ¿Sí?

-Quizás ya no le importe el Shishigumi.

-¡De la que nos salvamos muchachos!

-No sabía que Melon estaba en esta prisión.

-Claro debe ser difícil donde ubicarlo... sobre todo ahora que parece más felino...

-Da igual.

Agata ya le había dejado de prestar atención a la conversación. Se sentía extraño, una especie de nerviosismo en su cuerpo que no lograba identificar realmente.

No había pensado en Melón más de lo necesario.

... Más o menos diariamente.

Todo ocurrió tan rápido. No se arrepiente de haber abandonado a Melón (quien puede defenderse solo perfectamente, además) para ir a rescatar a Louis. Era la única acción posible en ese momento. Ágata hizo lo correcto.

¿Entonces por qué...?


A los felinos les suele gustar pasar el tiempo bajo el sol. Melón nunca disfrutó algo así, ya que su madre no le gustaba dejar su "castillo", y él no podía mostrar su cuerpo felino en cualquier lugar.

Con su nueva (ultra reducida) libertad, decidió intentarlo, también interesado en las sensaciones que su nuevo cuerpo le traía. Dicho cuerpo le era desagradable pero al mismo tiempo no... como antes pero de la manera opuesta...

Que sentimientos tan estúpidos, se decía cuando llegaba a esas conclusiones vagas. El doctorado en historia no servía para nada, ciertamente.

El sol era delicioso sobre su pelaje. No quería hacer como el resto de los mínimos que daba vueltas y ronroneaba, pero si se estiró lo más que pudo y se quedó muy quieto en el césped, panza arriba, con los ojos cerrados. El sol nunca se había sentido de esta manera... Suave y picante a la vez, dando una sensación de somnolencia.

Antes, el sol le daba algo de incomodidad, pasaba mucho tiempo despierto y no le gustaba dormir de día, era terrible seguirle el paso a los gatitos, nunca se sentía descansado. Ahora puede dormir muchas horas al día, pero hacerlo bajo el sol es algo que nunca pensó que sería tan agradable.

O lo sería si el ruido del shishigumi jugando y riéndose no lo distrajera. Estaba a punto de levantarse e intimidarlos, ya que estaba seguro que podía hacer que lo obedecieran así ya no fuera el jefe. Pero pensó en mejor evitar problemas con los policías, ya que apenas acaba de recibir el beneficio de no morirse de aburrimiento y suicidarse en la celda.

Así que simplemente se fue con bastante calma, y evitó los ojos de Agata que estaban enfrascados en su persona.


-Agata, ¿acaso le quieres decir algo al ex jefe?-dijo Free, que estaba sacándose algo de un diente.

-No realmente, solo parece algo... Distraído.

-Ha de ser el encierro.

-Igual sí tienes algo que decirlo, dícelo, ustedes eran los que se llevaban mejor.

Agata casi se ríe, porque definitivamente, Melón no se llevaba bien con nadie.

-Nadie dice que Melón era bueno contigo, solo que se llevaban mejor- acotó Dolph, cuya seriedad le daba un peso importante a todo lo que decía.

Agata genuinamente no tenía nada que decirle... Sin embargo, no replicó, y fue a buscarlo.

Aparentemente sí había algo que decirle, o preguntar. Esperaba darse cuenta antes de llegar con él, ya que Melón no era precisamente una bestia paciente.


n/a: No tengo una idea muy clara de este fic, pero no quería que se perdiera entre mis drafts. Si tienen alguna idea que les gustaría que se desarrolle me pueden avisar. Voy a intentar actualizar pronto pero pues eso jeje.