Día 7: Pesadilla
-Li – Llamé para captar su atención luego de un rato de silencio.
Él se giró dándome su bien conocida cara de pocos amigos – ¿Qué sucede?
Me mordí el labio nerviosamente por lo que estaba por decirle, le había dado vueltas en mi cabeza desde hacía un rato y desearía con todo mi ser que hubiese una mejor forma de decirlo, pero supongo que sonaría tan vergonzoso en voz alta como lo había hecho en mi mente, por lo que simplemente me lancé a ello.
La mirada de Li era tan penetrante como había sido desde el primer momento, sin embargo, no dejé que esto me intimidara más – ¿Tendrás de casualidad algún cuaderno para colorear o algo?
Vi como su cara se transformó y creo que su expresión de incredulidad nunca había estado tan marcada y hasta puedo asegurar que estaba aguantándose las ganas de reírse – Kinomoto, no puedes estar hablando en serio.
- ¿Qué? ¡Estoy muriendo del aburrimiento! – Terminé por expresarle como me sentía – Te envidio porque al menos tienes trabajo que hacer.
Li me miró un par de segundos más antes de suspirar pesadamente y volver su vista hacia sus papeles – Eres una pesadilla.
Bufé con molestia – ¡Esto es una pesadilla! Tu al menos puedes adelantar trabajo y fumar para matar el tiempo, pero yo no tengo absolutamente nada que hacer… ¡un cuaderno para colorear haría la espera menos tortuosa de lo que ya es!
La expresión de Li ya ni siquiera era molestia, pero era difícil de descifrar, aunque supongo que algo debí haber hecho bien – o quizás no tanto –, ya que esta vez prefirió seguirme la conversación, por más sinsentido que fuese.
-No tiene sentido que hayas terminado en este lugar hoy – Dijo pesadamente.
Lo miré confundida – ¿Qué se supone que significa eso?
Se rio por debajo, aunque estoy segura de que lo hizo con sarcasmo – ¿Quieres la verdad?
Crucé mis brazos sobre mi pecho – Por supuesto.
-Eres demasiado inocente, Kinomoto – Respondió casi de inmediato, como si tuviera su argumento preparado hacia rato – Ojalá no hubiésemos tenido que encerrarte y ninguno de los dos estaría en esta lata de sardinas toda la noche.
-Veo que empiezas a considerar todo lo que dije más temprano… ¡porque claramente yo tenía razón y eso me habría ayudado muchísimo con el oficial Clow! – No podía creer que él en serio estuviera diciendo eso cuando ya estaba en este lugar.
-Si, y creo que lo hubiese considerado más en serio de saber que tendría que hacer de niñera hoy.
-De seguro los reclusos usualmente solo te piden cigarrillos – Respondí tratando de seguir le hilo de aquella extraña conversación que estaba resultando más divertida de lo esperado – Debes admitir que probablemente soy la más entretenida… Nunca sabes que voy a decir.
-Exacto, y es porque hablas hasta por los codos – Dijo volviendo su vista a sus papeles – Olvídate del cuaderno para colorear, esto no es una guardería.
No pude evitar reírme por debajo ante su comentario, honestamente creo que podia catalogar esta última conversación como la más civilizada que hayamos tenido hasta el momento.
Miré mi reloj de muñeca y suspiré pesadamente… me costaba creer que solo haya pasado casi una hora.
oOo
N/A: ¡Hola a todos! Vengo apareciendo un poco más temprano por aquí para traerles la palabra de hoy. Como pueden ver, Sakura trata de buscar por todos los medios divertirse con algo, y aunque Syaoran denegó por completo su petición, se le vio un poco mas hablador y eso es suficiente para que ella se mantenga ocupada.
Espero que les haya gustado y les agradezco los comentarios y votos, me ponen muy contenta saber que se están divirtiendo.
Nos leemos mañana en el siguiente.
Un abrazo enorme.
ACLARATORIA: Esta historia es de mi autoría, no existen colaboraciones con nadie y en el caso de que las hubiese se le darían sus respectivos créditos. Esta historia solo es publicada a la fecha en las plataformas FanFiction y Wattpad; si está en alguna otra es porque no está autorizada por mi persona y se considera plagio. No se permite la copia y/o adaptación de esta historia.
