Capítulo 6.
Hola :D.
Primero que nada quiero disculparme por tardar en actualizar n_nU estaba muy ocupada con la escuela U_U, pero ya estoy de regreso otra vez. Y la buena noticia es que ya estoy de vacaciones :) *Festeja* ¡eeeehhhhhh!
Quiero agradecer por el follow y el fav a DavidStarkgaryen, xipinau, pvtdgv y por el review a LDGV (gracias tío Luis por el review n_n, que bueno que todavía te guste mi fic eso me alegra bastante, me reconforta en verdad :')).
Bueno pues aquí les dejo el sexto capítulo.
¡Disfruten!
Capítulo 6.
Los personajes y Dragón Ball no me pertenecen son del maestro Akira Toriyama.
Sólo escribo por hobby (^_^).
Capítulo 6.
Entre risas y miradas, corrían por las calles de Orange Star City, no les importaba que estuviera nevando, ni tampoco el frío los detendría por su cometido, lo único que importaba en ese momento era disfrutar de aquella pequeña distracción, disfrutar de la compañía de ambos y olvidar por completo esa situación algo incómoda para el semi-saiyajin.
Videl; aún no estaba preparada para tener una relación. Pero después de todo, no dejaba de sentir un gran aprecio hacia el chico, sólo con estar cerca de él su corazón comenzaba a latir, esa sensación extraña en su cuerpo volvía a hacer de las suyas, sin duda alguna era una persona especial para ella, aunque no quiera aceptar sus sentimientos hacia el joven Son.
Por otro lado; Gohan se sentía desilusionado, por el hecho de que la pelinegra solo le consideraba como un "amigo", no podía demostrar debilidad, no ante la hija de Satán. A pesar de eso, la quería… esa chica orgullosa, con carácter, inteligente y sobre todo fuerte, sería la primera y última chica a la cual querer, no hay nadie más quien se compare con Videl Satán, ¡nadie! sencillamente era única.
Esperanza.
Una parte de él, le decía que no se diera por vencido, las cosas aún no estaban perdidas como para rendirse tan fácilmente, tendría que esperar por ella. Tenía que ser paciente hasta que sea el momento.
Tiempo.
No necesitaba apurarse para estas cosas, primero necesitaba descubrir por sí mismo esos enigmas del amor, y después aprender solo lo que es amar a una persona. Si, un camino por conocer, la cual conllevaría obstáculos que tendrá que superar con o sin ella.
Habrá tiempo para todo.
No imaginaba, el cómo sería pasar el resto de su vida al lado de esa chica. Claro, sí es que la pelinegra siente lo mismo por él.
Llegaron a un pequeño parque de la ciudad, por suerte no estaban solos; niños, adolescentes y familias aprovecharon la ocasión para convivir, no todos los días se sale a la calle a relajarse un poco después de un día agotador. Ahí volvieron a comenzar el juego, corriendo de un lado a otro, esquivando una que otra bola de nieve, escondiéndose entre los arbustos que servían como protección y así volver a atacar, se dejaron llevar por el instinto, volvían a renacer su niño interior otra vez…
– ¡No me vencerás! –dice el pelinegro.
– ¡Aún no cantes victoria Gohan! –al lanzar una bola de nieve esta resbala, quedando tendida en la fría nieve. Por un momento quedó en silencio mirando el cielo nublado que amenazaba estar así para los días venideros y de repente comienza a reír por lo sucedido.
– ¡Videl! –corre a su encuentro– ¿Te encuentras bien? –al ver que esta no le contesto solo reía descontroladamente, Gohan solo atino a sonreír. Al verla así le causaba una gran alegría, era muy difícil estar enojado con aquella chica, sólo ella podía causar esa felicidad en el hijo de Goku. Esa sonrisa, esa piel nívea, una chica sencilla que no necesitaba maquillarse tanto que para el pelinegro era perfecta así y principalmente esos ojos azules le cautivaban cada vez más.
–Sí –dice entre risas abrazándose a sí misma el abdomen– estoy bien, gracias –mirando al pelinegro– podrías ayudarme a levantarme, por favor –extiende el brazo tratando de disminuir la risa.
– ¡Oh! Claro –dice el pelinegro, ayudando a la chica– deberías tener más cuidado.
–No es para tanto Gohan, no pasó nada –sacudiendo el abrigo– solo me resbale.
–Si tú lo dices –dijo encogiendo los hombros.
–Gohan –dice cambiando de temple– hay una cosa más que debo mencionarte.
–Sí, dime –la mira con atención.
–Bulma, nos ofreció hospedaje mientras trabajamos en el proyecto.
–Ya veo –coloca una mano en la barbilla– entiendo, así evitarían el largo trayecto a West Capital.
–Así es, pero... –dudosa.
–No te preocupes por la editorial Videl, has lo que tengas que hacer, ¿Si? –Coloca una mano en el hombro de la chica.
–Sí, pero… –baja la mirada.
–Sabes que hago bien mi trabajo ¿dudas de eso?
– ¡No! yo no estoy diciendo eso –mordiéndose el labio inferior– al contrario, estoy muy agradecida contigo –lo mira– lo digo por Shapner.
–Tú tranquila, ¿Qué es lo peor que puede pasar?
–No lo sé -dice dudosa.
–No te preocupes, tengo el presentimiento de que todo saldrá bien –piensa– "tal vez sea lo mejor... alejarnos un tiempo".
–Gohan –llevando una mano a la boca– ¡nos olvidamos del café!
–Eso puede esperar –sonríe tiernamente– anda, te acompañó a tú casa –ladea la cabeza.
Deambulaban en silencio tranquilamente disfrutando de la ciudad casi vacía. En el trayecto ninguno de los dos articularon palabra alguna, solo se dedicaban una que otra mirada cuando se distraían sin que se diera cuenta el uno con otro.
–Gracias por acompañarme Gohan.
–No agradezcas –mueve la cabeza de un lado a otro en señal de negación– no iba a permitir que regresaras sola y más a esta hora de la noche. Tu padre ha de estar preocupado.
–Se defenderme –hace un puchero.
–No dudo de tú capacidad –sonríe– sé que eres capaz de defenderte por ti misma, eres fuerte.
–Gracias, pero no tienes que ser tan atento conmigo –levemente sus mejillas se tiñeron de rosa con el ceño un poco fruncido– regresa con bien a casa.
–Ríe– Estaré bien no te preocupes, también se defenderme.
– ¡Claro!, después de la paliza que te dio tu hermano, apuesto que estabas muy confiado aquella vez.
–Yo… –con la cara roja– yo no me confié, solo estaba algo oxidado por la falta de entrenamiento –se defiende.
–Qué te parece si un día demostramos nuestras fuerzas –dibujando una sonrisa en su rostro.
– ¿Qué? –sobresaltado.
– ¡Oh, vamos Gohan! –Mira al chico– tengo curiosidad que tan fuerte eres, que dices…
Gohan sabía perfectamente que si no controlaba su fuerza, terminaría lastimándola y no quería eso. Pero si no cumplía el capricho de Videl no lo dejaría en paz, no tenía otra salida. Sin más remedio acepto la petición de la pelinegra –suspira resignado– está bien, tu ganas –comienza a caminar– buenas noches Videl.
–Gracias, ¡vete preparando para la ocasión! –alza el tono de su voz mientras miraba al chico marcharse.
– ¡Si! –imitándola. No estaba seguro, pero tendría que tener cuidado de sus acciones.
–Buenas noches... –se dice así misma.
Temor.
¿Cómo podía enfrentarse a ella sin ser descubierto de su descomunal fuerza?
Desde hace tiempo rondaba ese pensamiento de decirle quien es en realidad Son Gohan. Pero por azar del destino, le impedía decirle la verdad, tal vez no era el momento, pero no dudaba que tal vez todo se iría al demonio algún día y conociendo a la hija de Satán, no le gustaba que le mintieran enfrente de su cara.
¿Cómo es que llego a tal punto?
No lo sabía.
Al entrar a su casa, todo estaba en penumbras, se le hizo extraño no encontrar a su padre esperándola como de costumbre con las típicas frases "donde estabas", "que hora son estas de llegar", "estaba preocupado por ti"; si, tal vez Satán es un padre muy sobreprotector y su hija era lo más preciado en toda su vida. Ya no era una niña, ni una adolescente de dieciocho años teniendo que estar al pendiente por su hora de llegada... ya era una adulta y sabia defenderse, no por algo es hija del ex campeón mundial de artes marciales. Dirigiendo su vista hacia la parte superior de la casa, visualizo una tenue luz en el despacho de su padre, sin más, fue subiendo las escaleras para su encuentro. Hasta la fecha no tenía permitido entrar a ese lugar privado de Satán, eso le había quedado muy claro desde niña.
–Ya estoy en casa –anuncia Satán– ¿Videl?
– ¡Papá! bienvenido a casa –saliendo del despacho.
–Voltea hacia arriba de dónde provino la voz– ¡Cuantas veces te he dicho que no entres ahí! –dice con enojo.
–Yo… no estaba haciendo nada malo, encontré la puerta abierta.
– ¿Te lo tengo que volver a repetir?
–No –mira con resentimiento a su progenitor– sólo estaba mirando la foto de mamá.
–Mandare hacer una para ti ¿de acuerdo? –Ordena– ahora ve a tú cuarto.
–Sí, lo que tú digas –dice indignada.
–Suspira– esta niña nunca entenderá.
–Grita– ¡ya te escuche papá!
– ¡Videl!
– ¡Papá! ya estoy en casa –toca en la puerta del despacho de Satán, al no recibir respuesta alguna, insiste– ¿papá?
–Abre la puerta– me alegra que llegaras –sonríe– ¿arreglaste las cosas con Gohan?
– ¡Eh! –Sonrojándose– pero...
–Ríe estruendosamente– me debes una plática hija –cerrando la puerta de tras de el con llave– pero será en otra ocasión –coloca ambas manos en cada uno de los hombros de su primogénita.
–Papá... lo único que te puedo decir es que… Gohan es una persona muy especial para mí.
–Ya veo, entonces ¿cumple los requisitos que yo solicitó? –Entrecerrando los ojos– ¿Es más fuerte que tú propio padre?
– ¡Qué! –parpadea varias veces.
–Estoy hablando en serio –frunce el ceño– no permitiré que alguien debilucho este con mi querida hija, si no te protege como debe de ser ¡NO TE MERECE!
– ¡Que te pasa papá! eres el mismo de hace años.
–Siempre lo he sido hija. Pero, en este caso, si Gohan cumple con el requisito no habrá ningún problema –sonríe– tú mirada lo dice todo.
– ¡Eh! –avergonzada.
–Bueno no hay que ser experto en esto, porque esa mirada la tenía tu madre... –mira a su única hija algo nostálgico– ya es tarde, ve a descansar que mañana nos iremos a West Capital –besando la frente de su hija, dejándola sola.
–Está bien –voltea y mira con recelo aquella puerta cerrada– que tanto ocultas papá...
Una semana más y el sol comenzaba a iluminar las calles de Orange Star City, la actividad en aquella cuidad empezaba desde muy temprano. Los días venideros serían muy ajetreados ya que empezarían las compras navideñas, una fecha muy especial que se convivía con la familia u amigos.
En la editorial Possibility se respiraba la navidad, además no podían faltar los adornos navideños con la que estaba decorada cada uno de los rincones de la editorial.
–Así que, está ausente Videl –dice sentado, mientras observaba hacia el exterior a través del vidrio de la ventana.
–Si –dice Angela parada enfrente del escritorio del rubio– junto a Iresa y el señor Mark están realizando un nuevo proyecto con Capsule Corp.
–"Con que Capsule Corp." –pensó– entiendo –girando el asiento– entonces el que está dirigiendo la editorial es ese nerd –dice Shapner furioso.
–No deberías porque molestarte, no me sorprende porque no confían en ti –sentándose en el asiento desocupado de enfrente– Gohan hace muy bien su trabajo con la editorial, no cabe duda que sería un buen jefe en un futuro –sonríe.
– ¡Cállate! –poniéndose de pie y golpea el escritorio con el puño– Te dije que me mantuvieras informado de todo lo que hiciera Videl –exasperado– ¡Con un demonios Angela, por lo menos has bien las cosas!
–He estado ocupada ayudando a Gohan –dice con firmeza.
– ¡No me hagas reír! –mira a la chica con recelo– de qué lado estas ¿eh?
–Del tuyo, por supuesto.
–Dice incrédulo el rubio– ¿Mío?
–No puedo darme el lujo de que se den cuenta que te estoy ayudando con tu venganza –poniéndose de pie.
–Ríe con fuerza– que graciosa eres Angela.
–No es gracioso, es la verdad –frunce el ceño– eso quiere decir que no confías en mí, entonces ¡qué hago aquí!
–Angela –acercándose hasta ella– mi querida Angela, como te explicó –ríe maliciosamente.
–No te andes con rodeos Asa –se aleja– yo soy tu juguete, soy la que se va a manchar las manos por ti y tal vez pierda la confianza del señor Satán y la amistad de Videl, si algún día se enteran de que estuve actuando de tras de sus espaldas… –pausa– yo estaré dispuesta a pagar por mis actos de haberte ayudado.
– ¡Vaya!, no esperaba una acción así de parte tuya –dibujando una sonrisa burla en su rostro.
–Tómalo como quieras… así es esto. Te saldrás con la tuya Asa.
–Estas en lo correcto mi querida Angela –sonríe maliciosamente.
–Ya tienes tu adelanto, ahora déjame en paz –dirigiéndose hacia la puerta.
–A donde crees que vas –Angela con la mano en el picaporte de la puerta detuvo su andar– no he dicho que te retires.
–Pues para mí sí ha terminado –voltea a ver de un respingo al rubio.
–Recuerda Angela, puedo hacer muchas cosas si me desobedeces.
–Qué piensa hacer ¿matarme? –tenso la mandíbula encarando al rubio.
– ¡Estas paranoica! –Arquea las cejas– ¿Qué te hace pensar eso?
–No lo sé, pero te creo capaz de cualquier cosa Asa –Angela retoma el camino para salir de la oficina.
–Ya veremos Angela –apretando los puños– a ver quién sale ganando en esto.
Después de esa semana sin ver al pelinegro, sin platicar con él de cosas tan triviales... sentía una gran desesperación que le carcomía el alma, quería estar cerca del pelinegro, estar cerca de la calidez que emita. Se encontraba sentada jugando con una pluma pasando la de un lado a otro entre sus dedos. Deseosa de querer distraerse con su trabajo, solo recordaba aquella noche fría en la cual se había divertido a lado de Gohan como unos niños pequeños que jugaban con la nieve. Al estar lejos, pudo darse cuenta de sus verdaderos sentimientos hacia el chico.
–Videl, estos días has estado muy distraída –dice la rubia sentándose al lado de su amiga– Qué sucede, ¿Tiene que ver con Gohan?
–Ha pasado una semana desde que estamos aquí, y no he tenido noticias de él.
–Y eso te preocupa –sonríe.
–Es obvio ¿no?, no sé cómo van las cosas por allá.
–Te entiendo –dice Iresa– porque presiento que quieres decirme algo.
–Pues veras… en estos días me he dado cuenta de mis verdaderos sentimientos –ruborizada, encogiendo los hombros– ya no puedo negarlo más Iresa...
–Grita– Sabía que tarde o temprano te darías cuenta por ti misma –le guiña un ojo– eres tan orgullosa Videl que no querías aceptar la realidad.
–Lo sé, tenía que aclarar mis sentimientos... quería estar segura de lo que siento por Gohan –sin mirarla a los ojos.
–Se pone de pie– ¡Que emoción!
–Iresa... –Videl trataba de detener a la rubia.
–Esperaré el día de su reencuentro, no quisiera perdérmelo –entrelaza los dedos de la mano colocándolas a un lado del nivel de su rostro– Gohan y tú harán una bonita pareja, te lo aseguro –hace un puchero– me das envidia amiga, ¡mírate! conseguiste al hombre perfecto.
– ¡Iresa! –Intento llamar la atención de su amiga.
–Eres afortunada en el amor.
–I-Iresa –ya no podía sostener más esas miradas de asombro de los recién llegados, tenía que zafarse de esa situación de una vez por todas.
Los dos los chicos habían escuchado perfectamente las palabras de la rubia, Videl sentía su cara arder, era demasiado tarde, ya no podía hacer nada, en ese momento pedía a kami-sama que la tierra se la tragara.
– ¿Chicas? –habla Trunks.
Iresa al reconocer esa voz queda en silencio, llevándose ambas manos a la boca– ¡Por kami-sama!
–Mi madre, la necesita señorita Videl –dice amablemente.
No lo pensó dos veces, Videl se levantó rápidamente de su asiento para salir de esa situación tan incómoda en que la había metido su mejor amiga– gracias Trunks, iré enseguida.
Goten siguió con la miraba a la pelinegra dibujando una media sonrisa en su rostro– ya era hora de que mi hermano consiguiera a alguien –cruza los brazos.
–Así es –apoya el peli lila.
–Me agrada la señorita Videl –sonríe– mi madre anda empeñada que deberían casarse esos dos tortolos.
– ¿Qué? ca-casarse –ríe Iresa– no estará hablando enserio tu madre verdad Goten –lo mira– o ¿sí?
–Ríe el segundo hijo de Milk– le falta conocerla más señorita Iresa, no sabe de lo que es capaz mi madre.
–Continúa Trunks– Yo que usted señorita, me iría de una vez a la oficina de mi madre.
– ¿Por qué debería hacer eso?
–Porque mi hermano acaba de llegar, ¿Qué no quería perderse de su reencuentro? –imitando la postura de la rubia.
La rubia clava la mirada en los dos chicos con desdén– ustedes dos ¡me las pagaran! –comienza a caminar acelerando el paso y el dúo inseparable comienza a reír a carcajadas.
–Espera… –tratando de calmarse- tú tenías que hablar con tu hermano.
–Lo sé, pero quisiera que sea hasta en la noche –ríe– hace tiempo que no hacíamos esto Trunks.
–Es verdad, no te ibas a amargar toda la vida –comienza a reír otra vez.
–No quisiera ser un amargado, me gusta esta vida –confiesa Goten.
-o-
–No entiendo por qué tanta prisa en mandarme a llamar –quitándose los lentes por el cansancio.
–Sé que estás cansado, lo entiendo –suena el teléfono y contesta– está bien hazla pasar… gracias –cuelga y continúa– pero no se la razón por la que te mando a llamar Satán, no quiso dar más detalles.
–Entiendo –pensó– "otra vez, secretos… a Videl no le agradara".
–Cuando te llamó, enseguida se fue a Orange Star City a encargarse de la editorial, así que te quedarás aquí a terminar el proyecto junto a las chicas.
–Y lo sabe… ella –mira a la científica.
–No –sorbe un poco de café– por eso la mande a llamar.
–Ya veo... –desviando la mirada.
–Entra a la oficina– con permiso Bulma, en que... –Al fijar su vista hacia enfrente nunca pensó encontrarse a la persona que más anhelaba ver, sintiendo un vuelco en el corazón, una felicidad la embargaba de verlo de nuevo, ver aquellos ojos negros que trasmitan inocencia pura, ya podía estar más tranquila después de una semana– Gohan ¿qué haces aquí? pensé que...
–Hola Videl –sonríe– bueno, eso díselo a Bulma –señala a la científica.
– ¡Oye tú! –Su expresión se endureció– cómo te atreves a venir hasta aquí, no tuve noticias tuyas en una semana, fue como si te tragase la tierra –pagándole en el brazo– ¡soy tu jefa! eres un desconsiderado.
– ¡Eh! –Colocando una mano en la nuca, típica pose de la familia Son– yo… no era mi intensión Videl, te pido una disculpa.
–No me vengas con un ¡NO ERA MI INTENSIÓN! ¡TE PIDO UNA DISCULPA! eres un malagradecido Gohan –cruza los brazo– es más, no quiero escucharte ¡entendiste!
–"Kami-sama ayúdame, no entiendo a las mujeres" –pensó– yo no…
Bulma reía para sí misma, ver al primer hijo de Goku meterse en un enrollo y tener que afrontar la furia de una chica, eso no tenía precio– bueno ya que estas aquí Videl, necesito anunciarte…
–Entra sin previo aviso– Gohan, que alegría verte por aquí –corre a abrazarlo.
–Ho-Hola Iresa –regalándole algunas palmaditas en la espalda, sintiendo una mirada de reproche de parte de la chica de ojos azules– lo mismo pienso Iresa.
–Disculpa Gohan, no era mi intensión incomodarte –deshaciendo el abrazo– es que nos hace mucha falta tu presencia –Gohan ríe nerviosamente.
–Qué más da –suspira Bulma, colocando una mano en su cabeza– Videl, tu padre tuvo que irse de imprevisto.
– ¿Qué? ¿Y no te menciono nada? –dijo enojada.
–Para nada –mueve la cabeza en señal de negación.
– ¡Siempre es lo mismo! –Resopla– no podía ir mejor mi día –sale de la oficina azotando la puerta.
–Iré hablar con ella.
–Sera mejor dejarla sola –aconseja Iresa– se cómo se ha de sentir en este momento.
–Interviene Bulma– dejemos que se tranquilice un poco.
–No puedo quedarme con los brazos cruzados, necesito… –insiste.
–No seas necio Gohan, no creo que tenga ganas de hablar con nadie y en especial contigo.
–Tienes razón –ruborizándose– ¿Qué tengo que ver yo?
–Eso no te lo puedo decir –sonríe triunfante.
–Cuestiona– ¿Qué fue lo que sucedió para que este así?
–Bueno, es una larga historia que no querrás saber –uniendo los dedos índices.
–Iresa –mira a su amiga.
–No te preocupes, no es nada es algo sin importancia –ríe con nerviosismo– dejémosla sola ¿Si?
–Pero yo…
–Eres tan terco al igual que tu padre, de tal palo tal astilla –frunce el ceño– ve a descansar Gohan, avisare a Milk que estas aquí.
Instalándose en una de las habitaciones de Capsule Corp. camino hasta el balcón para estirar sus extremidades superiores, si lo pensaba bien, necesitaba relajarse del estrés de la empresa. No le haría mal un descanso.
– ¿Gohan?
–Voltea– Madre, cómo has estado –sonríe.
– Bien, ¿Cómo quieres que este? –Recrimina– preocupada por ti ¡Claro!, ya no te acuerdas que tienes una madre.
–Ríe– no es para tanto mamá, recuerda que necesitaba tiempo.
– ¿Cómo que no es para tanto jovencito? No sé si te has cuidado bien, te has alimentado bien, como te va en el trabajo ¡no dices nada de nada!, solo me encuentro a mi hijo todo demacrado.
– ¡Ah! –rascándose la mejilla– bueno eso…
– ¡Gohan! ¡Habla ahora!
–Es solo el trabajo mamá –dirigiéndose a la cama para recostarse– quisiera descansar un rato, estoy muy cansado de tanto trabajo en la editorial –cerrando completamente sus ojos.
–Está bien –dibuja una media sonrisa, acercándose para depositarle un beso en la frente– me alegra que estés aquí.
La noche se hacía presenten en West Capital, no había sido uno de los mejores días para la hija de Satán. Estaba sentada en la orilla de la cama tratando de asimilar todo lo sucedido; la imprudencia de Iresa, si, cometió una metida de pata al no medir sus palabras ¿Qué podía hacer? Así era Iresa, no podía estar molesta con su mejor amiga, la necesitaba y ella a Videl.
Conociendo a esos dos no la dejarían en paz, estarían detrás de ella como un chicle, haciendo bromas de mal gusto, sin embargo, después de convivir y trabajar con ellos una semana sin duda hacían un gran equipo de trabajo, nunca pensó conocer a esos dos chicos tan agradables, simpáticos y bromistas a la vez. Solo kami-sama sabía la razón de ponerlos juntos para siempre.
Era como estar en un círculo vicioso secreto tras secreto, esto la afectaba anímicamente, sintiéndose excluida, humillada de los planes de Satán, así lo veía Videl. Que podía hacer ¡nada! no quedándole otra opción que esperar por aquellas respuestas de su progenitor.
Estaba feliz de ver a Gohan, pero al recordar que no tuvo noticias en una semana estaba molesta con el chico, habiendo medios para comunicase con ella y ¡no lo hizo!, pero tenerlo cerca era un gran alivio.
Estaba tan enojada que no quería ver a nadie en ese día, ni siquiera tenía apetito, con un nudo en la garganta sus ojos comenzaron a inundarse de lágrimas, ya no aguantaba más, desahogarse era lo más correcto. Una Videl frágil, inmune, se dejaba ver a la luz.
Milk caminaba por el pasillo con una bandeja de comida para Videl, no permitiría que su futura nuera no se alimentara como debe de ser. Como si fuera una madre, se preocupaba por esa chica. Al entrar a la habitación, se encontraba en penumbra, y lo único que alcanzo a oír fue el llanto de la hija de Satán.
– ¿Videl? –colocando con cuidado la bandeja en el escritorio de la chica.
–Por favor, déjeme sola –sollozando.
–No llores Videl –sentándose al lado– ¿Te hizo algo malo mi hijo? si es así, ahora mismo vera.
–No para nada señora, es solo que… no fue un buen día que digamos.
– ¿Segura? –cuestiona la esposa de Goku.
–Segura señora –secándose las lágrimas– No volverá a suceder –forzando una sonrisa en su rostro– gracias por su preocupación.
–Está bien –más tranquila– te traje comida.
–Muchas gracias, no se hubiera molestado.
–Lo hago por tu bienestar pequeña –abrazándola.
–Gracias –rompe en llanto.
–Desahógate te hará bien.
Gohan quien estaba a fuera de la habitación, escucho la conversación que sostuvo su madre con Videl. Se sentía culpable después de todo, sin medir las consecuencias que le trajo no informarle como iba la empresa. Ahora tenía que idear un plan para acercarse a la pelinegra. Sin percatarse, Goten estaba a su lado.
–Con que escuchando conversaciones ajenas ¿eh?
– ¡Goten! –sobresaltado.
–Baja la voz, que te van a escuchar –dice Goten.
– ¿Qué haces aquí? –cuestiona.
–Podemos hablar –mirando a su hermano mayor.
–Sí, claro.
–Vamos al jardín, creo que estaremos mejor ¿Tu que dices?
–Sí, vamos –hecha un último vistazo a la habitación.
-o-
–Muy bien, has hecho bien tu trabajo –dice Satán– quiero que continúes así.
–Como usted diga señor Mark…
–Esto nos ha dado ventaja ante Shapner –observa los papeles originales de la empresa.
–Así es, pero esto aún no se acaba –sonríe.
–Tienes razón, esto no ha comenzado…
Continuará…
Espero les haya gustado y disfrutado el sexto capítulo de mi humilde fic, como yo disfrute escribiéndolo. Bueno cualquier cosa háganmelo saber para ver que mejoro algo y cambiarle, también acepto quejas, sugerencias, críticas, de todo, estaré dispuesta a aceptar todo D: ¿Qué les está pareciendo? espero con gusto sus reviews, fav y follow jeje n_n.
Saludos. Hasta la próxima.
