Cursiva y negrita: RECUERDOS.
Aquí les dejo el noveno capítulo.
¡Disfruten!
Disclaimer: Los personajes y Dragón Ball no me pertenecen son de Akira Toriyama, solos algunos de los personajes que aparecerán conforme avance son de mi autoría.
Sólo escribo por hobby no lo hago con el fin de lucro, solo los utilizo para sacar toda mi imaginación.
Vida nueva.
Capítulo 9.
―Están equivocados ―hubo un gran silencio― el verdadero salvador fue aquel niño misterioso que estaba peleando contra Cell, donde quiera que este le debemos agradecer por lo que hizo; yo no estuve a su nivel, no soy el peleador que ustedes esperaban de mi… por eso les hablo con honestidad. Si soy fuerte pero no a tal nivel como aquellos sujetos y espero entiendan mis motivos porque no quiero cargar en mi conciencia con esto, no quisiera mentir nunca más. No quisiera ser esa clase de persona que se quede callada para no decir las cosas como tal. No quisiera ser esa clase de persona que se quede con la gloria usurpando el lugar que no me merezco. Así que, me retiro para siempre de ser peleador de artes marciales ―levantándose de la silla.
Mark se sentía más seguro de lo que hizo, estaba seguro que su vida sería otra, tenía que empezar una vida nueva al lado de su hija Videl. Todos habían quedado sorprendidos por las palabras del ahora excampeón del mundo. Aun así respetarían a ese hombre por ser honesto y verían a Mr. Satán como otra persona.
Semanas después.
― "Usted no lo necesita Mr. Satán, tiene una gran fortuna por la cual sobrevivir ―dice un adulto mayor".
― "¿Usted, trabajando? ―ríe a carcajadas el señor corpulento de baja estatura― lo aprecio mucho Mr. Satán pero yo no puedo hacer esto ―vuelve a reírdejándolo solo en el lugar"
― "Estoy agradeciday a la vez impactada por su repentino interés por el trabajo Gran Mr. Satán pero por el momento la plantilla está completa ―dice la encargada de un despacho"
― "Gran Mr. Satán, usted tiene la vida solucionada no necesita trabajar ―dice el hombre quien es encargado del restaurante"
Después de su retiro definitivo, Mark Satán más bien conocido como Mr. Satán el excampeón mundial de artes marciales empezó a buscar trabajo para mantener y darle una vida digna a su unigénita pero para su desgracia y por azares del destino no lograba conseguir empleo alguno. Ya que, por doquier que fuera a solicitar se lo negaban de una manera algo "sutil".
¿Fortuna?
Que les hacía pensar de la gran fortuna que este poseía. El dinero que ganabaprovenía de los patrocinios y campeonatos, no es que fuera que ese dinero le perteneciera de cierta forma. Empero, tenía que dejar ir de sus manos esa gran fortuna. Mark,desde al principio no tocaría ese dinero porque sabía perfectamente que no lo necesitaba, no necesitaba depender del dinero si no que debía ganárselo de su propio esfuerzo. Por esa razón, tomo la decisión de no vivir en la mansión y mucho menos agarrar ese dinero ajeno a él.
No lo merecía.
Tenía que dejar en el pasado aquellas fiestas que el mismo Mr. Satán organizaba que con eso solo ganaba el interés de cualquier mujer solo por su fortuna. Tenía que dejar en el pasado aquel hombre arrogante y presumido. Tenía que dejar esa vida para siempre.
Aunque le doliera… tenía que dejar todo por su hija.
La puesta del sol en Orange Star City comenzaba a caer mientras que el alumbrado empezaba a encenderse una tras otro iluminado las calles. Cabizbajo, Mark caminaba por la acera suspirando derrotado, al alzar la vista hacia enfrente topándose con un pequeño restaurante; no obstante, al escuchar y sentir las contracciones que le imploraban con impaciencia degustar cualquier alimento posible.
―Ya es tarde, debería comer algo en aquel lugar ―acepto el hombre de peinado afro― llevo todo el día fuera de casa y ni siquiera me he atrevió a comer algo ―tocándose el estómago para que este supiera que va a alimentarse.
Sin más retraso entro al lugar y con su mirada azulada busco un lugar vacío para poder sentarse y descansar. Después de unos segundos diviso un lugar en el centro del recinto, encaminando su andar hacia la mesa para luego sentarse en la silla.
―Buenas tardes Mr. Satán, bienvenido ―sonríe la chica de cabello castaño.
―Buenas tardes jovencita ―atina a responder de la misma manera.
―Que desea ordenar ―preparando la pluma para anotar en la libreta.
Mark toma entre sus manos la cartilla del listado de comida que se encontraba plasmada en ella. Miraba de arriba y abajo decidiendo que comer― un Ramen y unos Dorayaki por favor.
La chica solo atina a sonreír dejando al excampeón mundial solo.
―Ahora que hare ―cruza los brazos― eso de conseguir trabajo sí que es difícil…
Un hombre rubio que pasaba al lado se detuvo al escuchar al excampeón― "¿El gran Mr. Satán consiguiendo empleo?" ―pensó el hombre quien le miraba con curiosidad―. ¿Disculpe puedo sentarme? ―señala la silla contigua al padre de Videl.
― ¿Eh? ―Mark hace un ademan con la mano― Sí, claro, adelante.
―Muchas gracias, que amable es Mr. Satán ―sonríe.
―No, no me diga así por favor ―ríe.
La azafata había llegado con la orden del hombre de peinado afro interrumpiendo la alegre conversación que empezaba a sostener con el hombre desconocido.
―Gracias jovencita.
―No agradezca Mr. Satán, buen provecho ―la chica castaña se retira.
―Entonces como quiere que le llame ―comenta el rubio.
―Mark Satán.
―Mucho gusto Mark Satán ―extiende el brazo derecho para darle un apretón de mano― Soy Lee Asa.
―Mucho gusto ―Mark sonríe.
―Disculpa mi atrevimiento pero sin querer, escuche lo que mencionaste hace unos momentos ―posando la mirada en el excampeón.
― ¡Eh! Bueno, en realidad no he tenido suerte que digamos ―agacha la mirada avergonzado.
―No tienes por qué sentirte de esta manera; además, no es que se trate de suerte Mark es solo que te respetan con demasía. Hace días diste tu retiro de las artes marciales aparte de que nos hablaste con la verdad.
―Bueno yo…
―Deberías sentirte orgulloso de ti ―comenta el hombre de cabello rubio― eso habla muy bien de ti.
―Lo estoy, pero nadie me quiere dar trabajo en estos momentos ―endurece las facciones del rostro.
―Yo te lo daré.
El hombre de peinado afro no hizo caso omiso a las palabras de Lee Asa ―No entienden que ese dinero no me pertenece, no entienden que me deslinde de todo.
―Yo te lo daré ―insiste.
―No entienden que… ¿Qué dijiste? ―le mira incrédulo.
―Dije que yo te lo daré.
― ¡En verdad! ―en el rostro del padre de Videl se empezaba a asomar una gran sonrisa de oreja a oreja la cual lo caracterizaba.
― ¡Por supuesto! Sería un honor tenerte en mi compañía Mark ―sonríe extendiendo el brazo derecho para estrecharla con el excampeón mundial de artes marciales.
El esposo de Miguel no podía creer lo que estaba pasando parecía un sueño pero no lo era, era la realidad; mirando dubitativo la mano de Lee Asa. Era como si Kami le hubiera mandado un ángel caído del cielo, lentamente y con nerviosismo estrecha su mano con la del rubio.
Esperanza.
―Ten por seguro que no arrepentirás Satán.
Satán solo se limita a mover la cabeza de arriba y abajo.
Con los ojos cerrados, Mark inmortalizaba un recuerdo de hace algunos años, sentado frente a su escritorio recordó a su gran amigo Lee Asa, recordar el aquel momento cuando lo conoció era muy nostálgico porque muy en el fondo estaba realmente agradecido con él; máxime, por haberle abierto una puerta a su nueva vida, al haberle dado una oportunidad de trabajar ya que nadie le daba al menos una pequeña oportunidad.
Sin quitarle la mirada de encima aquel sobre color manila que abrió hace meses atrás pero que ni siquiera se atrevió a ver el contenido de este. El progenitor de Videl con el pasar de los días siempre estaba a punto de ver la información que este contenía; sin embargo, desde aquella ocasión no ha podido estar en paz con su alma. De cierto modo, no quería saber la verdad. Harto de la situación que lo abrumaba con demasía, se levanta del asiento.
―Estoy seguro que algún día de estos me volveré loco ―frunce el ceño, masajeándose la sien.
De un lado a otro, caminaba en círculo de su despacho que de cierta forma peleaba internamente con su "otro yo" con una copa de vino tinto en la mano y la otra en su bolsillo del pantalón. Pensativo, bebió de la copa una vez más para degustar el exquisito sabor del vino en su paladar. No había duda que ese brebaje era su favorita. No obstante, se acerca al escritorio para depositar la copa vacía no sin antes devolverle la mirada al sobre quien lo incitaba a ver de una vez por todas.
Desesperación.
― ¡Al demonio, no seas un maldito cobarde Satán! ―exclama exasperado.
Con una velocidad, tomo el sobre entre su mano izquierda y la otra mano temblorosa extrajo el contenido. Mark, leía con detenimiento cada renglón abriendo con desmesura sus ojos azules ―Esto no puede ser… ―boquiabierto― entonces él…
"La asociación Asa-Satán estaba confirmada. Dando paso a una nueva era para la editorial… ¿Qué nos mostrara de ahora en adelante la Editorial Possibility?" ―el hombre de peinado afro leía un artículo de un periódico sentado al lado de su única hija que había ido a las fuerzas presentándose con una cara de pocos amigos. Que podía esperar de su querida hija llamada Videl.
― Mark, quiero presentarte a mi hijo adoptivo Shapner, Shapner Asa ―mira al pequeño niño con orgullo.
―Es un gusto conocerte pequeño ―saluda con una sonrisa.
―El gusto es mío. Señor Satán ―inclina la cabeza, sin más desvía sus ojos marrones hacia la niña de ojos azules― ¡hola me llamo Shapner! ¿Cómo te llamas?
Videl al notar que aquel niño se dirigía a ella, quien, le mira con severidad sin importarle la reprimenda que tal vez su padre le haría saber cuándo regresasen a casa.
―Discúlpala, ella se llama Videl, ella es mi hija.
―No se preocupe señor Satán, entiendo que ella no quiera hablar con nadie.
― ¡Exacto, y bien que lo has dicho mocoso! ―alega la azabache de ojos azules.
― ¡Videl!
Regresando nuevamente a la realidad― Esto tiene que ser una broma… ―el hombre de peinado afro aprieta ligeramente sus puños― definitivamente eres el hijo de Lee Asa… todos estos años hemos vivido engañados ¿Qué estabas tramando, amigo Lee?
-o-
Al entrar a la oficina, Shapner se había llevado una grata sorpresa al estar en el interior de la oficina. No podía creer que siguiera intacta a como la recordaba ya hace mucho tiempo. Shapner estaba muy agradecido con la familia Satán aunque no quiera admitirlo. No obstante, solo había un cambio en ese lugar: dos escritorios. La cual uno era ocupado por la primogénita de Mark y el otro por el sabelotodo Son que compartía la misma oficina para trabajar.
Sus ojos marrones observaban con atención cada rincón de la oficina principal de la editorial, la cual le pertenecía a Lee Asa antes de que pasara a otras manos. Reconociendo perfectamente cada objeto que esta decoraba. Como olvidar aquella alfombra de color gris cuando solía jugar con sus juguetes como cualquier niño que disfrutaba su infancia y sin olvidar ese característico aroma que inundaba su sentido del olfato, un aroma que embriagaba todo su ser que a pesar de todo, lo tranquilizaba de sobremanera. Cada estante que contenía un sinfín de libros, hojas, carpetas y revistas de todo tipo. Cada cuadro que yacía colgado en la pared que en ellas aparecían diferentes paisajes de la naturaleza y uno que otra inmortalizaba a la asociación Asa-Satán.
Lentamente sus pasos se dirigían a una fotografía en específico, una fotografía que llamo totalmente la atención del rubio de cabello largo, clavando su mirada en ella… cierta melancolía empezaba a nacer en su interior.
Poco a poco fue acercándose a la fotografía que yacía enmarcada, no obstante había sido tomada años atrás. Con un movimiento de su brazo derecho fue acercando lentamente su mano la cual la yema de los dedos hizo contacto con el frio cristal que la protegía del polvo y no atrofiarse con el pasar del tiempo. En esa misma foto, se podía observar claramente su familia integrada por tres personas y la familia Satán de dos integrantes. Shapner sonríe con amargura al observar aquella imagen colgada en la pared, recordando que en ese tiempo era muy feliz a lado de su familia y sus recientes amigos: la familia Satán. Pero sin duda las cosas cambiaron con el pasar de los años…
―Sí que eres persistente ―cruza los brazos.
―Yo siempre obtengo lo que quiero ―sonríe altaneramente― además ya te hice hablar, Videl.
―Hmp, piensa lo que quieras niño malcriado.
―No te estarás mordiendo la lengua Videlita ―dice el rubio.
Videl solo le lanza una mirada desdeñosa.
Ligeramente mueve la cabeza en forma de negación tratando de olvidar el pasado. Sin poder evitarlo, aprieta ligeramente sus puños y dientes al mismo tiempo que, sentía una rabia que empezaba a dominar todo su ser.
― ¡Nunca debiste aparecer en el camino Son Gohan, nunca! ―golpea la pared con el brazo derecho― debe de haber una forma de sacarte del camino sabelotodo ―al ver el reflejo en el vidrio como un flash que surco su mente observa el escritorio de Videl, que, estaba perfectamente acomodada. Girando sobre sí mismo sonríe victorioso― vaya, vaya, que tenemos por aquí ―ríe.
Sin más reparo, se sienta en la silla de la ojiazul, ambos brazos empezaron hacer su labor, moviendo con cuidado cada carpeta, cada hoja que se encontraban en su camino. Para después proseguir con los compartimentos del escritorio, abriendo y cerrando cada uno de ellos hasta que sus ojos se toparon con varios folder que tenían escrito en la parte frontal "Son Gohan, Capsule Corp".
― ¡Ya te tengo Son! la suerte esta de mi lado ―Ríe con desmesura― veremos quién gana esta guerra ―levantándose. No obstante sale de la oficina sin que nadie se diera cuenta, hasta la mismísima Angela.
-o-
El día avanzaba en West Capital y el sol estaba en lo más alto irradiando calidez que este ofrecía en esa temporada del año para todos aquellos que deambulaban por las calles de la gran urbe. Caminaban tranquilamente platicando de cosas triviales. Sin más, sentían vergüenza por tomarse de la mano por primera vez como una pareja, sin poder evitar sonrojarse por tal afecto que mostraban ante los tres chicos que solo los observaban divertidos murmurando tras sus espaldas. Tal vez era incómodo para los pelinegros pero debían mostrar que se querían.
Para Videl, esto era nuevo. Todo fue tan rápido que, ni ella misma se lo creía; sin embargo, no creía quien fuera ella la que dio el primer paso, nada más ni nada menos que pedirle que fuera su novio. Solo recordarlo se avergonzaba más deseando que la tierra se la tragase por completo. Claro, que, estaba feliz por ello… su corazón latía con rapidez al echar un vistazo al hombre que estaba a su lado tomándola de la mano. Pudo notar que al igual que ella estaba sonrojado, no obstante, sonríe con ternura. No negaba que Gohan era un hombre atractivo pero tímido, aunque a veces no daba esa impresión.
Mientras tanto Gohan, estaba tan avergonzado que hasta ya podía escuchar la voz de su madre en la cabeza, estaba seguro que daría el grito a los cuatro vientos cuando se enterase formalmente de que Videl y él están juntos. Sin embargo, estaba feliz por estar cerca de aquella mujer que desde el primer día en que la conoció se enamoraría a primera vista.
¿Quién diría que se enamoraría de la hija del excampeón del mundo?
¡Era una locura!
― "Kami sama, que todo salga bien…" ―pensó el azabache mirando hacia el cielo.
La rubia solo ríe. No cabe duda que estaba muy feliz por ellos. Como envidiaba a su amiga pelinegra pero era envidia de la buena, mirando con mera ternura como estaban tomados de las manos y sin perder el detalle de que ambos estaban tan sonrojados que se podía notar desde lejos cuando volteaban a ver otra dirección. Tal vez sean inexperto pero el tiempo dará lo mejor de sí, aprenderían del uno por el otro día con día.
― ¡Oigan, par de tortolos! ―exclama el segundo hijo de Milk― por aquí ―señala con el pulgar.
―Goten no seas tan cruel ―el pelilila apoyaba a los pelinegros― no los molestes.
―Gracias Trunks ―dijeron al unísono. Al menos tenían el apoyo del hijo de la científica y de la pelirrubia.
Caminaron unos metros más para doblar en la esquina. Sin saber a donde los llevaba Goten, se sorprendieron por la cantidad de gente que se encontraba aglomerada en cada puesto de la feria que se presentaba por un par de días.
―Hace tiempo que no asistía a una feria ―dice Ireza fascinada por lo que sus ojos veían.
―Disfrute del día ―Goten coloca ambas manos en los hombros de la chica― vámonos Trunks nos espera un largo día en compañía de la señorita Ireza.
― ¡Que! ―volteando a ver a los pelinegros― ¿Y ellos?
―Nah, creo que necesitan un poco de privacidad ―con una mirada picara hacia su hermano mayor― ¿no es así, Gohan? ―encaminando a la rubia― no perdamos más el tiempo, andando.
Sin más, el trio se adentró más y más hasta que se perdieron de vista en los orbes azabaches y azulados. Gracias a la magnífica idea del hermano menor de Gohan podían tener algo de privacidad pero el problema era por dónde empezar.
― ¿Qué te gustaría hacer, Videl? ―voltea a verla.
―Sentémonos eso me haría feliz, Gohan ―sonríe.
―De acuerdo, como tú digas Videl ―haciendo más fuerte el agarre de sus manos.
El día pintaba perfecto, sentados en una banca observaban el pasar de la gente, no necesitaban comprar o hacer actividades. No necesitaban de palabras, solo la compañía de ambos bastaba para pasar el rato.
Al estar sentada, empezó a recordar los hechos del día anterior, principalmente lo que el pelinegro estaba por confesarle. Se preguntaba ¿qué era eso tan importante que anhelaba contarle? La curiosidad la carcomía por dentro no dejándola en paz.
Suspirando― Oye, Gohan.
― ¿Qué pasa, Videl? ―sin hacer contacto visual con la chica.
―No es nada, solo que… me preguntaba ¿Ayer en la noche, qué querías contarme? ―mirándolo fijamente.
Gohan se queda callado ante tal declaración de la hija de Satán, claramente sentía la mirada tan penetrante de la chica en él. No estaba seguro si contarle y seguir guardando su más profundo secreto, también estaba seguro que tal vez la perdería. Pero ciertamente debía de afrontar las consecuencias de haberle mentido a la persona que más ama en el mundo.
¿Qué debía hacer?
Miedo.
―Bueno yo… ―agacha la cabeza― es algo que he querido contarte desde hace tiempo ―suspira con pesadez. El primogénito de Goku, admitía que era difícil de tratar un tema tan delicado como "Los juegos de Cell" ―Videl, yo…
― ¡CUIDADO HAYA ABAJO! ―grita un señor de edad avanzada que estaba en la azotea del edificio.
― ¡¿Eh?! ―voltearon hacia arriba.
Era demasiado tarde e inesperadamente el balde de pintura que caía rápidamente hizo de las suyas cubriéndolos completamente a ambos pelinegros de pintura azul.
― ¡Que es lo que acaba de ocurrir, abuelo! ―se escuchó otra voz que acompañaba al señor. Quien miro hacia abajo para rectificar que precisamente ocurrió un accidente.
― ¡No entiendo lo que paso, el bote estaba a cincuenta centímetros de la orilla!
― ¡Por Kami sama! ―dijo asustada la muchacha de pelo castaño. Sin más reparo, corre a ayudarlos.
No muy lejos de ahí, Gohan sentía dos energías que fluctuaban a unas calles cerca de la feria, Gohan supuso que ese accidente fue ocasionado por ellos dos, esas dos personas las conocía perfectamente; en verdad actuaban como niños inmaduros a esa edad. Acabando con su paciencia.
―Esto no se va a quedar así ¡GOTEN, TRUNKS! ―retirando la pintura de su cara con la mano.
Boquiabierta, Videl quita el exceso de pintura que cubría sus ojos al escuchar las palabras de su novio no podía creer que fueron los causantes de ese accidente.
― ¿Se encuentran bien? En verdad les pido una disculpa, no sabemos qué fue lo que ocurrió.
―Es-estamos bien ―Videl se mira― eso creo.
―No se preocupen, entendemos que fue un accidente… ustedes no tienen la culpa.
―Lime, hija. ¿Se encuentran bien los dos jóvenes? ―reuniéndose con la chica.
―Si abuelo, se encuentran bien ―comenta la castaña.
―Debe de haber alguna forma de ayudarlos, miren como están ―señala― no pueden regresar así. Vengan ―dice amablemente.
Los dos pelinegros no tenían opción que aceptar la ayuda de esas personas.
-o-
Manejaba a toda velocidad por el camino que lo conduciría a Monte Paoz, donde anteriormente vivía Son Gohan; Shapner haría una pequeña visita al hogar que actualmente le pertenecía a la matriarca Son, en caso de no encontrar a nadie en la residencia, tendría que ir a su segunda alternativa: West Capital. Tal vez les daría una sorpresa a Videl.
Al arribar al lugar, deteniendo la marcha del automóvil, desde adentro, pudo notar la tranquilidad que transmitía el Monte Paoz tal vez sería un lugar perfecto para vivir alejado del ajetreo de la ciudad y del estrés. Sin más, abre la puerta del convertible para dirigirse directamente a la puerta de la residencia; tocando varias veces a la puerta, pensó que no había nadie en la casa para atenderlo. Encogiéndose de hombros no tenía otra opción en ir a Capsule Corp., donde prácticamente se encontraban sus compañeros de trabajo.
-o-
―Estamos muy agradecidos con ustedes ―sostiene una bolsa de tela donde yacían sus cosas del azabache y las de ella.
―No agradezcas muchacha ―negando con la cabeza― es un honor ayudar a la hija de Mr. Satán.
―Así es ―sonríe la castaña.
―Bueno creo que es momento de irnos ―colocando la mano en el hombro de la ojiazul― espero no hayamos sido una molestia.
―No, no, no ―nuevamente niega con la cabeza― no digas eso, es lo menos que podemos hacer por ustedes.
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― ¿Siguen sin aparecer Gohan y Videl? ―dice Ireza preocupada.
―Así es ―dice Trunks con una sonrisa que no podía evitar desaparecer de su cara.
―Ustedes dos no tienen límites ―colocando una mano en su cabeza― solo los deja uno solo y hacen tal barbaridad.
―No es para tanto señorita Ireza ―Goten se recarga en la pared― solo fue una simple broma.
― ¡Si claro, una broma! ―se azota en el sillón de la estancia― pidan a Kami sama que los ayude a salir de esto, estoy segura que se vengaran de ustedes dos. Ténganlo por seguro.
―Si no conociera a mi hermano, sé que lo haría y no lo dudo.
―Vaya, con que aquí están ―dice Gohan con tranquilidad.
Los tres al escuchar la voz se voltean rápidamente.
― ¡Videl! ―corre a abrazarla ―me legra que te encuentres bien, estaba muy preocupada por ustedes ―mira al pelinegro.
―Estamos bien Ireza, no te preocupes.
―Hola chicos ―saluda Bulma― Videl, Gohan un tal Shapner Asa los anda buscando.
― ¡Que! ―dicen al unísono.
―Me pido que solo ustedes vayan ―primero mira al hijo de Goku y después a la pelinegra― me da la impresión de que no viene con buenas intenciones.
Videl por su parte endurece sus facciones, dejando salir a la luz la verdadera Videl Satán. Por otra parte Gohan no se quedó atrás siguiendo a la chica de ojos azules.
―Esto no pinta nada bien ―dice Ireza.
Continuará...
¡Qué tal! ¿Cómo han estado? Espero que muy bien. Lo sé, lo sé, fue mucho tiempo en no actualizar este fic lo más antes posible. Creo que estaba bloqueada y la verdadno llegaba la musa de la inspiración para escribir esta historia y sinceramente no tenía la menor idea en como continuar. Y viéndolo bien, este fanfic casi estaba próximo a cumplir el año en que no hago movimiento.
En verdad les pido una gran disculpa, lo tenía muy pero muy abandonado y no pretendía dejarlo en un hiatus muy largo. También quiero agregar que me seguí con otros tres fics y la verdad no quero abandonar este… no sé qué pasa por mi cabecita que vienen nuevas ideas a mí y me dedico a escribirlas. Pero también la vida real me tiene ocupada.
En fin, aquí les deje el noveno capítulo. Espero no haya perdido a los lectores que leen este fic *risa nerviosa* y si es así… tienen el derecho a odiarme y matarme por no ser responsable con lo que hago ¿Qué les está pareciendo? Espero les haya gustado el noveno capítulo de mi humilde fic, así como yo disfrute escribir este capítulo.
Finalmente, quiero agradecer por los reviews a LDGV mil gracias por comentar me motiva a seguir así :') "gracias tío Luis por seguir apoyando este fic". Y a Peppa te respondo tu comentario por este medio: mil gracias por leer el fic me alegra que te gustara me hace muy feliz saberlo y como lo mencione antes no pretendía dejarlo en un hiatus muy largo… en fin muchas gracias por los ánimos para seguir escribiendo el fic y darle una oportunidad, la verdad te lo agradezco muchísimo. Cuando vi tu comentario bueno pues me animaste… tú fuiste quien me inspiro a escribir la continuación, en verdad estoy muy agradecida contigo.
Bueno cualquier queja, sugerencia, crítica, hasta tomatazos si gustan. Cualquier comentario, fav y follow también son bienvenidos.
Saludos.
Nos vemos, hasta la próxima.
