Tres semanas habían pasado desde el ataque al Imperio de Cristal por parte de un demonologista desconocido, y el efecto del mismo se había dejado ver en la gran ciudad. El choque social había sido notable, con exigencias a la corona y los caballeros de cristal de evitar que algo así volviera a ocurrir, y cómo era posible que semejante ser hubiera podido adentrarse en el Imperio sin ser detectado por el Corazón de Cristal. Algunas voces se habían alzado cuestionando la capacidad de Cadence para controlar el mítico artefacto, aunque por el momento no había pasado de palabras y opiniones.
Sin embargo los efectos más notables se dejaron ver pasados una semana tras el evento: La presencia de la guardia se hizo más intensa que nunca, en gran parte reforzada por guardias solares y lunares enviados desde Equestria a raíz del incidente. Muchos civiles se habían alistado a las academias militares, dispuestos a luchar por los suyos, y el propio Shining Armor fue alabado por su papel en la crisis. A fin de cuentas, no todos los príncipes regentes estarían dispuestos a acudir en persona a un combate, y menos aún de hacerlo en solitario y a toda velocidad. Muchos ponis de cristal quisieron acercarse al hospital donde fue ingresado tras la batalla, pero su pronta recuperación no dejó tiempo suficiente a los civiles para intentar la hazaña de superar a los guardias que custodiaban al blanco unicornio.
Según los médicos, Shining debería haber permanecido más tiempo bajo su cuidado, pero unas cuantas heridas, quemaduras y algún esguince no iban a detenerlo en su labor. Desde la sala de reuniones de palacio había organizado, en primer lugar, la infructuosa búsqueda del demonologista que había atacado la ciudad. Desde Equestria la respuesta no tardó en llegar: Celestia hizo un comunicado oficial en el que anunció que un contingente de la Guardia Solar acudiría a reforzar las defensas del Imperio. Luna, por su parte, fue menos ceremonial, y dos días después del incidente una veintena de guardias batpony se presentó a palacio para unirse a las patrullas nocturnas.
Los nuevos refuerzos Equestrianos permitieron al antiguo capitán de la guardia de Canterlot reorganizar las labores de vigilancia para encargarse de una vez por todas de los problemas de criminalidad que estaba atravesando el Imperio. Y, si bien todavía faltaba mucho trabajo por hacer, las últimas noches varios asaltos nocturnos habían sido frustrados por los miembros de la guardia lunar, lo cual era un gran avance. Pero los criminales siempre tenían nuevas estrategias preparadas, y no tardarían mucho en adaptarse a la nueva situación de la ciudad. Todavía había mucho trabajo por delante.
Mi Amore de Cadenza salió de la sala del trono y se dirigió con calma a la sala de reuniones donde Shining Armor había estado tan ocupado las últimas semanas. Los caballeros de cristal que guardaban la puerta de la sala se cuadraron ante su presencia y, con ensayada simetría, le dejaron paso. El príncipe regente se hallaba en pie junto a la gran mesa, mirando una representación del Imperio de Cristal hecha, cómo no, del mismo material. A su lado sendos capitanes de la guardia prestaban atención a sus instrucciones, pero todos levantaron la vista al ver a la princesa.
—¡Cadence! —saludó el unicornio—. Te alegrará saber que...
—Shining, no me lo cuentes ahora.
El aludido se quedó extrañado y miró a su esposa, esperando una aclaración. Esta se acercó sonriendo y explicó:
—Vamos a comer a un restaurante que acaba de abrir en el barrio de Cuarzo, dicen que es fabuloso. Además es el primer negocio abierto por inmigrantes.
—Pero mi amor —respondió Shining Armor—, no creo que pueda. Todavía queda mucho por organizar con los recién llegados, y los reclutas que se han apuntado a la...
Por toda respuesta, la alicornio del amor posó suavemente su pezuña sobre la boca de su marido para hacerlo callar.
—Capitanes, creo que serán ustedes capaces de controlar la seguridad del Imperio mientras Shining Armor pasa algo de tiempo con su esposa.
El tono de reproche de esas últimas palabras fue evidente para todos los presentes. El aludido tragó saliva.
—¿Tanto tiempo ha...?
—Desde que saliste del hospital. Además la población sigue alerta por lo ocurrido, será un buen mensaje de tranquilidad vernos pasar un rato agradable fuera de la seguridad de palacio.
El semental se alejó ligeramente de su esposa y miró a la maqueta a su espalda. Bajo sus galas imperiales podían verse los vendajes que aún le cubrían la pata delantera izquierda, la cual estaba sanando correctamente.
—Encárguense del resto de la tarde, por favor, y organicen una escolta para nuestra salida.
—Mínima —añadió Cadence.
—¿Mínima? Pero...
—Una escolta mínima, así se hará, Princesa.
Para frustración de Shining Armor, en el Imperio de Cristal su esposa tenía la última palabra. Diez minutos más tarde, la Princesa de Cristal y su marido salieron de palacio escoltados solo por una pareja de Caballeros de Cristal. Al principio el alboroto fue poco, pues no era extraño ver a los príncipes regentes en los alrededores del castillo. Sin embargo, a medida que se alejaban de la zona y se adentraban en el barrio de Cuarzo, más y más ponis repararon en el evento. Los habitantes del Imperio se detenían a su paso, observándolos desde una respetuosa distancia.
Shining Armor se puso en alerta al verse rodeado por tantas personas. En cualquier momento podría surgir un nuevo enemigo, quizá otro demonologista... Pero un gesto de Cadence le llamó la atención para que se tranquilizara y, con un sutil movimiento de cabeza señaló hacia un edificio elevado. En el tejado del mismo, en pie y con los ojos cerrados, pudo ver a una pareja de guardias batpony.
—La tía Luna me explicó que no pueden ver bien a plena luz del día, y aún menos en un sitio tan luminoso como el Imperio.
—Pero están barriendo la zona con ultrasonidos. Creo que Luna hizo muy bien al reincorporarlos a la guardia. Aunque siempre hay un poco de riesgo...
—¡Oh, cariño, no me digas que crees en los vamponis!
—Si yo te contara...*
Marido y mujer compartieron una sincera risa, escena que no tardó en ser inmortalizada por un hábil fotógrafo. Los guardias se encargaban de abrir paso cuando fuera necesario, pero la mayor parte del camino los propios habitantes se apartaban ante la comitiva. Pronto hubo algunos vítores en honor a la corona, incluido un joven poni de cristal que intentó adelantarse para pedirle un autógrafo a Shining Armor. Si había alguien contrario a los príncipes regentes, decidió mantenerse en silencio.
Finalmente llegaron al restaurante en cuestión: Se trataba de un local de tamaño mediano a nivel de calle; un rápido vistazo demostraba que el negocio había sido establecido en los restos de una casa abandonada durante la dictadura de Sombra. Los responsables del mismo habían honrado ese pasado nombrando el restaurante con un juego de palabras en varios idiomas: "Ca na Griffonia", "Casa de Grifonia". Como el propio nombre indicaba se trataba de un restaurante de gastronomía grifo.
Uno de los guardias se adelantó a la comitiva para anunciar la llegada de los príncipes regentes. Menos de un minuto después un alterado grifo salió al exterior acompañado por el guardia, intentando alisar el delantal blanco que llevaba y mirando a sus ilustres clientes sin creer bien lo que veía.
—¡Majestades! Yo... ¡no sé qué decir! —exclamó—. No esperábamos su visita hoy, y no tenemos...
—Por favor, no te preocupes —respondió Cadence con calidez—. Hemos oído que Ca na Griffonia es excelente, estoy convencida que lo que nos recomiendes será de nuestro agrado.
—Por supuesto... ¡por supuesto! Pasen, majestades, es todo un honor.
El dueño del local abrió la puerta para dejar pasar a la real pareja. Con diligencia y nerviosismo los dirigió a una gran mesa que había cercana a la entrada, junto a una gran ventana. El lugar era agradable, combinando la arquitectura en cristal del Imperio con detalles en madera y granito típicos de la tierra de los grifos. El dueño del local, a continuación, se fue hablando en su idioma natal a una joven grifo, probablemente su hija, que estaba asomada por la puerta de la cocina. Era evidente que de no haber estado sus majestades presentes habría estado gritando órdenes a la cocina.
Los caballeros de cristal que escoltaban a Shining y Cadence aguardaron en un lado de la sala para dejarles intimidad, pero sin quitarles ojo de encima. A duras penas había ningún cliente en el local, y los pocos presentes miraban a la real pareja y cuchicheaban entre ellos. El servicio no se dejó esperar, sirviendo a los príncipes en cuestión de minutos. Como Shining pudo comprobar, la comida grifo era muy contundente. Cadence le explicó detalles de la cultura grifo y cómo la altura de Griffonia, nación construida sobre grandes montañas, obligaba a sus habitantes a mantener comidas muy calóricas. Ventajas de ser una princesa Alicornio, Cadence había tenido el lujo de poder viajar mucho durante años.
Ya estaban a mitad del segundo plato cuando Shining Armor advirtió movimiento en el exterior: Los batponis que había visto antes descendieron del tejado y aterrizaron en la calle, frente a una pareja de ponis de cristal. No tardó en reconocer a estos últimos.
—Cadence, los Diamond.
—Habrán oído que estamos aquí y vendrán a presentar sus respetos.
—¿Sparkling se recuperó bien?
Cadence no respondió a eso: Uno de los guardias batpony entró en el local y se dirigió a ella con los ojos cerrados y anunció que los Diamond pedían verlos.
—Decidles que pasen.
Los susodichos no tardaron en entrar después de la salida del batpony. Sir Noble Path caminaba con arrogancia y elegancia a partes iguales; Sparkling Destiny, por su parte, mantenía la misma pose, sin embargo la pata delantera escayolada y un par de marcas en el pelaje, todavía creciendo sobe las heridas que había sufrido, eran un recordatorio del combate que ella misma mantuvo hacía solo tres semanas. Al carecer de armadura, el último ataque lanzado por el oscuro unicornio la había dejado malherida. Ambos nobles se inclinaron frente a Shining Armor y Cadence.
—Sus majestades, escuchamos que estaban ustedes cerca de nuestro hogar; deseábamos desearles una agradable tarde e invitarlos a visitar nuestra mansión cuando guste.
Shining Armor tuvo dificultades para mantener la compostura ante el semental. Cadence, por su parte, respondió al mismo con una cálida sonrisa y palabras gentiles.
—Son ustedes muy amables, sir Noble Path. Lady Sparkling Destiny, confío en que se esté recuperando bien de las heridas que sufrió. Fue toda una sorpresa descubrir su naturaleza como unicornio de cristal.
La aludida sonrió a la alicornio rosada.
—Gracias, su majestad. Espero no se sintieran ustedes engañados; tras la purga efectuada por el Rey Sombra fue difícil dejar el hábito de aparentar ser una simple poni de cristal.
Desde el día en que combatió contra el demonio y el demonologista, lady Sparkling Destiny había abandonado sus elaborados peinados por unos más simples que, sin perder la elegancia que la caracterizaba, dejaban su cuerno al descubierto. Noble Path esperó unos segundos prudenciales antes de volver a hablar.
—Creo que les dejaremos acabar su almuerzo con tranquilidad. Pasen una buena tarde.
—Muchas gracias —respondió Shining—. Lady Sparkling, lamento no haber podido visitarla en el hospital, degraciadamente el deber me ha mantenido ocupado. Me gustaría preguntarles algo: ¿Saben por qué ese demonologista atacó su mansión en primer lugar?
—No se preocupe, majestad, mantener la seguridad de nuestro imperio es más imperativo que una visita de cortesía. Desgraciadamente no hemos hallado una razón lógica para que ese poni atacara nuestro hogar. Fue una suerte que yo notara la magia oscura y pudiéramos ponernos a salvo a tiempo.
—Si nos disculpan, majestades —intercedió Noble Path—, nos retiraremos para que puedan acabar su almuerzo. Tengan un buen día.
La pareja de nobles volvió a hacer una reverencia y procedió a retirarse. Sin embargo, antes de que llegaran a la puerta, Cadence alzó la voz.
—Lady Destiny —Cadence esperó un instante a que esta la mirara. El tono con el que se dirigió a ella fue extremadamente amable, casi agradecido, pronunciando cada palabra con sumo cuidado—. Le estaré eternamente agradecida por la ayuda que prestó usted a mi marido. Si alguna vez podemos compensarla de alguna forma, por favor, háganoslo saber.
Ambas yeguas se observaron durante un instante tras las corteses palabras. Finalmente, la unicornio de cristal sonrió levemente.
—Fue un honor, su majestad Mi Amore de Cadenza.
La pareja de nobles abandonó el local, alejándose en dirección a su mansión a continuación. Shining Armor hizo un comentario antes de volver a atacar su plato, una especie de estofado vegetal.
—Quizá me equivoqué, al menos con Lady Sparkling Destiny.
Cadence se quedó extrañamente callada mientras su marido masticaba su bocado de gastronomía grifo. La perplejidad tomó el rostro de éste, viendo cómo su esposa bajaba la mirada y, tras unos segundos, no pudo aguantar más una carcajada que se le escapó entre dientes.
—¿Qué pasa?
—Ah, Shining —rió ella, antes de hablar en susurros—, ¡qué mal se te dan los asuntos nobles!
—¿A qué te refieres?
—Los Diamond están tras el ataque.
—¿¡Qué!?
El grito de Shining hizo que varios comensales y el propio dueño del local se giraran hacia ellos.
—Shining, cálmate y baja la voz. Sé lo que estás pensando, pero ahora mismo son más intocables que nunca.
—Cadence, si tienes alguna prueba podríamos...
—No, no la tengo. Pero es obvio que esto ha sido un movimiento bien orquestado: Ellos sabían que el ataque iba a ocurrir, y que tú acudirías en persona a la defensa. Oh, y Lady Destiny se ha dado cuenta de que lo sé.
—Pero entonces, ¿por qué...? —Shinning Armor dejó a medias la pregunta cuando llegó a la misma conclusión que su esposa—. Ahora la población cree que... Sparkling Destiny es una heroína.
—Exacto.
Shining comió con pocas ganas tras esa conversación, guardando un amargo silencio por la frustración de haber sido engañado de esa forma.
El regreso a palacio fue algo más animado que antes, habiéndose reunido más habitantes del Imperio para ver a sus majestades, hecho que hizo que Shining tuviera que hacer auténticos esfuerzos por mantener una cortés sonrisa con sus súbditos. Poco después, la real pareja llegó al palacio, en cuya entrada les recibió un siempre diligente Zaphyre Assistant. El elegante unicornio púrpura hizo una pronunciada reverencia a modo de saludo.
—Sus Majestades, espero que disfrutaran del menú de Ca na Griffonia. Les informo de que ha llegado un semental al que hice llamar hace unos días. Creo que les será de interés hablar con él.
—¿Quién es?
—Un profesor universitario muy entendido en temas del Tártaro. Nos está esperando en la sala del trono, si a ustedes gusta, pero puedo pedirle que aguarde.
—No será necesario —respondió Cadence—. Vamos a conocerlo.
La pareja y el asistente de la corona recorrieron los brillantes pasillos del palacio hasta llegar a la sala del trono, cuya puerta fue abierta por dos diligentes guardias. Aguardando en el centro de la misma, aparentemente admirando las obras de artes que eran los distintos estandartes y cuadros que adornaban la estancia, se hallaba un semental muy mayor, casi anciano. Su característica más inmediata es que llevaba los cuartos traseros asidos a un silla de ruedas; su pelaje era gris oscuro y sus crines negras, aunque salpicadas por multitud de canas. Nada más ver a la pareja, se acercó a la misma e hizo una ligera reverencia con la cabeza.
—Majestades, soy el profesor Roy Pones. He venido tan pronto como me fue posible.
—Profesor Roy... ¿Pones? —preguntó Shining Armor—. ¿De qué me suena ese nombre?
—Por mi hija Aitana, majestad. La misma cazadora de demonios que liberó a Manresht en Manehattan.
—Espero que no sea algo hereditario... —murmuró el blanco unicornio en voz baja antes de recibir un codazo de su esposa—. ¡Ay! ¿Qué? Ya hemos tenido bastantes demonios en el Imperio.
—Precisamente por eso hice llamar al profesor Pones. Supuse que su consejo podría ser de gran ayuda.
—Profesor, ¿en qué puede usted ayudarnos? —preguntó Cadence.
—Vayamos por el principio, ¿qué saben ustedes del demonologista que les atacó?
Hubo un instante de silencio antes de que Shining respondiera.
—Invocó a un señor del Fuego y la Destrucción, y podía transformarse en nubes de sombras. También invocaba demonios menores del fuego.
—¿Y eso qué le indica?
El silencio se hizo bastante espeso. En el fondo Shining se sentía algo molesto de volver a ser tratado como un alumno universitario, parecía que ese semental se sentía poco intimidado por estar ante la corona.
—Bueno, es evidente que hace falta una explicación a fondo. ¿Podríamos ir a un lugar más cómodo, Majestades? Si quieren hagan llamar a sus capitanes también, algo me dice que encontrarán la lección muy interesante.
Pocos minutos después, una sala de conferencias había sido habilitada para el profesor Roy Pones. Shining Armor y Cadence ocuparon asientos centrales, mientras varios guardias de cristal, ponis de tierra y unicornios rodeaban a la pareja sentándose a una respetuosa distancia. Los dos capitanes batpony que acudieron, sin embargo, optaron por quedarse de pie a un lado, en un rincón de la sala. Normalmente habrían optado por quedarse en una zona sombría, sin embargo la penumbra era un lujo en el Imperio a esas horas de la tarde.
Roy Pones empezó su exposición con la misma cadencia y tranquilidad con las que impartía sus lecciones en la universidad de Canterlot.
—Creo que es necesario presentarme primero: Mi nombre es Roy Pones, y en mi juventud fui un cazador de demonios. Ejercí como tal hasta hace casi treinta años, cuando una batalla me dejó paralítico. Desde entonces asisto a otros cazadores de lo oculto para seguir con mi labor.
—¿Al margen de la ley? ¡Pero qué locura es esa! —exclamó Shining Armor—. Si hubiéramos tenido ese conocimiento podríamos habernos protegido mejor del ataque de ese loco.
—Y también habría otros muchísimos demonologistas, nigromantes y demás libres por el mundo, poniéndoles en muchísimos más aprietos. Su majestad, no he venido a justificar mis actos, si no a compartir mi conocimiento ya que los tiempos están cambiando.
—¿En qué sentido?
—Temo que hay una gran trama diabolista alzándose en el mundo, y que el ataque al Imperio solo ha sido un movimiento más de la misma. Si un demonologista se ha atrevido a mostrarse a la luz del día, bajo el campo del Corazón de Cristal, es que algo está ocurriendo.
El profesor tomó una tiza con su magia y en la pizarra dibujó dos círculos concéntricos. En el centro de ambos escribió "mundo físico", y en el espacio que separaba ambos círculos "muro de los sueños". Después trazó un gran óvalo englobando a ambos que nombró "Caos primordial".
—Si han estudiado ustedes mitología Equestre, es posible que conozcan estos conceptos. El mundo físico que conocemos es un gran orbe de realidad navegando en el caos primordial. Podríamos debatir sobre su creación por parte de los Titanes: Gea, Gaia, Imperator Stellaris, Mater Luminis y Pte-Ska-Win, pero ello no viene al caso. El Caos primordial, lugar que conocemos como "Tártaro", es donde habitan los demonios, los cuales ansían llegar al mundo físico para desatar su mal. Pero, ¿qué es lo que lo evita?
El profesor no tardó en responder él mismo a la pregunta, señalando el espacio entre los dos círculos concéntricos.
—El Muro de los Sueños es un plano espiritual en el se producen los sueños de las criaturas sentientes. La Princesa Luna es una de las pocas que tiene la capacidad de viajar a voluntad por el mismo. En ese reino, la confluencia de ideas y sentimientos es tan intensa que cualquier demonio que trate de adentrarse en el mismo será arrastrado y borrado de la existencia misma. Sin embargo, existen formas de atravesarlo... ¿sí, Majestad?
Cadence había alzado la mano y no pudo evitar soltar una risita. Le hacía mucha gracia volver a ser tratada como una estudiante por un semental con poca capacidad de sentirse intimidado.
—Las princesas Luna y Celestia han enviado en el pasado a demonios como Tirek al Tártaro. ¿Cómo es posible?
—Cierto. El espacio al que ellas llaman así es una minúscula extensión del Caos Primordial que logró asentarse en el mundo; la única forma de evitar la entrada de más demonios a través de la misma fue sellarla y poner a una criatura mitológica a vigilarla, el Can Cerbero, motivo por el que es un lugar ideal para encerrar a seres demasiado poderosos como para ser destruidos.
El profesor se tomó unos segundos de pausa para dar tiempo a alguien a lanzar otra pregunta. En su experiencia, esos instantes de silencio ayudaban a sus alumnos a centrar las ideas, separándolas en "capítulos", por así decirlo.
—Los demonios se alimentan de las almas y de los sentimientos más negativos de las criaturas sentientes: El miedo, la ira, el dolor, muerte, odio, sufrimiento, desesperación, tristeza... Por ese motivo, cuando llegan al mundo tratan de extender estos sentimientos por cualquier medio. Por eso los demonios de la Destrucción destruyen y matan todo a su paso, para que el sufrimiento de sus víctimas alimente su poder.
Pero siguen teniendo el mismo problema, ¿cómo acceder al mundo físico? A través de seres sentientes dispuestos a servir a los demonios a cambio de obtener parte de su poder. Son lo que nosotros llamamos Demonologistas.
—¿Qué clase de...? ¡Ay! ¿Pero qué pasa?
—Shining, ¡levanta el casco para preguntar! —respondió Cadence riendo tras haberle dado una patada en la pata. El semental rodó los ojos e hizo lo propio.
El profesor, con una sonrisa, le dio turno de palabra.
—¿Qué clase de poderes obtiene un demonologista?
—Depende de con qué tipo de demonio haga un trato. Podemos dividir los demonios en tres grandes grupos, aunque los límites entre los mismos no están siempre claros:
Los señores del Fuego y la Destrucción son los más conocidos, e irónicamente los menos peligrosos. Al llegar al mundo hacen todo el daño que pueden, destruyendo ciudades y asesinando a cuantos puedan para hacer cundir el pánico.
Los señores de la Oscuridad y la Dominación son los más insidiosos. Obtienen su poder a través de la corrupción de los seres vivos, dominando a criaturas menos poderosas. Suelen lanzar ataques a pequeña escala, haciendo cundir el terror en la oscuridad y trayendo pesadillas a los habitantes de zonas influenciadas por los mismos; son muy difíciles de localizar, ya que no se muestran abiertamente salvo que sea necesario.
Y, finalmente, los señores del Terror y la Tortura. Su nombre los define: suelen atacar a pocos objetivos, torturándolos física, mental y espiritualmente hasta que sus almas se fragmentan. Juegan con las esperanzas de sus víctimas, destruyéndolas espiritualmente hasta que de sus almas solo quedan los despojos. Las leyendas cuentan que los señores del Terror y la Tortura llegaron a asolar grandes regiones del mundo durante siglos hace milenios.
En esa ocasión fue un guardia unicornio quien levantó la pata.
—Entonces el demonologista hizo un trato con los señores del Fuego y la Destrucción, ya que invocaba esos demonios.
—Eso no cuadra —respondió un caballero de Cristal—. Sombra también nos lanzaba ese tipo de criaturas, y él no arrasó el Imperio.
—Es obvio que hizo un trato con los señores de la Oscuridad y la Dominación.
Esa última observación, hecha por un batpony, hizo que el profesor afirmara con la cabeza.
—Exactamente. El mago que invocó los demonios se movía en nubes de sombras, y fue capaz de burlar las defensas del Corazón de Cristal. Sin embargo, también ha mostrado poderes típicos de los señores del Terror y la Tortura: los civiles cercanos a él acabaron paralizados por el miedo, tengo entendido, y los guardias que fueron rodeados por sus sombras experimentaron un agudísimo dolor que los dejó incapacitados, llegando a herirlos gravemente. En mi opinión, ese demonologista hizo un trato con un poderoso señor de la Oscuridad y la Dominación, y usó ese poder para someter a algunos demonios menores de la destrucción y del dolor, incluyendo a ese gran señor del Fuego con el que se enfrentó usted, majestad.
—¡Pero de dónde ha salido!
La exclamación de Shining Armor probablemente lanzó la pregunta que todos se habían estado realizando.
—Ese demonologista apareció de la nada, y era muy poderoso. Un mago así no se entrena de la noche a la mañana, debe haber actuado antes. Hace más de... de cuándo era el último informe... —murmuró en voz baja tratando de recordar—. Creo que el último informe de actividad y presencia de demonios en Equestria data de hace más de treinta años. ¿Dónde han estado los demonologistas todo este tiempo?
—Hace cientos de años, Celestia decidió acabar con toda referencia a las Artes Prohibidas de la magia. Esto hizo que los pocos practicantes de las mismas se ocultaran, y que al mismo tiempo, las organizaciones dedicadas a combatirlas hicieran lo mismo. Hoy día, se ocultan mientras planean sus siguientes grandes movimientos; el demonologista que les atacó solo es una parte de lo que sea que están preparando esta vez.
—¿Eso dónde lo sitúa a usted? —inquirió un batpony.
—Yo soy la cabeza visible de una organización secreta dedicada a luchar contra las artes oscuras. Nos hacemos llamar "Arqueólogos".
El profesor Pones se sintió extrañamente inquieto de reconocer la existencia de la orden en público. Toda una vida dedicada a mantener el secreto y a luchar en las sombras echada por los suelos con dos simples frases, pero sabía que era lo correcto: El secreto sobre las Artes Prohibidas de la magia ya se había roto, primero con el alzamiento de Manresht y luego confirmado por los actos de Aitana en Manehattan. El ataque a plena luz del día sobre el Imperio de Cristal mostraba que las personas responsables de estos movimientos habían llegado a la misma conclusión, e iban a dejar de ocultarse.
Roy Pones fue consciente que sus palabras estaban levantando dudas a las que no deseaba responder. Lo último que quería era dar explicaciones sobre sus actos en el pasado.
—Bien, teniendo ustedes esta base teórica clara este curso de… dos semanas, aproximadamente, se dividirá en los siguientes módulos: "Demonios menores y mayores y cómo combatirlos", "Localización del portal principal", "Localización de cultos diabolistas", "Detección de la magia negra en la sociedad", "Efectos de la nigromancia y cómo combatirla", "El arte de la guerra contra el Tártaro" y "Rituales y magia rúnica contra las artes prohibidas". ¿Alguna pregunta?
Algunos de los presentes negaron en silencio.
—La primera lección empezará en media hora. Les invito a que traigan a todo aquel que crean deba formar parte de este curso: sargentos, magos de combate, cabos y cualquier soldado medianamente competente con dotes de liderazgo.
—Capitanes, por favor, hagan como dice el profesor —ordenó Cadence cortésmente—. Shining tú debes formar parte de esto, me encargaré yo de la corona durante este tiempo, pero me gustaría saber todo lo que tratéis aquí.
—No será problema, Majestad —interrumpió el profesor, a pesar de que la alicornio no se había dirigido a él directamente—. Estaré encantado de mandar resúmenes escritos de la lección a sus aposentos o reunirme con usted para explicarle las lecciones cuando guste.
Candance agradeció el ofrecimiento y se retiró, seguida de todos los capitanes de la guardia que fueron a buscar a aquellos que ya habían escogido para formar parte de aquel inusual curso teórico.
NOTA DEL AUTOR:
Lamento haberme retrasado (más de lo normal) con este capítulo. Me quedé atascado en lo que parecía más absurdo, la conversación entre Shining, Cadence y Roy Pones durante la clase. La he reescrito varias veces porque cada dos por tres se me iba la conversación por las ramas, y aunque siento que los personajes pedían ir por ese camino, me temeo que quedaba un tochotexto muy denso y con información realmente poco relevante.
Vamos, que lamentándolo mucho les he tenido que poner bozales.
Un saludo a FHix y UnIngenieroMas por sus reseñas, que es un gustazo por lo completas que son. Y otro para Indioman200 que ha decidido empezar a leer esta saga. Prometo actualizar unos pocos episodios seguidos durante la próxima semana, ¡gracias por leerme!
Volgrand.
*Ese "Si yo te contara..." de Shining Armor hace referencia al fanfiction "La maldición del batpony", ambientado en el mismo universo y parte de la misma historia global. Si queréis saber más sobre mi concepto de los batponies os invito a echarle un vistazo ;)
