El sol a duras penas despuntaba el horizonte cuando la puerta del palacio de Ponyville se abrió, dejando pasar a un unicornio que galopaba con todas sus fuerzas. Giró varios pasillos siguiendo el camino que ya conocía hasta dar con la gran sala del mapa.

Hope Spell frenó de golpe al llegar. Frente a él Rarity, Applejack, Rainbow Dash, Fluttershy, Pinkie Pie y Twilight se sentaban en sus respectivos asientos.

—¡Ya… ya estoy aquí! —jadeó—. El tren ha llegado puntual. ¿Dónde está Aitana?

—Sigue en el bosque Everfree —respondió Twilight sin levantar la vista de la mesa mágica. El mapa, en ese momento, mostraba todo el bosque Everfree y sus alrededores. Un aura rojiza cubría el primero—. Creemos que el propio bosque está evitando que Kolnarg escape.

—¡La tormenta encima del bosque es una locura! —exclamó Rainbow Dash—. ¡No tan grande como la última vez, pero casi!

—Y los animalitos huyen del bosque —explicó Fluttershy—. Los más grandes, los depredadores, han ido de… caza. Angel dice que el bosque los ha llamado.

Confirmando esa explicación, el pequeño conejito dejó durante un instante la ensalada que estaba devorando y asintió con la cabeza.

—Ahora hay que pensar cómo domar a esa potra, ¡poseída o no, no podemos dejar que haga daño a nadie!

—Esto es horrible, ¡horrible! ¿Cómo vamos a sacar a ese monstruo de ella?

—¿Y qué hacemos si no podemos?

—¡Appplejack! —gritó Rarity—. ¿Cómo puedes decir eso?

—¡Solo es la verdad! ¡Quiero ayudar a Aitana, de verdad que quiero! ¿Pero qué hacemos si no podemos ayudarla?

—He estado pensando en eso. Pero tenemos que esperar a que llegue el profesor Pones.

—¿El profesor? —preguntó Rainbow—. ¡Twilight, vive en Manehattan, si ha cogido el tren de la mañana no llegará aquí hasta después de…!

Todos se giraron al escuchar el golpear de varios cascos en el suelo seguido por mareo de un semental anciano. El profesor Roy Pones había aparecido en la sala junto a una Cazadora Batpony, ambos todavía cubiertos por nubecitas de oscuridad sólida.

—...media tarde… ¡Wow!

—Disculpad la intrusión —saludó Rise Love— pero cuando el Profesor Pones nos envió un mensaje decidí que no podíamos perder tiempo.

—Pero… ¿cómo?

—Trucos de los Cazadores Batpony. Por favor, seguid.

—Hace tiempo que el profesor Pones y yo predejimos esta eventualidad y nos preparamos para afrontarla —explicó la alicornio lavanda mientras usaba su magia para ayudar al anciano a recuperarse—. Cuando comprobamos que Kolnarg ya no moraba en la brújula había solo dos opciones: o su espíritu había trascendido, o aguardaba para poseer a Aitana. Existen varios hechizos rúnicos y demás que deberían separar el alma intrusa de su huésped, pero solo hay unos pocos casos documentados en que se hayan utilizado con éxito.

—¿Y qué pasa si no funciona? —preguntó Applejack otra vez—. ¿Cuál es el plan si tu magia no funciona?


En el bosque Everfree, un irregular sendero de destrucción se abría. Las hierbas y arbustos marchitos se tapizaban con los cuerpos también marchitados de los lobos de madera, así como los cadáveres de una manada de worgs y un oso.

La yegua marrón gritó, llevándose los cascos a la cabeza. Y en su mente, una voz se carcajeó ante los vanos intentos de la mortal. Solo estaba retrasando lo inevitable.


—Primero intentaremos contenerla —expuso el profesor Pones—, al igual que hemos hecho mil veces con grandes demonios. Entonces tendremos tiempo para averiguar qué hacer.

—¿Y si eso no funciona tampoco, Profesor?

—¡Applejack!

—¡No, Rarity, tiene razón! —respondió Rainbow—. ¿Qué hacemos si nada funciona, si no podemos atraparla para librarla de ese espíritu que la posee?

—Si nada funciona, si no podemos contener o liberar a Aitana, me encargaré yo.

Fluttershy se llevó los cascos a la boca, y las otras miraron boquiabiertas a Rise Love.

—Estás diciendo que…

—Que la mataré.

—¡No, Rise Love, no! —exclamó Twilight—. ¡No vamos a hacer eso, vamos a ayudar a Aitana a cualquier precio! ¡Este es ahora mi principado, y no dejaré que…!

—Usted a mi no me da órdenes, princesa Twilight —replicó Rise Love con un deje de ofensa en la voz—. Piense en el evento que va a ocurrir esta noche: el gran concierto de la Feria de Cristal, transmitido en vivo por toda Equestria. Han construido un escenario en el centro de Ponyville para que todos lo vean, ¡habrá miles de ponis, y ahora mismo lo que Kolnarg quiere es asesinar a cuantos más pueda para sumarlos a su ejército de muertos! ¿Estoy en lo cierto, profesor?

Todos miraron al profesor Pones ansiando una negativa. No la obtuvieron.

—No es lo que quiero hacer: he luchado junto a Aitana Pones, ella ha salvado miles de vidas en varios reinos y la respeto por ello. Casi puedo considerarla una amiga. Pero si no podemos evitar que Kolnarg regrese a este mundo, si no existe ninguna otra posibilidad, la detendré a cualquier precio. Así que por favor encontrad otra forma de pararla, ya he llorado demasiadas muertes últimamente.

—Diantres… ¿por qué estas cosas siempre ocurren en el peor momento posible? —exclamó Rainbow Dash tras unos segundos.

—Daba igual el momento, Rainbow —replicó Rarity.

Alguien llamó a la puerta. Twilight la abrió con su magia, revelando a un pequeño dragón y dos ponis.

—Hola Spike, bienve… —Twilight se detuvo a medio saludo—. ¿Cheese Sandwich? ¡¿Trixie?! ¿Pero qué…?

—¡Yo soy un "mandao" de Pinkie Pie!

—¡Uuuuuuuuuuuuuuuuuuh Cheesy! ¡Hola!

—¡Pinkie! —saludó el extravagante poni de tierra de pelo afro y marrón—. ¡Cuánto tiempo, no te veía desde cuando cantamos juntos! Love is a yummy smooooooooooooo….

...ooooooooooooooooooooooooore!*

La confusión fue la máxima presente en aquella sala mientras todos observaban a la pareja de fiesteros ponis cantar una canción cursi, ñoña, infantil y romántica a partes iguales, haciendo que Rarity soltara un suspiro soñador.

—A decir verdad, la GRAN Y PODEROSA TRRRIXIE no entiende tampoco por qué ha sido llamada a esta reunión. La GRAN Y PODEROSA TRRRIXIE tiene un gran espectáculo que organizar.

—Uuuuuuh, ¡sí! ¡Tenemos que hacer un gran espectáculo, un truco de magia inmenso! Y tú eres la mejor maga de espectáculo de toda Equestria, ¿Verdaaaaaaaad?

—¡La duda ofende a la GRAN Y PODEROSA TRRRIXIE! ¡Dí a la poderosa Trrrixie qué requieres y ella lo hará realidad!

—¿Y tú, Cheese, puedes organizar una fiesta para, exactamente, tres mil doscientos sesenta y siete ponis para esta noche, con un gran escenario incluido? ¡Hay que incluir esos nuevos hechizos para ver el concierto de la Feria de Cristal! ¡Uh, y tiene que ser fuera de Ponyville!

—¡Sin problema! ¡Eso será más fácil que organizar un guateque en Yakyakistán!

—Espera, Pinkie —interrumpió Twilight—. Según los últimos cálculos, habrá tres mil doscientos noventa y seis asistentes al concierto.

—Pero es que trece se han puesto enfermos, a seis les han cambiado turno y tienen que trabajar, y otros diez han decidido a última hora viajar a Canterlot para ver el espectáculo. ¡Duh! —exclamó como si eso fuese lo más obvio del mundo.

—Vaaaale —respondió la princesa de la amistad, que ya había aprendido que llevar la contraria a Pinkie Pie no solía dar resultado—. Pinkie, ¿podrías por favor explicarnos qué hacen ellos aquí?

—¡No os preocupéis por nada, amigas y amigos! ¡Porque yo, Pinkie Pie, TEN-GOUN-PLAN!

Subrayando esas palabras, dos cañones de fiesta dispararon sendas nubes de confeti que cayeron sobre los sorprendidos presentes al tiempo que una orquesta de victoriosas trompetas entonaban un acorde mayor.

—Pft… Ha faltado una Ursa Majoris para darle dramatismo a la escena—murmuró Trixie para si misma.


El sol ya lucía alto sobre el Imperio, y la Feria de Cristal estaba en su máximo apogeo. Ponis iban y venían de puesto en puesto, probando comida traída de todos los rincones de Equestria, tocando la tuba de cristal y disfrutando de las justas que los Caballeros de Cristal libraban para deleite del público.

Frente al palacio y justo detrás del Corazón de Cristal, un enorme escenario se levantaba. En aquel momento no había ningún concierto programado, pero ya había asistentes que estaban tomando posiciones cerca del mismo. Una nerviosa pezuña apartó ligeramente las enormes cortinas para ver la situación.

—Joder, joder, joder, ¡soy muchísimos tíos, son muchísimos! —exclamó Lovely Rock—. ¡Nunca he cantado para tanta gente, esto va a salir mal!

—¡Que no tía, joder, que va a salir bien! —exclamó Lucent, tomándola con su magia y sacudiéndola mientras hablaba—. ¡Somos la hostia, esto va a ser un éxito!

—¡Aaaaah no sé si he cogido un plato del ocho o del nueve para la batería! —gritó Dawn, histérico—. ¡Y solo faltan seis horas para el concierto! ¡Aaaaah!

—¡Walaaaaaaaaaaaaa qué gentío! ¡Esto va a ser genial, genial, genial! ¡Ya quiero tocar, ¿podemos tocar ya, podemos?!

—¡MALDITA ADOLESCENTE ESTUSIASTA DE LAS NARICES!

Una pareja de yeguas, cómodamente repanchingada en un montón de cojines frente a un gran equipo de DJ, observó divertida cómo la banda Steel Note histerizaba. Octavia miró a Vinyl y le hizo un gesto sin palabras; la DJ sonrió y, con su magia, buscó algo entre sus alforjas.

—¡Lovely Rock, Lucent, Dawn, Greta! —llamó Octavia—. Venid aquí e intentad relajaros un poco.

—¡Cómo vamos a relajarnos! ¡Esto va a ser enorme, nos van a ver en toda Equestria! ¡TODA EQUESTRIA! —repitió Lucent, habiendo tomado la histeria de Lovely Rock para si mismo—. ¡Y en tu canción a duras penas nos has dejado ensayar! ¡No puede salir bien!

Es wird klappen —respondió Octavia en su idioma natal—. Hay que dejar espacio para la improvisación. Sois buenos, lo haréis bien. Sentaos aquí y relajaos, luego vamos a comer algo a la feria.

—¡¿Pero cómo quieres que nos…?! —la pregunta se interrumpió cuando Vinyl Scratch alcanzó un porro a cada miembro de la banda—. Oh… Espera, ¿tú fumas esto, Octavia?

—¡Por favor! —exclamó la virtuosa, tomando ella misma un cigarro "especiado"—. ¿Puedes acaso demostrar que Herr Ludvig Van Betcoltven no lo hacía?

—Cosecha propia —añadió Vinyl con un deje de orgullo.


En una retirada aldea al noreste del Imperio de Cristal, en las tierras salvajes del oeste, solo cadáveres quedaban como vestigio de una pequeña tribu nómada. Una malherida yegua de tierra alzó desesperada su arma desde el suelo, pero no fue suficiente para detener al deforme demonio que saltó sobre ella.

Un unicornio de pelaje rojo y crines canosas se situó en el centro de aquella matanza. Junto a él, otro unicornio, negro de crines rojas, lo miró con desdén. Sharp Mind no logró ocultar su desagrado: los gritos de la joven siendo abusada por el demonio eran un estorbo para mantener una conversación civilizada.

—Mi portal es fuerte —gruñó Hellfire—. Puedo invocar un ejército que ni siquiera el Corazón de Cristal podrá detener.

—Por eso no debes estar al mando. Tus tratos con los señores del Fuego y la Destrucción nublan tu juicio.

—No te atrevas a insultarme, Sharp Mind. De no ser por los Diamond nunca podríamos haber liberado a Weischtmann como lo hicimos.

—Y aún así no fue suficiente —replicó el anciano mago negro—. Solo cayeron los Batponies y varios civiles. Si las fatas se hubiesen ceñido al plan… Pero de nada sirve quejarse. Apártate un poco.

Sharp Mind, cuando Hellfire se hubo apartado, se alzó sobre una de sus patas traseras, extendiendo las delanteras frente a él en un precario equilibrio.

Pattern tenebris, vocationem hercle. Sume animos mortalium. Antiquis formula conplete.

El anciano repitió esa invocación sin cesar durante varios minutos. La voz de la joven se quebró y sus gritos se volvieron silenciosos en aquel rato. Varios demonios se reunieron en torno a Hellfire, observando el ritual.

El demonologista sintió al poco cómo la presencia de la magia negra se incrementaba, pero al mismo tiempo venía acompañada de algún tipo de poder demoníaco. Casi cinco minutos habían pasado cuando la magia se hizo física; al principio fue un tenue humo blanquecino que apareció frente a los cascos de Sharp Mind, pero al poco este se volvió más denso y empezó a expandirse por la aldea. El fenómeno, cuando alcanzó a Hellfire, pareció evitar tocarlo, dejando una amplia distancia a su alrededor.

—¿Cuándo hiciste un trato con los señores de la Oscuridad?

—Más concretamente, con los de la Dominación —replicó—. Esto es magia negra alimentada por ellos. Quiero que te dirijas a Manehattan y aguardes mi señal. Deja también aquí parte de tus demonios a mi cargo, los suficientes para sitiar el Imperio de Cristal.

La niebla blanca reptó por el suelo, alejándose de los dos demonologistas y dirigiéndose al sudoeste.

—¿Para qué los quieres? Solo una parte de mi hueste no será suficiente para derrotar al Imperio.

—No te lo voy a decir. Nunca sabemos quién puede estar escuchando, la sorpresa es primordial. Haz lo que te digo.

Hellfire, tras unos segundos, asintió y echó a caminar por la nieve sin despedirse. Uno de sus demonios, el más grande de todos, se quedó junto a Sharp Mind. Pronto, una sucesión de deflagraciones de llamas se produjo, dejando pasar a la hueste infernal que pisaba el mundo nuevamente.


El día transcurrió mientras ponis en toda Equestria ultimaban muchos preparativos.

En Ponyville, Manehattan, Hollow Shades, Germarenia, Cloudsdale y otras grandes ciudades de Equestria, equipos de unicornios comprobaban una vez más que los nuevos hechizos desarrollados por Luna funcionaran correctamente.

Cerca del bosque Everfree, una pegaso de crin multicolor vio cómo la tormenta salvaje moría y dio la voz de alarma.

En algún punto del vasto mar del este, una pegaso añil abrió los ojos y fue abrazada por el semental que amaba.

Una poni de tierra roja y con coletas galopaba a una velocidad imposible hacia el sur.

Un gran nigromante recibió un mensaje y se encaminó rápidamente hacia una ciudad cercana.

Una paladina del Imperio de Cristal revisó una vez más que todas las patrullas estuvieran en posición.

Una alicornio lavanda alzó la vista cuando recibió el aviso. Cerró el gran tomo que estaba releyendo, tomó aire lentamente por el hocico y lo dejó escapar poco a poco antes de levantarse. Una asesina, un cazador de demonios retirado y un mago blanco intercambiaron una fugaz mirada antes de acompañarla.

Una niebla blanca reptó lenta e imperceptiblemente hacia el Imperio de Cristal y atravesó la barrera que lo protegía. El primer Caballero de Cristal cubierto por el fenómeno guardó silencio, sus ojos apagados de todo color y su voluntad desvanecida.

En Canterlot, dos hermanas alicornio tomaban asiento frente al escenario en el que se iba a proyectar el gran concierto de la feria de cristal. En la calle bajo el balcón en el que estaban, miles de ponis aguardaban impacientes ese espectáculo nunca antes visto.

Y, tras el gran telón del escenario construido frente al Palacio de Cristal, una joven cantante de pelaje perlado y crin lisa, corta y rosada miró a los miles de ponis que se habían congregado. Tomó aire, bufó entrecortadamente intentando controlar sus propios nervios. Después se giró hacia el resto de la banda.

—Lo vamos a bordar, ¿verdad? —preguntó Lucent, terminando de afinar su contrabajo.

—Sí. Porque si no, aquí acaba nuestra carrera.

—Steel note, treinta segundos —anunció el jefe de escenario.

Con el corazón en un casco, la joven banda se preparo para entrar como habían ensayado. El creciente silencio del exterior no hizo más que aumentar su nerviosismo.


NOTA DEL AUTOR:

*Si no habéis visto la canción "Love is a yummy smore", animada por el ahora retirado Animated James, ya estáis tardando. Es lo más cuco que ha dado este fandom.

Me toca combinar en el mismo capítulo toda una confluencia de distintas historias, inclusive la del concierto (que tiene su razón de ser). ¿Cómo me meto en estos líos? No tengo remedio.

Gracias a todos por leerme. ¡Un saludo!