La temperatura subió ligeramente en el bosque Everfree, ahora que la Lich Kolnarg había sido atrapada en piedra. Todos los presentes rodeaban la estatua de Aitana Pones; había quedado petrificada sobre dos patas, gritando mientras intentaba protegerse de la magia de los Elementos. Sus alforjas y la espada no se habían convertido en piedra, y Spike ya se había encargado de quitárselas y ponerlas a un lado.
—Esto no… no tenía que pasar. No entiendo…
—Twilight, es evidente —interrumpió Discord, sentado en una butaca flotante y leyendo un periódico, pipa de burbujas en mano—. Los Elementos de la Armonía te quitan las malas ideas de la cabeza, pero si no pueden hacerlo te castigan apartado del mundo para que recapacites. Aunque parezca tooooooda una experiencia, os aseguro que estar mil años transformado en piedra es muy aburrido. O en la Luna, todo sea dicho…
—Pero… ¿cómo la ayuda esto?
El profesor Pones tenía un aspecto horrible, como si hubiese envejecido varios años de golpe. Se sentaba agotado en su silla de ruedas y tenía profundas ojeras en el rostro.
—Aitana no ha hecho nada malo, ¡ha ayudado a muchos! —exclamó, casi sollozando—. ¡Mi hija ha parado al Tártaro y salvado cientos o miles de vida! ¡No se merece esto!
—¡No, no lo merece! —gritó Rainbow Dash—. ¡Esto es injusto, yo no quería que pasara, pensé que con los Elementos podríamos echar a esa maldita potra no-muerta!
—Yo también, pero quizá esto sea lo mejor, de momento.
—¡Applejack! ¡No me digas que…!
—Sí te digo, Rainbow —replicó la granjera con una inusitada calma—. Si no podíamos liberar a Aitana, esto es lo mejor que podíamos hacer por ella y para evitar que esa potra loca que la posee hiciera daño a nadie más.
—Esto no es nada divertido.
Nadie respondió a esas palabras de Pinkie Pie, cuya melena estaba muy deshinchada. Fluttershy se acercó a la estatua.
—Creo que… está bien. No está sufriendo ahora.
—¿Cómo puedes saberlo? —inquirió Hope Spell.
—Créeme, si lo dice Fluttershy es la verdad —replicó Spike.
—Kolnarg… no puede escapar de ahí, ¿verdad? —preguntó Rarity mirando a todos—. Puedo llevarla a mi boutique. No es una estatua que normalmente compraría, pero le haré compañía todos los días.
—¡Ja, ja! Reconócelo, Rarity, en el fondo quieres usarla como maniquí, ¿verdad?
—Oh, Rainbow, ¡cómo osas! —respondió Rarity teatralmente, siguiendo el juego a la broma de su amiga—. Pretendo darle un hogar seguro mientras descubrimos cómo ayudarla. Pero sí, tendré que confeccionarle trajes para cada temporada, ¡la mía es una boutique de moda, chêrie!
—A mi me iría muy bien para espantar murciélagos de la fruta de mis manzanos.
Algo alejada de aquel más que necesario intercambio de bromas, Twilight miró a Macdolia. La yegua roja estaba en silencio y fruncía el ceño, pensativa.
—Antes tú… —jadeó Twilight, le costaba respirar por la herida—. Antes has usado magia de tiempo. ¿Cómo…?
—Soy una yegua espacio temporal. Aitana está viva, pero es como si no lo estuviera, no sé si esto es lo que tiene que pasar.
—Y luego dicen que yo estoy loca —murmuró Rise Love, quien había escuchado la explicación. Sus heridas habían sido parcialmente sanadas por Hope Spell—. Eres muy rápida, ¿pero viajar en el tiempo? Ni en broma
—Si tú supieras…
—De todas formas tu llegada ha sido…
Rise Love se paró a media frase, giró las orejas hacia los árboles y desplegó su espada.
—No tienes por qué temerme, batpony. A fin de cuentas, Hope Spell me ha invitado a venir.
Acompañando a aquella voz grave apareció una crin completamente blanca. Un unicornio de pelaje azul oscuro hizo su entrada en el claro abierto con la oscura magia de Kolnarg.
—Tú eres Dark Art —afirmó Rise Love—. Llevo tiempo buscándote.
—Menudo ejemplo más pobre para una de las agentes de élite de la Princesa Luna. O quizá soy muy bueno ocultando mi presencia.
—¡Eres un enemigo de Equestria!
—¡Rise Love, por favor, basta! —suplicó Hope Spell—. Él dice la verdad: yo lo llamé.
—¡Uuuuh! ¿Es un amiguito tuyo? ¿Ha venido a ayudarnos?
—Oh, no, no somos amigos —respondió, haciendo que la crin de la yegua rosa se deshinchara otra vez—. ¿Tú eres Pinkie Pie, la portadora de la Risa elemental, cierto? Es justo que yo me presente también.
Con un ligero brillo de su cuerno, el velo invisible que lo ocultaba cayó; todos los presentes sintieron al instante el frío antinatural de la misma magia contra la que se habían enfrentado hacía tan solo unos minutos. Twilight Sparkle retrocedió mientras intentaba conjurar, y sus amigas se situaron frente a ella.
—¡Tú eres un nigromante también!
—Sombrero vaquero... ¿Tú eres Applejack? Creía que eras la portadora de la Honestidad elemental, no de las obviedades.
—¡¿Qué haces aquí?! —gritó Rainbow—. ¡¿A qué has venido?!
—A proponeros un trato por el cual salvaré el alma de Aitana Pones. Podéis relajaros, no soy tan estúpido para iniciar hostilidades contra las seis mayores heroínas de Equestria, dos Arqueólogos, una asesina de élite y el dios del Caos en persona, por más malheridos que estéis algunos.
Discord, al ser mencionado, miró alrededor fingiendo no creerse que se estaban refiriendo a él. Seguía sentado en su flotante sillón, pero en vez de un periódico tenía un gran bol de palomitas.
—Oh porrrrr favor, ¡no me uses como comodín! Es como llamar a Celestia para lidiar con un mero ladrón de manzanas. ¡El drama está en un pulso entre rivales de poder semejante! —desplegó el reposapies del sillón y comió un montón de palomitas de un solo mordisco—. ¡Continuad! ¡Adoro esta tensión!
—¡Discord!
El Dios del Caos, el Mutador de Mundos, el Traedor de la Discordia y aquel con el que las mamás poni amenazaban con llamar si sus retoños no se comían la sopa, fue incapaz de mantener la mirada a Fluttershy más de dos segundos.
—¡Vaaaaaaaale! —después señaló con una garra a Dark Art— Si haces algo malo te mandaré a la dimensión del caos primordial y un enjambre de muffins te lamerán los cascos hasta que llores por las cosquillas —dijo rápidamente como un niño que hubiera memorizado una lección sin aprenderla realmente y luego miró a Fluttershy—. ¿Suficiente?
—Sí. Gracias.
—Bueno, también es justo que yo tenga un comodín, ¿verdad?
Hubo un grito exageradamente agudo y aterrorizado, y otro que a duras penas pasó de un gritito sorprendido y asustado. Rarity y Fluttershy no notaron la fría presencia de los espectros hasta que estos se hicieron visibles, poniendo sus garras afiladas como cuchillos en sus gargantas.
—¡Fluttershy! ¡Rarity!
—¡Suéltalas, o te juro que…!
—Como ya he dicho, no voy a iniciar hostilidades.
—¡Esto es hostil! —gritó Rainbow
—No, esto es un seguro: Si intentáis cualquier cosa contra mi, mis espectros las matarán. Si lo intento yo, Discord me matará. Estamos en igualdad. Ahora, ¿estáis dispuestas a escuchar mi trato? Aunque Hope Spell ya lo conoce.
—¿Cómo que Hope ya lo conoce? ¡¿Qué quieres decir?!
—Oh, ¿no os lo ha contado? Supongo que os ha explicado que él liberó a Tirek, ¿verdad?
El silencio que siguió a esas palabras fue rápidamente roto por un creciente coro de preguntas incrédulas y ofendidas. Dark Art rió en voz baja. Discord lo hizo a carcajadas.
—¡Me encanta el drama! Pero ahora en serio —chasqueó los dedos y un cucurucho de papel en el que se había escrito "tonto" apareció sobre la cabeza de Hope—. ¿De verdad? ¿Fue con él con quien hiciste el pacto?
—¡¿Qué pacto?! ¡¿Para qué?!
Hope Spell inspiró por el hocico, se quitó el ridículo gorro y respondió con toda la calma que pudo reunir.
—Para poder llegar a Aitana y liberarla del Tártaro mismo. Siento haberos puesto en peligro.
—¡Condenao potro alocado! —exclamó Applejack—. ¿Pero en qué estabas pensando? ¡Debiste habérnoslo dicho!
—Tienes razón, debí avisaros. Pero estaba asustado, si no cumplía el pacto quizá mi alma habría sido condenada, y ya he visto el Tártaro por dentro. Lamento lo que ocurrió, no esperaba que...
—¡¿Que no esperabas qué?! ¡Pusiste en peligro a toda Equestria! —gritó Rainbow, volando furibunda frente al unicornio verde—. ¡A todas nosotras!
—¡Ya lo sé, ya lo sé! ¡Fui la primera víctima de Tirek, ¿sabes?! No esperaba que pudiese devorar la magia, y menos que pudiera hacer todo lo que hizo. ¡Me equivoqué!
—¡Debiste haber escuchado a Twilight cuando dijo…!
—Ehm… disculpad.
Todos miraron a Fluttershy y Rarity que seguían quietas con las largas cuchillas inmateriales de los espectros sobre sus gargantas. De alguna forma, a pesar de no tener rostro alguno, los oscuros seres se mostraban ignorados.
—Yo… bueno, también estoy un poco molesta pero… esto… ¿podríamos escuchar al terrorífico nigromante, por favor? Es decir, si no es mucha molestia.
—Debo concordar con Fluttershy —afirmó Rarity tragando saliva—. ¡Aunque también estoy muy ofendida, señor mío! —añadió con un aspaviento.
Twilight siguió sentada en el suelo, y habló en voz baja. Tras ella, Macdolia observaba la situación sin parecer sorprendida ante la revelación de los actos de Hope Spell.
—¿Qué quieres, exactamente?
—Devoraré el alma de Kolnarg, y adquiriré todo su poder y conocimiento. Aitana Pones quedará libre y yo me marcharé. Así de simple.
Twilight cerró los ojos y meditó un instante.
—Si lo haces perderás la vida. Te convertirás en un liche. No serás tan poderoso como lo fue ella.
—¿Ella?
—Kolnarg. Resulta que en vida era una yegua.
—¿En serio? Ese nombre suena a semental.
—En la sociedad de Egiptrot antiguo las yeguas eran vistas como ciudadanas de segunda —explicó el profesor Pones—. Muchas se hacían pasar por sementales.
—Vaya, el profesor Pones me ha dado una lección de historia —bromeó Dark Art con una grave risa—. Ya puedo morir tranquilo. ¿Así que los Egiptrotianos eran machistas?
—Queridos, lamento interrumpir tan apasionante debate sobre el antiguo Egiptrot, pero… ¿podríais, por favor, volver al tema "llegar a un trato con este terrorífico nigromante"? —sugirió Rarity.
—Te convertirás en un lich —continuó Twilight, quien no parecía tener fuerzas para hacer otra cosa que seguir con el tema en cuestión—. Serás un nigromante mucho más poderoso de lo que eres ahora, ¿por qué debería confiar en ti? ¿Qué te impide usar tus poderes para apoyar a la Hermandad de la Sombra?
—Nada en absoluto. De hecho gran parte de sus movimientos los he orquestado yo: la resurrección de Manresht, o el despertar del demonio del mar, por poner dos ejemplos. Oh, pero de esto último todavía no tenéis noticias. Sé que alguien ha logrado matarlo en alta mar, ¡quién iba a decirlo!
—Eres listo —dijo Twilight sin otro propósito que reconocer un hecho evidente—. Nada es fruto de la casualidad aquí, llevas mucho tiempo planeando este momento, así que supongo que vas a ofrecerme algún otro tipo de garantía de que nos conviene aceptar tu trato.
—¿Y eso por qué?
—Porque si el precio por liberar a Aitana ahora es provocar cientos de muertes prefiero dejarla así durante diez años mientras averiguo cómo liberarla por mi cuenta.
—¡Twilight! ¡No pensarás…!
—Esta ya no es tu decisión, Hope Spell.
Las otras cinco portadoras de los Elementos se miraron entre sí y a la alicornio lavanda. Habían visto a Twilight perder la calma o enfadarse en varias ocasiones, pero jamás hasta el punto en que no necesitara alzar la voz para hacerlo notar.
—¿Qué puedes ofrecerme, Dark Art? —continuó Twilight con fría calma.
—Dos cosas: Información… y una gran ciudad. Hablemos en privado.
—Vale. Haz tú el círculo de silencio, ¿quieres?
—Como ordenéis, princesa —respondió el oscuro unicornio con sorna.
Unos instantes después una cúpula de color gris rodeó al nigromante y a la princesa, amortiguando todo sonido del exterior hasta hacerlo ininteligible. Twilight hizo un gesto para tranquilizar a Rainbow Dash, quien ya golpeaba la barrera mágica asustada.
—Gracias, princesa. Lo que voy a contar es mejor que no lo sepa nadie más. No queremos que la Hermandad sepa que tiene un traidor.
—¿Un traidor? Si ayudaste con Manresht significa que llevas años apoyando a la Hermandad de la Sombra.
—Yo también hice un trato con el Rey Sombra, mi alma le pertenece y tarde o temprano la reclamará. Mi única opción es ser inmortal, que el rey Sombra fracase, y que nunca sepa que he estado involucrado.
—Eso no es una garantía para mi. Sigo sin conocer tus intenciones.
—Entonces léeme la mente, Twilight, es un hechizo sencillo y yo no me resistiré. Si digo una sola mentira me iré sin tocar a Aitana. Lo juro.
En el exterior las cinco heroínas equestres (dos de ellas todavía inmovilizadas por sendos espectros), dos sementales, una poni de tierra roja y una batpony aguardaban impacientes sin decir palabra. Rainbow había dejado de golpear la cúpula cuando Twilight le indicó que todo iba bien, pero no dejaba de caminar en círculos alrededor de la misma. Por eso fue la primera en escuchar el crepitar mágico cuando el hechizo empezó a disiparse, revelando a los dos magos de su interior.
—Aceptamos el trato —anunció Twilight—. Recuerda que Aitana deberá ser libre cuando acabes, si no…
—Discord tendrá vía libre para divertirse conmigo. Lo sé.
—¡Princesa, no!
Rise Love avanzó hacia Twilight.
—Lo que diga ese nigromante, no lo crea. ¿Pretende dejarle poseer el poder de Kolnarg? ¡No lo permitiré!
—Lo permitirás porque yo lo ordeno. Esta es mi decisión.
—¡No puedo permitirlo!
—¡Basta! —exclamó Twilight—. No estás en condiciones de luchar, y menos de desobedecerme. Esta es la mejor decisión para Equestria, y si intentas evitarlo me encargaré de que Luna sepa lo que has hecho. Esto no es algo que puedas solucionar por la fuerza, ¡baja tu espada!
Con absoluta tranquilidad, Dark Art caminó junto a Rise Love y se dirigió a la estatua de Aitana Pones. Las miradas de todos los presentes clavadas en él no lo inmutaron en absoluto mientra trazaba un círculo de runas en torno a la misma, pero pronto sintió la magia blanca de Hope Spell cubriendo a la petrificada yegua.
—Puedo sentir la presencia de Aitana y de Kolnarg.
—Perfecto. Así podrás confirmar que no miento.
Dark Art trazó cada runa del círculo con sumo cuidado, usando sus propias pezuñas en el proceso. Cuando hubo terminado se sentó frente a la estatua y cerró los ojos durante varios minutos, meditando y concentrándose en el hechizo que iba a realizar.
Los presentes notaron la magia nigromántica encoger sus corazones un instante antes de que el unicornio abriera los ojos, ambos cubiertos por la oscura magia que invocaba. Un silencioso grito hizo que todos miraran a su alrededor, pues era un grito que escuchaban con el alma y no con los oídos. La estatua de Aitana Pones adquirió un brillo anaranjado y pulsátil que fue incrementándose en frecuencia e intensidad.
Finalmente vieron el rostro translúcido de una yegua desgajarse del rostro de Aitana; Kolnarg gritaba en silencio, aferrándose con toda su voluntad a la mortal que había poseído. Dark Art empezó a levitar y extendió sus patas como si forzara al alma de la lich a ir hacia él.
—¡¿Qué es eso?!
—¡Hay que pararlo, esto está mal!
—¡No! —ordenó Twilight—. ¡Dejadle hacer!
Cada vez más, Kolnarg fue separándose de la estatua hasta que solo un diminuto hilo de su espíritu permanecía unido a su receptáculo. Con un grito y un aspaviento, la magia se incrementó tanto que hizo que el bosque se agitara como sacudido por una tormenta.
Hasta que el espíritu de Kolnarg desapareció, fundiéndose con el cuerpo de Dark Art. El oscuro unicornio cayó al suelo sobre las cuatro patas y se quedó inmóvil con los ojos cerrados y la cabeza agachada, sin emitir ningún sonido.
—Hope Spell —preguntó Macdolia—, ¿está…?
—Está sola —murmuró el semental como respuesta—. Kolnarg ya no está, está… sola.
—Qué interesante —susurró Dark Art mientras se alzaba; sus ojos estaban hundidos y tenía un aspecto enfermizo, pero sonreía ampliamente—. Ya no necesito respirar.
—Recuerda tu parte del trato.
—No la olvido, princesa —respondió el nigromente y, al instante, los dos espectros que amenazaban a Rarity y Fluttershy se desvanecieron—. Adieu.
Con un estallido mágico, Dark Art se teleportó lejos de allí. Nadie llegó a decir nada, pues hubo un brillo en el claro: Desde la parte superior de la cabeza de Aitana una luz empezó a cubrirla poco a poco y, a medida que se apagaba su brillo aparecieron crines y pelaje. Hope se situó a su lado y la recogió cuando la yegua, inconsciente, cayó al suelo.
El semental verde apartó los mechones grises y púrpura de la cara de Aitana, mirándola con el temor atenazándole la voz. Ella inspiró lentamente y empezó a respirar, después abrió los ojos y, tras mirar a los lados confundida, fijó su vista en la de Hope Spell.
—¿Hope? No… ¿No estoy muerta?
—No. No estás muerta, Aitana.
—¿Qué ha pasado?
Pero Hope no respondió y la abrazó con fuerza.
NOTA DEL AUTOR:
He vuelto! Bueno, en realidad nunca me fui :P.
He tenido que reescribir esto varias veces porque en un principio lo puse intercalado con escenas del concierto, pero no me convencía el resultado. Lo bueno es que ya tengo casi todo el siguiente capítulo escrito :P.
¡Gracias por leerme!
