Aitana paseó inquieta por la sala. La resistencia se había dividido, y ella se encontraba ahora en el subsuelo de un gran rascacielos. Había ponis que iban y venían a través de una multitud de túneles que abrieran los perros joyeros, informando de forma breve a Rise Love quien respondía con órdenes concretas.

—Señora: equipo Luna informa: objetivo A limpio, prosiguen.

—Entendido.

—¿Qué significa eso?

—Que han rescatado un grupo de ponis capturados, pero no han encontrado su objetivo —respondió Rise—. Ten paciencia, Aitana, necesitamos a todo el mundo en posición. También al enemigo.

Minuto a minuto, más ponis llegaban trayendo mensajes. "Equipo Sigma, objetivo C limpio", "Equipo Arcoíris ha tomado el objetivo", "Sin respuesta del equipo Celestia", "El equipo Ascen ha caído", "Equipo Hollow Shades, han sufrido bajas, se retiran". Aitana se mostraba cada vez más inquieta ante cada reporte; no conocía los detalles, pero no le quedaba duda de que muchos ponis estaban muriendo mientras aguardaban. A pesar de ello, Rise Love aparentaba tranquilidad, estudiando un mapa frente a ella sin hacer ninguna marca en el mismo.

—Capitana, el equipo Cartago Nova* no ha vuelto al punto de extracción. El perro joyero dice que han sido capturados.

Rise asintió en silencio. Aitana no supo explicar por qué, pero aquel gesto casual y calculado le hizo sentir un escalofrío. Otro poni llegó al galope.

—Señora, ¡la han encontrado! ¡El equipo Cuarzo ha encontrado a Lovely Rock, se retiran al punto de reunión! ¡Y necesitan apoyo médico!

—Informad a todos los equipos: Equipo Arte, en espera. Que el equipo Voz se reuna con Cuarzo enseguida. Equipo Ofiuco, que tomen el objetivo e inicien operaciones cuanto antes. Operación "Manehattan" en espera.

Respondiendo "sí, señora" o similar, varios unicornios y pegasos desaparecieron a través de los túneles para repartir las órdenes. Rise asintió con reconocimiento.

—He trabajado con guardias lunares menos disciplinados.

—Rise, ¿qué demonios está pasando?

—Estoy colocando las piezas en posición.

—¡Joder! ¡¿Puedes explicarme qué estás haciendo, por favor?!

La capitana de la Guardia Lunar levantó la vista del mapa y miró hacia la penumbra del subsuelo donde se ocultaban.

—No vas a aprobar mis métodos, Aitana. Lo único que debes saber es que voy a forzar al enemigo a estar en la posición que necesitamos.

—Mira, no me jodas, he leído mucha historia, algo sé sobre estrategia también. ¿Cuántos ponis han muerto en cada equipo?

Rise miró a su compañera largamente antes de responder.

—No lo sé. Los necesarios. Espero que menos de lo que calculo.

Hubo unos pocos minutos en los que ni Cazadora ni Arqueóloga dijeron nada más, hasta que llegó una joven yegua para informar. Se trataba de una pegaso.

—¡Capitana, la niebla se mueve como usted predijo! ¡El centro de la ciudad está libre!

—Bien —exclamó sin alzar la voz—. Que el equipo arte inicie la operación "Libertad".

Mientras el pegaso galopaba para dar la orden, la batpony se giró hacia Aitana.

—Escúchame bien, Aitana, este es tu papel en esta lucha: Si Octavia y compañía fracasan, esta ciudad estará perdida. Si esto ocurre evacuaremos a todos los que podamos hacia el sur, y tú los acompañarás.

—¿Y qué hay de ti?

—Distraeré a Hellfire y la niebla todo el tiempo que pueda.

—¿Qué? ¡Y una mierda! ¡No vas a…!

—Ahora mismo te estoy hablando como capitana de la Guardia Lunar: Es una orden, tú una civil y vas a obedecerme, ¿entendido?

—Joder… mierda. ¿Y si el plan de Octavia funciona?

—Te guiaré hacia un equipo de unicornios que harán un ritual para expulsar a Hellfire, y tú los ayudarás.

—¡¿Qué?! ¡Pero qué estás diciendo, eso es…!

—Ya lo sé. Baja la voz.

Aitana, aún alterada, abrió mucho los ojos al comprender el plan de Rise.

—Esos unicornios creen que funcionará. Van a sacrificarse sin saberlo...

—Espero que huyan, pero es una posibilidad. Hellfire debe ver la amenaza, es lo único importante. Y debe creer que tú eres la responsable.

—¿Pero cómo va a saber que…?

—Ya se ha enterado, me he encargado de ello.

—¿Qué? —murmuró Aitana, entendiendo lo a qué se refería la batpony, pero aún así lo preguntó—. ¿Qué equipo…?

—No te preocupes por eso —replicó Rise Love—. Hellfire acudirá a detener el ritual, tú estarás ahí para dirigirlo, creerá que tú eres la responsable y lo guiarás a tu trampa.


—¡Equipo! ¡Operación "Libertad" en marcha!

—Ya habéis oído, ponis, ¡vamos!

Octavia Auditor, Vinyl Scratch y Rara se miraron entre si mientras el perro joyero excavaba hacia la superficie. Frente a ellas, una veintena de ponis aguardaba a que el camino se despejara.

—¿Creéis que funcionará?

—Lo hará —respondió Octavia—. Tiene que funcionar.

—¿Y si no? —añadió Vinyl, mirando a los ponis armados frente a ella.

—Rise Love lo ha planeado todo. Sigamos el plan.

—Y yo os puedo ayudar a salir de aquí, si todo va mal —dijo Golden Sheaf, ajustándose la bufanda como siempre.

La tierra sobre el perro joyero cayó y pudieron ver la luz del día. El can se asomó brevemente antes de terminar de abrir el agujero, e hizo gestos a los cuadrúpedos para que salieran.

—¡Rápido ponis, rápido!

Las tres artistas siguieron a los ponis frente a ellas, y tras días ocultas el resplandor del sol las deslumbró. Reconocieron enseguida el lugar: estaban en el campus universitario, cerca de la facultad de arte dramático y música. El cielo estaba nublado y no se veía el sol, y la niebla blanca se dejaba ver entre los edificios y las avenidas de la ciudad, a distancia.

—¡Grises!

Rugiendo hacia el cielo como animales salvajes, los ponis grises galoparon torpemente hacia el equipo "Arte", alguno tropezando con cadáveres que había entre el destrozado césped del campus. Varios ponis de tierra se pusieron al frente, escudos en ristre, mientras los unicornios cargaban su magia y creaban barreras que cubrieron varios metros a la redonda.

—¡Vinyl, ve a por tu equipo! ¡Vosotros dos, ayudadme!

Siguiendo las instrucciones de Octavia, Vinyl se teleportó y dos ponis siguieron a la celista dentro de la facultad. Los Grises chocaron contra los escudos, o fueron frenados por la magia de los magos, y tras pocos minutos Octavia volvió a salir llevando consigo un violocello sobre la grupa. Los dos ponis que la acompañaran vinieron después, empujando juntos un piano de pared que pusieron frente a la entrada del edificio.

—¡Vinyl!

—¡Voy!

Cubiertos por el aura mágica de la DJ, un montón de aparatos tecnomágicos levitaron a través de una ventana del segundo piso: platos de mezclas, cables, altavoces, pedales… Cuando todos estuvieron en el suelo, la unicornio del pelo eléctrico se teleportó junto al equipo y con una precisión impresionante, lo montó en menos de dos minutos. Dos micrófonos fueron colocados jutno piano y al Cello de Octavia, y esta última detuvo con un casco un pedal que le lanzara Vinyl sin siquiera necesitar mirar a su amiga para verlo venir.

Mientras tanto, los dos ponis que sacaran el piano se esmeraron en sacar otros instrumentos: guitarras, un contrabajo, batería y altavoces.

—¡La niebla vuelve! —gritó un unicornio—. ¡Daos prisa, no podemos aguantarla mucho tiempo!

Mientras Vinyl ajustaba su equipo y Octavia afinaba a toda prisa su instrumento, la Niebla Blanca empezó a cerrarse sobre el campus.

—Vinyl, ¿tocamos la canción de cuando nos peleamos?

—¿Esa? ¡Es muy buena, pero muy triste!

—Pero le vamos a dar la vuelta —respondió Octavia con una sonrisa—. Tú solo sígueme, querida.

—¡Hasta el fin del mundo, nena! —exclamó la unicornio de las crines azules—. Bueno… bastante literalmente —añadió, mirando la niebla que ya se cerraba sobre el campus.

—¡¿Qué canción?! —gritó Coloratura.

—Verso: Do, Sol, La menor, dos veces. Preestribillo: Fa, Sol, Mi menor, La menor, tres veces. Estribillo: Sol, Mi menor, La menor, Fa. Síguenos e improvisa**.

—¡De acuerdo!

—¡Tavi, estoy lista!

La yegua gris se alzó sobre dos patas, tomó el Cello, cerró los ojos y respiró poco a poco. Su mente divagó a aquel momento hacía ya varios años en que se sintiera traicionada por Vinyl, y el torrente de emociones que la embargó cuando esta le suplicó su perdón sorprendiéndola en otro concierto y uniendo su arte a la canción que había escrito para desahogar su pena**.

Usando el casco tocó una serie de arpegios y, al terminar, apretó el pedal, haciendo que estos se repitieran en bucle a través del equipo de DJ-PON3. Frente a ella, un poni gris llegó a morder a uno de los defensores, obligando a un unicornio a repelerlo con un conjuro. La niebla ya rodeaba todo el campus y no les permitía ver el resto de la ciudad; la magia en los cuernos de los unicornios brilló con fuerza cuando estos aplicaron toda su voluntad en mantener la barrera frente al embate imparable de la Niebla Blanca.

Mientras la percusión era introducida, ella alzó el arco, lo posó sobre las cuerdas, cerró los ojos y tocó una primera y larga nota.


Un pegaso azul de melena turquesa y abultada llegó al galope y se lanzó al suelo para estudiar a un otro semental pegaso; su ala había sido cercenada, su pulso era débil y mostraba palidez en el hocico y otras mucosas. A pesar de ello, su vida no corría peligro inmediato.

Había visto miembros cercenados antes, pero sintió una arcada en la boca del estómago al deducir de qué cruel forma aquel semental había perdido el ala. El enfermero se giró hacia una yegua a su espalda.

—Stick, ¿cómo vas?

—¡Grand, ayúdame, se nos va!

Grand Flight se levantó. Su bata estaba sucia y manchada de sangre. Manteniendo una expresión neutra a pesar del horror que estaba experimentando, caminó hacia la yegua, una unicornio amarilla de crin negra que, con la cara desencajada, intentaba reanimar a una joven unicornio a la que una pata trasera le había sido arrancada. El enfermero observó la escena y suspiró en silencio mientras ponía un casco sobre el hombro de aquella estudiante de su propia profesión.

—Ya no puedes salvarla. Hay otros que te necesitan.

—Pero ella…

—Ya se ha ido, Stick.

—N… ¡no! —murmuró el pegaso que vendara Grand Flight—. Por favor, sal… sálvala.

—Lo siento mucho —dijo, ocultando su tristeza tras una máscara de profesionalidad—. Vamos, hay otros heridos que nos necesitan.

Mientras la joven yegua se levantaba entre lágrimas, aceptando que no podía salvar a su paciente, Grand Flight vio a otro grupo de rescatados que llegaba a través del túnel. Estaban, de nuevo, en un sótano donde había montado (otra vez) un improvisado hospital de campaña. Adelantando a los heridos y a los ponis que cargaban con los que no podían andar, un semental unicornio amarillo se adelantó. Tras él había un batpony y una grifo de pequeño tamaño.

—¡Doctor!

—No soy médico, soy enfermero —corrigió con la voz agotada—. ¿Estáis heridos?

—¡¿Dónde está Lovely Rock?! ¡¿Está bien?!

—¿Lovely...? Ah, sí, la cantante. Físicamente su vida no parece correr peligro y puede caminar.

—Tenemos que verla, ¿dónde está?

—En aquella sala. Tenéis que saber algo.


Lovely Rock seguía encogida sobre la misma manta en la que la habían dejado. Varios ponis más estaban en aquella habitación, quejándose débilmente, mientras algunos caminaban entre ellos; otros trotaban, cargando con cestas o cajas, como si se prepararan para llevárselo todo. Un semental se acercó, un anciano, y le tendió un cuenco.

—Bebe. Es agua, está buena.

Pero Lovely retrocedió, exclamando algo en silencio.

—Estás a salvo. Te dejaré aquí el agua, ¿de acuerdo?

Dejando el recipiente en el suelo, el anciano se marchó. Lovely no se atrevió a acercarse al cuenco hasta que no se hubo alejado un par de metros; al principio bebió un sorbo, pero enseguida apuró el líquido con grandes y ansiosos tragos, inclinando el recipiente hasta que no escurrió ni una sola gota más.

La puerta se abrió y tres criaturas entraron. En la penumbra no las reconoció, y cuando vio que se acercaban ella retrocedió hasta la pared. No eran los demonios tentaculares, o al menos no tenían ese aspecto.

—Oh, no... —exclamó la criatura más pequeña, una grifo.

—¿Qué… qué le han hecho? —cuestionó el batpony que la acompañaba.

Un unicornio amarillo se acercó un poco más, mientras la yegua de pelaje grisaceo lo observaba con cara de pánico. Este se agachó frente a ella y la miró a los ojos. Con la voz compungida y lágrimas empezando a recorrer su rostro, le dijo:

—Soy yo, Lovely. Soy Lucent. Estás a salvo.

Lovely Rock se arrastró hacia un lado y se alejó de Lucent. Este, tras unos segundos, la siguió pero se detuvo a algo de distancia de ella; la yegua lo miró asustada, pero no huyó de nuevo. El semental tomó la guitarra acústica que llevaba en la grupa, la afinó y se sentó en el suelo, empezando a tocar lentos acordes mientras cantaba.

Sé lo que sientes
al encontrarte sola en la oscuridad
y no ves salida
más que saltar y dejar todo atrás

Déjame decir: todo irá bien
escucha a quien estuvo en tu lugar.
Porque tocando fondo, no sabes si
aguantarás mucho más.

Lucent no era un gran cantante, y no podía hacer justicia a aquella pieza, probablemente la ópera prima de Lovely Rock. Aún así, la yegua empezó a mirarlo de otra forma, como si por fin lo estuviera reconociendo.

Mientras sonaban los versos versos entonados por la ronca voz de Lucent, Lovely se acercó muy despacio; cuando llegó hasta su lado, intentó cantar las últimas palabras: "oh sí, esta es tu canción", pero ningún sonido surgió de ella. El semental miró entonces por primera vez la herida que la yegua tenía a un lado de la garganta, confirmando lo que le había dicho Grand Flight hacía un instante.

—¿Qué te han hecho, mi amor? —preguntó con un sollozo—. ¿Qué te han hecho?

La yegua le tocó el hocico, como confirmando que no era una alucinación, y al momento se dejó abrazar, sollozando a vivo pulmón. Al poco, Dawn y Greta se unieron a los dos, arropando a Lovely Rock. Así permanecieron largos minutos hasta que esta se tranquilizó lo suficiente para poder escucharlos.

—Lovely, te necesitamos.

Le explicaron rápidamente cuál era la situación: El plan para repeler a la niebla, y que Octavia, Vinyl y Rara ya estaban luchando contra la misma con su arte. Lovely Rock negó con la cabeza y, con la cara compungida, se señaló a la garganta y vocalizó "no puedo".

—Sí que puedes —aseguró Lucent, y Lovely negó otra vez—. ¡Sí que puedes! Eres una grandísima compositora, eres música.

El semental le puso un casco en el hombro: en sus ojos no había lugar a la duda, llenos de la certeza absoluta en las capacidades de la yegua de la que se enamorara.

—Y no necesitas tu voz para cantar.


Justo frente al muro de niebla que se echaba sobre ellos centímetro a centímetro, solo frenado por la magia de los unicornios, una poni de tierra detuvo en seco a un pequeño demonio negro que se echó sobre su escudo. Tras ella, un semental le disparó a bocajarro con una ballesta.

Un mago unicornio gruñó por el esfuerzo al usar toda su magia para frenar el avance de la antinatural niebla. El hechizo creado por el profesor Pones les daba aquella breve defensa, pero no era suficiente.. hasta que súbitamente, dejó de sentir la presión sobre su voluntad. Miró hacia la barrera que había convocado, temiendo que hubiese caído cuando vio que la niebla no la tocaba. Estaba a unos centímetros de la misma y, a ojos vista, empezó a retroceder.

La música llenaba cada rincón del campus universitario, y se sintió como si un gran peso hubiese sido levantado de su consciencia. Aquel temor que inspiran los demonios, aquella opresión asfixiante estaba desapareciendo con cada nota, con cada silencio y con cada acorde. Y la niebla retrocedía.

—¡Funciona! ¡Está funcionando!


Rise Love se giró hacia uno de los túneles al escuchar un galopar a través del mismo antes que nadie.

—¡Señora, operación "Libertad" exitosa! ¡La niebla retrocede!

La batpony se puso en pie y, en silencio, ajustó su espada sobre la pata derecha. A su alrededor, muchos ponis aguardaban: algunos eran soldados u oficiales de la Guardia Solar, la mayoría civiles. A una señal, una unicornio se acercó a la batpony, conjuró y su magia iluminó a la segunda. Cuando la maga le hizo un gesto, Rise Love supo que otros unicornios repartidos por toda Manehattan estaban proyectando su imagen a la resistencia, igual que trasmitieran el concierto de Steel Note a toda Equestria hacía unas semanas.

—En las siguientes horas, nuestras acciones determinarán el futuro del mundo entero.

Sus palabras portaron la convicción y el peso de quien está hablando ante el fin de la existencia misma. La batpony replegó su espada hacia atrás y caminó frente a los reunidos, dejando que la punta de la misma sobrepasara la altura de su lomo. Para nadie pasaron desapercibidas las numerosas roturas y cortes de su armadura, así como heridas todavía sanando y quemaduras que narraban en su pelaje cuántas veces había luchado en aquella ciudad.

—El enemigo ha creído que podía vencer fácilmente; nos ha creído indefensos por ser criaturas pacíficas; nos ha creído débiles y cobardes, porque no entiende que es en la paz donde reside nuestra fortaleza: en el amor, la amistad, y la unión de todos los pueblos poni.


Un negro unicornio observó la imagen ilusoria de Rise Love proyectada sobre un rascacielos como una gigante, su voz haciendo eco en las grandes avenidas de la metrópolis. Conjuró, las llamas y el calor del Tártaro lamieron su espalda junto a los roncos gritos de un pegaso. Después lo descartó, echándolo sobre los cadáveres de aquellos que lo habían acompañado.

—Encontrad ese ritual, yo mismo mataré a Aitana Pones. Y traed a esa batpony, quiero oírla gritar.

Los diablillos alzaron el vuelo, al tiempo que deflagraciones de llamas se formaban por todas las calles que rodeaban el edificio donde estaba. Los demonios aparecieron por doquier, sedientos de batalla.


—Hace mil años que el Rey Sombra vino al mundo por primera vez. Mil años desde que Equestria fuera a la guerra, no por ambición, por conquista o por política: sino por la paz. Tomamos las armas para liberar al pueblo de cristal de la esclavitud y del sufrimiento. Juntos, vencimos a Sombra; juntos, liberamos el pueblo de cristal, y aunque pasara mil años desaparecido, ¡nuestros hermanos de cristal conocieron la libertad! Hace solo unas semanas que Weischtmann fue derrotado; el señor del dolor, aquel que trajo siglos de sufrimiento en el pasado, aquel del cual todavía se contaban sus leyendas… ¡Nada pudo hacer frente a los pueblos poni, unidos como uno solo!

La mirada de Rise Love se posó sobre un joven batpony que escuchaba sus palabras embelesado. En él pudo ver la misma determinación y la sed de batalla que viera por primera vez hacía ya años en los rostro de cada poni que acudió a defender el templo de Selene.

—¡Y qué hay de mi propio pueblo! —exclamó—. Fácil habría sido condenarnos al exilio o a la muerte, ¡pero Equestria perdonó y nos aceptó! ¡Por eso acudimos a Germarenia! ¡Por eso acudimos al Imperio de Cristal y dimos nuestras vidas dando muerte a los demonios! ¡En la armonía, en la unión de ponis, unicornios, pegasos, batponies y todas las razas reside nuestra fuerza! ¡Esa unión es la que teme el Tártaro, y vamos a demostrarles cuánta razón tiene al temernos!

Rise Love señaló a un costado y a otro, subrayando sus siguientes palabras.

—¡Mirad a vuestros lados! ¡Mirad a los que os rodean! Da igual su raza, da igual su origen, ¡hoy lucháis por ellos, y ellos luchan por cada uno de vosotros! El enemigo nos cree débiles, ¡mostradle fortaleza! El Tártaro nos cree sus peones, ¡mostradle que jamás lo seremos! Los demonios nos creen derrotados, ¡mostradles victoria! ¡Hoy gritamos a una sola voz 'No desapareceremos en silencio!'. No nos rendiremos sin luchar. Vamos a vencer, vamos a vivir. ¡Este es el primer paso para liberar toda Equestria! ¡La muerte y el sufrimiento de nuestros amigos, hijos, padres y hermanos no será en vano! ¡Esta noche, Manehattan será libre!

En la sala, todos los presentes gritaron al unísimo, alzando sus armas, y pronto pudieron escuchar el clamor de otros a través de los largos túneles. Aitana, henchida por el discurso, se situó junto a Rise Love y se giró para mirar hacia donde Rise Love había dirigido sus palabras. Supuso que su propia imagen aparecería junto a la Rise, y que en algún lugar en aquella gran ciudad, Hellfire la estaba mirando. La Arqueóloga se aseguró de que la ornamentada espada de Midnight Shield, la única Cazadora pegaso, su madre, fuese bien visible. Sintió el casco de Rise en su hombro y las sombras la envolvieron. Al momento aparecieron en un túnel donde varios unicornios, que aún lanzaban loas por el discurso de Rise, se sobresaltaron por su súbita llegada.

—¿Qué…? ¡Rise, quería decir algo!

—No puedo arriesgarme a que des pistas a Hellfire por accidente. Conoces tu objetivo, no falles.

—¡Pero…! —Aitana bajó la voz al momento y susurró—. Ya te he dicho que no puedo…

—Pues esa ya no es una opción —aseveró la batpony—. Si no funciona, todas las muertes esta noche serán en vano. No falles —subrayó—, y recuerda que yo estaré cerca.

Aitana sostuvo la mirada con su amiga para, finalmente, asentir gravemente. Luego miró a su alrededor.

—No estoy acostumbrada… a luchar junto a tantos. Sus vidas…

—Aitana.

Ambas se giraron para ver a un unicornio que salía del grupo. La aludida lo reconoció como un estudiante de la universidad, recordaba haberlo visto muchas veces de fiesta en el pub del campus universitario.

—Sabemos a qué nos arriesgamos. Decidimos aprender magia blanca, rituales, magia de combate y táctica siguiendo tu ejemplo. Va a ser un honor luchar a tu lado, así que no te culpes si alguno morimos. Es nuestra decisión estar aquí.

Aitana no respondió enseguida. Rise Love la rozó con el lomo en un gesto de camaradería y le susurró:

—Si sobrevivimos, esta noche lo celebraremos.

—¿Qué…?

Pero la Cazadora Batpony tan solo sonrió y volvió a desaparecer en una nube de sombras. Tras el grupo de unicornios que la miraban, un perro joyero excavaba hacia el exterior a toda velocidad. Aitana tomó aire para intentar recuperar la confianza en si misma.

—Se supone que los universitarios sois listos, ¡pero habéis decidido usarme como un ejemplo a seguir! —el comentario levantó varias risas—. Cuando salgamos, comprobad que no hay peligro y empezad el ritual enseguida. ¡Devolvamos a esas bestias al abismo!

Hubo un rugido de afirmación, al tiempo que la luz se colaba a través del agujero que el perro había abierto.

—¡Adelante, ponis!

Todos galoparon al exterior, y Aitana confirmó que estaban al lado de la urbanización donde ella vivía. Calculó unos dos minutos al galope para llegar a su casa. En menos de un minuto, los unicornios conjuraron y las runas empezaron a brillar cada vez con más intensidad; la yegua marrón se colocó en un vértice del pentagrama tallado dentro del círculo, sacó una gema mágica y la estrelló contra el suelo, añadiendo la magia de la misma al ritual.

—¡Imperatur Stellarum, danos tu entereza! ¡Mater Luminis, abre el ojo de nuestros espíritus! ¡Zmeu, danos la fiereza de tus hijos! ¡Enlil, danos el honor de tu raza! ¡Pte-Ska-Win, protege este mundo del terror! ¡Escuchad nuestra llamada, guardianes contra el caos! ¡Escuchad nuestra súplica, titanes, pues hoy luchamos contra la destrucción!

Con cada palabra, con cada rezo, la magia que tomaba el círculo creció en intensidad, hasta convertirse en un brillante halo de luz que se alzaba hacia el cielo. El ritual era perfecto en su forma, las runas escogidas, en el canto de los unicornios y en los hechizos utilizados, un ritual capaz de expulsar a cualquier ser infernal del mundo.

Pero Aitana sabía que no serviría de nada. Tragó saliva y repitió tu oración.


NOTA DEL AUTOR:

*Esos son los acordes reales de "Titanium". Como probablemente sabéis, en el fandom se hizo viral la versión "I am Octavia" que cantaba después de que ella y Vinyl acabaran peleadas. Para mi, lo que tocan en esta escena es la versión "Titanium Pavanne" de los Piano Boys. Me encanta. Y también fue referenciada en el final de mi fanfiction "Las desventuras de Volgrand en Equestria".

Para los músicos que me leen: Sí, yo también sé que el "sígueme e improvisa" raramente funciona, excepto en el Jazz. Pero bueno, esto es fantasía y ellas son unas cracks :)

** "Equipo Cartago Nova". Si alguien conoce la historia del asedio de Cartago Nova por parte de Publio Cornelio Escipión, quizá haya conseguido vislumbrar en qué consistía el plan de Rise Love. La guerra no es bonita.

*** Hago referencia a un fanfiction en español que leí hace muchísimo. Era una especie de secuela a la animación "I am octavia", en la que ella y Vinyl se perdonaban con música. Recuerdo una frase preciosa que decía algo así como "Mientras se perdonaban con melodías y se consolaban con acordes". Si a alguien le suena, agradecería que me señalara al fanfiction en cuestión :).

**** La batalla por el templo de Selene ocurre en "La maldición del batpony"

E inmediatamente... la parte dos. Afú.