—¿Por qué? —preguntó Luna. Su voz se había vuelto aguda, como coreada por una voz que ninguna garganta podría pronunciar—. ¿Por qué Celestia? Era vuestra hija.

—¿Vas a hablarme tú de amor, Luna? —murmuró Imperator Stellarum. Sus palabras eran tan graves que los presentes las escuchaban más en el retumbar del tórax que en los oídos—. Mis hijas me traicionaron, el castigo era evidente.

—Vos traicionasteis vuestra propia creación. Hicimos lo correcto, lo que madre nos enseñó.

—Tu madre es una necia. El Caos volverá, siempre lo hará. Debemos sobrevivir.

—A ver, ¡esperad un maldito minuto!

Ambos se giraron hacia la mortal que gritaba. Aitana avanzó un paso y, aunque no disimuló el miedo que sentía, no titubeó al mirar a ambos dioses a los ojos, ya que toda duda sobre la divinidad de las hermanas alicornio había quedado despejada.

—Me estás diciendo que usted… vos… Ah, qué demonios, has matado a muchos. Me estás diciendo que tú, Imperator, después de crear el mundo, ¿decidiste destruirlo? ¿Para frenar al Caos?

Hope y Aitana cruzaron una rapidísima mirada.

—¡Eso no tiene sentido! —añadió Hope con tono de incredulidad—. ¿Por qué iba entonces a crear una senda para que las almas lleguen al regazo de Selene?

—Claro. O invocar a Enlil y Zmeu, o trabajar con Pte-Ska Win y Mater Luminis. Yo creo que la mitología exagera con el poder de Imperator Stellarum. Sin duda no pudo hacerlo solo.

—Es más, ¿qué clase de titán necesita la ayuda de pobres demonios para hacer su voluntad? Esto no es un titán, es otra cosa.

—Un farsante.

—Un fantoche.

—Un mierdas.

—Exacto.

—¡Basta!

Todos hubieron de retroceder ante el grito y la explosión de poder que vino con el mismo. A pesar de todo, a pesar de que toda la estancia crepitó con la magia de Imperator, Aitana se alegró: jamás le había sido tan fácil provocar a un ser de inconmensurable poder.

—Yo soy el Orden y este mundo es mi medio para destruir el caos. No sois más que una herramienta, ¡habríamos dominado el cosmos! Aún con la traición de los titanes, ¡yo dominaré este mundo y desafiaré al Caos Primordial! ¡Vosotros no tenéis ninguna posibilidad contra mi!

—Je, buen trabajo trayendo el orden —murmuró Rainbow mirando la destrucción que el combate había traído a la sala.

—Mientes —replicó Applejack, ajustándose su eterno sombrero vaquero—. Te has molestado mucho en quitarnos la magia, y has usado a los demonios. Te hemos echado dos veces, no somos tan flojas como dices, y lo sabes.

—Sí —dijo Pinkie Pie, en respuesta a la observación de Rarity—. ¿Qué te da miedo, tontín? ¡Podemos ser amigos!

La reacción del dios caído no se hizo esperar. Oscuridad y hielo se formaron frente a él y avanzaron rápidamente hacia Pinkie Pie; los seis elementos de la Armonía se activaron, detonando el fenómeno contra la barrera que crearon, y proyectando a sus seis portadoras atrás.

Mientras el ataque daba lugar a una corta respuesta y a las palabras autoritarias de Luna, Aitana y Hope Spell se echaron atrás y se acercaron a Golden Sheaf y Amber. El unicornio acababa de recuperar la consciencia.

—Tenemos que… tenemos que irnos… Sombra es…

—Lo sé —susurraba Golden con lágrimas en los ojos—. Lo sé.

—Amber —interrumpió Hope Spell—, necesito que nos digas todo lo que sepas de Sombra. De Imperator Stellarum —el aludido miró al verde unicornio, como si no entendiera bien—. Te ha poseído durante… Celestia sabe cuánto tiempo. Sus pensamientos tienen que haber permeado hasta ti, ¿qué puedes decirnos?

Amber miró hacia el centro de la sala.

—No es un titán, ya no —dijo, clavando la mirada en Aitana y Hope—. Quería devorar el mundo, pero los otros titanes se rebelaron. Sus hijas lo traicionaron.

—¿Luna y Celestia?

—Sí. Pero en la lucha se abrieron los portales entre planos y con el Caos Primordial. Las hijas de los titanes enviaron a su padre al Tártaro.

—El Caos… ¿Discord? —murmuró Aitana, elucubrando las implicaciones de aquella información—. Si Imperator ya no es un titán, ¿qué es?

—El señor del Tártaro. El señor de la oscuridad. Sombra.

Aitana miró a Luna, cuyo pelaje refulgía negro con la magia, y entendió la decisión de Celestia. La gran prohibición, la caza de los magos oscuros, la orden de destruir toda referencia a las artes prohibidas de la magia… no era únicamente para proteger a los pequeños ponis. No era solo una medida controvertida: era la forma de asegurarse que su padre jamás pudiera poner un casco en el mundo, de que los pequeños ponis no se sintieran tentados a contactar con él usando artes impías.

—Por eso te poseyó —concluyó—, para que Luna y Celestia no lo encontraran.

Imperator Stellarum habló, su voz mágicamente poderosa, y no dejó lugar a otro pensamiento en la sala.

—¡Ocupad el lugar que os corresponde, mortales!

Y todo estalló.

Las piedras bajo los cascos de Imperator explotaron entre llamas y oscuridad; las paredes se resquebrajaron, y todo el lugar se vino abajo mientras miles de demonios y espíritus tomaban el lugar. Aitana saltó al suelo y se cubrió pero, mientras los impactos se sucedían a una velocidad ensordecedora a su alrededor, mientras las llamas y las sombras danzaban para dar muerte a todo ser en su camino… nada le sucedió. Solo tuvo tiempo a mirar durante unos segundos: vio piedras saltando como si tuvieran vida propia e interceptando las llamas. Vio detonaciones de luz que se enfrentaron a las sombras. Vio cómo las paredes, al caer, desaparecían en el aire.

Y el chasquido de los dedos de una garra puso fin al infierno.

Los escombros que debían haberlos enterrado en vida caían convertidos en plumas de colores. El sol se mostró a través de los grandes huecos dejados por el hechizo de Imperator, y de hecho docenas de pequeñas rocas corretearon bajo esa lluvia, todas ellas poseyendo pequeñas patas. Aitana tuvo una sensación de irrealidad cuando, a sus oídos aún aturdidos por las detonaciones, llegó el alegre canto de los escombros que danzaban felizmente.

Fluttershy miró atrás cuando sintió que algo bajaba de su grupa, algo que llevaba días ahí pero que, inexplicablemente, había pasado desapercibido. Tras él, la forma de una peluda sierpe marrón, con extremidades de distintos animales y una cabeza de cabra con dos cuernos asimétricos, creció en tamaño.

—¿Discord?

—Siento haberte engañado, Fluttershy. Pero no podéis con esto.

—¡Tú! —masculló Imperator con ira—. ¡Engendro del caos!

—¡Por favor, titancete! ¿Quién eres tú para llamarme engendro? Es gracias a ti que llegué a este mundo, ¿acaso no lo sabías?

—¡Eso no importa, eres un engendro del caos!

—¡No me digas que aún te crees un portador del orden! —el alicornio negro volvió a conjurar, obligando a Discord a defenderse, invocando sus poderes con el chasquear de sus dedos—. Vas a tener que irte, le tengo cariño a este mundo.

A nuestra señal. La voz de Luna sonó en las mentes de todos.

Asunrix, que estratégicamente había retrocedido hasta estar junto a una pared alejada, alzó la cabeza y su cornamenta refulgió con furia; al instante, grandes ramas rompieron las baldosas y cayeron sobre Imperator, tratando de aprisionarlo. El dios caído a duras penas hubo de defenderse para que las mismas se marchitaran al tocarlo y se deshicieran en cuestión de segundos; se giró hacia el ciervo con furia y… miró al suelo cuando algo lo golpeó en una pata.

Un barril rodó inofensivamente en el suelo bajo él. Luego se escuchó un disparo… y la pólvora explotó.

—¡Toma ya! —gritó Fire Roar—. ¡He reventado a un dios!

—¡Calla y dispara!

Siguiendo las órdenes de su capitana, ambos piratas dispararon sus pistolas, habiendo aprovechado aquellos largos momentos de charla para recargarlas. De poco sirvió: Imperator surgió de la nube de polvo y humo y se lanzó sobre Poison y Fire, pero algo lo detuvo. Entre ambos, Hope Spell se alzaba y la magia blanca radiaba de él, inevitable como la voluntad del poni que la invocaba. Antes de que Imperator reaccionara, algo chocó contra él: el dios caído resistió el impacto, como si su cuerpo fuera pesado como el hierro macizo, pero aún así la la fuerza de la yegua responsable le hizo dar un traspies. Aura cayó al suelo, aturdida y aún herida por la guadaña de sombras; un aura mágica la cubrió y Trixie pasó corriendo a su lado, arrastrando a la paladina con su magia.

Los elementos de la Armonía volvieron a activarse, a tiempo para proteger a la maga de espectáculo y a Aura de un ataque. Frente a Twilight Sparkle, Starlight Glimmer conjuró un círculo mágico en el aire, y la princesa de la magia de la amistad conjuró a través del mismo: un rayo mágico, mucho más poderoso de lo habitual, impactó contra Imperator. Las defensas de este lo detuvieron con facilidad, pero gritó cuando sintió que algo llegaba a herirlo. Un gran cristal azul blanquecino había surgido de la tierra misma, atravesando sus defensas y clavándose en su costado.

Amberat Preôt avanzó mientras una armadura de cristal se formaba sobre su pelaje.

—Llevo mil años soñando con este momento —gruñó el unicornio.

Ahora.

Algo se abrió tras Imperator Stellarum. Como un círculo en el aire, como un desgarro en la realidad que llamara a la locura. El alicornio rugió, el aire se llenó de estática y magia, y algo se formó sobre el castillo: una bola de luz, de fuego, de oscuridad y rayo. Una bola que rápidamente se volvió inmensa y empezó a caer sobre el castillo.

Y, por primera vez en su existencia, Discord, el dios del Caos, alzó ambos brazos al aire para contener aquel hechizo.

—¡Deprisa, ponis! —les apremió.

Un disparo de fusil hizo que el dios caído girara la cabeza con la fuerza del impacto.

Un nuevo cristal atravesó las defensas de Imperator, pero sus heridas sanaron casi al instante.

La magia de Hope Spell creció, empujando a aquel que deseaba destruir el mundo hacia el portal.

La tierra se combó bajo sus cascos, desequilibrándolo. Asunrix llamó a Gaia con todas sus fuerzas, y esta acudió sin dudar.

Los elementos de la Armonía se unieron nuevamente, y sus portadoras levitaron mientras su magia combinaba trataba de inmovilizar a Imperator.

Aitana Pones tiró la espada al suelo y galopó hacia Imperator. Al poco, sintió el pesado galopar de Aura a su lado; juntas llegaron frente al titán caído, frente al señor del Tártaro, y cargaron hombro por delante con todas sus fuerzas.

Imperator Stellarum no llegó a gritar. No llegó a decir nada más cuando cayó a través del portal. Luna lo cerró inmediatamente… y la magia del Tártaro empezó a desaparecer de sus consciencias, como si un pesado velo se estuviese levantando de las mismas por primera vez en años.

Discord no tardó demasiado en deshacer el último hechizo que había lanzado Imperator. Hubo unos largos segundos rotos por el lejano y decreciente sonido de la batalla en el exterior, un sonido que pronto fue roto por el primer vítor.

Aitana buscó por la sala y galopó hacia un semental que yacía semienterrado entre los escombros. Moonlight Sonata respiraba. Hope Spell llegó después, conjurando una curación mientras Aitana sacaba cuerdas de sus alforjas para atar al batpony que antes había caído presa de la Sed.


Cuando salieron al exterior, escoltados por los guardias solares y lunares que habían sobrevivido al combate en los pasillos del palacio, todos celebraban la victoria. Los guerreros de Hollow Shades abandonaron la muralla interior, lanzándose a la caza de los demonios a través de las calles de Canterlot. Las dos guardias de Equestria estaban reuniendo efectivos para marchar en apoyo del ejército del Imperio de Cristal, mientras que la resistencia de Canterlot se preparaba para ir en busca de supervivientes y prisioneros de los demonios.

—¡Hope! —Bright y Sunny corrieron hacia su hermano y se abrazaron los tres—. ¡Lo habéis conseguido, los demonios ya no vuelven! ¡Están huyendo!

—¿Qué ha pasado? —cuestionó Bright al notar el silencio de su hermano.

Pero ni él, ni ninguno de los que lo habían acompañado respondieron.

Apoyándose el uno en el otro, Golden Sheaf y Amber salieron al exterior.


NOTA DEL AUTOR:

Lo cierto es que este final ha quedado algo más agridulce de lo que esperaba, pero bueno... es lo que ha pedido la historia. Y eso hay que respetarlo y no hacer un "Harry Potter", si entendéis a qué me refiero.

Se acaba. Esto se acaba. Faltan dos episodios y el epílogo. Esto se acaba.

Dioses. Gracias a todos. Un abrazo.