Los lobos invernales sabían que su líder se marchaba.

Dejando un sendero de huellas en la nieve, la loba sin garras se abría camino hacia los bosques del sur, hacia las mismas tierras donde, hacía quince inviernos, perdieran a muchos dando caza a los señores del fuego y la muerte. Ninguno intentó convencerla de que no se marchara, ninguno intentó detenerla, pues todos podían sentir en su hermana poni la determinación y los motivos por los que lo hacía.

Nadie, salvo un joven cazador.

El lobezno había crecido. Era un macho algo pequeño y, a decir verdad, nunca había sido un gran adversario en los juegos de los lobos. Era ágil, pero no muy fuerte, y eso le valía ser siempre derribado; pero ello no le quitaba el respeto de sus hermanos, que apreciaban en él la sabiduría de generaciones enteras. Como debía ser para todo vidente. El cazador tenía el pelaje gris, pero al crecer los mechones marrones habían cubierto más zonas de su piel con un patrón poco habitual en los lobos invernales. Surgió de la nieve frente a la loba sin garras, y esta no se sorprendió. Siempre supo que estaría ahí ese día. Desde el día de su nacimiento, el lobezno había tomado a la loba sin garras como su mentora, y su relación había sido casi tan estrecha como la de este con su madre o sus hermanos de camada.

—Te marchas —dijo, y no era una pregunta—. ¿Por qué te alejas de mi?

Ya no soy la líder de las manadas.

No tienes que marchar. No es necesario —Grauj no respondió, sabía que el vidente podía predecir lo que ella pensaba—. ¿He hecho algo mal? ¿Te he ofendido, he sido un mal cazador?

La loba sin garras se acercó al joven lobo, quien emitía un leve gañido mientras miraba a la nieve bajo sus garras. Ella puso su cabeza sobre su cuello con el mismo gesto que su madre, la anterior vidente, le dedicaba cuando la duda y el miedo la tomaban.

Mi bravo vidente, no puedo retenerte incompleto junto a mi. Debes crecer y asumir tu papel, y no podrás hacerlo mientras permanezcas a mi sombra.

No quiero. No quiero que te marches.

El cambio es inevitable, temible, pero necesario. Debes abrazarlo, debes crecer, debes ser el vidente que estás destinado a ser. Y ten por seguro que siempre estaré orgullosa de ti.

¿Volveré a verte?

La loba sin garras se separó de él para mirarlo con una sonrisa poni.

Soy Sweetie, de los ponis de Mountain Peak, y Grauj, de los lobos invernales. Esa es una realidad indiscutible. Volveremos a vernos, vidente.

Con esas palabras, Sweetie Grauj retomó su camino y el vidente de los lobos invernales la observó alejarse hasta que se perdió entre los árboles del sur. Sintiendo las consciencias de la manada sobre él, se levantó y caminó hacia donde, de alguna forma, intuía se hallaban las presas de las que se alimentaban.

Pocos días después, Ivy Leaf vio a una poni de pelaje gris y salvaje surgir del bosque. Y, aunque ya no tenía al Geranius Itineris para guiarla, supo que en realidad estaba viendo a una loba.


Dos sementales se detuvieron en la intersección de dos caminos en medio de un bosque. Cuando no era caótico como el bosque Everfree, seguía siendo lo bastante denso como para que cualquier poni se perdiera si se salía de la senda. Revisaron la señal que había en el cruce y luego uno de ellos sacó un mapa.

—¿Estás seguro de que es aquí?

—Debería ser por aquí, creo yo.

—Tío, es que no sé si nos han timado. Hace veinte años que no se sabe de ella, para mi que está muerta.

—Que no, confía en mi. Mira, ahí hay alguien, vamos a preguntar —se acercaron a una señora que caminaba junto a un potro, probablemente abuela y nieto—. Disculpe, señora, estamos buscando a la doctora… oh.

La yegua frente a ellos rondaba los sesenta años de edad, y su pelaje marrón estaba moteado por las canas, así como su crin bicolor. Los miró fijamente con evidente molestia. El potro junto a ella se escondió tras sus patas.

—¿Qué queréis?

—Somos estudiantes de periodismo y, eh… Queríamos preguntarle si podría concedernos una entrevista, doctora Pones.

La aludida se quedó en silencio y se giró hacia el potro; era un unicornio de pelaje rojo y crin cobriza, de a duras penas cinco años de edad.

—Rise, cariño, ve a casa, yo te miro desde aquí, ¿vale?

—Vale, abuela.

El potrillo corrió hasta una casa cercana, y Aitana no dejó de mirarlo hasta que se hubo metido dentro y cerrado la puerta. Luego se giró hacia los dos sementales.

—Primero, si hubierais investigado mejor, sabríais que no me gusta nada que me llamen "doctora". Segundo, si estoy tan alejada de la civilización es porque no quiero que me molesten. Y tercero, vamos a alcanzar un trato: responderé a tres preguntas a cambio de que me digáis cómo habéis averiguado dónde vivo.

—Eh… bueno, pero es que no podemos revelar nuestras fuentes.

—Si no lo hacéis, pediré a los Cazadores Batpony que se encarguen del asunto. A juzgar por lo blancos que os habéis puesto, esos deberes sí que los habéis hecho. ¿Tenemos un trato? Preguntad.

Ambos sementales, sudando frío, se miraron, sacaron sendos blocs de notas y, tras buscar en varias páginas, preguntaron:

—¿Por qué no volvió usted a cazar demonios? Ha habido varios casos y combates, su ayuda habría sido bienvenida.

—Quería criar a mis hijos y ahora disfrutar de mis nietos. Siguiente pregunta.

—¿Qué fue del nigromante Dark Art? ¿Murió realmente?

—No lo sé. Yo estaba en el puerto de Trottingham, fue Poison Mermaid quien lo combatió en el sur de la ciudad.

Uno de ellos iba a hacer la tercera pregunta, pero el otro se adelantó y lo interrumpió.

—¿Ha sido usted… feliz, estos años?

La pregunta pilló por sorpresa a Aitana Pones. El otro estudiante miró a su compañero incrédulo y conteniendo la maldición que deseaba pronunciar.

—Sí —resopndió Aitana, finalmente—. Muchos creen que escogí la vida de la cazadora de demonios, pero no es cierto: Los demonologistas me obligaron a defenderme, me destrozaron la infancia y la juventud hasta que no supe hacer otra cosa. Pero después de la derrota de Sombra pude dejar todo eso atrás. He tenido una buena vida, con sus altibajos.

—Señora Pones, si me permite una pregunta más…

—No, no te lo permito. Esta noche recibiréis una visita y os pedirá toda la información sobre vuestros contactos y cómo habéis conseguido encontrarme. Si sois inteligentes y apreciáis vuestras vidas, se la daréis.

—Qué… pero… ¿nos ha amenazado?

La yegua anciana dedicó a ambos jóvenes una mirada fría que les levantó un escalofrío en el espinazo.

—He sido cazadora de demonios, y tengo muchos enemigos. Mi madre era una Cazadora Batpony, y sigo en posesión de secretos que podrían poner en riesgo a toda esta nación. ¿De verdad quieres ponerme a prueba?

Aitana se giró y volvió a su casa, y su nieto abrió la puerta cuando la vio llegar. Como ella le enseñara, el pequeño se escondió debajo de un mueble y ella se quedó a la espera; los canturos iniciaron su sutil y chirriante canto, denotando que nadie estaba intentando colarse en la casa. Ya más tranquila, hizo una señal a su nieto para que saliera, pero a los pocos segundos alguien llamó a la puerta. Debían ser aquellos impertinentes estudiantes.

—¡Maldita sea! ¿Es que no habéis entendido lo que os digo? ¡Dejadnos en…!

Pero cuando abrió la puerta, al otro lado había un yegua de pelaje rojo y crin negra recogida en dos coletas. Aitana la miró como quien vé una aparición, y la visitante sonrió alegremente en respuesta. Debía tener unos treinta años, y no había envejecido ni un solo día. Macdolia dio un paso adelante.

—Si te sirve de consuelo, para mi han pasado diez años más que para ti.

Aitana Pones saltó sobre su vieja amiga, sobre la esclava que una vez liberara en los Reinos Lobos, y la abrazó fuertemente con lágrimas en los ojos.

—Pero serás zorra...

Fin


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NOTA FINAL DEL AUTOR:

No tengo palabras.

No las tengo. De verdad. Todo eso comenzó con un juego de rol, con una serie en apariencia infantil pero inspiradora, y con varias historias que han acabado enlazándose en esta gran saga. La mayor que he escrito jamás. Va a ser duro pensar en sentarme a escribir "el fic" y darme cuenta... de que ya está completado.

Los que me seguís, hace tiempo que prometí algo: Que este sería mi último fanfiction. Ahora estoy persiguiendo una carrera como escritor y necesito centrarme en mis propias obras originales, pero no podía hacerlo sin dar un punto y final a las aventuras de todos mis personajes. De Star Whistle, Mulberry y su hija. De Rise Love, Moonlight Sonata, BlackWind y Midnight Slash. De Lovely Rock, Dawn, Lucent, Greta, Gilderald, Roy Pones, Midnight Shield, el profesor Trottinghoof, Baraz, Kolnarg, Weischtmann, Asunrix, Solnes, Silveria, y muchísimos otros. Ha sido... un viaje maravilloso.

Muchas gracias por haber estado ahí.

Antes de irme, os voy a dejar varias tramas que me he planteado pero que, de momento, no voy a escribir. Os las dejo por si alguno queréis escribir un spin off, cosa que me haría muy feliz.

- Aitana y Hope Spell tuvieron una relación caótica, juntándose y separándose en varias ocasiones. Tuvieron dos hijos: Midnight y Royal y ninguno siguió el camino del cazador de demonios. Su nieto, por contra, sí que lo haría. Convenció a su hija para que lo llamara "Rise", en honor a Rise Love. Toda la familia mantuvo la tradición de mantener el apellido "Pones", siendo fiel Aitana a la promesa de que, si Hellfire regresaba en alguna ocasión, habría un Pones para hacerle frente.

- Aitana tuvo que romper su promesa de no volver a cazar demonios en alguna ocasión que el peligro apareció demasiado cerca de ella. Sin embargo, pasaría la mayor parte de su vida alejada del peligro y dedicada a enseñar a las nuevas generaciones de Arqueólogos sus artes, conocimiento y experiencia. También sirvió, como hiciera su padre, como un punto de información y logística para toda la orden, siendo consultada frecuentemente por sus integrantes.

- La orden propuesta por Hope Spell sería conocida como "Orden de arqueología", y su influencia acabaría dejándose notar por gran parte del mundo. De hecho, en sus registros, habría varios informes sobre la "intervención de una yegua de pelaje rojo y crines negras" en favor de la orden. Todos los que una vez conocieran a Macdolia y la realidad tras sus viajes temporales mantendrían el secreto.

- El retorno de los demonios hizo que, como temió Celestia, hubiera un repunte de los usuarios de las artes prohibidas de la magia. Sin embargo, también aparecieron numerosas agencias dedicadas a dar caza a sus practicantes.

- Celestia nunca regresó. Luna acabaría explicando, años más tarde, que ambas hermanas descendieron al mundo como mortales, con todo lo que ello implicaba a pesar de su increíble longevidad.

- La realidad sobre Imperator Stellarum y Sombra permaneció oculta durante muchos años. Sin embargo, amantes de las conspiraciones acabaron haciendo eco de esta posibilidad, si bien no fueron tomados demasiado enserio.

- Con los años, surgieron nuevos Cazadores Batpony. Lilly, la última superviviente de su generación, se encargaría de entrenarlos y de mantener viva la memoria de Rise Love y de todos los cazadores que entregaron sus vidas para salvar el mundo del Tártaro.

- Ninguno de los hijos de Rise Love heredaría la Sed de su madre, por lo que ninguno se convirtió en Cazador. Una de sus nietas, Moonshine, sin embargo, se convirtió en una reputada miembro de la Orden de Arqueología.

- Aitana y Moonlight Sonata mantuvieron el contacto y, de hecho, sus hijos fueron amigos durante la infancia. Se rumorea que ambos progenitores pudieron mantener alguna relación esporádica, o eso dice la prensa amarilla.

- Ulian y Asunrix mantuvieron una larga relación. El Honorable Guerrero no volvió jamás al ejército de Cérvidas.

- Nadie volvió a ver a Poison Mermaid ni a Fire Roar. Sus tripulantes dirían que desembarcaron en Saddle Arabia y no supieron más de ellos.

- Años más tarde, cuando Rise (nieto de Aitana) y Moonshine (nieto de Rise Love) eran jóvenes adultos y mantenían una relación, el Tártaro volvió a pisar el mundo. Pero esta vez, el mundo estaba preparado para hacerle frente.

Bueno... ya veis por qué no voy a seguir escribiendo fanfics, ¡porque no acabaría nunca!

Me da mucha pena escribir estas palabras pero... hay que cerrar etapas. Ahora solo me queda terminar de maquetar toda esta saga en una trilogía de libros: "Las crónicas ocultas de Equestria", que publicaré gratuitamente en mi página web ( rincondevolgrand (punto) wordpress (punto) com ) para que podáis descargarlas o imprimirlas.

Esta saga cierra una etapa en mi vida como escritor.

Muchísimas gracias a todos. Ha sido un placer, y os avisaré cuando esté por publicar mi primera novela :). Podéis seguirme en Twitter ( Volgrand) o en la página web.

Hasta siempre y un grandísimo abrazo,

Manuel "Volgrand" Gala.