Disclaimer: La historia es de mi pertenencia, en ella sólo utilizo sin ningún fin de lucro, a los personajes de Naruto, cuyo creador es Masashi Kishimoto. Está prohibido re-suban esta o cualquier otra de mis historias, o adaptarlas. La canción pertenece a Little Mix.


[02]

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—¿Y Naruto?

—¿Qué hay con él?

—¿Dónde lo veremos?

Sasuke reparó. Un poco de pánico le llegó.

—¿Por qué él también va a ir, cierto?

—…Sí.

Aaaah. Es que en realidad Sasuke no había pensado en Naruto. El invitar a Sakura al centro comercial había sido más un impulso, no algo planeado. Y no era como que su subconsciente haya ideado eso para estar a solas con ella. No, para nada.

Disimuladamente tomó su celular y empezó a escribir.

—¿Con quién hablas?

—Es un mensaje, no llamada.

Ella sólo giró los ojos. Claro, la sabionda era ella. Ignorándolo, entró al carro de Sasuke y se sentó en el asiento de copiloto.

—Veremos a Naruto en el puesto de ramen —dijo Sasuke al subir a su carro.

—¿Te lo dijo?

—Me lo escribió —él sonrió de lado. Sakura entrecerró los ojos como un gesto de fastidio, y era así que Sasuke no podía evitar jugar con ella— ¿Qué? ¿No eres tú la que siempre corrige?

—Pero no me gusta que me corrijan.

Sasuke sólo mantenía una pequeña sonrisa. Sakura mentiría si dijera que estaba realmente molesta, su amigo se estaba comportando como un arrogante, pero aun así ella no pudo evitar sonreír un poco cuando le dijo: —Idiota.

—Igualmente.

Sí, igualmente. Pero ella ya no estaba pensando en insultos.


El ir al centro comercial es una cosa tan normal entre los jóvenes, pues el edificio era grande y de varias plantas, y ya fuera dentro del mismo o en la avenida donde residían más comercios como cafeterías, algunos bares y restaurantes se instalaban. El ver tiendas, comer algo, charlar, toda actividad era bien recibida... pero para Sasuke era más que eso. Era una tormenta. Más cuando iba con Sakura.

Ella era irritante hasta la médula, además de ser una chiquilla básica; viendo de tienda en tienda, probando un pilar de ropa que al final no compraría, o si lo hacía, él tendría que cargar con semejantes bolsas, escucharla quejarse, criticar o el simple hecho de que habla y habla y habla... por eso, el que él hubiera dado el primer paso para tal tortura hacía su persona, era un gran gesto para ella.

Y la veía. Igual de molesta y bocona, hablando animadamente, colgada de su brazo, provocándole ese estúpido malestar estomacal y calor en sus mejillas.

—Sasuke, quiero un helado.

—…

Ignórala… sí lo haces, tal vez crea que eres sordo. Aunque eso nunca le había detenido antes. Fingiendo estar interesado en cualquier tienda por la que pasaban, la ignoró.

—¿Sasuke-?

Además, era una manipuladora, la muy perr-ehh… astuta. Abrazando su brazo, recargándose un poco más da él y dándole esos ojos verdes que -curiosamente- le hacían recordar al gato con botas cuando quería ser tierno; ojos grandes, brillosos llenos de ilusión, con esa voz tan suave y dulce...

—Tch.

Sasuke se encaminó hasta la estúpida heladería más cercana para comprar el estúpido helado de la estúpida chica que lo iba a esperar en cualquier estúpida tienda de chicas.

..

¡Sakura estaba feliz! Mirando la ropa y saltando como consentida, pero luego recordaba que aún no se disculpaba con Naruto y le llegaba la culpabilidad. Pero entonces miraba a Sasuke y no podía más que intentar no suspirar.

Sí. No. Que difícil la vida cuando eres mujer. Podría hacerlo sencillo, disculparse y fingir que nada pasaba… pero no, Sakura era una chica y debía de hacer las cosas complicadas, además de que ella tenía cierto carácter feo, o al menos eso decían Sasuke y Naruto.

El remordimiento por cómo trató a Naruto, y el hecho de que no tuviera más amigos además de esos dos chicos, eran lo que la tenía así, y en esos días había sido su mayor molestia.

Ajá, pero tal parecía que lo primero en lo que debía ocuparse eran en hacer algo con Sasuke y las lagartonas que se le estaba aventando.

Sentía que la molestia se proyectaba como un gran ceño en su cabeza, apretó los puños y tuvo que contenerse para no correr hacia él y gruñirle a toda aquella que se le acercaba demasiado. ¿Por qué le dijo que fuera a comprarle un helado? ¡Ese lugar estaba repleto de chicas y pubertas mirando con corazones en los ojos a Sasuke!

¡Grrr! ¡No! ¡No iba a hacer nada! No era como que fueran novios, y Sakura no siempre le iba a espantar a las moscas. Además, estaba segura que el chico disfrutaba de la atención, aunque lo negara.

—¡Vaya, que chico tan lindo!

Alguien a su lado comentó. Por inercia, Sakura volteó a ver a dicha persona. Mera curiosidad... pero bien dicen lo que le pasó al gato. Cerca de ella había una rubia mirando de manera poco disimulada a Sasuke, apreciando lo que Sakura podía -a veces- tocar, o al menos mirar de cerca. En este punto, Sakura miró a la chica de reojo, y nada disimulada, le chequeó: rubia, centímetros más alta que ella. Ojos azules, piernas largas y... ugh... busto grande.

—¿Se te ofrece algo? —la rubia dijo con irritación. La descubrió.

Bueno, hacía ya un rato que eso de "mirar disimuladamente" se había ido al carajo. Ahora, Sakura se encontraba casi haciéndole frente, mirando abiertamente y buscando desesperadamente alguna imperfección. Frunció el ceño en gesto despectivo.

—No, nada en realidad —pero no le quitó la mirada.

La rubia también le frunció el ceño, pero no le hizo mucho caso, su atención regresó a aquel bello espécimen. Qué suerte el haberle descubierto, pocas veces podía ver a tan... apetecible chico. Decidida, enderezó los hombros, y "sutilmente" trató de levantar su busto. Sonrió coqueta y apenas había dado unos pasos cuando alguien le estiró le brazo, impidiéndole avanzar más. Irritada, miró sobre su hombro y aquella chica de cabello rosa que le había estado mirando le había tomado del brazo.

—Qué cara-

—¿A dónde crees que vas?

—¿No es obvio? —señaló al chico. ¿Es que la pelirrosa además de rara, era estúpida? Y sobre todo, ¿qué le importaba?

—¡Pues estás loca si crees que él te hará caso!

Ella estaba molesta. La rubia no sólo era bonita con cabello largo, cuerpo de revista -sí, de revista de cirugías plásticas, pensó- pero Sakura no era tonta. Sabía lo que esa rubia era, y un gran letrero de neón sobre su cabeza decía "peligro". Y si se le aprontaba a Sasuke entonces… ¡No!

La rubia le miró un momento, y luego pasó su vista al chico de cabello negro para después regresar su mirada a aquella pelirrosa. Sonrió con petulancia.

—¿Qué? ¿Es que acaso crees que —la miró con ironía— tendrías oportunidad con alguien como él?

Una cosa era que esa rubia mirara a Sasuke como si se lo fuera a comer, ¡pero otra cosa era hacerla a ella menos! ¡Sakura no iba a dejar que esta rubia oxigenada, Barbie barata le dijera lo que puede o no hacer con Sasuke! Por eso, en cuanto ella terminó de decir tal comentario e intentó caminar otra vez hacia Sasuke, que Sakura le detuvo de nuevo. Esta vez jalando de su largo cabello rubio. La chica cayó de sentón al suelo, incrédula al principio.

¿Cómo? ¡Cómo se atrevía!, pensaba enojada, que la rubia de inmediato tomó su tobillo y logro tirar a la pelirrosa.

Sakura tuvo la destreza de amortiguar el golpe que su cara casi obtiene, colocando sus brazos delante de sí antes de la caída, pues de no haberlo hecho pudo haberse lastimado la barbilla. De un momento a otro las groserías e insultos resonaron por el pasillo, al igual que las patadas, jalones de cabello y mordidas.

—¡Estúpida pelirrosa!

—¡Tú eres estúpida, rubia!

—¡Plana!

—¡Plástica!

—¡Zorra!

—¡Cerda!


La escena era muy familiar. En más de una ocasión había estado en peleas parecidas. Golpes y groserías salían cada minuto. La diferencia era que él era quien realizaba tal pelea y rara vez presenciaba una. La otra cosa extraña -y tal vez la más absurda- era ver a Sakura, menuda y pelirrosa Sakura, propiciando tales actos. Al menos en público.

Algo preocupado, porque, bueno, no era muy común verle pelear con una desconocida en plena plaza del centro comercial, y mucho menos verle perder la paciencia. Alrededor de las chicas había más personas quienes disfrutaban del espectáculo. Estúpidos mirones que no hacían nada para separarlas, pero sí aprovechaban para tomar fotos o grabar vídeos. Empujó a quien estuviera frente o evitándole llegar hasta ellas.

—¡Sakura! —le llamó pero ella no respondía. ¿Cómo, con tal ajetreo?

—¡Estúpida frentona!

—¡Cállate, patas flacas!

—¡E-girl!

—¡Bimbo!

Sasuke intentó acercarse, pero arañazos y patadas sobraban, así que, fastidiado, tomó el refresco de alguien, y vacío su contenido en las chicas que se estaban revolcando en el suelo. La reacción fue instantánea, sonidos de sorpresa, indignación y quejidos se escucharon.

Aprovechando su distracción y agachándose rápido, tomó a Sakura por la cintura y la levantó del piso. Ella aún se quejaba y soltaba patadas, pero Sasuke no le dejó ir.

—¡Suéltame! ¡Aun no termino con ella!

—¡Chica irritante! —le gruñó. ¿Por qué era tan problemática? con ambos brazos la aprisionó y la apretó más hacía su pecho, evitando que ella soltara.

—¿Sasuke? —dijo confundida al reconocer que se trataba de él. Ella seguía agitada, pero ya no se oponía a su agarre. Aun así, Sakura tenía el ceño fruncido y le daba una mirada matadora a la chica con la que había estado peleando.

Alguien gritaba al fondo, al parecer las personas presentes disfrutaban de tal acto. Sakura miró alrededor, y fulminó con la mirada a cuanta persona estuviera ahí. En dicho momento la seguridad del lugar apareció, dispersando a los entretenidos y observando lo que quedó de las peleoneras. Sasuke tuvo que disculparse con los tipos de seguridad, sin soltar su agarre de Sakura, pero al menos sus pies ya estaban en el piso.

Sasuke por primera vez miró directamente a la cómplice de la estúpida chica que tenía entre brazos: recargada en sus rodillas, la rubia se mostraba muy desalineada. En su mirada el enojo y abochornamiento se hacían presentes.

Sasuke miraba a las mujeres, era algo normal, pero nunca les daba más importancia que una simple ojeada. No lograban crear en él ese tipo de interés como para acercarse. En esta ocasión veía molesto e irritado a esa chica. Vagamente creyó hablara visto antes en el instituto. Quién sabe, pero era la responsable que él estuviera metiendo las manos en algo tan estúpido como una pelea de chicas. Más como pelea de gatos.

—¿Qué demonios estabas haciendo? —Sasuke regañó a Sakura, quien aún estaba mirando con enojo a la rubia —Sakura —repitió, porque ella no decía nada coherente, sólo la escuchaba susurrando groserías.

—¡Nada!

—Eres tan molesta.

Y él creía que Naruto era el idiota del grupo.

Mientras tanto, al ver el intercambio entre el apuesto chico -Sasuke, ahora ella sabía su nombre- y la loca pelirrosa -¿Sakura? Lo que sea- la rubia comenzó a reír. El desagrado en la mirada de Sakura aumentó, Sasuke creyó que su amiga le había golpeado demasiado fuerte a la otra chica, debió dejarla loca con tanto jalón de cabello.

—¡¿De qué mierdas te ríes?!

Apoyándose en sus rodillas, la se levantó con algo de dificultad, en parte Sasuke creía tenía que ver con esos tacones tan grandes. Con una dignidad que él no sabía de dónde sacaba, la chica se enderezó, mirando directamente a Sakura, como si fuera superior.

—Si era tu novio, debiste decirlo desde el principio.

Sasuke tenía una vaga idea de lo que se refería y lo confirmó cuando la rubia le miró a él. Coqueta y si esta no hubiera estado cubierta de soda, su ropa revuelta, maquillaje corrido y... ¿Eso en su mejilla era una mordida?, Sasuke pudo haberla encontrado muy atractiva. Ante su mirada nada sutil, Sakura se pegó más al pecho de Sasuke, y sujetó la mano de él que tenía libre, como sí así fuera un escudo para evitar el obvio flirteo de la rubia.

—Bueno, ya lo sabes, ahora deberías perderte —soltó la pelirrosa con veneno, refiriéndose al "eres novia de Sasuke" era más su enojo que no le importó mentir.

¡Sakura no quería encontrar de nuevo a esta chica idiota! La cual sólo sonrió con mayor fuerza.

—Me llamo Ino —dijo, mirando únicamente a Sasuke.

—¿Sí? ¡pues a nadie le interesa! —Sakura respondió.

—Lo que digas, niña frente.

El abrazo de Sasuke se intensificó al sentir como Sakura se removía, atentando a saltar de nuevo como gato furioso. Ino sólo rio, y le guiñó el ojo a Sasuke mientras se quitaba el cabello del hombro, un gesto de superioridad. Dando la vuelta, antes de caminar, miró sobre su hombro, y dijo.

—Cuando te aburras de ella, seré gustosa, Sasuke.

Sakura rechinó los dientes al escucharla decir su nombre con voz empalagosa. ¡Grrr! ¡¿Qué se cree esa loca?!

Sakura se removía y vociferaba, mientras Ino y Sasuke no le soltaba.


Estaba que echaba chispas. Sentía tanto calor debido al coraje, además de estar pegajosa debido a la soda que le cayó encima. Recordando eso mordió el brazo de Sasuke que aun la sostenía.

Él maldijo por lo bajo, pero así le soltó. Aun así le reprendió con molestia. —Sakura.

—¡Es tu culpa!

—¿Es mi culpa que te estuvieras peleando con aquella chica?

—¡Sí! Si no fueras tan "guapo" no estarían tantas ofrecidas tras de ti —le dijo con verdadera molestia. Él rodó los ojos.

—Y si tú no fueras tan impulsiva no habría tenido que intervenir. ¿Qué está mal contigo?

—Ella me insultó, ¿sí?

Típico de chicas, pensó Sasuke. ¿Qué le pudo haber dicho para que ella se pusiera así? —Una estupidez, me imagino.

Sakura no replicó nada y eso le pareció extraño, normalmente le costaba más callarla.

—Creo que fue más como una verdad —confundido por su repentino bajón emocional, le preguntó a qué se refería —. Nada.

Pero ese "nada" sonaba falso. Tch, las chicas son raras, pero Sakura se lleva las palmas.

—¿Me piensas soltar? —le dijo después. Llevaban mucho en la misma posición. Ella contra su pecho, con los brazos de él sobre ella, en medio de la plaza del centro comercial, impidiendo el paso libre a los demás que les veían curiosos.

—Eso depende

Sakura levantó el rostro hasta que pudo mirar el de él. Sasuke estaba sonriendo un poco.

—¿De qué? —le preguntó.

—De que no vayas atacando chicas por el hecho de que me miren —le dijo, arrogante. Sakura bufó.

—¿Por qué? ¿Por qué se supone que el celoso debería ser el chico? —ella sonrió con petulancia y algo de coquetería.

—No, pero déjame eso a mí.

Esta vez Sakura le sonrió de verdad. Bien, al menos ya no estaba molesta.

—Está bien.

Aun así, no se soltaron de inmediato.