Disclaimer: La historia es de mi pertenencia, en ella sólo utilizo sin ningún fin de lucro, a los personajes de Naruto, cuyo creador es Masashi Kishimoto. Está prohibido re-suban esta o cualquier otra de mis historias, o adaptarlas. La canción pertenece a Little Mix.


[03]

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—¡Sakura-chan! ¿Qué te ha pasado?

Naruto casi la dejó sorda.

El rubio creía firmemente que Sakura era bonita, aunque le asustaba cuando se ponía esas mascarillas de olores y colores curiosos, o cuando se molestaba, parecía chucky... ¿o Annabelle? Cualquier muñeco demoniaco en sí. Aun así, ella era linda y vanidosa en exceso, siempre tratando de lucir impecable. Pero ahora... ahora parecía la princesa de Sherk. Llena de... ¿soda? Rasguños en los brazos, ropa rasgada y manchas de pies en la misma. Además su cabello, que se veía pegajoso y desarreglado.

—Una cerda —respondió ella, con un tono de odio.

Naruto le miró confundido, en su mente, imaginó a una chibi Sakura tropezando con un cerdito. O una chibi Sakura tratando de comer una cerdito vivo. También imaginó un cerdito con ojos brillantes, traviesos, mirando a una pobre Sakura-chibi.

—¡Idiota, de donde iba a salir un cerdo de verdad aquí! —se quejó ella, porque Naruto había hablado sus pensamientos.

—¿Entonces?

El chico miró dudoso a Sasuke. Luego a Sakura, que rechinaba los dientes y hacía pucheros.

—Nada —Sasuke contestó. Estaba demasiado cansado, y apenas si llevaba una hora en ese lugar.

—Bien... ¿deberíamos... comer? Naruto sugirió, dudoso. Aún no estaba seguro si Sakura seguía molesta con él. O a que se debía el humor de ella, o el cansancio de su amigo.

Sakura se removió, incómoda. No sólo por sentir su ropa pegada a su cuerpo, o el horrible olor dulzón de la bebida que había arruinado su atuendo, sino por Naruto. Debía disculparse. Si era sincera, preferiría irse a su casa ya, bañarse, y no lidiar con nada.

Sasuke le dio un golpecito en su cabeza, ella le miró y él hizo una seña casi imperceptible, pero sabía a qué se refería. Inhalando profundamente, se animó.

—Yo puedo ordenar, tú deberías acompañarla a comprar algo de ropa.

Sasuke ni siquiera esperó confirmación, sólo se encaminó hasta el establecimiento de comida y dejó a sus amigos.

—¿Está bien? —Ella le preguntó a Naruto, y como respuesta el chico sonrió y le guío hacía las tiendas.


No debía ser difícil disculparse. No era la primera vez. Durante tantos años, las discusiones y golpes juguetones habían sido algo común en una amistad tan larga con personas tan diferentes a ella y Sakura siempre discutía con Naruto, incluso Sasuke. Ella tenía cierto... carácter. Lo admitía, en algunas ocasiones -no siempre, obvio- podía ser una testaruda y enojona, pero no era algo común (humm) y más de una vez había dicho o hecho algo a sus amigos de lo que se había arrepentido.

Pero ahora era diferente, y no por cómo se comportó y cómo le habló a Naruto, no, eso debió ser algo sin mucha importancia, pero había algo que simplemente le hacía sentir mal.

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Hace no mucho, había escuchado a algunas compañeras de clase hablar despectivamente de ella. Normalmente no le importaba lo que los demás decían, pero sus comentarios y la manera en que se burlaron de ella, bien… habían calado un poco está última vez.

"Nadie la aguanta".

"¡Seguro ellos sólo se juntan con ella por lástima!"

"¿Ves cómo los trata?"

"No me sorprende que no tenga más amigos"

"Siempre quiere ser perfecta, pero sólo es una básica sin carisma alguna."

¿Por qué decían eso? Todos siempre se mostraban educados hacia ella, pero ¿de verdad tenían esa opinión de su persona? Desconcertada y dividida entre los comentarios y su propio ego lastimado.

Así que le dejó pensando y al final había llegado al porqué de su situación actual. Por eso ninguna chica se acercaba a ella, tal vez celos de que Sakura sí pudiera estar con Sasuke y Naruto, o tal vez que ella era "arrogante, narcisista, creída, sabelotodo..."

Así que es culpa de Sasuke y Naruto...

Está bien. No, no era culpa de ellos, al menos no un cien por ciento, siguió de tozuda. Pero lo cierto era que las chicas, y al parecer hasta los chicos encontraban a Sakura como alguien irritante y desagradable.

¿Desagradable? Debe de ser envidia, pues ella era perfecta, bola de fracasados.

Si ella fuera desagradable, Sasuke no sería su amigo. Si ella fuera desagradable, Naruto no sería su amigo. Aun así, ese pensamiento le tenía de mal humor, y agregándole el baile lejano con el que soñaba y su momentánea soledad lejos de sus dos únicos amigos, le hizo darse cuenta de que no tenía con quién hablar sobre cosas de chicas; maquillaje, vestidos, amor...

A veces hablaba de estas cosas con Naruto y Sasuke, pero desde un tiempo para acá se dio cuenta de que no eran pláticas, era más como ella hablando por demasiado tiempo y Sasuke ignorándola o Naruto sin entenderla.

Podría platicar con su madre, pero ella vivió en otra época, no comprendería lo que ahora Sakura sufría.

Pues así, con un genio de los mil demonios, fue cuando insultó al pobre de Naruto, y por ende, Sasuke le insultó a ella.

¿Te das cuenta? Se había dicho a sí misma. Esas víboras tenían razón, eres desagradable, al punto de herir a Naruto y que Sasuke te grite.

Estúpido subconsciente, ya había dolido que le dijeran perra y desagradable, como para que su mente le eche sal a la herida de su orgullo.

De verdad que no se había detenido a pensar en cómo se había estado comportado con sus dos únicos amigos, desde siempre.

Y sí, todos tenían razón: ella era peor que desagradable.

El temor y culpa le asecharon, pues sus dos únicos amigos se hartarían de ella. Ellos conseguirían novias mil veces más agradables que Sakura y la dejarían.

Ella se quedaría sola.

Por eso que Sasuke le hubiera invitado al centro comercial había sido reconfortante para su amor propio, aunque esa salida fuera un desastre gracias a esa rubia engreída. Pero ahora se ponía como objetivo ser mejor amiga para sus chicos, se le estaba dando la oportunidad y trataría de compensarlos, e iniciaría con una disculpa a Naruto.

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Su boca se sentía seca. Tendría sentido, pues había gastado su aliento en gritos e insultos a la tonta rubia. O tal vez, que Sasuke le hubiera abrazado pudo provocar que su garganta de cerrará y su corazón latiera como loco, ocasionándole un cansancio digno de maratón.

O quizá, ella sí era narcisista y le costaba formular las palabras para disculparse con su amigo.

Trágate el orgullo…

—… Sobre lo del otro día... —empezó con su voz tenue, mirando fijamente la ropa delante de ella, y aun así sentía la mirada de su amigo en ella. Por instinto le vio de reojo. Él estaba sonriente y el efecto en ella fue como cuando un vampiro ve la luz del día, así, Sakura se estaba derritiendo con la buena vibra de Naruto— Lamento haber sido así de grosera.

Ahí estaba. Lo dijo. Iba a utilizar una palabra más fuerte para describirse, pero no pudo.

—¿Oh? ¿Estabas preocupada por eso? ¡Está bien! Estoy acostumbrado a tus arranques de groserías y violencia, ttebayo.

La chica sintió un gran piedra caerle en la cabeza, figurativamente hablando.

—Sí, por eso me estoy disculpando. De verdad fui muy idiota y no medí mis palabras.

—¡Eso si es una novedad! Aunque no esperaba que te disculparas, Sakura-chan.

Otra gran roca.

Quería volver a gritarle, apretaba sus puños, pero Naruto estaba demasiado distraído, demasiado sonriente e incluso le pasó un brazo sobre sus hombros, acción de la que se arrepintió de inmediato.

—¡Eeewk! ¿Qué es esto?

Se refería a porque Sakura estaba tan pegajosa.

—Tuve una discusión-

—¿Con el cerdito que mencionaste antes? Sakura-chan, que cruel eres, atacar a un inocente animalito-

—¡No era un inocente animalito, era una tipa! ¡Ella se lo buscó!

Ella volvía a echar humo por todas partes sólo de acordarse.

—Bien, bien... lo siento si-

—¡Ugh! Olvídalo.

Estaba echando por la borda su buen intento de tratarle mejor, así que, exasperada consigo misma, solo tomó de la mano a Naruto y lo arrastró hasta la siguiente tienda de ropa más cercana.


—Yo iré por aquí, mientras tanto, busca algo decente y barato que pueda usar. Cuando lo hayas hecho, ve a buscarme a los vestidores.

Sakura mandona, activada.

—Uuuh… no prefieres buscar tú la ropa y yo busco tus-

—De ninguna manera te dejaré escoger mi ropa interior, Naruto-perver.

—Ni que yo fuera Sasuke —refunfuñó.

—Con mayor razón. Ve, ve.


Esto es taaan aburrido. Pensaba el rubio para sí mismo. Recorría los pasillos, con sus brazos apoyados detrás de su cabeza. Miraba tanta ropa tras ropa y solo concluía que ¡toda era parecida! Sólo con la diferencia de algunos colores. Faldas, pantalones, pantalones largos y pantalones no tan largos… pero lo que más le sorprendía era el precio. ¡Wow! ¡Tanto dinero por una simple blusa! ¡Podría comprar ramen por un mes con el dinero de esta cosa, ttebayo! Las chicas eran tan complejas, que le confundían. En especial Sakura, pero la confusión que ella le daba era más con una mezcla de terror. Ella daba miedo.

¡No sabía que escoger!

—B-bienvenido, ¿puedo ayudarte en algo? —una tenue voz le llamó a él, distraído, quien pausó a media acción de sacarse rascarse la nariz, bueno, ya tenía su meñique en su fosa nasal.

Naruto miró a quien le llamaba. Cabello oscuro, ojos bonitos, y una suave sonrisa amable.

—¿Tal vez quieras un trozo de papel? —mencionó algo confundida. El parpadeó un poco, luego sintió su cara calentarse y de inmediato saco su dedo de la nariz.

—No es lo que crees —ambas manos agitándose en un gesto un poco desesperado— No fue a propósito.

Sentía que debía explicarse para no verse como un sucio, aunque no sabía si estaba convenciendo a la chica. Al final suspiró aliviado cuando ella le dio una sonrisa vacilante.

—¿Te puedo ayudar en otra cosa?

—Estoy buscando algo barato para una chica.

Naruto podía ver las gotitas sobre la cabeza de la joven frente a él, que le indicaban su confusión e incomodidad. Trató explicarse mejor.

—Verás, Sakura-chan estuvo en una especie de pelea con un cerdo y quedó toda sucia. Necesito un cambio para ella.

—Que c-considerado de tu parte.

Jejeje, la risita egocéntrica de Naruto vino acompañada del acto de pasar su dedo debajo de su nariz, debido al halago.

—¿Seguro que no necesitas un pañuelo? —ella volvió a ofrecer mientras ambos se encaminaron hasta otra sección de ropa.


¡¿Que mierdas es esto?!

—¿Todo bien? —¡No, tonto! ¡No lo está! —¿Quieres que llame a Sasuke para que te abroche el sostén…?

—¡Ni se te ocurra!

Estúpido Naruto. Aunque, Sakura fue la estúpida aquí. Mira que dejarlo escoger la ropa. ¡Uuggh! Es la última vez, Uzumaki Naruto. Fulminó su reflejo en el espejo. ¡Se veía ridícula!

—¡Espero que te guste! Yo mismo lo escogí y ya he pagado por ello, ttebayo! ¡Es sólo un detalle mío para demostrar cuanto te quiero, Sakura-chan!

Uuughh... culpabilidad… hola, otra vez.

—Gracias, Naruto.

Resignada, salió del probador. Afuera, un emocionado Naruto la miraba. La pelirrosa casi podía ver los corazones en sus ojos azules, y en cuanto pudo, el rubio le saltó, dándole un gran abrazo.

—Te ves increíble.

—Sí, sí… gracias —con una sonrisa, le respondió. Bueno, no debía de ser tan malo.


—Perdón por la demora.

Sasuke escuchó tras de sí esa tan conocida voz. Estaba sentado frente a una de las tantas mesas de esa sección de comedores, esperando a que aquellos locos regresaran. Lo cierto era que habían tardado demasiado para su gusto. Aunque cuando levantó la vista deseó haber apartado la mirada de inmediato, ya que ese color le provocaba dolor en los ojos. Aun así, incrédulo ante lo que veía, no pudo siquiera parpadear.

—¿Qué…?

—Naruto.

Sakura no necesitaba esperar a que Sasuke terminara de formular la pregunta, pues por su obvia reacción sabía a qué se refería y por eso respondió de inmediato.

Ah. Eso lo explica, pensó Sasuke.

—¿Podrías no verme así?

Sakura le reprochó, pues Sasuke no había quitado la mirada de ella. En alguna otra ocasión eso le habría encantado, pero ahora... ahora sólo le hacía sentir que estaba viendo un circo y ella era el payaso.

En su defensa, Sasuke no lo había hecho a propósito. Era difícil apartar la mirada de la chica con ese atuendo. Bueno, muchas veces le era difícil no verle por más de lo necesario, pero ahora…vestía una playera holgada, naranja muy brillante y con la cara de un ¿lobo? -¿o era un zorro? Lo que fuera ese animal, con cara aterradora, ojos rojos y sonrisa macabra- plasmada en la camisa. El color de la prenda era casi fosforescente. También llevaba puesto unos pantalones cortos azul brillante con pequeños dibujos de ramen. Todo ese conjunto era chocante en la menuda y rosa pastel que era Sakura.

¿Dónde había quedado la pulcra y perfeccionista Sakura?

Eso era algo que Naruto usaría, sin duda alguna. Lo increíble era que Sakura se haya dejado vestir así.

Incómoda, Sakura colocó sus brazos alrededor de su torso. ¡Qué vergüenza! Sólo esperaba que Sasuke no se le ocurriera comentar algo sobre todo esto. Aun con algo de dificultad, él trató de mirar a otra cosa que no fuera la chica frente a él, y su celular parecía la mejor distracción.

—¿Y Naruto? —preguntó Sasuke cuándo Sakura se sentó a su lado. Aun mirando su celular.

—Dijo que quería una playera igual.

Sasuke bufó —Hn… típico.

Ante el silencio de su aspecto, ella pensó que Sasuke le haría el gran favor de no humillarle más de lo que se sentí, así que comenzó a relajarse un poco. Miró alrededor, y con una pregunta en su boca se dio cuenta de su error.

—¿Ya has ordenado…?¡¿Qué haces?!

Espantada, Sakura no creía lo que pasaba. ¡Sasuke se había aprovechado de su breve distracción y apuntando su celular le había tomado una foto vestida así! —¡Bórrala! —pero él no le hacía caso, sino que guardó de inmediato el celular, evitando que ella lo tomara —¡Sasuke, borra eso…!

—¿Por qué? —La sonrisa divertida de Sasuke robaba su aliento, pero fueron las siguientes palabras de él que a Sakura casi la hacen ahogarse con su saliva— A puesto que me será útil después, como en la gradación cuando te anuncien Summa cum laude. Imagínate, toda formal con tu toga mientras esta foto se proyecta detrás de ti.

—¡Noooooo!

Sasuke tenía una vena sádica en él, y muchas veces ella era la victima de esto.

Y sí, eran lágrimas verdaderas las que cristalizaban los ojos verdes de Sakura. Su cara llorosa la hacía ver más fea. Sasuke aprovechó eso y le tomó otra foto.

—¡Para!


Naruto estaba muy contento por como el día había transcurrido, recientemente había conocido a…-se interrumpió. Paró en seco. Cuando llegó al puesto con sus amigos se encontró con una Sakura medio llorosa, con ese berrinche característico de ella y a un divertido Sasuke, mientras la pelirrosa le jaloneaba, y su amigo evitaba caer de su asiento. Boquiabierto, Naruto sacó su celular y comenzó a tomar fotos. Seguro le servirían de algo en algún momento.

Podría postearlas ya en Instagram, o mejor, proyectarla en la boda de ese par.