Disclaimer: La historia es de mi pertenencia, en ella sólo utilizo sin ningún fin de lucro, a los personajes de Naruto, cuyo creador es Masashi Kishimoto. Está prohibido re-suban esta o cualquier otra de mis historias, o adaptarlas. La canción pertenece a Little Mix.
[04]
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Un gran suspiro.
El tic tac del reloj en la pared.
Otro suspiro.
—Si tanto te disgusta estar aquí, te puedes ir —Sasuke dijo, irritado.
Con su codo sobre la mesa, su barbilla apoyada en la palma de su mano, Sakura volvió a suspirar, ignorando lo que su amigo había dicho. Ante eso, Sasuke sólo apretó con más fuerza su bolígrafo. Ella le miró, sin inquietarse por su acción.
—Sasuke, estoy aburrida.
—Entonces has algo de provecho.
Él, muy modoso, seguida leyendo mientras escribía en su libreta. Era la imagen del alumno dedicado. Mientras que Sakura… bien, ella hace mucho había terminado sus deberes y solo estaba ahí esperando a Sasuke. Volvió a suspirar, y con esto otra vena de fastidio le provocaba a Sasuke.
—¿Dónde está Naruto? —preguntó, por décima vez.
—No tengo ni put-
—¡Sasuke! —lo interrumpió en esa grosera respuesta, por décima vez.
Suficiente. Sasuke había tenido demasiado. Juntó sus cosas, guardó sus libros en su mochila y en cuanto se iba a parar, la mano de Sakura se posó en la de él. La reacción automática en él era hacer un comentario grosero -como los que suele darle-, pero enmudeció cuando miró sus manos juntas.
Paso la vista de sus mano a ella, quien ahora estaba recargada contra la mesa, el costado de su cara sobre su brazo estirado en aquella superficie. Ella no lo veía a él, sino a sus manos, su mirada era fantasiosa y Sasuke no podía evitar creer que veía un brillo en sus ojos. Como le gustaban sus ojos.
El momento fue pausado, tibio. Y dentro de él, sentía esa extrañeza que sólo ella provocaba. Con otro suspiro, uno muy suave, Sakura retiró su mano de la de él, como si este único momento hubiera sido una ilusión.
En cuanto sus manos dejaron de tocarse, fue como si todo el sonido, la luz y el calor regresarán de golpe a él, haciéndolo sentir demasiado consciente del lugar y la situación. Se aclaró la garganta y se acomodó su mochila en su hombro. Sakura también, empezó a levantarse, sin mirar realmente a Sasuke.
Él estaba curioso, ¿qué clase de pensamientos estaba teniendo ella? ¿Disgusto? O tal vez... ¿lo mismo que él? Que no habría dado por saber, pero cuando Sakura le miró de frente, sólo le sonreía simple, sin brillo ni otra emoción que no fuera amistad.
Estaba apurada. Caminaba por los pasillos con prisa. Llegó hasta la sala de maestros y fue donde lo vio; Un verde tan horrible que te quema los ojos. Una sonrisa exageradamente enérgica que le daba náuseas y un aura tan positiva que le quemada.
—¡Haruno! ¡Qué bueno que ya estás aquí!
—Buenas tardes, Guy. —dijo con practicada educación que daba a todos sus maestros.
—¡Puedes llamarme Sensei! La sonrisa de Sakura se fracturó un poquito, y solo asintió levemente al pedido, aceptando que este era uno de los maestros más raros de su escuela.
Urgiéndole a seguirlo, Guy la llevó hasta el gimnasio, todo mientras le explicaba, animosamente por qué le había mandado a llamar.
Todo, al parecer, porque había estado observándola desde el primer año (Sakura sintió escalofríos ante eso) y había visto el buen potencial como deportista que ella tenía, ¿Por qué no estaba dentro de algún club deportivo? ¿Cómo era posible que fuera tan egoísta como para evitar que la escuela contará con su gran talento?
Pura basura, pensaba Sakura. Sí, era ágil, y tal vez tenían resistencia y fuerza, pero no tenía el interés para hacer deporte más allá de lo estricto de la clase. Además, que ni pensara que ella iba a aceptar andar por ahí con ese horrible uniforme. Ni loca andaría por la escuela en licra de spandex verde, sudada y con su cabello todo alborotado. ¡Hell no!
Claro que no pudo decirle eso al maestro, tenía calificación perfecta en PE. Así que mostrando su sonrisa más dulce, educadamente le dijo que por ahora estaba enfocada en sus notas escolares, además de los rigurosos que eran sus padres con eso de horas extras.
Mentiras, claro, pero bah.
Aun así, ¿Por qué aún era arrastraba al gimnasio? Por Dios, hace tan sólo unos minutos había estado tomando la mano de Sasuke, con su mundo temblando y puede que para Sasuke no había sido nada, pero, ¡aun así! Ella quería enfocarse en el recuerdo y deslizarse al pequeño mundo fantástico donde se permitía pensar en él como más que un amigo… no que Guy le hablara apasionadamente sobre el deporte.
Enfurruñada, dejó atrás su careta de educación y miraba con fastidio a cualquiera que se atreviera a verle.
—¡Sakura Haruno!
Alguien, ¿Quién? Quien rayos importa, le hablaba. Aún con los brazos cruzados y el ceño fruncido, miró hacia donde le llamaban.
Una joven de alegre expresión y cabello castaño estaba frente a ella, centímetros más alta, complexión desconocida, debido a ese jersey holgado y bastante sudada.
Eewk. Discretamente, según Sakura, dio un paso atrás y cordialmente le sonrió. Bastante forzada, la verdad. Ella era bastante expresiva, después de todo.
—¿Y tú eres…?
—Todos por aquí me dicen Tenten, pero mi nombre…
—Oh, vaya, un gusto, pero, Tenten, me tengo que ir. —groseramente le interrumpió. Junto sus palmas, en forma de disculpa y dio media vuelta.
Tenten se quedó ahí, un poco confundida, e incluso ofendida. Que chica tan grosera. Estaba a punto de llamarle para hacerle un comentario sobre modales, pero alguien más le ganó.
Cerca de la chica que parecía un hada de color rosa y que ahora estaba a punto de salir por la entrada principal del gimnasio, que alguien le arrojó un balón, dándole justo en el costado. Tan distraída iba que no tuvo oportunidad de esquivarlo, e incluso trastabilló por el impacto.
Tenten escuchó un grito ahogado de indignación por parte de la pelirrosa y no pudo evitar reír bajito. Karma…
Miró hacia el perpetrador de tal acto y se sorprendió ver a la capitana de porristas sonriendo con triunfo. Grosera o no, Tenten se caminó en dirección a Haruno en plan de ayudarla, o al menos ver que no estaba muerta. Estaba a unos cuantos pasos de llegar cuando sintió un escalofrío por su cuerpo.
La sensación fue de ultratumba, como si algo macabro se apoderara del ambiente. Luego, el sonido de uñas clavándose en la madera, con eso Tenten se espantó más y tal vez soltó un gritito al ver como la pelirrosa dejaba marcas de sus dedos en el piso. ¿Eso era posible? y como si estuviera poseída, se levantó, con los ojos llenos de furia y los puños apretados.
—Vaya, sí que eres torpe, niña frente.
Yamanaka Ino -ahora recordaba su nombre- botaba otro balón, y parecía intacta ante el ambiente de tinieblas que aquella Haruno producía, al contrario, parecía disfrutar lo que veía, incluso sonrió con petulancia.
—¿Oh, te dolió? Con semejante cabeza de algodón, creí que ni lo sentirías.
Crack. El sonido de algo rompiéndose, tal vez el piso… o quizá la cordura de Haruno. Tenten solo sentía como si todo ocurriera en segundos dolorosamente alargados, esas dos chicas a metros de distancia, con postura de reto pero con expresiones faciales totalmente opuestas.
—¿Qué demonios haces tú aquí?
—¿No es obvio, tarada? —señaló su uniforme, las iniciales de la escuela en él — tu estupidez no es por el golpe, que a todos les quede claro.
Y fue como un click, que en la pelirrosa por fin lanzó devuelta la pelota que le había golpeado. Para su desgracia, Ino había sido más ágil y ella si lo esquivó –mucho tuvo que ver que la pelirrosa había arrojado demasiado fuerte, pero demasiado lejos de su objetivo.
—¿A eso le llamas lanzar? Qué vergüenza —Ino ya no pudo evitar reír y esto clavaba más en Sakura.
Por su lado, Tenten se asombró. Ella era deportista por naturaleza, toda su vida había sido en una cancha ya fuera jugando o corriendo, pero pocas veces había visto semejante fuerza bruta o rapidez. Ni tampoco había visto a un hada convertirse en troll, pero ahora lo estaba presenciando.
La capitana de porristas y esta chica parecida a un hada se arrojaban balones, y le habría dado igual esto, pero los balones estaban volando por todas partes, como proyectiles. ¿De dónde han sacado tantos? Ellas se golpeaban, pero parecía intactas a los impactos, o bien era que con cada golpe su fuerza de dañar al otro aumentara. Tenten incluso tuvo que protegerse con sus brazos.
—¡A quién mierda le dices cabeza de algodón, estúpida oxigenada!
—¡A ti, frente de marquesina!
—¡Cara de puerca!
—¡Plana!
—¡Resbalosa!
Cuantos insultos, cuantos golpes con balones. Tenten miraba alrededor y veía a los pocos presentes aterrados, víctimas de los lanzamientos indiscriminados por esas dos chicas ¿Dónde estaban Guy?
No, no había mayor autoridad ahí que ella misma. Era ridículo que tuviera miedo de esas dos. Decidida, caminó hacia donde estaban con toda la intención de parar todo ese caos.
No sabía, en primera, porque decidió esperar a Sakura. Y en segunda, ¿Por qué carajos no le dijo que lo iba a hacer? Estaba como tarado parado por más de diez minutos en los casilleros cuando recordó que no le había mencionado a la chica que le llevaría a su casa.
Que fastidio consigo mismo, y si un simple apretón de mano le derretía la cabeza, no se quería imaginar que le sucedería sí ellos fuera -okay, alto ahí. Trató de eliminar la imagen mental que su mente comenzó a crear sobre él y Sakura. Era estúpido y escandaloso pensar en eso.
Mejor se concentró en su fastidio. La verdad no estaba funcionando del todo, pero justo antes de llegar al gimnasio escuchó un alboroto. Estaba perplejo. ¿Alguien tenía animales en el gimnasio? Se escuchaba un tumulto ahí dentro. Fue hasta que escuchó el singular chillido del grito de guerra de Sakura que se entendió. Abrió mucho los ojos, alarmado, y entró al lugar lo más rápido que pudo, buscando a la chica. Eso no duró mucho, pues era imposible que su mirada no se pegara de inmediato a las locas que estaban tirando balonazos e insultos en el centro del lugar, o a los temerosos que se arrinconaban lo más lejos posible.
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En ocasiones cómo esa, Sasuke se ponía a pensar... ¿quién era el más lunático de sus amigos? Naruto siempre gritaba las cosas, era medio estúpido y juguetón. Pero Sakura... Ella era escandalosa y ridícula. No tenía sentido del razonamiento cuando estaba molesta. Como ahora. Todo debido a esa rubia, otra vez.
Sasuke se llevó unos buenos golpes al llegar hasta ellas, esquivando balones, pegándole, logró capturar a Sakura. Otra vez, rodeando su cuerpo con un solo brazo, mientras que con el otro trató de esquivar los balones. Parece que no fue muy necesario, pues en cuanto Sakura estuvo incapacitada, la rubia también se detuvo. Podía sentir y escuchar a Sakura respirando con dificultad. En cuanto ambas pararon, fue como si hubieran sido drenadas de energía. Sakura quedó totalmente recargada por él, mientras que la rubia se apoyaba en el suelo. No sabía por qué motivo, pero Sasuke la veía sonreír.
—¡¿Qué demonios te pasa?! ¡No te puedo dejar sola porque te pones a pelear como gato con esta! —Ino hizo un sonido de insulto ante el señalamiento del chico. Y aunque Sasuke no lo gritó, lo que dijo y debido al silencio que reinaba en ese momento, su voz parecía retumbar.
—¡Ella empezó! —le dijo, como niña malcriada. Sasuke sólo le apretó más.
—No me importa. ¡Mira lo que has hecho! —la pelirrosa hizo como él le pidió. Miró alrededor, y observó como todos lucían asustados, impresionados o divertidos. Sintió sus orejas arder de vergüenza. Se mordió el labio— Sakura, estoy harto de este comportamiento. Dices que quieres llevarte bien con todos y te quejas de que no tienes amigas, pero esta conducta es estúpida, deja de ser una berrinchuda narcisista y se más humilde.
¡Que se calle! Era humillante que él dijera eso.
—¡Deja de comportarte como mi padre! —ella se soltó. Y casi gritó.
Era humillante que Sasuke le regañara como si fuera una tonta, ¡y más frente a tantas personas! Era demasiado. En este punto ya todo mundo le fastidiaba: Sasuke, aquella rubia… ¡todos! Y sobre todo esa rubia… Ella era la culpable. Pero a pesar de eso, estaba molesta con Sasuke. ¿Porque iba y se metía?
Lo que debería hacer era una salida dramática, con gritos y lágrimas, corriendo dejándolos a todos pasamanos… y eso iba a hacer, pero en cuanto se alejó de Sasuke y trató de correr, se resbaló con uno de los tantos balones que había en el piso. No supo que le dolió más, si la frente o el orgullo.
Fue la frente, porque ya le habían golpeado ahí.
Sentía sus labios temblar y sus ojos llorosos. ¡Vaya salida dramática! Pensó seriamente si levantarse o quedarse ahí en el piso para siempre. Escuchaba murmullos y las personas alrededor decidieron continuar con sus vidas, mientras que ella -cabello rosa, cara en el piso y trasero al aire- decidía que ese era el peor día de su vida.
—Sakura... —Sasuke intentó de nuevo, despacio.
Él no sabía cómo actuar. No había palabras para aliviar el gran ego maltratado de esa chica, podía notar. Pero Sakura quería que él también se fuera. Y se lo dijo, incluso con su rostro entre sus brazos, decidida a no verle. Él desistió, ya que sabía que Sakura no se iba a levantar ni hacerle caso, pero fue la amargura de su tono dirigido a él lo que le hizo rendirse y encaminarse a la salida.
—Eso sí que ha sido penoso —Sakura no levantó la mirada para saber de quién era esa irritante voz. Aun así, no le contestó. Pero se sorprendió cuando escuchó la voz más cerca—. No debiste ser así con tu novio, al fin y al cabo sólo quería ayudarte.
Sí, novio, pensó con amargura. Si supiera ella.
—Aunque ha sido algo bitchy lo que te dijo, yo le hubiera soltado una cachetada, tal vez. Y me sorprende que no lo hicieras.
—Ganas no me faltaron… —Y era estúpido eso, pues lo que Sasuke dijo fue tan verdadero. Pero había un lugar para decir esas cosas, y no era en el gimnasio frente a un público ajeno, menos frente a medio equipo de chicas. Apoyó su cara en sus brazos, por fin levantando la mirada, y en efecto, esa rubia, la culpable de todo, estaba frente a ella— Además, jamás podría hacerle eso a Sasuke.
—Mejor. Sería una pena arruinar tan bello rostro. —había diversión en sus ojos azules, pero no burla con malicia. Su sonrisa era superior, pero sincera.
Resignada, Sakura le regresó una sonrisa tenue. Resopló y un mechón de su cabello se movió.
—¿Sabes que eres la responsable de esto?
—¿Y tú sabes que si desde el principio hubieras dicho que era tu novio nada de esto hubiera pasado?
— No es mi novio —murmuró entre dientes.
—¡¿Qué?! Pero que mier-¡mientes!
— No —sonrío divertida por la reacción exagerada de ella. Pasó por alto la incredulidad de la rubia, sin pensar realmente si ella y Sasuke de verdad parecían pareja.
—¡¿Entonces porque fue eso del otro día?!
—¡Me insultaste! ¡Me dijiste que era tan poca cosa como para que Sasuke me hiciera caso! Te merecías ese estirón de cabello…
Refunfuñando, Ino se cruzó de brazos—. Pero no creo que haya sido motivo siguiente para morder mi mejilla.
— No pude evitarlo, son tan grandes como las de un cerdito.
—Hah, la niña frente de marquesina hablando de tamaños.
Inmediatamente Sakura se tapó la frente con ambas manos
Ino rió, mientras Sakura replicaba.
Sasuke no había querido dejarla ahí, pero era lo que ella necesitaba. Pudo sentir como su estómago se revolvía ante lo que revelaba la interacción de las chicas. Ambas estaban sentadas en el piso, platicando tranquilamente -o al menos quería creer que era tranquilamente. Sakura tenía razón, ella necesitaba a alguien más además de él y Naruto. Quiso sonreír un poco al pensar que quizá Sakura haya encontrado alguien interesante que le siguiera el ritmo y supiera aceptar su carácter.
Pero Sasuke no pudo evitar sentirse relegado.
—Ahora entiendo a Sasuke y Naruto. Sobre eso de golpear a alguien hasta arreglar las cosas.
—¿Ah? ¿Acaso eres un cavernícola, frente de marquesina?
—Mi nombre es Sakura. Y tú no eres mejor.
—Te diré niña frente.
—Lo que digas, piggy.
—Es Ino —dijo con voz coqueta. Sakura no puedo evitar sonreír.
— Bien, Inochichi.
