Disclaimer: La historia es de mi pertenencia, en ella sólo utilizo sin ningún fin de lucro, a los personajes de Naruto, cuyo creador es Masashi Kishimoto. Está prohibido re-suban esta o cualquier otra de mis historias, o adaptarlas. La canción pertenece a Little Mix.
[05]
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—Mi nombre es Sakura Haruno, y en este curso voy a acompañarlos.
Miraba sin mucha emoción al nuevo equipo del que formaría parte. Su voz era monótona y obligada. Como si estuviera repitiendo instrucciones dichas mil veces con anterioridad. Gracias a cierta cerda, no sólo hizo una escena frente a cualquiera que estuviera en el gimnasio, sino que también dañó instrumentos y tal vez a alguno que otro miembro del equipo de vóleibol.
Debía de escarmentar de alguna manera, según la autoridad de la dirección y aunque detención hubiera sido una mancha en su perfecto record, empezaba a creer que esto era peor.
Al menos no estaba usando mallas verdes. Eewk.
Y así, gracias a cierto maestro de cejas raras, estaba segura era por él, su castigo era "apoyar" al equipo femenil de vóleibol durante los siguientes entrenamientos y quizá hasta partidos. Y su penitencia no se dio a esperar, pues un día después del incidente con Ino-piggy -raro, pero le gustaba decirle así- estaba iniciando con aquel tormento. Por eso, presentándose ante un montón de chicas sin maquillaje y con uniforme, se encontraba Sakura dentro del gimnasio. Al menos no le daría el sol.
Las chicas le miraban con recelo, otras con temor. Vamos, no fue para tanto. ¿Nunca habían visto a alguien pelear?
Chee. Con una mano en la cadera, suspiró y se movió incomoda.
—Gracias Sakura-san, puedes tomar asiento —dijo Tenten, quien Sakura se enteraba era la capitana del equipo.
La chica recogía su cabello en dos moños sobre su cabeza, que a Sakura le recordaba el peinado de una niña de seis años, y… nada raro, también le recordaba a un osito. Aunque le gustaban sus ojos alegres e una irritante una vibra positiva, parecía la menos afectada con lo que ocurrió el día anterior.
Por lo que Sakura sabía, Tenten estaba en su último y era una destacada deportista, y al parecer alumna favorita de Guy.
Ha de ser igual de rara, pensó. Al menos era la única en ese gimnasio que trataba a Sakura como si fuera alguien normal. Aun así, la pelirrosa no se sentía muy a gusto en ese lugar.
Por queeeee... gemía internamente. Lo último que quería era pasar sus días después de clases en la escuela, con un grupo de chicas nada delicadas, estando desarreglada y sudada. ¿Quién quería pegarle a un balón cuando podía estar acostada viendo cualquier serie en Netflix? Tendría menos tiempo para ver doramas, y eso era algo despreciable.
¡Maldito el día de ayer! Debió ser el peor día de su vida. Primero fue arrastrada al gimnasio para luego enfrentarse a una guerra de pelotas con la cerda de Ino, y lo peor: Sasuke le humilló. ¿y aun peor que eso? Sakura se comportó como una loca y le reprochó. Sí, sí lo sabía, pero no lo iba a decir en voz alta. Aun le dolía el orgullo.
Además… Pensó qué tal vez él se disculparía con ella hoy, ¡pero, no lo había hecho! Era justo, Sasuke fue quien le humilló en público.
Y a pesar de eso, Sakura se sentía a derretir. Necesitaba su dosis de Sasuke, aunque él no fuera un excelente conversador, se sentía extraño -incluso deprimente- no poder estar en su presencia. Con Naruto sentía igual, claro. Ambos eran sus (únicos) mejores amigos.
Claro.
Pero, había algo que dolía también, y eran los balonazos que recibía en la cara. Como ahora, por segunda vez en el día. Y todo por pensar en el engreído de Sasuke.
—¡Vamos, frente de marquesina, deja de soñar despierta!
Sakura miró molesta sobre su hombro, donde una Ino muy fresca pasaba por ahí con su escuadrón de descerebradas seguidoras. Genial, la rubia se pasó a mirarla y humillarla, seguro.
Dicha chica era capitana de porristas. O sea que a ella la vería seguido. ¿Cómo era que no sabía eso? Iban en el mismo año escolar, pero no sabía de ella hasta hace poco. Tal vez era debido a lo poco popular que Sakura era, o más bien, a la falta de amistades. Estar con Naruto y Sasuke le consumía de manera mental, no era raro que no conociera a muchas personas. Aunque también aceptaba que desde hace mucho tiempo dejó de prestarle atención a sus compañeros, y su escuela era bastante grande.
Pero ahí estaba el destino, en forma de Barbie porrista sonriéndole con maldad, divirtiéndose de ella. Con una mirada de molestia, le regresó el insulto.
Dios, no creyó que llegaría el día en que se fuera a comportar con Naruto y Sasuke y su estúpido amor yaoi de insultos y golpes.
¡Sasukeee...! Gemía internamente, ojalá que eso del amor yaoi fuera sólo una fase y una broma, porque si resultaba que a Sasuke le gustaba más Naruto que ella, moriría.
—¡Sakura, No te estás esforzando!
Tenten era la única que le hablaba, o bien, reprochaba. Las demás parecían irritadas con ella o le ignoraban, a menos de que fuera para darle un golpe.
—Me estoy esforzando lo suficiente —masculló. ¿Qué esperaban? No era muy dada a jugar vóleibol. Nunca antes le interesó.
—¡No! ¡Vamos! Lanza como lo hiciste ayer.
Mandona. —Ayer estaba molesta, y lo que quería era golpear a cierta cerda, si quieres que deje a alguien inconsciente, lo haré.
¡Esas prácticas eran de muerte! Y lo decía en serio. Veía a muchas chicas tiradas en el suelo, quejándose y tratando de recuperar el aliento. Sakura estaba cansada, pero extrañamente su pulso acelerado y el calor en sus músculos se sentían bien. Bueno, le habían dicho que jugará como ayer y eso fue una orden para sacar su frustración. Aún se sentía algo fuera de forma en cuanto al deporte, pero lo podía compensar con fuerza bruta y ganas de noquear a alguien.
—Toma.
Sintió un horrible escalofrío y algo helado golpear la piel de su cuello. Espantada se quitó lo que supuso era una botella fría. Era una bebida energética. —¡No hagas eso!
Tenten rió bajito y se sentó a su lado.
—No estuvo mal —se refería a la práctica. Sakura sólo se hundió en hombros—No has jugado antes, ¿verdad?
—No realmente —porque jugar con Naruto y Sasuke no contaba como tal, no sí esos idiotas terminaban ignorándola para desafiarse mutuamente y ella terminaba noqueándolos.
—Tiendes a lanzar a otra dirección o saltar antes de tiempo, pero con más entrenamiento, creo que contigo de nuestro lado podremos ganar. ¡Lanzas de terror!
Ella estaba muy animada, Sakura veía en sus bonitos ojos castaños un brillo de excitación.
A Sakura le pareció extraño. Extraño nivel Naruto, pues, ¿qué clase de bicho raro era está chica? ¿Porque estaba contenta de que Sakura hubiera lastimado a la mitad de su equipo, o que le haya dado balonazos en la cara? ¡¿No se supone debían de botarla de ahí?! ¡Ese era el plan desde el principio! Portarse grosera, brusca y superior -es decir, ¡vamos, imitó a Sasuke muy bien! y las personas siempre le rehuían por su carácter, excepto las estúpidas chicas que iban tras él ¡pero era clave para caer mal!
¡Diablooos!
—Uhhh... —¡brillante Sakura! ¡Vamos, se Sasuke! ¿Cómo sería Sasuke en esa situación? —Hn, no me interesa lo que creas. Esto es una pérdida de tiempo, si a esto le llaman práctica yo no me hundiría a que me vieran con este equipo... huh-de ninguna manera una equipo tan débil puede...
Se calló, pues su imitación fue realmente pobre. Aun así, Tenten había bajado la mirada. ¿Qué pasaba con la luz de ese lugar?, se preguntaba mientras miraba alrededor, ¿alguien había apagado las luces? ¡Sólo veía el rostro de Tenten en sombras! No sabía que expresión tenía, pero lo más seguro era que estuviera molesta.
Oh-oh... ¿Me va a golpear? Los demás miembros miraban con furia a Sakura ante sus palabras, así que suponía le iba a dar un gran arrastre que-
—¡Bien! ¡Esa es la actitud!
De pronto ya no estaba oscuro, sino brillante. Demasiado…¡¿Eh?!
Era como si el espíritu de Guy invadiera el cuerpo de esta chica, ¡¿O que rayos era este cambio de actitud?!
Tenten tomó de la mano a Sakura y la arrastró de nuevo a mitad de la cancha. La chica rebozaba de energía y competitividad. Ahora era Sakura la que tenía miedo. ¿Qué le había pasado? ¿Sería que con sus palabras malas, de alguna manera activó un switch?
Cuando Sasuke le contó que había sucedido, Naruto no lo podía creer. Bueno, sí, sí lo podía creer. Y le resultó la mar de gracioso que Sakura hubiera sido retenida por Guy, que se hubiera dado de balonazos con una porrista, y que además hubiera discutido con Sasuke. En realidad eso fue lo más divertido.
Cuando Sasuke le contó -de mala gana y algo frustrado- que Sakura le había aplicado la ley del hielo, el ver a su amigo afligido le fue muy gracioso. En esta amistad de tres, Naruto siempre había sido el chivo expiatorio de esos dos engreídos. ¡¿Por qué?! Él era tan genial y súper cool. Pero tanto Sasuke como Sakura compartían un ego y superioridad que chocaba entre ellos y al final dirigían todo a Naruto. Y aunque no siempre le decían –al menos no directamente- era obvio que trataban a Naruto como si fuera un bufón.
Pero, oh benditas hormonas y la extraña tensión que esos atolondrados tenían entre ellos, que las cosas habían cambiado hace ya un tiempo. Y ahora uno de los pasatiempos favoritos de Naruto era ver a la señorita "yo lo sé todo, estúpido muggle", siendo una despistada ante los desesperados y tontos -cabe mencionar, también incómodos- intentos de Sasuke, él "no me interesa traer a todas las féminas arrastrando la cobija por mi" hacia Sakura.
Sí... Naruto sentía que el karma era demasiado bueno. Y siendo él el gran amigo que era, aprovechaba para incomodar a Sasuke, reírse de sus intentos de demostrarle a Sakura que le gusta, y verlo frustrado.
¿Deberían intervenir? Ni loco. Si hacía algo, Sería demasiado fácil para ellos. Sasuke necesitaba sudar un poco para, por una vez en su vida, conseguir lo que quería.
Naruto apostaba que terminarían saliendo antes de graduarse, pues Sasuke siendo el que normalmente resultaba más apático, seguro dependería de él el confesarse, ya que rara vez era Sakura la que estaba demostrando su afecto. Aunque tal parecía que últimamente estaban pasando cosas inusuales.
Se preguntaba si eso sería un impedimento para que esos dos por fin fueran honestos.
Y siendo el gran amigo que era, no podía estar tranquilo sabiendo que Sakura debía de estar masacrando al equipo de vóleibol. Y bien, tal vez usaría la cámara de su celular para atormentar a Sasuke. El cuál, dicho sea de paso, debía de estar enfurruñado en la biblioteca. Uff, y aún no son novios y ya se pelean como casados, ttebayo.
Así pues, sentado en la grada más alejada cerca de la salida, Naruto trató de pasar desapercibido. Sacó su celular, y agradecido con el de arriba por las altas temperaturas que dejaba agosto y los estrechos shorts del equipo de vóleibol, comenzó su macabro plan.
— Jejeje, apuesto que Sasuke-teme se pone rojo al ver esto, ttebayo.
Risita maliciosa y el pensamiento de "una de cal por las que van de arena".
No estaba enfurruñado. Ni siquiera estaba molesto. No le importaba, al fin y al cabo. En serio, poco le interesaba esa escandalosa y dramática pelirrosa. Era su amiga, pero Sasuke no iba a dejar que sus dramas le afectarán.
De ninguna manera.
Pero aun así sus pensamientos iban hacia ella. Era una ingrata. Le había corrido del gimnasio mientras él, de manera poco egoísta, trataba de ayudarla.
Todo esto a Sasuke no le importaba ni le afectaba en absoluto. Mucho menos que ella no le hubiera dirigido la palabra.Pero sobre todas las cosas, Sasuke no se iba a disculpar. No había sido cosa de él. ¿Se supone que los amigos son sinceros, no? ¿No era ella la que se quejaba de que él y Naruto no le apoyaban o no le prestaban la atención suficiente?
Es una dramática bipolar, pensó con irritación.
Y sin saber dónde estaba su escandaloso mejor amigo, disfrutaría del silencio y la paz, por fin. Tenía un ensayo de historia que entregar el lunes, así que aprovecharía su bien aceptada soledad para hacerlo.
Que estuviera en el rincón más alejado de la biblioteca no quería decir nada. Simplemente no quería ver a nadie.
Claro que no iba a ser tal cual lo planeaba.
Iba a la mitad de su lectura cuando recibió varios mensajes. Eran de Naruto. Miró la pantalla y consideró no revisar, pero al final lo hizo, y se molestó con su tontería. Era estúpidas fotos de él usando lentes oscuros y la gorra de su horrible sudadera naranja mientras hacía poses extrañas. Fastidiado, bloqueo su teléfono y decidió ignorarlo al no contestar.
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Había dicho que lo iba a ignorar, pero en la pantalla de notificación, el mensaje más reciente era un texto.
Decía "un regalo para el teme".
Habiendo terminado su lectura, y cansado de este tonto, Sasuke abrió la conversación y sin interés deslizó su dedo por la pantalla mirando superficialmente las imágenes que Naruto había enviado. O al menos eso intentó, hasta que sintió que casi se ahoga su saliva, su pulso se aceleró y sus ojos nunca se habían abierto tanto como ese momento.
Era dentro del gimnasio. Un equipo entrenando. Sakura. Sakura jugando vóleibol. Sakura saltando, gritando... y luego un gran acercamiento a cierta parte de su anatomía.
Se sentía un pervertido al ponerle nombre y dueño a las partes, ejem, traseras de lo que veía en la foto. Pero sabía, sin duda alguna, que pertenecían a Sakura.
Era vergonzoso, pero trataba de convencerse de que no era un depravado por apreciar ciertos atributos de su amiga... y como pasar de ellos si era imposible. Seguía viendo las imágenes, y cada una de ellas mostraba a Sakura de espaldas a la cámara, veía su cabello rosa atado en una coleta alta. La veía de pie, recta o... inclinándose hacia adelante. Y vaya imagen que le daba. Se removió incómodo. Puso su celular boca abajo y trató de pensar en cualquier cosa menos en lo que acaba de ver.
Mierda, mierda, mierda...
Cerró los ojos con fuerza. No, Sakura no te ve así. Es más, ella está molesta contigo ahora, por una razón estúpida y sin sentido como es común en ella.
Invocaba todo lo que le disgustaba de ella, intentando así refrenar sus malos pensamientos por esas fotos. Recuerda, ella es berrinchuda y escandalosa. Molesta, molesta... corta de entendederas como ese short que estaba usando y con una gran... ego y ...Cougff.
—¡Aaaghh!
—¡Shhhhh!
Alguien le mandó a silenciar. Se rendía. Volvió a tomar su celular y mientras seguía pensando en cuál molesta era la pelirrosa, que incluso sin estar a su lado en esos momentos lograba sacar de quicio a Sasuke. Derrotado y razonando que el no borrar las imágenes que Naruto le había mandado no era algo malo. No, era... a la mierda, no pudo hacerlo y punto.
Lo único que quedaba era ir y disculparse con ella y apoyarla en su castigo en el gimnasio.
Porque eso hacían los amigos, ¿cierto?
Estaba muy jodido.
¡Sakura se arrepentía haber invocado al demonio! ¿Dónde estaba la divertida y amable chica de los chongos como un osito?
Sentía las palmas de sus manos arder, sus brazos le dolían, sus piernas amenazaban con desistir y lo que era peor, sentía su ropa pegada a su cuerpo. Asquito.
Y a pesar todos sus dilemas anteriores ella seguía tratando de recuperarse e intentaba seguir, porque en ese momento seguía jugando contra Tenten. Ahora entendía porque era de las favoritas de Guy, y no de gratis era capitana del equipo. Esa chica era como una luchadora... o más bien una ninja. Tenía buenos reflejos, y si bien no lanzaba tan fuerte como Sakura, era bastante ágil. Sakura sentía que cada que le pegaba al balón era como si le arrojará navajas.
Y a pesar de eso, ella reconocía que era divertido.
Podría haberse rendido hace rato, pero no. Ya no era cuestión de llevar a cabo su castigo o evitar una discusión, no. Era orgullo. Era mantenerse a la par de esta chica. Y a pesar de que le iba aventajando, no se sentía humillada. Al contrario.
A lo lejos escuchaba que le animaban. Podía reconocer la voz de Ino y Naruto. Ese cabeza de chorlito, como si Sakura no lo hubiera visto desde hace buen rato sentado a lo lejos. Con esa sudadera naranja quema ojos y lentes oscuros, era difícil de no notar. Aun así, se sentía contenta al saber que le estaban apoyando.
Y cuando logró que el balón saliera del alcance de Tenten, se dio el gusto de disfrutar ese pequeño triunfo. Miró a la chica y se dio cuenta que lo que brillaba en sus ojos no era enojo o alguna emoción negativa, sino competitividad y un poquito de orgullo y admiración.
Eso le dejó un poco –mucho- anonadada. Y Tenten aprovechó y remató. Escuchó el grito de victoria de las otras integrantes del entrenamiento y todo fue muy rápido. Era rodeada por quien reconoció como Ino, y esas chicas que hasta hace rato le veían con desconfianza, ahora le hablaban animadamente. Pero su mirada seguía pegada a la de Tenten, quien ya se había acercado hasta ella. Le sonrió y levantó su mano en lo alto. Al principio no había entendido el gesto, pero luego comprendió. Chocó su palma contra la de ella, y Sakura juraba no haberse sentido así de bien en bastante tiempo.
Había llegado en el momento justo. Presenció la última parte de ese calentamiento de Sakura con la chica castaña. Sasuke sentía un extraño sentimiento de orgullo, el cual sólo creció al verla terminar el juego.
No recordaba haber visto a Sakura tan enérgica y entregada. Le veía agotada, pero contenta. No podía quitar la mirada de ella, de su rostro para ser precisos y no otra parte de su cuerpo, porque a lo lejos podía distinguir brillaban en sus ojos y su enorme sonrisa contenta. Sintió calidez al ver que ella creaba otro lazo con alguien más. Podía ver los sentimientos de Sakura; su sorpresa, regocijo y admiración.
—Ha estado genial. Debiste verla desde el principio. Espero que se una al equipo, con ella ganarán sin duda, ttebayo.
Sasuke no le respondió, pero para Naruto no fue necesario. Él podía notar el aura de Sasuke, orgulloso por la chica que quería.
Sakura estaba siendo rodeada por las chicas del equipo de vóleibol, además del entrenador y otros espectadores. Sasuke y Naruto no se movieron de su lugar. Aunque él notó como Yamanaka hablaba muy animadamente con Sakura, y a pesar de que podía ver que discutían, sabía que ambas estaban a gusto con la otra.
—Ya no será necesario que le consigas una amiga.
Para Naruto fue un comentario salido de la nada y lo confundió. Sasuke, algo exasperado, le aclaró a lo que refería. Cuando Naruto comprendió, exclamó.
—¡Tonterías! ¡Sakura quedará encantada! Apuesto a que se llevaran de maravilla.
Dicho eso, bajó corriendo de la grada para acercarse a Sakura y de paso poner en marcha su nuevo plan.
Sasuke ya no comentó nada, sólo se limitó a observar a Sakura de lejos. Miró como Naruto se tropezó con la red, llamando la atención de todos, y como luego se abalanzó hacia Sakura. Todo esto, mientras Sasuke decidía que las cosas se estaban solucionado por sí solas, y que Sakura estaba obteniendo lo que quería.
Sasuke sintió las comisuras de sus labios elevarse un poco cuando la vio conversar y sonreír con esa porrista y esa jugadora. Sakura era irritante y molesta, pero estaba seguro de que todo iba a salir bien para ella.
Sólo esperaba que no lo echara a perder.
