Goku curó a izuku, y una vez así, se retiró volando mientras lo cargaba a un lugar lejano. Divisó un lugar bonito con mucha vegetación y paró al lado de un río, recostando a izuku en un árbol, esperando a que este se despertase mientras nuestro saiyajin bebía algo de agua directamente del río.

Se sentó y pensó en todo lo que sucedió el día que estuvo en este mundo. Cuando él penso sobre las singularidades, sabía que, aunque nadie pudiese darle pelea, más de uno podrían sacarse un truco de debajo de las mangas para compensar esas debilidades. Pero nada. Fue una decepción. En este mundo los llamados héroes, así como los villanos, son realmente débiles. Tuvo ocasión de ver como un hombre flacucho se transformaba en musculoso, aumentando su poder un poco, pero no demasiado. Se enteró que este hombre era el héroe más grande de esos tiempos, cosa que lo decepcionó de inmediato.

Goku: En sus pensamientos mientras flotaba a cierta altura, bajo una multitud que se encontraban rodeando a un monstruo de lodo que tenía a un niño rubio que chillaba en demasía: Este hombre llamado All Might es el supuesto más fuerte, pero su máximo no me haría sacar ni mi 5% en estado base. Aburrido. Si esto es lo mejor que me puede ofrecer este planeta, será mejor que vaya a pedirle permiso a Zeno-sama. Este lugar no es para mi.

Seguidamente se retiró del lugar dejando desinteresadamente esa escena. Goku jamás sabrá porqué, pero nunca tuvo el impulso de ayudar a ese niño como habría hecho con cualquier otro. Estuvo paseando durante un par de horas por la manzana, viendo las calles y la arquitectura, cosa que sí le parecía curioso, teniendo en cuenta su anterior planeta natal. Después de atiborrarse de comida en un restaurante de las cercanías, procedió a dar un último paseo para bajar la comida e irse. Ya se estaba haciendo oscuro y no le apetecía dormir en el bosque. Disponía a retirarse usando su teletransportación, en una calle sin gente, contigua a un parque bastante amplio. Allí fue cuando divisó al chico.

Pensó que su estado no era nada normal, no sabía quién era quien le hizo esto al niño, pero se merecía sufrir el mismo infierno; y esto se notaba en la mirada de goku, pero dejó de lado su enfado para atender al pequeño y llevárselo de allí.

Izuku empezó a hacer ruidos, levantándose poco a poco. Tardó un minuto en enfocar su vista y recomponerse. Seguidamente vio el hombre que lo salvó. Tenía el pelo de color azabache. Sus mechones mecían a son del viento como si bailasen con este. Volvió a ver el traje que llevaba puesto. Le parecía harto extraño, de un color naranja muy llamativo y una camiseta ajustada de color azul por debajo, ligados por un cinturón del mismo color. Esto despertó sus dudas ya que no conocía a ningún héroe con ese aspecto, ni siquiera parecido. También tenía la impresión de que recordó verlo con el pelo rojo, pero dejaría sus pensamientos atrás cuando vio que el sujeto empezó a mirarle. El sujeto se dio cuenta que el niño despertó y decidió acercarse.

Goku: Hola pequeño, ¿te encuentras mejor?

Izuku: Sí, hola señor, gracias por salvarme. -Dijo con algo de desconfianza-. Puedo preguntar quién eres?

Goku: Quien soy yo no es importante ahora pequeño, lo importante es que me digas porque estabas en tan mal estado hace unas horas.

Izuku reflexionó, se dio cuenta que ya no estaba herido, solo tenía pequeñas marcas que apenas le dolían cosa que lo impresionó y lo dejó con más dudas.

Izuku: ¿Este sujeto me curó? - se dijo para sus adentros-. Yo..., un amig, conocido me lo hizo.

Goku frunce el seño: ¿un conocido?

Izuku tardó en responder. Se encontraba en una especie de trance. Su día hoy había sido especialmente malo y ahora estaba de noche, en un lugar extraño, con un sujeto extraño, que irónicamente, le transmitía seguridad. Mucho que procesar. Al final dijo: alguien a quien yo consideraba antes como un amigo y un modelo a seguir...

Goku se entristeció por la respuesta. No había que ser demasiado agraciado en las conversaciones para saber que ese niño estaba sufriendo una pérdida muy grande.

Goku: Lo siento, no hace falta que te fuerces en contárselo si no puedes. Pero, y tus padres?

Izuku bajó la mirada. Ese comentario le recordó malos momentos. Fue una desafortunada pregunta. Goku lo notó y rápidamente se disculpó.

Goku: Lo siento pequeño. (Acariando el pelo de izuku mientras este se derrumba a llorar abrazando a goku)

Izuku: ¿Porqué todo el mundo me odia? ¿De verdad no valgo nada? ¡No tengo derecho a ser feliz como todo el maldito mundo! -decía casi gritando-.

En ese momento Goku se prometió a si mismo cuidar de este pequeño. El estado en el que se encontraba el niño le causaba a Goku más rabia que tristeza. El saiyajin con una mirada algo sería pero sin dejar de emanar el calor tranquilizador que tanto placía a Izuku (como si lo hiciese a voluntad) le miro a la cara al niño y le dijo.

Goku: Izuku, ¿quieres ser mi hijo?

Izuku se sorprendió muchísimo con esa pregunta, como era de esperar. No todos los días aparece alguien del que aún no sabes ni su nombre y te propone ser su hijo. Sin embargo, debido a que el hombre le resultaba alguien confiable y agradable, y que no tenía sitio en ningún lugar de esta ciudad, una vez pensado, decidió confirmar la propuesta.

Goku sonrió ante lo dicho por el chico y lo abrazó. Después se sentó a su lado y comenzó por presentarse.

Goku: Pues yo me llamo Son Goku, y respecto a de donde vengo es algo complicado de explicar, hehehe. - mientras se rasca la cabeza -. Pero no, no soy ningún héroe como los que tu conoces de por aquí.

Izuku: ¿de por aquí? Bueno, padre...(dijo susurrando), ¿tú antes me curaste no?, ¿tiene que ver con tu quirk?

Goku: Pues no, verás... yo no tengo ningún quirk.

Izuku: ¡Eehhh! Pero entonces, ¿porqué ahora no me duele nada?

Goku: Empezare por el principio (como es de esperar), yo soy un extraterrestre para ti.

Izuku: ¡NANI!

Goku: jejeje, verás, yo soy humano, yo soy un saiyajin. Nuestra raza vivía en un planeta llamado Vegeta. Nosotros somos seres que fuimos creados y condicionados, cultural y genéticamente, para ser los guerreros más poderosos de todo el universo. Nuestra raza se dedicaba a la destrucción y posterior venta de planetas, aprovechables, al mejor postor.

Eso fue hasta que un tirano extraterrestre llamado Freezer que era de la raza de los "demonio del frio", conquistó el planeta Vegeta y todo los saiyayines fueron puestos a sus órdenes. Al tiempo, por miedo a una leyenda de entre los saiyayines, y que estos se revelaran, decidió reventar el planeta antes de que ocurriese una calamidad. De entre todos los de la raza solo sobrevivimos unos cuantos los cuales no estábamos en el planeta cuando este se destruyó.

Izuku estaba muy impresionado por lo dicho. Conquistar planetas, destruirlos. Relatos de ciencia ficción a su gusto. Pero parecía que sus relatos eran genuinos y que no mentía y se decidió a seguir escuchándole.

Estuvieron varias horas en las que Goku contó a Izuku sobre toda su historia. Varias emociones se hicieron presentes en el peli verde. Admiración, sobretodo, por como protegió a su planeta de niño y adulto hasta el último esfuerzo sin recibir ningún tipo de crédito (cosa que le gustó mucho porque en este mundo, el heroísmo era más un espectáculo). También por su increíble poder, el cual estaba ansioso por que le hiciese una demostración. Pero sobretodo sorprendido por el hecho de que su edad casi rozaba los 200, viéndose como un joven de 27 años.

Al final, el ánimo que pasó de estar por los suelos se convirtió en una una oportunidad para el pequeño izuku de realizar su sueño que tanto le negaron. Y en un futuro, con la suficiente fuerza, enfrentar a sus demonios. Casi se notaba el jolgorio de Izuku en el ambiente cuando éste preguntaba a Goku sobre sus historietas. Tanto que estuvieron toda la noche bajo el manto estrellado hablando de sus historias y sueños.

Ya amaneciendo, izuku se dio cuenta que habían estado horas hablando, tiempo que se le pasó extremadamente rápido. Le gustaba esta sensación. Goku le miró con diversión y le dijo.

Goku: Sabes izuku, ¿recuerdas que te dije que yo soy el portador de la esferas del dragón?

Izuku asintió

Goku: Bien, pues ya que considero que con lo buen niño que has salido, y todo lo que has tenido que pasar, siendo algo bastante injusto, te daré mi primer regalo como padre. Puedes pedir dos deseos. -decía, mientras proyectaba a todas las esferas flotando encima de us mano izquierda con una sonrisa.

Izuku se emocionó en demasía. Incluso dio unos pequeños botes de alegría impropios de él. Después se avergonzó un poco, se río, y se dispuso a pensar en que podría desear. Un rato estuvo cuchicheando cosas muy al estilo izuku, cosa que Goku veía con una gota de sudor, al final se decidió.

Izuku: ¡Quiero ser tu hijo de verdad, un saiyajin como tú!

Goku sintió un plácido sentimiento de amor en su pecho y con una sonrisa desbordante pidió su deseo al dragon dentro de su mente. Izuku empezó a experimentar cambios. Su pelo verde ahora solo era verde en sus recuerdos pues un negro de color obsidiana empezaba a teñir todo su cabello. También le salió la cola de Ozaru típica de los saiyajin de un color marrón oscuro. Sintió como su energía crecía. A pesar de estar agotado por todo lo acontecido sientió como un poco más de energía se generaba desde su cuerpo.

Se miró a si mismo, satisfecho, abrazó a su padre y le dijo que el segundo deseo no lo necesitaba.

Goku sonrió por esto y le dijo que le guardaría el deseo para cuando lo necesite, cosa que el asentiría.

Izuku: Padre, si no eres de este mundo, ¿que vas a hacer ahora?

Goku: Pues verás, hijo, primero iremos al planeta de Kaio-sama. Y ya que quieres ser más fuerte, será un buen entrenamiento para ti acostumbrarte a la gravedad aumentada de ese planeta. Estarás ahí un día con Kaio-sama mientras yo voy con Zeno-sama para pedirle permiso para un traslado de universo.

Izuku: ¿Cómo es Zeno-sama? .- preguntaría Izuku intrigado por saber cómo era la deidad más poderosa-.

Goku: Tiene la imagen de un niño que no corresponde a su cargo. Sin embargo, habría que ser tonto para pensar que no está hecho para eso. Además de ser un buen dios, como amigo, me parece una persona amigable y de respetar.

Izuku: Ya veo ...

Goku: ¡Nos vamos, Izuku! -dijo con una sonrisa poniéndose los dedos en la frente.

Izuku: ¡Hai!

Este agarra el brazo de su nuevo padre, y ambos desaparecen del lugar como si jamás hubiesen estado allí.