Volvamos con los dos ninjas que dejamos varios capítulos atrás. Se está haciendo de noche, aunque parece que Sol no decide por acostarse aún; el verano nos afecta a todos por igual. Apenas hay una nube en el cielo. Abunda una enorme calma por todo el ambiente. Paradójicamente, el ambiente no comparte las sensaciones de nuestros protagonistas. Naruto y Sasuke, ambos, saltando entre las ramas de los árboles dirección norte, se encuentran hablando por un rato después de haberse visto.

Naruto: Aún no me has dicho a donde estamos yendo, Sasuke

Sasuke: Estamos alejándonos de tus perseguidores. Más preciso, huyendo de ellos.

Naruto: Después de como llevábamos las cosas entre nosotros..., ¿porqué me ayudas ahora? No deja de parecerme extraño.

Sasuke pensó un momento su respuesta: siempre te ha gustado ir de héroe. No por apariencia. Yo sé que te gusta ayudar a los demás. Pero hay personas a las que no les gusta ser ayudadas. He tenido tiempo para pensar. Siempre estabas con lo mismo: te traeré de vuelta..., te ayudaré... Pues esta vez, seré yo quien te salve maldición, Naruto; por primera vez en mucho tiempo, trataré de hacer las cosas bien. -decía mientras miraba determinado a su antiguo compañero de equipo.

Cambiemos, por otro lado, a los otros dos ninjas que trataban de buscar al peli-rubio. Estos ya habían llegado al País de los Ríos y se disponían a cruzarlo. Sin embargo, un infortuïto encuentro les complicaría las cosas. Para cuando estaban llegando a la frontera que separa el País de los Ríos con el País del Viento, se encontraron desgraciadamente con un escuadrón de Raíz que había sido seleccionado para su captura. Cuando se encontraron, Kakashi y Sakura se pusieron en una posición defensiva, pensando en un plan o una estrategia que los ayude contra la superioridad numérica de sus oponentes, también cabía decir que sus oponentes no eran moco de pavo. Eran ambus entrenados y seleccionados específicamente de Raíz. Kakashi estuvo metido en ese sitio, sabía de lo que estaba hecho ese lugar. Y sentía algo de temor por lo que les podía llegar a pasar. Sin embargo, la cara de Kakashi se puso pálida cuando vio al sujeto de tez blanquecina aparecer de entre las hojas. Este era reconocido como "el sabio de las serpientes", Orochimaru, también reconocido por sus experimentos inhumanos en contra de toda ética, que hacía por la gula de conocer más y obtener más poder.

Orochimaru: Vaya vaya, Kakashi del Sharingan, que placentero haber podido encontrarte por fin.-dijo con una sonrisa perturbadora-. Un pajarito me contó que te escapaste de la aldea, no te molestaría venir conmigo ahora, ¿verdad?- preguntó igual de maquiavélico.

Kakashi sabía lo que se le venía, no tenía que ser tonto para comprenderlo, pero se mantuvo firme. Sakura por su parte estaba aterrada. Paralizada del miedo. Se sintió insegura con los ambus pero cuando vio a Orochimaru, casi inmediatamente, se le extinguieron todas las esperanzas de salir de allí impune.

Orochimaru: y la pequeña discípula de mi antigua compañera Tsunade, Sakura..., ¿cierto? Bueno, no es que me intereses especialmente pero, ya que estamos, puede que te saque algo de utilidad.- dijo relamiéndose-.

Sakura sudó frío. Jamás pensó que su vida acabaría aquí. Sakura sabía que cuando una kunoichi era capturada, su destino seguramente sería peor que el de cualquier hombre. Estuvo unos momentos lamentándose cuando oyó a su sensei gritarle.

Kakashi: ¡Sakura, Tienes que irte ahora! -Kakashi pensaba que, al no tenerla Orochimaru en el punto de mira, la dejaría escapar por no ser importante para él-.

Sin embargo, la suerte no les sonrió, y un ambu avispado que vió sus intenciones se puso detras de la chica y la noqueó de un golpe certero dejándola insconciente antes de que pudiese siquiera replicarle. Kakashi lo maldijo y trató de ir rescatar a su alumna pero de nuevo los ambus no le dejaron moverse libremente. Estuvo un rato forcejando con estos, de los cuales puedo acabar con varios con un jutsu de fuego. Recibió varias cortadas de kunais por el pecho, abdomen y los brazos, pero se hizo de imponer. Cuando Orochimaru se cansó de la resistencia del ninja Copia, intervino personalmente, dejando a Kakashi también insconsciente al cabo de una feroz batalla algo breve, mucho más malherido que Sakura. Los ambus que restaban se llevaron a los dos a la base de Orochimaru algo lejana, más cerca de la frontera del País del Fuego, pero aún dentro del País de los Ríos. Orochimaru había conseguido capturar a Kakashi y, por ende, su Sharingan tan preciado también estaría más cerca.

De vuelta con el pelo-azabache y el peli-rubio, estos llevaban un rato saltando casi a máxima velocidad hasta que Sasuke decidió decirle a Naruto que ya estaría bien que descansasen un poco. Se pararon cerca de un precipicio abierto, el cual, a sus pies, se movía tranquilamente un río. Naruto sacó varios dangos que casualmente compró en una pequeña tienda hace varios días, después de su exilio. Sasuke aceptó uno gustosamente, se sentó al lado de naruto y se dispuso a observar el horizonte.

Naruto: Me dijiste que estabas bien con tu hermano, ¡donde está?

Sasuke:Después de hablar con él me dijo que tenía que atender unos asuntos. Supongo que tendrá que ver con algún asunto irresuelto de Akatsuki. Me dijo que él me buscaría una vez terminase de acabarlos.

Naruto pasó a tumbarse mirando al cielo pensativo. Sasuke jamás hubiese pensando de ver a su amigo pensando alguna vez de esa forma. Pero era normal de entender, la soledad deja mucho tiempo para pensar. Le preguntó.

Sasuke: ¿Estás bien?

Una pregunta tan sencilla y a la vez tan difícil de responder.

Naruto: No se..., estoy hecho un lío. -se recompone-. Me gustaría vivir tranquilo alguna vez... Nací sin saber que era el calor de la familia. Cuando conseguí apaciguar mi dolor con todos mis amigos, van y me echan de la aldea. No soy bienvenido. ¿Por qué?-preguntó sumamente triste-.

Sasuke se mantuvo callado.

Me gustaría que pudiese, ahora, aunque tal vez es algo tarde -suspiró-, poder saber que estar dentro de una familia que te valore. Poder vivir sin tener que preocuparte si mañana sobrevivirás. Estos días cuando dormía a ras del suelo, me daban ganas de dormir y no volver a despertarme al día siguiente...

Sasuke algo impresionado por las palabras de quien recodaba como un optimista incurable, se acercó a él y le dio un golpe algo fuerte en la cabeza.

Naruto: ¡Ayy! ¿Y eso a que ha venido?

Sasuke: Huh...-suspira y se vuelve a sentar-. Es extraño que sea yo quien tenga que decirte esto. -Naruto atiende a lo dicho-. Yo también añoro algo así como lo que dices. Mi pobre madre fue la única que llegué a apreciar dentro de mi familia hasta que murió en la masacre. Mi hermano, bueno, conoces la historia. Pero mi padre tampoco fue uno modélico, ni siquiera uno normal. Puedo entender como te sientes, yo también he estado solo gran parte de mi vida. Pero ahora que porfin arreglé cuentas con mi hermano, he visto que no podía seguir con estaba antes. -Sasuke se levanta y mira a Naruto de nuevo-. Tengo la fuerza para cambiar mi futuro, y ahora, solo me faltan compañeros. No, amigos, de confiaza, como tú, Naruto.

Naruto no puede contenerse y va a abrazar a Sasuke mientras llora. Este se limita a acariciarlo con su rostros serio, mientras trata de consolarlo con su escaso repertorio de palabras bonitas. Estuvieron así unos minutos hasta que Naruto se recompuso y decidió continuar con su camino ya que, con la tontería, se habían tardado un poco más de lo esperado en descansar.

Hace un tiempo de que sucediese esta sentimental charla. Los ambu de Raíz ya habían llegado a la guarida de Orochimaru. Depositaron a los dos ex-ninjas de la hoja dentro de una pequeña y maltrecha cárcel. Después se fueron, pues parecían que estaban atendiendo otros asuntos, dejando el problema de estos dos para después. Los dos ninjas estaban encadenados con unas cadenas supresoras de chakra (como no), a la pared por sus dos antebrazos; uno al lado del otro. Sakura se despertó y lo primero que vio fue que estaba encadenada (pues no podía moverse bien), el lugar era algo oscuro, tenebroso, frío, y juraría que olía un poco a meado. Pero cuando se volteó la cabeza y vio a su sensei encadenado y en un estado lamentable, ató todos los cabos sueltos, y se dio cuenta de su situación.

Sakura: No puede ser...,no... -decía con voz templorosa casi al borde del llanto-. Recordó que de un momento a otro, cuando su sensei le gritó que escapase, la vista se le nubló por un golpe-. ¡Otra vez! ¡¿Porqué soy tan inútil?! - se decía a si misma casi gritando -. Soy una carga para todo lo que hago, no debería haber venido, solo he metido en problemas a sensei...- se lamentaba mientras lágrimas bajaban por sus mejillas-.

Con el griterío Kakashi pudo recobrar un poco la consciencia.

Kakashi: Sakura...- dijo débilmente-.

Sakura: Kakashi-sensei, lo siento, yo solo...- pero fue interrumpida por Kakashi-.

Kakashi: No tienes que disculparte por nada Sakura, esto nos lo buscamos cuando salimos de la aldea, ahora solo nos queda rezar. Pero no te culpes por ello.

Sakura: Pero no he hecho nada por ayudarte. ¡Al contrario, he sido una molestia para tí! -dijo aún llorando mirando al triste suelo-.

Kakashi: Yo, estoy orgulloso de haber sido tu sensei Sakura. - ella lo miró triste-. He visto como has crecido. Tu voluntad no es la misma de la que tenías hace unos años, cuando eras una mocosa. Tienes el espíritu para cambiar las cosas, y un corazón puro que sabe lo que es bueno.

Sinceramente Sakura, gracias..., por haber sido..., mi alumna... -mientras se volvía a quedar insconciente por su estado-.

Sakura: ¡Kakashi-sensei! -gritó preocupada-. Papá..., Mamá..., os hecho de menos -decía mientras seguía llorando-, Naruto, ¿donde estás? ¿Y tú, Sasuke? -se preguntaba internamente-. Os necesito...

Estuvo un rato así , desahogándose, hasta que volvió a cerrar los ojos. Estaba muy cansada de todo. Naruto y Sasuke se encontraban por empezar a proseguir con su viaje, pero para su mala suerte, el destino también tenía preparado algo para ellos.