Disclaimer: La historia es de mi pertenencia, en ella sólo utilizo sin ningún fin de lucro, a los personajes de Naruto, cuyo creador es Masashi Kishimoto. Está prohibido re-suban esta o cualquier otra de mis historias, o adaptarlas. La canción pertenece a Little Mix.
(09)
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—Entonces, es por eso que me comporté de esa manera. Pido de la manera más sincera una disculpa, y créeme que cuando digo que estoy arrepentida no es juego.
Serena, dócil y amigable. Sí. Sakura había dicho eso de la manera más conciliadora posible.
Pero no obtuvo respuesta.
Ino Yamanaka le ignoraba con perfecta habilidad. Con una mano apoyaba su mejilla, mientras con la otra tomaba su celular y pasaba su pulgar por la pantalla de manera perezosa. Sin despejar la vista de su aparato, o sin dar muestra de que había escuchado a Sakura.
Sakura sentía un nervio mover su párpado. Apretó los dientes y trató de contar hasta quince.
Que difícil era Ino. Y si ella –Sakura- era así de complicada con sus chicos, ahora entendía porque se hartaban de ella.
Vamos, vamos... recuerda porque estás haciendo esto.
La verdad ni idea del porque lo hago. Estaría mejor si dejara las cosas así.
Después de todo, la presencia de Ino siempre era irritante y exhaustiva. Siempre competitiva, siempre demasiado animada y cegadora. Era lo opuesto a Sakura. O sea, lo opuesto porque Ino era la presentación de la reina de la escuela, siempre maquillaje perfecto y ropa a la moda. Popular con los chicos y chicas. ¡Incluso tenía buenas notas!
Y Sakura, bueno, no era por echarse flores, pero Sakura era la típica niña buena y correcta, excelente alumna y con pocos amigos, podía decir que era la perfecta imagen de "la niña nerd" sin amigos que al final conquistaba a todos y era buena en todo lo que hacía pero nadie la notaba… Luego -luego el chico más popular se daría cuenta de ella y saldrían, pero entonces alguien malo, alguien que le tuviera envidia u odio haría algo para hacerla quedar mal, todos-
—¿Quieres para con esa estúpida historia que te estás creando? Exagerada —Ino habló.
¡Por fin!
Aunque sólo para insultar el plot que Sakura ya se estaba creando de su vida. Cabe aclarar que todo lo anterior sólo era la imaginación de esta chica de cabello rosa.
—Ya me hablas.
—Es menos horrible que oír tus estúpidos clichés de niña nerd.
—¡Hey!
—Y para tu información, ni eres buena en todo, ni eres perfecta, y mucho menos pasas desapercibida —eso último lo dijo mientas tomaba un mechón de su cabello y le señalaba.
Algo apenada, Sakura retiró su cabello de su alcance —Ya te dije que es natural.
—Hmp.
Sakura se mordió el labio— ¿Ya no estás molesta?
—Ya quisieras, debes compensarme.
—¡Uuughh! ¡Eres mala!
—Así me gusta ser. Al menos no finjo ser la niña buena.
Haciendo pucheros, Sakura se recargó por completo en la mesa a un lado de Ino. Le miró desde abajo.
—Lo siento —dijo bajito.
—¿Por qué?
—Por ser una perra.
Ino no comentó nada, pero su mirada expresaba que debía decir más.
—Por actuar como una loca y responder feo —Nada— Ugh… ¿Por qué no aceptas mis disculpas?
—No quiero tus disculpas.
—¿Entonces qué?
—Dijiste que no éramos amigas.
Ah, eso. Sentándose de nuevo, se movió incómoda en su silla. Trató de evitar su mirada, pero Ino sólo se cruzó de brazos.
—Perdón, pero no mentí —Ino sólo alzó una ceja, incrédula. Sakura se adelantó— ¡Es que -es que nunca había tenido una amiga! Yo no- ¡no sé cómo funciona esto entre chicas! Y como nunca me preguntaste si- si siqueríasertuamiga-, lo siento.
Eeek. La imagen ante ella era penosa, ¿dónde estaba la explosiva y agresiva pelirrosa? Ante Ino, una incómoda y afligida mota rosada le pedía disculpas. Consideró que hacer. Le miró con detenimiento. Pobre, cuán traumada debe de estar con esto.
Ino sabía lo que quiera y hacía lo que quería, incluso si esto ante le trajo problemas. Y está chica le irritaba. Le provocaba querer molestarla, le causaba gracia sus expresiones y respuestas, y era sincera, no conocía a alguien que le encarará de la forma que Sakura lo hacía. Tal vez por eso comenzó a buscarla y pasar tiempo con ella. ¡Pero vaya que era tonta! ¿Es que tenía diez años para decir "no me preguntaste si quería ser tu amiga"? se notaba que no sabía nada. Suspiró.
Sakura no sabía cómo interpretar ese silencio. Atreviéndose, creyó que no podía salir algo peor, cierto.
—Eres muy rara —le dijo, simple—. Dios, sólo espero que no se me pegue tu forma de ser —sacudió la cabeza.
¿Qué es esto? Sentía que su pecho se inflaba y algo extraño, algo como... ¿alegría? Lo que fuera, no pudo evitar sonreír.
—Entonces... ¿amigas?
—Humm... ¿Por qué no? —Ino tampoco pudo evitar responder a esa brillante y sincera sonrisa— ¡Pero la próxima vez, te juro frente de marquesina, te ignoraré para siempre!
Una menos. Queda uno.
Era extraño. Le costaba tanto trabajo pedir disculpas. Con Ino lo había hecho, ¡y había sido taaan difícil! Un martirio. Okay, no tan difícil.
Pero ahora quedaba algo incluso peor: Sasuke.
Podría ignorar el cómo se comportó con él y tratar de olvidar lo que le dijo -Sakura ya había aceptado que hizo mal, ya era un gran paso, no debían pedir milagros- pero sentía que ella tenía más culpa.
Sacudió su cabeza, tratando de desechar esas descabelladas ideas. Dios, debía de estar en su periodo, o no entendía tanta emotividad y cambios de personalidad, en serio.
Pero ahora que estaba tratando a más personas -dos es un número grande, ¿ok?- su mente empezaba a expandirse. Estaba siendo una bruja con sus chicos. Una dramática con Sasuke, más que nada.
¡Pero, Dios! ¡Ese chico era el problema!
¡Toda una vida enamorada de él...! Y era verdad, a Sakura le gustaba Sasuke desde la escuela elemental, siempre le admiró. Era tan lindo y genial. Y aunque tenía esa cara de constipado y el humor de un pescado, realmente era muy buena persona. Diligente, orgulloso, era testarudo y a veces algo presuntuoso y ególatra, pero era amable y leal… y a Sakura le movía la tierra, le provocaba mariposas salvajes en el estómago y le derretía el razonamiento.
Era una lástima que él no la viera de la misma forma.
Y desde que empezó este show donde ella se dio cuenta que, sin contar a Naruto y Sasuke, estaba más sola que el hongo, su vida cotidiana parecía derrumbarse ante el futuro incierto ¿Qué haría cuando estuviera en la universidad?
Si de verdad era una perra presuntuosa y vanidosa como últimamente la estaban describiendo, sería imposible para ella socializar más adelante, y obviamente no podría permanecer siempre con Naruto y Sasuke.
Su situación era triste.
Y no podía hacer nada para remediarla.
Bueno, eso pensaba antes. Porque ahora era diferente. No tenía ni idea de cómo Ino se había convertido en su amiga, ni cómo era que iba a pasar el rato con Temari, o como Tenten la trataba con efusividad, pero eso era un buen signo, ¿no?
Sonrió. No tenía idea, pero no parecía tan malo.
Pero regresando a su drama de momento; ¡¿qué hacer con Sasuke?!
—Podrías ir hasta él, saltarle encima y besarle, creo que eso solucionaría todo este-
—Creo que debería compensarlo.
—¿Sexo?
Era como si el cerebro de Sakura ignorara y no registrará ninguna insinuación que le hacían de ella y Sasuke. Así que, no, no escuchó. Sí, ignoró por completo lo que Ino le decía. Se levantó y tomó su mochila.
—¿A dónde vas?
—Iré a comprar algo de fruta.
Confundida, Ino preguntó —¿Irás a visitar a un enfermo?
Tal vez Sakura iba a resolver este pequeño problema, pero estaba segura que su dilema llamado Sasuke Uchiha no iba a terminar.
Sasuke había estado sacando libros de su casillero. Era terminó de clases y debía tomar el material para sus deberes. Luego encontró algo: una bolsa de papel.
Extrañando y suspicaz lo tomó con cuidado.
Si era otra broma de Naruto, le diría-
—Perdón.
Abrió mucho los ojos, pasmado al escuchar la suave disculpa de una inconfundible voz cerca de él. A su lado, se mostraba una avergonzada Sakura.
Sasuke la miró por bastante tiempo. Observando el sonrojo de ella y la insistencia de no hacer contacto visual. A pesar de estar muy firme de pie, podía ver la tensión y nerviosismo en su cuerpo. Se mordía el labio.
Sasuke no dijo nada, sólo le observó, impasible por fuera pero con tantos sentires enfrascados.
...
A pesar de que Sakura gustaba de Sasuke, había aprendido a dejar de lado sus sentimientos, pues sabía no serían correspondidos. Aun así, estar sola con él nunca era sencillo.
Ahora que estaba frente a él, arrepentida y culpable, era incluso peor. Estaba preparada para algún comentario hiriente o que él le ignorará. Y aunque ella se decía esto y se preparaba para lo peor, sabía que aun así iba a doler. Porque Sasuke era una persona muy importante para ella.
—Lamento tanto lo que te dije ayer —volvió a decir— Estaba… estaba de verdad molesta. Y tenías razón, era un simple juego y una victoria vacía. Me comporté como una mala perdedora y me desquité con las personas que quiero.
No obtenía respuesta.
—Y entiendo perfectamente que me odies, Dios yo también lo haría, estas semanas me he comportado como la peor, ¿cierto? Y yo entiendo que me odies, no te culpo. Yo ni siquiera querría volver a verme.
No lo hacía a posta, pero vaya que mostraba vulnerabilidad y lástima. No era plan para que él sintiera pena por ella, pero de verdad que se sentía mal.
No dijo más. Sólo se mordió el labio y esperó a la reacción de Sasuke.
Le asustaba tanto.
...
Un gran suspiró. Sakura le miró, Sasuke se veía cansado y algo aliviado.
—Eres la mayor molestia en mi vida, ¿sabes eso? —le dijo, consternado y cansado, pero había algo en su tono. Una chispa de suavidad y ternura. No era una sonrisa por completo, pero dentro de Sakura su corazón se agrandó. Se acercó más y le rodeó con sus brazos.
Como era habitual en ella, el abrazo era efusivo. Sasuke no siempre era alguien físicamente demostrativo, sólo con sus personas importantes. Con Naruto se golpeaba, con Sakura… con ella solía compartir abrazos y ligeros roces.
No era un secreto que los de ella eran sus muestras de afecto favoritas.
—Lo siento —dijo ella, su cara en su pecho, apenas si pudo escucharla.
—Deja de disculparte —Sasuke quería rodear sus hombros con sus brazos, pero se conformó con colocar una mano en su cabeza.
Sakura levantó la cara, y por fin le miró a los ojos.
La inseguridad y aflicción no abandonaron sus ojos del todo, pero también había ternura y agradecimiento. A Sasuke se le aceleró el pulso cuando ella dijo,
—Te compensaré —fue suave, pausada y no fue culpa de él el haber inclinado su rostro hasta el de ella —Espero que te guste…
Y poco le importó a Sasuke que aún siguieran en los casilleros, con compañeros pasando a su lado o mirándoles.
Un beso era una buena compensación, ¿cierto?
Sentía su cara arder de vergüenza.
Cuando llegó a su carro, sólo reclinó su cabeza en el respaldo del asiento, cerró los ojos y dejó salir un suspiro lleno de frustración.
Recordó lo que hace minutos ocurrió.
Sakura, vulnerable y tentadora. Sakura, dramática y bipolar... Sakura; irritante e ingenua.
¡¿Que parte de "te voy a compensar" no era claro cuando él acercó su rostro al de ella?!
Con sus manos en el volante, apretó con fuerza.
Qué penoso.
Qué chica tan ciega e irritante.
¿Por qué Sakura parecía perder el sentido común cuando se trataba de Sasuke demostrando el afecto que le tenía a ella?
Por qué, ¿Por qué no era claro que él iba a besarla? Parecía un reflejo de ella, evitando e ignorando, olímpicamente sus sutiles mensajes. A decir verdad, ya no era tan sutiles, ¡pero ni así!
No se besaron. Y Sasuke no podía creer cuanta molestia esa chica le causaba.
Se sentía muy exhausto. Mentalmente cansado.
Abrió sus ojos, aún reclinado en el asiento, miró de lado. Ahí, en ese mismo carro, la bolsa de papel llena de tomates era su compensación por parte de Sakura que le había dado momento antes.
Miró su pulcra y bonita letra explayada en una parte del papel. En letra cursiva y tinta rosa, estaba escrito su nombre, un dibujo de un gato y al final "con amor, Sakura".
Sin quitar la mirada de ese peculiar reglado, Sasuke no pudo evitar sonreír un poco.
Está chica iba a terminar con él.
—No creo que esto sea buena idea.
Pocas veces Sakura se mostraba insegura. Lo cierto es que sí lo era, pero no quería que los demás vieran esa verdad. Y aunque tratara de ocultarlo, para Ino era demasiado obvio, tan visible como su frente.
—¡Cierra la boca y pruébate este!
Resignada, tomó lo que su amiga le daba -oh, Dios, estaba haciendo grititos internos al pensar en que al fin tenía una amiga- y se encaminó al probador.
A pesar de estar incómoda con esas prendas que debía probarse, además de no estar convencida, hacía de lado esa situación y se alegraba de que por fin, por fin, estaba teniendo una salida al centro comercial como se debía. Sin reclamos por tardase, sin bostezos o ruidos masculinos extraños. No tenía que aguantar las quejas de Naruto o el desinterés de Sasuke. ¡Al fin tenía una amiga para ir de compras!
¡Yaaay~! Gritó internamente, con entusiasmo.
—¿Por qué gritas? —dijo Ino. Okay, tal vez no fue tan internamente como había supuesto —¿No te ha quedado?
—Oh, no, está bien —se apresuró y trató de probarse ese traje de baño. Se miró en el espejo— Ay, Dios.
—Déjame verlo.
—No, no. Creo que mejor probaré otro.
—Deja de ser una exagerada —Ino abrió la puerta del probador. Le miró.
Sakura se sentía insegura ante sus ojos. A decir verdad, nadie la había visto con tan poca ropa. Y normalmente no era tan insegura de su cuerpo, pero Ino era la representación de una muñeca perfecta. Busto grande, bonitas piernas, cabello sedoso. Siempre vestida a la moda, siempre con el maquillaje perfecto. Nunca tenía una uña rota o despintada. Siempre llevaba labial en su boca y sus ojos perfectamente maquillados. A su lado, Sakura se sentía un chilaquil. Ya saben, el meme del perrito.
—Debes dejar de ver tantos memes, dices estupideces de repente.
—Perdón —no realmente.
Ino seguía mirándola con aire crítico. Sakura quería taparse el pecho con los brazos, ¡pero no! No se iba a doblegar. ¡Vamos Sakura, intenta parecer segura de ti misma!
—Tienes razón. Deberías probarte otro. Este no va con tu personalidad.
—¿Desde cuándo los trajes de baño tiene que ver con la personalidad?
Ino le miró como si eso hubiera dicho lo más estúpido— Tiene estampado de corazones, el escote es muy pronunciado y una falda. Además es color café. No te va.
Ino salió y cuando regresó traía más trajes de baño con ella. Sin siquiera probarlos, Sakura fue descartando aquellos con escote muy grande, o que le cubrían poco el trasero, o aquellos colores que no iban con ella.
—Eres muy difícil de convencer, ¿lo sabes? Seguro es por eso que tú y Sasuke no-
—¡Este me gusta!
Ino le miró, y sonriendo le dio la razón.
Si Sasuke detestaba los centros comerciales, podía decir que no tanto como odiaba la playa.
Demasiado sol -su piel era un poco delicada, ¿bien? Hacía demasiado calor. Demasiadas personas -era como si tuviera un imán y el número de chicas que le molestaba aumentaba-, el agua era tan fría que le calaba en los huesos. Era agotador estar ahí.
¿Por qué estaba ahí?
—Porque tú y Sakura-chan se reconciliaron otra vez, luego de su drama otra vez y como no querías hacerla molestar otra vez accediste.
Ignora a Naruto, ignóralo.
—Y como ella nos invitó, no podías decir que no. Además, sé que quieres espantar a quien se le acerque.
—…
No era verdad si no lo confirmaba.
Pero, y no tenía nada que ver con lo que acababa de decir Naruto, ¿Dónde estaba Sakura? Se supone que cuando invitas a alguien a un lugar lo más adecuado es que estés en dicho sitio, ¿no? Sasuke estaba esperando que ella llegara, junto con Naruto y la chica de permanentes mejillas rojas.
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Se estaba cansado de esperar, de verdad, sí ella no llegaba él se iría y no le importaría sí le dejaba con Naruto, Sakura sabía cuánto le molesta la impuntualidad.
Cruzado de brazos bajo la sombra de la tienda de convencía que estaba a la entrada de la playa, Sasuke de verdad que se estaba irritando.
Por diferentes razones.
Uno, Sakura no llegaba.
Dos, Naruto le daba pena ajena;
—Entonces, nadamos y nadamos hasta estar en lo más profundo, pero el agua nos movía demasiado, y cuando me di cuenta, mi ropa ya no estaba, ttebayo! Entonces Sai… —Le contaba una historia vergonzosa a la chica que había invitado.
Tres, había demasiadas personas molestas;
—¡Oi! Llegaron a tiempo.
—¿Dónde está Sakura?
—Sasuke, no planeas usar una playera todo el día ¿cierto? Vamos, quítatela ya…
Los irritantes y raros hermanos de la arena llegaron. Aun no entendía porque seguía llamándoles así, ya no tenían doce años. Pero bueno, las costumbres son difíciles de borrarse. Sasuke creía firmemente que los tres eran todo un caso. En especial los hermanos mayores. Ambos en diferentes aspectos, como Temari ahora, acercándose demasiado a él. Sasuke le ignoró.
—¡Hey, Temari! Te advierto que si planeas coquetearle a Sasuke tú n-
Casi, casi se sobresaltó al escuchar a Sakura. ¿En qué momento llegó? Miró sobre su hombro y observó el auto de Yamanaka estacionado. La rubia seguía dentro, pero Sakura ya estaba a un lado de él. Como si hubiera bajado a toda velocidad al ver a Temari ahí. Sasuke no pudo evitarlo, pero sonrió de lado.
—¡Sakura-chan! —Naruto le abrazó muy fuerte y efusivamente— ¡Tengo años que no te veo!
—Nos vimos ayer.
—Y fueron las peores veinticuatro horas, ttebayo.
Sakura rio. Y mientras Naruto decía cualquier cosa, Sasuke les escuchaba y observaba muy atentamente. Luego, Sakura le miró, aun con una sonrisa en la cara. Estos eran los buenos momentos.
Los buenos, normales y nada dramáticos momentos que había extrañado.
Sakura miró con curiosidad a la chica tímida que veía la escena. Ladeando un poco la cabeza, Sakura parecía estar preguntándose quien era. Sasuke y Naruto siguieron su mirada. Naruto se soltó de Sakura y tomó de la mano a la chica, quien de inmediato se puso roja.
—¿Quién es ella?
—Oh, deja las presento. ¡Esta es Hinata!
Sakura le saludó, y Hinata respondió un muy suave y tímido hola.
Sakura miró de nuevo a Sasuke, aun sonriendo y le dijo,
—¿Es ella tu nueva amiga, Naruto?
¿Por qué sus ojos verdes brillaban así? Sasuke se preguntaba, ¿Por qué la luz del sol parecía darle un brillo mágico? Por qué-
—¡No! ¡Estoy saliendo con Hinata!
—…
La sonrisa quedó congelada. Sasuke vio como lentamente aquel brillo de felicidad en esos ojos verdes iba desapareciendo conforme iba asimilando lo que Naruto le acababa de decir.
—¿…eh?
Miró de nuevo a Naruto y su acompañante. Luego rio.
—Que gracioso —Sasuke no escuchaba diversión en su voz. La chica se aclaró la garganta y tratando de sonreír otra vez, volvió a preguntar—. Basta de bromas, Naruto, qu-
—Sakura.
Sasuke lo sentía, lo presentía. Lo veía. Colocó una mano en su hombro y ella le miró a los ojos. Le estaba preguntando con la mirada, incrédula, le pedía por respuestas. Sasuke no dijo nada, ladeó un poco la cabeza, en señal de reconocimiento, pero todo fue a través de sus ojos. Observó cómo sus ojos verdes contemplaban y asimilaban lo que estaba sucediendo. Vio pánico, molestia y confusión. Apretó más sus hombros.
—¿Qué se supone que hacen?
—¿Están a punto de besarse?
—Creí que no salían.
—Neh, ellos son así de raros, siempre se comen con la mirada.
Molestos por los comentarios de los presentes, Sasuke y Sakura rompieron el contacto visual. Sasuke veía a Sakura tensa. Luego,
—¡Es un placer, Hinata-chan! —la escuchaba, como ella fingía dulzura. Que drama se venía. —Seguro nos llevaremos bien.
Sasuke suspiró, largo y cansado. Pasó su mano por su cabello. Apenas estaba pasando esto y ya se sentía fatigado. Sabía que a Sakura no le iba a caer bien la noticia. Y lo comprobaba ahora, con el aura molesta que ella desprendía.
—¡Oye, frente de marquesina! ¡Ayúdame a bajar esto!
—¡Ahí voy! —le gritó de vuelta, pero sin quitar la mirada de Naruto y su novia. Aun sonría de manera forzada.
Sasuke negó con su cabeza. Aún tenía sus manos en sus hombros, así que solo le empujó hacia adelante, y caminaron hasta donde una enojada Ino les esperaba.
Adiós paz y tranquilidad.
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Este es de mis capítulos favoritos por la escena del los tomates. Incluso luego de tres años, he re-leído y me he reído de nuevo. Pobre Sasuke.
