Disclaimer: La historia es de mi pertenencia, en ella sólo utilizo sin ningún fin de lucro, a los personajes de Naruto, cuyo creador es Masashi Kishimoto. Está prohibido re-suban esta o cualquier otra de mis historias, o adaptarlas. La canción pertenece a Little Mix.


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En su defensa, su mirada no duró más de un segundo -un segundo eterno el cual Sakura nunca dejaría de reprocharle. Además, no fue a propósito. Sí, Sasuke sentía sus orejas calientes al siquiera pensar en esa chica de ese modo. ¡Y no lo hacía! No realmente. No era un pervertido que le gustara ver con descaro a las chicas.

Pero también se le quedó viendo a esas rubias escandalosas amigas de ella.

¿Y era su culpa? Esas chicas casi van y se le restriegan, además, sus trajes de baño no eran exactamente lo más discreto, y sobre todo le avergonzaba su breve vista hacia Hinata, ¿bien? Pero era como cuando descubres que la hermanita de tu mejor amigo de un momento a otro le creció el pecho. Era algo que no se esperaba, ¡vamos era algo que ni siquiera había pensado! Todo fue cosa de Sakura.

Ella siempre tenía la culpa.

Y si servía de algo, Sakura era la única chica a la que no podía -y no quería- quitarle la vista. Y mucho menos en traje de baño.

Eso no sonaba mejor. Pero, al diablo.

Sasuke sólo iba a maldecir -o bendecir- a quien haya creado ese traje de baño. Con anterioridad se quejaba del porque ella usaba dos piezas y claro, aún era escandaloso que alguien más la viera así... Pero, oh, Dios si la vista no iba a ser todo lo que su mente pensara por las noches.

Tal vez no estaba usando un escote como el de la hermana de Gaara o un diminuto traje de baño como el de Ino. No llevaba volantes o estampado. Sólo era rojo, simple y con delgados tirantes.

Dejaba a la vista su abdomen, su espalda, su hombros. Podía ver su escote; la línea de sus pechos, podía ver sus muslos o... incluso podía ver parte de su... ejem... si, partes traseras.

Veía como el sol coloreaba de rosa sus hombros, su pecho... Tal vez le vuelva a dar una mano con la crema para el sol...

¿Lo que siempre le había atraído a él? Su sonrisa. Sus ojos. Y ahora su cuerpo. Bueno, a este punto, ya no le importaba lo que pensaran. (Y antes, de hecho)

Era sólo que cuando se trataba de esta chica, Sasuke se desconcertaba. Hacía el ridículo, pedía disculpas, la miraba todo embobado, quería sujetarla en sus brazos, sacudirla hasta que reaccionara o besarla hasta que ella se diera cuenta que le gustaba.

Demasiado.

Tenía un límite. Y hoy había llegado.

(Inserte gritos de fangirls)


¡A la mierda todo!

Estaba molesta. Enfurruñada. Ofendida. Lastimada. ¡Ultrajada!

¿Por qué Dios? ¿Por qué? ¡¿Porque las haces con pechos más grandes y a mí no?!

Era una burla. Le escupían en la cara. ¿Qué clase de situación era esa?

Soltó un pesaroso suspiro. Estaba cerca de la orilla, las olas llegaban de vez en cuando hacia ella, frías como el corazón de Sasuke. Con su dedo dibujaba garabatos en la arena, con el ceño fruncido y los labios con un puchero. Poco le importaba que el sol le quemara como la buena vibra de Naruto.

¡Ya no importaba nada!

—¡Aaaagh! —gimoteaba. Casi le salían lágrimas. Simplemente las cosas se fueron al caño. ¿Y por qué? Por quién, dirás, querida consciencia, ¡por quien! Por esa chica llorona de grandes pechos —¡Maaaagh!

Sí, su inteligente plan se fue al escusado junto con su ya de por sí baja autoestima. Inconscientemente tocó sus pechos.

No son tan pequeños. No, no... ¿Pero a un lado de ella? A un lado de Temari y su salvaje bikini negro -que en serio, ¿era legal usar eso en lugares públicos?-, a un lado de InoBarbieMalibú... Sakura se sentía como un sapito.

Un sapito feo.

Volvió a mirar su pecho.

Tal vez no fue buena idea comprar esto, se dijo a sí misma. Era bonito, le gustó en cuanto lo vio y también, le había gustado comprarlo junto con Ino. Creyó que... bien, creyó que Sasuke le miraría. ¡Qué tal vez este traje de baño le daría el valor, la fuerza y el coraje para...! bien, no había pensado para qué, pero estaba segura tenía que ver con Sasuke, escenas poco decentes en la arena, fuegos artificiales y dulces y eternos "primera vez".

Pero no había contado con la intrusión de esa "chica de eternos sonrojos y balbuceos" para quitarle a Naruto.

Y no, no le gustaba Naruto. Ewk, era como su hermano, ¿okay? Pero...

Pero era una de sus personas importantes.

Apenas sí había hecho una amiga, no esperaba que alguien quisiera quitarle el que ya tenía. Y menos a Naruto. Dulce, leal Naruto…

—¡Hey! ¡Sakura-chan! ¡Vamos a jugar, ttebayo!

… Ruidoso, y torpe…

—¡Cuidado!

Lo sintió antes de comprenderlo, el horrible frío que se pega a tu piel y te duele los huesos. La húmeda, incómoda y humillante agua en tu ropa -o falta de ella.

... ¡Cabeza de chorlito y payaso!

Le había tirado una cubeta de agua. ¡¿De dónde carajos sacó una cubeta?! ¿Qué era eso en su cabello? ¿Arena? ¡Pero qué mierda!

—¡Ugh! ¡Naruto! —de un momento a otro ella ya estaba de pie corriendo tras su tonto amigo. Era como ver a un troll tras una pobre cabra.

Y todos los presentes, divertidos, aterrados o aburridos, pensaban lo mismo.

Cuando Sakura por fin pudo darle su merecido a Naruto, regresó a su miseria: a la orilla de la playa. Se sentó, más enojada y húmeda que al principio. Aunque no pasó mucho tiempo hasta que alguien más se sentó a su lado.

Sakura seguía algo dolida de la reacción de Sasuke hace rato, y no esperaba que viniera a verla. Pero no era Sasuke, y sí, admitía que su corazón se decepcionó poquito. Su acompañante era silencioso. Siempre lo fue, pero desde hace un tiempo que no era incómodo.

—Te vas a quemar —le dijo, como si ella no sintiera ya el ardor en sus hombros.

—Me paceré que estás molesta.

—Lo estoy. Naruto es un desconsiderado idiota.

—Estamos en la playa, mojarse es parte del punto, ¿no?

—Sí, pero eso es justo cuando estaba concentrada ¿sí? —odiando a su novia— y de pronto llega y me moja con el agua más fría. Además, estoy segura tenía lodo.

—Creo que Naruto lo hizo con la intención de animarte. Antes de eso parecías triste.

Ella no dijo nada, sólo siguió concentrada en sus manos. Tal vez, si construía el más grande y genial castillo de arena, podría quedarse ahí y olvidar a todos estos perdedores.

—Entonces, ¿sí estás triste?

Sakura lo consideró. Miró a Gaara. ¿Qué quería saber? ¿Realmente este era un hombro para llorar? Por un momento se sintió culpable, este chico ahora era alguien amable. Antes, en la escuela elemental sufrió por ciertos problemas de personalidad, Sakura suponía, pero ya no era así. Para ella y Sasuke había sido difícil, aceptar qué tal cambio era posible, pero de nuevo, Naruto era tan... él, la única persona capaz de ver el lado bueno de alguien, siempre. Siempre con una sonrisa o los brazos abiertos. Siempre dando una segunda oportunidad.

Seguro era por eso que Sakura tenía miedo de perderle. Naruto era una gran persona. Y que este le haya dejado a Sakura -tal cual es- estar en su vida y permitirle ser su mejor amiga, era demasiado valioso. Él lo era.

Por eso no le gustaba Hinata. Porque Sakura sabía que toda su atención, amor, serían de esa chica. Y Naruto nunca le había presentado a alguien antes, no de manera amorosa. No sabía cómo reaccionar ahora, que parecía ser serio.

¿Debía temer el perderle? Dime, Gaara no la juzgaría, ¿cierto?

—Alguna vez haz sentido que... ¿alguna vez has tenido miedo a perder a alguien? —le miró atenta, en busca de algún cambio en su sereno rostro.

—¿Qué tipo de persona?

—Un amigo. Muy especial. Tener miedo de que alguien más llegue y te remplace...

Él miró hacia el agua. Contemplando la pregunta. Inconscientemente, ella se acercó más a él para identificar cualquier señal de respuesta. —¿Esto es por lo que sucedió hace rato?

—¿Te diste cuenta?

Sonrío bajito. —Fue difícil no hacerlo.

O sea que todos los presentes se dieron cuenta. Qué vergüenza.

—Creo que el problema reside en que no eres sincera. Deberías hablar con esta persona acerca de cómo te sientes.

Sakura se mordió el labio. Ser sincera y mostrarse vulnerable no era algo que le apetecería. Jugó con sus manos, nerviosa.

—Creo que él puede odiarme si le digo lo que quería hacer —confesó.

—Debes darle más crédito, Sasuke no te juzgará.

Tch, él es quien más me juzga. Siempre señalándome lo mal que estoy, cuestionando y estropeando mis posibles soluciones a todo este caos. —Fue su mirada, aquella llena de cosas fusión —¿Qué?

—¿Sasuke no está de acuerdo con tus sentimientos?

—Cree que soy una ridícula exagerada.

Vaya, Gaara parecía confundido— ¿De verdad?

—Sí, siempre me acusa de ser una dramática narcisista. Quiero decir, sí, supongo que a veces lo podría justificar, pero no es para que desprecie mis sentimientos así, además, últimamente está tan extraño, es to-

Cuando la mano de Gaara se posó en su hombro, Sakura sintió un escalofrío. No era el mismo sentimiento que cuando Sasuke la tocaba, pero esto sólo le calló. Fue un sentimiento extraño, la cercanía de alguien más. Un poco confundida y alarmada, miró a su acompañante.

—Sasuke es un idiota si no acepta a alguien como tú.

¿Ah?


¡¿Ah?!

Pocas cosas en la vida le podían alterar y perder su buen juicio. Naruto y sus boberías. Sakura y sus dramas. Una calificación menor a la que debía. Sakura deprimida. Que su padre se negara a comprarle un auto. Sakura en traje de baño. Que su hermano le echará en cara que él sí era sexualmente correcto, Sakura coqueteando con alguien más -eso no pasaba muy seguido, pues gracias al cielo la chica tenía el carácter para que pocos quisiera estar junto a ella más de diez minutos… O normalmente así era.

Decir que no le importaba era mentira.

Decir que no quería ir y empujar a Gaara también lo era.

Odiaba la playa. Pero sobre todo, odiaba a la molesta de Sakura.

¿Plan a tomar?

P: posesividad. Al carajo con lo que los demás vieran o creyeran. Sasuke se levantó de su lugar y caminó hacia ellos.


¡¿Ah?!

Había tantos errores en esto. Esa mano sobre su hombro y la seriedad del chico. ¿Era interés? No, sabía que no, pero la más grande inconsistencia era— ¿Qué tiene esto que ver con Sasuke?

—De tus sentimientos y que él hace de lado, lo acabas de decir.

—¿Qué? ¡No! —¿De dónde sacó eso? Repasó mentalmente toda la conversación— ¡Sasuke no era-uh! Yo he estado hablando de Naruto todo el tiempo.

—¿Te gusta Naruto? pensé que estabas enamorada de sas-

—¡No! —Dios, ¿Por qué era tan complicado?— No me gusta Naruto, ¿okay? Sí estaba algo recelosa de su novia, pero no porque me guste, sólo no quiero que me quite la atención de mi amigo, ¿bien?

Realización llegó a él. Dios. Sólo ella estaba sonrojada.

—Ahora tiene sentido. Me parecía extraño que Sasuke no correspondiera tus sentimie...

Alto, alto- alto. Bloqueo mental.

—Preferiría no hablar de eso.

—¿De sus sentimientos mutuos?

Eeekkk. Llevó sus manos a sus oídos, no iba a discutir esto.

—Entonces... ¿Naruto?

Ella asintió. —No me agrada Hinata.

—¿La has tratado?

—No, pero es obvio que es el tipo de chica que no me va a agradar.

—¿Qué tipo de chica?

—Ya sabes, esas que no rompen un plato, la damisela en peligro, siempre sonrojándose y balbuceando, toda sumisa y sin personalidad. No es el tipo de chica para Naruto.

Además, quisiera decir que el rubio sólo salía con ella por su enorme pecho. Pero la sorpresa que él tuvo al verla le contradecía. ¡Uughh! ¡Tal vez si le gusta de verdad! Si era así, no podría hacer mucho...

O tal vez...

Parándose de un brinco, asustó a Gaara y golpeó su cabeza con algo.

Alguien, de hecho.


Vaya manera de romper la genealidad de él. Sasuke iba con la intensión de mostrarse posesivo, así se gana a las chicas, ¿no? Al menos en las novelas. Pero justo cuando había llegado e iba hablar, Sakura le dio tremendo golpe en la barbilla. No iba a decir que le dolió. Pero sí.

—¡Oh! Lo sien-¡Sasuke! —pronto, ella estaba cerca de él, examinado su herida— ¡Lo siento!

—Estoy bien.

—¿Seguro? —ojos brillantes, pelo rosa, piel brillante, escote…- hey, estaba teniendo muy buena vista.

—No fue nada.

Sakura no lucía muy convencida, pero lo dejó ser. —¿Has visto a Tenten? ¿Ino? —Sasuke se encogió en hombros, no muy seguro de que contestar primero—Hum, iré a buscarlas, seguro…

—Espera.

Tomó su muñeca. ¿Qué le iba a decir? Su plan de acción a tomar, ese donde le iba a mostrar que no le gustaba que alguien estaba con ella, también se arruinó.

Sakura siempre arruinaba sus planes. Pero lo decidió, y hoy sería el día.

—¿Sí?

Tomó su mano, entrelazó sus dedos y sujetó con fuerza. ¿Era el sol que le provocaba esa imagen de ella sonrojada? Estaba sonriendo, eso lo veía.

—Iré contigo.


Claro que seguía algo dolida porque Sasuke hubiera visto el pecho de Hinata, cuando claramente ella le pido que no lo hiciera, ¿pero ahora? Con él sujetando su mano, caminado por la playa, el sol provocándole ilusiones y una brillo de ensueño... al diablo Hinata.

Por ahora.

¡Pues ella no sería Sakura Haruno si se rindiera tan fácil!

Así, con Sasuke tomando su mano, llegó hasta donde el equipo de vóleibol estaba —¡Tenten!

—¡Hey! ¿Lista para el mayor reto?

—¡Oh, claro! Claro que sí... —esa sonrisita traviesa de nuevo— ¿sabes? Estuve pensando en…

Y esas eran las palabras más temidas por Sasuke.

...

Culparía a Sakura un millón de veces, ya que a él nadie lo obligaba a hacer nada que no quisiera, pero cuando Sakura le pidió, con ojos verdes y brillantes, abrazando su brazo, sintió el calor de su cuerpo, su traje de baño mojado contra su piel… ¿ya mencionó sus ojos?

Sí, aceptó sin mucho rechistar.

Principalmente porque no le pareció mala idea. Un partido amistoso de vóleibol con todos. Era algo emocionante, enfrentarse a Gaara, o a Naruto. Hacer equipo con Sakura, enfrentarse a Temari y ver a Sakura reír y esforzarse.

¿Verdad que era buena idea?

Pero no la intención tras esto. Pues Sakura no hacía nada sin motivos, la conocía muy bien: ambiciosa y terca. Además de algo rencorosa. Debió saber lo que tramaba desde el principio. Pero se dejó engañar por un lobo vestido de cordero. Esa chica le quemaba las neuronas. Debía de parar este juego de ella, pero…

—¡Sasuke! ¡Es tuyo!

Volviendo en sí, interceptó el balón, golpeándolo en dirección a una de las chicas frente a él. Sonrió con triunfo al ver que el balón no fue atrapado. Sakura saltó a su espalda y fue en automático que sus brazos sujetaran sus piernas. Ella daba grititos de victoria y enormes sonrisas.

A esto se refería Sasuke con ser débil ante ella.

—¡Eso es trampa, frente de marquesina!

—¡Oh, es sólo que no lanzas con fuerza porque temes romperte una uña! —le mostró la lengua, juguetona. Sasuke, con su rostro de lado, la observaba, fascinado.

¿Cómo habían llegado a este punto? Sakura más alegre que antes, socializando con otras chicas, de excursión a la playa con más personas. Hacía mucho tiempo que sabía que Sakura era la única que podía lograr que Sasuke hiciera hasta lo impensable. Ella era su punto débil y en ese momento lo confirmaba.

—¡No es justo! ¡Su equipo está repleto de monstruos, ttebayo!

Y es que Sakura se propuso como capitana y Tenten le dejó, ella era muy accesible. Mientras que Ino quiso competir con ella. Sakura de inmediato había tomado el brazo de Sasuke, él sería su fiel escudero. Mientras que Ino se quedaba con Temari y Naruto, Sakura escogió a Tenten. Unas cuantas chicas más del equipo se integraron. Incluso Hinata estaba en el equipo de Ino. Y aunque de principio no había notado algo extraño, fue hasta que la cara de Hinata estaba en la arena que por fin entendió el plan de Sakura.

Cuando el balón chocó con Hinata otra vez, Sasuke miró a Sakura. ¿En serio? ¿Aun con esto? Ella sólo sonrió con petulancia. —¡Oh! ¡Lo siento! ¿Estás bien, Hinata-chan?

—Ss-í —trató de sacudirse la arena.

Sakura seguía con su tonto desagrado. Niña rencorosa. Pero el lado bueno era que Sakura no estaba totalmente enfocada en hacer sufrir a la pobre novia de Naruto. Y era un alivio que la misma se hubiera tapado un poco, aun con esa sudadera que usaba antes, podía disuadir a cualquiera que le viera su pecho.

Y Sasuke podía agradecer que Sakura hiciera lo mismo. Tal vez su delgada camisa de botones no era tan cubierta como un jersey, pero Sasuke agradecía que al menos fuera de utilidad y evitara que él viera sus pechos cuando... pues, cuando saltaba o corría por la arena. No podía decir lo mismo de las demás chicas, pero de nuevo, Sasuke no le daba importancia a las demás.

Sakura estaba concentrada en jugar, en ganar al equipo de Naruto, en golpear el balón y recibir pases. Era consciente de los demás cuando celebraba algún punto, y Sasuke era el objeto de dichos afectos, abrazándolo, chocando las palmas o sólo sonriéndole.

Hey, ya no estaba odiando tanto la playa.

Y fue tan rápido que no se dio cuenta cuando el tiempo pasó y estaba más cansado que antes. Claro, la posición del sol se movió, la temperatura del agua también. Sus propios cuerpos exigían un descanso y comida. Luego de que todos los presentes acordaban buscar algo de comer, hubo momentos de calma, casi a gusto de la situación. No faltaban los típicos escándalos de Naruto o Sakura. Sakura o Ino. De las chicas del equipo de Tenten… todo era incluso agradable. Pero, por favor, rogaba Sasuke, que no se repitiera el volver a salir con demasiadas personas escandalosas.

Además toda su atención estaba en Sakura. En cada movimiento o sonrisa que ella daba, incluso en los berrinches y malas miradas a Hinata. Y a pesar de que había este problema, parecía estar de lado de momento. Sasuke debía de hacer algo para que Sakura entendiera, o tal vez Naruto era quien debía. Sólo esperaba que Sakura dejara ese drama de lado.

Lo último que hicieron fue nadar. Bueno, Sasuke, porque los demás ya habían entrado varias veces al agua, y es que era desagradable entrar, mojarte, salir, estar húmedo, volver a entrar y todo ese repetitivo proceso. De hecho, fuera por él no habría entrado al agua en ningún momento, pero fue Sakura quien lo convenció.

Y no, Sasuke podría ser algo lento en cuanto a declarar sus sentimientos, pero nunca dejaría pasar la oportunidad de estar con ella en el agua. Y no iba a aceptar eso frente a nadie, pero esa era la oportunidad que necesitaba.

Era momento de un plan, ¿cierto?

Pero no había uno. Al diablo, ¿Cuántas veces sus planes ese día se había estropeado? Demasiado. Lo que haría -y que debió de hacer hace mucho era eso: besarla.

Simple.

...

No tan simple.

Estaban dentro del agua, seguro ni siquiera pasaban de las cinco de la tarde, el sol no se ponía y el agua cada vez más helada. No estaban solos, a lo lejos podía escuchar a Naruto con Hinata y Gaara, aun podía ver a Ino platicando con Kankuro, a Tenten y Temari en sus propios asuntos. El agua le llegaba a la cintura y Sakura temblaba un poco a su lado. No dejaba de parlotear de cosas sin sentido, de cómo hubiera sido un mejor idea entrar al agua antes. Se acercaba a él, sus manos alrededor de su cuerpo, su cara cerca de su pecho.

—¡Dios, tengo mucho frío!

Y Sasuke debió besarla ahí. Cuando su cara se levantó y sus ojos se conectaron. Cuando él sentía que el tiempo se detenía y el calor volvía. Los demás no estaban, ni siquiera notaba el agua, sólo era ella y él.

Pero luego, Sasuke se dio cuenta que ella de verdad tenía frío. Porque sus cuerpos estaban muy cerca porque la humedad y el fresco provocaban reacciones en sus cuerpos.

Porque Sasuke podía sentir como se endurecían sus…

Todo era culpa del agua y esa ropa tan delgada, que él corroboró como Sakura tenía frío.

Alarmada, avergonzada, queriendo que el agua se la llevara, Sakura se retiró. Toda roja de su cara, y sí, ya no sentía el clima, sino su pena arder con intensidad. Sólo tapó su pecho con sus brazos cruzados y evitó ver a Sasuke.

¡Joooooddeeeeer…! Trágame, tierra.

Sasuke no había dicho nada. Y ella no estaba segura si él había sentido como sus pechos… ellos-¡uughh...! es que cuando la temperatura es baja, es natural que estos se levanten y… Dios no, no se debe de pensar eso.

—Creo que mejor salgo ahora, de verdad que no tolero la temperatura.

Bueno, ahora podría calentar en agua con sólo estar ahí. Buscaba una manera de salvar al dignidad, ¡sal yaaaaaaa!

—Iré contigo.

—Mejor no.

—¿Por qué?

Ah, lo dijo en voz alta. No se estaba concentrando— Porque… no debes desperdiciar la oportunidad de la diversión en el agua.

—Qué tontería.

Y comenzó a caminar tras ella. Resignada, le dejó. Lo más importante era salir y cambiarse.

...

Y es que, ¿Sasuke que diablos iba a hacer ahí? Mejor salir de una vez y dejar de pensar en ciertas partes del cuerpo. Y no iba a poder hacer ningún movimiento con ella si estaban todos presentes. Debía de guardar cierta dignidad si resultaba que Sakura no sentía lo mismo.

Pero sentía su pecho explotar. Pocas veces en la vida había tenido ese nerviosismo. ¿Era natural? Cuando la persona que te gusta está a solas contigo, en traje de baño y tú tienes en mente besarla -besarla hasta que el aire de sus pulmones desaparezca y el frío y humedad sean remplazados por un agradable calor. Ese era el momento cumbre, por lo que Sasuke –estúpidamente- había esperado por tanto tiempo, por lo que las burlas de Naruto habían sido incomodas, por lo que aguantar el temperamento de esta dramática chica, por lo que cada uno de sus rasgos, por más molestos que fuera, eran también lo que también le gustaba de ella.

Pensaba en Sakura, en su sonrisa, en el calor de sus manos juntas, en lo que podían ser, en lo que su futuro sería sin ella y eso era algo insoportable, en lo que debía de hacer ya.

Ya.

Estaban solos. Ambos con sus respectivas mochilas en sus hombros con un paso en los cuartos de cambiado. Sentía su corazón martillar demasiado, sentía una opresión en su estómago y como todos sus sentidos se agudizaban, como cada tortuoso segundo parecía eterno.

Ya no importaba nada más, ¿cierto?

—Sakura.

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—Sakura.

Ella se detuvo en la entrada de su cubículo. Estaba tan ensimismada con su vergüenza, que no había notado como la actitud y el aura de Sasuke habían cambiado. No fue hasta que lo miró a los ojos que se dio cuenta.

—¿Sasuke?

Él caminó hasta ella, entró al cubículo y la sujetó del brazo, llevándola con él, dejándole atónita. Todo fue tan confuso y rápido. Estaban los dos dentro del lugar. Apenas si podían estar ahí sin atorarse. Aun había un espacio libre, pero era sofocante. Cabían bien, pero sus cuerpos se tocaban.

Todo era tan agobiante. Su pulso se aceleró, su cuerpo estaba demasiado caliente, sentía una peligrosa sensación -no era desconocida, era una adolescente hormonal muy normal-, pero este tipo de cosas no pasaba con él cuando estaban solos, al menos no siempre. Y era que ella evitaba con todas sus fuerzas pensar así, sentir eso.

Porque este era Sasuke, su mejor amigo. El chico del que siempre había estado enamorada, pero del cual no podía sacar de la friendzone.

Es que a veces, aunque tú desees algo, no quiere decir que deba ser. ¿Ah, sí? entonces, ¡¿Qué diablos está pasando?!

—Que- ¿Qué estamos haciendo aquí? —Que no sea eso, que no se-

—Sakura —volvió a decir su nombre— Tengo que decirte algo.

Ay no, ay no, ay-

Se detuvo por un momento. Ella lucía confundida y casi aterrada, y fue eso que regresó a Sasuke a su razonamiento ¿eso era lo mejor? Mucho tiempo acallando sus sentimientos, mucho tiempo tratando de ignorar y hacer como si nada. Era frustrante, desgastante y desagradable.

Pero tenía que hacerlo.

—Hay muchas cosas que quiero decirte… —su voz era controlada, y ella no recordaba haberle escuchado así. Su corazón latía con tanta fuerza que creía lo tenía en su cabeza. El calor era uno que sentía con claridad y su ansiedad era confusa.

Siempre quisiste esto, ¿no? ¡Sí, sí, sí!

—Pero no sé porque no puedo articularlas.

Había un poco de vergüenza, eso no podía evitarlo. Su mirada rehuía de la de ella por unos instantes, pero era terco y siempre, siempre regresaba a ella. El querer decir tanto en tan poco era imposible. Y si no puedes hablar…

El ruido seco de sus mochilas al caer, el sonido de una frase ahogada. La sorpresa y el entendimiento de sus labios contra lo de ella.

Fue tan rápido e impulsivo, Sakura lo recordaría así. Sus brazos más delgados rodeando su cuello, acercándolo más a ella. Sus manos torpes en su delgada cintura y sus cuerpos alineándose, con la fuerza de sus bocas, moviéndose y probando por primera vez lo que siempre habían anhelado. Lo que siempre había deseado y nunca se habían atrevido a hacer. Temor, confusión y vergüenza, esas emociones que siempre les impedían dar el paso, y ahora no estaban presentes.

Era gozo, calor y compensación.

Todo había sido tan rápido, todo había sido demasiado. Pero no importaba. Porque en esos instantes, en ese cubículo de cambiado, con todos sus amigos ajenos a lo que pasaba, Sasuke y Sakura compartían por primera vez un beso arrebatador.

Y temo decir, que fue su último.

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Funfact: En la historia todos son japoneses, o bien, tienen raíces de dicha cultura, pero son niños americanos (? en mi cabeza, ellos nacieron y crecieron ahí, de ahí sus apellidos que los conservan pero no sus costumbres, por ejemplo los mismos padres de ellos se criaron ahí, siendo Hinata la que tiene más arraigada esa cultura. por eso ella si usa el "kun" y a Naruto le gusta, porque otako. lol