Capítulo 2

Haruka estaba acomodando algunas cosas en la habitación que desde ahora sería su nuevo hogar en el internado Mugen, tenía una pieza privada, ventajas de que su padre fuera amigo íntimo del director, debía admitir que el lugar estaba bastante bien, era más lujoso que el resto de las habitaciones, tenía baño personal, una cama de 2 plazas y una mini cocina, era como un departamento pequeño totalmente acomodado para suplir sus necesidades básicas, cosa que los otros estudiantes no tenían y seguro que si se enteraban les corroería la envidia ya que claramente eran condiciones injustas, pero no era su culpa que le hubieran asignado esa acomodada habitación, ella no la había pedido… no hubiera tenido problemas en compartir pieza con esa tal Michiru por ejemplo, esa muchacha realmente había logrado captar toda su atención, había escuchado rumores de que había sido novia de Seiya, ese idiota! como podría haberse fijado en un tipo tan feo y bruto como él!?, pero ella tenía la lista con sus deseos e intereses así que le sería más fácil conquistar su corazón, el único problema es que ella no sabía aún que era una mujer y no sabía si eso era un problema.

Al otro día se despertó muy temprano como siempre lo hacía, se levantó y se puso un buzo para salir a trotar, no había ni una sola alma despierta y eso era lo que más le agradaba, nadie que interrumpiera su entrenamiento, ella solo corría y se dejaba llevar como el viento sin rumbo fijo. El internado Mugen tenía un patio gigantesco y no era para menos, ya que la escolaridad costaba una fortuna, era el internado más caro de todo Japón y solo los niños ricos podían acceder a ir. Dentro del recinto había una especie de bosque, donde uno se podía conectar con la naturaleza, corría mientras escuchaba a los pájaros cantar y como soplaba el viento tratando de llevarse todo lo que tenía a su paso, esa sensación de libertad era lo que añoraba Haruka y que solo al correr lograba.

Ya llevaba una hora corriendo, descubriendo nuevos lugares y disfrutando de la soledad, cuando se topó con un enorme edificio que tenía las luces encendidas, ya que aún estaba oscuro, eran las 6:30 de mañana... seguramente era una persona tan loca como ella... le dio curiosidad y decidió ir a investigar quien podría ser, se sorprendió al descubrir a su sirena en la piscina temperada de la escuela, era ella… su compañera de castigos… ellas debían estar unidas por el destino – pensaba - ambas tan maniáticas que se levantaban con las aves para ir a entrenar, en ese momento sintió que la amaba.

- heey sirena – le gritaba con mucha energía - oyeee Michiruuuuuu! - pero Michiru al estar en el agua no lograba escucharla. Decidió acercarse al borde de la piscina para que la notase haciendo gestos exagerados con las manos, sin obtener resultados, entonces comenzó a aproximarse más a la alberca, pero al estar el piso tan húmedo resbaló y cayó irremediablemente a la piscina, con buzo y zapatillas.

Michiru vio como un bulto trataba de flotar en el agua con muy poca gracia debía decir. Sí, esa persona se estaba ahogando dedujo por esos movimientos desesperados... alarmada por esta situación nadó rápidamente para socorrer a aquella pobre alma en desgracia. Cuando se acercó para ayudarlo se dio cuenta que era nada mas y nada menos que Haruka Tenou! Lo tomó como pudo y lo arrastró a la orilla, había tragado ya mucha agua y se encontraba inconsciente. Hizo su mayor esfuerzo y logró subirlo al borde de la piscina dejándolo reposar en el pavimento, ella había recibido clases de primeros auxilios así que comenzó las compresiones para que volviera a respirar, uno… dos… uno.. dos… pero había cambio alguno en su compañero.

ohhhh no pasa nada – se estaba comenzando a poner nerviosa

tomó la cabeza del rubio con sus manos y le hizo respiración boca a boca, de pronto sintió como unos brazos la atrapaban atrayéndola hacia el cuerpo inerte en el suelo y le daba un beso como respuesta.

ella se separó bruscamente – acaso no te estabas ahogando?

Me ahogaba en tus besos querida sirena – le dijo coquetamente la rubia divertida

Eres imposible Haruka Tenou! – nuevamente estaba enojada – pensé que te estabas muriendo, no vuelvas a preocuparme así! – esta vez su mirada se tornaba un tanto triste.

Perdóname Michiru... – no sé porque pensé que sería una buena idea...

Y ese beso! Me lo robaste! – me las pagarás – le decía la peliverde mientras la empujaba por la cintura para tirarla nuevamente al agua como venganza – si sabías nadar, verdad? – agregó la chica mientras cometía su acto de venganza

Nooooo – fue lo único que alcanzó a decir antes de caer al agua.

- Oohh! Mierda! Qué hice? – se lanzó para rescatarlo... nuevamente…

Una vez fuera del agua Michiru le seguía pidiendo perdón al rubio muy avergonzada por su forma de actuar - perdóname! Pensé que todo había sido una mentira y que si sabías nadar! – le decía completamente apenada

- No te preocupes, fue mi culpa… yo... nunca aprendí a nadar – dijo esquivando la mirada – mi madre murió ahogada cuando yo tenía unos 5 años, nunca pude superar el miedo al agua.

Lo siento mucho Haruka – dijo Michiru sin saber muy bien que decir, qué se dice en esas situaciones de todos modos.

- Y siempre vienes a nadar tan temprano? – preguntó la rubia tratando de cambiar el tema de conversación

- Y tú siempre sales a correr con las aves? - le contra preguntó la nadadora levantando la ceja

- Oye, que acaso no te enseñaron que no se responde una pregunta con otra pregunta! Es de mala educación - sentenció la rubia

- Me quiere educar la persona menos indicada diría yo, bueno respondiendo a tu pregunta, la verdad es que si, me encanta que la piscina esté vacía solo para mi, sin que nadie se interponga en mi camino, solo siendo yo una con el agua y poder olvidarme de todo… - se sonrojo al decir estas palabras

- me pasa exactamente lo mismo – le dijo con ilusión en su mirada – salgo a correr cuando todos duermen, así no hay nada que pueda pararme y me puedo conectar con la naturaleza, amo sentir el viento en mi cara y escuchar a los animales, sentir el sonido de los árboles… - le contaba tranquilamente

Michiru lo observó con detención, era extraño que aquella persona tan burda que había conocido pudiera ser tan profunda, sentía como si quisiera pasar mucho tiempo junto a Haruka, hace mucho que no se sentía así con alguien y eso la asustaba un poco.

- Y al final te vas a meter al club de atletismo? – preguntó la sirena

- mmmm… es complicado, ese estúpido de Seiya es el capitán… no quiero topármelo – le contestó

- ya veo… Seiya te ha seguido molestando?

- Creo que nunca me perdonará que lo avergonzara frente a todo el internado, aunque lo recuerdo y aún me hace gracia, jeje


Estaban en la clase de matemática, Michiru y Haruka se sentaban juntos, su relación se había hecho más cercana con el correr de los días, ya que se topaban en las mañanas cuando las dos se levantaban tempranamente para ir a sus respectivos entrenamientos... sus horarios coincidían en muchas clases... (junto con Seiya también)... y en la tarde iban a cumplir su castigo en el salón A22 que ya formaba parte de su rutina diaria. Esta nueva cercanía estaba poniendo muy celoso a Seiya, ya que Michiru fue su novia y ahora lo estaba cambiando por ese rubiecito que a su parecer no le llegaba ni a los talones y que sobre todo lo había dejado en ridículo frente a la escuela, por lo mismo trataba de vengarse y lo molestaba cada vez que podía, ya que su honor estaba en juego. Seiya siempre había sido una especie de líder en el Mugen y no se podía ver ridiculizado, menos por culpa del nuevo chico.

En la clase al profesor se le había ocurrido hacer un sorteo para incentivar a sus alumnos, el ganador podría obtener 2 entradas para ir al parque de entretenciones y según la lista que escribió Michiru, ese era uno de sus pasatiempos favoritos, "ir al parque de diversiones con una persona encantadora", por lo que Haruka haría todo por tratar de ganar e invitarla a salir, ya que ella claramente era una persona realmente encantadora.

El juego consistía en una caja llena con 9 bolas de color negro y solo una blanca, la persona que lograra sacar la bola blanca ganaría, si la persona perdía debía devolver la bola negra a la caja para mantener las mismas probabilidades para todos los participantes. El primero que sacara la bola blanca se ganaría las entradas y podría invitar a algún compañero para que lo acompañe.

Los estudiantes fueron llamados en orden aleatorio por el maestro y así fueron pasando uno a uno, nadie lograba sacar la bola blanca, llegó el turno de Michiru, se paró de su puesto, caminó hacia la caja, se concentro para poder tener suerte, pero fue inútil, había sacado una bola negra, desilusionada depósito la bola negra de nuevo en el contenedor y volvió a su asiento resignada, tenía muchas ganas de ir pero no pudo obtener la bola ganadora, fue entonces el turno de Seiya que muy confiado metió la mano dentro de la dichosa caja, vio su esfera y su cara fue de enfado, era una de color negro... también había perdido, frustrado escuchó como era llamado Haruka para probar suerte. El chico de pelo negro no quería que Haruka ganara por ningún motivo, así que antes de ir a su puesto sacó la bola blanca deliberadamente, sin que el profesor se percatara y de ese modo se aseguraría que el rubio no pudiera ganar, si él no había ganado no permitiría que el nuevo lo hiciera, por lo que con un sonrisa de triunfo en el rostro se fue a su asiento con la bola bien escondida en su chaqueta. La blonda logró percatarse de lo que había hecho Seiya, se paró y lo miró desafiante con aires de superioridad, como si lo estuviese respondiendo el desafío.

- suerte Haruka – dijo Seiya con una sonrisa irónica en sus labios

La rubia no le prestó atención y se dirigió muy confiada a la caja, metió la mano, sacó una bola y sin que nadie la viera la puso en su bolsillo - profesor he ganado – dijo con confianza.

- pero como puede tener la certeza si aún no ha visto la bola que sacó – le dijo el profesor confundido

Seiya estaba asombrado, no podía creer que dijera que había ganado si el mismo se había asegurado de que no sucediera

- pues si profesor, vea el resto de las bolas en la caja, si no está la bola blanca en ella es porque yo la tengo en mi bolsillo y he ganado… no es así Seiya?- dijo sonriéndole a el pelinegro, quien no lo podía creer

El profesor se acercó para verificar y efectivamente la bola blanca no estaba ahí, eso quería decir que si había ganado ya que tenía completa lógica las palabras de la rubia.

-bueno Haruka, felicidades te has ganado las 2 entradas y podrás invitar a quien gustes este fin de semana – le dijo el profesor muy alegre dándole los billetes

Seiya estaba realmente enfadado, debía admitir que Haruka era muy astuto, él no podría decir nada porque o si no el profesor se daría cuenta de que hizo trampa, había caído en su propia trampa, lo había humillado, se quedó resignado en su asiento viendo como celebraba su victoria y él ahí sin poder hacer nada, era realmente molesto, ahora sentía que lo odiaba aún más que antes.

- Michiru – dijo Haruka – quieres ir conmigo el fin de semana al parque de diversiones? – agregó con una sonrisa irresistible - sé que te gustan, así que vamos. será muy divertido! jeje

- Claro que sí Haruka! – le respondió muy animada la peli verde a su compañera de castigos

Eso era lo último que faltaba pensó Seiya.


Notas de la Autora:

Quiero decir que el juego de las bolas es un acertijo en el cual me inspiré! ;)

agradecimientos especiales a Alexia, jackeline, tenohsagitario161197 y guest que me animaron para continuarlo! y gracias a todos los que leen!
espero que haya sido de su agrado este capítulo, aún nadie sabe que Haruka es mujer y su relación con Michiru es cada vez mejor, al contrario que con la de Seiya, me gustó esto de tener a Seiya como ente de conflicto jeje.

Críticas y sugerencias son siempre bienvenidas!