Capítulo 3

Hoy era el día de su cita con Michiru, estaba muy ilusionada, se vistió con una camisa celeste y unos pantalones beige, se veía muy elegante y varonil, así fue en busca de la peliverde a su habitación para ir juntas al parque de entretenciones.

-Michiru! Ya estás lista? – gritó con emoción, ya no podía soportar las ganas de pasar el día junto a ella, había estado pensando en su cita toda la semana.

Como nadie respondía se armó de paciencia y esperó afuera de la habitación. Pasaban los minutos y nadie salía, era como si no hubiese nadie dentro de la recamara, por lo que decidió entrar para averiguar que es lo que sucedía y tratar de apurarla ya que sino se les haría tarde.

- Michiruuuu vamos! Llegaremos tarde! – entró confiada tratando de acelerar un poco las cosas, aprovechó de observar su habitación que estaba bastante desordenada, había basura en el suelo y unos posters en las paredes de chicas bastante sensuales, eso sin duda le llamó mucho la atención, no hubiera esperado que fuera así, se imaginaba una habitación reluciente, muy limpia y elegante, cosa que distaba mucho de lo que estaba observando en aquel lugar.

De pronto vio una silueta cubierta con una toalla blanca en el cuerpo y otra en la cabeza, notó que estaba de espalda buscando algo en el armario, seguramente ropa para vestirse…

cómo era posible que aún estuviera en la ducha!? Con razón no había escuchado sus gritos, habían quedado de juntarse a las 12 pm y ya eran las 12:30. Sabía que las mujeres se demoraban en arreglarse, ella también era una después de todo, aunque en realidad nunca tardó más de 10 minutos, pero en fin, 30 minutos de demora ya era demasiado, incluso para Michiru.

- Cómo es que aún no estás arreglada!? – le dijo algo enojada, acercándose y tomándola por el brazo, haciendo que torpemente se girara y la toalla cayera al suelo, mostrando toda su desnudez.

- Queeeeeeeé!? Se escuchó un grito - cómo te atreves a entrar así a mi cuarto! - le dijo con voz iracunda

- lo siento mucho de verdad – dijo Haruka completamente roja – no fue mi intención, yo pensaba que era el cuarto de Michiru! – no puede ser que esto pase de nuevo…. Se lamentaba, sin poder evitar notar toda su hombría.

Seiya estaba totalmente furioso, rápidamente recogió la toalla y se cubrió, aunque ya lo había visto. Quería golpear a Haruka con todas sus fuerzas, cuando alzó la vista en busca de su objetivo, éste simplemente se había esfumado, dejándolo impotente.

- arrrgh! ese imbécil – pensaba ofuscado – me las pagará! Juro que me las pagará aunque sea lo último que haga! - gritó furioso

Haruka salió corriendo sabiendo que estaba en una situación de peligro, ya que había visto en el rostro del chico toda la furia contenida en su ser y si se quedaba ahí su final hubiera estado cerca…

- demonios! Cómo puedo ser tan estúpida!? – la habitación de Michiru era la 609 y la había confundido con la 606… habitación de su archienemigo Seiya Kou… de todos los estudiantes tenía que ser la de él y justo entrar cuando se estaba estaba en trapos menores... - definitivamente la rubia tenía mala suerte, pero estaba convencida de que ese día podría mejorar, después de todo en compañía se su sirena nada podría molestarla...

- Haruka dónde estabas!? Te he estado esperando por 40 minutos! – le decía con impaciencia Michiru - yo estoy lista desde las 12 en punto! - agregó con una mirada de desaprobación

- perdóname Michi! Pero te juro que lo compensaré hoy! - le dijo sin contarle su imprevisto con el pelinegro

- más te vale que así sea – respondió con una sonrisa en sus labios

Eso era lo que más le gustaba de ella, a pesar de todo, siempre lograba sacarle una sonrisa totalmente honesta, una que podría cautivar a cualquiera...

- bueno y cómo nos iremos? – preguntó la bella sirena con voz angelical

- con Marcel, mi chofer por supuesto... nos está esperando abajo – diciendo estas últimas palabras se fueron a reunir con el coductor, el auto era un deportivo rojo último modelo de Ferrari.

- wooow, es hermoso – decía Michiru asombrada por el lujoso coche

- sii, es mío, aunque aún no tengo permiso legal para conducirlo… así que por mientras lo conduce Marcel – dijo con disgusto, ya que no estaba de acuerdo con esa decisión que su padre había tomado, el tenía las habilidades necesarias para conducir mejor que cualquiera que haya conocido.

Se subieron al cómodo coche y toda la gente les quedaba mirando ya que el carro era realmente hermoso, no se veían muchos así por las calles, se debía tener mucho dinero para poder poseer uno. Haruka había logrado impresionar a la chica con su máquina y gracias a ésta llegaron al parque de entretenciones en muy poco tiempo, ya que el auto si que aceleraba a fondo.


Era un día cálido y soleado, hacía mucho calor por lo que Haruka fue a comprar refrescos para los 2, sabía que el sabor favorito de Michiru era el de frutilla porque lo había escrito en la lista que le había pedido el primer día que la conoció, gracias a eso sabía muchas cosas de ella y haría lo que podía para conquistarla finalmente.

- gracias Haruka, pero no crees que has tomado muchos refrescos? Con este ya van a ser 5! – la peliverde le comentó

- es que hace mucho calooor! Me estoy derritiendo! Como tu no tienes tanto calor? - preguntó la rubia

- porque me he subido a todos los juegos acuáticos y me he mojado, mientras a ti te da miedo y te quedas mirando bajo el sofocante sol…

- jejeje ya sabes que no me gusta el agua!… - le dijo con una mirada traviesa

El tiempo pasaba rápidamente, se habían divertido muchísimo, se subieron a todas las atracciones que no involucraban agua, entraron a la casita del terror, Haruka se asustó cuando salió un hombre disfrazado de momia y Michiru se burlaba por lo miedosa de la rubia que había pegado un grito de aquellos cuando la asustó por detrás...

Los refrescos le estaban pasando la cuenta a la rubia, que estaba aguantando las ganas de orinar desde hace muchas horas, estaba algo nerviosa ya por la situación y trataba de visualizar dónde estaban los baños.

Haruka! – dijo michiru, sacándola de su trance – me puedes comprar un helado por favor!? – le decía haciendo ojitos y poniendo cara tierna para que accediera a su petición, esa estrategia siempre le funcionaba

Haruka al ver su rostro no podía negarse a cumplirle su capricho... se lo compraría y luego iría en busca del wc que tanto le urgía.

llegó al puesto de helados y su impresión fue bastante cuando notó que había una larguísima fila, se puso en el último puesto rogando porque avanzara rápido - no podrían tardar tanto en hacer simples helados - se decía optimista.

El tiempo pasaba y aún quedaban bastantes personas delante de ella, se estaba desesperando, necesitaba con premura encontrar un inodoro... pero ya había pasado tanto tiempo que no quería perder su puesto, era una situación compleja y se preguntaba a si misma si podría aguantar un poco más... solo un poco más...

Comenzaba a moverse nerviosa juntando las piernas para poder controlar esas ganar terribles de orinar, se imaginaba sentada en un baño, era lo único que deseaba en ese momento, nada más en la vida la hubiera hecho feliz, algo tan simple... sólo un baño...

por fin sólo quedaba una persona, !sí! !una persona!… estaba feliz, se veía relajada sentada en el trono, esperaría que la atendieran y daría su mejor corrida en dirección a los tocadores.

- me da 24 helados de chocolate y 30 de frutilla por favor- pedía la persona que estaba delante de él, que por cierto era bastante obesa.

- quééé? – gritaba la rubia sin poder creerlo – que acaso no tiene suficiente con todo lo que se ha comido en esta vida señora? deje comida para el resto del mundo no sea egoísta! – no pudo evitar decir ofuscada por toda la situación que la tenía al borde de la locura.

- mocoso insolente! Para que sepas vengo con una expedición de un colegio, son para mis queridísimos alumnos. - dijo la señora bastante enojada por el comentario grosero de la chica

solo le quedaba resignarse a seguir esperando, sólo era una persona se repetía a si misma, sólo una y luego sería al fin su turno! No se daría por vencida estando tan cerca de la meta, conseguiría ese helado para Michiru como se lo había prometido y luego al baño.

Se demoraron 30 minutos en atender a la señora y entregar a todos los alumnos sus respectivos helados... y haruka ya no aguantaba más… pero por fin veía la luz.

Iba a hacer su pedido por fin, después de tanta espera, pero un chico se pone delante de ella dejándola anonadada y comienza a pedir un helado de 3 sabores.

- heeeey! es mi turnoooo! mi maldito turnoooo, me oíste! – alegaba la rubia ya irritada por todo lo que había pasado.

el chico la ignoraba completamente y seguía ordenando su helado haciendo caso omiso a las palabras de la alterada rubia.

- está bien – decía la vendedora al joven – de qué sabores los quieres? – le preguntó.

- mmm no lo sé, puedo probarlos todos? - preguntaba con voz inocente, sacando de quicio a Haruka.

- nooooo es suuuu turnoooooo! - Alegaba persistía en su defensa la rubia – él se saltó la fila y yo he estado esperando aquí bajo el sol por 2 horas...! Si!… 2 malditas horas y exijo que me atienda a mi! - reclamaba por sus derechos

la vendedora al igual que el chico la ignoraban rotundamente y eso solo hacía que su ira se incrementara aún más en su interior.

el muchacho finalmente se decidió y pidió justamente los mismo sabores que le había pedido Michiru a Haruka! y fue cuando una brillante idea se cruzó por la mente de la corredora.

cuando el chico recibió el helado, la rubia velozmente se lo arrebató, causando el llanto del joven... Haruka no podía creer que se pusiera a llorar por esa pequeña acción, era un joven que se veía bastante rudo, no pensaba que le fuera a afectar tanto, a parte que estaba cobrando venganza ya que era su turno y no el de él…

- oye cómo te atreves a robarle a un niño pequeño? – le reclamaba la vendedora

- pequeño? Decía extrañada la rubia – si este chico debe tener unos 13 años por lo bajo, ya no es un crío – pensaba por su apariencia.

- eres un abusivo, él solo tiene 7 años! – agregaba la vendedora mientras el pequeño seguía llorando sin poder contener su pena

- queeee? Eso es imposible! Él no puede tener 7 años! – decía totalmente incrédula, en realidad era bastante grande, jamás hubiese pensado que tenía esa edad

- ya calma pequeño – de repente una voz dulce comenzó a calmar al pequeño niño, qué es lo que ha pasado? - Le preguntaba cariñosa

- ese abusivo me a robado mi heladito – decía con vez triste el niño señalando a la blonda

- Haruka! Cómo te atreves a robarle a un niño pequeño!? – Michiru le reprocho a la rubia con enfado

- nonono…. No es como tu crees! Ese niño se metió en la fila, yo estaba primero que él, además es imposible que tenga 7 años! – la rubia se defendía, todo era tan injusto!

- es el peor cumpleaños de mi vidaaa! – agregaba el chiquito frotándose las manitos en sus ojos que comenzaban enrojecerse por las lágrimas

la corredora estaba anonadada por todo lo acontecido.

- oooh pobre pequeñin – decía Michiru – no te preocupes, quédate con el helado – le arrebató el helado de las manos de Haruka y se lo entregó al pequeño - toma chiquito, que tengas un feliz cumpleaños! - le dijo mientras le daba un tierno abrazo al infante.

el pequeño finalmente paró de llorar y se fue feliz tomándose su helado.

- Haruka! – la miraba fijamente la peliverde – me has decepcionado mucho! Y creo que

No alcanzó a terminar la frase y la rubia salió corriendo en busca del tan anhelado baño, ya que realmente no podría contenerse ni un segundo más, dejando a Michiru hablando sola...

Finalmente encontró su preciado trono y sintió una relajación como nunca antes en la vida, se sentía libre y renovada, se había sacado un gran peso de encima. Si se hubiera quedado escuchando como la regañaba Michiru seguramente se hubiera orinado en frente de ella y eso si que hubiera sido terrible.

Mmm supongo que se habrá enojado al dejarla con la palabra en la boca – pensaba Haruka – pero había tenido muy mala suerte, sólo a ella le pasaban esas cosas…se lamentaba


En otro sitio del parque de diversiones...

- Buen trabajo – decía un chico de pelo negro – lo hiciste muy bien! – con una sonrisa triunfante.

- ahora págame lo que me dijiste que me darías- decía el pequeño del helado a joven de larga melena

- si si, claro... toma – le dio el dinero que le había prometido, mientras le daba unas palmadas en la cabeza felicitándolo por su buena actuación

Seiya sonreía por su pequeña victoria, había conseguido molestar a Haruka y que Michiru se enojara con él, pero su sonrisa se acentuó más cuando la vio saliendo del baño de chicas…. Acaso Haruka era una mujer? Eso era una noticia muy reveladora que sin duda usaría en su contra.


Notas de la Autora:

Gracias por lo comentarios de verdad! es difícil escribir este tipo de género, por lo menos para mi y bueno la verdad es nunca había escrito mucho, así que aprecio sus comentarios y saber que les ha gustado!
lo siento Alexia pero en este capítulo Seiya logró una pequeña victoria!
Rodrigo: en el capítulo anterior en la escena de la piscina, Michiru no le dice nada a Haruka respecto a si descubrió que era mujer, quizás si lo descubrió pero no dijo nada? jaja

gracias a todos por leer! y espero que este capítulo haya sido de su agrado! :)