Capítulo 8.

Estaban en el hospital esperando para ver qué decía el médico sobre la condición de Setsuna.

- Cuando dijiste que debíamos hacer algo contra la vampira no pensé que llegarías tan lejos Michi… tendré cuidado de molestarte – la rubia dijo divertida

- cállate Ruka, sabes que fue un accidente y ahora papá me va a castigar…

Darien estaba parado en la sala de espera con los brazos entrecruzados y expresión de preocupación, miró a su hija y cuando estaba a punto de decirle algo, de pronto interrumpió el doctor que acababa de salir para anunciar el estado en el que se encontraba la paciente.

- familiares y amigos de Setsuna Meioh? – dijo con la voz grave un doctor de mediana edad

- yo – dijo Darien y se acercó para que pudiera decirle cómo se encontraba

Haruka curiosa también quiso saber cómo se encontraba, así que se acercó sigilosa y fue a una máquina expendedora que se encontraba convenientemente al lado de ellos para poder escuchar todo lo que decía el médico. Michiru por su parte se quedó sentada a la espera de noticias, aunque de todos modos estaba tratando de descifrar la gravedad según las reacciones de sus caras, pero su padre estaba de espaldas y sólo podía ver difícilmente a Haruka, por lo que le fue un poco difícil dilucidar qué pasaba realmente.

La rubia luego de escuchar el diagnostico fue directo a la peliaqua para informarle el estado de la vampira

- Cómo está? – preguntó con evidente preocupación y ceño fruncido

La pelicorto la miro fijamente produciendo un silencio incómodo – Michiru ella está… - titubeó un poco y bajó la mirada, expresaba mucho pesar en su voz

Michiru se comenzó a poner más nerviosa y se sentía culpable por lo que había ocurrido

La rubia tomó aire y finalmente se atrevió a decir – ella… ella está muerta…

- quéééé? – grito Michiru horrorizada, llevo sus manos a su rostro, era imposible lo que le decía, ahora podría ir a la cárcel, había matado a un ser humano, a pesar de que no le cayera bien jamás quiso que algo así pasara , sintió cómo la amargura recorría su cuerpo y se sintió devastada – dime que no es verdad – le rogaba con la voz quebradiza…

La pelicorto la miró y estallo en risas – jajajaja Michiru cómo pudiste creer eso, que ilusa eres! – decía divertida

- Haruka Tenou! – gritaba su nombre muy enojada mientras la golpeaba con sus puños en el pecho – jamás me vuelvas a hacer una broma así, me sentí la peor persona del mundo!

Haruka le tomó las manos evitando que la siguiera golpeando y las acercó a su pecho - jajajaja, perdóname sirena, fue inevitable… de todas formas no pensé que me creerías – se acercó a su rostro quedando a milímetros de sus labios, su corazón se aceleraba e iba a besarla, pero luego se separo dándose cuenta de que Darien podría verlas

- y cómo está? – preguntó Michiru nerviosa por lo anterior

- sobrevivirá… - dijo tranquilamente

La peliverde le dio una mirada de odio

- está bien, es decir, le fracturaste una pierna, pero además de eso… está bien

- que alivio – respiró mas relajada sabiendo que no fue nada más grave, esta vez había corrido con suerte


Horas antes en la mansión

Michiru le mostraba la mansión a la rubia, caminaban por los hermosos jardines que más bien parecían bosques, el día estaba soleado y era una hermosa tarde en la residencia Chiba Kaioh.

- wooow Michiru ese auto es de tu padre? – la rubia señalaba muy entusiasmada un antiguo coche negro estacionado fuera del porche

- aah si, mi padre colecciona algunos autos, no te lo dije? – preguntó la peliverde arrugando su nariz

- pero no es solo un auto – decía totalmente exaltada - es un Bugatti 57 SC Atlantic, sabias sólo hicieron 2 unidades de este en el mundo?, uno lo tiene Ralph Lauren y el otro debe ser este! – la miraba fuera de si – es una joya…

Michiru la miro impresionada, no sabía que tan especial era ese auto, para ella era un simple coche pasado de moda, nunca entendería la fascinación de algunas personas por los autos, pero podía imaginar que era como ella con los violines, se emocionaba cada vez que entraba a una tienda de instrumentos musicales y más cuando veía violines, seguramente Haruka la miraría igual si la viera en una de esas tiendas…

- te gustan mucho los autos, supongo que debes ser una excelente piloto

- estas de broma? Soy la mejor, nadie puede superarme…

- Ruka yo… - estaba dudosa – yo no sé conducir – dijo avergonzada – podrías enseñarme?

Haruka la miro insegura, sabía que enseñarle a alguien a manejar no era exactamente una grata experiencia, pero no se podía negar a esa mirada de su sirena, esos ojos podrían hacer que ella hiciera cualquier cosa si se lo pedía…

- está bien Michi – dijo cediendo ante sus encantos, debía tener cuidado con esa hermosa chica al frente suyo…

Se encontraba la peliverde en el volante del auto y Haruka de copiloto, estaban en un Mercedes Benz ya que Michiru sabía donde estaban las llaves y era más moderno que ese Bugatti, ciertamente ese dudaba mucho poder conducirlo y si le llegaba a hacer un rasmillón su padre la enterraría viva, más aún conociendo lo preciado que era ese coche…

- primero debes encenderlo aquí… - comenzaba a explicar la rubia lo básico para poder echar a andar un auto y la aprendiz escuchaba todas las indicaciones con atención

- muy bien – alentaba Ruka a su sirena cuando había logrado poner en marcha el Mercedes - ahora puedes acelerar un poco, el terreno es enorme aquí perfecto para practicar – la animaba para que entrara en confianza

Michiru tomó los consejos de la rubia y pisó el pedal a fondo, saliendo disparada a una gran velocidad que la hizo perder el control del vehículo.

- Michiru abre los ojos y toma el manubrio! – gritaba histérica la rubia

Michiru sentía que todo pasaba muy deprisa y se arrepentía de haberse subido a ese automóvil, escuchó los grito de Haruka y abrió los ojos, pero justo frente a ella venía llegando Setsuna y su auto iba justo en esa dirección, trató de girar para evadirla y pisar el freno, creía que lo había logrado pero luego sintió un golpe, al parecer no logró esquivarla o no del todo…


Presente en el hospital

- Michiru – se acercó el pelinegro a su hija - tuvimos mucha suerte de que Setsuna haya logrado saltar y solo haya tenido un fractura… lo que hiciste fue muy peligroso – decía en tono severo y con cara de pocos amigos

Su hija solo miraba cabizbaja asumiendo la culpa, Setsuna no era una persona grata para ella, pero tampoco quería matarla… o no aún por lo menos… pensaba malvadamente

- y Haruka – llamó la atención de la rubia que se notaba con la mente en las nubes - entiendo que Michiru te pidió que le enseñaras pero eso no es correcto, no contamos con los mecanismos mínimos de seguridad y ella podría haber hecho un curso de manejo como corresponde…

- si señor – respondió la rubia admitiendo su error

- además de todo eso y lo más importante, expusieron sus propias vidas a un serio peligro… - empuño sus manos con notoria ira – no sé que hacer con ustedes… - respiro profundo y finalmente dijo – creo que lo más justo para todos es que ustedes ayuden a Setsuna en su hogar mientras se recupera…

- pero papá… - iba a comenzar a protestar Michiru, pero la sola mirada de su padre hizo que se retractara – esta bien padre… haré lo que me digas…

- esta bien señor Chiba – se sumaba la rubia acatando la orden sin oponer resistencia alguna…


Al otro día en la casa de la maestra de física se encontraba el auto de Darien quién había llevado a su hija y a Haruka para que ayudaran a Setsuna tal como habían acordado, él consideraba que sería un buen escarmiento para ambas chicas y además así podrían conocerse mejor, quizás era una buena oportunidad para que se llevaran bien, sobre todo después de lo que había pasado. Al principio la morena no quiso que la ayudaran, pero luego de la insistencia del pelinegro no pudo negarse y finalmente terminó cediendo y aceptó de mala gana que esas niñas la ayudaran, igual iban a ser de ayuda ya que le dolía mucho la pierna y no podía apoyarla por un tiempo.

Haruka y Michiru la miraban sin saber que hacer, sentían cierta curiosidad por husmear en la casa de la maestra, seguramente sería una experiencia interesante, quizás tenía un ataúd en su pieza para dormir y cosas típicas de vampiros…

Cuando entraron en la casa de la vampira notaron que todo estaba muy oscuro, sintieron escalofríos imaginando que quizás en realidad pudiera ser uno de esos monstruos chupa sangre, su casa era mucho más pequeña que la de ellas, claramente ya que Setsuna no era millonaria

- En qué te podemos ayudar Setsuna? – pregunto un tanto incómoda la rubia

- podríamos hacer algo de comer? – sugirió la peliverde

- claro que no! – la morena fue enfática – ya sé de sus habilidades para la cocina, ustedes prepararían veneno… - si quieren pueden ayudar quedándose ahí en silencio y sin tocar nada – lucía bastante molesta

Las dos cruzaron una mirada complice, estaba más que claro que eran personas no gratas para la morena y que solo había aceptado esa "ayuda" para satisfacer al padre de Michiru, pero no quería verla luego del accidente…

- esta bien… - la nadadora dijo sin saber muy bien que decir – y tú que harás?

- yo me iré a mi cuarto a dormir… y espero no escuchar ruidos molestos, simplemente quédense ahí – indico el sillón – y no toquen nada, no entren a ninguna habitación, simplemente quédense ahí y esperen a que las vengan a buscar… - tomó sus 2 bastones y se fue con dificultad saltando en un pierna a su pieza para poder descansar.

Las chicas estaban en el sillón y ya que no había nada más que hacer ni nadie mirando, aprovecharon de entregarse a la pasión.

- qué pasa si sale la vampira y nos descubre – decía la peliaqua agitada

- no te preocupes de eso, vi que se tomó unas pastillas para calmar el dolor y yo agregué unas para hacerla dormir… - le dijo con una sonrisa ladina

- ooh Ruka! Eres la peor! La drogaste? – la miraba con los ojos abiertos sorprendida

- no exageres! Le ayudara a relajarse… y nosotras podremos disfrutar…

- se supone que esto fuera un castigo y que lo debamos pasar mal… -sentía cierta culpa por lo que había hecho

- entonces deja que te castigue… – la tomó por los hombros sometiéndola – te has portado muy mal mi querida sirena, yo te haré pagar por todo… - la comenzó a desvestir en aquel sillón tomando totalmente el control

Estaban entusiasmadas y tenían sus ropas esparcidas por todas partes, la rubia estaba encima de la peliverde y la besaba con pasión, con Michiru no se podía aguantar, su piel era tan tersa, tan suave, tan perfecta… simplemente la volvía loca, tenía un aroma especial que la embriagaba, era como una droga para ella.

- Haruka! – gritaba Michiru – estás muy agresiva hoy – decía coqueta

- por supuesto, esto es un castigo y debo hacerte sufrir

- eres muy mala… te lo había dicho? – arrugó la nariz

- me encanta cuando haces eso…

- cuando hago qué? – dijo sin entender

- eso con tu nariz – se la tocó suavemente con su dedo índice – siempre la arrugas cuando haces una pregunta

Michiru la miraba curiosa, Haruka siempre se daba cuenta de todos los detalles, le encantaba eso, Seiya jamás le dijo nada así, la quería pero en ese sentido era un bruto…

Luego de dar rienda suelta a sus pasiones se vistieron rápidamente, estaban alerta por si la morena se despertaba, era excitante hacerlo así y al parecer no había sospechado nada y seguía durmiendo como un tronco

- Haru necesito ir al baño

- mmm no nos dijo dónde quedaba…

- supongo que debemos investigar

- supongo que tienes razón… - la rubia la tomó de la mano y fueron a buscar el dichoso baño

La casa no era muy grande y tan solo habían 2 cuartos más aparte del de Setsuna, por lo que uno debía ser el baño. Michiru se acerco a una puerta y estaba cerrda así que abrió la otra puerta y era baño por lo que entro y rápidamente hizo sus necesidades pero quedó curiosa del otro, la vampira había insistido en que no husmearan nada, eso solo hacía crecer su curiosidad, decirle a alguien "no hagas algo" es sólo decir "por favor hazlo"

- Ruka no te intriga saber que puede haber ahí?

- demasiado – la miro incitándola a hurgar – tienes una traba de cabello? Sé abrir puertas…

Michiru se sacó un pinche y se lo entregó para que la rubia hiciera el resto del trabajo – ya casi – decía la pelicorto mientras maniobraba para abrir las cerradura

- ya está! – gritó emocinada…

Abrieron la puerta y quedaron con la boca abierta, jamás pensaron que algo así podría haber detrás de esa habitación, con razón la morena insistió en no que humearan por su casa, aunque nunca se les hubiese pasado por la cabeza algo así

- está loca – dijo asustada Michiru

- esto da miedo – respondió la rubia

- ni que lo digas…

- Michi… - comenzó a decir lentamente – esto es lo mejor que pudo haber pasado – decía con una sonrisa en el rostro

- Haruka! – la retaba la peliverde – cómo puedes decir eso!? Está loca... desquiciada

Estaban mirando impactadas el cuarto secreto cuando escucharon pasos acercándose, se pusieron nerviosas y se miraron con miedo

- lo descubriste… - dijo la morena avergonzada – mi más oscuro secreto, porfavor no le digas Darien – le pidió casi rogando

- estás loca Setsuna, ¿qué es esto? ¿una especie de altar de mi padre?

El cuarto estaba lleno de pósters gigantes de Darien, había uno de él en calzoncillos mostrando su tonificado cuerpo, de dónde había sacado esas fotos se preguntaba con extrañeza Michiru. La habitación además tenía velas, canciones de amor pegadas en las paredes, pétalos rosas rojas esparcidos en el piso, un altar para venerar al padre de Michiru… y una imagen le llamó sobre todo la atención, una dónde aparecía Darien como novio... casándose con Setsuna?, claramente era mal photoshop, pero esto le erizaba los pelos a aquamarina y Haruka solo disfrutaba de la escena, la cual era demasiado cómica a sus ojos, definitivamente estaba chiflada la vampira y le hacía honor a su apodo de "devora hombres"...

Setsuna esquivaba su mirada evitando el contacto visual

- estás totalmente obsesionada! Creo que viste mucho Hay Arnold cuando chica (haciendo alusión al altar de Helga Pataki) - la increpó la violinista

- por favor no le digas nada a tu padre… - rogaba la vampira muerta de vergüenza

- cómo crees que le puedo ocultar esto? Estás loca! Jamas dejaría que mi padre esté con una lunática como tu...

- hagamos un trato – comenzó a negociar – tú no le dices nada a Darien y yo no lo vuelvo a ver…

- no me parece – dijo firme la peliverde – le contaré todo a mi padre

- acaso crees que no me di cuenta que metieron una pastilla para dormir en vaso? Ustedes me drogaron – dijo enojada - y también las escuche en el living, quizás engañes a tu padre… pero yo no soy estúpida y sé que ustedes son más que amigas, además mírense están todas desarregladas, podrían cuidar más las apariencias, así no va a durar mucho su secretito…

Haruka se comenzó a enfadar, pero ella tenía razón, tenía muchas cosas para enfrentarlas y finalmente accedieron a guardar silencio a cambio de que ella no viera más a Darien…


Notas de la Autora:

Ha pasado un tiempo desde la última actualización, pasaron muchas cosas y no tenía ni ganas ni inspiración de hacer nada, pero siempre quise continuarlo y no abandonar la historia, me entretiene escribirla y lo haré siempre cuando me venga la inspiración :)

no sé si queden muchos lectores de mi fic, pero si aún están espero lo disfruten y me digan que les pareció!
gracias a todos los que me han escrito y han disfrutado de la historia, si tienen críticas, ideas, sugerencias no duden en decírmelas!