Disclaimer: La historia es de mi pertenencia, en ella sólo utilizo sin ningún fin de lucro, a los personajes de Naruto, cuyo creador es Masashi Kishimoto. Está prohibido re-suban esta o cualquier otra de mis historias, o adaptarlas.
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La escena era incómoda para cualquiera que tuviera una pizca de sentido común y un par de ojos. El muy conocido trío (que antes se le confundía con un triángulo amoroso) estaban sentados relativamente cerca; Sasuke y Sakura ‒hombro con hombro‒ y Naruto a un lado de Sasuke. Frente a Sasuke estaba un total desconocido para él, sin embargo sus cejas pobladas y muy grandes era lo que más resaltaba del chico, quien tenía un puchero en los labios y algunas lágrimas -esto, bien sabían era por la escena de confesión y rechazo del capítulo anterior- a su lado una muy fuera de lugar chica castaña.
El ambiente era tenso y los presentes parecían a punto de respingar de sus asientos ante el menor de los ruidos, porque a todo esto estaban más callados de lo que él jamás les había visto.
Decía que para cualquier idiota con un poco de sentido común sería fácil entender la escena, sin embargo…
—¿Por qué lucen como si estuvieran en el lugar que menos quisieran?
Sai no era exactamente la persona más lista en cuanto a leer el ambiente se trataba.
—¿Y quién es ese chico raro?
Mucho menos era el más delicado a la hora de hablar.
—Ooh, el princeso tiene competencia por el amor de la fea… quién lo diría —fue lo primero que Sai dijo cuándo Naruto, entre algunas risitas -gemidos de tristeza y sonidos hoscos de los demás presentes- le dijo al recién llegado—Deberías tomar esta oportunidad y deshacerte de ella, ¿no?
—Sai… —Sasuke no sabía qué le irritaba más, si los estúpidos sobrenombres o esa falsa sonrisa.
—Deja de decirme fea.
—O princeso —pensó en voz alta y con mal humor el Uchiha.
—¿Por una vez, podrías comportarte? Me dejas en vergüenza… Ellos son Rock Lee y Tenten.
—¿Y qué hacen aquí?
—Sai…
—Tenten es la capitana del equipo deportivo en el que participa Sakura-chan... el rarito es amigo de ella —Naruto también era un bocazas.
—Oh, el equipo al que te obligaron a estar, ¿cierto? ¿Aun odias ese castigo?
Alarmada, la pelirrosa le aventó un pedazo de pan, sonriendo apenada a Tenten mientras decía; —No odio al equipo, Sai sólo es un comediante… jeh…
A veces era incómodo como Sai sacaba verdades nada convenientes. ¡Además, ella no odiaba al equipo…! al menos ya no como al principio, así que ¡idiota Sai, idiota!
—¿Dónde debería sentarme?
—Donde esté libre, idiota.
—Pero creo que si me siento a un lado de cejas abultadas y chica dumpling les estaría traicionando a ustedes.
—¿Cejas abultadas?
—¿Chica dumpling?
—Traicionar… de qué-ah, olvídalo.
Sasuke contaba… ¿Cuánto tiempo debía seguir ahí?
—¡Entonces siéntate junto a mí, ttebayo!
—De verdad no quisiera ser parte del drama.
—¡Dios, Sai sólo siéntate! —Jalándole de su camisa, Sakura casi le hace caer sobre ella, lo cual no ocurrió porque la propia mano de Sasuke lo impidió, moviendo al chico del espacio personal de la pelirrosa.
Sasuke no era celoso, no que va.
Alguien se aclaró la garganta, y de un momento tenso al fin hablaron.
—¿Ya podemos ordenar? Tengo hambre, ttebayo —gimoteó Naruto, barbilla apoyada en la mesa y mente viajando hacia la comida.
Todos le miraron extraño, como si el rubio hubiera dicho algo tan tonto y banal, y cómo no, si el ambiente era tenso ‒el amor no correspondido, los celos, la ineptitud emocional y el hastío, en serio, es que Naruto no podí-
Ghuhggggj…. El sonido de varios estómagos vacíos.
—Me parece una idea genial —respondió Sakura a Naruto. Todos asintieron animados. Era mejor si ordenaban y dejaban toda esta tensión para cuando sus estómagos estuvieran llenos.
Sí, sí… esto podía esperar, se dijo tomando la cartilla del menú y repasando los platillos. El silencio se disolvió en ese momento, todos en la mesa comentado que ordenarían, dando puntos de vista personales en gustos o qué evitar de comida, unas cuantas bromas de Naruto hacia Lee, unos comentarios secos de Sai y la animosidad entre Sakura y Tenten. Y las bromas de Sakura a Sasuke y su extraño gusto por la salsa de tomate.
Sakura sonrió, no consciente de que el ambiente había cambiado a uno que ella había esperado por mucho.
Aun así, se sentía como si olvidara algo…
Ino no era una bimbo porrista hueca como se le pensó por un tiempo. Había pasado por la etapa que toda chica sufría, claro; el creerse la joya más codiciada que nadie, absolutamente nadie podría jamás conseguir. Durante la escuela media sobre todo, ese tipo de pensamiento en ella había sido tan arraigado, que en palabras de Shikamaru "eres tan desagradable" daba a mostrar que en efecto, era más que eso. Porque uno, Shikamaru no veía la necesidad de expresarse más que para decir cuán "molesto" era algo, la pereza corría pesada sobre su cuerpo, entonces que él ‒siempre imperturbable y con mejores cosas que hacer para perder el tiempo que estar con chicas banales‒ había encarado a Ino en la que ella no sabía era su peor etapa.
Había dolido un poco, más que nada ella se había ofendido.
Pero luego de eso una serie de situaciones en cadena sucedieron. Dándole una lección algo dolorosa, y que en efecto, ella se estaba comportando como la peor persona.
Bimbo porrista hueca.
Adiós amigos, adiós novio lindo… hola, reputación dañada y ego maltratado. La transición de la escuela media a preparatoria había sido algo muy esperado por ella. Pero Ino no era una perdedora, y si bien había sido un tanto difícil mantenerse de pie y tener la cara en alto, sin duda que muchas cosas cambiaron.
No despreciaba los demás por su aspecto o popularidad, ya no más. Se centró más en sus notas, mantuvo sus gustos y actividades como si nada. Como borrón y cuenta nueva; una Ino diferente.
Aunque siendo sincera, esa lección de humildad apestaba.
Si bien ahora, en su segundo año las cosas estaban calmadas con ella, solía haber de vez en cuando algún idiota que traía a colación su pasado, y las chicas a su alrededor le miraban con precaución y algo de desdén.
Sí, Ino era bonita, popular y de alguna manera temida.
Aun etiquetada como Barbie porrista bitchy y superficial; los chicos babeaban por ella pero no se acercaban. Las chicas envidiaban su apariencia pero miradas de desaprobación solían ser recurrentes. Había aquellos lo suficiente educados para tratarle como una persona, pero no tan valientes como para que se aventuraran a establecer algo más con ella.
Los rumores tenían gran poder, y parecían mantener a todos a distancia.
A excepción de Shikamaru y Chouji -amigos de toda la vida y demás. Pero era solitario aun así, ellos tenían sus propios asuntos y a palabras de Shikamaru; "Que flojera estar con una chica y sus dramas amorosos, Ino mejor déjame dormir". En cambio Chouji pasaba más interesado en su comida que en ella. Claro, si Ino le invitaba a comer gustoso era él, pero lo que ella invertía en una salida con su amigo regordete le podría servir para comprar ropa nueva. El maquillaje era caro y verse presentable también -no, no era hueca y superficial… solo gustaba de verse bien.
Y quién sabe, quizá luego alguien sí se animara a salir con ella.
Pero oh, oh… soledad.
Hasta que conoció a Sakura.
Bendito el Dios (o demonio, porque la pelirrosa era un tanto volátil e Ino tenía la idea de que ella era demasiado drama) quien les puso en el camino. Sakura parecía indiferente al pasado de Ino, y la rubia no podría estar más agradecida del egocentrismo y mente distraída de Sakura porque ella era de las pocas que no sabía sobre ese incidente del pasado. Demasiado enfocada en su propia vida (egocéntrica pelirrosa) y demasiado distraída en cosas tontas (mira que haber tenido a Sasuke en la friendzone por tanto tiempo era algo que Ino aún no podía creer) la chica era de cuidado cuando molesta, y ridículamente tierna y adorable (a veces) con sus berrinche y su sola personalidad.
Ino de verdad que disfrutaba ser su amiga, incluso cuando ella sola se ahogaba en un vaso de agua ante cualquier situación. Claro, le etiquetaba de Barbie malibu, pero eso pasaba de alto para la rubia incluso cuando le llamaba Ino-piggy. No con malicia, no con interés de ofender… sólo una manera cariñosa de referirse a ella. Ino agradaba de la frentona pelirrosa (su propio apodo) por la sinceridad de ella. Por el verdadero cariño que le daba. Compartir su vida, sus amigos.
Sí, Sakura era sin duda la amiga que-
—¡Egoísta frente de marquesina!
El reproche que hizo que todos en la mesa miraran hacia ella, Ino recién llegada (espectacular-espectacular rubia bien vestida y envidiada) de pie e incrédula (¡irritada, irritada, irritada!) mientras todos le veían con la boca llena de comida.
—¡Ah! ¡Ino!
Hermosos ojos azules se entrecierran, irritada. ¡Esa… esa mota rosa se olvidó de mí! Manos en las caderas, molestia directamente en la pelirrosa, su tonta mano sostenida sobre el rostro de Sasuke un tenedor y en este comida, ah, alimentando al novio como tortolitos… asqueroso.
—Eeh… ¡Ino! Teníamos hambre… —Naruto comenzó su defensa, comida en su boca, ew.
—A mi realmente no me importaba-
—¡Sasuke!
—Rubio traicionero —le espetó, porque así le estaba viendo— ¡Fuiste tú quien planeó esto!, ¿recuerdas?
Para mí.
—Creímos que no llegarías…
Ah, olvidada por comida. En serio, hablando de egos.
—Tú sabías que iba a tardar un poco, pudieron, no sé, esperar unos minutos antes de atragantarse tal cuales-
—Hey, ¿te das cuenta que llegas una hora después?
—Diva…
—Bien, quizá no estaba muy al tanto de la hora.
—¡Vamos, ven siéntate! —Al menos Naruto tuvo la decencia de levantarse y acercarla hasta los asientos— Chicos, esta es Ino err… ¿Cuál era tu ultimo nombre, ttebayo?
—Yamanaka, Naruto. ¿Todo este tiempo y no sabes su nombre? —en serio, incluso Sasuke lo sabía.
—Lo había olvidado.
—Qué sorpresa.
Los dedos de Ino pellizcaron su costado, recordándole lo que estaba haciendo.
—Ino, ellos son… cejas pobladas, ya conoces a Tenten y el otro es Sai.
No es hasta que los apunta Naruto, muy grosero por cierto, que Ino puede ver mejor a los acompañantes de estos traidores.
—Oh my, qué hay con tus-eh.
Ella tapó su boca con sus manos antes de terminar de decir algo, quizá un poco grosero. Y es que el chico que estaba a un lado de Tenten era, hum… curioso. Su cabello, sus cejas y, hm… todo en sí, la verdad. Recuerda Ino, no juzgues a un libro por su portada. Le sonrió, sino coqueta al menos lo más amigable posible. Luego, otra vez tuvo que morder su lengua, porque el chico señalado como Sai era igual de raro. Era demasiado pálido, sus ojos y cabello tan oscuros… le recordaba a alguien, pero no podría decir a quien en ese momento, le miraba sin emoción o interés alguno, muy plano.
¿Le estaba juzgando?
—Lamento mucho la demora —ofreció ella, su tono más dulce y simpático, al menos no era falso, a pesar de que los chicos invitados no eran lo que ella esperaba.
Vamos, enterrada la Ino de escuela media.
—¡Mucho gusto, Ino! —ofreció Lee, entusiasmado y educado… o algo así. Tenten a su lado sonrió un poco, entre apenada y divertida de la siempre actitud de su amigo.
—Tengo entendido que eres amiga de la fea —comentó Sai mientras la rubia se sentaba en el lugar libre, junto a Naruto, frente al pálido chico.
Una sonrisa divertida en la boca de Ino, la molestia en Sakura,
—Sí, me tomó algo de tiempo... su frente es más testaruda que su tamaño.
—Ino…
—Comprendo. He tratado a fea por dos años, me sorprende que haya conseguido una amiga, siendo tan dramática e histérica-
—Sai, cierra la boca.
Ino rio— Me agradas.
Ino dijo, ¿y cómo no? Si no todo el tiempo podía encontrar alguien que gustara de fastidiar a Sakura. El chico era raro, en determinada forma, demasiado pálido y poco emocional, pero parecía alguien centrado.
—¡Oh, y eso que no has visto sus cuadros! —canturreó feliz Naruto
—Oh, ¿eres artista? —preguntó Tenten,
—No me considero tan bueno…
—¿De qué hablas? Podrás ser un idiota, ¡pero tus pinturas son increíbles, ttebayo!
—Sai estuvo un semestre de intercambio en el extranjero por lo mismo. Es bastante bueno, la verdad.
—Sakura, tu no sabes nada de arte.
—¡WOW, las llamas de la creatividad corren por tus jóvenes manos!
—Ahora de verdad tengo curiosidad, quiero verlas algún día.
No fue petición, Ino demandó. Sai quiso decir algo al respecto de su actitud pero un golpe debajo de la mesa el detuvo, Sakura y Sasuke le veían intensamente, como indicándole que más le valiera mantener la boca cerrada.
Oh, le hacía recordar eso que Naruto le había dicho cuando le invitó a cenar.
"Es muy bonita, pero algo… peculiar…"
"¿Peculiar?" Repitió tontamente.
"Verás, no es amiga de Sakura por nada. Ino suele ser algo exigente, la clase de chica que está al tope de la cadena de supervivencia en la escuela."
Y Sai se peguntaba cómo alguien así era amiga de la dramática, violenta y fea Sakura.
"Ten cuidado con lo qué dices o cómo lo dices, no quieres que Sakura te ahorque por hacerle molestar,"
Quizá el rostro de Sai no daba a mostrar mucho, pero sabía lo que el miedo y el dolor significaba, como se sentían, y que Sakura fuera fea y relativamente más baja que él no significaba que sus golpes fueran como patadas de bebés.
"Entonces declino la invitación,"
"Nop. Es contra las reglas, amigo, echarse para atrás. Así que te veré el viernes, ttebayo. Y con eso, Naruto había condenado a Sai a un destino doloroso.
Sin embargo, la chica no parecía tanto como lo que él había esperado. Sai había investigado mucho sobre las chicas como Ino, documentales (películas) libros (sagas juveniles y fictions) y la rubia hermosa y popular tenía rasgos y gestos un poco diferentes. La amiga de Sakura parecía tener un letrero neón con la leyenda de "mírame", pues estéticamente su cuerpo era lo que los chicos siempre halagaban, su rostro como aquellas revistas que él compraba para conocer más a las chicas, pero no se comportaba grosera con ellos, excepto con Sakura, con quien se hablaba de sobrenombres y burlas que eso le hizo recordar la relación de Sasuke y Naruto.
Luego se le ocurrió…
¿Sería que Sasuke y Sakura se usaban como cubierta, y ahora ambos mantenían un interés amoroso con ese par de rubios? ¿Era por eso que la rubia era tan cercana a Sakura?
Sai abrió su boca para preguntar justo eso, pero luego lo reconsideró, mirando a las otras dos personas con ellos. No, parte del reglamento de amistad era no revelar secretos de amigos a otros, y esta chica Tenten y el chico cejas no debían enterarse.
Pospuso esa plática para después.
No sabía cómo se sentía. Ino había tenido, quizá, expectativas muy altas cuando Naruto propuso esa idea. Tal vez ella había esperado por un galán de novela, alguien que le quitara el aliento en cuanto sus ojos se pusieran sobre su cuerpo, pero…
Bien, no era exactamente que Sai fuera desagradable, y en teoría cumplía con los requisitos de protagonista de toda novela juvenil; era alto, mayor, piel blanca (quizá demasiado pálido) cabello azabache y ojos ónix, con apariencia fría en indiferente.
Es como ese meme de expectativa y realidad.
Basta, Ino… no juzgues.
Pero no era tanto su apariencia lo que le hacía sentir incómoda, era más su comportamiento. Tan serio, hablaba cuando se le llamaba, o sólo cuando el trío hablaba y les interrumpía, Ino suponía que Sai era tímido, que sólo interactuaba con sus amigos inmediatos porque les conocía de más tiempo.
Pero aun así, él no mostraba ningún tipo de interés hacia su persona. ¿Es qué ella era poca cosa?
O… O quizá, (y esto ella lo temía) él sabía quién era ella.
¿Y si él sabía de ese rumor?
—Y Sai, no te he visto por la escuela… será qué-
—Estudia en colegio de arte. Es una año mayor que nosotros, también —interrumpió Sasuke.
—De hecho, deben de tener la misma edad que ustedes, chicos —agregó Sakura, dirigiéndose hacia Tenten y Lee.
—Vaya, y cómo es que ustedes… —movió su mano en dirección a el trío y Sai.
—¿Nos conocimos? Bien…
—¡Fue por suerte!
—Mala suerte.
—Aun me arrepiento.
Naruto, Sakura y Sasuke comentaron al mismo tiempo, Naruto con una enorme sonrisa, Sakura un tanto divertida, sonriendo y en la boca de Sasuke ‒ ¡Ino veía! Podía verle‒ las comisuras de sus labios un poco arriba. Su propia forma de sonreír, ahora ella notaba.
El comentario algo grosero, ella podía suponer, no afectó al chico. Una sonrisa complaciente (aun así, algo falsa según Ino) y rostro sereno.
—Tampoco quería ser amigo del princeso.
—No somos amigos.
—O de fea.
—¡Serás!
—….
Todos miraron a Naruto, expectantes de lo qué Sai diría de él.
—Contigo no tuve mucha opción.
Y de eso pasaron a varios insultos y ttebayos y demás de cosas que Ino se sintió fuera de la cápsula de esas cuatro personas. Miró hacia donde Lee y Tenten, para su alivio no solo ella se sentía apartada de la dinámica que nunca había visto.
Ino estaba contenta de conocer a Sakura y su combo, de ser su amiga y poder socializar con Sasuke y Naruto. La dinámica entre esos tres le recordaba a su amistad con Shikamaru y Chouji cuando estaban en escuela media, incluso luego del problema que ella tuvo en dicho tiempo, agradecía tener amigos de verdad. Ese también era uno de los motivos por los que se mantuvo con Sakura, y aceptó sin pensarlo dos veces la convivencia con Naruto y Sasuke, pues sabía que ellos eran amigos leales y siempre estarían para Sakura. No sentía envidia de eso, al contrario le alegraba. Y de vez en vez, le preocupaba que Sakura estuviera tan obsesionada con el tema de Naruto y la novia del mismo.
Sin embargo ahora, ver esta interacción entre ellos tres y el chico Sai, le resultaba algo… extraño. No sabría qué nombre ponerle a eso que sentía, pero algo como desplazamiento, fuera de lugar y simple testigo eran descripciones de cómo se sentía. Ellos cuatro se acoplaban de una manera que le hacía pensar se conocían de más años, algo que Ino no había logrado o vivido con ellos tres. Sakura demasiado calmada con Sai, de vez en vez estallaba su mal humor, pero nada más. Incluso Sasuke replicaba y se molestaba, y Naruto… bien, él era igual con todos. Luego estaba el chico Sai, quien a pesar de verse como alguien frío, serio y antipático, levantaba la voz, sonreía falsamente pero hablaba mucho con ellos.
Se suponía que esa salida había sido con la intensión de que Ino conociera más personas y quizá… bien, quizá conocer a un chico especial.
En cambio, el resto de la cena habló más con Tenten, incluso Lee. Para cuando pagaron la cuenta y comenzaron a caminar hacia el centro comercial no habían interactuado mucho.
De igual manera Ino no comentó mucho, ¿Qué diría? ¿Es mi cita? No… no lo era.
Que Naruto le haya dicho-
—¡Videojuegos, videojuegos, videojuegos!
-que le presentaría a alguien -
—Nosotros no iremos.
—¡Ah! ¿Por qué? ¡Quiero matar unos cuantos zombies junto a mis mejores amigos, ttebayo!
-… No quería decir que Sai fuera el chico del que Ino se enamoraría.
—Eh, precisamente por eso.
—¿Qué?
—Naruto —la mano de Sai sobre su hombro—, seguro van a atender sus urgencias primales, toda esa tensión sexual que-
—¡Cierra la boca!
No, no… pero sí, la pareja estaba toda colorada
—¡Ah! ¡Mi bella Sakura!
—Eh, Lee… ¿desde cuándo es tuya?
Sasuke no comentó, pero su vergüenza se evaporó con el comentario de Lee, la mirada que le dio fue desagradable, pero no muchos le dieron atención, Sakura ya le había tomado de su brazo y se despedía de Tenten y dicho chico.
—Muchas gracias por invitarnos.
—Me encantó que pudieras asistir, lamento que tengamos que irnos.
—Oh, ve, ve, si yo tuviera ese novio igual no saldría de la recamara~
—¡Tenten! Traición —Rock Lee sentía el apachurramiento en su corazón, y Sakura volvía a negar. Porque no era lo que iban a-
—Sí, sí, lo que digan.
—Lee-
—¡Un placer, Sakura! ¡Y mi propuesta sigue en pie!
La sonrisa de ella no podía ser más forzada— Gracias, lo consideraré.
—Sakura.
—Es broma, che, Sasuke~ —le jaló del brazo, intentando que no se fuera sin ella, luego se dirigió a Ino— Hey, esperaré tu mensaje más tarde, ¿sí?
—Dudo que vayas a acordarte —la sonrisa socarrona de Ino.
¿Es qué en serio todos pensaba que ambos se iban porque…? Ugh —Lo que digas. Sai tú-
—Sakura, ¿de verdad de te vas a despedir de todos? Los verás el lunes. Tenemos que llegar temprano.
—Voy, voy.
Sabía que Sasuke estaba muy impaciente por irse desde hace un buen rato, pero aun así se acercó a Sai, lo que a él le dijo los demás no alcanzaron a escuchar, sólo notaron que su pálida piel tomó un tono más azul y Sakura sonreía dulcemente, palmando sus hombros y él encogiéndose.
—¡¿Qué hay de mí?! —gritó Naruto, porque ella se despidió de todos menos de él.
—Oh, no seas llorón —comentó Ino, porque para esto Sasuke y Sakura le habían ignorado y se encaminaron al estacionamiento.
El reducido grupo continuó su camino hasta el centro comercial, Naruto gimoteando como sus mejores amigos eran unos idiotas insensibles, siendo animado por Lee, quien a pesar de su corazón roto le daba esperanzas.
Quizá Naruto le había juzgado mal.
—No eres tan malo —le comentó, Lee le mostró una enrome y brillante sonrisa, que flaqueó un poco cuando el rubio terminó de decir— A pesar de lucir extraño con esas cejas gigantes.
—Vamos, vamos.
Naruto colocó un brazo sobre el hombro de Ino, y el otro sobre Sai, acercándolos hasta él, el movimiento fue tan sorpresivo para ambos, que dejó sin habla a Ino.
—¡Esta tarde aún no termina!
La alegría de Naruto era contagiosa.
Ino creyó que al estar Tenten sería algo más relajado. La chica era agradable, nada intensa o melodramática y exigente como cierta pelirrosa que seguro en ese momento se comía a besos al bombón de novio amargado que tenía, e Ino igual supuso que sería algo agradable estar más tiempo en compañía de todos, pero llegar a los videojuegos fue como entrar a una zona de guerra.
Fue como un switch que pasó por ella, porque Tenten comenzó a exigir y retar a los chicos. Enseguida Lee le hizo segunda, "las llamas de la juventud" como él había dicho, corriendo por su ser y Naruto tan energético se les unió.
No sólo habían asustado a los presentes, sino que Ino estaba segura serían echados del lugar por tanto ruido y revuelto que estaban haciendo.
Ino sentía palidecer, y ahora entendía porque Sasuke y Sakura habían huido. Esa niña frente… traidora, me dejó con ellos sabiendo en lo que esto se convertiría… no era tarde, aun podía dar media vuelta y regresar a casa.
Sonaba como la mejor opción.
—¿Es qué te vas?
Oh, lo había olvidado. Mirando a su lado, callado y tan apacible, ¡Sai había estado ahí todo el tiempo!
—Sí. Siendo sincera los videojuegos no son lo mío.
Él asintió, tomando lo que ella le decía— Entiendo. Quizá prefieras ir a donde la ropa o maquillaje… veamos, ¿Qué más le gusta a las chicas como tú?
—¿Las chicas como yo? —¿Perdón?
—Rubia, popular y hermosa.
¡¿Le estaban etiquetando?!
—Oye, no crees qué- espera —le miró de par en par, sus ojos negros centrados en la pantalla de su celular, ¿Qué estaba… leyendo? Pero no era eso, cuando ella le llamó, él le miró, parpadeó como no entendiendo de todo la situación, y ella a su vez igual— ¿Dijiste que soy hermosa?
Él ladeó un poco su cabeza, analizando la pregunta, y tratando de identificar las emociones en el rostro de ella. Sí, según un libro que leyó, sus medidas y rasgos faciales eran finos y galanes. El color de sus ojos era el perfecto tono del cielo despejado, su cabello era brillante y bien cuidado. Su cuerpo con las curvas adecuadas y su vestimenta era lo que en las revistas se indicaba como chic.
Sai dijo sin dudar— Sí.
Siendo lo obvio. ¿Las chicas gustaban que los chicos se repitieran? Debía anotar eso. Luego para sorpresa de él, el rostro de ella se cubrió de rubor, manos en sus mejillas y ojos azules evitando mirarle a toda costa.
Una vez más, ella le confundió.
La imagen ante él era una que había visto antes, muchas veces en realidad. La novia de Naruto solía sonrojarse y parecer tetera, vapor y todo cuando el chico le abrazaba o le sonreía. Más frecuentemente esas reacciones las veía con Sakura, cuando ésta estaba con Sasuke o se mencionaba algo sobre su vida amorosa. Sai había visto varias chicas sonrojadas y avergonzadas, pero nunca antes de primera mano, o al menos furiosas contra él.
No entendía por qué Ino se mostraba así, pero algo dentro de sí mismo le decía que era debido a algo que él había provocado.
Le preguntaría a Naruto luego, quizá a Sasuke también.
—Podemos… huh, ¿podrías acompañarme a un par de tiendas? Realmente no tengo mucho que hacer hoy, entonces…
Ella se removía frente a él, y Sai se preguntaba si se había enfermado del estómago y necesitaba un baño, pero sus palabras no tenían mucho que ver con eso, así que no lo comentó. La amenaza de Sakura regresó a su mente, el "di algo incorrecto, la llegas a espantar, y te daré la paliza más grande de tu vida que no serás capaz de dibujar en semanas," y un escalofrió le recorrió el cuerpo.
—¿Te importaría acompañarme otro rato?
La chica que acaba de conocer era muy bella, su carácter no parecía ser lo que le habían advertido, y realmente no le importaba pasar más tiempo.
—Claro.
—Genial. ¿Qué tal si me hablas de tus pinturas?
Y la sonrisa que Ino vio, esta vez no fue falsa.
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