Disclaimer: La historia es de mi pertenencia, en ella sólo utilizo sin ningún fin de lucro, a los personajes de Naruto, cuyo creador es Masashi Kishimoto. Está prohibido re-suban esta o cualquier otra de mis historias, o adaptarlas. La canción pertenece a Little Mix.

NA: Última act de LMLY: 30-09-2018 jooooooderrs feliz aniversario (¿? al parecer tardé un año seis meses de un capítulo a otro, vaya.


[23]

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—¡Oh por Dios, oh por Dios! Debes contarnos todo lo que sucedió el día de ayer que se desaparecieron, pillines.

Voz cantarina, imitando a la perfección el tono de una chica chismosa. Brazos alrededor de una almohada, ojos azules brillantes y expectantes por saber acerca de la posibilidad de que algo haya ocurrido con Sai e Ino.

—Dios, la imagen que presentas es asquerosa.

Oish, cierra la boca, teme.

—Debes de ser consciente que luces ridículo así, y la forma en la que hablas también.

—¡Oish! no estés celoso. Esta sesión es sobre Sai. No todo el tiempo te voy a preguntar sobre tu vida amorosa. Aunque tú y Sakura se escaparon antes, no me sorprende si en nueve meses me dices que-

Santo zapatazo le cayó a Naruto sobre la cabeza, cortesía de un abochornado y molesto Sasuke.

—No hicimos nada, ayer ni siquie-

—Aja, claro, nunca hacen nada. Par favaaar, seguro Sakura-

—¡Noo, la pureza de mi bella Sakura!

Y es esa oración dicha por el infiltrado. Naruto no podía evitar ser amigo de todos, y en la reunión de ese día un apasionado y dramático Lee estaba acompañándolos. Si las miradas mataran... bien, que Sasuke tendría tantas condenas. El breve silencio que esa frase tan fuera de lugar dicha por Lee, y los chicos sólo le miraban, extrañados, divertidos o emocionalmente distantes. Pareciera que el peso cayó sobre el chico de cejas grandes, pues este decidió tomar sorbo de su bebida en lugar de decir algo más.

—Seh seh. Como decía, Sai… ¡Debes contarnos lo que pasó ayer con Ino!

Una vez más, como niño viendo su película favorita, con ilusión y espeta, Naruto esperaba a que el aludido hablara.

A decir verdad, Sai concordaba con Sasuke. Y es que una de las facetas raras de Naruto era lo emocionado que se ponía ante la idea de la vida romántica de otros. O más bien, que se emocionara por algo que no era.

Bueno, Sai siempre consideró a Naruto como un tarado.

Y en su mente no había motivo por el cual el rubio se pusiera así, pues a pesar de haber pasado la tarde con la amiga de Sakura ‒en cierta manera más porque la amenaza de la pelirrosa seguía fuerte en su sistema, así que había acompañado a la rubia. Durante la tarde no pudo comprobar lo que le habían contado de ella. Solo tenía más dudas conforme le escuchaba y miraba.

—¿Cómo puede ella ser amiga de la fea?

—¿Qué?

Ah, ahí estaba otra vez Sasuke mirando mal a alguien ese día.

—¿Qué quieres decir?

—La señorita Ino fue bastante agradable.

—¿Señorita? ¿Whuuuut…?

Y es que fueron por varias tiendas e incluso compraron una bebida con cafeína. Caminando por el lugar, y teniendo una plática amena. O lo fue para Sai, ya que hablaron más de sus pinturas y escuela. No supo mucho de Ino, la verdad. Ella preguntaba más cosas y él solía responder.

—¿Fue agradable? ¿Te gustó? Tocaste su bust-

—Ah, me largo.

Sasuke se levantó de inmediato. La verdad desde el principio no quería estar ahí. Había sido engañado y arrastrado por Naruto, además que le daba flojera intensa la plática absurda que estaban teniendo.

—Oh, vamos —Naruto le jaloneó, necesitaba tenerlo ahí, pero el bocazas se hacía el digno—. No es como si tú nunca hubieras tocado uno.

—Cierto. Pero, Sasuke… ¿al menos si alcanzas a tocarle algo a fea?

Porque siempre se le refería a la recién novia de Sasuke como plana, ¿se entiende?

Ah, Sasuke ya se estaba molestando de más con el comentario de Naruto, pero fue lo que dijo Sai que remató su cólera.

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Sasuke salió de la casa de Naruto echando humo, maldiciendo a los idiotas que dejaba atrás. Claro, habría propiciado al menos más de un golpe y groserías antes de irse.

—Idiotas.

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—Genial, gracias Sai.

Naruto escurría sus manos. Sasuke le había tirado su bebida encima de él. Tenía soda y helado en su camiseta.

—De nada.

—Sasuke tiene un temperamento muy corto —Lee miraba la puerta por donde el pelinegro se había ido, demasiado concentrado en él.

—Seh. Es un cascarrabias. No aguanta nada.

—Es compresible, cuando se habla mal de la dama de uno, un caballero debe estar a su defensa. Aunque él actuó algo brusco. Era innecesario la escena si Sakura no estaba.

—Ja… "Sasuke un caballero". Sí, y yo soy un ninja. De cualquier manera, se podría decir que Sakura siempre ha sido su punto débil. Estando presente o no.

—¿Es así? —aquí Lee mira con atención a Naruto. Los chicos comienzan a limpiar la suciedad y derrame, pues aunque los padres de Naruto no estaban en la casa, más le valía a al rubio que su madre no viera ni una mancha.

—¿Puedo tallar con detergente aquí?

Luego del visto bueno de Naruto, Lee comenzó a tallar con mucha enjundia contra la alfombra.

—¡Wow! ¡Así se hace, cejas gruesas!

Lee había sido invitado por Naruto el día anterior, y este había aceptado muy animado. Esperaba aprender más de su rival y poder conquistar a la bella Sakura.

—De cualquier manera, esto ha sido tu culpa Sai.

—Yo sólo continué con el tema que tú trajiste a colación.

—Bah, lo que sea. ¡Hey! —paró en seco, estirando sus manos y golpeando a los chicos junto a él. —¡No desvíes el tema! ¡Estábamos hablando de ti e Ino!

La imagen de Sai, ojos entrecerrados, sin parpadear o moverse, Lee y Naruto le miraban fijamente. Para saber, necesitaban saber… —¡Qué pasó con Ino!

Naruto podía ser clasificado como vieja chismosa, más ahora que estaba talle y talle la alfombra manchada.


—Nada.

—¿A qué te refieres?

—A eso. ¡Nada! no hubo chispas al mirarnos, nada de mariposas revoloteando en mi estómago -solo por el estúpido té chai, pero eso es por la leche. Pero, ayer no pude sentir ni un maldito sentimiento cálido invadir mi sistema… ¡nada!

Su voz, una octava más alta, frustrada, Ino Yamanaka se sinceraba ante Sakura. Le contaba lo del día anterior, la amena pero sosa tarde con Sai.

—No me malentiendas. Él es un chico… ¿agradable? No sé definirlo en este momento, es difícil. Pero algo es sencillo decir: no provocó nada romántico en mí, Sakura.

Ino miraba sus manos que estaban sobre su regazo, y Sakura notó que esta lucía algo afligida.

—No es para tanto. No es como que tengas que casarte con él. De hecho, me sorprende que quieras sentir algo por Sai.

No era que Sai fuera feo, pero su personalidad. Ew. Para Sakura, ella no aguantaría salir con él. No era mala persona, solo despistado y medio idiota para leer el ambiente. Y quizá, demasiado sincero y sin filtros a la hora de hablar. Su ser solía chocar con el de ella en más de una ocasión

—Lo sé, pero…

—¿Pero…?

—¡Quiero un novio!

Estalló, por fin.

—Ah.

Fue lo más inteligente que Sakura pudo decir. Y a su lado, Ino Yamanaka siguió maldiciendo las novelas juveniles.


—¿Qué edad tiene tu hermano?

La pregunta, soltada de la nada y sin contexto previo, dejó más que confundido a Sasuke. Estaban en la sala de la familia Uchiha, viendo una de esas novelas coreanas que a Sakura le gustaba –y que, secretamente, en Sasuke habían despertado cierta "intriga". Llevaban bastante tiempo en silencio, esa tarde habían concordado pasar el rato juntos. Por eso, el que ella le preguntara sobre su hermano, de entre todas las cosas justo cuando la protagonista de la novela se veía envuelta en una situación de atracción por otro que no era el protagonista…

—¿Qué es esa cara?

—¿Qué cara?

—Así como de… dóberman confundido.

Digamos que las analogías de la pelirrosa no eran las mejores, pero es que Sakura había estado distraída en sus propios pensares, que al voltear a ver su novio que aún no le respondía, le sacó más de una pegunta. Más aun el tono con el que le respondía.

—¿Qué?

Ahora sí que Sasuke no sabía que era más grande, su molestia o la ridiculez de ella. Pero Sakura nomás no captaba el ambiente. Sí, el ceño fruncido no era nada fuera de lo común en el bello rostro de Sasuke, pero había algo más. En sus ojos se mostraba enojo, no solo molestia, y su boca entre abierta, ya sea incredulidad o como si estuviera a punto de gritarle algo. Todo mezclado con confusión.

—No sé qué estás pensando, pero antes de que ataques —aquí ella se reacomodó en el sofá, le miró directamente a los ojos, y levantó las manos en gesto de paz—. Solo estoy buscando candidatos para Ino.

—Ah —. De inmediato el enojo en él pasó a confusión y luego fastidio. Sasuke dejó de enfrentarle a la cara, y en vez giró para fijarse en la televisión otra vez. —Qué tontería. Ouch.

De inmediato volvió a mirarle, más ceñudo que antes por el golpe que ella le dio en el brazo. La mano de Sakura no era para nada liviana. "¿Qué demonios?" Decía el gesto de Sasuke. Sakura respondió.

—Deja de juzgarme y pensar tonterías, porque me doy cuenta.

Él rodó los ojos. —Por favor.

—Se te están subiendo a la cabeza estos dramas —Dicho eso, ella tomó el control y apagó el televisor. Sakura se mordió la boca para así no reír por el ceño aún más fruncido de Sasuke. En cambio, entrelazó sus dedos con los de él, y fue como un bálsamo; el gestó de Sasuke cambió de inmediato cuando ese par de ojos verdes le veían con amor—. Necesito un favor.


La sonrisa petulante en el rostro de Sakura, le decía a Ino que algo no muy bueno iba a suceder.

—¿Vienes de un casting para It? —El comentario, nada nuevo, no le borró la sonrisa, aunque Ino sí vio el tic de molestia en una de sus cejas rosas.

—No. Me costó mucho, al menos deberías considerar eso.

—¿De qué se trata?

—He conseguido los números de varios chicos, solo para ti.

La suspicacia de Ino se mostró como risa. La cara de seguridad y petulancia de Sakura era a veces graciosa, por no decir ridícula.

—No deberías reírte. Deberías decir, "gracias Sakura, por ayudarme en no quedarme solterona con veinte gatos".

—Lo haría si lo creyera. Tú solo tienes dos amigos. ¿De dónde voy a creer que conseguiste el número de otras personas?

—Tengo tres amigos hombres —corrigió ofendida.

—Dos. Y el otro es tu novio, así que no cuenta.

Sakura quiso replicar, porque que Sasuke fuera su novio no quería decir que dejaba de ser su amigo, pero se limitó a morderse la lengua, todo eso no era lo importante ahí. En cambio, Ino soltó una carcajada ante la imagen de Sakura: con sus labios fruncidos parecía un pato. Para mayor sorpresa de Ino, Sakura no replicó, solo le dio una hoja blanca con bordes impresos en detalles rosas. Con más tinta rosa y letra cursiva escrita, varios nombres que no sonaban familiares estaban plasmados, y debajo de estos había números telefónicos.

La bestia rosa decía la verdad.

—¿De dónde sacaste estos?

Porque a Ino le constaba que Sakura no era exactamente alguien con muchos amigos. De hecho, era lo opuesto, incluso cuando se trataba de chicas. ¿A quién le había vendido su alma? Peor aún, Ino tenía que vender la propia a esta pelirrosa?

Dobló la hoja, le miró suspicaz.

—¿Qué me costará esto?

Ahora, la sonrisa de la chica se convertía en una digna de película de terror.

—Solo tres cosas.

Oh, Ino se sentía como Ariel al darle su voz a la bruja del mar.


Naruto era una persona bastante compleja de describir-

—Bobo —decía Sakura.

—Tarado —añadía Sasuke.

—Rubio gritón —añadió la otra rubia gritona.

—Sin pit-

—¡Sai, cállate! —mismo Naruto interrumpió a Sai, muy molesto y colorado. Luego, el rubio miró a los presentes bastante molesto y ofendido. ¿Esos bastardos decía ser sus mejores amigos, eh?

—Nosotros no —rápido, Ino y Sai se excusaban con no ser los mejores amigos de Naruto.

—Ustedes no, ¡pero se supone que tú y tú lo son! ¡Deberían defenderme, 'ttebayo! —Apuntó a la pareja enamorada.

Una vez más, sin interrupciones: Naruto era una persona bastante compleja, consideraba él mismo, con una familia que le amaba aunque su mamá le matara del susto al enojarse, con muchos amigos él era muy sociable, y-

—Yo creo que eres alguien increíble Naruto-kun!

-y una novia tan gentil y bella.

—Ugh, alguien dele una patada, está comenzando a babear.

—¡Ey! —respingó Naruto ante el golpe. Sakura lo había dicho, pero fue Sasuke quien acató la acción.

—Ustedes dos son unos abusadores.

-… En fin, Naruto, además de ser alguien muy complejo, sin duda era alguien muy afortunado y feliz.

Lo tenía todo, y nada podía arruinarlo.

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Daría todo por arruinar esa sonrisa asquerosa.

No solo con su vista mostraba el odio por la pareja delante de ella, o su tono sanguinario, sino que sus propias manos apachurraban de forma muy violenta el vaso de plástico que sostenía.

—Sakura —su novio le advirtió, quinta vez en ese día—. Tienes un serio problema. Dame eso.

Sin esperar a que ella respondiera, Sasuke le quitó de las manos el pobre recipiente y procedió a tirarlo en el cesto de basura más cercano. Luego, se encaminó hasta donde Naruto y Hinata. Habló unos instantes con ellos y estos accedieron a lo que él les dijo. Lo que fuera, Sakura estaba tan ocupada siendo consumida por su estúpido odio infundado hacia la novia de Naruto, así que tampoco escuchó lo que Sasuke le dijo cuando regresó con ella. Ni siquiera registró en qué momento se había desaparecido él, Naruto y Hinata.

—¿Uh? ¿A dónde se fueron? —Preguntó, atontada. Hace unos minutos estaban por los corredores del centro comercial y ahora estaba sentada en una banca, solo Ino y Sai junto a ella.

Quienes, por cierto, la ignoraban.

—Ejem. Ya estoy de regreso.

—Fea, a nadie le interesa.

Estúpido Sai. —¿Y los demás?

—Fueron por comida. Sasuke te pidió que fueras, pero estabas en el limbo, así que te dejó con nosotros.

—Sinceramente, fea. Si sigues ignorando al princeso se hartara de ti y te botará, tú sabes cómo es de dramático y sentido.

Sakura miró con incredulidad a Sai. ¿Cómo era posible decir tanta tontería? Claro, pero aún más idiota pensar que Sasuke la botaría a ella por algo así de tonto. Él la amaba.

—No, Sai. Te equivocas —Ino corrigió al chico, Sakura no debió esperar que fuera para defenderla—, Sasuke no la botaría por eso, pero sin duda lo hará si no cambia su temperamento. ¡Frente de marquesina, para con tu rabia hacia la pobre de Hinata!

Es con la última parte que Sakura bufó.

Otro punto por el que no toleraba a Hinata era porque todos se ponían de su parte. Todos eran "pobre y sufrida Hinata" cuando nadie se ponía de su parte, o al menos no entendía el fastidio que esa chica le ocasionaba.

—O al menos finge. Después de todo, ¡has sido tú la que me invitaste a venir! Y mira que no es placentero ver tu frente enorme llena de arrugas.

Sakura rodó los ojos. —No te invité para pasar el rato, Ino. Simplemente no quería pasar estar atrapada con ellos dos.

—¿Y Sasuke?

—Bah, se la pasa diciéndome "Sakura, Sakura", pero como si le hablara a una mascota que se comporta mal. —Sai agregó un comentario al que la chica no hizo caso. —Contigo aquí al menos puedo ignorarles.

—Entonces, ¿por qué accediste en primer lugar?

Sakura no dijo nada, solo suspiró exageradamente.

Lo cierto era, en parte, que todo esto era el pago de un "favor". Esos números de celulares para la búsqueda del nuevo prospecto de Ino no se consiguieron solos. El mismo Sasuke había puesto una tarifa muy alta, y esta salida apenas era un adelanto de lo que costaron esos números. Sakura al menos esperaba que Ino congeniara con alguno de esos chicos. Hasta donde sabía, esos eran amigos de Naruto, o algo así había dicho Sasuke. Sakura no conocía a nadie de esa lista. Al único que pudo conocer era a Itachi, el hermano mayor de Sasuke, pero este último se había negado rotundamente a brindarle su número para beneficio de Ino.

"Estás loca, él tiene novia. Una estable, y decente".

"¡Ey, Ino es decente!"

"Pero gritona, como Naruto."

No pudo objetar mucho ante eso. Sin embargo había llegado a un acuerdo. Él le ayudaría con esa "estúpida lista" como él había dicho, siempre y cuando ella accediera a algo. Claro, Sakura había aceptado sin dudarlo de inmediato, porque quizá había pensado, (estúpidamente) que su novio le iba a proponer algo indecente, o al menos una sesión de besos arrebatadores. Pero, oh ilusa de ella, al creer eso del virgo de su novio.

Y no decía virgo por su signo zodiacal, Sasuke era Leo, después de todo.

—¡Ughh, estúpido Sasuke!

—¿Qué te pasa?

—¡Oh, Sasuke, volviste!

—Hace rato, genio.

—Uh…

—Te quedaste como idiota soñado despierta —Sai sin duda habló.

Cierto. La compañía había regresado y estaban todos alrededor de una mesa de los comedores del centro comercial con varias cajas con donas bebidas y otras golosinas en la mesa. ¿De verdad sus elipsis mentales tomaban tanto? ¿Tan centrada en sus imágenes mentales estaba, que ella de verdad no notaba nada? Wow. Y que miedo.

—Últimamente has estado algo distraída, Sakura-chan. ¿Ocurre algo?

Sakura miró a Naruto, quien le preguntaba con sincera preocupación. La imagen de él, cabello rubio alborotado, mancha de mermelada en esa camiseta naranja, boca abierta con donas a medio masticar… -ugh- no era algo inusual, y mientras que ella pensaba en responder con un "no es nada. Come como la gente decente" que esta respuesta fue interrumpida cuando Sakura miró al lado de Naruto. Junto a él, callada, como si fuera un fantasma, Hinata también le miraba. De inmediato Sakura calló, solo farfulló un "no es nada" mientras se reclinaba en su asiento y de a poco se deslizó en el mismo, enfurruñada.

El precio de esos nombres y números telefónicos para Ino era uno muy alto. Sasuke se había comprometido en ayudarle a que Ino contactara con más chicos si ella –Sakura- accedía a salir con Naruto y Hinata. Más específicamente Hinata y ser amable. ¡Diablos! ese idiota y bien parecido de Sasuke había desplegado sus encantos en ella, con esa cara toda hermosa y voz profunda, le había dicho que sí ella accedía a algo... y ella, hormonal como cualquier adolescente, aceptó sin pensar. Se maldecía. Y a Sasuke.

—Hey, quita esa cara

Ah, el culpable de su desgracia se dignaba dirigirle la palabra.

—Sakura.

Ella lo ignoró. Seguía con su berrinche. Y para este punto de su vida, los demás también le estaban ignorando. No los culpen, estaban muy acostumbrados a ver a esa Sakura berrinchuda.

Lo que ella haría sería quedarse ahí, fundirse con la silla y esperar hasta que se cansaran de su actitud y Sasuke la llevara a su casa.

Claro que dicha persona no cooperaba con su plan. Le volvió a llamar y ella le ignoró. Incluso le picó el costado, haciéndola respingar más de una vez. La tercera vez que lo intentó, ella le dio un manotazo. Sasuke, acostumbrado a estas actitudes, solo rodó los ojos y la dejó ser. Se enfocó en la comida frente a él.

Ouch. Sakura pensó. Primero, Sasuke le arrastraba hasta ese lugar con esa compañía. ¿Y le pedía buena cara? Bah. Con suerte no estaba hablando y soltando veneno.

"Inténtalo," decía él. "Se amable", decía él, "Hinata no te ha hecho nada", seguía diciendo. Pero Sakura no podía, por más que tratara, ella simplemente no le toleraba. Estar en su presencia era… ughhh.

Es entre uno de sus enfurruñamientos y suspiros exagerados que Sasuke aprovecha para meterle una dona en la boca. Ella le miró de inmediato, sorprendida por este acto tan aprovechado de parte de él. Le iba a reclamar luego de escupir la dona, pero cuando ella le mira, que en esos ojos negros vio cierto brillo de diversión y una media sonrisa socarrona, que Sakura fue incapaz de actuar como lo había planeado. En cambio, medio ruborizada (es que él era muy guapo y atacaba su corazón, ¡diablos!), miró a otro lado, aceptando la comida y masticando toda ofendida.

Un día, Sasuke, tus encantos no tendrán efecto. Ya lo verás.

—¿Soda o limonada? —él le ofreció, y ella casi le vuelve a ignorar, pero la mirada que su novio le daba era taaaaan, bella. Sasuke era tan bello. Maldición.

—Limonada.

Murmuró la pelirrosa, y con eso, él le acercó la bebida, acomodando el popote. Sakura solo esperó a tragar la masa dulce y luego abrió su boca lo suficiente para atrapar el popote con sus labios. Dio varios sorbos y luego dio otra mordida a otra dona que Sasuke le ofrecía.

—Ustedes son horribles, 'ttebayo.

—Tan melosos.

Es aquí que Sakura se da cuenta que los demás ya les estaban prestando atención. Sasuke, en lugar de molestarse, solo dio un sorbo a la misma bebida de Sakura, ignorando las burlas de Naruto.

—Egoístas, comiendo frente a los hambrientos.

—Ahí hay comida.

—No es a eso a lo que me refiero, Sai.

—Pero dijiste-

—Sí, sí, pero-

—Ustedes sí que son muy c-cercanos.

—¡Más de lo que crees, Hinata! ¡Y eso es en público, imagínate como son de sucios en privado- uh! ¡Oye!

—Cierra la boca, idiota.

—N-Naruto-kun, déjame limpiarte.

—A quién le dices- ¡ey! ¡Basta de arrojarme comida, bastardo!

Sakura solo observaba mientras comía una tercera dona. La escena era una ya típica para ella. Sasuke y Naruto diciéndose de cosas y aventándose comida, Hinata toda preocupada por Naruto, tímidamente tratando de que los chicos dejaran su combate con la comida, Ino explicándole Dios-sabe-qué al inepto de Sai. Eso era una imagen que ya era normal ante ella, y curiosamente, por momentos, le pareció hasta divertida. Podría levantarse de su asiento y separar a Naruto y Sasuke, pero la presencia de Hinata de verdad que actuaba como bloqueo en ella.

Tenía que deshacerse de ella, de verdad.

—Oh, hey… ¡veo que están muy animados!

Todos acallaron ante la interrupción, y así, miraron hacia el nuevo personaje que entraba en escena. Alto, algo fornido, cabello castaño desordenado y una sonrisa grande. Sakura no conocía a esa persona, estaba segura que de ser así, lo recordaría.

—¡Kiba-kun! —Hinata saludó, algo emocionada, pero fue Naruto quien se levantó de su lugar y fue hasta donde el chico, chocando su palma con la espalda del chico como saludo.

—¡Llegaste! —Luego encaminó al recién llegado hasta los demás para presentarlo mejor—. Estos son Sakura, Sai e Ino. Ya conoces a Sasuke-teme.

—¿Qué hay? —saludó, bastante animado.

Sakura miraba con crítica, porque no se le había pasado como Naruto no había presentado a Hinata. Aguantó una risita. Seguro el mismo había olvidado la presencia de la chica. Jeeee. El chico, bastante confianzudo en opinión de Sakura, se sentó de inmediato y comenzó a platicar con todos. Sentado entre Naruto e Ino –que suplicio, en serio- el volumen de esas pláticas se triplicaba. Ugh.

—Me dará dolor de cabeza —Sasuke pensaba lo mismo que ella.

—A mí también.

—Oh, ya me hablas.

Ella frunció el ceño.

—Hey, —pero no fue el llamado, sino sentir los dedos de Sasuke en su rostro, lo que le hizo a ella respingar y voltear a verle.

Sasuke estaba bastante cerca, ella ya no estaba medio despatarrada en la silla, y ahora sus rostros estaban más alineados. Sakura sentía que sus ojos se agrandaban cuando Sasuke se fue acercando más, cuando sus dedos se movían de su mentón a su mejilla, inclinando un poco el rostro de ella. ¿Le iba a besar frente a los demás?

—Tienes mermelada en la mejilla.

Dijo al tiempo que quitaba su mano de la piel de ella, estiraba su brazo para tomar una servilleta y limpiar su dedo –con el que había tratado de quitarle la suciedad

—Toma —Le entrego una servilleta también.

Sakuuuura-chiaaaan, estás súper roja, ttebayooo. ¿Qué te dijo el sucio de teme?

Maldito Naruto, siempre observador cuando no debería.

—Cállate, idiota.

De pronto hacía mucho calor ahí.

—Vamos, no coqueteen frente a los solteros. Eso también es contigo, eh. ¡No toquetees a Hinata o te partiré la cara!

—¡Y-yo no!

—Ey, cállate, envidioso Kiba.

—Se llevan bastante bien, —comentó Ino— ¿Desde cuándo son amigos?

Eso Sakura también lo quería saber. Cierto que Naruto no podía evitar hacer amigos con casi todo mundo, pero sabría si ese Kiba era un viejo conocido de él.

—Poco tiempo.

—Hinata me lo presentó.

—¿Oh?

Oh, por dos, pensó Sakura.

La atención se fue a Hinata, y aquí Sakura decidió que la curiosidad que tenía por este Kiba se fue al caño. Prefería quedarse con la duda que escuchar por más de media hora la vocecita de ratoncillo de Hinata y sus tartamudeos. Se levantó de su asiento y se excusó al baño.

Más de un okay se le respondió, a excepción de Sasuke, quien no dijo nada, simplemente le observó, una ceja arqueada, como pregunta muda. Ella no respondió cosa alguna, solo mostró su cara de fastidio y se encaminó a los baños.

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Llevaba buen rato frente al espejo, teléfono cargándose en uno de los conectores, ojos pegados en la pantalla. Con sus dedos deslizaba las imágenes de la pantalla. No estaba contando el tiempo tal cual, pero prefería quedarse más rato en el baño viendo vestidos en tiendas online que salir y aguantar el estar ahí. Quizá, una recóndita parte de su mente decía, no sería un gran suplicio si dejara atrás su odio, pero en ese punto era difícil, porque era alguien un poquito caprichosa, y en ese momento Hinata era la mancha negra en su vida color de rosa. Así que no, prefería quedarse más rato ahí que regresar. Además, le ahorraba el sermón a Sasuke, quien siempre le criticaba su rostro y la actitud que mostraba frente a Hinata. Les estaba haciendo un favor, se decía.

—¿Cuál estará bien? —Se preguntó en voz alta. En ese momento no había alguien en el baño además de ella, pero no pudo evitar esa costumbre de hablar sola. La búsqueda del vestido perfecto para el baile se estaba haciendo más y más estresante. ¿Cuánto tiempo le quedaba? ¿Dos meses? realmente menos. Necesitaba agendar con Ino una salida urgente. Sasuke no la acompañaría, estaba segura, pero además ella necesitaba ir con Ino. Ese era uno de esos motivos por los que siempre quiso la amistad femenina. Ir en busca de vestidos, que bello.

Es a mitad de sus pensamientos cursis que la pantalla de su celular es ocupada por una llamada entrante. Llamada que Sakura perdió por estar viendo la foto del contacto. Sasuke era taaaan bello. La llamada fue seguida por un mensaje del mencionado, donde le decía que se apurara, que ya se irían. Así, de inmediato ella desconectó su cable y lo guardó en su bolsa, y salió de lugar, no sin antes verse en el espejo.

No, no quería ver a Hinata, pero si quería irse ya, así que apresuró su paso hasta donde habían estado comiendo. Le resultó un poco extraño de principio ver que ya no había nadie. Se dio media vuelta, quizá se había equivocado de lugar.

—¡Ouch! —Se quejó ante el suave golpe sobre su cabeza, más que nada por lo inesperado que fue. Ofendida, miró a Sasuke por sobe su hombro—. Grosero.

—Mira quien lo dice ¿lista? —ella asintió —. Bien, vamos por Sai y nos iremos.

Ella asintió otra vez y le siguió. Quizá sí tardó más de lo pensado, si los demás se habían dispersado ya. Juntos, caminaron por varias tiendas, ella realmente no estaba buscando a los demás, pero sí esperaba ver algún vestido bonito.

—Ahí está.

Sasuke dijo y se dirigió hasta el lugar. Sakura se dio cuenta de que solo estaba Sai. Para cuando llegó con ellos, comenzaron a caminar hacia la salida.

—¿Y los demás?

Sasuke elevó sus hombros, más preocupado buscando la tarjeta para pagarla y poder sacar el carro. Fue tarea de Sai responderle.

—Naruto acompañó a Hinata a su trabajo. La señorita Ino se fue con Kiba. Supongo que a ver una película.

Sakura casi se tropieza con su propio pie, pero es que no esperaba lo que Sai dijo. Al trastabillar, fue un alivio que Sasuke reaccionara rápido y la sujetó del brazo.

—Es increíble que uses zapatos planos y aun así no los puedas caminar. Considera nunca usar tacones, fea.

—Idiota. Es culpa tuya.

—¿Cómo es mi culpa que no sepas caminar?

Olvídalo, se dijo a sí misma. Con este tonto debes hablar claro y directamente.

—¿Ino se fue con ese tal Kiba? —Intentó de nuevo una vez que se subieron al carro.

—¿No era lo que querías? —Sasuke respondió sin mucho interés en el nuevo drama de Sakura. Parecía más concentrado en conducir. Para cuando salieron del estacionamiento y se adentraron en las calles. Sasuke no se explicó de más, típico de él. Sakura dejó pasar esto. Esperaría a que dejaran a Sai y luego explotaría. Sí, sonaba bien. Para cuando entraron al vecindario de Sai que este compartió sus pensamientos.

—Creo que la señorita Ino disfrutará su cita—. Luego asintió para sí mismo.

Sakura no entendía el contexto de lo que dijo, o más bien, el por qué lo dijo, pero no pudo evitar sentir la incomodidad. Miró a Sasuke de reojo y vio como el mismo hacía una mueca.

—Bien. Gracias por traerme.

Dijo el chico pálido al salir del carro. Con su típica sonrisa cortes, y un suave ondular de su mano para despedirse. Luego, se encaminó hasta su hogar y entró. Sasuke retomó la marcha y se dirigió ahora a casa de ella.

Durante el trayecto el silencio les envolvió. Y es hasta estar frente a su casa que Sakura habla en voz alta.

—Ese chico Kiba, ¿es de la lista que me diste, no?

Sasuke asintió. —Supongo que Naruto le dijo lo de Ino y le invitó a ir.

—Hmmm… —ella se mordió el labio— ¿No es un poco cruel? Es decir-

—Hn — Sasuke entendió lo que ella quería decir, y en cierta manera también estaba de acuerdo con lo que Sakura pensaba.

—Aunque, supongo que no importa. Es decir, Sai no se mostró interesado en Ino. Así que…

Sasuke no dijo nada por unos minutos, mirando a través del vidrio. Es hasta que suelta un hondo suspiro y luego mira a Sakura, que ella se da cuenta de que él quería decir algo más.

—Uno nunca sabe los sentimientos de los otros hasta que experimenta las mismas situaciones. E incluso así…

Eso le confundió un poco a ella. ¿Sabía él algo diferente? Quizá hubo algún tipo de reacción en Sai cuando ella no estaba presente. Pero Sakura dudaba, Sai era tan expresivo como un cartón. ¿O quizá Sasuke se refería a algo más? Hablando de personas que no se expresan.

—Te mando mensaje más tarde, ¿de acuerdo?

Sasuke dijo eso antes de darle un suave beso en la mejilla, un acto que aún le atrapaba el aire a Sakura. Ella asintió, medio atontada por el suave tacto que la mandó directo a la la land.

—O-okay.

¡Algo tan inocente le había hecho tartamudear como Hinata! Este chicooo

Pero es la suave risa sincera de Sasuke lo que provocó en ella un gran sonrojo. En este punto Sakura salió de inmediato del carro, como si de un incendio se tratara. Y aun en la acera de su casa, roja como un tomate, mano en la mejilla que él había besado, que le mira, avergonzada. Ella aun podía ver la sonrisa en los labios de él, y Sakura le pudo haber recriminado que se burlaba de ella de no ser porque en sus ojos negros notaba el afecto tan real que le tenía, creando más mariposas en su pobre estómago.

Sasuke realmente era malo para el corazón.


Era increíble como entre más personas se asociaban con ella, más conocimiento adquiría de estas. No del tipo de conocimiento que necesitaba para contestar un examen de acceso a la universidad, pero sí el conocimiento para saber cómo afrontar algunas situaciones. Como el vóleibol. Sakura tenía un concepto de este antes de jugarlo. Había visto más de un partido y sabía las reglas básicas, pero no es hasta que se integró al equipo y se enfrentó a otros que aprendió cosas nuevas de este deporte. Las estrategias, las reacciones de los demás, la importancia del trabajo en equipo, incluso saber los límites de tu propio cuerpo. Y era de Tenten que Sakura absorbía más y más saber sobre este deporte, y quizá alguna que otra cosilla social.

—Tu postura es importante, la estabilidad en tus piernas bien plantadas, el calor de tus músculos, tu atención bien centrada en el balón y la fuerza de tus brazos. Es importante no caer en la distracción, porque por un pequeño momento de desliz, tu mente puede confundirse, todo debido a tu atención mal dirigida. Debes ver a través de la dinámica del contrincante, y sobre todo no perder la atención del balón.

Sus explicaciones siempre eran efusivas, le atrapaban al instante y entraban a su mente como un mantra. Tenten no solo explicaba con palabras, sino que iba formando a las chicas del equipo, corregía posturas o sostenía en alto el balón blanco, centrándolo como el único objeto. Como la meta a alcanzar.

Y era en esa fijación, que su mente empezó a captar estas estrategias de su capitana de equipo. Si lo tomaba más allá del juego, lo que decía podría aplicar a más campos.

Estar bien plantado, centrarse en el objetivo y luchar por lograrlo.

Pero hubo una frase que se quedó grabada en su mente: "no caer en la distracción."

Sakura se detuvo, todo movimiento o persona moviéndose a su lado pasó a segundo plano en su mente. De pronto, una gran idea empezaba a desarrollarse en su cabeza.

—¡Eso es! —Exclamó, con medio brinco de repente, que sin darse cuenta interrumpió medio partido y antes de poder cubrirse, varias jugadoras chocaron con ella. A lo lejos, la conmoción se mezcló con el grito de su nombre, ¿Sasuke y Naruto? quizá lo imaginaba, quizá el golpe fue demasiado duro.

—¡Sakura! ¡Te dije que prestaras atención, diablos!

El frío y duro piso también pasó a segundo plano, pues la sonrisa en su rostro pudo ser cambiada por una mueca de dolor, pero en su mente, ella había encontrado la cura a su enfermedad.

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Ahora, no puedo prometer actualizaciones seguidas de esta historia –ya no haré promesas, solo milagros si continúo lo que ya está- pero hay algo que debo decir. En borrador, en esquema, ya tengo los capítulos restantes, es cosa de describir cada punto a abordar. Con eso, también digo que el final ya está igual de diseñado. Falta escribir, geee pero ya está establecido. No será muchos capítulos para llegar a eso, pero bien, es algo.

No sé si aún alguien recuerda este fic o si al menos esperaba que lo actualizara… bien, realmente yo ya no escribo para recibir rws o votos, si nadie comenta esta historia no me importa, pues a mi me gusta y la escribo por ese mismo motivo :3