Disclaimer: La historia es de mi pertenencia, en ella sólo utilizo sin ningún fin de lucro, a los personajes de Naruto, cuyo creador es Masashi Kishimoto. Está prohibido re-suban esta o cualquier otra de mis historias, o adaptarlas. La canción pertenece a Little Mix.
NA: Quiero informar que estuve editando toda esta esta historia (cuatro tortuosos días leyendo, reescribiendo y editando xd), modifiqué unas cosas y traté de dar un texto más pulcro. Por lo que les invito a releer, ya no da tanto cáncer xd
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Había algo así como un pepe grillo dentro de su cabeza que, de vez en vez, le decía que lo qué hacía, pensaba o pretendía hacer, no era del todo bueno. Pero Sakura le ignoraba muchas veces. Era fácil hacerlo si alguna emoción se hacía fuerte, como enojo, alegría, amor… y muchas veces la estupidez también ayudaba. Sakura era medio cabeza dura, no siempre escuchaba lo que los demás decían, mucho menos le haría caso a su consciencia.
Últimamente creía escuchar con más insistencia a ese "pepe grillo", pero no quería hacerle caso, creía que lo que hacía era lo indicado.
Y aquí, se ha de remarcar, que el egocentrismo de Sakura fue el responsable de sus futuras desgracias.
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Sus actuares se decidían mediante una báscula mental, pesando los pros y contras, lo que quería hacer y lo que debía hacer. La mayor parte del tiempo hacía lo que quería, pero la actual era una situación nada regular en su vida. Sabía que parecía disco rayado con la misma canción, pero su campaña de odio por Hinata era, de hecho, la única "problemática" que atender para que su vida escolar soñada se realizara: la típica de una serie juvenil un novio genial, una súper amiga y un súper amigo. Era medio hueca la pelirrosa, eso se reconocía, pero –según ella- no pedía nada más. Solamente quería su vida perfecta.
Como si tal cosa existiera.
Y era que Hinata no encajaba con esta. No porque la chica fuera mala o la villana del cuento, sino por el simple hecho de que Sakura no la quería en su ecuación para una vida ideal.
"¿Estás celosa?", Sasuke le había preguntado, y muchas veces después lo había afirmado él mismo, y Sakura se negaba todo el tiempo. ¿Celosa ella? ¿De Hinata? Por favor, primero tendría como mascota una babosa que estar celosa de Hinata.
Ejem.
Era pues, que ella decidió crear un plan para que Naruto terminara con esa relación. Era más un favor a un amigo. Es decir, a leguas se notaba que Naruto solo salía con esa chica por… Porqué él era… ¿buena gente? Naruto era muy dado a acercarse a cualquier persona, entonces Sakura asumía que Naruto inició una relación con Hinata por lastima.
¿Cómo mas explicar ese espontaneo noviazgo con una chica que él trató solo un par de veces? No tenía sentido que Naruto, por años declarando su amor por ella –Sakura- de un día para otro saliera con otra chica, ¿cierto? Nada de sentido. A pesar de que era muy claro que los sentimientos de Sakura recaían en Sasuke, y que este los correspondía, y que desde la escuela media Naruto no volviera a insistir en su "amor" por Sakura, la pelirrosa no había visto a Naruto interesado en alguien más.
Y son todas esas asunciones y las mismas palabras de Sasuke que le dieron la idea a Sakura de como deshacerse de Hinata.
Debía hacerle ver a Hinata que Naruto no sentía nada por ella. Y para eso mentiría a medias.
"Naruto me ama a mí, tú eres un remplazo, mejor vete, niña", Sakura, como una villana de shoujo, Hinata, impactada y ofendida, volteando a ver a Naruto y sin más diciéndole, "adiós, Naruto-kun, no nos volveremos a ver". Mientras Naruto sonríe apenado y diciendo: "ok".
Sí… así era como Sakura veía la escena, como si fueran chibis mal dibujados.
"Estás loca". Ino le había dicho luego de escuchar su plan. De hecho, esa frase Ino se la decía todo el tiempo, tanto que ya había perdido impacto. Su plan era genial, y a su punto de vista no era tan terrible ni malvado como Ino lo decía. En su mente, Sakura creía que era algo razonable. ¿Quién no quisiera saber la verdad de su relación falsa?
—Les estoy haciendo un favor —Sakura decía.
Pero para lograr lo que pretendía debía hacer sacrificios. Su más grande martirio era fingir que Hinata le agradaba. Oh, bien, más que fingir, se mentalizaba para ver a Hinata como alguien normal, y no alguien que odiaba. Ino se negó a ayudarle y Sasuke le dio un ultimátum, así que llevar a cabo su plan era más difícil, porque no tenía con quien desahogarse.
No era fácil recabar información sobre Hinata, debía hablar con ella y salir con ella. Lo único bueno era que Ino solía acompañarles. Sakura debía reconocerle, no era tan snob como lo había pensado, y quizá, Sakura pensaba, Ino también estaba siempre ansiosa por hacer más amigos.
A la quinta salida con Hinata, Sakura ya había logrado controlar su actuar. Le prestaba más atención, a su manera de hablar, sus movimientos, observando cada detalle, e incluso escuchando de verdad –todos siempre se quejaba de ella por fantasear demasiado y atender poco-, pero ahora incluso sorprendía a Ino.
En esas convivencias Sakura había logrado identificar la personalidad de Hinata, y para acierto de la pelirrosa, también sus inseguridades.
Hinata era reservada, tímida y con bastantes complejos. Era una alumna regular, nunca destacaba en nada y solo tenía dos amigos. Sus relaciones familiares no eran las mejores y no tenía idea de qué hacer en un futuro.
—A veces creo que… simplemente no sirvo para nada —dijo apenada, y mientras Ino le aseguraba que no necesitaba preocuparse por el futuro aun, Sakura asentía.
Pero entre más aprendía de Hinata, entre más la chica de cabello negro se abría a ellas, que Sakura sentía una incomodidad en el estómago.
Ella rogaba por que fuera gastritis.
—Toma.
Sakura parpadeó, una pequeña caja blanca era ofrecida por Naruto, su sonrisa brillante y ojos expectantes. Sakura preguntó de qué se trataba, temiendo fuera una broma usual del rubio, pero este solo sonrió aún más y se acomodó a un lado de ella en el piso, al pie de la cama.
Estaban en la habitación de Sasuke, habían planeado una tarde de películas, y Naruto junto a Sai recién llegaban. Entre las palabrerías de Sasuke y Naruto y el cordial y frío saludo de Sai, Sakura decidió ignorar su acostumbrado actuar, y solo se concentraba en qué película escoger, era ahí que Naruto le ofreció esa misteriosa caja.
—¿Dónde está Ino? —Naruto cuestionó, inspeccionando las botanas frente a ellos, pero fue Sai quien miró a Sakura esperando una respuesta.
—En una cita.
—Oww, qué pasa con lo de bro before whor-
—Creo que lo estás diciendo mal —Sai le interrumpió.
—Creo que ambos deberían no decir nada. En especial tú, Naruto.
—¿Uh? —más de una ceja se levantó ante la duda a Sakura. Ella hizo un movimiento con su mano, restándole importancia.
—Nada. De cualquiera manera, ella ya había hecho planes, antes de que tú le avisaras.
—No es como que se pierda de gran cosa —comentó Sasuke, y fueron cómicas las reacciones similares de Naruto y Sakura, ofendidos.
—¡¿Uh?!
Sasuke no comentó más, solo le dio un zape a Naruto para que le dejara pasar y poder sentarse junto a Sakura. Luego tomó el control remoto de manos de la chica y continuó buscando en el navegador que película ver.
De un momento a otro los cuatro se encontraban conversando, una queja por aquí, un berrinche por acá, un cometario sin humor y algún insulto. Eso era lo normal cuando se juntaban, y Sakura por un momento se quedó contemplando esto. ¿Cuándo fue la última vez que habían estado así? Una tarde juntos, sin salidas comunes y personas alrededor, solo ellos en la comodidad del cuarto de Sasuke, riendo y molestándose mutuamente, incluso si Sai no había estado presente el semestre anterior por su intercambio, era algo que antes habían acostumbrado a hacer. Eso hacía esa situación incluso más memorable. Por ese momento, Sakura pensó que a Ino le habría gustado estar ahí también.
Sakura no era consciente de que reía con verdadera emoción, que elevaba la voz y respondía a los cometarios juguetones, arrojando alguna botana entre ellos o chocando hombros.
No era una situación diferente o nueva, pero había un júbilo verdadero que no recordaba haber tenido recientemente.
Cuando el estómago de Naruto hizo un ruido muy audible, y luego rieran de él y este se quejara del hambre, que la chica fue recordada de la caja que tenía a sus pies.
—¡Cierto! ¡Sakura-chan, ábrelo!
Naruto picaba el costado de la chica con su codo, emocionado. Seguro es comida, ella supuso. Cuando levantó la tapa de la caja, no se sorprendió del todo con su contendió. Lo sabía.
Varios cupcakes se mostraban ante ella.
—¡Qué bonitos!
De inmediato, Naruto tomó uno y le dio una mordida, y aun con su boca medio llena le dijo a los demás que hicieran lo mismo. Sakura casi ríe ante las caras de asco de Sasuke y Sai. Cuando ella probó uno, sus ojos se agrandaron.
—¿Dónde los compraste?
No sabían igual que los regulares que ella solía comprar. Además de que la caja no tenía logo alguno. ¿Caseros? Dudaba siquiera que Naruto los hubiera hecho, sobre todo por tan bonito decorado.
—¿Te gustan?
—¡Sí! ¡Son muy ricos!
Suaves y dulces, como recién hechos. Definitivamente tomaría otro. Naruto rió, un poco ególatra.
—Sabía que te gustarían. ¡Hinata los preparó! A que son deliciosos, ttebayo.
Y de pronto el suave pan se sintió como grava en su boca.
Sasuke se acercó más a ella, inspeccionó los cupckaes y tomó uno. Sakura casi se ahoga, ¡Sasuke no era de comer ese tipo de cosas! Pero ahí estaba, probando muy a gusto uno de esos pastelillos.
—Seguro estás pensando que es una lástima que fea no tenga buena mano con la comida, eh.
Sai solía echarle sal a la herida, no siempre consciente de eso. Para empeorar el golpe, Sasuke no negó el comentario de Sai, y solo respondió.
—Es bastante bueno —refiriéndose al cupckae, luego dijo como si nada—Debiste invitarle.
A Hinata.
—Lo hice, pero no pudo venir —Naruto rascó su barbilla, medio decepcionado. Luego, sonrió contento—. Ella hizo estos en forma de disculpa.
—Es increíble que tu novia sea alguien así de educada —dijo Sai, también probando el postre. Naruto volvió a reír, egocéntrico, hasta que Sai volvió a hablar— ¿Seguro que no la estás amenazando para que sea tu novia?
Naruto ya estaba insultando a Sai por decir tal. Sakura sintió como la burbuja de júbilo que le había estado rodeando explotó. No hizo caso a los dimes y diretes entre Sai y Naruto, en su lugar solo observó la caja con pastelillos. Fue cuando Sasuke chocó su hombro con el de ella para atraer su atención, ofreciéndole su medio cupcake. Una media sonrisa se mostró en el rostro de Sakura, aceptando el dulce intercambio.
De alguna manera, ella resintió la mención de Hinata, pero sorprendentemente no se sintió llena de odio sin sentido.
De hecho, fue peor: sintió confusión.
Fue después que salió con Hinata cuando Sakura entendió lo que estaba pasando.
En esa ocasión Ino no había podido acompañarles, diciendo que tenía planes con Kiba. Sakura no sabía, pero la realidad era que Ino no había estado del todo convencida dejando ir a Sakura sola con Hinata, intentando tantear la situación y el ambiente entre ambas, alerta por si era necesario quitarle a Hinata a Sakura de encima.
Las salidas con Hinata habían sido contadas, pero el tiempo que pasaban entre dichas era largo, no una simple reunión de una o media hora; casi se llevaban toda la tarde. Los padres de Sakura ya le habían llamado la atención por sus constantes y tardías salidas, y Hinata misma había comentado el regaño de su padre. Se hizo una rutina buscar a Hinata a la hora de su descanso del trabajo, comer algo con ella, y esperarla a terminar su turno. Iban a la librería o a algún parque cercano. Eran esos lugares que visitaban con ella, que a Sakura le pasaba más fácil la compañía. A Sakura le gustaba ir a la librería y pasar horas ahí, buscando nuevas novelas o libros, mientras que Ino se interesaba en las sagas famosas y de romance, para luego aburrirse rápido de ahí. Hinata era, sorprendente, amante de todo tipo de libros, y aceptaba pasar más tiempo del debido en la librería, para horror de Ino.
Ese día era igual que los anteriores, Sakura había pasado a comer con Hinata, habían conversado un poco y Sakura tuvo que decir "gracias, estuvieron deliciosos" cuando Hinata le había preguntado si le habían gustado los cupcakes.
Sakura sentía hinchar el pecho y felicitarse a sí misma por tan increíble manejo de sus emociones y controlar su desagrado. Es decir, semanas atrás pensaba ser capaz de saltarle encima con tan solo escucharla hablar. Otra cosa que notaba era que empezaba a creer que Hinata se desenvolvía cada vez más con ella. Seguía siendo medio nerviosa y tímida a más no chocar, pero no tanto como al principio.
Para cuando termino el turno de Hinata, Sakura ya le esperaba afuera de la tienda, en el estacionamiento. Sakura no tenía un auto, no sabía conducir ni aunque su vida dependiera de ello, usualmente Sasuke le llevaba a donde tenía que ir, y muchas otras veces salía con Ino, porque ella sí tenía auto propio y sabía conducir bien. En esa ocasión la pelirrosa había usado un autobús que le había dejado a tres cuadras del centro comercial, y había caminado lo restante hasta llegar. Se alegraba de no haber comprado nada y así no tener que cargar más que su bolsa. Otoño estaba a punto de terminar y se notaba con el viento, que cada día parecía ser más frío. No era tan tarde, pero el atardecer se mostraba ya. Hinata se disculpó al llegar con Sakura, y esta le restó importancia a eso.
—¿Te gustaría que pasáramos a la tienda que te mencioné?
Hinata ofreció amablemente, y la otra chica asintió emocionada. Sakura, en uno de sus constantes parloteos, había mencionado que le gustaría un tocado para su cabello, a su vez que se quejaba de no encontrar algo que de verdad le gustara. Para su deleite, Hinata había mencionado una tienda que conocía. Estaba retirada del centro comercial, ubicada en una avenida a unas cuadras. Era una pequeña plaza de compras, Sakura no iba mucho a ese lugar, las tiendas solían ser un tanto vintage para su gusto, y sobretodo algo caras. Pero ir y echarle un vistazo no estaba de más.
Algo más que Sakura descubrió sobre Hinata fue su habilidad para conducir. —¡¿Ese es tu carro?!
Sakura había exclamado ante el auto, su pregunta era estúpida y obvia, pues Hinata ya había abierto la puerta del conductor y estaba por subir a él. La chica se puso algo roja, y Sakura no entendía su vergüenza -claro que la pelirrosa no entendía, no se había dado cuenta de lo alto que había hablado y lo raro que les veían los que pasaban cerca.
—Lo siento —susurró Hinata, y Sakura no entendía porque se disculpaba, pero no hizo mucho pensamiento.
Hinata solía disculparse por todo. En este caso Sakura era la que debía decir "lo siento", ya que se había sorprendido y reaccionado de manera exagerada. Pero era que en su cabeza la duda se había formado, pues Hinata trabajaba en una simple tienda de ropa en uno de los tantos centros comerciales de la ciudad, era de hecho, uno de los más pequeños del lugar, por eso ir casi diario ahí no era tan agresivo para sus mesadas. Así, Sakura se había imaginado el auto de Hinata un poco más… ¿modesto? No un carro obviamente nuevo y lujoso como aquel en el que estaba por subir. Cuando se adentró al auto, lo hizo con algo de miedo, temía ensuciar o rayar algo y que le costara más de tres mesadas.
Ahora cuadraba porque Hinata conocía tan bien esa avenida de tiendas caras a la que iban. Sakura pensaba que ahora tenía sentido, su comportamiento y demás, Hinata era una niña rica. Esto era para que ella le desagradara más y se hiciera en su mente otra imagen desagradable y snob de Hinata, pero curiosamente no fue así. Lo que Sakura sintió fue algo de pena por la pelinegra. ¿Niña rica con tantas inseguridades y traumas? Hm… no, no. Eso no es de mi interés.
Decidió dejar de lado esos pensamientos que se sentían peligrosos, prestando atención a su destino. Ese lado de la ciudad Sakura no solía visitarlo tanto. Desde avenidas repletas de comercios y tiendas de marca, con autos lujosos yendo y viniendo, de alguna manera le parecía un poco intimidante.
No era pobre, venía de una familia bastante acomodada, pero sus padres no le habían inculcado la necesidad de comprar lo más caro y derrochar y desperdiciar a lo idiota. Les agradecía de verdad, porque así ella se había creado la idea de juzgar a las personas por cuan molestas o idiotas eran, en lugar de cuánto dinero tenían.
Sinceramente, el estatus económico de alguien no le había llamado antes la atención. Sabía que la familia de Sasuke también era bastante acomodada, pero nunca le había parecido algo relevante. Ellos eran agradables y educados, eso era más que suficiente. Lo mismo pasaba con todos aquellos que conocía.
Sin embargo ahora bajaba del caro auto de Hinata, en dirección a una de las muchas tiendas caras de esa cotizada avenida, sintiéndose, de repente, un poco consciente de sí misma y su aspecto.
—¿Hay algo en especial que te gustaría, Sakura?
Hinata le preguntó suavemente, notando lo cohibida que lucía ella en esa tienda. Era amplia, bastante, y mucho de lo decorativo daba la imagen de ser vintage, pero acercándose podía notar que los muebles y la decoración no era nada vieja ni por el estilo.
—Hmm…
¿Qué era lo que ella buscaba? De pronto lo había olvidado al ver una simple bolsa valer más que su vestido de fiesta. Sakura caminó alrededor, de pronto sí estaba algo cohibida. Trataba de ganar tiempo. Para su desgracia, Hinata caminaba junto a ella, paciente de su respuesta. Ino ya me habría dado un zape, pensó.
—No estoy segura…algo como una diadema… o un broche, ya sabes, para mi cabello.
—Para tu vestido, ¿verdad? —Sakura asintió— ¿Cómo es?
Sakura le miró algo indecisa, pero ignoró el siempre recelo que tenía hacia Hinata y sacó su celular. Le mostró una fotografía de su vestido.
—Es muy bonito.
—Aunque no es muy de la temporada de invierno —rio a lo bajo—, me gustó en cuanto lo vi en mí, e Ino lo aprobó, así que…
—Es muy bonito. Seguro te verás p-preciosa con él.
Sakura dio un paso atrás, los ojos perlados de Hinata brillaban con cierta emoción que Sakura creía era encanto. Sakura tenía dos formas de lidiar con los comentarios que sus amigos solían darle, ya fuera que les ignorara –porque no había puesto atención o no quería- o sobre sentirlos: como cuando Sasuke y Naruto comentaban algo que a ella no le gustaba, su ofensa y enojo eran épicos, así mismo cuando le halagaban, crecía en ella cierto ego y suficiencia, que uff, le llenaban un poquito su cabeza de aire. Sin embargo, los comentarios agradables que proporcionaba Hinata, Sakura los sentía incómodos, más que nada por la tímida sinceridad que denotaba.
Despabila, un halago es un halago, incluso si este viene de Hinata, Sakura pensaba.
—Quizá algo con cristalería, o flores, ¿t-te gustaría?
Sakura elevó sus hombros, como restándole importancia, a pesar de que ella ya había pensado en algo como eso. Se encaminaron más en el lugar, pasando de los zapatos y llegando a lo que parecía ser los accesorios que buscaban. Sakura.
Desde broches y diademas y hasta tiaras, ya fuera de cristal, flores sintéticas y demás. A pesar de lo simples que podían verse algunos, cuando Sakura miraba la etiqueta se quedaba más que confusa. ¿Tanto dinero por esto que se ve tan simple? No, gracias. Ahora dudaba que fuera a encontrar algo de su gusto.
—¿Qué tal este?
Al dar media vuelta casi chocó con Hinata, quien sostenía en alto una diadema para mostrársela.
Sakura no pudo reprimir a tiempo la emoción en su rostro, y al segundo trató de componerse, intentando enfocar su atención al accesorio que la chica le entregaba. Era una cadena de corazones y flores que se conectaban entre algunas puntas de los pétalos y las esquinas de los corazones, con una combinación de rosa dorado. Era bastante bonito.
—Hay más con otros diseños parecidos.
Hinata señaló hacía un mostrador de cristal. Sakura se acercó y repasó los accesorios, su interés de inmediato en otro. Dejó el que la chica le había ofrecido y tomó aquel que tenía un diseño de flores intrincadas entre sus pétalos y hojas alargadas. Giró hacia el espejo.
—Lo haré por ti —Hinata tomó la que Sakura suponía era una diadema, y se acercó a ella—. Es un tocado, se supone debe de ir así.
Desde su sien para abajo, como un columpio hasta llegar al otro extremo de su sien. Ah, Sakura se lo había puesto al revés. Giró un poco su rostro, mirando con atención. Parpadeó de su ensoñación cuando escuchó el snap del celular. Antes de siquiera poder registrar que Hinata le había tomado una foto, la mencionada se acercó rápidamente y le mostró la fotografía.
—M-mira, se ve muy bonito.
Era la parte detrás de su cabeza, su cabello rosa medio despeinado, pero era el bonito tocado el que destacaba. Ojos verdes agrandándose ante la imagen, y un pensamiento ridículo le pasó por la mente, Sakura se llevó una mano a la boca, evitando –por una santa vez- decir la ridiculez que tenía en su cabeza.
—Pareces una divinidad del bosque, o algo así.
Incrédula, miró a Hinata, quien al darse cuenta de lo que había dicho, se sonrojó muchísimo. Lo increíble no era lo que acababa de decir, un comentario algo tonto, sino que Sakura rio. Una risa de verdad, no una fingida o controlada como solía hacerlo últimamente. Su carcajada fue sincera, y Hinata debió notarlo también.
—Fue algo tonto —ofreció un poco apenada la chica.
—Fue demasiado ridículo—una mano en su estómago, la otra tratando de darse aire en el rostro. Sakura podía ver como Hinata se encogía un poco, pero fue solo por un instante, porque la pelirrosa dijo con una sonrisa—. Yo pensé lo mismo. Solo que tú lo dijiste.
Ese día también, por primera vez, Sakura presencio una sonrisa grande y sincera de Hinata.
Y junto con eso, el darse cuenta de lo peligroso que todos esos pensamientos y sensaciones estaban siendo.
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Estaba recostada sobre su cama, en sus manos en su celular, mirando las fotografías en él, la misma que Hinata había tomado, Sakura le había pedido se la enviara. Al final no había comprado el tocado, no se había decidido. Le habían gustado, sí. ¿Eran caros? Mucho para un accesorio de cabello, pero no fue por eso que lo dejó en su lugar, se arrepentía un poco, pero la verdad no lo había comprado por otro motivo: es que había una sensación extra de indecisión en ella. Entre más miraba las fotografías de los accesorios en ella, más recordaba lo agradable que fue ese rato con Hinata, y más incómodo se sentía su estómago.
Demonios, demonios, maldecía internamente. Esto no puede pasar, estoy solo un poco confundida, vamos Sakura, esto no es nada.
Porque ya aceptaba que las cosas estaban resultando algo más difíciles de lo esperado.
—Es una tontería, solo bajé mi guardia un poco —se dio golpecitos en las mejillas, tratado de enfocarse —Sakura, no es momento de pensar en cursilerías. Tienes un plan, ¿no?
Pero su vista fue de nuevo a la foto y luego se dio cuenta de que una sonrisa estaba en su rostro.
¡Ah, maldición!
De tanto tiempo que estaba saliendo con Hinata y hablando con ella por mensajes, que Sakura parecía olvidarse que le aborrecía. O suponía. Se trataba de fingir que pasaba un buen rato con ella, no de verdad hacerlo.
—En primer lugar, ¿Por qué la odio? Ah, sí… Naruto.
Si recapitulaba qué le habían hecho odiar a la chica, ahora no se veían como la gran cosa.
—Aunque a veces me desespera demasiado su personalidad.
No, más que su personalidad, era como actuaba.
Porque hasta eso, Sakura aceptaba que Hinata era buena persona, solo que a veces sus acciones o reacciones era algo mustias para su gusto. Claro que si se ponía a analizar, tanto ella como sus personas cercanas eran de carácter fuerte, o menos apacibles que Hinata. Ino tan radiante y proactiva. Sasuke tan directo y fuerte, Naruto tan llamativo y alegre. Incluso Sai que a veces parecía desabrido, era decidido con sus palabras, opiniones y creencias. Hinata no tenía (o no mostraba) esa chispa de convicción que Sakura y sus amigos tenían, y eso a la pelirrosa le parecía algo repelente. Para variar no estaba mal, suponía, alguien tranquilo y amable le vendría bien, pero a veces Hinata era demasiado pasiva.
Aunque eso era al principio, concordó. Últimamente Hinata se mostraba más asertiva. Quizá de verdad no puedes juzgar y etiquetar a alguien hasta no conocerle bien.
Oh, al diablo. Se levantó de la cama, no quería pasar otro momento pensando en Hinata y en esas sensaciones raras que le estaban atascando la cabeza.
Necesitaba distraerse, dejar de pensar en Hinata. ¡¿Dios mío, imagínate que me enamore de ella?!
—Ay, Dios no...
—¿Qué sucede?
—¿Huh?
Miró confundida a la persona que le interrumpió. Ojos negros mirándole con extrañeza. Un rostro apuesto que mostraba una ceja alzada, duda notoria. Sasuke.
—De nuevo pensando en voz alta, ¿eh, frentona?
Miró a su lado, Ino le sonreía con picardía— "Ay, dios" dijiste. ¿Estabas recordando algo interesante?
Sakura tardó un poco en entender, pero fue que Sasuke quien se removió incómodo a su lado y la risa de Kiba después, que ella entendió la insinuación.
Ahogó una exclamación, pero aun así, indignada respondió su típico: —¡Eres una cerda! —luego, tomando del brazo a Sasuke, acercó su rostro al pecho del chico y dijo— Sasuke es demasiado puro para tus insinuaciones obscenas, piggy.
—Sakura.
La desaprobación en el tono de su novio le hizo verle confundida, ahí en su cara pudo notar más que el ceño fruncido del chico, sino que estaba un poco ruborizado. Empeoró cuando tanto Ino como Kiba soltaron carcajadas escandalosas. ¿Qué demonios…? Sakura no estaba entendiendo.
—Oh, una disculpa Sasuke, erróneamente habíamos asumido que ya no portaban el cinturón de castidad.
Oh. De inmediato, ella sintió su cara calentarse al entender de que iba todo. Su intento de defender el honor de Sasuke no resultó como esperaba, al contrario, desencadenó una nueva ola de burlas y futuros cometarios hacia ambos. Para su horror, todos aquellos sentados cerca de ellos escucharon y también reían.
—Oh, no lo siento, Sasuke no quise-
La mano de él cubrió su boca, luego de soltar un suspiro de fastidio y darle una mirada de desaprobación, dijo— Solo, ya no digas nada de eso.
Ugh, lo siento, pensó de nuevo. ¿Era que Sasuke siempre la llevaba de perder en esta historia, o qué? ¿Será que alguna vez podremos estar en el gimnasio sin que él resulte humillado? Porque sí, estaban de nuevo en ese lugar.
—Vamos, no se molesten. Solo jugamos —Ino les miraba con algo de diversión, luego hizo zip, con su boca—. Prometo no decirle nada a Naruto.
Ino… tanto Sakura como Sasuke apreciaron la buena voluntad de la rubia.
—Habla por ti —dijo Kiba con más burla.
Y es de nuevo que tanto Sakura como Sasuke coincidieron en sus sentimientos. Para Sakura en lo particular, no le agradaba Kiba.
—No debimos venir —murmuró la pelirrosa.
—Fue tu idea —le recordó su novio. Y ella frunció los labios, como berrinche.
Sí, había sido ella quien le pidió fueran al partido de voleibol ese día, pero no estuvo en sus planes que el "novio" de Ino (o lo que fuera que era Kiba) estuviera ahí, siendo que él no era alumno de esa escuela. Pero Ino lo había invitado y la chica, aun con su traje de porrista, estaba sentada en las gradas con ellos.
—¿Por qué no te vas a dar piruetas por ahí? —refunfuñó Sakura. Y de paso te llevas a tu mascota, eso último solo lo pensó.
—Estamos a primera mitad del partido, puedo tomar un descanso.
—Ajá.
Dijo sin mucho interés, sabía bien que Ino podía pasar todo el juego animando, pero era obvio que quería estar con Kiba. Sakura decidió concentrarse en el juego, ya que hasta hace unos momentos había estado centrada en sus problemas y no prestando verdadera atención, sintiéndose un poco culpable. A pesar de que el entrenador le había pedido amablemente que ya no participara en los partidos restantes, que más bien era un "está prohibido que participes, Haruno", ella seguía atendiendo estos como espectadora, y a veces -como ese día- de calienta banca. Claro que había dejado dicho lugar para ir a sentarse junto a su novio, y luego se unió Ino y su "novio".
Estaban en la segunda grada al piso, Sakura incluso llevaba el uniforme, aun sabiendo que no jugaría. Ese día temprano había ido a entrenar con el equipo, mas como ayuda para el calentamiento. Llevaba casi todo el día ahí, pero no le importaba, al contrario, estaba bastante agradecida, pues si se mantenía en su casa sin hacer nada aquellos pensamientos y sentimientos raros que últimamente le abordaban se harían presentes.
—Es una lástima que Naruto no haya venido.
—No es nada raro.
Sakura replicó de manera automática. Sabía bien que la mayor parte de los fines de semana Naruto los ocupaba en otra cosa. O mejor dicho, con alguien más.
Sintió la vista de Sasuke en ella, y la chica le regresó la mirada, gesto de duda en su rostro. No era raro que su novio le observara, pero había cierto sentimiento en él que ella no podía imaginar.
—¿Qué sucede? —preguntó ella, algo confundida. Él negó con su cabeza.
—¿Te gustaría algo de tomar?
Ella asintió, y cuando él estaba por levantarse, ella le detiene, y se levanta en su lugar.
—Iré yo —ofreció sonriente, no le dio tiempo a él de replicar—. Iré a comprar algo, Ino.
Ino movió uno de los pompones que tenía en su mano, en un gesto de "que te vaya bien", y siguió platicando muy animada con Kiba.
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Había decidido ir a la cafetería, que si bien no solía ser atendida los fines de semana, era diferente cuando se trataba de algún evento o partido. Sakura no era la única persona en el lugar, y de hecho tardó un poco más de lo esperado al ser atendida. Tal parecía que la primera mitad del partido terminaba, y más de un espectador había decidido tomar ese descanso para ir a comprar al igual que ella.
Una vez que le entregaron su bebida, ella dio un trago de inmediato, su mirada al frente, mente dividida entre comprar algo para comer y en el hecho de que ahí en ese lugar el aire acondicionado era demasiado fuerte, más considerando que noviembre estaba a plenitud. Dio otro trago a su bebida y se acercó hasta el siguiente mostrador de atención, pensando en comprar un sándwich.
En serio hace frío. Se removió un poco incomoda. Incluso aunque llevaba puesto la chaqueta de Sasuke, aquel con su apellido en la espalda, resentía el clima en sus piernas expuestas. Era quizá un poco cursi, pero ella gustaba de usar esa prenda, parecía que se lo había apropiada, pero Sasuke no pronunciaba palabra de quererlo de regreso. Era cierto que a las chicas les gustaba usar los jerseys de sus novios.
Su celular vibró, y de inmediato pensó que era Ino o Sasuke, -mayormente este- apurándole a regresar. Tomó su teléfono y para su sorpresa era un mensaje de Hinata.
"¿Sakura? ¿Podríamos vernos mañana?"
La fila frente a ella avanzaba, pero Sakura se centró más en responder. Le parecía un poco raro que fuera Hinata quien iniciara la conversación, más aún que estableciera una salida.
"¿Mañana?"
Sakura no quería. Había un creciente miedo en ella, la duda de que si pasaba más tiempo con Hinata comenzaría a desarrollar verdadero agrado. Lo peor de todo era que comenzaba a darse cuenta que ese desagrado profundo que sentía por la chica iba desvaneciéndose de a poco. Realmente, Sakura estaba confundida. Por primera vez sentía dudar en lo que tenía planeado, y no era por los regaños de Sasuke ni de Ino, sino por su propio plan, por pasar tiempo con Hinata tratando de identificar sus puntos vulnerables para atacar que Sakura comenzó a ver las debilidades de Hinata y -lo que era peor- a entender que la chica era una persona con sentimientos como ella. Cuando Sakura centró su odio en la chica, dejó de lado la humanidad de ésta y solo le veía como un recipiente de odio y nada más. Acercarse a Hinata había sido una espada de doble filo.
Sakura quería tiempo para aclarar su cabeza y decidir cómo proceder.
"Lamento molestarte, es solo que quería pedirte un favor.
"¿Qué sucede?
Fue cuando vio el marcador de que Hinata estaba escribiendo un nuevo mensaje, que Sakura se dio cuenta que había preguntado, "qué sucede" ella había escrito en automático, sin siquiera pensar, había actuado por impulso, casi como preocupada por la chica.
¡Por Hinata!
—Creo que ya perdí la cabeza —murmuró para sí.
Ya le habían dicho que era densa para reconocer sus sentimientos y lo que estaba ocurriendo a su alrededor -ejemplo era su autofriendzone con Sasuke por años. Así que comprendía que si bien su cabeza era un caos, por todas las sensaciones contradictorias que le atacaban, lo cierto era que ya había tomado una decisión.
Sin haberse dado cuenta antes, su subconsciente ya había llegado a una resolución: Hinata no era tan mala. Y tal parecía que su odio hacia ella se había disipado.
Quedó estática por unos minutos, y algo aturdida, se movió de manera torpe. Su hora de ser atendida ya había llegado, se apresuró al mostrador y ordenó. La vibración en su celular le indicaba que tenía un nuevo mensaje, pero su mente estaba en el limbo ante tal descubrimiento. Se dirigió al otro extremo del mostrado para recibir su orden, agradeciendo por ser atendida, prosiguió hacia la salida. Parecía un robot.
La idea iba cayendo más en su mente, y con esto un extraño sentimiento de positivismo le iba rodeando. Después de todo, todos parecían tener razón. Quizá, si de verdad le daba una oportunidad a Hinata, las cosas no serían tan malas, ¿eh?
Sakura solía ser de las que actuaba antes de pensar cuidadosamente, y esa vez no fue la excepción, incluso para hacer algo tan pequeño, pues con una mano tomó tanto la bebida como su comida, mientras con la otra tomaba de nuevo su celular para leer y responder el mensaje de Hinata.
Algo más característico de Sakura, era que solía despegarse de la realidad por instantes, más aun si era asaltada por alguna emoción o pensamiento, y no reparaba en su alrededor.
"Me preguntaba si tu e Ino podrían ayudarme a buscar un vestido."
"Oh, ¿irás a una fiesta? ¿De qué tipo?" Se imaginaba un banquete o algo por el estilo. Pero, oh convenientes sorpresas.
"Acompañaré a Naruto al baile de invierno. Lo siento, creí que ya te lo había dicho."
Así, tras leer eso Sakura frenó su paso de inmediato, logrando que alguien chocara con ella.
—¡Ten cuidado!
Tarde para esa advertencia. Pasmada, tanto por lo que acaba de leer como lo que había sucedido, Sakura miró con incredulidad el reguero a sus pies, mientras que dos tipos de dolores iban llenando su sistema, el de su caída y el del frío contenido de su bebida que ahora había caído en su ropa.
Ouch.
—Qué asco.
Miró molesta a la persona junto a ella, el chico sacudía de su ropa parte de la soda que ella había tirado. Entendía que había sido su culpa, no tenía que ser tan grosero.
—¿Disculpa? Fue un accidente.
Eso no sonaba como disculpa, pero no pudo evitarlo.
No dio otra vista, suficiente pena sentía ya por aquellos que pasaban cerca y le miraban con algo de burla. De hecho, por sí sola ya estaba apenada, no necesitaba más, gracias. Recogió su celular y se encaminó hasta el armario de conserje más cercano. Para cuando volvió a la escena del crimen, la víctima ya no estaba.
—Aquí la víctima soy yo y estoy limpiando —refunfuñó—. Al menos el chico recogió sus cosas.
Notó, pues no solo su comida había aterrizado en el suelo.
—¿Sakura?
Respingó, dio media vuelta y se encontró con su novio, quien le miraba confundido.
—¿Qué sucedió?
Fue como activar un interruptor, su facha de "no me importa lo qué pasó" se fue al carajo, y un gemido lastimero salió de su boca.
—¡Sasukeee...! —el chico de inmediato se acercó a ella, y Sakura sujetó la camisa de él, Sasuke pensó que parecía una niña— Ugh, no puedo creer que soy tan tonta.
A Sasuke le bastó una sola mirada al piso y a la chica para entender que había sucedido. Mordió su labio, intentando evitar decir "sí, eres una tonta. Nada raro" pero en su lugar, colocó su mano sobre la cabeza de ella, un intento de confort.
—Vamos a los vestidores, necesitas quitarte eso.
Ella asintió.
—Lo siento, tu chaqueta se ha manchado.
Sasuke pasó su brazo sobre los hombros de ella, atrayéndole cerca. —No importa.
.
Ino moría por saber lo que había pasado. Bueno, tenía una idea, tanto la tardanza de Sasuke y Sakura, como el cambio de ropa en ella, y que les vio regresado al gimnasio desde la puerta trasera, la que iba directo de los vestidores del gimnasio. Todo era un dos más dos, igual a besuqueos y toqueteos. Casi se atrevía a apostar, pues había una pequeña mueca en Sasuke, si intento de no sonreír, y esa indiscutible aura entre ellos dos que solía tener cuando estaban todos acaramelados.
En cuanto el partido terminó, Ino tomó de la mano a Sakura y la arrastró hasta los vestidores, tenía el tiempo e Ino necesitaba respuestas.
—¿De qué diablos hablas?
Ino no le creía esa careta de confusión.
—Ya te lo dije: tú y Sasuke hicieron algo sucio. Me siento ofendida que no quieras decirme.
La pelirrosa suspiró con cansancio.
—En serio piggy, no fue nada de lo que piensas. Tiré mi soda encima, vine a los vestidores a cambiarme y-
—Tú y Sasuke aprovecharon que estaba solo y tú ya mojada-
—¡Ino!
—De soda, ¡mojada por la soda! ¡Caray! ¿Ves? Mente sucia porque ya hiciste algo.
—¡Que no es así! —Sakura quería aventarle algo. Ahora sentía su rostro muy caliente, sacudió su cabeza, queriendo eliminar la imagen mental— Iba por el pasillo mirando a mi celular y alguien chocó conmigo. Sasuke llegó después y me acompañó a cambiarme, pero lo hice sola, ¿bien?
Puntualizó eso último. De verdad que no entendía el gusto de los demás en burlarse de ella y Sasuke, tanto Ino como Naruto sabían muy bien que ella y Sasuke no habían dado paso a esa parte de la relación, y aun así tomaban cualquier oportunidad para hacer chistes de ese tipo o hacer comentarios de doble sentido.
Pervertidos.
Ino rio a su costa, y Sakura no hizo más que fruncir el ceño. Para cuando la rubia dejó de reír, la pelirrosa cruzó sus brazos sobre su pecho. —¿Ya?
—Lo siento, es que es divertido.
Ella rodó sus ojos. —Ino, en serio. Hay algo más importante que tus tontos chistes.
Le tomó un poco recobrar la seriedad, pero luego Ino centró su atención en ella— ¿Qué es?
Sakura tragó pesado. Estuvo a punto de hablar cuando escucharon personas acercarse. Era el equipo de voleibol. Ino tomó de la mano a Sakura y caminó afuera del lugar. Entendió de inmediato que era algo serio, por como Sakura se mostraba inquieta, y era obvio que no podía hablar con tantas personas cerca de ellas.
Una vez en el pasillo fuera de los vestidores, Ino le dio la palabra.
—Es sobre Hinata.
La rubia esperó paciente. Sakura rehuía un poco la mirada, incómoda podía notar su amiga, pero había algo más. Una horrible idea cruzó su mente.
—¡¿No me digas que hiciste eso?!
—¡No! No… —le miró de inmediato, negó con sus manos, luego se removió incómoda. —hm... no es lo que piensas, no tal cual.
La rubia le reprendió, debía darle una respuesta clara.
—Decidí que lo haría, que Hinata y Naruto rompieran.
—¡Sakura!
—¡Ya lo sé, Ino! No tienes que decirlo.
—¡Ah! ¡Ahora entiendo, por eso aceptaste todas esas salidas!
Sakura se sintió a la defensiva. Sí, era como uno decía, ¡pero eso no era ya el caso! No era lo que quería hablar con ella.
—¡Sí! Salí con Hinata con esa intención, ¿bien? Porque no estaba de acuerdo con que saliera con Naruto, ¡ya lo sabes! Y decidí continuar con el plan ara que rompieran, incluso aunque tú no... —se interrumpió, sintiendo desagradable sus palabras. Respiró hondo y lo intentó de nuevo—. Escucha, ya entendí, ¿sí? Me equivoqué. Ella no es tan mala. Ya no haré nada. Lo juro.
Ino le miró con reproche. Sakura entendía que ella no le creyera, siendo que le mintió la primera vez sobre eso.
—Ya no haré nada para separarlos. Ella no es la horrible persona que pensé, y aunque aún tengo este sentimiento raro... bueno, aceptaré su relación con Naruto.
Los ojos azules de Ino le miraron con mucha suspicacia, pero luego suspiró y le dio una media sonrisa. Acercó sus brazos alrededor de ella, y canturreó.
—Mi pequeño conejito rabioso no es tan malo~
—Qué diablos, piggy deja de- ¡ah, Sasuke! ¡Sálvame de esta cerda!
En cuanto miró al chico le gritó por ayuda, estiró sus manos hacia su novio y se removió del agarre de su amiga.
—Te estuve buscando.
—Lo siento Sasuke, no solo tú puedes tener encuentros íntimos con Sakura.
—Que escandaloso, ¿Quién está haciendo cosas indecorosas aquí? ¡Le diré a Guy!
—¡Tenten!
La chica se acercó sonriente hasta ellos— ¿Que les pareció el partido?
—¡Fue genial!
—Mentirosa, te la pasaste con Sasuke fuera.
La recién llegada rio junto a Ino.
—¿Cuánto tiempo tardarás?
Una nueva voz detuvo las risas, las miradas se fueron hacia la persona desconocida tras la recién llegada.
—¡Oh, lo siento! Dame media hora, ¿sí?
Tenten se dio cuenta de las miradas curiosas entre el intercambio de ella y el desconocido. Se sintió algo apenada— Es mi amigo —tomó del brazo al chico hasta acercarlo a los demás— Neji vino a ver el partido.
—Oh por Dios —Ino dijo demasiado alto. Era típico de su amiga deslumbrarse con chicos guapos, y reconocía que el amigo de Tenten lo era—Soy Ino Yamanaka. ¿Eres soltero?
Ahora sí, Sakura no evitó la risa, e incluso Sasuke miró con diversión. Para sorpresa de los presentes, Neji fue tajante.
—No. Y no me interesa salir con nadie.
El silencio fue breve pero muy incómodo, casi cada segundo era como si el color aumentara en el rostro de Ino, y Sakura no puedo evitar el desagrado inmediato.
Que grosero. Luego de pensar eso, que una situación le vino a la mente. Miró con atención al chico.
—Ush, Neji —Tenten reprendió a su amigo—. Ignoren eso, no suele ser así. Solo está de mal humor por haber derramado soda sobre su camisa.
—Yo no derrame nada. Fue esa torpeza chica.
Fue como una cuenta regresiva, cada número caía sobre sus hombros, y con esto la asimilación de sus palabras.
La confusión en Ino, el entendimiento en Sasuke, y por último el bochorno por parte de Sakura. Las miradas pasaron de Neji a Sakura, y es que luego este chico le devuelve la mirada a ella, cualquier duda se fue por la ventana.
—¡Ah!
Exacto, ah...
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Originalmente este era el capítulo 26, con alrededor de 14 mil palabras. Ahora que edité y convertí el primer capítulo en prólogo, pude lograr separar este capítulo, por ende, el siguiente está más que listo, pronto lo publicaré.
Muchas gracias por leer.
