Disclaimer: La historia es de mi pertenencia, en ella sólo utilizo sin ningún fin de lucro, a los personajes de Naruto, cuyo creador es Masashi Kishimoto. Está prohibido re-suban esta o cualquier otra de mis historias, o adaptarlas. La canción pertenece a Little Mix.
NA: Gracias por leer.
[26]
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—Yo no derrame nada. Fue esa torpe chica.
Fue como una cuenta regresiva, cada número caía sobre sus hombros, y con esto la asimilación de sus palabras.
La confusión en Ino, el entendimiento en Sasuke, y por último el bochorno por parte de Sakura. Las miradas pasaron de Neji a Sakura, y es que luego este chico le devuelve la mirada a ella, cualquier duda se fue por la ventana.
—¡Ah!
Exacto, ah...
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La situación fue vergonzosa. La risa poco contenida de Ino, la sonrisa condescendiente de Tenten y la petición de esta última para que le hicieran compañía a Neji –quien también se había negado- mientras ellas se cambiaban. Otra cosa era también el silencio extraño de Sasuke. A esto ella no prestó mucha atención, ya que el amigo de Tenten le miraba de manera engreída e incluso con desagrado, eso eran demasiado.
¡Lo entendía, le había tirado la bebida en su ropa y le hizo trastabillar en el pasillo, no era que ella había pateado a un perrito, santo cielos! Con ese pensamiento, ella le regresó la mirada exasperada.
No, Sakura no se dejaría intimidar por un desconocido.
—¡Listo!
Tenten e Ino llegaron hasta ellos. Sakura y Sasuke les habían esperado en el estacionamiento, con ese ambiente pesado, pero cuando las chicas llegaron, Sakura sintió relajarse un poco, al menos ya podrían irse de ahí.
—Oye, Tenten, deberíamos salir uno de estos días —Ino sugirió, sonrisa galante. Sakura entrecerró los ojos, podía adivinar lo que la rubia tramaba.
—¡Oh, claro! Avísame cuando estés disponible. Tú también Sakura.
La pelirrosa asintió, pero para su desagrado, Ino continuó. —No olvides venir también, Neji, nos encantaría saber más de ti. ¿Verdad, Sakura?
Ante la mención, que ambos chicos vuelven a cruzar mirada, y Sakura la apartó primero, centrándose en el logo de la camisa de su novio. Aún, una mano en el brazo de él, ella parecía una niña con berrinche ante los ojos de los presentes, incluso más con ese mohín en sus labios.
Tanto Ino como Tenten rieron, luego se despidieron una vez más. Misma Sakura se encaminó hasta el carro de su novio, subiéndose al auto, sin siquiera volver la mirada hacia sus amigas una última vez.
Sabía que Ino regresaría a donde Kiba se había estacionado y tendrían alguna cita, y que Tenten se iría con aquel otro castaño, por eso le había esperado, ¿no?
Por su parte no soportaba más estar ahí.
—¿Acaso habrá algún día que podamos presenciar un partido sin que pase alguna tontería?
Ella soltó de repente. Durante varios minutos de conducir que ninguno de los dos había hablado. Sakura más ensimismada en su frustración y vergüenza para siquiera pensar en otra cosa.
—Es que, en serio, ¿estoy salada o algo por el estilo?
Si hacía un recuento, muchas de sus vergüenzas las había pasado en el gimnasio, o cerca de este. Se hundió un poco más en su asiento, una vez más, labios fruncidos.
Fue hasta que llegaron a la casa de ella, que Sakura se dio cuenta su novio no había pronunciado palabra. Usualmente le seguía la corriente con sus monólogos, pero esa vez no fue así. Le miró, confundida.
—¿Estás bien? —él asintió, su mirada al frente. Sakura frunció el ceño. Se deshizo del cinturón de seguridad y se acercó a él chico, incluso esto no fue suficiente para que le volteara a ver— ¿Sasuke? ¿Estás molesto por algo?
Bingo, el ceño fruncido del chico fue respuesta para ella.
—No.
—Entonces, ¿Por qué no quieres verme?
Fue su voz lastimera que de inmediato el chico giró su rostro, topándose con el de ella. Por un momento ambos se vieron a los ojos, Sakura queriendo entender por qué de repente estaba tan malhumorado. Fue de a poco que el gesto de él, así como su cuerpo, se fue relajando. La chica no entendía que sucedió.
—No es nada.
Esta vez su voz sonaba sincera, y si bien Sakura sabía que él no iba a decir nada más sobre eso, aceptó su respuesta. Después de todo, en esos ojos negros había cierta calidez, y la mano apoyada en la frente de ella, un suave tacto.
—Ve, hoy fue un largo día.
Ella asintió, sonriéndole.
—¿Te veré mañana? —le preguntó él cuando ella se había bajado del carro. Sakura asintió de nuevo, pero recordó algo más.
—Quedé con Hinata de salir mañana. Lo siento.
Sakura quería morderse la lengua. Podría ser que aceptó dejar su malévolo plan contra Hinata, y aceptar que no era la horrible villana que en su principio pensó, e incluso voluntariamente accedió a verla en su domingo libre, pero de ninguna manera diría en voz alta que ese día estaba siendo divertido.
No, nunca, nunca… de ninguna manera yo-
—Oh, vamos... tus ojos brillan, se nota que te la estás pasando muy bien —Ino dijo con diversión, Sakura le miró con desagrado.
—Claro que no.
Esa sonrisa de superioridad en Ino, Sakura la detestaba en ese momento.
Y es qué tal cual lo Hinata se lo había pedido el día anterior, Sakura e Ino le había acompañado a buscar un vestido para el baile de invierno, ese que Sakura había esperado por meses y al que Naruto justo invitó a Hinata.
La chica en cuestión estaba probándose un vestido, mientras que las otras dos chicas esperaban por ella. Momentos que la rubia aprovechaba para sacar de sus casillas a Sakura.
—Solo di que la estás pasando de maravilla.
—No exageres.
Ah, orgullosa que era Sakura.
Sakura no estaba lista para vociferar eso, ya enorme era el avance que por sí sola haya decidido darle una verdadera oportunidad a Hinata, ¡Ino no debería pedirle peras al olmo!
—Hinata~ estás tardado, sal.
Sakura miró a Ino encaminarse hasta el probador, vestido en mano e impaciencia rodeándole.
—¡E-es solo que el cierre no sube! —la alarmada voz de Hinata respondía.
—¡Oh, Dios mío! —dijo Ino, acompañado de un gritito por parte de Hinata. Sakura se apresuró hasta donde ellas, preocupada.
—¿Qué pasa?
—¡Sakura, mira y muerte de la envidia! —Ino le hizo espacio, en la entrada del probador, Sakura miró hacia Hinata y por un momento no entendía la situación —¿Ves eso? El cierre no sube debido a tremenda delantera.
—¡I-Ino! —Hinata exclamó, toda ruborizada y Sakura por fin entendió. La pobre Hinata cubría con una mano su pecho mientras que con la otra evitaba que el vestido cayera de su cuerpo.
Sakura no evitó la pequeña risa, pero más que burla hacia la chica, le parecía graciosa la situación.
—Lo siento Hinata, parece que has sido víctima del lado puerco de Ino. Toma —le pasó el vestido que Ino había escogido, luego tomó a la rubia del brazo— y tú, deja de acosarla sexualmente.
La arrastró de regreso a buscar más vestidos, dejando respirar a Hinata.
—¡No puedo evitarlo si tiene ese cuerpo!
—Eres una verdadera cerda.
—Vamos, que mi lesbianismo es solo para ti.
—Sí, sí, lo que digas —le empujó ligeramente, pero rio a la par con ella.
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—Siento que algo no cuadra.
Nerviosa, Hinata se paraba frente a ellas. Era el quinto vestido que se probaba, pero por muy bonito que al principio les parecía, ahora no quedaba muy bien.
—Algo está mal —concordó Sakura.
—Debo ser yo... n-no luce bien en mí.
—No, no. Eres bonita, solo qué hay algo extraño, quizá en otro color...
—Oye, Hinata —Sakura interrumpió de repente, una idea se le ocurrió —¿Te sientes cómoda?
La chica vaciló un poco, luego respondió tímidamente— No realmente.
Sakura asintió, luego dijo: —Es que no es tu estilo —miró a Ino, explicando—. El vestido es bonito, si tú lo usas sería genial, Ino, pero en Hinata no se ve bien porque ella no está a gusto.
Ino entendió, lo que no cuadraba era el aura alrededor de Hinata, ahí de pie incómoda en un vestido strapless, con transparencia en el abdomen y falda lisa sobre la rodilla. Era un vestido bonito, pero faltaba lo más importante, y era que Hinata se sintiera cómoda.
—Por una vez en tu vida, tienes razón frente de marquesina.
Sakura se sintió orgullosa por un instante, hasta que entendió la ofensa tras ese cumplido.
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—¡Me encanta el vestido!
Ino había proclamado por quinta vez. Sakura no lo dijo, pero a ella también le gustaba. Habían pasado toda la tarde de tienda en tienda buscando el vestido para Hinata, pero había valido la pena.
La chica de cabello negro sonreía tímidamente, pero había cierta emoción en sus ojos perlados que Sakura podía entender.
—Es increíble que el baile será en tan poco tiempo.
Sinceramente, sentía que habían pasado años desde que estuvo en la casa de Sasuke, refunfuñando con el pelinegro y Naruto sobre cómo ella -Sakura- quería amigas para elegir el vestido perfecto para este baile de invierno.
Rio bajito.
—La que se ríe sola, de sus maldades se acuerda —canturreó Ino, pero Sakura solo le sonrió petulante.
—No es travesura. La verdad es que me he divertido el día de hoy.
Ah, bien dice que primero cae un hablador que un cojo, che.
Sus acompañantes le miraron con un poco de sorpresa, pero luego le devolvieron la sonrisa. Entre pláticas y risas de los vestidos que habían visto ese día, y lo que harían en dos semanas, los peinados, la música y los chicos que irían con ellas, todo se desenvolvió de manera tan amena, que la sonrisa sincera de Sakura perduró todo el rato que continuaron juntas.
Sakura pensó mucho al respecto, había decidido que compraría uno de los tocados que había visto con Hinata. Ino estaba ocupada, y Sakura no creyó necesario pedirle a Sasuke que la acompañara, por lo que decidió que pasaría por Hinata cuando fuera su hora de descanso, y le pediría ir con ella. Sinceramente estaba algo emocionada. Tenía un vestido bonito, zapatos ideales y ahora obtendría el detalle perfecto para su peinado.
No sólo era ella, sino que el ambiente en la escuela se sentía animoso. El grupo a cargo de la fiesta y decoración estaba trabajando ya. Las clases terminan antes, y las tareas ya disminuían. No solo el clima anunciaba a diciembre, sino que todo el entorno escolar tintineaba a celebración y a fin de curso. Unos pocos días y Sakura podría crear nuevas memorias, se divertiría con sus amigas y sus chicos. Una sonrisa enorme en su rostro y casi daba saltitos al caminar. Todo estaba siendo cual había deseado.
Tarareaba una canción pegajosa, movía un poco su cabeza al ritmo y sus manos picaban de ansiedad de la buena. No prestaba atención a nada ni a nadie. En su mente solo esa canción pop y su deseo por que ya fuera el dichoso baile.
Estaba en la segunda planta del centro comercial, su destino era esa conocida tienda de ropa, y una vez al entrar, buscó con la mirada el conocido cabello oscuro de Hinata.
No le había avisado, todo de hecho había sido muy espontáneo, pero sabía que la chica no se molestaría.
Luego la vio. Su nombre en su boca, listo para ser llamado, y su brazo levantado de para agitar la mano, pero el aire se detuvo en sus sistema y toda palabra y acto murió antes de proceder.
Sakura miró confundida, luego muy extrañada. La escena que veía ante ella era desconcertante, y de hecho un poquito de disgusto le rodeó.
Entre una de las tantas secciones de ropa, estaba Hinata, y ella en un principio pensó que estaba siendo molestada por un cliente. Sakura no podía escuchar lo que decían, no distinguía la discusión desde la distancia que estaba. Dio un paso adelante, dispuesta a interponerse por el bien de la otra chica, pero una vez más no procedió. El hombre posaba una mano sobre el brazo de Hinata, quien se veía sonrojada y negaba con su cabeza un poco hasta que suspiró y levantó la mirada para sostener la de ese hombre. De pronto ambos se abrazaban.
Sakura casi se ahoga con su saliva. Porque no, el hombre -a quien ella veía solo su espalda- parecía en su momento discutir acaloradamente con Hinata, pero su contacto físico con la misma no parecía agresivo, ¡y lo que era más, la chica había dado el paso a abrazarle!
Fueron como dos segundos en los cuales ocurrió todo eso, pero en su mente acelerada fueron momentos eternos.
Nunca he visto que Hinata abrace a Naruto, pensó de repente, y cuando registró esto, que un gran enfado le llenó.
En un instante se dio media vuelta y salió de ahí.
Su disgusto retumbaba en ella. Mil preguntas le acribillaban mientras recapitulaba lo sucedido. Sakura se estrujaba los sesos para recordar cómo eran Hinata y Naruto juntos, pero no podía hacerlo. De las veces que había sido obligada a estar junto a ella su mente se desconectaba y los dejaba fuera de foco. Se maldecía mucho.
Solo sabía cómo era Hinata cuando estaba con ella, pero no como era la chica con su novio. Espera, Hinata nunca se ha referido a Naruto como su "novio..."
Sakura paró en seco, en este punto ya estaba fuera del centro comercial. Rápidamente se puso a recordar todas esas últimas veces que había salido con la chica y está no había mencionado mucho a Naruto, al menos no se manera romántica.
¿Y si realmente no están saliendo? No, pero Naruto siempre parecía presumirla... ¿por qué ella no hacía lo mismo?
Bueno, para empezar, ¿podría alguien presumir a Naruto? Se dio una cachetada mental ante su propio pensamiento sarcástico, ¿incluso en estas situaciones podía bromear?
¡Concéntrate, Sakura!
Hinata era tímida, tenía sentido que no fuera tan abierta sobre sus sentimientos sobre el rubio... pero si es tan tímida, ¡¿Por qué se puso a abrazar a un tipo en medio de su trabajo?!
Nada tenía sentido. Le había costado muchas salidas para que la susodicha se abriera un poco con confianza, y recordaba bien que alguien había dicho que ella sólo tenía dos amigos, Kiba y un desconocido. ¿Podría ser ese desconocido el que la abrazo? Pero, incluso aunque fueran sus mejores amigos, si es tan tímida y recatada como me ha hecho creer, no iría a abrazarse de manera tan íntima con un amigo, ¿o sí?
—¡Ah, me duele la cabeza!
...
Sakura era una profesional en cuanto a disimulo se trataba.
"Hey, Hinata... ¿hay algo que quieras contarme?"
Bueno, eso creía ella.
Esperó que su mensaje fuera respondido, y cuando eso sucedió, frunció el ceño ante la respuesta.
"Nada particular. ¿Sucede algo?"
—Hmm...
"Hoy iba a visitarte, pero pensé que quizá habías quedado con alguien más, así que al final no fui. Lo siento."
"No, no tuve planes con nadie más. Eres bienvenida cuando quieras."
Sakura sentía que ese emoticón de carita sonriente se reía de ella.
Todo lo que estaba pensando era una payasada. Ya era increíble que ella no se hubiera plantado ante la chica y ese tipo al que abrazaba y le hubiera dicho de cosas. Increíble, porque todos le repetían hasta el cansancio que debía pensar bien antes de actuar, y su poquito autocontrol le había comandado a regresar a su casa y no hacer una escena. Pero ahora con la cabeza un poquito fría y el silencio de la soledad, que había echado a andar su cerebro para darle sentido a lo que había pasado.
Y es que se sentía dividida entre sus malos pensamientos y su nueva resolución de "Hinata no es tan mala".
Al carajo, esto es más complicado de lo que esperaba.
No estaba satisfecha con sus asunciones, sobretodo porque había una espinita que le hacía dudar de Hinata.
—¡Y justo ahora que me estaba agradando, demonios!
—Hey, Sasuke, ¿me prestas tu teléfono?
Quiso imitar toda la inocencia del mundo para que su novio le dejara su teléfono. Esperaba un mueca de fastidio, renuencia y que dijera algo como "¿por qué debería?" O "respeta mi privacidad" pero al contrario, el chico sacó de su bolsillo su teléfono y se lo pasó a ella sin rechistar.
Curiosamente esa facilidad no le complació del todo a ella. No entendía por qué, pero luego pensaría sobre eso.
—Oye, ¿puedo entrar a tu Instagram?
Él elevó sus hombros, un gesto de "haz lo que quieras", mientras sacaba algunas cosas de su casillero. Las clases habían terminado, y ambos decidieron ir a casa juntos.
—¿Vas a postear alguna foto? —preguntó a la vez que se reclinó contra el casillero, Sakura negó con la cabeza, concentrada en el aparato.
—Estoy buscando a alguien.
Sasuke le miró con duda, luego se acercó un poco a ella y trató de mirar lo que estaba haciendo. Estaba en el perfil de Naruto, ella buscaba entre sus seguidores, y a Sasuke le pareció extraño, es decir, si Sakura quería ver el perfil del rubio bien podría usar su propia cuenta, ¿no? Pero Sasuke no quiso darle mucha importancia, a veces Sakura era algo atolondrada con las cosas obvias. Después de un momento ella suspiró, exasperada.
—Esto no funciona —levantó la mirada hasta ver la cara a su novio, y con un poquito de exigencia en su voz dijo— ¿sabes quiénes son los amigos de Hinata?
—¿Qué?
No, en serio, ¿De dónde salía ese tema tan de la nada?
—¿Los conoces, no?
Porque ella recordaba el día que conoció a Kiba, y como fueron Naruto y Sasuke quienes se habían contactado con él para presentárselo a Ino.
—¿Por qué quieres saber eso?
—Quiero conocer al otro amigo de Hinata. ¿Cómo es? ¿Cuál es su estatura? ¿Es soltero?
Cada preguntaba de ella iba logrando en Sasuke que el gesto de desaprobación en su rostro se mostrara.
—Es demasiado tu interés en alguien que no conoces.
—Por eso te digo, quiero conocerlo.
—¿Por qué?
—Porque... es para una tarea.
Hah, la suspicacia en su tono y en su rostro. Sasuke sabía bien que ella estaba tramando algo— Sakura...
—Nada de "Sakura" anda, ¡esto es importante!
Golpeó el piso con su pie, otro intento de berrinche de ella. Sasuke consideró por unos segundos lo que estaba pasando. ¿Complacer a la chica o sacarle la verdad? Se fue por la salida fácil.
—Sé que se llama Shino, me parece.
De inmediato ella buscó entre los contactos de Naruto, y encontró dos perfiles.
—¿No habría sido más fácil si le preguntaras a Hyuga?
Esto es urgente —mintió— además, ella no tiene Instagram.
Revisó ambos perfiles, y descartó el primero. La cuenta del chico estaba más llena de fotografías de naturaleza y de insectos. Le dio repele a Sakura. Supo que era esa cuenta porque había unas cuántas fotos de Kiba ahí, Hinata y el que ella suponía era Shino.
Lo miró con atención, tratando de buscar los rasgos de este chico que miraba en la foto y aquel que había abrazado a Hinata. Luego, se quiso dar un golpe contra el casillero.
—¡Oye!
Espera, sí lo hizo. El sonoro golpe de su frente contra el metal y el respingar de Sasuke, preocupado, fueron segundo plano para ella.
—¡Ni siquiera vi su rostro ayer! ¡¿Cómo se supone que identifique si es esta persona?!
—¿Sakura, que diablos está pasando?
La chica se reclinó contra el lugar que su cabeza había golpeado. Miró molesta a Sasuke. —¡No sé qué pensar!
Se encaminaron al estacionamiento, en cuanto se pusieron en marcha que Sakura le contó lo que sucedió hace dos días. Sus sospechas y molestias. Con cada palabra que decía y cada cosa relatada, que la frustración y el desagrado iba creciendo en ella. Decir todo en voz alta iba calando en su cabeza con mayor pesadez. Era como si ahora todo fuera más real.
Esto estaba siendo injusto. Por más que quisiera creer en Hinata, lo cierto es que no podía abogar por alguien a quien realmente no conocía. Las chicas también mentían y engañaban a sus novios, no era único del género masculino el ser infiel, bien sabía. Pero Hinata se veía tan inocente y recta...
Oh, las seriecitas son las peores, pensó.
Terminó todo su monologo exasperada y molesta, sentía su boca seca y una grandes ganas de ir y arrastrar a Hinata del cabello.
—Me parece que has malentendido la situación —dijo Sasuke, calmado. Sakura le miró con incredulidad.
—¡¿Hello?! O sea, no puedes ponerte de su parte. ¡No inventé nada, yo lo vi!
—Podría ser un amigo.
—¡Ay, por favor, si solo tiene dos amigos! Sasuke, entiendo, has sido defensor de Hinata desde el inicio, genial por ella, pero deja de pensar que la ataco sin motivo. Piensa en Naruto, ¿bien? ¡Él es nuestro amigo, no Hinata!
—Aun así, ella no es ese tipo de chica.
—¿Cómo sabes eso? ¡Casi no le has tratado! O a menos de que la veas a escondidas y sean súper íntimos, ¡no encuentro motivo para que puedas asegurar con tanta certeza que ella no está engañando a Naruto!
Sasuke suspiró, exasperado también. Sakura cada momento estaba llenándose más de cólera, y con esto su razonamiento disminuía.
—Debes preguntarle directamente.
—Ah, sí, claro. Porque los infieles dicen "sí, estaba abrazando románticamente alguien que no es mi pareja". Que ridículo.
Burbujas llenas de enfado bailaban en su estómago, ahora se arrepentía de no haber sido más lista cuando presenció eso y haber tomado una foto. Si Sasuke no le creía, quizá tampoco Naruto, pero con pruebas tendría al menos con que encarar a Hinata.
Sasuke tomó la mano de ella.
—Sakura, respira.
Su novio comandó, y por diez segundo ella desistió, pero luego hizo lo que él dijo. Entendía que no le gustaba verla así, y a decir verdad a ella tampoco le gustaba lo que estaba sintiendo.
Ya estaban afuera de la casa de ella, y de hecho llevaban bastante tiempo ahí, pero Sasuke no le apresuraba para bajar del auto, sino que le miraba fijamente, sin reprocharle. Nada más que una apacible preocupación.
Un suave apretón de su mano sobre la de ella, y una breve sonrisa. Esos pequeños gestos eran como un filtro, sentía que su gran enojo se reducía, o bien, pasaba de lado. La sinceridad en sus acciones y su plausible "estoy aquí, a tu lado" eran un depurador para ella.
—Habla con Hyuga, permítele que te explique, estoy seguro de que todo es un malentendido.
Sakura asintió, no era lo que ella quería pero si Sasuke insistía con eso, entonces sí debía estar equivocada.
—Le pediré a Ino que me acompañe el jueves.
Necesitaba tiempo tranquilizarse, ambos entendían eso.
Pasaron unos minutos y esta suavidad en la que flotaba fue irrumpida cuando su celular vibró.
—Hey, ¿quieres comer juntos? Podríamos preparar algo y-
—No puedo.
Le desilusionó un poco su rápida respuesta, pero entendía que no había hecho planes previos y esta invitación fue repentina, ella solo quería pasar un rato más con él.
—¿Entonces más tarde podríamos pasar el rato...?
El semblante de Sasuke cambió un poco, se veía contrariado.
—Quedé con Naruto. Iremos a buscar un esmoquin.
Sakura rio. —Los chicos no son nada cuidadosos con la ropa de los eventos importantes.
—No es tan complicado cuando se es hombre.
—Cierto —luego hizo un puchero— Aaw... quiero que tengamos una cita pronto.
—Mañana te aviso.
—Aaah, que tragedia. ¡Tener que agendar cita con mi novio!
Podrían ser sus palabras un intento de enojo en broma, pero la sonrisa que Sasuke le daba le derretía por completo.
—Tú has salido con tus amigas todos estos días.
—Touché.
Ella bajó del auto y se despidió. Cuando Sasuke estuvo a punto de arrancar, que su teléfono vibró de nuevo. Tomando el aparato de su bolsillo se dio cuenta de que seguía teniendo el celular de Sasuke.
— ¡Sasuke, espera!
El joven detuvo su auto y esperó a que ella se encaminara de nuevo hasta él. Sostuvo el teléfono, y en el breve instante en que movió el aparato la pantalla se iluminó y mostró la barra de notificación. Fue tan rápido todo, y su procesamiento fue de verdad lento.
— ¿Sucede algo?
— ¿Uh? Ah, nada. Te veré mañana.
Sasuke asintió como manera de respuesta y comenzó su marcha. Sakura se quedó ahí, mirando como el carro desaparecía de su vista, pero con cada segundo la duda iba creciendo en ella.
Creyó haber visto el nombre de Hinata en las notificaciones de nuevo mensaje.
¿Estoy alucinando...?
Todo se salió de control.
Culpó a su lado paranoico de sus tontos pensamientos. ¡Estaba demasiado consciente de Hinata, que parecía ya la veía hasta en la sopa! Creyó ver su nombre en las notificaciones del celular de su novio. Fue mero accidente, ella no andaba viendo sus conversaciones, porque sabía que Sasuke no era alguien muy dado a platicar, y porque no tendría por qué hablar con dicha chica. Lo que pasaba era que su subconsciente le estaba mandando señales para que aclarara todo con Hinata.
Esto es desagradable, antes no quería saber nada de ella y ahora la alucino. Irónico, ¿eh?
Todo estaba siendo muy agotador, y quería olvidar todo ya, pero esa espinita de desconfianza y molestia no se iba.
Le había dicho a Sasuke que iría a verla en un par de días, pero luego de que su novio se fuera ella no quedó a gusto.
Vamos, decidí darle una oportunidad a Hinata, debería arreglar todo de una vez por todas.
Ya estaba cansada de tantas vueltas, esa era la definitiva.
Ni siquiera se había dignado a probar bocado, solo había dejado su mochila en la cama, apenas saludando a su madre y había salido de su casa con mucha urgencia. El camino hasta el centro comercial se sintió rápido, pues en su cabeza Sakura estaba más ocupada acomodando todo lo que le diría a Hinata.
Sasuke tiene razón, estoy demasiado paranoica, pensó cuando iba caminado por la segunda planta, en una de las secciones de establecimientos de comida, tratando de buscar a Hinata, ella solía comer ahí. Mirando brevemente la hora en su teléfono, comprobaba que Hinata debería estar en su descanso en ese momento.
¿Será que aún sigue trabajando? Sintiéndose un poco como una borrega perdida, se acercó al ventanal que daba vista al estacionamiento trasero, pensó que si lograba encontrar el auto de Hinata este sería un comprobante de que seguía dentro del centro comercial. Claro que no funcionó, Sakura no sabía nada de autos, apenas recordaba de qué color era.
—No parece ser mi día de suerte… —murmuró.
Estaba sola, y de alguna manera se sentía un poco expuesta, pues solo había ido ahí para ver a la otra chica. Tomó su celular, decidió llamarle y decirle que estaba ahí. Pegó su teléfono a su oreja, vista alrededor, pero insistente en identificar el carro de la chica. La primera llamada fue directo a buzón, Sakura frunció un poco los labios.
—Debe de estar ocupada…
Y con esto sintió un poco de pena por todos sus pensamientos alocados, bien podría Hinata detestarle por interrumpirla en el trabajo con semejante tontería.
No, Sasuke tiene razón, Hinata es buena, Hinata entenderá y te disculpara por tus ridículas ideas, se animó a sí misma.
Ahora que lo pensaba mejor, quiso hasta reír. Ella no jugaría con Naruto. Es decir, ¿Quién podría siquiera querer lastimar a semejante bufón de buen corazón? Definitivamente no había nadie tan demente para siquiera... ¡Oh, ahí está!
Vislumbró a su objetivo caminar en el estacionamiento, Sakura intentó llamarle de nuevo, esperando detener a la chica en sus pasos, pero apenas entraba la llamada cuando vio a Hinata agitando su mano débilmente, como saludando a alguien. Desconcertada, Sakura dio un paso adelante, intentando observar mejor desde el segundo piso.
Vio cómo Hinata se acercó hasta ese chico. Sakura no escuchaba, pero sus ojos pasaban del rostro de ambos; el sonrojo de Hinata, en la sonrisa amable de él, el gesto amable en esa cara. Y como ambos entraron al mismo auto y daban la vuelta para salir del estacionamiento.
Hinata jamás podría...
Sakura sentía cómo su corazón palpitaba fuerte y doloroso contra su cabeza, como si eso fuera posible. Bien podría serlo, porque su novio y la supuesta novia de su mejor amigo acababan de salir juntos. Platicando muy ameno, mostrándose muy cercanos.
No tenía manera de describir su sentir.
...
Todo se salió de control. Todo se iba al carajo. En su garganta, un nudo doloroso se instalaba, sus ojos abiertos de par en par, incrédulos. El retumbar en su cabeza, caliente, punzante, le provocaba jaqueca. Sentía su estómago encogerse, y de a poco la furia cegadora le llenaba.
¡¿Qué demonios?!
Llevó una mano a su sien, de pronto incrédula ante todo. ¿Estaba soñando? ¿Era una pesadilla? ¿Se había quedado dormida y ahora estaba viendo esto en una ilusión o...? No, no había otra explicación que aquello que había visto sus ojos, pero aun así, no había manera de que eso fuera verdad.
Pero las personas a su alrededor se movían como si nada, todo era demasiado real, el fresco del aire acondicionado y la tenue música del lugar, el sonido de las pláticas lejanas, el olor de la comida cercana, los autos que aún se movían por el estacionamiento, el cristal frío contra su palma…
No fue una alucinación. Fue real, ese auto que conocía muy bien alejándose con esas personas que no podía ella jamás confundir.
Sus piernas cedieron, sus rodillas contra el azulejo y las pocas personas cerca de ella mirándole con preocupación.
Incrédula, incrédula y más incrédula. Miraba con negación hacia donde el carro había estado, y luego hacia el celular que aun sostenía en una de sus manos, el nombre de Hinata en la pantalla de contacto. El dolor cuando el entendimiento golpeaba con cada latido furioso contra su pecho, el nudo en su garganta aún más agudo que antes.
Jamás en su vida se había sentido tan fúrica.
Pensar antes de actuar, a la mierda con eso... junto contigo Hinata.
Se levantó de inmediato, dirigiéndose con paso fuerte a la salida.
No iba a quedarse llorando como una idiota.
...
Por lo general, Sakura se dejaba llevar por sus emociones, muchas veces actuaba por impulso y sabía que ese era un mal característico de ella. Otra cosa era que también solía ofenderse muy rápido si se trataba de sus personas cercanas o importantes. Sin embargo, nunca antes había pasado por algo así, nunca antes ella había odiado tanto a alguien, de verdad. El tipo de odio en el cual quieres más que maldecir a la persona.
En esta ocasión ella se sentó en silencio, mientras que el taxi conducía a donde ella había indicado. Mirando hacia adelante pero repasando los sucesos. Por fuera se mostraba tranquila, casi ida. Aunque, si se le observaba con atención, se podría notar la fuerza con la que cerraba su puño, el fruncimiento entre sus cejas y la línea tensa que era su boca.
Para cuando llegó a su destino, ella soltó un poco de aire, su corazón seguía latiendo como loco y el rencor consumía cada nervio de su cuerpo. Llamó a la puerta y esperó que él saliera. En su mente ella maldecía a una persona en específico, deseos desagradables llenos de veneno.
— ¡Hey, Sakura-chan! ¿Qué pasa?
— Naruto, quisiera platicar algo contigo —aunque sonaba a petición, había una orden firme en ella.
La calma antes de la tormenta.
...
Lo que estaba haciendo estaba mal, heriría a más de una persona, pero en su estado, a Sakura le valía poco eso. Si debía arrastrar a más de uno con tal de deshacerse de esa chica, que así fuera.
— No entiendo lo que dices —ojos azules confundidos, postura incómoda, negación en él.
—Que ya son dos ocasiones en las que encuentro a Hinata con dos chicos diferentes en plan muy cercano, y ninguno eres tú.
Él rascó su barbilla. —Podría ser su hermano...
La risa de la chica era demasiado irónica —Créeme que no era su hermano. Era demasiado íntimo para eso.
No lo dijo, Sakura no mencionó que era Sasuke uno de esos chicos. No pudo decirlo, porque de ser así, Naruto hablaría con él, y era más que claro que Sasuke era partidario de Hinata, jamás aceptaría ni diría nada contra ella. Esto avivaba aún más su odio, y ella no quería pensar en Sasuke en particular en ese momento, o las cosas se pondrían peor.
— Hay algo que no entiendo —Sakura trató de atacar desde otro ángulo, se acercó más a él, teléfono en mano, como si este dispositivo le hubiera brindando una nueva incógnita. Luego, miró al rubio a la cara, intentando mostrarse confundida— ¿Por qué sales con Hinata? Fue tan de repente que te hayas interesado en ella, sobre todo porque no es tu tipo de chica.
Naruto le miró confundido, de alguna manera no era consciente que Sakura le estaba intimidando un poco. —Yo no tengo un tipo de chica, ttebayo.
Sakura mordió su labio, reprimiendo la sonrisa. —Yo soy tu tipo de chica.
Ahí, por un momento vio el dolor en sus ojos azules, y por un instante ella casi detiene esto, pero continuó. —Siempre estuviste enamorado de mí. No entiendo en qué momento dejaste de hacerlo...
—Sakura-chan...
—Es que no has dejado de hacerlo —ella se acercó aún más, le miró a los ojos e impulsada por el odio, dijo: —Naruto, tú no quieres a Hinata. Ni siquiera un poco como aún me quieres a mí.
La mano de él en el hombro de ella, obligándole a dar un paso atrás. El chico no quería continuar esa conversación, para empezar no sabía porque estaban hablando de eso. —No sé porque de repente dices eso…
— Naruto —ella llamó de nuevo, dureza en sus palabras—, niega que aún me quieres. Niega que estás con Hinata pero aún estás enamorado de mí.
Había una vocecilla en una parte recóndita de su mente que le gritaba que parara, que no siguiera con eso y que pidiera disculpas.
Vete al diablo, Pepe grillo.
Sabía que lo que estaba haciendo estaba mal, su estómago se encogía de culpabilidad al ver el rostro de Naruto ante las palabras llenas de veneno de ella, pero su aborrecimiento hacia Hinata era más grande en ese momento.
—No puedes negarlo, ¿verdad?
—No tiene caso que estemos hablando de esto.
—Es que tú no la amas, y ella no te merece.
El tormento en él era tan palpable, su labio trémulo y sus hombros caídos.
— Me gusta Hinata, Sakura-chan. Mi mejor amigo y tú se aman mutuamente, y nunca desearé que sean infelices. Siempre te querré, pero sé que tú y yo nunca estaremos juntos de esa manera. Lo acepto y soy feliz con eso. Por favor, dejemos ese tema.
El rubio se encaminó a la puerta mientras que ella seguía clavaba en la acera, viéndolo caminar. Ligeramente decaído, bastante perturbado.
—Hey, Naruto —ella le llamó por última vez, no se disculparía, al contrario mantenía la dureza—, no quiero que sufras, pero sucederá si sigues con ella.
La mano de él se agitó en despedida, una mueca en su rostro y la derrota cubriéndole.
Unos cuantos latidos después, Sakura comenzó a caminar en dirección a su casa, muchas cuadras de distancia le esperaban. Tomó de nuevo su celular, deteniendo la grabación y guardándole.
De ninguna manera permitiría que Hinata se volviera a acercar a ellos.
—Hey, Sakura.
Ella aventó con fuerza el libro contra su casillero, haciendo oídos sordos.
—Sakura —estaba a su lado ahora, y ella no giró su rostro, sino que le miró de reojo— ¿Dónde te has metido?
Sasuke le miraba con un poco de disgusto. Ella le regresó la mirada de fastidio.
—Ocupada —dijo como si nada, moviendo su vista en su mochila, buscando algo inexistente en ella.
—¿Qué te sucede?
—Nada.
Todo.
Por mucho que ya haya realizado su pequeña venganza, no veía resultado alguno. Habían pasado dos días desde la noche que envió ese audio a la innombrable y no había siquiera esperado respuesta, pues de inmediato le bloqueó de sus contactos. Si con esa conversación que Sakura le envió ellos no terminaban, esperaba que como mínimo su relación se fracturara. Sakura esperaba que con la declaración de Naruto la tipeja de Hinata se diera cuenta que con él no jugaría. O bien, que Naruto se fastidiara y la mandara al diablo. Sin embargo no se había enterado de nada aun.
—Has estado muy ocupada estos días.
—¿Qué te digo? soy alguien con muchas cosas que hacer.
No tenía proyectos ni tareas pendientes, ni siquiera entrenamiento. Había pasado dos días entre clases evitando a su novio, buscando señales de Naruto para sembrar más intriga en su mente, pero parecía que el rubio también le evitaba.
—¿Tan ocupada como para siquiera responder mis mensajes o siquiera decir hola?
Ella cerró su casillero con fuerza, fingió una sonrisa y dijo— Hola.
Para luego dejar de fingir y que ese gesto de malhumor -que ya parecía permanente en ella- regresara.
—Hey —Sasuke le tomó del brazo, evitando que se fuera— ¿Qué ocurre? ¿Por qué estás molesta?
— No estoy molesta —puntualizó con ironía—. Solo trato de no agobiarte, ya que sé que tú estás muy ocupado con Naruto buscando "un esmoquin".
Ah, Sasuke era tan bueno controlando la mayoría de sus emociones de su rostro, pero Sakura le conocía de hace tanto tiempo, ella identificaba cada pequeño cambio en sus gestos, que no pasó desapercibido para ella ese pequeño fruncimiento entre sus cejas y como sus ojos desviaron el contacto visual que había mantenido con los de ella.
Oso-oso mentiroso.
Una vez más, sentía una enorme burbuja de rencor y malicia golpear su estómago. Aun no estaba lista para enfrentar a Sasuke sobre lo sucedido, porque sabía muy bien que las cosas iban a escalar a algo muy grande, y su prioridad era deshacerse de Hinata.
—¿Te diste cuenta? —mencionó el chico después de un silencio tenso, su rostro girándose brevemente hacia el pasillo, una mano en su cuello, incómodo.
—¿Hay algo que quieras explicar, Sasuke?
Ya que él era defensor de las excusas ante las verdades obvias. Claro que lo que vayas a decir no importa, yo te vi con estos ojos, traidor.
Si las miradas mataran…
En este punto para Sasuke era obvio que Sakura estaba molesta, y era seguro que había descubierto que no había estado con Naruto la tarde de hace dos días. Pasó una mano sobre sus ojos, algo fastidiado. Luego le miró, y no pudo más que rendirse.
—No estaba con Naruto.
—¿En serio?
Sasuke notaba el enojo en su sarcasmo, y se mostraba algo desubicado. No había esperado que ella se molestara así. Sacó su mochila de su hombro y Sakura pensó que él rebuscaba por alguna mentira que darle. Mostrándole una pequeña bolsa en tonos pasteles, se la ofreció. Por un instante la chica creyó que el logo en la bolsa de boutique le era familiar. Sakura miró con recelo eso.
¿Así que eres de los que engaña y luego compra regalos por culpabilidad, eh?
—Tómalo —Sasuke removió la bolsa frente a ella, quien obviamente no quería hacerlo. Rodando sus ojos, Sasuke tomó la mano de Sakura, dejando la bolsa en su agarre— Quería comprar algo como...
Él se removió incómodo, de pronto un rubor leve en sus mejillas, luego sacudió un poco su cabeza, incapaz de completar la línea. A Sakura le sacó de onda, rara vez Sasuke dudaba en sus palabras. Abrió la bolsa y al ver el contenido sintió un golpe en su estómago.
Si estuvieran en otra situación, una más ligera y menos turbulenta, la reacción de Sakura podría ser cómica, de cómo su rostro siempre expresivo pasaba del enojo, la desconfianza -como sus ojos se entrecerraban con recelo ante el chico- y pasaba a la confusión; sus labios entreabiertos hasta el entendimiento alarmante.
—Le pedí ayuda a tus amigas, y Hyuga me contó de esto. No pensaba dártelo hasta el domingo que saliéramos, pero sé que es algo que de verdad querías, así que no podía esperar para dártelo, aunque esperaba que fuera al llegar a tu casa y no aquí… pero, bien, contra ti no puedo ganar.
Rápidamente tomó de la bolsa el objeto, uno de los tocados para cabello que le había gustado y sintió como su pulso se detenía, como todo alrededor dejaba de existir, y solo estaban ella, Sasuke y el pesado accesorio en sus manos.
Los milisegundos donde su respiración se detuvo, el sentir su estómago hundirse. Sus manos temblaban. Y como el vibrar del teléfono se Sasuke se sentía como un terremoto.
Fue como una piedra chocar contra una ventana en cámara lenta. Puedes ver cómo ésta toca el cristal, como las fisuras van corriendo hasta que la presión en la fuerza del objeto aumenta y el cristal estalla y se esparce en cientos de pedazos. Así fue cuando Sasuke tomó su teléfono, su gesto apenado cambió a confusión y luego alerta, mientras que con preocupación le decía a Sakura:
—Naruto y Hyuga terminaron.
El golpe y el ruido de la piedra destrozando el cristal eran aturdidores y violentos.
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Sé que no soy alguien muy recurrente a escribir para este fandom, menos este ultimo año, pero me prometí terminar LMLY y estoy trabajando en ello. una vez que termine ya puedo irme a hiatus en paz(?
Bueno, aquí está, el detonante de cómo todo se fue a la chingada. Supongo que se vieron venir todo esto, yo sí, como desde el capítulo ocho. Sé que desde varios caps atrás odian a Sakura, y lo resiento u.u pero es necesario, digo... la trama va de eso. Y bueno, quizá ella no es la protagonista sino la antagonista (?
El siguiente capítulo está siendo preparado.
