Disclaimer: La historia es de mi pertenencia, en ella sólo utilizo sin ningún fin de lucro, a los personajes de Naruto, cuyo creador es Masashi Kishimoto. Está prohibido hagan repost de esta historia, mucho menos adaptarle.
NA: sin betear. Disculpen los errores.
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Últimamente Sasuke estaba encerrándose en su habitación más de lo habitual. Se negaba a hablar, pero eso no era del todo necesario para que el resto de su familia se enterara que algo estaba pasando. Pero incluso aunque el chico notara la preocupación en ellos, se negaba a afrontarlo e informarles qué era lo que pasaba. Tampoco quería que ellos se supieran la verdadera razón.
Una parte de él se negaba a decir lo que Sakura había hecho, porque no quería saber cómo su familia reaccionaria. Se maldecía, porque ella también era apreciada por todos ellos, y no quería que se decepcionaran.
Que idiotez, tener que preocuparse por ella.
Fue iluso de su parte pensar que sus padres no lo sabrían, que a la larga él podría adoptar una tranquilidad lo suficientemente creíble, que su resentimiento se diluiría y su enfado disminuiría al punto en que su familia se tranquilizaría de nuevo. Luego de un tiempo podría ser casual y decir "la relación terminó". Esperaba que cuando eso pasara, los confusos sentimientos que le taladraban estuvieran bajo control.
Pero una vez más, Sakura arruinaba sus planes.
¿Era una clase de venganza?
—Sakura te ha traído eso.
Una caja que no iba a pasar desapercibida repleta de sus objetos personales. De hecho, no debería de levantar sospecha alguna, pero tanto su madre como su hermano le miraban con mucha atención. La verdad es que ese simple hecho -que Sakura fuera sin pedir verle y regresarle sus cosas- era una indiscutible señal de que habían terminado.
Sasuke trató de mantener la calma y el rostro impasible, pero cuanto más intentaba, más sentía la pesadez de las preguntas silenciosas de su familia y la preocupación palpable. Sentía que en cualquier momento estallaría, así que tomó la maldita caja y regresó a su habitación, sin decir cosa alguna a los miembros de su familia que le miraban con compasión.
¿Ahora resulta que yo soy el botado? Qué mierda.
Dejó caer la caja a los pies de la cama, molestándose cuando su contenido se volcó. Observó brevemente las prendas que le había prestado a Sakura, y sintió un gran enfado al ver el jersey que hace tanto le había dado a la chica, ese que ella había usado más de una vez en algún entrenamiento o partido de voleibol. Sintió su quijada tensarse, pero cuando quiso centrar su atención en algo más, lejos de esa imagen mental que creía jamás se borraría, miró una bolsa de tamaño mediano, en colores pasteles y letras elegante. Sin tener que revisar, sabía cuál era su contenido.
Ese maldito tocado para cabello.
Incluso luego de lo que le dijo hace unos días, Sakura seguía perturbando su intento de paz. Pero en ese momento, el disgusto y la frustración se presentaban por otro motivo.
Incluso cuando Sasuke fue quien dio punto final a su relación, esto -el que ella le haya regresado sus objetos personales-, era una clara declaración de aceptación por parte de Sakura.
Se acabó. Definitivamente.
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Entonces, ¿Por qué esa desazón no se iba? Le tomó todo el fin de semana el poder bajar la intensidad de su rabia. Estaba demasiado frustrado consigo mismo por la molestia de que ella le regresara sus pertenencias, y eso era demasiado estúpido. No quería nada que ella una vez tuvo.
Idiota, y se maldecía cada que recordaba.
Mira que le tomó mucho autocontrol no ir a la casa de la chica y reclamarle. Solo porque no había nada que reclamar. Y lo peor: temía hacer o decir una tontería.
No, entre más lejos esté de ella, mejor.
Sakura estaba impresionada de la situación actual. Le era increíble pensar que hace dos semanas se sentía la persona más miserable, y en ese momento, en la sala de Ino, sus... ¿camaradas? -no sabía cómo nombrarles, pues sabía que Sai aún estaba poco convencido con ella, y tanto él cómo Shikamaru estaba ahí más por petición de Ino-, estaban ideando un plan para reunir a Naruto y a Hinata, a petición de la pelirrosa.
Cuando acepté la ayuda de Ino, no esperaba esto. Ella estaba muy agradecida, la verdad.
Pero el plan era…
—Ridículo.
Sakura miró de inmediato a Sai, quien sin duda expresaba su opinión sin filtro alguno.
—No es ridículo, sino romántico —Ino rápidamente habló. No importaba lo que dijeran Sai o Shikamaru, no le iban a bajar el ánimo a la rubia. Shikamaru, sabiendo eso, solo suspiró cansado.
—Lo importante es convencer a los involucrados en tan poco tiempo.
Sakura suspiró trágicamente.
—¿No pensaste que era mejor dejar que las cosas tomen su curso natural, en lugar de intervenir?
—¡Sólo quiero ayudar para que se den otra oportunidad…!
—Eres más simplona de lo que pensé.
Sakura miró con irritación a Shikamaru, quien no había siquiera bajado el tono de su voz.
—¿Por qué tiene que ser precisamente en esta semana? —preguntó Sai, quien no entendía la desesperación de Sakura por realizar su plan en tan pocos días.
—Yo voté por el día del baile, obvio que sería el ambiente adecuado para el romance.
Shikamaru miró con algo de desagrado a Ino tras decir eso. Su rostro con un "¿en serio?" plasmado en su cara, pero la chica ni le hizo caso.
—Navidad también daría es ambiente, ¿no? Y son más días…
—Es cierto. Además, creo que también es el cumpleaños de Hinata.
La pelirrosa se sintió un poco nerviosa. Se aclaró la garganta, atrayendo la atención en ella.
—Lo que pasa es que navidad no la pasaré en la ciudad… y realmente creo que entre más rápido ellos se reencuentren y acepten darse una oportunidad, es mejor, ¿no? Luego incluso ambos pueden pasar navidad juntos y todo eso.
—No me habías dicho que saldrías —comentó Ino, confundida.
—Recién me dijeron mis padres. Visitaremos a mi tía la siguiente semana. Cuatro horas de vuelo y un clima cálido, será increíble.
Y aunque dijo eso con una sonrisa, su entusiasmo era falso, y su sonrisa incómoda. Los demás pensaron que era sarcasmo, y en parte así era. Sakura se sacudió la inseguridad y miedo que le estaban llegando, y comenzó de nuevo.
—Aprendí que posponer las cosas no es nada bueno —y mira que esa lección fue muy dura—. Haré que Naruto y Hinata se reúnan, así sea lo último que haga.
Así que ejecutar ese plan luego de esa semana era completamente imposible, por muchas razones.
—Debes asegurarte que Naruto también acepte —le recordó Shikamaru, y Sakura sintió su fuerza de voluntad doblarse poquito.
—Yo te ayudaré —Ino recargó su brazo en el hombro de la pelirrosa, y le sonrió con confianza— además, Sai también ayudara con eso, ¿recuerdas?
—Recordaré comprar pañuelos para cuando vuelvas a llorar, fea.
Tch.
Luego todos miraron a Shikamaru, quien seguía sentado y viéndoles con pereza.
—Mente maestra, ¿Qué hay de ti?
El chico sostuvo la mirada de Ino por unos instantes, y entre ellos parecía haber un duelo silencioso. A Sakura le dio nostalgia. Luego el chico dejó escapar un suspiro exagerado, mientras Ino sonrió victoriosa.
—Sí, lo que sea —se reacomodó en su asiento, y fue explicando—. Usaremos el plan de Ino, y a petición de las damas, será el "ambiente romántico", o lo que sea. Sakura, tú enfócate en convencer a Hinata y Naruto. Sai, en caso de Naruto acepte-
—Cuando Naruto acepte —increpó Ino. Shikamaru rodó los ojos.
—Cuando Naruto acepte, Sai irá por él y lo traerá hasta aquí. Tenten hará lo mismo con Hinata.
Ambos asintieron.
—Recuerden que Naruto debe de estar antes —Ino se levantó muy animada y ya parecía imaginar la escena—. Entonces, estará todo listo con la ambientación necesaria. Esos dos tendrán un encuentro hermoso, digno de love story de Taylor Swift, se juraran amor eterno, y luego estaremos planeando la boda.
Llamarle plan era demasiado. Lo que ellos harían simplemente era convencer a los mencionados a encontrarse en el baile. Lo realmente difícil sería convencerlos. Pero decirle plan, lo hacía sonar como algo grande y genial. Lo que sí, estaban interviniendo, mucho o poco, lo estaban haciendo.
Los dos chicos y Tenten continuaron hablando de los posibles escenarios, mientras Ino seguía describiendo lo romántico que sería, y si Sakura no estuviera tan preocupada, habría estado soñando junto a Ino, pero en su lugar solo sonrió a medias, inquieta por lo que vendría después.
Una cosa a la vez, se dijo, dejando esa preocupación para luego y decidiendo enfocarse totalmente en esta oportunidad a la que se iba a aferrar. Los presentes, sus camaradas, seguían hablando, le daban consejos y hacían otras tantas preguntas, ayudándole a despejar la mente y sentir el confort de no estar sola en esta loca idea.
Sakura de verdad sentía que había posibilidad.
"Se dice que los hombres manejan las rupturas diferente a las mujeres. Mientras que las mujeres tienen su 'duelo' casi de inmediato, para lo hombres este ocurre después. Por lo general, es cuando la mujer ya está más recuperada, que el hombre 'se da cuenta' de lo que perdió…"
¿Pero qué estupidez es esa?, Sasuke pensó, de pronto su mente atacada por un artículo que leyó en un anuncio, pero que inevitablemente recordó al ver a Sakura.
A ver, no estoy arrepentido de "perder" nada. Sí, él no era honesto ni consigo mismo.
Arrepentimiento o no, Sasuke no podía evitar sentirse algo molestó al ver a Sakura. Hace cuatro días ella parecía a punto de llorar frente a él cuando le dijo todas esas cosas, pero ese lunes ella estaba más recuperada. No más nariz roja ni apariencia miserable, sino con un rubor natural por el frío, y su apariencia casi habitual.
Le vio en compañía de Ino, platicando muy seriamente, y luego sonriendo tenuemente.
Sasuke estaba frustrado y confundido. ¿Por qué la imagen de ella hace una semana -rota y miserable- le había hecho arder más la sangre que en ese momento, donde se veía claramente más recuperada?
Alto, si comienzo a hacer preguntas estúpidas obtendré respuestas aún más incoherentes.
Indeseadas, era la palabra correcta, Sasuke.
Frunciendo el ceño, dejó de mirarle y se dirigió a su clase, dejando que ella se perdiera entre los pasillos.
Lo que debía de hacer era distraerse con sus últimas clases y no tendría que verle de nuevo.
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Pero parecía que entre más quería ignorar algo, esto se hacía más persistente.
No, es que tienes un imán de interés cuando se trata de Sakura-chan, Naruto había dicho muchas veces antes, y aunque el rubio no estaba presente para volver a repetir sus palabras, su fastidiosa memoria atacaba a Sasuke.
En esta ocasión fue debido a otra rubia. Al principio no le había prestado mucha atención, pero cuando reconoció su voz, y luego escuchó el apodo de Sakura, la reacción automática de Sasuke fue levantar la vista y buscarles.
—¿La oficina escolar? ¿Qué haces ahí, niña frente? ¿Oh? Hm… —por un breve momento Ino frunció el ceño, no parecía convencida con lo que Sakura le dijera a través del teléfono, pero luego cambió por un tono más exigente—. Date prisa o se- Oh, diablos, se va. Olvídalo, lo haré yo.
Sasuke estaba más molestó por detenerse y haber puesto atención, que por un instante y no hubiera visto a Yamanaka correr hasta alcanzar a otro rubio.
Su comprensión fue rápida, y enseguida entendió lo que escuchó de Ino. Así, la incredulidad le dejó plantado en su lugar por unos momentos. De hecho, se debatió entre el enojo y la desconfianza.
¿Qué diablos está haciendo? Yamanaka hablando animadamente con Naruto, y el otro chico mostraba su rostro de tonto incrédulo a lo que fuera que ella le decía. Le vio sujetarle del brazo, su lenguaje corporal más errático y algo desesperado, mientras que Naruto parecía poco a poco querer zafarse del agarre.
Eso fue suficiente para que Sasuke marchara hacia ellos, decidido a salvar a su amigo.
—¡Tienes que hacerlo!
—No, Ino yo-
—¿Qué estás haciendo, Yamanaka?
Sasuke nunca antes se había mostrado hostil con la rubia, pero en ese momento su rostro ceñudo, sus brazos cruzados y el claro letrero de "piérdete" estaba en él. Pero poco le duró el gusto, porque Ino no se intimidó por eso, como cualquiera lo haría. Al contrario, ella misma adoptó un semblante de desagrado ante su presencia.
—No es de tu incumbencia.
—Lo es si se trata de Naruto
—¡Ja! ¿Qué eres, su esposa?
—Vete al diablo.
—¡Después de ti!
Y el pobre de Naruto se sentía como un pequeño hámster en medio de estos dos osos salvajes. Ninguno de los dos bajaba la mirada, y era como si flamas de odio exudaran de ellos.
—Uh… creo que mejor me voy…
Para Naruto era nuevo ver el intenso resentimiento de Ino. Sabía que ella también tenía un carácter fuerte como Sakura, pero no esperaba que fuera tan parecido en este aspecto.
El rubio casi salió corriendo, y fue con eso que el duelo de miradas y sarcasmo entre Ino y Sasuke se rompió cuando ella le gritó a Naruto.
—¡Tienes que hacerlo! —y sin dirigirle ni una última mirada a Sasuke, la chica se fue en otra dirección.
Sasuke se quedó irritado y con un mal sabor en la boca. ¿Por qué ella se ponía tan odiosa y altanera con él? ¿No era ella la amiga de alguien tan infame como Sakura? ¿Con que derecho se creía de tratarle así?
Pero sobre todo, la mala sensación de que algo estaba pasando sin su conocimiento, una vez más, le estaba molestando.
Sea lo que fuera, no les dejaría arruinar a Naruto de nuevo.
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—¿Qué es lo que quería Yamanaka?
Sasuke nunca, jamás iba aprender a saludar casualmente antes de exigir algo. Uff. Naruto estaba distraído, que hasta que habló el pelinegro, este respingó, y tartamudeó con nerviosismo.
—¡Un día me darás un infarto, ttebayo!
—¿Qué fue lo que te dijo?
Naruto se removió con incomodidad y nerviosismo. Eso hizo que Sasuke estuviera aún más desconfiado, y con eso le presionara aún más. Estaba claro en su mirada: no se iba a escapar y debía decirle. Tras un pesaroso suspiro, Naruto habló, pero no era lo que Sasuke quería escuchar.
—Ne, Teme… ¿Qué harás con Sakura-chan?
Uhh, últimamente cada que mencionaba ese nombre en presencia de Sasuke era notorio el cambio en su semblante -como se le tomaba desprevenido- era como si le dieran un bofeteada, y luego poniéndose a la defensiva.
—¿Sobre qué? No hay nada que arreglar.
Naruto le miró con obviedad. Su mirada de "sí, claro, no hay nada", le hizo molestar a Sasuke, quien tuvo que rectificar sus palabras.
—Terminamos, no hay nada que deba hacer con ella.
Pero su respuesta solo provocó en Naruto una mirada de miseria y soltó otro gran suspiro pesaroso—. ¿En serio? ¿Mandarás todo a la basura?
—Mira quien habla.
Naruto era quien más razones tenía para regresar a su antigua relación, ya que su ex novia no había sido la arpía de la historia. Tanto él como Hyūga habían sido las víctimas. Pero ahí estaba aquel rubio, queriendo actuar de doctor corazón para Sasuke y su relación más que muerta.
—Y si… ¿y si te dijera que Sakura-chan está intentando arreglar las cosas con Hinata para tener otra oportunidad?
El rubio miró con cautela a su amigo, quien no había esperado para nada eso.
Al diablo con lo hipotético, Sasuke sabía que Naruto no tenía tanta imaginación. Con su razonamiento todo frenético, Sasuke concluyó que eso era lo que esas dos estaban haciendo.
—¡¿Qué mierdas está tramando ahora?!
Naruto dio un paso atrás, no le temía Sasuke molesto, no claro que no… pero el tema era Sakura, así que ahí Naruto de verdad no quería verse arrastrado en el enojo.
—¡Hey! —Naruto se alarmó por el creciente disgusto de Sasuke. ¿Qué pensaba hacer? Ahora no solo temía por su vida, sino por Sakura e Ino. ¡Por eso no quería decir, ttebayo!—. ¡Creo que no quiere obrar mal!
—¡Al diablo con sus intenciones! No importa lo que haga, ella siempre empeora las cosas.
—Estás molesto, pero no seas tan cruel con-
—¿Quieres que le premie? ¿Le dé un helado y sonría con compasión mientras sigue haciendo una mierda de tu vida? ¡Y tú le dejas, que es lo peor!
Sasuke llevó su mano hacia su rostro, soltando un suspiro exasperado y cansado. Estaba tratando de componer la serenidad.
Claro que no le estaba funcionando mucho.
—Ella esta arrepentida. ¡También ha sufrido mucho, lo sabes!
Porque ambos le vieron, aterrada y perdida el día que Neji le hizo confesar. Y el lunes siguiente, rostro pálido con obvio signos de haber llorado por Dios sabe cuánto. Era incluso increíble que ese día siquiera estuviera de pie, que aún lo estuviera. Porque cuando vio el breve brillo de esperanza en su rostro al verle, y como este se apagó por completo cuando pasaron de ella, sabiendo que se derrumbaría por completo.
Fue doloroso para Sasuke también, de manera física y emocional. Y aun peor hace unos días. Sasuke había luchado con el odio hacia sí mismo por preocuparse con ella, por haber deseado acercársele y consolarle. Le contrariaba verla tan decaída -el opuesto total de la Sakura siempre expresiva de su felicidad y enojo, tan viva y deslumbrante. Él sabía que ella estaba arrepentida y afligida, que había pasado llorando tanto tiempo que le torturaba de solo imaginarlo.
Pero no iba a ceder. No como antes. No debía perdonarle, porque al hacerlo sería débil y regresaría con ella. Y definitivamente sabía que la próxima vez que Sakura hiciera algo egoísta y estúpido, Sasuke no podría con el dolor de otra traición.
—Quizá tú la perdonaste, pero yo no lo haré, Naruto.
—Todo esto es por mi culpa. Si tan solo no… —Sasuke le dio un golpe en la nuca, bastante irritado, no dejándole terminar.
No, no es tu culpa, quería decir, pero no lo hizo, porque su enojo en ese momento no le permitía palabras suaves, incluso para su mejor amigo. Vaya tonto.
—Sabes que no se trata de eso. Ella es la culpable de todo. ¿Cómo podría querer estar con ella sabiendo todo lo que hizo? —negó con la cabeza.
Sasuke se veía agotado. Todo ese asunto le estaba desgastando. Por eso Naruto no quería traer a tema eso, sabiendo que aún era muy reciente y que necesitarían más tiempo. Pero hacía más de una semana que no veía a Sakura en clases. De hecho, en ese tiempo solo le había visto dos veces. ¿Siquiera estaba comiendo, o durmiendo bien? Esas dos ocasiones él le vio demacrada, y de verdad que le preocupaba, porque Sasuke tampoco tenía el mejor de los aspectos.
Estos dos terminaran matándose.
—¿Y si esta es la última vez? ¿Si no se arreglan ustedes dos y la pierdes de verdad? Sin poder tener otra oportunidad, ni aun así tú-
—Naruto —Sasuke no quería escuchar ya nada de eso—, no caigas más en sus manipulaciones.
Sasuke dejó a Naruto atrás, demasiado agotado para seguir soportando el escucharle tan desesperado por él y por Sakura. Tampoco quería que le convenciera, porque ya su resolución era débil para empezar.
Valor, valor…
Uh, porque me siento como el centro de las gallinas –la más gallina entre todas. Estaba nerviosa, sentía su corazón agitado. Inhalaba y exhalaba, tratando de mantener el control.
¡Vamos, que no estás por desactivar una bomba, repara, Sakura!
Tan decidida como se lo permitía su orgullo y valor, apresuró el paso hasta la persona que fue a ver.
—¡Hinata!
La chica de inmediato volteó, y su rostro sereno pasó de confusión a estar espantado.
Oh, vamos, no estás viendo a Satán.
Ehh…
De cualquier manera llegó hasta donde ella, gracias a lo atónita que la otra chica estaba. Incluso por lo poco que corrió, Sakura se sentía sin aire. Vamos, que se dio golpes mentales para recuperar el aliento.
—Por favor, dame la oportunidad de hablar contigo.
Hinata reconoció y admitió por fin que lo que estaba pasando era realidad.
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Esos ojos perlados, fijos en ella, le atormentaban. El silencio que daba paso a las mil y un maldiciones que su mente repetía una y otra vez. Sakura sentía hundirse en su silla, e insistía en mirar a otro lado.
Sí, bueno, su valor caducó rápidamente.
Incluso yo siento esa cosa llamada vergüenza, quién lo diría…
La pelirrosa se aclaró la garganta, incómoda. Trataba de mirar a Hinata a los ojos, pero no podía tolerarlo más de unos segundos. Eso, añadiendo que su voz parecía no salir. De hecho tenía la sensación de que si decía algo sonaría como el Pato Donald.
Lo peor era que Hinata tampoco decía cosa alguna. Eso era algo que Sakura le desesperaba de la pelinegra.
No, no, shu shu, no vine para pensar eso.
Sería más fácil si Hinata al menos le insultara o le exigiera hablar. Pero no, ahí estaba sentada frente a ella, calmada y paciente a que Sakura hablara. Ughh.
A la de tres, uno, dos, tr…
—Entiendo que debe es difícil —pero mágicamente, Hinata rompió el silencio. Sakura se sintió un poco aliviada.
La pelirrosa asintió, tanteó la bebida en sus manos, y retomó el valor.
—No hay manera en que pueda pedir perdón, ni siquiera justificarme… —levantó la mirada, le vio directamente a los ojos y fue lo más sincera que había sido nunca en su vida—. Hinata, lamento profundamente lo que te hice. Quiero que sepas que me arrepiento de haberte hecho pasar por algo tan horrible. Soy una basura, pero aun así estoy aquí dispuesta a aceptar todo lo malo que me merezco, y que te debo una gran disculpa. Y quiero que sepas que Ino no tenía idea de nada. Ella no estaba involucrada en lo que pasó.
Una vez más, sentía que era tan poco, que necesitaba más para expresarse, pero no había palabras suficientes para disculparse. No quiero perdón, no quiero que el remordimiento de lo que hice se vaya, solo estoy aquí para dar lo mínimo que ella merece.
Pero sabía que un "lo siento" y "perdón" no remediaban nada, apenas si era un consuelo pequeño ante el dolor que alguien te causaba. Que esa persona te perdonara o no era totalmente decisión de esta, y jamás podría exigir ser expiada de sus errores.
Más como una redención, pues siempre viviría con lo que hizo, pero como mínimo debía intentar reparar algo. Compensar, con tan poco que valiera su disculpa.
Pero Hinata es alguien amable, ¿no? Tan sensible como era, Sakura creía que disculparse podía ayudarle a cerrar la herida. De hecho, ella es como Naruto, pensó. Sakura siempre dijo que ella no era la adecuada para él, pero ellos no se complementaban por los gustos o intereses, sino por sus sentimientos.
Pasaron algunos segundos, y la chica frente a ella le miraba bastante sorprendida. Fuera la esperada disculpa, el valor de que en realidad lo hizo, la sinceridad que esperaba haberle transmitido, o el descaro de siquiera intentarlo. Sakura no sabía, y esas preguntas se iban acumulando. Dudó en si debía disculparse de nuevo, como si tuviera que convencerle de que estaba siendo honesta.
—Me avergüenza venir hasta ahora, no tengo otra excusa más que mi gran estupidez. Debí disculparme de inmediato contigo, y en cambio solo me preocupé por mí misma, pero... bueno, al final fue peor.
Hinata asintió—. Neji-nii me lo contó.
Sakura casi se ahoga con su saliva. Miró espantada a la chica.
Hey, no… no.
La verdad no iba a contar esa parte, porque, ¿Qué si pensaba que estaba disculpándose por interés para aliviar su culpa, y no por verdadera intención de decir lo siento? Ah, con un demonio, te detesto tanto, Neji. Sakura trató de recuperar la cordura.
Olvídalo, no se trata de él ni de ti, sino de Hinata.
—Uh…, sí eso pasó —intento reír, pero sonó demasiado forzado.
Al instante, la "sonrisa" en su rostro se desvaneció por completó. No podía seguir fingiendo que era fuerte y que estaba bien. Y con esto, el pánico le llegó. Y se maldijo por su debilidad, pero ese no era el momento para compadecerse de sí misma.
Sintió ronca su garganta, una advertencia de las estúpidas lágrimas que le amenazaban. Sacudió levemente su cabeza, queriendo recuperar la cordura.
Cuando Hinata tocó su mano brevemente, Sakura se dio cuenta que estaba apretando el puño muy fuerte, que incluso su respiración no era nada tranquila. Miró sorprendida a la chica.
—Está bien. Entiendo.
¿Lo hacía? ¿De verdad entendía todo el remolino que era el interior de Sakura? Ante eso, las palabras de la pelirrosa salieron atropelladamente.
—Fue horrible, la culpa me comía por tantos días, y hasta que no pasó todo eso con Neji fue que pude entender cómo te sentiste y fue de verdad atroz. No podía siquiera pasar un rato sin sentirme la peor persona, y tan miserable. Me costó mucho levantarme, no tienes idea del terror que fue venir hasta acá, tomar valor y mostrar la cara. Incluso ahora, que sé que no tengo derecho alguno a hablarte siquiera, mucho menos a pedir perdón, me es tan difícil siquiera levantar la cara.
Pero si no es ahora, luego no podré.
—Y sé que es egoísta querer aliviar al menos un poco la culpa, pero por favor, por favor, entiende que no estoy haciendo esto para ganar algo. A ti, más que nadie, le debo disculpas. Por cómo me comporté desde el principio, por los desplantes, las malas caras, el juzgar y comparar, el ignorarte y burlarme. Nunca me puse en tu lugar, aun cuando ya había pasado por algo similar, preferí pensar solo en mí. Y tú has sido prácticamente una santa, y Dios, eso me molestaba aún más, y… bien, soy una reverenda imbécil. No espero tu perdón, ni en un millón de años, pero tú si mereces una disculpa verdadera.
Aunque esto es más como una versión patética de eso.
Era como si hubiera corrido por mucho tiempo, y en realidad, eso era algo que había estado conteniendo por mucho, y ahora que lo sacaba de su sistema, se sentía más ligera.
Hinata le miraba algo contrariada, quizá aun tratando de procesar las palabras de Sakura, pero de a poco fue entendiendo. Sakura esperaba su respuesta, aun a pesar de que había dicho no esperaba ser perdonada.
—También seré sincera —comenzó lento, y de hecho Sakura notó que su voz no era tan baja como lo acostumbraba. Hinata no estaba gritando, pero su voz era impostada, sin vacilar—. Tienes razón, fuiste horrible. Supongo que si me dieran la oportunidad, escogería no haber cruzado camino contigo.
Ouuuch
—Fue un golpe que no esperé de ninguna manera, porque te consideré mi amiga, incluso tras dos días de interactuar. Más que nada porque sabía que Naruto-kun te tenía una estima especial. No le dije a Neji-nii que me vengara, fue inesperado para mí, y cuando me enteré me molesté con él, pero una parte de mí se sintió contenta con eso. Incluso en este momento, verte así da una horrible sensación de regocijo.
Eeeh… ¿Qué? ¿Estaba escuchando bien? Le miró confundida. ¿Esa era la misma "Hinata la santa"? whaat...
—Uhh... bien, eso justo. Si te hacer sentir mejor, ehm, lloré mucho y… bien, Sasuke me odia y Naruto no me quiere ver… ¡ah! pero no es por eso que te pido perdón.
Hinata pareció algo asombrada, pero luego asintió levemente. Sakura le miró estupefacta, como esperando un "no, que pena" de su parte, y no lo clara que se mostraba, interesada ante la miserable situación de la pelirrosa.
Bien, es totalmente merecido. Y raro…
—Lo siento, no debería sentirme así.
—¡No, no! Está bien, es decir, lo mínimo, Mm… ¿quieres que me vuelva a disculpar?
—Claro —dijo tras darle un sorbo a su propia bebida, y Sakura se sintió incomoda, pero al menos de manera diferente.
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—Uh, también hay otra cosa que…
Hinata le miraba con atención, y Sakura dudó por un segundo. Una cosa fue que aceptara sus disculpas y que no le haya lanzado su té caliente en la cara, pero lo demás…
Se sentía como caminar en un campo minado. Se disculpó, con muchas palabras y verdadera honestidad, pero no había tocado ese tema aun.
—Es Naruto —dijo tanteando su reacción, la cual sí cambió. Ahora Hinata parecía rehuir la mirada. Sakura se mordió el labio, con una pizca de arrepentimiento y duda, pero continuó—. Lo que escuchaste en ese audio que te envié no es cierto, ya lo sabes. Todo fue fuera de contexto a propósito. Naruto te quiere. De verdad que lo hace. Él estuvo sufriendo todo el tiempo sin saber qué había hecho mal, porque tú de verdad le importas. Porque su noviazgo contigo era algo verdadero, debes creerme. Incluso ahora, yo sé que él te quiere, y si tú se lo permites, entonces podrían-
—No.
—¿Qué? —su apenas audible negativa sí logró interrumpirle, porque vamos, ¿Por qué tan de repente?—, ¿No a "Naruto aun te quiere", o no a "darle una oportunidad"?
Hinata apretó sus manos contra su pecho, luego levantó la mirada de nuevo para ver a Sakura a la cara. La pelirrosa miraba azorada y confundida a la chica, quien dejaba el rostro sereno y paciente, y se mostraba ahora recelosa.
—Ah, entiendo que esto puede parecerte sospechoso, pero no es nada malo. Verás, quisiera que ustedes dos pudieran verse, sí aceptas entonces me-
—Sakura —había cierta formalidad cuando dijo su nombre, como si fuera una desconocida—, acepto tus disculpas. No te odio, no te resiento lo suficiente para desearte mal, pero no quiero tener nada que ver contigo.
—No, no, mira, no es a mi beneficio, bueno, o sea claro que sería feliz si sucediera, pero mis sentimientos aquí no son el punto, ¡sino tú y Naruto!
La chica se levantó de su asiento, aun ante las desesperadas palabras de Sakura. Ella sentía que la oportunidad se le iba de las manos como si fuera arena entre sus dedos.
—No puedes arreglar la relación que tú rompiste. Lo siento, yo no-
—¡Pero aún le quieres!
Y la única respuesta que tuvo fue la sonrisa triste de Hinata y su despedida.
El martes tuvo su último examen. El cual no fue del todo sencillo. Y no precisamente por el contenido, sino porque lo presentó junto a Sakura y Naruto (y otras quince personas). Incluso cuando el tiempo asignado terminó, Sasuke no pudo deshacerse del peso en sus hombros y la migraña que le atacaba. Caminó junto a Naruto, quien ya no se veía tan decaído como el día anterior, o al menos intentaba regresar a la normalidad.
Tan normal como puede ser, pensó con sarcasmo. No vio a Sakura al salir, seguro ella se fue de inmediato del aula, mientras él era detenido por Naruto.
—No está aquí, ¿pero si quieres podemos salir y buscarla? —medio en burla Naruto ofreció, y fue hasta ese momento que Sasuke se dio cuenta que había estado buscando con la mirada a la pelirrosa. De inmediato frunció el ceño.
Pero su silencio no detuvo a Naruto, quien a pesar de que ahora iban caminando por el pasillo, le mantuvo el paso.
—Me impresiona como siempre presumes controlar tus emociones y toda esa mierda, pero cuando se trata de Sakura-chan no puedes ocultarlo para nada.
La única respuesta que Naruto obtuvo fue la fiera mirada de Sasuke. El rubio no evitó reírse de eso. Algunas cosas parecían iguales.
—Oh, viejo no pude concentrarme del todo —suspiró al momento en que se recargaba en el casillero contiguo al de Sasuke.
—¿Y la nueva noticia es…?
Mordaz, Sasuke estaba de mal humor -más que de costumbre, para mala suerte de todo el mundo, tenía los motivos para estar así.
—Que Sakura-chan parece haberte superado ya.
Oooh, Sasuke parecía a punto de asesinar a alguien con esa mirada, Naruto levantó las manos en forma de rendición, pero incluso así le fue irónico como todo estaba sucediendo.
El rubio y los que estaban alrededor respingaron ante el fuerte golpe de Sasuke al cerrar su casillero. Su amigo miró con preocupación el casillero, casi esperando que alguna parte cayera.
Era su último día de asistencia obligatoria, y ahora ni siquiera iba a estar tranquilo sabiendo que las palabras de Naruto iban a estar molestándole por mucho tiempo.
Sí, la mayoría del tiempo no prestaba mucha atención a su alrededor ni a las personas, pero en ese momento le era algo difícil no ignorar la sensación en su espalda, sabía que alguien le estaba mirando con demasiada intensidad y disgusto.
Era Sasuke. Porque por mucho que había estado saltándose las pocas clases que compartía con él, no pudo hacer lo mismo esa ocasión, ya que estaba rindiendo examen. Así que cuando llegó al aula, de inmediato ubicó a Sasuke y Naruto, y se obligó a sentarse lo más lejano de ellos.
Maldición, pues le estaba costando algo de trabajo concentrarse.
Vamos Sakura, deja el drama de chicos por una hora, enfócate en esto.
Había que aplaudirle por su fuerza de voluntad. En su mente, tan dramática como era ella, había una lista de pasos sencillos que debía cumplir. Irónico, siendo que ella solía hacer un reburujo de sus pensamientos y sentimientos, pero ahora era un poco diferente. Porque no importaba si estuvo muriéndose de tanto llorar por más de una semana, ella ahora tenía una nueva resolución, y esas dos personas (en especial Sasuke) no podrían hacerle flaquear.
Primero este examen, luego esperar por Tenten e ir a rogarle a Hinata.
¿Ven? pasos sencillos. Relativamente, claro.
Sasuke hizo todo lo posible por ignorar la tensión que sentía crearse dentro de sí cuando acorraló a Sakura.
"No quiero escuchar una disculpa de tu parte, mucho menos que menciones mi nombre", sus propias palabras retumbaban en su mente al verle tan cerca.
Como muchas veces antes, su palma contra el casillero de ella, impidiéndole el paso. La cercanía era demasiada, y la memoria de la intimidad con la que este acto antes se había hecho tantas veces antes, ahora le provocaba una extraña sensación de querer escapar. Pero el chico intentó ignorar todo y mantener el enojo como fachada.
La chica estaba entre su cuerpo y el casillero, y ante su atónita mirada, era más que obvio que no había esperado dicha emboscada.
—¿Qué estás tramando ahora? —su voz profunda y gélida fue como un balde de agua fría para Sakura, le notó encogerse en su lugar.
Era obvio que no había esperado esa situación. Claro que no, ella había estado tan distraída como siempre, que no había visto a Sasuke acercarse. Pero este no pudo quedarse viendo solamente, por eso le detuvo.
—No sé qué-
Pero él no estaba para sus juegos.
—Esa estupidez de "convencer a Hyūga" —su tono exigente y molesto le hicieron enmudecer por unos momentos, pero estaba más sorprendida de que él supiera ya de eso.
Sasuke no disimuló el verle. Por primera vez en varios días le observaba abiertamente, usando esa mascara suya de disgusto, como si quien estaba enfrente de él fuera alguien desagradable. Y sin embargó, Sasuke hacía nota mental del aspecto de ella. En definitiva, estaba diferente de hace días. Mas recuperada, definitivamente.
"Sakura-chan ya te superó". Al carajo eso.
—Solo quiero ayudar un poco a-
—Deja a Naruto fuera de tus idiotas y egoístas planes. ¿No te bastó con lo que ya hiciste, que quieres empeorar las cosas?
Solo fueron unos segundos después, pero cuando Sasuke continuó con su recriminación, que vio como esos ojos verdes brillaron con esa conocida llama de furia, y con eso, que tuvo que suprimir una sensación conocida.
—¡No es egoísta! Solo estoy tratando que ambos se den otra oportunidad. ¡Además, esto no tiene nada que ver contigo, no tienes autoridad para ordenarme qué hacer y qué no!
Igual que su intento fallido de disculparse con él hace cinco días, Sakura no podía mantener la serenidad y ser dócil. Claro, teniendo en cuenta que Sasuke le picaba el nervio con malicia también. Y es que ella no era de doblegarse ante él si creía tener la razón. El ceño en Sasuke se profundizo más ante el breve –minúsculo- momento donde sintió un poco de humor al recordar que antes de estar en una relación, ellos se llevaban así.
Se golpeó mentalmente, recordando que estaba ahí para hacerle desistir.
—Solo arruinaras más las cosas. ¿Cuándo alguno de tus tontos planes funcionó de la manera que querías?
Le retó, no solo con sus palabras, sino también con su mirada.
Aunque Sasuke comenzaba a arrepentirse de esa confrontación, porque al mirar a Sakura agitada y sin doblegarse, aumentaba en él cierta emoción que intentaba mantener bajo la superficie. Llamaba a todo su autocontrol.
—Tengo el tiempo contado antes de que sea imposible. Será un plan fallido, pero al menos lo habré intentando, en lugar de quedarme arrepentida y frustrada.
Por un instante Sasuke se mostró confundido, estuvo por preguntarle a qué se refería –porque había algo entre líneas, en su fiera mirada, que ella no estaba diciendo.
Pero el llamado por el megáfono les interrumpió.
—Sakura Haruno, pasar al departamento escolar. Sakura Haruno a departamento escolar.
Con el anuncio, un ambiente incomodó llegó, tanto por la interrupción, como por enfriar el tenso debate entre los jóvenes.
Bien, era obvio que su discusión terminaba ahí.
Dolorosamente lento e incómodo, Sasuke dejó caer su brazo, y dando unos pasos lejos de la chica. Ella le miraba con cautela, y parecía querer decir algo más, pero la inseguridad le detenía.
—No permitiré que hagas otra estupidez —le dijo como punto final.
Pero quedaba claro lo que Sasuke le advertía: no le iba a dejar salirse con la suya de nuevo.
Las miradas de Sasuke siempre tenían un gran efecto en Sakura y desde hace unos meses, éstas solo conseguían derretirle y sonrojarle, por eso había olvidado lo que era su gélida mirada de odio, hasta esos dos últimos encuentros con él.
Y en ese momento, no había estado para nada preparada.
Había terminado otro examen, había salido corriendo, y de hecho estaba esperando a Tenten para ir con Hinata, cuando de la nada alguien cerró de un portazo su casillero, haciéndole respingar y con una maldición en la boca, para luego enmudecer y preguntarse si estaba alucinado, porque oh por Dios, ¡Sasuke estaba ahí!
Con esa intensa y fría mirada… señores, ¡encontramos al rey pingüino!
—¿Qué estás tramando ahora?
La acusación hostil fue lo que le hizo despertar de su embobamiento. De hecho, se dio cuenta de lo acorralada que estaba. Se sentía como un conejo pequeño bajo los amenazadores colmillos de un lobo.
—No sé qué-
Finge demencia, finge.
—Esa estupidez de "convencer a Hyūga".
Espera... ¿Cómo se enteró? Sus propios reproches quedaron en el olvido ante la tensión y enfado que emanaba de él. No importaba que estuvieran tan cerca físicamente, nada había cambiado. Ella seguía siendo una rata traicionera ante sus ojos.
—Solo quiero ayudar un poco a Naruto…—ofreció débilmente.
¿Era posible que le pudiera entender?
Eso era pedir demasiado pedir, cuando para empezar, Sasuke no quería hacerlo y ella tampoco estaba aportando mucha claridad.
Sakura deseaba contarle todo, con palabras atropelladas como lo hizo con Hinata, incluso. Pero sabía que Sasuke no estaba ahí para escucharle ni razonar con ella. Y tampoco se lo permitiría. Le notaba tenso, para Sakura eso era signo de que quería estar lejos de ella, romper la cercanía e irse. Y recordó las palabras hostiles que le dijo la última vez que le habló.
Estar tan cerca de mí te produce mucho disgusto, pensar eso le hizo sentir triste.
Era tono mordaz y en su mirada penetrante, que el desagrado eran inconfundibles, para ella.
Sakura no podía siquiera pensar con claridad. Dolía escuchar al fin otra vez su voz –incluso si era odio lo que había en ella-, sentir su cuerpo tan cerca, sabiendo que si ella levantaba su mano podría tocarle. Y Sakura se maldecía, porque sus estúpidos anhelos y sentimientos no era prioridad ya más.
Y mientras Sasuke más le acusaba, le señalaba sus errores y le condenaba al fracaso, que Sakura no podía evitar que la frustración regresara a ella.
Quiero decirle todo, quiero contarle sobre eso…
Mientras él, disgustado le retaba, punzaba en su orgullo y heridas, Sakura quería ser egoísta, quería hundirse en la autocompasión. Y por un instante la frustración y la pérdida de razonamiento le impulsaron.
— Tengo el tiempo contado antes de que sea imposible. Será un plan fallido, pero al menos lo habré intentando, en lugar de quedarme arrepentida y frustrada.
Y sus palabras confusas tuvieron el mínimo efecto en él, y esa pequeña brecha le dio el estúpido valor de decirle, querido comprobar si realmente le odiaba de irremediable manera.
¿Cambiarías de opinión si lo supieras…?
—Sakura Haruno, pasar al departamento escolar. Sakura Haruno a departamento escolar.
El llamado fue la señal que le hizo recordar que no se trataba de ellos, que su relación ya no se arreglaría. Y para remarcar ese pensamiento, Sasuke bajó su brazo y con eso se rompió el enlace que les mantenía ahí. Ella habría querido verle a los ojos una última vez, pero el momento ya había terminado.
Y Sakura se fue con la nueva declaración de advertencia
—No permitiré que hagas otra estupidez
Pero, Sasuke, yo de verdad quisiera que tú…
.
—Lamento la tardanza —Sakura se disculpó, sin aliento. No sabía si era por correr desde la oficina escolar hasta el estacionamiento, por lo que estaba a punto de intentar, o por la confrontación de hace rato con Sasuke.
Esto va a terminar matándome.
—Lo importante es que le encontremos —Tenten asintió, sin despegar la vista del camino.
Sakura asintió, tratando de recuperar el aliento. Necesitaba mostrarse tranquila.
¿Por qué todo me asalta al mismo tiempo? Ya de por si eso iba a ser complicado, como para que ahora Sasuke se anunciara como… ¿obstáculo? ¿Rival? ¡Ughh, lo peor es que contra él no puedo ganar!
Sakura se reservó el tema de Sasuke. Estaba por enfrentar otro tipo de jefe de videojuego en ese momento. Luego se maldeciría por lo de Sasuke.
—¡Oh, ahí están! —el aviso de Tenten solo logró que Sakura sintiera su estómago encogerse.
Caminando uno al lado del otro, los "hermanos Hyūga" iban bajando del largo trayecto de escalones que eran la distinguida entrada de su instituto. En cuanto Tenten se estacionó de manera provisional, Sakura salió del auto.
Que ganas tenía de pedirle a la chica que hiciera de intermediaria por ella, porque de verdad, lo último que quería era ver a ese tipo, mucho menos hablarle… y peor aún, rogarle.
El aire contra su pecho presionaba mucho. Pero aun eso, ella se encaminó hacia ellos. Hinata detuvo el paso, asombrada de verle ahí. Sakura continuó hasta ellos, y ante eso, la mirada de Neji se ensombreció en odio, y retomó el paso, hasta que tanto Sakura como él quedaron frente a frente.
—Alguien dejó abiertas las puertas del infierno.
—Claro, para que no tengas problemas al regresar —era sorprendente la rapidez y claridad con la que ella le respondió.
¡Mi peor karma es tener que cruzar palabra contigo!
Hinata se veía preocupada, y al llegar junto a Neji le tomó suavemente del brazo.
—Hinata —Sakura se dirigió a ella, su tono y mirada suavizándose por la chica—, por favor, dale otra oportunidad a Naruto.
.
—¿Tienes el descaro de venir y exigir eso? —Neji dio un paso más hacia ella, pocos centímetros había entre ambos, y su mirada era dura. De hecho, todo él era amenazante. Pero Sakura no flaqueó, levantó su barbilla y sostuvo su mirada—, ¿No aprendiste nada? y aun así-
—No quiero más que ayudarle. Quiero compensar lo que hice.
¡No me intimidarás, tendrás que empujarme por los escalones para hacerme retroceder!
Al menos eso no se lo dijo en voz alta, no vaya ser que Neji crea que era buena idea.
—¡Sakura, Neji!
Escucharon a Tenten acercarse, y Neji movió su mirada de desagrado a la chica cuando ésta se detuvo a un lado de Sakura.
—¿Esta era tu intención al pedirme que nos viéramos? —Neji sonaba ofendido y muy molesto. Era como si su desagrado aumentara aún más.
—Yo se lo pedí —y Sakura dirigió el odio de nuevo hacia ella. No quería que Neji tratara mal a Tenten. Con eso, una vez más ambos retomaron su duelo de miradas.
Era increíble cómo Sakura siquiera evitaba parpadear, contenía el aire y se mantenía firme. Aún más increíble que fuera Neji quien luego de unos momentos, rompiera la mirada, frunciendo más el ceño y dando un paso atrás, en un intento de alejar a Hinata de la pelirrosa.
—Hinata, lo que te dije ayer lo mantengo. Vine porque no puedo permitir que las cosas queden de esta manera. Tú tampoco quieres, ¿verdad?
Sí, había desesperación en Sakura, pero trataba de mantenerla a raya. Las emociones de a poco le estaban atacando, y ganas de gritar por sentirse acorralada y temerosa de perder.
Es por Naruto, es por Hinata.
—¡Tú le amas mucho, y él también lo hace! ¡No puedes dejar que debido a mí no puedan estar juntos, Hinata sé que no quieres eso! —incluso si sentía que su voz se cortaba, su valía no se detendría.
Y debían ser sus palabras o su sinceridad -hasta su desesperación-, que Hinata se veía afectada de verdad. Estaba la indecisión en ella, el anhelo y la esperanza. Por primera vez desde el día anterior, Sakura podía ver a Hinata dejando caer esa muralla que mantenía con ella.
Pero su esperanza fue aplastada por nada más y nada menos que Neji.
—Lo mejor que puedes hacer por ambos es desaparecer de sus vidas.
—¡Neji!
Tanto Hinata como Tenten miraron alarmadas a Sakura, pero ésta no parecía afectada por las palabras duras del chico. Sí, él dijo lo que nadie se atrevía –excepto Sasuke. El momentáneo pensamiento de "son algo parecidos" cruzó su mente.
—Lo mejor que puedo hacer es intervenir y que se den una oportunidad. Luego de eso me iré, o lo que quieras, pero no sin que ellos lo intenten.
Su voz elevada, su respiración agitada. Ya no podía ocultar la desesperación.
—Vienes arrastrándote causando lástima-
—No me estoy arrastrando.
—Con ese intento de valentía, cual mártir diciendo esas cosas, tratando de engañar a Hinata aún más.
—Tú me odias por lo que hice, no porque haya mentido y dicho cosas horribles, sino porque le lastimé. Porque causé que terminara su relación, la que sabes muy bien le hacía feliz.
—Estás jodidamente equivocada si piensas que Hinata creerá por solo un segundo que- ¿Hinata? —mismo Neji se interrumpió cuando la chica soltó su agarre de él y se acercó a Sakura. Esos ojos inseguros, y la mínima de esperanza.
—Si yo accediera… ¿sería posible que mi corazón se sienta en paz?
Era notoria la inseguridad en la chica -tan frágil-, por como sus cejas se fruncían como si estuviera adolorida, a como mantenía sus manos sobre su pecho. Fue el susurro de su voz temblando, y el pequeño beneficio de esta duda, una oportunidad para Sakura.
—Creo que si estuviera en tu lugar ni siquiera consideraría lo que te pido… y también sé que al pasar el tiempo podrás superar esto, pero a su vez tendrás este peso en tu corazón de arrepentimiento. Yo no podría estar en tranquila sabiendo que me negué a esta pequeña posibilidad…
Porque si Hinata amaba a Naruto como Sakura amaba a Sasuke, y si ella entendía lo mucho que Hinata sufría por su amor perdido -y si Sakura estuviera en su lugar- no habría día en el que no se arrepintiera al "hubiera". Porque los sucesos en la vida no se repetían, y si lo único que debía hacer era intentar una última vez, entonces, ¿Por qué no?
Incluso si Hinata aceptaba a esa ridícula petición, incluso si ella y Naruto se reconciliaban, si terminaban casado en diez años y con niños, incluso así, Sakura no aspiraba a un perdón por su parte ni mucho menos una amistad.
Por increíble que fuera, no estaba pensando en un beneficio a futuro para ella.
Incluso si luego de todo deciden ser solo amigos… el solo hecho de que Hinata le dé a Naruto una oportunidad es todo lo que quiero.
Y ya no importaba la hostilidad de Neji, la atención que estaban atrayendo a su alrededor o el frío que helaba su manos. Porque por unos instantes, Sakura fue testigo de cómo sus sentimientos llegaron a Hinata, y como ésta entendió todo lo que ella trataba de hacer.
—Si es otra de tus tretas… —no solo Hinata bajó sus defensas, sino que el mismo Neji –algo recio-, parecía haberle dado el beneficio de la duda.
—Solo pido que le de otra oportunidad a Naruto… y luego de eso todo será tu elección, regresar o terminar para siempre, pero será porque ustedes así lo quieren, no porque alguien como yo se interpuso.
—¿Y cómo piensas hacer todo eso? —cauto, aun desconfiaba mucho de Sakura, pero preguntó en voz de Hinata, quien a cada segundo que pasaba sus ojos aprecian iluminarse.
Sakura tomó a Hinata de los hombros con toda la efusividad que esta victoria le estaba generando, y con una incontenible sonrisa decisión inquebrantable, dijo:
—¡Reúnete con Naruto en el baile, por favor!
Las caras de incredulidad de Sai e Ino cuando les contó que Hinata había accedido casi le hicieron reír. No, mentira, Sakura no pudo contener la sonrisa.
—No lo creo.
—¿A quién le vendiste tu alma, fea?
—Ugh, no me lo recuerdes…
"¿Baile? ¿Estás demente?"
"¡Es la oportunidad perfecta! ¡Será como la escena clímax de un drama!"
"Estás trastornada".
"Neji, eres demasiado hostil con Sakura".
—¿Estaría delirando si creyera que el primo de Hinata está interesado en ti?
Escudo activado, ya que Sakura ni siquiera escuchó lo que Ino dijo. La verdad, ella estaba más ocupada sintiendo un burbujeo en todo su cuerpo y mente debido al entusiasmo.
Ya se estaba imaginando toda la escena. Casi suspiraba.
Se recostó en el sofá donde estaba sentada. Un gran alivio le iba llenando, y disfrutó de ese aire libre de estrés y pesimismo. Pero ante el silencio que de a poco se fue instalando, Sakura se reacomodó en su lugar y miró a sus acompañantes
—¿Qué sucede? —debería estar igual de aliviados, o al menos Ino, porque Sai parecía no cambiar mucho. Pero en su lugar, Sakura le miraba con nerviosismo. Sakura sentía un mal presentimiento.
—Tenemos un leve inconveniente.
—¿Qué?
Se había centrado más en Hinata, y había olvidado a Naruto.
Idiota, idiota.
Junto a Ino, se acercaron al chico al finalizar otro examen. Pero a diferencia de los días anteriores, Sakura no se sentía negativa, aunque solo un poco cauta. Debemos acercarnos con cuidado, como si fuera un pequeño animalito.
Sakura caminaba despacio, un paso y luego otro. Medio encorvada, como queriendo pasar desapercibida, y sus ojos totalmente centrados en el rubio. Luego de unos momentos, miró a Ino. De pie, la rubia le veía con un gesto de desagrado.
—¿Qué?
—No estamos en la selva, frente. Date prisa, me avergüenza que nos vean así —la chica le tomó del brazo, le enderezó y arrastró con premura hasta donde el rubio.
—¿Hey, chico solitario, quieres compañía? —Ino dijo, y Naruto de inmediato respingó. Sakura por su parte vio a Ino como si estuviera loca. ¿y yo soy la que hace cosas tontas?
—¡Ino, Sakura-chan!
Ah, Naruto, tanto tiempo. Pero la sonrisa fue reemplazada casi de inmediato. Oh, tal parecía que Naruto ya sabía porque estaban así. Como no, si Ino no había dejado descansar al rubio, tratando de convencerle.
—Naruto —dijo Sakura—, por favor solo considéralo.
—Ya lo he considerado.
—Sí, pero considéralo de manera positiva, y acepta —la sonrisa de ambas chicas era demasiado dulce. Sakura se sentía nerviosa tras esto, y algo presionada, pero sobre todo inquieta.
El rubio se veía con demasiada indecisión. Al final, ¿él sería el más difícil de convencer? y Sakura no podía culparle, después de todo era por su culpa que llegaran a esa situación.
Así que tomó una decisión.
—¿Ino, nos puedes dejar solos?
La rubia le miró con muchas dudas. ¿Qué le vas a decir que no pueda ser frente a mí?
Y la pelirrosa le regresaba la mirada. Es algo súper secreto.
Naruto solo veía extrañado a las chicas, que si bien no decían cosa alguna, parecía que con sus miradas se estaban comunicando.
Bien, pero no se te ocurra decir una tontería.
Y la rubia se fue, despidiéndose de ambos. Sakura esperó unos momentos más, y Naruto le veía algo consternado. Las cosas seguían algo tensas entre ellos, pero no había rencor ni odio.
—Naruto.
No había querido decirte esto porque no quería que pensaras que trato de manipulándote, pero estoy desesperada.
—¿Qué sucede?
De pronto, por el tono de voz de ella, y el cambio de postura, Naruto intuyó que era algo serio. Se preocupó. Sakura le miró a los ojos, e hizo uso de su recurso más desesperado.
—La verdad es que…
...
—¿Qué le dijiste?
—Ah, ya sabes apele a nuestra larga amistad, mucho ruego, lágrimas de cocodrilo y un poco de soborno.
Ino veía impresionada a Sakura, quien ya le había comunicado la aceptación de Naruto. La pelirrosa trataba de mostrarse contenta, aunque la verdad estaba algo preocupada.
Naruto había dicho que sí, pero Sakura estaba preocupada sobre cómo lo logró. Rogando que no estropeara los planes, de nuevo.
¿Qué había hecho mal en su vida anterior para estar pasando por esas situaciones? Sasuke meditaba, preguntaba y al final solo se frustraba. No era como si fuera a encontrar una repuesta, qué te digo.
Por meses creyó estar teniendo una buena vida, quizá se jactó demasiado de su felicidad en ese entonces, que el karma quería equilibrar todo, y tremenda joda le dio en solo dos semanas.
Y eran dos personas las únicas responsables de poner de cabeza su vida y hacer añicos su control.
Acusado número uno; Naruto. El rubio que estuvo arrastrando la cobija y los pañuelos por la ruptura de su relación amorosa. Por quien se preocupó verdaderamente, a quien no abandonó –a pesar de que lo que Sasuke quería era encerrarse en su habitación y no ver ni hablar con nadie. Él había intentado ser fuerte por Naruto.
Bien, dicho rubio que se había mostrado tan vulnerable -todo ocasionado por la mismísima ex novia de Sasuke, y supuesta mejor amiga de ambos-, quien en ese mismo momento le estaba sacando de sus casillas.
La molestia en Sasuke superaba su curiosidad, porque era bastante extraño que Naruto le haya ido a visitar, siendo que días antes apenas sí salía solo a la escuela.
Le veía moverse inquieto, lanzándole miradas nerviosas. Algo se traía entre manos.
No voy a preguntar, no lo haré… seguro se trata de una estupidez, y en este punto de mi vida no estoy para tolerar más idioteces.
Pero no sería divertido si la vida dejara a Sasuke en paz, ¿eh?
—Ne, Sasuke-Teme… Teme, te-
—Qué —espetó.
—¿Puedo hacerte una pregunta?
¿No lo estás haciendo ya?
—¿Ya no amas a Sakura-chan?
De haber estado más distraído, y de ser una comedia romántica –je-, Sasuke pudo haberse caído de su asiento ante la bomba de pregunta, tan directa y sin anestesia, que Naruto propició. En cambio, le miró estupefacto y tardó un poco en recuperar su fiel mascara de fastidio.
—¿Qué mierda es esa pregunta? —a la defensiva, sí. Dándole la vuelta a la pregunta, también.
Poco Sasuke había dicho cómo se sentía realmente, solo sus constantes "no quiero verle, no voy a perdonarle, no voy a volver con ella", pero cuando se trataba de ese par, Naruto era un experto.
—Eres infeliz, ¿entonces por qué no aceptas sus disculpas y regresas con ella? —ahí va otra vez, con esa misma cantaleta que a Sasuke no hacía más que darle alergia.
Sasuke no encontraba palabras para maldecir, y estaba indeciso entre mantenerse incrédulo, ofendido o molesto. Naruto no le dio tregua, de todas formas.
—Teme, ¿te das cuenta que si no te arreglas con Sakura, pasaras junto conmigo al bando de los solteros más codiciados para siempre?
Sasuke le miraba con una mezcla de incredulidad e irritación. ¿Qué se comió este tonto? Estaba diciendo más disparates que de costumbre. ¿Era eso un intento de volver a la normalidad? Y es que Sasuke podía notar que entre ambos la tensión debido a Sakura seguía, pero parecía que los malos sentimientos de Naruto ya había diluido un poco de él, y tal parecía que lo que sea que Ino y Sakura estuviera intentando con el chico, también les estaba funcionado, porque el rubio, más que triste y dolido, ahora estaba… desesperado.
—No tengo el mínimo interés en esta plática, Naruto. Si viniste a abogar por Sakura, entonces pierdes tu tiempo.
—No estoy abogando por Sakura-chan. Es que tú me das algo de pena.
¿Perdón? Su incredulidad era notoria, y Naruto contuvo su típica sonrisa zorruna.
—Es que habías estado tan emocionado por el baile del viernes.
¿Qué, perdón? ¡¿Emocionado quién?!
—No me importa en absoluto un ridículo baile —más que ofendido, Sasuke estaba perdido con este ridículo tema. ¿A que venían esas incoherencias?
Naruto en cambio levantó la mano y comenzó a contar con sus dedos.
—Le diste un ramillete, le acompañaste a ver vestidos, le escuchaste mientras hablaba de cómo se peinaría, tú mismo compraste un esmoquin nuevo, y sé que le pediste consejos a tu madre sobre cómo peinar tu cabello. No te juzgaría si estuvieras triste porque te quedaste sin pareja ahora.
Sasuke se debatía entre golpear al chico por mencionar esas cosas tan a la ligera, o pellizcarse para asegurarse de que no era eso una pesadilla. No, vamos que la incredulidad que le pegaba era dura.
—Y sabes que, como tu mejor amigo, no me importaría acompañarte, pero nada de romances, no eres mi tipo.
Ahora sí, Sasuke pensaba que Naruto se había vuelto completamente loco.
Esa repentina plática le era demasiado absurda -más que eso, en realidad. Miraba al rubio como si éste fuera un ente extraterrestre, un especie de zorro de otro plano astral que había dicho las ridiculeces más grandes de la vida.
No, algo está mal con todo mundo
Decidió contar mentalmente y respirar. Luego notó algo extraño. Naruto estaba haciendo mucho énfasis en el dichoso baile –¡el cual por cierto ya nadie recordaba ni le importaba un carajo!
Miró a Naruto con mucha duda, pero el intento de mostrarse animado e inocente por parte del chico era pésimo. De a poco Sasuke fue juntando las piezas y una horrible idea le fue dada como respuesta.
—Dime que no vas a acceder a eso.
No, vamos, el poco respeto que te tengo está en juego.
Las acusaciones de Sasuke parecieron ser ciertas, o al menos tuvieron un efecto en Naruto, quien dejó esa falsa tranquilidad e intento de broma, a mostrar el nerviosismo.
—No irás al baile como quieren ese par de arpías, ¿verdad?
Dio en el blanco. Naruto dejaba ver sus verdaderos sentires, la desesperación y la duda. Esos ojos apenados y suplicantes.
—Sakura-chan me dijo algo ayer, y la verdad no sé qué hacer.
Esperaba hablar contigo de esto, estaba implícito en su rostro. La reacción de Sasuke fue inmediata.
—No seas un idiota. ¿Cómo puedes siquiera considerar semejante tontería?
—Pero ella dijo que-
—No, Naruto —no quería escuchar las tonterías que ella le dijo para convencerle. Solo imaginarlo, le hervía la sangre a Sasuke.
Poco sabía Sasuke del dichoso plan que Sakura estaba armando y lo que le dijo al chico, pero era una gran tontería. Ya le había dicho anteriormente a Naruto que no se dejara engañar, y pensó, estúpidamente, que Naruto no sería tan tonto como para acceder.
Que idiota, porque estaba más enfocado en suprimir sus propios sentires que no esperó que su amigo de verdad pensara hacer lo que Sakura quería.
Caminó entre su habitación, demasiado intranquilo y enfadado, mientras Naruto solo se removía en su lugar, esperando el contrataque de Sasuke.
—No eres tan iluso como para creer que ella va a solucionar todo y será como antes, ¿verdad?
¿No entendería de una vez que Sakura estaba haciendo pura manipulación? ¿Es que él debía estar cuidando al rubio todo el tiempo? ¿Por qué no aprendía?
A pesar de que Naruto ya esperaba ese tipo de palabras, el efecto era grande en él. El pobre estaba confundido y esperanzado, y estaba acudiendo a su mejor amigo. ¿Quién más podría saber cómo se sentía con respecto a Sakura si no era Sasuke?
Pero el chico no era imparcial, y eso Naruto no lo podía evitar.
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¿Ya no amas a Sakura-chan? Incluso luego de que Naruto se fuera, su pregunta golpeaba con fuerza dentro de su mente.
No, quiso responder, y debió hacerlo de inmediato, pero le fue imposible. Incluso en el silencio de su habitación y la soledad que ya parecía su única compañera, Sasuke no podía siquiera intentar mentirse.
La cuestión no era si aún le amaba, sino que no debía ser posible que ese amor pudiera resistir ante lo que había sucedido.
Y aun así… no lograba deshacerse de esos sentires.
Solo le quedó observar con resentimiento esa caja a pie de su cama, conteniendo todos los recuerdos y anhelos que por esa chica mantenía.
Deseaba con todas sus fuerzas dejar de quererle.
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Kdhaofhada omg, muchas, muchas gracias por los rws! Esto muy contenta, en serio.
preparen palomitas para el siguiente capítulo, será... hm, curioso. xD
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