Disclaimer: La historia es de mi pertenencia, en ella sólo utilizo sin ningún fin de lucro, a los personajes de Naruto, cuyo creador es Masashi Kishimoto. Está prohibido re-suban esta o cualquier otra de mis historias, o adaptarlas.

NA: Hoy, hace cinco años publicaba el primer capítulo.

Lo que no pude hacer en un año y medio, lo realicé en unas 10 horas. Y eso porque necesitaba una excusa para no estudiar. Lol, viva la procrastinación.

Hoy aprendimos que no hay que perder la esperanza.

Sin betear, porque hice todo esto en menos de un día.


Epílogo:
Break Up Song

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Sus ideas no eran las más brillantes, ni sus acciones las más elocuentes. Lo que sin duda jamás fallarían eran las consecuencias.

Ejemplo de ello en ese momento: la bendita gripa que le dejó en cama dos días. ¿Qué podía esperar luego de caminar varias calles en zapatillas abiertas y con un vestido tan delgado? Además de sentarse en frío piso por más tiempo del necesario.

Con su mirada fija en el techo, su respiración acompasada y su mente en un estado de aturdimiento. Parpadeaba lentamente, mientras recordaba cada cosa que había sucedió la noche del baile. Como si fueran hechos lejanos, parecía algo que sucedió hace semanas. Lo sentía distante, y un tanto irreal.

Como la oscuridad que les rodeaba se disipaba solo un poco cada vez que las luces lograban llegar hasta ellos, y no había podido evitar verle, tan hermoso y tan lejano. Era menos de medio metro lo que les separaba físicamente, pero su resolución y orgullo era demasiado entre ellos. El Sasuke que había estado a su lado -renuente, con remordimientos e indecisión- seguía tan claro en la memoria de Sakura. Era agridulce, y el dolor en ella le hacía arrepentirse de su decisión.

Esa fue nuestra última noche juntos.

Si Sakura hubiera sabido lo que pasaría ante todas sus acciones pasadas, por supuesto que no habría actuado de la manera en que lo hizo. Pero ella no había pensado. Había dado por hecho que hiciera lo que hiciera, Sasuke y Naruto siempre estarían con ella.

Suspiró. De nuevo.

Era medio día y seguía en la cama, recordando, arrepintiéndose, suspirando y aceptando lo sucedido, ya que:

Incluso si me hubiera acercado y le hubiera rogado, no habríamos podido estar juntos de nuevo.

Esta era la conclusión de su historia.

.

Para cuando estuvo mejor, las vacaciones de navidad habían comenzado. Sin tener que ir a la escuela para atender clases, más que algún papeleo necesario, Sakura pasó gran parte de su tiempo en casa. Su poca vida social se hizo casi nula.

¡Todo esto se trataba de hacer amigos, y terminé perdiéndolos! Se quejaba para sí misma, refunfuñando mientras andaba por su habitación organizando y limpiando.

Quisiera salir a comer, ¿hace cuanto que no voy al cine? Salir a pasear, hacer lo que sea. Hizo un puchero. Sus padres trabajaban la mayor parte del día, y a ella solo le queda pasar el tiempo sola en casa.

Su mente evocaba recuerdos de años anteriores, pero prefería disipar esas memorias rápidamente. Cualquier pensamiento que involucrara su antigua amistad con Naruto y su relación con Sasuke estaba siendo evitada.

Si no lo piensas, no duele tanto.

Durante muchos días había estado sufriendo por el nudo en su garganta y las lágrimas que de repente le asaltaban. Ya había tenido mucho de odio hacia sí misma y todas las emociones negativas que sus acciones habían provocado. Estaba tratando de tener un nuevo comienzo, y definitivamente no quería continuar con aquel ciclo destructivo.

Sin embargo, sabía bien, debía enfrentar a las personas de su presente y ser totalmente honesta con lo que haría. No podía simplemente anunciarles, "me transfiero de escuela y me mudo bastante lejos" cuando estuviera por irse.

Una sensación desagradable le golpeó el estómago ante la idea de decirles a Ino y los demás.

Se acerca el drama, lo sabía.

Es decir, la paliza de Ino sería mortal.


.

Ni siquiera podía estar contenta por al fin salir de casa, a comer y socializar con un amigo, pues Ino le estaba poniendo muy nerviosa.

—¡¿Que vas a qué?!

No era que no le había escuchado, lo hizo. Las primeras tres veces que Sakura lo dijo, Ino realmente no le había puesto atención, lo había tomado como uno de sus tantos monólogos dramáticos. Clásico de Sakura. Pero cuando Ino comenzaba a hacer planes para los siguientes días, inclusos meses, y Sakura seguía dando la misma excusa, que la rubia comenzó a cansarse. Sin embargo, la seriedad en Sakura, así como la leve mirada de pena que rehuía de ella comenzaron silenciar a Ino.

Hasta que explotó.

—¿Estás loca? No puedes hablar en serio. Tus sinsentidos de verdad que se superan cada día, tú-

—Ino…

—No —le paró en seco, su palma levantada frente a ella.

Ino necesitó unos momentos para tranquilizarse y aceptar sus palabras. Mientras Sakura se preguntaba si estaba mal el que tomara de la comida frente a ella.

Debí comer primero y luego decirle.

Cuando Sakura decidió aventar la vergüenza porqué su hambre era mayor, Ino dio un manotazo en la mesa, que no solo atrajo la atención de aquellos dentro del lugar, sino que hizo respingar a Sakura y tirar su bebida sobre el plato de comida.

Mi lasaña, lloriqueó.

—¿Es debido a ese imbécil? —la voz de Ino era amenazante, un tinte de furia se mezclaba.

Sakura sintió escalofríos. Nunca le había escuchado así, por lo que quedó muda por instantes. Pero la tensión aumentaba y eso solo le alarmó. Atropelladamente comenzó a responder.

—¿Qué? No, no. Él- no es por él. Definitivamente… bueno, no- ¿no el 100%? Pero de ninguna manera es como lo imaginas…

Ahora que se sentía acorralada, su resolución parecía menguar, sonando dudosa. La ira de Ino aumentó.

—Sakura…

¡Santa cachucha, dijo la frase! Es decir, le llamó por su nombre. No algún apodo que hiciera alusión a su frente, y eso solo significaba que Ino estaba realmente furiosa. Sakura tragó pesado, y no precisamente debido a su comida, como hubiera querido.

Ino se levantó de su lugar, tomando su bolso y celular y se marchó sin una palabra.

Sakura quedó pasmada por unos momentos. Asimilando lo sucedido.

Una parte de ella, la parte bufona, decía "salió mejor de lo que esperaba". Aunque mirando su comida, se lo repensó. Otra parte de ella, la responsable y consciente sabía que este era otro lío que debía aclarar y resolver. Pero digamos que su deseo de no morir esa tarde era mayor, por lo que no caminó tras su amiga rogando por ser escuchada.

Pasaron unos minutos, mientras todos a su alrededor regresaron a sus asuntos, y mientras Sakura consideraba que ordenar. Justo había llamado al camarero, cuando su nombre fue dicho muy alto y con una voz amenazante.

—¡Sakura Haruno!

Justo como se fue, Ino había regresado: como un huracán. La pelirrosa respingó.

—¡Ah!

—¡¿Por qué es que no me has seguido?!

—Creí que querías tiempo para pensar a solas y…

Ino no le hizo mucho caso a su amiga y tomó sus cosas.

—Tú y yo tendremos una plática muy seria. Vamos. —no era una sugerencia, para nada.

—Pero, pero…

—Nada de peros. Me debes una maldita explicación. Y más te vale que no sea una tontería, o si no…

Sin terminar de verbalizar su amenaza, lo cual no era necesario para saber que las consecuencias serían muy malas para la pelirrosa, Ino se llevó casi a rastras a Sakura.

Mi cena…

Mientras ella solo lloriqueaba.

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Sakura miraba con aflicción el tazón de yogurt con frutas frente a ella. Se lamentaba terriblemente, pues la lasaña que había ordenado en el restaurante lucía tan deliciosa antes de que se arruinara. En cambio, su nueva cena parecía lo contrario a delicioso.

Ugh, yogurt natural cero azúcar. Sabía terriblemente amargo. Tanto que ni siquiera la fruta que ella había agregado podría ayudar a ingerirlo de manera adecuada. ¿cuán grosero sería no comer lo que su amiga le había servido? ¿Podría pedirle algo más? Miró a su alrededor, esperando visualizar al menos unas galletas en esa cocina, pero su escudriño fue interrumpido por su amiga.

—¡Simplemente no puedo creer que tus padres hayan accedido a tu estupidez!

Mientras Sakura se quejaba de su comida, Ino despotricaba.

Yo tampoco, pensó ante el comentario de su amiga. Sinceramente Sakura aún seguía asombrada de que sus padres -sobre todo su madre- hayan aceptado su ruego de transferirse, principalmente todo porque fue dicho en un impulso. Claro que en ese momento era lo que Sakura más deseaba, pero, ¿Cómo accedieron tan fácil?

Sakura nunca había sido una hija problemática, más a allá de los berrinches ocasionales (como decían sus padres) sobre cosas mínimas y superficiales, pero nunca era irrazonable y era buena alumna, sin vicios y responsable. Pero era que ambos no habían tolerado el estado en que su hija se encontraba. Lo que había hecho estuvo mal, y si bien no era un crimen, no podían evitar preocuparse de que eso le orillara a hacer algo contra sí misma. Si un cambio de aires podía calmar la tempestad en la que estaba, que así fuera. Además, ¿qué padre podría tener corazón para ver a su hija sufriendo así y no ceder ante sus sinceros ruegos?

Claro que cuando Sakura les mencionó a sus padres que cancelaría lo planeado, estos se negaron. Si bien las cosas se había "solucionado", y Sakura estaba notoriamente mejor, no dejaron que se echara para atrás.

"Sabes la cantidad de papeleo que hemos estado haciendo? ¿Las constantes salidas del trabajo para eso, tu transferencia y mudanza? ¿Cómo decirle a tu tía que, después de todo, no quieres ir porque ya no estás enojada con tus amigos, luego de que ella ya ha hecho los tramites allá y arreglado tu habitación?"

La furia de su madre no debía ser provocada, Sakura sabia muuuy bien, por lo cual prefirió cerrar la boca y no corregir con "técnicamente ellos eran los que estaban enojados conmigo, y no lo que dijiste". Claro que intentó razonar con ella, siendo lo más suave y dócil posible, pero no había marcha atrás.

"Sakura, esta es una oportunidad de que amplies tus horizontes", había dicho su padre, "tenemos años viviendo en este lugar, pero no por eso debes permanecer siempre aquí. Conocer a otras personas puede cambiar su perspectiva de muchas cosas, experimentar y vivir situaciones diferentes a las que estas acostumbrada es algo bueno para el crecimiento de una persona", había dicho, más conciliador e inspirado.

El deseo sincero de que ella tomará esta oportunidad y que fuera una buena y mejor experiencia motivo a Sakura.

—Pudiste negarte, echarte al piso y rodar —Ino le trajo al presente, aun disputando.

—Sé que tienes la imagen de mi como niña berrinchuda —Ino encarnó una ceja, su mirada era de "¿y no es así?" Sakura frunció los labios, evitando replicar sobre eso—. De cualquier manera, no lo haría.

La rubia suspiró, exasperada y molesta. Ino sentía la traición. ¿Por qué no le había dicho antes? Las cosas habrían sido diferentes todos estos días pasados si hubiera sabido. Dios, la manera de ejecutar el plan de Naruto habría sido también muy distinto.

Luego, una idea le vino a la mente.

—¿… tú, no le has dicho a Naruto?

Sakura dejó escapar un suspiro—. Lo hice.

Ino le miró confundida. Lo que decía no podía ser verdad. Había tratado a Naruto por no mucho tiempo, pero uno realmente no necesitaba años para conocer a ese rubio. No había alguien más claro y sencillo que él. Por lo que, sí él se enteraba de que Sakura se mudaría, no se habría comportado tan relajado. Es decir, ella misma y Sakura era amigas desde hace menos de un año, pero Ino sentía una gran desolación y tristeza al saberlo. Así que, Naruto siendo su amigo de años, ¡no podría simplemente dejarlo pasar sin un escándalo! Podría apostar que no habría tardado en perdonar a Sakura y contarle a Sasuke y obligarle a acercarse a Sakura.

—¿Recuerdas que no podíamos convencerle del todo de asistir al baile? Bien, hable con él en privado y le conté lo que haría. Estaba escéptico, aceptó mis palabras, pero parece que no lo creía del todo.

Sakura no le culpaba, pues cualquiera podría pensar que eso era una treta de ella para lograr su objetivo. En parte Sakura agradecía que Naruto no tomó en serio sus palabras, pues sabía bien como se habrían desarrollado las cosas. Otro drama aún más grande habría aparecido, y en ese momento ella simplemente no podía lidiar con más de lo que ya tenía.

—De verdad que ese cabeza de esponja puede ser algo denso —murmuró Ino. Claro que ella misma tardó bastante en creer que era verdad.

Miró a Sakura, le observó con atención, tratando de dejar de lado sus propios sentimientos y quiso entender todo lo que su amiga sentía y pensaba en ese momento. Sakura revolvía el contenido de su cuenco, solo tomando la fruta y frunciendo levemente los labios, que de tanto en tanto parecía que esas comisuras se levantaban. Sus ojos verdes parecían distantes, y otras veces solo tranquilos.

A Ino le tomó un poco de tiempo tratar de comprender.

—¿Es realmente algo que quieres?

Porque incluso si sus padres lo ordenaban, realmente no podrían obligarle y arrástrale. Sakura no era alguien así de sumisa y complaciente. Si algo no le parecía, actuaba ante ello. Ino sintió la tristeza abordar su corazón cuando la pelirrosa le dio una pequeña sonrisa.

—Lo que dijeron mis padres es verdad. de hecho, es algo que yo misma he pensado por mucho tiempo, ¿sabes? Yo detestaba a Hinata porque pensé que Naruto me cambiaría por ella. Que se alejaría y haría su vida aparte. Me aterraba imaginarme un futuro donde solo estaba yo. He vivido en este vecindario por once años, y mis únicos amigos han sido solo Naruto y Sasuke.

—Y Sai…

Sakura hizo una mueca, como si no estuviera del todo de acuerdo.

—No hemos sido del todo cercanos. Es más amigo de Naruto que mío, a decir verdad. de cualquier manera, yo pensaba que, si Naruto se iba, seguro Sasuke también lo haría.

Ino estaba por refutar. Iba a decir que Sasuke primero se hacía emo vengador antes de abandonarle, pues sus sentimientos eran diferentes a los de Naruto. Pero se dio cuenta y no lo dijo, porque al final de todo, Sasuke abandonó a Sakura.

Sin embargo, parecía que Sakura sabía lo que estaba pensando, porque su sonrisa menguó un poco.

—Al inicio de este semestre me propuse hacer amigas, porque una parte de mi tenía miedo a estar sola. Pero desde siempre he sabido que no soy muy buena para las relaciones personales con otros. Conocerte a ti, y hacernos amigas ya fue todo un milagro. Tenten ha sido un magnífico bonus. Lee, mi relación con Sai mejoró, las chicas del equipo de vóley… —Sakura sonrió con verdadera alegría—, y todo fue porque decidí dar el paso. Salir de mi burbuja donde solo es Naruto y Sasuke. Por eso, lo que dijo papá es tan cierto.

—Pero no necesitas mudarte de Estado para eso. Te presentaré a Chouji, puedes trabajar en el restaurante de su familia, ahí hay muchas personas siempre. El club de nerds de ajedrez de Shika también, aunque son todos unos snobs, no los recomiendo del todo. Podemos ir a lugares concurridos, ingresar a algún club o taller, o qué sé yo, pero no es necesario que te vayas.

El dialogo de Ino había iniciado tan intenso y expectante, pero sus últimas palabras fueron como un susurro, casi ruego. Como si su amiga estuviera a punto de abordar un avión con destino a otro país.

Sakura sentía un nudo en su garganta, y por momentos deseó de verdad no irse.

—Lo ocurrido estos meses me dejó un aprendizaje —dijo intentando sonar animada—, no puedo basar mi vida por completo en mis amigos como si el mundo terminara sin ellos. Y definitivamente no debo actuar como una trastornada para mantenerlos a mi lado. Simplemente no debería aferrarme de manera obsesiva, no es sano y terminaré lastimando a más de uno.

—¿Te escuchas? Es como si justificaras una huida.

—Sé que suena así. Y una parte es verdad. pero, Ino, quiero ir. Quiero conocer y hacer amigos. Quiero disfrutar sin dramas ni rencores. Tengo la ilusión de que las cosas irán bien.

Porque su sonrisa era grande y sus ojos brillantes, sus palabras con ilusión y sinceridad, que Ino pudo discernir que era honesta con su deseo. Y ella no pudo evitar sentirse extraña. Sin darse cuenta, pronunció lo que para ella fue patético.

—Me estás dejando.

¿Cómo podía explicar esta sensación de abandono y traición? Por alguien a quien conocía de unos meses, con quien discutió muchas veces y desaprobó varias de sus acciones y pensares. En su cabeza, era irrazonable sentirse así, pero en su pecho, la desazón solo aumentaba. Al final de cuentas, no hay lógica cuando se trata de querer a alguien.

Sorprendida por la vulnerabilidad que Ino dejó salir con sus palabras, Sakura guardó silencio. Ino sentía que podría llorar en cualquier momento, por lo que decidió mantener la boca callada. Ya mucho había sido el que dijera lo anterior. De repente, Sakura tomó sus manos entre las suyas, y con total sinceridad y afecto en ella, le dijo muy segura:

—De ninguna manera abandonaría a mi mejor amiga.

Con una sonrisa que para Ino era hermosa, y ojos verdes radiando de cariño y sinceridad, Sakura demostraba de manera tan abierta que sus sentimientos eran recíprocos. Podría llorar junto a ella en cualquier instante, pero le estaba prometiendo con vehemencia.

Ino le miró, sentía sus ojos más húmedos.

—¿Soy tu mejor amiga? —preguntó con una voz un poco ronca.

Aunque estaba explicito, los cierto es que nunca se habían dirigido de esa manera una frente a la otra. Solo una ocasión Sakura lo mencionó, pero Ino no hizo mucho caso de ello porque la pelirrosa lo dijo solo para coaccionarle a ayudarle en unos de sus tantos planes tontos.

Sin embargo, lo dijo ahora, tan franca y natural. Los sentimientos más atacaban a Ino.

—Mi mejor amiga, a quien no cambiaría por nada.

Si a Sakura le dieran a elegir regresar al pasado y que anda de este semestre sucediera como lo hizo, bien ella escogería que nada cambiará. Porque significaría no conocer a Ino y hacerse amigas, y esto era con total seguridad, la mejor cosa que pudo pasarle.

—Estás diciendo cursilerías, frente de marquesina —sollozó Ino. la pelirrosa replicó con una sonrisa.

—Tú estás de sentimental, pig. Para. Además, Suna no esta tan lejos en realidad, y vendré un par de veces al mes, todas las vacaciones y festivos estaré aquí. No es como que en cuanto suba al avión dejare de comunicarme contigo. Y te voy a molestar tan seguido por mensaje y llamadas que no notaras mi ausencia —Sakura decía con dulzura y picardía, mientras le rodeaba con los brazos y le daba palmaditas, consolándole.

—Mas te vale venir seguido —masculló Ino con voz rota.

—Tanto que te voy a aburrir.

—Tienes prohibido tener otra mejor amiga.

—Eso es un poco cruel de tu parte, ah.

—Puedes tener amigas, pero ese puesto es solo mío, ¿okay?

Ambas compartieron un largo abrazo mientras los diálogos variaban de temas y volumen. De planes y promesas, de llanto y sonrisas.

El resto de la noche pasó de manera tranquila.


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La salida a cenar con Ino no ocurrió de la manera que Sakura planeó -que era, precisamente, cenar. Aun se quejaba de eso. Fuera de Ino, sus salidas sociales eran cero. Para alguien que planeaba mudarse sin conocer a nadie y hacer amigos, no estaba siendo muy extrovertida y aventurera.

Si me cuesta salir yo sola, creo que la tendré difícil. Su justificación en ese momento era debido al clima, la nieve se amontonaba afuera y salir de su cálida y como casa, a ir sola a cualquier lugar, definitivamente no ayudaba.

Por eso, en esa ocasión tenía fe en que sería diferente.

Hoy salió con Naruto. Él le había llamado, y si bien Sakura habría preferido sushi u otro tipo de comida, el ramen era aceptable. Es decir, él le estaba invitando, así que no podía ser tan exigente como antes, ¿no?

Cualquier cosa es mejor que la comida de la nevera de su casa, se dijo.

Sin embargo, no fue que alguien derramara su comida ni nada por el estilo lo que le impido comer. Sino la fuerte indigestión provocada por las personas sentados junto a ellos.

Dos pares de ojos perlados evitaban mirarle. La chica ya de por sí era tímida, pero la incomodidad y renuencia que tenía hacia Sakura era inevitable. Por otro lado, el chico… bien, ese caso ya era obvio. El desagrado y desaprobación en Neji hacia Sakura era tan palpable como sus palabras de resentimiento.

Sakura tenía una sonrisa tranquilizadora en su rostro, pero si le observaban con atención, se podría notar como parecía más una mueca tiesa en su cara. Casi hasta tenía tics.

Si Naruto le hubiera dicho que tendrían compañía, y quienes eran, Sakura definitivamente no habría aceptado.

Podría ser peor, se dijo.

—¿Qué pasa, Sakura-chan? ¿No te gusta? —Naruto habló con la boca llena. Si fuera antes, ella le habría sermoneado sobre modales y cuán desagradable era ver su comida a medio tragar.

—No es eso —pero no estaba en los viejos tiempos.

—¡Claro que no! El ramen de aquí es delicioso. ¡Mira, Hinata-chan me va ganando! A que está rico, ¿eh?

Naruto admiraba y festejaba los tazones de ramen que la chica tenía a su lado, logrando que se pusiera roja mientras bajaba la mirada.

—Es solo que estoy un poco llena… — murmuró Sakura por lo bajo. No sabía por qué, pero de repente se sintió un poco más incómoda. Bajó la mirada hacia su propio tazón e intentó dar bocado.

Se obligo a probar, pero poco distinguió el sabor de su comida. Escuchó como la persona a su lado bufó. Sakura tragó de manera difícil. Si interactuar con Hinata, Sakura lo sentía algo forzado e incómodo, estar junto a Neji era irritante y fastidioso.

—Haber comido antes de un compromiso para comer, ¿no es eso grosero? —comentó al aire, pero iba dirigido hacia ella.

Sakura sentía una vena de molestia en su frente. Se obligó a tranquilizarse.

Miró al frente, más arriba del cabello de Naruto, y con una sonrisa educada y voz melódica dijo.

—También lo es colarse a un compromiso donde no se le ha invitado. Pero quiénes somos para juzgar.

Los dimes y diretes continuaron, ninguno de los implicados se lo decían a la cara al principio, pero rápidamente eso cambió, al igual que el tono condescendiente en ellos pasó a un evidente desagrado y sarcasmo.

Hinata miraba con preocupación a ambos, e intentaba interrumpir a su primo, pero este no parecía prestarle atención. Naruto por su parte seguía engullendo sus fideos con mucha premura, y sus ojos miraban con mucho interés la escena frente a él. Sabía que Neji tenía rencores con Sakura, pero nunca los había visto interactuar. Su idea era que esa fuera la cena ramen del perdón, pero en cambio la situación frente a él era… rara.

No se sentía alarmado, porque si bien ambos parecían discutir, no notaba urgencia o peligro alguno. Al contrario, era como si ya hubiera presenciado algo parecido muchas veces.

Para su quinto tazón de ramen, Sakura y Neji ya se miraba el uno al otro, y sus discusiones parecían intensas. Era sobre cualquier cosa mínima, pero había cierta emoción tras el sarcasmo en ellos.

Cuando Naruto reconoció esa emoción, abandonó su comida y se abalanzó entre ellos mientras gritaba.

¡Noooo!

Logró sepárales, derribando algunos tazones y causando mucho disturbio. No había vergüenza en el rubio -casi nunca la había, la verdad-, sino cierto alivio cuando Neji terminó lejos de Sakura (en el suelo, claro, pero detalles).

—¡Naruto!

Sin embargo, al ver a Sakura manchada desde su pecho hasta sus muslos con aquello que podía decir, caldo de ramen, fue que Naruto sintió el verdadero terror.

—¿… ops?

.

—¡Por qué siempre debe ser así contigo, en serio!

Sakura se quejaba tras la puerta, intentando limpiar el desastre que era ahora su ropa.

—Fue un accidente.

Ella no respondió, pero seguro que le estaba maldiciendo mentalmente.

—Eres increíble.

No era un halago.

Sakura pensó que sería una noche tranquila, cenando con su amigo, y termino siendo… esto.

Esto me pasa por quejarme de que era una situación incómoda. Eso era preferible a la vergüenza por la que ahora pasaba. Utilizó agua y pañuelos, pero no había arreglo: su ropa estaba empapada con un fuerte olor a comida. Su pobre estómago vacío e incómodo ahora se sentía peor. Creo que vomitaré.

—Necesitas ropa, ¿cierto?

—Está bien, simplemente iré a casa y-

—¡No! Aun es temprano, dijiste que podríamos pasar todo el día juntos.

—Naruto, apesto a ramen.

—¿Eso que importa? ¡Yo también lo hago!

—…

—¡Iré a comprarte al para que te cambies, espera aquí!

—No es necesario, además no puedo estar en el baño por dios sabe cuánto y- ¡Naruto!

Sakura dejó salir un quejido ante el sonoro salir de Naruto. ¿Por qué no le escuchaba? Él simplemente hacia lo que quería.

Pasó otro rato tratando de lavar cuanto podía, pero al final solo quedó peor por tanta humedad. Viendo en el espejo, ciertamente su ropa no era lo más feo en su reflejo. Lucía cansada y fastidiada. Juraría que envejeció en tan solo dos horas.

Rendida, salió del baño, pero el disgusto solo aumento cuando la persona que le estaba esperando de brazos cruzados se acercó a ella. Sakura rodó los ojos incluso antes de que una palabra saliera de la boca del chico.

—Se le llama karma.

Ella ni siquiera le dio una respuesta o una mirada. Camino hacia la salida, esperando alejarse de Neji. Pero él era insistente, y rápidamente le alcanzó. Sakura quería estirarse el cabello por la desesperación. De verdad, por qué él parecía estar obsesionado. Ni siquiera Hinata estaba ahí -se había ido con Naruto-, ¿Cuál era la instancia de perseguir a Sakura, si tanto le odiaba?

—De verdad que no entiendo tu manía por estar detrás de mí. ¿te gusto? Y, déjame decirlo de una vez, jamás sucederá.

Neji bufó, estaba tan ofendido por la condescendencia y absurda idea de ella.

—Ni en un millón de años-

—Exactamente. Así que deja de molestar.

Neji tuvo que contar bastantes números para no exaltarse y gritarle quizá unas cuantas groserías. Luego de tomar aire y componer su rostro, continuó.

—Solo quiero confirmar algo. ¿Cumplirás lo que dijiste, o era otra mentira? —Neji le exigió.

Sakura le miró con fastidio, y pudo no responderle, pero este chico siempre le sacaba de quicio y ella deseaba cerrarle la boca y que ya de una vez se alejara de ella.

—Mi transferencia ya está hecha, pero eso es algo que a ti no te interesa.

—¿Oh? Así que tienes un poco de palabra —él dijo con una media sonrisa. Esta era arrogante y mostraba un tinte de triunfo. Quizá si en otra situación ellos no se hubieran enredado de manera tan negativa, Sakura pudiera haberle considerado guapo.

Pero no, para ella, Neji eres un calamar feo y baboso. Por la irritación en el rostro de él, tal parecía que Sakura dijo eso en voz alta.

—De cualquier manera, es algo que no te interesa, pero muestras mucha urgencia.

—Naturalmente. Deseo que el aire este menos contaminado.

Jodido calamar.

—Pero, ¿no te decepciona? —¿que no solo iba a preguntar algo y luego largarse? ¡¿Por qué no le para la boca?!

—¿El no ver tu desagradable cara? ¡Para nada!

—Tch. Me refiero a Naruto. Se ve tan normal. Uno pensaría que si su gran oh, mejor amiga se fuera, estaría al menos un poco afligido. Sin embargo, lucía bastante normal. Pero tiene sentido, considerando como te comportaste.

Las palabras de Neji era: "mira lo has herido a tal punto que él ya es indiferente a ti. Sufre".

Sakura solo se cruzó de brazos.

—¿Y eso porque debe interesarte? ¿Debería sentirme conmovida de que te interesen mis sentimientos? Que considerado. ¡Oh, quizá después de todo si te gusto! —dijo con burla y sarcasmo.

Neji le miró con una mueca de disgusto y asco. Pero esta rápido cambió a una de burla.

—¿O quizá no le has contado? Ya que parece una costumbre tuya el ocultar la verdad.

—¡Sakura-chan!

La estridente voz de Naruto les interrumpió, estaba muy cerca. Sakura decidió que no valía la pena continuar hablando con este chico. Solo terminó con:

Ya le he contado. Y el cómo se sienta él o cómo me trata no te incumbe.

Naruto llegó de inmediato a su lado, sin dejar que Neji replicara. Interponiéndose entre ambos y lanzando una mirada de advertencia a Neji. Este le miró extrañado.

—¿Están discutiendo? No, lo hagan.

Sakura solo negó con la cabeza y le siguió hasta donde estaba Hinata estaban. Le entregaron una bolsa que seguro contenía ropa. Luego de que Sakura la tomara, un recuerdo le vino a la mente.

—No es otra combinación rara de ropa de chico, dibujos animados y colores chillantes, ¿verdad?

Porque de ser así, prefería seguir con olor a ramen que vestir algo como eso de nuevo.

Naruto lo recordó y rio con ganas. Por su parte Hinata negó levemente mientras con su voz suave dijo:

—Le dije que sería mejor algo más, discreto.

Sakura solo pudo agradecerle de corazón.

.

Estaba tan cansada, y habría deseado regresar a casa más temprano, pero entendía la intención de Naruto con esa salida. Claro que no había sido del gusto de ella, pero sentía que no tenía de otra. Le debía una muy grande a Naruto, y aunque pensaba que era forzado el que ella saliera con Hinata, y más aun con Neji, se dispuso a continuar. Dudaba que ellos tres alguna vez llegaran a relacionarse de manera más amigable, pero al menos podría ser respetuosa y educada.

Excepto por ese arrogante y engreído de Neji.

—Ne, Sakura-chan, ¿estarás ocupada en navidad?

—Un poco. Mi tía viene a pasar esos días en mi casa.

Naruto comentó con los planes de su familia, diciendo emocionado como su padrino regresaba del extranjero y pasaría vísperas de navidad con él.

—¿Sabes? Sasuke saldrá con su familia de viaje.

A ella le tomó unos segundos procesar lo que dijo y entender que no había escuchado mal.

—… que bien por él —intentó sonar desinteresada.

Aunque no era un tema prohibido, aún era algo engorroso que le hablara de Sasuke. Mas que nada porque Naruto lo hacía de manera tan casual y ligera, como si ellos no hubieran roto y tocado fondo emocionalmente debido a lo sucedido.

—¿Le dirás sobre tu transferencia?

Miró a Naruto, quien observaba el camino frente al volante. En su rostro una sonrisa tenue.

Aunque sus palabras sonaban ligeras, su tono era para nada despreocupado. Mas bien, era como si intentara sonar desinteresado. Pero Naruto no era alguien quien engañaba o fingía, por lo que era fácil percatarse de su verdadero sentir.

Estaba soportando.

—No creo que sea necesario.

Si no le hubiera estado observando, no habría notado como sus labios se fruncían y un ceño aparecía. Aun así, continuó.

—Nosotros terminamos. Significa que nuestras vidas personales ya no se enlazan, por lo que no es algo que le afecte ni que deba contarle, yo-

—Porque terminaron como pareja no significa que se borren todos esos años de amistad.

Tebea razón, pero tampoco era una obligación forzar algo basándose en cosas del pasado.

Ella intento reír y sonar desinteresada—. Vamos, Naruto. Lo último que él querrá es que le visite para decirle… ¿qué? ¿despedirme? Eso lo hicimos hace mucho.

En el baile. Con una última una mirada de soslayo, anhelo, arrepentimiento y el silencio de sus resoluciones. ¿para qué crear un nuevo circo revolviendo emociones que estaba intentando apaciguar? Por fin su corazón se había calmado junto a su paz mental.

—… entonces, ¿es realmente en serio que te vas?

Porque Naruto había tomado a la ligera sus palabras. Las había ignorado la mayor parte del tiempo, pero no se fueron por completo, sobre todo cuando veía a Sasuke tan irracional para con Sakura (furioso con ella al principio, y renuente hoy día. Distraído e irritado). Muy en el fondo Naruto supo que las palabras de Sakura eran sinceras, pero esperaba que fueran solo un capricho para que él accediera a lo que ella quisiera.

Pero era un hecho. Al igual que ambos dentro de ese coche. Como la franqueza en las palabras de Sakura y su notable tranquilidad.

Naruto sentía la inquietud abordarle a cada momento.

—¿Hay manera de que cambies de opinión?

Ella lo pensó un poco.

—Sí … —ella podría echarse para atrás, no sería el fin del mundo. Fue sincera—. Claro que podría… pero no quiero.

Su resolución era absoluta, Naruto lamentó.


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Justo como lo pensó, la víspera de navidad llegó de manera tranquila. Sakura disfrutó de dormir bastante, se quejó de empacar, y se divirtió al pasar tiempo con su tía -quien le contaba sobre todo lo relacionado al que sería su hogar a partir del fin de vacaciones.

Aunque cada día que pasaba la ansiedad crecía en ella. El miedo era, después de todo, natural al pensar en el cambio tan grande que experimentaría. Pero sin importar que, enfrentaría todo lo que sucediera, disfrutaría y aprovecharía cualquier nueva experiencia.

Era noche vieja, y el día más ajetreado. Tanto por recibir el nuevo año, como terminar todo lo que era necesario para partir.

Estaba terminando de empacar mientras sus padres preparaban la que sería su cena y su tía había salido a comprar vino. De repente, su madre le llamó que bajara. Le dio las llaves del coche y le pidió que fuera a recoger lo que sería parte de la cena. Sakura refunfuñó. Estaba en pijamas, su cabello desordenado y realmente no quería ir a hacer recados. Ese era el deber de su tía, pero ella brillaba por su ausencia. Sakura intuía que su tardanza segura se debía a que fue a beber con unos amigos.

Ah, hablando del diablo, pensó cuando sonó el timbre con insistencia. ¡Seguro que viene tan ebria que no puede ni usar las llaves! Abrió la puerta mientras refunfuñaba.

—Sinceramente, deja de beber, estarás totalmente enferma mañana en el vuelo y yo no…

Sus palabras se atoraron al momento de reconocer a la figura frente a ella.

Era Sasuke.

—¿Qué haces aquí?

De todas las personas, él era el último que debía estar frente a ella.


Hace mucho tiempo que Sasuke no se sentía tan distraído. No era propio de él, quien siempre estaba alerta y activo. Pero desde la noche del baile, sus emociones y pensamientos zumbaban en él que le era difícil volver a su rutina. Para ser sinceros, desde el incidente de Naruto la cotidianidad de su vida se había destrozado.

Aunque eran días de descanso, Sasuke no estuvo tranquilo para nada. De noche, mientras dormía, se repetía sin cesar los últimos momentos con Sakura en el baile, pero a diferencia de lo que en verdad ocurrió, en sus sueños él se acercaba ella, tomaba su mano, la tomaba en brazos, susurraba su nombre con ímpetu y no la volvía a soltar. Pero al despertar, todo aquello se desvanecía, y solo quedaba con el agrio sabor de la realidad. De día no era mucho mejor, pues constantemente pensaba en lo sucedido, en sus planes de ir a verle, pero no encontraba una buena excusa ni el valor para hacerlo.

Los días pasaron de esa manera.

Cuando regresó de su viaje familiar, no estaba más relajado que cuando se fue. Y con la presencia de Naruto, que casi era diaria, Sasuke aún menos podía tener paz. Estaba tan turbado él mismo, que no notaba la urgencia en las palabras de Naruto.

—De verdad sería bueno que nos acompañaras, no será incómodo para nada, porque también estará Hinata y Neji. Así que no te preocupes de que te dejé solo con Sakura-chan.

Sasuke miró con confusión a Naruto. Es que, ¿no entendía sus propias palabras? El reunirse con todos los mencionados era la peor idea del rubio. Además, Sasuke tenía mucho resentimiento contra el primo de Hinata, por lo que sería impensable para él siquiera compartir el mismo espacio.

Otras veces Naruto le insistía en al menos comunicarse con Sakura por medio de mensajes o llamadas, y aunque esta opción podría ser la más fácil, y que él intentó hacerlo varias veces, sus dedos simplemente no podían teclear las palabras porque carecía de ellas. Solo un embrollo todo lo que quería decir y nada de lo que podía escribir. Lo odiaba, pero simplemente aun no estaba listo para acercarse a Sakura.

Él quería, pero era tan terco como para aceptarlo en voz alta. Y aunque Naruto sabía bien lo que su amigo sentía, Sasuke simplemente no podía darle la razón la rubio. Tan así era su orgullo y vergüenza para admitir que Naruto estaba en lo correcto y pedirle ayuda, aunque fuera de la manera más tonta posible.

—¡Uggh, de veras que eres imposible! —Naruto estalló, ya harto del negar de Sasuke.

El rubio solía ser muy expresivo, y sus arrebatos de energía y gritos eran normales para Sasuke, pero esta vez era diferente.

—¡Ustedes dos, par de tercos! Son el uno para el otro. O eran el uno para el otro, ya que me hacen cada vez más imposible que pueda ver algún día un mini-Teme o una mini-Sakura.

—Naruto —Sasuke le advirtió cuando el berrinche del rubio se convirtió en golpes.

—¡Quiero ser tío, de veras! ¡Pero ustedes cabezas de papa no cooperan!

Si no fuera porque Naruto se mostraba de verdad frustrado, y Sasuke renuente a reconocer las palabras que dijo, este último podría haberle hecho callar a golpes, quizá.

Luego de que Naruto terminó de despotricar en voz muy alta, Sasuke decidió que por hoy era suficiente de ese tema.

—Deja de fastidiar.

—¡No, tú deja de fastidiar! ¡¿Sabes cuán importante y urgente es que vayas a verla ahora?!

—No iré a verle solo porque lo quieres.

—¿Que, porque no te sientes listo? Deja de las tonterías para mi —Sasuke encarnó una ceja a manera de burla, pero Naruto de verdad que le ignoró—. ¡Ella no va a esperar a que tú estés listo!

Sasuke le miraba como si fuera un exagerado metiche. Se comportaba de la misma manera que Sakura cuando los protagonistas de cualquier drama que estuviera viendo no se juntaran. Ese pensamiento provocó en él una sensación amarga. Incluso si lo intento, de verdad que no puedo dejar de pensar en ella en ningún momento.

Estaba dando un espectacular show interpretando el papel de payaso.

—Te vas a arrepentir.

—Claro —dijo Sasuke con sarcasmo.

De verdad, ¿qué le pasaba a Naruto hoy? Estaba más intenso de lo normal.

Desde que Naruto supo del plan de Sakura de transferirse, había estado intentando hablar con Sasuke, pero en su momento su amigo había estado totalmente irrazonable, lleno de rencor y furia que de ninguna manera le dejaba hablar de Sakura más que una oración, y mucho menos mencionar el nombre de la chica. Luego de que esas fuertes emociones negativas se fueron disipando, y que la confusión y pesadumbre le llenaban, que el rubio pudo aprovechar la brecha y hablar más de la pelirrosa. Sasuke no le mandaba a callar de inmediato, y esto para Naruto era una innegable confirmación de que era lo que de verdad quería su amigo, así que esperaba que pudiera convencerlo y acercarse a la chica antes de que fuera tarde.

Estaba dudoso de si pudieran regresar, pero tenía todo el deseo de que como mínimo arreglaran todos sus problemas y que estuvieran en paz el uno con el otro. Claro que sería aún mejor si Sakura decidiera no irse.

¡Pero cada día era llegar a la fecha límite, y el tarado de su amigo simplemente solo se lamentaba y no iba a ver a Sakura!

No imagino la reacción que el Teme fuera a dar cuando se entere de todo y Sakura-chan definitivamente ya no esté. ¿Quedaría pasmado y lloraría contra su hombro mientras recita un poema de las 1001 razones por las que ama a Sakura?

Ew, solo imaginarlo le daba ñañaras al rubio.

Naruto se había estado conteniendo a decirle toda la verdad, pero ya había alcanzado el límite de patrañas. Si no lo había dicho era porque no quería que Sasuke se obligara a ir debido a la desesperación o arrepentimiento, quería que fuera debido a su interés y no un ultimátum.

¡Pero mi mejor amigo morirá virgen y amargado si no hace algo hoy!

Naruto para presidente, sí señor.

—¡Eres un cabeza papa, con tu estúpida cara y tu estúpido orgullo Uchiha que morirá virgen si no levantas tu terco trasero y vas a rogarle a Sakura-chan en este momento, porque juro por Dios y el ramen que si ella se va a Suna y no regresa, no me voy a interponer si ella se casa luego con Neji y tú terminas en un orfanato!

La verborrea de el rubio fue, en muchos sentidos, increíble. De todo lo que Sasuke pudiera señalar con incoherentes, solo dos cosas le pegaron fuerte, una fue: "ella casándose con el primo de Hinata", ¿qué diablos? Pero eso, y todo lo demás, fue borrado de su mente cuando repitió una cosa en específico.

¿Suna?

—A qué te refieres con-

—¡Se va! ¡Sakura-chan se muda a Suna y se transfiere a una escuela allá y deja a este hermoso e indómito rubio a su merced con un deprimido fan de my chemical romance, ¿Dios del ramen, que hice para merecer esto?!

Cada cosa más ridícula que la anterior, pero Sasuke no podía siquiera molestarse por ello. Sus palabras simplemente no eran comprendidas. Como otro lenguaje, como sinsentidos que no entraban en su concebir lo que le estaban diciendo.

—Sakura-chan se irá, y quizá no le vuelvas a ver. ¡¿Seguirás ahí de pie con cara de hombre de hojalata?!

Su explicación fue atropellada, molesta y urgente.

Si era una broma o un invento de Naruto, Sasuke de verdad que le golpearía. Y se lo dijo, pero Naruto no rompía en carcajadas ni mostraba su rostro travieso de zorro. Se mantenía firme, la urgencia le escalaba de tal manera que la ansiedad llegó hasta Sasuke.

Inquietos sentimientos le llenaron con rapidez, su mente en blanco pasó a exaltarse, y en ella solo estaba la última imagen de la chica y su propia codicia de tomarle la mano, de acercarse y ser el quien rodeara sus hombros y no su chaqueta. Pero todo se quedó en pensamientos y deseos, ya mantuvieron la promesa; hasta que termine la canción.

Estúpidamente deseó, incluso se atrevió a visualizar que, al pasar un poco el tiempo, se acercarían de nuevo. Porque iba a ser inevitable el toparse, el estar cerca y que luego se cerraría la brecha. Que, si bien su relación no sería igual que antes, sino duda estaría a su lado de nuevo. Que volvería a estar junto a ella.

Sin embargo…

Ella sentada cerca de él, su semblante tranquilo pero su mirada melancólica. Sasuke le había observado, y pensó que esa aflicción y melancolía era porque deseaba estar en la pista de baile -y tontamente, desear estar con él, bajo las luces y moviéndose con la música, como lo habían planeado. Cuando en realidad, ella ya sabía que esa era, definitivamente, la ultima vez que estuvieran juntos.

—¿... Sakura se va?

Y con ello el piso bajo sus pies parecía derrumbarse.

Al mencionar su nombre ya no había rabia ni rencor, pero estos fueron remplazados por la inquietud y el miedo.

Una enorme preocupación y miedo le abordaron de manera instantánea. Tambaleó un poco, pero recupero el equilibrio. Estaba ávido, sin saber que se suponía debía de hacer o decir. Aunque de su boca solo salían negaciones. No puede ser verdad.

—Seguro es otro de sus dramas. De ninguna manera ella se iría. No me dejaría. Ella no…

—No es imposible. Después de todo, tú la dejaste primero, ¿no? —Naruto le interrumpió, molesto, no midió sus golpes verbales.

Pero todo era la pura verdad. Sasuke fue el primero en alejarla.

Él, quien sentía por ella algo tan grande hasta el punto de llamarlo amor. Sasuke, quien se rompió y perdió cordura y sensatez tras la traición indirecta. Que sentía que el piso se rompía bajo sus pies.

Si él, que le había adorado al punto de luego detestarle, le había dado la espalda… ¿Por qué no podría ella alejarse también?

Era indescriptible cuánto Sasuke se detestaba a sí mismo en ese momento.

—No es el fin del mundo. Se muda a Suna y se transfiere de escuela. Terminará preparatoria allá, quizá allá estudie la universidad —Naruto trató de ser más conciliador al escudriñar y entender las emociones de Sasuke. Primero le pega y luego trata de consolarle—. Aunque me prometió que vendría seguido, no es como que perdamos contacto con ella. Pero… ¿no deberías ser sincero?

Sufriría mucho si ella se fuera y él no pudiera conciliar las cosas con ella, Naruto lo sabía.

El silencio era tan pesado y el ambiente cargado de ansiedad. Sasuke no le respondió. No dijo nada, sólo salió de su habitación con urgencia.


...

Había estado molesto porque Sakura había hecho un sinfín de estupideces, creyendo firmemente que, a pesar de cualquier cosa, él seguiría a su lado. En sí, era bastante correcto. Ellos rompieron, se metieron en tanto drama lastimando a otros y a ellos mismos, y aun así Sasuke no pudo borrar su existencia de él. Tampoco quería hacerlo. Y ese actuar y pensar egoísta que tanto había odiado de ella, él mismo lo repetía. Siendo grosero y tajante con ella, desdeñoso y rencoroso, alejándose… e ilusamente pensando que después de un tiempo para calmarse, ella seguiría ahí para cuando él estuviera dispuesto una vez más.

Pero en un parpadeo Sakura decidía irse.

¿Cómo puedes, tan fácilmente, irte? Una ira creciente le cegaba y envolvía su razonamiento, Alejarte de mí.

Detestaba ese lado infantil de ella. Eres egoísta, quería decirle. Por enamorarle, romperle el corazón, y luego irse.

¿Sin decirme, sin despedirte?

Pero sabía bien, lo que dijo Naruto era solo la verdad, que eso lo ocasionó él mismo.

Si no hubiera reaccionado de la manera en que lo hizo. Si hubiera enfriado su cabeza y ser menos emocional, menos orgulloso. Le habría reprendido, pero se hubiera quedado a su lado, apoyándole y no interponiéndose y tratándole mal. Así, Sakura no habría decidido que estar lejos era mejor.

Pero él no pudo controlar su actuar y sentir. Y es porque le tenía tanto amor y confianza, que sintió esa traición como lo peor que pudo hacerle.

Pero en este punto, ¿ya que importancia tenían las justificaciones que él mismo se daba?

Ella se iría y él se quedaría solo, arrepentido y herido.

No pensó mucho en las consecuencias. Él también era impulsivo como ella, pero solo cuando la situación le cegaba. Especialmente cuando se trataba de Sakura, Sasuke no podía ser razonable.

Ahora no importó la nieve en el camino, el frío aire que golpeaba su cara o la falta de palabras que diría. Solo timbró con urgencia, temeroso de haber perdido su oportunidad.

Le escuchó hablar desde el otro lado de la puerta, y la breve tranquilidad que sintió fue erradicada por la ansiedad que le golpeó una vez más, pues había extrañado el sonido de su voz, la melódica tonada de su risa tras sus palabras. Y por fin pudo verle luego de lo que se sintió una eternidad. El color bonito de su piel, el tono verde de sus ojos y su cabello ondulante y despeinado. Verla frente a él, trajo consigo un millar de recuerdos que había intentado ignorar durante esas semanas, y estos le golpearon con tal fuerza que el aire parecía haber escapado de su cuerpo. Se quedó sin habla, solo miraba fijamente la figura delgada frente a él, dudando si era real.

Tantas cosas explotaban en su cabeza por decirle, pero su boca no podía formularlas.

¿Qué derecho tenía de reclamarle?

Era cansado seguir hasta ahora culpándole, enojándose con ella y consigo mismo. ¿Reprochar, exigir una explicación? ¿Por qué debería?, si fue él quien rompió los lazos entre ellos.

Y lo que le había dicho resonaba en sus odios de tal manera que le revolvió el estómago.

"¿Tú serías feliz si no tuvieras que volver a verme?"

"Sí. No quiero saber nada de ti".

Al final de cuentas, ella estaba cumpliendo lo que él había pedido.

—¿Qué haces aquí? —su voz apenas un susurro, tomada tan de sorpresa que apenas si pudo hablar, pero de los dos, ella era la menos perturbada. Eso le afectó un poco a él.

—Naruto me dijo… —por poco la voz de Sasuke suena ronca.

El entendimiento se mostró en inmediato en ella. No era sorpresa, ambos podían entenderse con tan pocas palabras. Siempre fue así.

Entonces, ¿Por qué no pensé que esto sucedería? Todas las señales habían estado explotándole en la cara, pero las ignoró.

—Lamento no haberte dicho, pero… —ella se encogió en hombros. No quería terminar de hablar, pero sabía que diría.

"Pero no hay motivo por el cual debería informarte".

La decepción y el dolor se hicieron presentes, y es que una parte inocente de él había tenido la expectativa de… ¿de qué? ¿Qué Sakura se arrojaría a sus brazos? En cambio, solo estaba una renuente versión de ella, mostrando con claridad que él había dejado de tener su lugar importante en su vida.

Sasuke se mordió el labio evitando decir de más.

—… me tomó por sorpresa y vine a comprobar.

Como si solo supervisara algún trabajo, intentando sonar ajeno. Pero es que no sabía cómo debía hablar o reaccionar. Su interior luchaba por controlar la desesperación y la angustia, mientras que Sakura se mostraba tan ajena a su presencia.

Ella se rascó la mejilla ligeramente, estaba incómoda.

—Fue algo inesperado. Incluso a mí me tomó por sorpresa.

Ofreció un intento de sonrisa y evitaba verle a la cara. Por su parte, él no podía apartar la mirada de su rostro. Buscaba algo.

El silencio fue una agonía que parecía eterna. Ambos luchaban con la situación a su manera, sin poder hablar con normalidad.

—¡Sakura, aun no te vas?! ¡Date prisa, aun tienes que terminar y bajar tus maletas! —la voz de su madre interrumpió el silencio, resonando de tal manera que les hizo respingar y voltear hacia la puerta. Cuando ella llegó hasta ahí y vio la escena, detuvo sus comentarios.

—Sasuke… —le reconoció y saludó con seriedad, sin rastro de molestia. Luego miró a su hija y de nuevo al chico. Lo que sea que ella asumiera que estaba sucediendo, ninguno de los chicos quiso saberlo—. Hace bastante frío afuera, y tú apenas saliste de ese resfriado.

Estaba indicando que deberían pasar y conversar adentro.

—Está bien, Sasuke ya se va.

Su madre le dio una última mirada a su hija y regresó dentro de la casa, olvidando el encargo que le había apurado.

A pesar de que la chica había dicho eso, Sasuke no parecía tener la iniciativa de irse pronto. De hecho, él se veía aturdido. Sakura se detuvo por un momento, inquieta por eso. Sasuke pocas veces se mostraba así. ¿Se molestó porque prácticamente le echó?

Antes de que pudiera decir algo, él habló como si le fuera difícil pronunciar las palabras.

—¿Acaso… te vas pronto?

Su voz sonaba forzada, su mirada perdida y las emociones en su rostro eran extrañas.

No, no lo eran. Ella las conocía, pero muy pocas veces él se había mostrado así. Sakura comenzaba a sentirse agobiada y quería no responder. Pero al final lo hizo, porque sentía la urgencia en la persona frente a ella.

—… mañana por la noche.

Sasuke le miró directamente a los ojos, y le tomó por sorpresa, pues Sakura había estado evitando ese contacto. Sostuvo la respiración ante la intensidad en esos ojos negros. Él parecía tener dificultad al expresarse verbalmente en ese momento, pero su mirada era totalmente opuesta.

—¿Tan pronto?

La agonía en su voz era tan palpable, mientras sus hombros subían y bajaban de manera que parecía a punto de gritar.

Sakura solo pudo asentir, pues las palabras no salieron.

¿Cómo un solo momento, una mirada suya -cargada de sentimientos tan claros- logró destruir la pared dentro de ella y traerle a flote un sinfín de sensaciones que había estado controlando por tanto? Sakura sentía asfixiarse con ellas, el nudo en su garganta, que por muchos días le había acompañado, volvía con gran fuerza. La urgencia de acercarse a Sasuke y rodearle con sus brazos fue tan grande como la falta de aire.

Quería dar un paso hacia él, pedirle y rogar por… ¿por qué? ¿Otra oportunidad? ¿Olvidarlo todo y hacer que no pasó nada?

Simplemente estar juntos y… no.

Ino y Naruto habían preguntado si no había posibilidad de detener sus planes y Sakura fue honesta. había una posibilidad. Era esta persona frente a ella, quien podía hacerle cambiar de opinión si así Sasuke lo quisiera.

Pero Sakura no quería eso.

De verdad, deseaba continuar y no seguir mirando hacia atrás y añorando el pasado que no volvería a vivir. Pero ahí estaba él, a punto de hacer lo que ella temía. A punto de hacerle tirar todo por la borda y aferrarse a él.

A manera de defensa, Sakura cruzó sus brazos sobre su pecho, pues por un instante casi los extiende hacia Sasuke. Sin embargo, sus ojos, como los de él, decían lo contrario a sus acciones.

—Creo que lo mejor es que me vaya-

—No para mí.

Sakura intentó razonar, pero Sasuke no lo permitió.

Su voluntad se estaba volviendo débil, y cada palabra de él solo desgastaba más su resolución. Esa honestidad y desesperación golpeaban con gran fuerza en ella. Sakura sintió el picor en sus ojos y el nudo en su garganta cada vez más insoportable.

—… pero lo es para mí.

Necesitaba con urgencia irse. No quería desmoronarse frente a él. Dio unos pasos hacia atrás hasta que su espalda tocó la puerta. A tientas y con poca habilidad trató de girar la perilla para abrir y cerrar tras de sí. Pero eso se fue al carajo.

—Sakura…

Porque Sasuke le llamó, con tal suplica y anhelo que no había escuchado antes. Ella se quedó congelada en su lugar, el aire atorado en su pecho y la incredulidad en su rostro. pasmada, le miró a los ojos y él repitió su nombre una vez más.

Sakura…

Con tal devoción, su nombre había sido dicho como la palabra más hermosa que sus labios pronunciaran. Tan libre de rencor y sarcasmo, logró eliminar sus defensas por completo, lo que le permitió a él acercarse a ella, quien había detenido su huida. Sasuke levantó su mano, su intención era tocar su mejilla, una acción que muchas veces antes había realizado para levantar su rostro y admirarlo. Sus intenciones eran claras.

Cuando su mano apenas sí tocó superficialmente la piel de ella, que Sakura pareció despertar y entender que este no era un recuerdo, sino el presente. Con su corazón latiendo de manera errática, ella ya no pudo controlarse y le miró con desasosiego.

¡¿Por qué? ¿Por qué me haces esto ahora?!

Su angustia se convirtió en desesperación, sintiéndose ahogar en un mar que la engullía y la arrastraba hacia el fondo. Simplemente ya no pudo controlar sus palabras ni sus acciones, y mientras que le reclamaba, sus propias manos se empuñaban en las solapas del abrigo de él.

—¡¿Qué derecho tienes de venir a derribarme de esta manera?! A desequilibrar lo que ya había trazado, a hacerme dudar. ¡Con que derecho …! —sin poder evitarlo, su voz se volvió más ronca y las lágrimas bajaban de sus mejillas. Su pecho se sentía como si fuera a explotar y las palabras se atoraban de manera terrible—… eres tan cruel.

Sus hombros se sacudían y los sollozos no se detenían. Lo que no quería que sucediera se hizo realidad.

Por su parte, Sasuke no estaba mucho mejor. Dijo parte de lo que de verdad pensaba, pero no resultó como había deseado. Al contrario, estaba lastimando a Sakura una vez más.

—Lamento haber dicho que eras egoísta —masculló. Y lo dijo solo como justificación de su próximo actuar.

Impulsado por sus propios deseos, por la natural respuesta de querer consolarle como siempre lo había hecho, Sasuke rodeó los hombros de Sakura y la atrajo hacia él en un fuerte abrazo. Ella se removió, y él estaba dispuesto a soltarle si ella repudiaba su toque, pero luego de unos segundos y que la calidez conocida regresó, el cuerpo de la chica reaccionó de manera instantánea y se relajó en sus brazos, muy en contra de su querer.

Ella tenía su mejilla contra el pecho de él, y podía percibir aquel subir y bajar, sentir su aliento sobre su cabello y sus brazos fuertes alrededor de ella. Hace un mes que no se habían tocado, y aunque suena como si fuera muy poco tiempo, el estar así ahora, solo remarcaba la falta que le había hecho. Era su lugar seguro, como un hogar cálido lleno de un suave tacto. Las lágrimas se amontonaban aún más ante este agridulce momento que creyó nunca más volvería a experimentar.

—Me dijiste que querías que me fuera —comentó entre hipos.

—Lo siento.

—Estaba tan triste, realmente yo estaba arrepentida, y tú no me dejabas explicarte. No sabía qué hacer.

—Lo sé, es mi culpa.

Ella negó—. No, es como dijiste, me lo tenía merecido y-

—Sakura, no. No lo merecías. Me cegué por el dolor, jamás esperé que algo así pasara. Y los celos, por ese imbécil besándote, y Naruto -pensé que tenías sentimientos por él.

Ella ahogó una risa, mas parecido a un bufido.

—Nunca me enamoré de nadie más que de ti.

Esta verdad dicha por ella, Sasuke la resintió a tal punto de enmudecer.

Nunca… Sakura nunca había querido a alguien como a él. Y si debería sentirse aliviado y contento, solo sintió mas culpabilidad. La persona que mas lo quería había llorado y sufrido de tal manera a cuesta de él.

—… Perdóname.

Ella negó con la cabeza, su voz medio amortiguada contra el pecho de él.

—Ambos hicimos las cosas mal.

Justo como Naruto lo había dicho, era igual de tercos, orgulloso y tontos.

—Pero aun podemos-

—Sasuke —Sakura interrumpió. No había más melancolía o tristeza en su voz. Sonaba extrañamente fría—, No.

—¿Qué? —estaba confundido. Es decir, estaban abrazados, habían abierto sus corazones una vez más, entonces, ¿qué estaba mal? Estaba a punto de decir eso, cuando Sakura le hizo ver que no era tan fácil.

—No puedes simplemente venir aquí y esperar que yo… —si bien no pudo terminar su frase, se entendía. A respuesta de la nueva desesperanza, él solo le abrazó con más fuerza.

No quería soltaré.

Tuvieron que pasar algunos minutos para que ambos se tranquilizaran. Aunque Sasuke había provocado este derrumbe de emociones, también fue él -su tacto, que ella tanto había extrañado y el cual le hacía sentir como si no hubieran pasado ni un día separados, lograba calmarle. Pero no era que iba a ceder ante sus deseos.

En silencio esperaron un poco más hasta que sus mentes se tranquilizaran y el palpitar de sus corazones se redujera. Ambos tenían tantos reclamos, suplicas y anhelos por decir, pero al final nada de eso iba a cambiar la decisión de ella. Con un amargo sentimiento de perdida, Sasuke finalmente entendió eso. Por tanto, simplemente se dejaron estar en ese abrazo que era más claro y sincero que ninguno de los dos.

—Lamento haberte hecho pasar por todo esto de nuevo —no importaba cuanto lo dijera, él se sentía tan frustrado porque "lo siento" se quedaba corto de su verdadero sentir. Para este punto, Sasuke deseaba ya no quería ser consciente de nada—. Me habría arrepentido si aquella noche hubiera sido la ultima vez que te viera. Que no pudiera decirte todo esto.

—Es por mi culpa, yo soy una cobarde. De no ser porque fuiste al baile, no te habría visto. Esa noche de verdad de que agradecí estar contigo, al menos hasta que terminara esa última canción.

Y luego, que al terminar la música ambos se guardarían sus verdaderos sentires y que esa debía la última vez que anhelaran estar juntos.

—Podría ser otra canción… —dijo Sasuke, voz vacilante pero expectante.

Si pudiera mantener su mentón sobre la cabeza de ella y sus brazos a su alrededor más allá de esta vez, haría cualquier cosa. No pudo evitar sentir un atisbo de esperanza cuando Sakura apretó el agarre de sus propios brazos alrededor de espalda. Sintió sus labios contra su ropa cuando habló. Escucharle le dejó herido por un momento.

—Mas como una canción de rompimiento.

Ella abrazó con más fuerza antes de aflojar sus brazos, dio unos pasos atrás, y con ello rompió todo enlace físico. levantó su rostro y le miró directamente.

—Quisiera… que entendieras y respetaras mi decisión.

Sakura vio como aquel brillo de esperanza en aquellos ojos negros desaparecía y dejaba el entendimiento en su rostro. Sintió dentro de sí tanta tristeza -por él, por sí misma-… pero ya no quería sentirse culpable.

Su noviazgo fue hermoso, pero desafortunado. Ella cometido estupideces y él le abandonó. Ambos sufrieron y se arrepintieron. Ahora, aunque los dos quisieran retomarlo, Sakura -al igual que Sasuke- sabía bien que no podría funcionar, pero él se negaba a aceptarlo.

—Porque lo nuestro se rompió y no volverá a ser lo mismo incluso si lo intentamos de nuevo —La firmeza y confianza en ella fue algo que él pudo admirar, sin poder refutarle. Luego de su sinceridad, algo que Sakura no esperó ni pudo controlar salió de su boca—... Al menos, no en este momento.

Y una pequeñísima esperanza brotó.

Sasuke sintió que al fin podía respirar.

Aun si lo último ella no planeaba decirlo, no se corrigió. Después de todo, no lo sintió falso, no trataba de consolarle con falsas esperanzas. No sabía el futuro, pero era posible que más adelante ellos pudieran crear algo nuevo.

Tras esas palabras, se miraba como si el tiempo no existiera y no hubiera nadie más que ellos. Solo ellos y una leve promesa flotando.

Sasuke temía que el suspirar rompiera este eterno momento donde aún podía estar junto a ella. Pero al final, no estaba destinado a durar. No ese día.

Él asintió lentamente, aceptando sus palabras.

Simplemente, había actuado muy tarde.

—Entiendo. El querer y el que sea posible son diferentes.

Y de improvisto, se acercó de nuevo a ella y le abrazó una vez más. Solo que esta vez fue tan breve como un suspiró y se separó al tiempo que su mano derecha tomaba la izquierda de ella, y dijo:

—No en este momento.

Pero se aseguraría de que algún día fuera realidad.

Sasuke miró a Sakura a la cara, queriendo grabar en su mente su imagen, como la persona más preciosa para él -antes, ahora y después. Con el pulgar de su mano libre borró los remanentes de las lágrimas en las mejillas ella, logrando un involuntario brillo en esos ojos verdes, junto a un sonrojo en su bonito rostro. Con una tenue sonrisa, Sasuke dijo:

—Te veré pronto.

.

.

.

.

.

.

Quizás, sería un año y medio después que Sasuke y Sakura por fin pudieran estar uno frente al otro, bajo tenues luces, envueltos en una música lenta, sin el ultimátum de una sola canción. Ella vestiría un bonito vestido y mostraría una radiante sonrisa, mientras que él luciría un elegante esmoquin y una tenue -pero sincera- sonrisa. Sus manos entrelazadas, y en la muñeca de ella un ramillete especialmente decorado con narcisos amarillos

Probablemente muchas cosas habrían pasado antes de este punto, y que nada habría sido fácil, pero tal vez, en ese momento, ambos pudieran haber vencido todos esos obstáculos y al fin tuvieran ese prometido nuevo comienzo.

Sería muy probable que la adoración en los ojos negros de Sasuke se intensificara ante cualquier sinsentido que Sakura dijera entre risas, y que el puchero en los labios de ella se remplazara por una suave sonrisa tras un dulce y devoto beso y un te amo.

Quizá…

Fin.

.

.

.

.


Dios mío, quiero reír. Juro que en mi mente esto iba a ser más cortito y menos angst, pero las cosas no salen como lo planeo.

Otra cosa, y la mayor razón por la que no había escrito el epilogo, es porque tenía el plan de hacer algo así como una secuela, que justamente llamaría Break Up Song, y se centraría totalmente en Sakura y Sasuke, mas otros personajes, toda la aventura de Sakura en Suna y los nuevos dramas ahí y los nuevos dramas con Sasuke (que de hecho por eso decidí mandarla a Suna, lo sé, también me detesto), pero el trabajo me tuvo tan ocupada y estresada, que de verdad no podía escribir aunque quisiera y la inspiración me rehuía, además de la flojera.

En fin, preferí hacer el epilogo, porque de no ser así, tardaría aún más.

Por último, y para nada menos importante: solo quiero agradecer todos ustedes quienes leyeron esta ridícula historia, a quien entendió el por qué estaba mostrando a una Sakura tan inmadura, quien me daba ánimos y comentaba de manera tan extensa y detallada, a quien siempre leía y gustaba de las ocurrencias que escribía y a quien aún esperaba por este último capítulo. Muchas gracias, viejos y nuevos lectores.

Espero nos leamos próximamente.