-EL PASADO Y EL PRESENTE-

NOTA: intente escuchar el siguiente audio antes de empezar a leer: /KDvWjg9YtWE

Todo empezó con el caos.

Del caos, nació Gea, quien estuvo con Urano.

De esa unión nacieron muchos hijos: los cíclopes, hecatónquiros y por último los titanes.

Urano se negaba a dejar su lugar como gobernante y procedió a comerse a todos sus hijos, pero, a los titanes los dejo libres, no creyéndolos amenazas.

El levantamiento ocurrió.

Cuatro de sus hijos, los titanes, lo sujetaron y Cronos aprovecho para castrarlo con su hoz.

Mientras Cronos, ascendió a los cielos como dios supremo, Urano, profetizo que uno de sus hijos usurparía el trono.

Y así fue.

Cronos se unió a Rea y se convirtió en un rey tiránico, siempre en su mente la profecía de su padre, se tragó a sus cinco hijos inmediatamente después de nacer.

Rea, en un acto desesperado, escondió a su sexto y último hijo.

Zeus fue criado con el pensamiento de destronar a su padre y liberar a sus hermanos.

Cuando creció, con la ayuda de Metis, logro colarse y darle de tomar a su padre una bebida para hacer que vomite a sus hermanos.

Los seis hermanos buscaron aliados y se refugiaron en el monte Olimpo.

Zeus, Hades, Poseidón, Deméter, Hestia y Hera, ganaron muchas batallas.

Hasta que lograron cortar en pedazos a Cronos y encerrarlo en lo más profundo del tártaro.

De esta manera, Zeus, se convirtió en el tercer dios supremo.

Hades, tomo reinado sobre el inframundo.

Poseidón, sobre los mares.

Deméter, sobre las siembras.

Hestia, sobre el hogar.

Hera sobre el matrimonio.

Zeus se enteró de una profecía, tendría dos hijos: la mayor sería su más grande orgullo y el menor seria quien le quite el trono.

Obsesionándose con esta, se tragó a su esposa embarazada, Metis.

Tras realizar tan horrible acto, puso sus ojos sobre su hermana, Hera, casándose con ella.

Tuvo muchos hijos con esta, aún más con otras.

Hasta que un día, tras un dolor de cabeza nació ya adulta, Atenea.

Nacida con armadura y con un grito de guerra.

La diosa de la guerra, la civilización, sabiduría, estrategia en combate, de las ciencias, de la justicia y de la habilidad.

Molesto por la constante exigencia de quien sería el dios de la tierra, Zeus, cedió el honor a su hija predilecta, Atenea.

Atenea, bajo a la tierra, un lugar plagado de muchos seres vivos buenos y malos.

Pero la tierra no estaba a salvo, seguía asediada por dioses no contentos con la elección. Dioses que deseaban destruirla o borrar la vida dentro de ella.

Atenea encontró y entreno a los hombres. Hombres que jurarían lealtad eterna y prometían protegerla junto a todo lo que ella cuidaba.

Así inicio las guerras santas.

Tomo la decisión de aliarse con los lemurianos.

Humanos, que eran capaces de crear hermosas armaduras con cualquier clase de material. Siendo los creadores de las tantas armaduras como las constelaciones que brillaban de noche en el firmamento sobre sus cabezas. Separándolas en tres grupos: las de bronce, las de plata y las de oro.

Lamentablemente, los lemurianos tuvieron que pagar las consecuencias de elegir a Atenea en el conflicto. Poseidón sumergió bajo el mar su tierra natal, la isla Lemuria.

Pocos siendo los que sobrevivieron, eligiendo esconderse. Algunos, decidiendo pelar junto a Atenea, construyeron una torre, donde esconderían parte del arte sagrado de la herrería lemuriana.

Atenea construyo un lugar, donde todos los que pelaran bajo su bandera estuvieran seguros, donde todos los que busquen ayuda la reciban: el santuario. Este sitio, siendo construido en la ciudad protegida de ella.

El santuario, constaba de una gran porción de tierra. Rodeada por los asentamientos de vivienda y campos de entrenamiento de sus santos, su templo principal era custodiada de los 12 templos zodiacales, templos cuidados por los doce santos dorados, la elite de sus guerreros.

La guerra contra Poseidón y sus generales marinos, termino cuando Atenea encerró su alma en una vasija sellada con su nombre.

Lamentablemente, la paz duro poco.

Se acercaba una nueva guerra, aún más cruel y dura.

La guerra santa contra el dios del inframundo, Hades.

Hades, peleaba junto a su armada, los 108 espectros. Entre los altos mandos se encontraban los tres jueces del inframundo: los espectros de Wyvern, Garuda y Griffon y sus consejeros: los dioses gemelos, Hypnos y Thanatos.

Hades, odiaba la vida. Deseaba limpiar el planeta de todo rastro de ella y poder recrearla a su gusto.

Atenea y sus caballeros, pelearon sin descanso contra las fuerzas del dios del inframundo.

Era difícil, Hades, revivía a sus espectros y Atenea veía morir a sus caballeros.

Pero, había alguien. Su antiguo enemigo, Poseidón, tuvo un hijo. Este hijo había peleado a lado de su padre, usando una hermosa armadura, Pegaso.

Pegaso, sin el conocimiento de su padre, había vagado durante un tiempo en la tierra y aun con toda la maldad que vio, también vio una bondad inmensa. Le dio la espalda a su padre y juro lealtad a Atenea para poder proteger a tan hermoso lugar.

Ahora estaba ahí, como uno de sus caballeros más leales y poderosos de la armada de Atenea.

En la última batalla, Pegaso dio su vida para poder herir a Hades y así darle ventaja Atenea.

Atenea, agotada, solo pudo lograr sellar a Hades.

El alma de Pegaso era especial y ese no fue su final.

Atenea, entrego su cuerpo para poder arreglar el daño causado durante la última batalla contra Hades.

Y Hades, espero su venganza.

Desde esa época, las tres almas se mezclaron.

Cada doscientos años, Hades logra escapar del sello, oculta su cuerpo y posee el alma del ser más puro en la tierra, Atenea reencarna como una beba humana y su caballero más fiel la sigue.

Muchos siclos después.

Las batallas continuaron y la civilización avanzo, hasta que una nueva guerra ocurrió.

Atenea, reencarnada como una joven humana de nombre Saori Kido y pegaso, reencarnado en un joven caballero Seiya.

Seiya y sus amigos tuvieron muchas pruebas por delante para salvar a su amiga y diosa, Saori, logrando salir victoriosos en cada una de ellas.

Hasta la guerra contra Hades.

La mitad de los guerreros de Atenea, habían sido asesinados desde que un impostor tomo posición del título de patriarca del santuario. El más alto honor, aquel que era líder del santuario en ausencia de la diosa.

Hades les dio el regalo de la vida, mientras le trajeran la cabeza de ella.

Saga de géminis, Shura de capricornio, Camus de acuario, Afrodita de piscis, Mascara de la muerte de cáncer, Shion de aries y muchos más revivieron para cumplir esta misión. Traicionando a su diosa una vez más.

Pero esto era una treta, Shion de aries, antiguo patriarca del santuario, quería entregar una de las más poderosas armas, la kamui de Atenea.

Los caballeros de bronce: Seiya de pegaso, Shiryu de dragón, Hyoga de cisne, Shun de andrómeda e Ikki de fénix.

Shion, había arreglado sus armaduras con la sangre derramada de Atenea, quien se suicidó para poder llegar al inframundo y enfrentarse contra el mismísimo dios Hades.

Los jóvenes caballeros, presurosos, pelearon su camino a ella. Lamentablemente en el camino perdieron a los pocos caballeros dorados sobrevivientes durante la travesía de los doce templos zodiacales, pues Mu de aries, Shaka de virgo, Milo de escorpio, Dohko de libra y Aldebarán de tauro, murieron destruyendo la pared que los separaba de su diosa secuestrada.

Seiya y compañía, combatieron contra los consejeros del dios del inframundo, los dioses gemelos: Hypnos y Thanatos.

Tras este combate, fueron por Hades en su afán de rescatar a la diosa Atenea.

Atenea fue liberada y peleo a su lado en una última batalla, donde las fuerzas de la diosa vencieron al dios del inframundo. Este hecho sucedió con un gran precio pues Seiya de pegaso había recibido un ataque fulminante que lo mataba lentamente.

Aunque nadie en la tierra se enteraría de tales hazañas, podían vivir sin miedo, pues el temible dios Hades, había sido destruido.

Pasando los años los humanos, pusieron su vista en el cielo y más lejos.

Logrando vivir lejos, dejando el planeta que el acobijo durante tanto tiempo.

Atenea y sus caballeros pasaron aún más a las sombras y cualquier susurro sobre ella, desapareció.

Milenios han pasado.

Ahora predomina dos fuerzas: los jedí y los sith.

Ambos enfrascados en una batalla constante, tratando de destruirse completamente los unos de los otros.

-TEMPLO JEDI- CURUSCAN-REPUBLICA GALÁCTICA

Una enorme energía sobresaltó a los jedí meditando en el templo y aquellos que se encontraban en misiones fuera del planeta.

No sabían cómo explicarlo.

Nota:

Bueno, este es el primer fanfic que escribo en años. Espero no estar arruinándolo.

Elegí la canción por que me gusto el aire de misticismo que tiene, me pareció adecuado.

Con respecto a las actualizaciones, no sé cuánto me demore en publicar el siguiente capitulo, así que pido disculpas adelantadas si demoro mucho en actualizar el contenido.