Llegó en menos de veinte minutos a la casa de su novia, parecía un loco conduciendo en las calles, lo bueno es que sabía maniobrar muy bien su moto por las avenidas para llegar más rápido...
No es que buscará un accidente, pero tenía una urgencia por llegar a la casa de Sarada...
Estaba frente a la casa y su corazón latía a mil por hora, lo que iba a contarle a la chica no es un tema facil, al contrario...su relación con Sarada está en riesgo...
Iba a tocar la puerta cuando derepente está se abrió, la Señora Ukio es una persona que a trabajado para la familia de Sarada desde hace mucho tiempo, la pelinegra mira en ella a una segunda madre...
Normalmente la señora de cabello blanco suele ser muy amable con el, pero desde que lo vio de pie frente a la puerta la mujer se puso bastante seria...
— Buenos días Ukio San — dijo el pelinegro...
— Buen día — contesto de forma seca de la mujer...
A Shikadai le pareció extraña su actitud, pero en este momento su única prioridad es ver y poder hablar con Sarada...
— Vengo a ver a Sarada —
— Mi niña te espera en la sala...yo debo hacer unas compras...que la pasé bien joven Shikadai —
La mujer no dijo nada más y solo siguió su camino, era bueno que Sarada y el quedarán solos en casa, su conversación sería muy seria y necesitan privacidad...
Entro a la casa y cerró la puerta tras si...camino lentamente hasta llegar a la sala, ahí la vio, de pie frente al ventanal...su cabello azabache suelto y traía ropa muy cómoda para estar en casa...pero sin dudas Sarada es una chica hermosa que robó su corazón desde que la vio por primera vez cuando eran niños...
— Sarada — dijo su nombre en un susurró...
La pelinegra se giró y lo miro fijamente, Shikadai se acercó rápidamente a ella y la tomó en sus brazos fundiéndose en un abrazo muy profundo...
Ella no decía nada...pero si dejo que el se acercará...
— Shikadai — dijo la pelinegra...
— Te extrañe tanto...lo siento, lo siento mucho —
— ¿Que es lo que sientes Shikadai? — pregunto Sarada...
El hizo más fuerte el abrazo...
— Todo...lo que dije...Todo...soy un idiota —
— Ya veo — el pelinegro hasta ese momento noto que Sarada no lo estaba abrazando, simplemente dejo que se acercará — No parecias muy enojado o triste en el vídeo de la fiesta —
Shikadai sintió un vuelco en el estómago y unas enormes ganas de vomitar...fue soltando un poco el abrazo y la miró a los ojos...
Ella parecía ida...no sonreía...no gritaba...mucho menos lloraba...parecía una muñeca de porcelana sin expresión...
Y eso no era nada bueno...
— Sarada...Sarada tu... —
— Si...lo ví...me lo enviaron al teléfono y además anda en las redes de la universidad...parece que tuviste buena noche —
— Yo... Sarada...juro que lo puedo explicar yo...—
La pelinegra se separó bruscamente de el...se sentó en uno de los sofás y respiro profundo...
— Excusas debe haber muchas...pero dime Shikadai... sinceramente...¿Te llegaste a acostar con ella? —
El pelinegro se acercó a ella y se sentó en el frío piso de esa sala quedando a los pies de la chica...buscaba su mirada con insistencia...
Pero no encontraba nada...
— Yo...no lo recuerdo Sarada — la voz del Nara se escuchaba quebrada...
— Pero me imagino que amaneció a tu lado — La Uchiha lo miró de reojo...
Shikadai bajo la mirada...
— Si...estaba ahí...pero lo juro Sarada, no recuerdo nada —
— En el vídeo parecias muy seguro de lo que hacías, la besaste frente a todos y después la llevaste a una habitación —
— Sarada no sabía lo que hacía...estaba muy tomado, la discusión que tuvimos fue demasiado para mí y...solo colapse —
Algunas lágrimas caían de los ojos de Sarada...
— ¿Entonces es mi culpa? — pregunto la pelinegra...
Shikadai se alarmó, no es lo que quiso decir...
— No...no...claro que no, todo esto es mi culpa, tu solo...solo no estabas lista para que pasará algo entre nosotros y yo no supe comprenderte —
— Es obvio que tú estabas más que listo...espero que haya valido la pena — Sarada secaba sus lágrimas...
La pelinegra quiso levantarse pero el chico la detuvo...
— No digas eso Sarada...yo cometí una estupidez, pero fue por el efecto del alcohol...yo solo te amo a ti —
— Las personas que aman no engañan Shikadai —
— Estaba muy tomado y herido...pensé...pensé que no me querías —
— ¿Solo por qué no me acostaba contigo?...en pocas palabras solo el sexo define está relación —
— No Sarada...no es así — Shikadai se sostenía de las rodillas de la chica — Pero no voy a negar que lo deseaba mucho —
— Ya veo — fue lo único que dijo Sarada...
Shikadai se puso de rodillas y tomó el rostro de la chica entre sus manos, sus ojos estaban cristalinos y hinchados... seguramente estuvo llorando desde el momento que vio el vídeo y eso lo destrozaba por dentro...
Ella parecía un cristal a punto de hacerse pedazos...y todo es su culpa...
— Sarada...se que cometí un error y lo siento muchísimo...verte sufrir me duele, siento que mi corazón se arranca de mi pecho —
— ¿Tu sientes eso?...nisiquiera te imaginas cómo me siento yo, como que perdí toda mi vida en un segundo —
— No debe ser así...se que no voy a borrar lo que pasó, pero fue algo de una noche de copas, no siento nada por esa chica —
— Eso creí yo...parecias sincero cuando me decías que solo eran compañeros, nisiquiera me dijiste que ella tenía interés por ti — le dijo Sarada...
— Por qué no es importante...nunca puse atención a lo que ella me decía, solo somos tu y yo —
— Eso quisiera...que todo fuera como antes, sabes lo que pasa en mi vida, mis padres viven en un matrimonio disfuncional que se desmorona frente a mis ojos...al final...tu eras lo único que me quedaba...ya no me queda nada —
Shikadai también tenía lágrimas en sus ojos...quiso abrazarla pero la pelinegra lo detuvo con sus manos...
— Sarada por favor...no podemos dejar que este error termine con tantos años de relación...yo te amo y jamás podré amar a nadie más —
La pelinegra respiró profundo y se puso de pie para poder alejarse de él, si seguía viendolo ahí de rodillas frente a ella y pareciendo indefenso iba a caer con sus palabras...
Y se sentía demasiado herida para dejarlo pasar...tantos años amándolo, soñando con un futuro juntos...cuidandose para tener esa primera vez juntos...
Y ahora...todo se fue a la basura...
— No lo sé...no se si vale la pena Shikadai —
El Nara se levantó y se puso tras de ella...
— Claro que vale la pena...mi única felicidad está a tu lado —
— Lo siento Shikadai...pero yo no sé si tendré la fuerza para perdonar esto —
El pelinegro colocó su cabeza en el hombro de la Uchiha...
— Por favor...por favor...no me dejes — sollozaba Shikadai...
Sarada tenía un nudo en la garganta y de nuevo las lágrimas escapaban de sus ojos...
— Necesito tiempo —
— Esperaré lo que sea necesario Sarada —
La Uchiha no tenía el valor de verlo, de la bolsa de su pantalón saco una llave...se giró y quedo frente a el...
— Toma — le extendió la llave...
Shikadai la vio con confusión y la tomó en sus manos...
— ¿Que es esto? —
— Con ayuda de Chouchou había reservado una habitación en aquel lujoso hotel donde fueron las conferencias de la universidad el mes pasado...ví que el lugar te gustó mucho y pensé en que podíamos pasar un fin de semana ahí —
Shikadai abrió los ojos por la sorpresa...
— ¿Que?...pero —
— Era un regalo de cumpleaños...quería que pasáramos juntos esos días...tu sabes...No es que no estuviera preparada... simplemente quería que fuera algo inolvidable para ambos...ya no vale la pena —
— Sarada — quiso acercarse...
La chica retrocedió...como si su tacto quemara...
— La reservación está hecha...es tu regalo...haz lo quieras con ella —
La Uchiha iba a dar la vuelta...
Shikadai la jaló y la abrazó dejando que sus lágrimas cayeran sobre ella...
— Lo lamentó tanto...soy un idiota...por favor Sarada... perdóname...no puedo vivir sin ti...te amo —
Sarada cerraba sus ojos con fuerza y apretaba sus puños...de la noche a la mañana perdió todo...
— Yo también te amo...pero no sé si pueda perdonar esto — se safo del agarre del chico — Cierra la puerta cuando te vayas —
— Sarada — la llamaba solo viendo cómo se iba — Sarada, por favor...no te vayas —
El Nara se dejó caer frente a las escaleras que daban al piso de arriba...decía su nombre con insistencia en un mar de lágrimas...
Sentía que la vida se le iba de las manos...Sarada no lo quiere ver y rompió su corazón...ella tenía planeado algo muy lindo para ellos en su cumpleaños...
Y el...se hizo mierda a si mismo...
Chouchou entró al dormitorio que Shikadai comparte con Inojin sin ninguna ceremonia, miraba de arriba a abajo pero solo el rubio estaba ahí...
— ¿Dónde está el vago? —
— Buen día Chou...yo estoy bien gracias por preguntar —
La morena se acercó y le dió un golpe...
— Deja el sarcasmo para después...la situación es muy grave —
— Auhhh...no tenías que golpearme... según se habló con Sarada por teléfono y solo tomo el café que le traje y se fue a toda prisa —
Chouchou suspiró...
— Ya veo...deben estar hablando en este momento —
Inojin miró a su amiga...
— Todos en la universidad saben lo que pasó...el vídeo anda por todos lados, Shikadai tiene un enorme problema —
— ¿Crees que el decano tenga algún problema con esta situación? — Inojin estaba muy preocupado...
— Ese viejo no suele meterse en esto, además los padres de Shikadai dan buenas donaciones a la Universidad y sus investigaciones — dijo Chouchou...
— Aun así... aunque el decano no diga nada por las fiestas de las fraternidades, el vídeo se a extendido demasiado —
— Estoy más preocupada por Shikadai y Sarada —
— ¿Que crees que pasará? — pregunto el rubio...
— No lo sé...tanto tiempo juntos y todo se va al caño por una borrachera y una chica muy disponible —
— No es un secreto que a Yodo le gusta Shikadai —
— Y la muy perra aprovecho la situación para enredarlo...carajo, ojalá no me hubiera ido del campus — Chouchou tenía una lucha mental...
— Yo tampoco estaba cerca y hasta hoy en la mañana ví ese vídeo —
— A estás alturas es un demás lamentarse...solo nos toca apoyar a nuestros amigos — dijo la morena...
Ambos se habían quedado en silencio por unos segundos...derepente el celular de la chica sonó anunciando un mensaje, lo saco de su bolso y reviso el contenido...
La morena estaba sería...
— ¿Que pasa Chou? —
— Es Sarada...quiere que vayamos a su casa —
— ¿Te dijo para que? — pregunto el ojiceleste...
— Quiere hablar conmigo y...que vayas por Shikadai...no se quiere ir —
— Salió bastante mal entonces — Inojin suspiró — Ni modo...vamos en mi auto —
El rubio se levantó y tomó sus llaves...
— Está bien...vámonos de una vez —
La morena se acomodó su bolso y así ambos amigos salieron rumbo a la residencia Uchiha...
No sabían que había pasado entre ellos...pero seguramente ambos necesitan consuelo...
Continuará...
