Luna Sangrienta
Mi mente no dejaba de pensar acerca de la noticia en la primera plana del Bugle en aquel frío y otoñal viernes. "El Devorador de Pecados apresado. Funeral para Jean DeWolff. Fotos exclusivas del Daily Bugle tomadas por Peter Parker." La detective DeWolff había dado su vida por Matt, el capitán Stacy y yo con tal de detener a aquel ex-policía demente y finalizar con aquella matanza sin sentido. Y no podía dejar de pensar que podría haber hecho más para salvarla.
"¡Parker! ¿Qué demonios haces?"
Una seria, profunda y firme voz me trajo de vuelta a la realidad. Me di la vuelta nervioso y agitado, dejando de mirar hacia la pared.
"¡N-nada, profesor Traveller!"
"Bueno, no te traje aquí para hacer nada, así que continúa revisando el monitor para cerciorarte de que no haya ninguna fluctuación o alteración."
Judas Traveller. A pesar de enseñar principalmente física en la universidad Empire State, aquel alto y estoico hombre de largos y canosos cabellos y barbas prefería estudiar el misticismo, el ocultismo y la psicología del bien y del mal. A causa de mi desempeño en su clase, me había puesto como su asistente para un proyecto secreto en el que se encontraba trabajando.
"Tiene razón, profesor. Lo siento, no volverá a suceder. Aunque de momento puedo decirle que las lecturas siguen igual que hace unos minutos."
"Estupendo, pero no quiero más distracciones de tu parte. Y para cerciorarme de que has estado prestando atención la última hora, quiero que me digas qué estamos haciendo aquí."
"De acuerdo, de acuerdo. La Piedra Divina de alguna forma guarda una estrecha relación con las antiguas leyendas sobre casos de hombres lobo."
Traveller me miró de reojo mientras se daba la vuelta para admirar por novena vez en aquella tarde nuestro objeto de estudio: un pequeño pero reluciente rubí que llevaba años analizando. Parecía irritado, como si sintiese que se lo había dicho como si estuviese revisando de pasada un mensaje de texto en mi teléfono celular.
"No solo una estrecha relación. Esta piedra era adorada por una extinta tribu sudasiática que la utilizaba para mejorar su fuerza, su agilidad y su velocidad al llevarla puesta cuando había luna llena. ¿Y qué más?"
Me permití suspirar levemente antes de contestar su pregunta. Detestaba cuando Traveller me obligaba a finalizar sus tesis en voz alta.
"Y si hallásemos la forma de sintetizar y de replicar los efectos de este rubí en una fórmula que pudiese ser ingerida, nuestra sociedad podría beneficiarse enormemente, especialmente la gente coja o lisiada."
El profesor no se volteó a mirarme otra vez. Pero pude detectar cómo su bigote se alzaba notablemente. Estaba sonriendo satisfecho por escuchar mi respuesta.
"Exactamente. La academia me vio como a un idiota cuando dije que era posible hallar respuestas en la magia para aplicarlas al mundo científico. Y el periódico de ese maldito charlatán de Jameson hundió mi carrera. Pero pronto les demostraré que mis diez años de estudio y de exploración en Birmania no fueron una pérdida de tiempo."
La mención del nombre de Jameson me hizo tragar saliva inconscientemente. El hecho de que Traveller no supiese que trabajaba para el hombre al que culpaba de su predicamento era sin lugar a dudas un gran alivio.
"¿Qué tal aguanta el agente enzimático dentro del resto de la mezcla?"
"Bien. Los datos de la última hora indican que se ha integrado exitosamente al resto de la secuencia."
"Maravilloso. Entonces ya podemos empezar."
Aquella última palabra me hizo perder.
"¿Empezar? Me temo que no le entiendo."
Y al darme la vuelta vi para mi sorpresa que Traveller se encontraba sosteniendo el recipiente con el burbujeante líquido rojo en su mano izquierda. Mis ojos se abrieron como platos al comprender lo que eso significaba.
"¡Profesor! ¡No beba eso! ¡Es demasiado temprano para pruebas en humanos!"
"No dispongo de más tiempo, Parker. He llegado demasiado lejos como para dar marcha atrás. Esta noche hay luna llena, y si esta fórmula verdaderamente funciona al fin seré como él. ¡Seré como Spider-Man!"
"¿Quiere combatir criminales?"
"No, Parker. Quiero ser temido. Una amenaza. ¡Y consumar mi venganza contra el malnacido calumniador que me difamó y arruinó mi carrera!"
Ver a mi profesor de física hablando como un científico loco y como villano de tira cómica mientras comenzaba a beber el interior del frasco con entusiasmo no me tranquilizó. Mucho menos el verlo convulsionar en el suelo para acto seguido empezar a sufrir una radical transformación. Su cabello y su barba crecieron formando largas capas de pelaje plateado, al mismo tiempo que sus ropas se iban rasgando y las uñas de sus dedos se alargaban hasta convertirse en filosas garras. Sus orejas crecieron al mismo ritmo que sus dientes y su hocico, y sus alguna vez oscuros ojos emitieron un intenso brillo rojo sangre. Y de pronto me sentí dentro de una clásica película de monstruos en blanco y negro de la Universal.
"Jameson. ¡JAMESON!"
Parándose sobre sus patas traseras, Traveller se la pasó por unos minutos soltando palabras inconexas que no tardaron mucho en pasar a gruñidos y aullidos. Poco después olisqueó el aire y tomó una silla para lanzarla contra la ventana, haciéndola pedazos con su recién adquirida súper fuerza. Ignorándome, saltó hacia la noche, bañándose en el fuerte resplandor de la luna.
"¡JAMESON!"
"Oh, dios mío."
Peter Parker, estudiante de la universidad Empire State, había sido manipulado para ser partícipe en un asesinato. Y no había tiempo para ponerme en contacto con ninguno de mis amigos Vengadores, por lo que sólo mi vecino amigable Spider-Man estaba disponible. Con un rápido cambio de ropas me dirigí columpiándome hacia el Bugle lo más velozmente posible, temiendo llegar demasiado tarde y con el corazón latiéndome tan fuerte que estaba casi seguro reventaría en cualquier segundo.
Al cabo de unos minutos me encontré trepando los grandes ventanales de mi destino. Aceleré el escalamiento apenas me di cuenta de que la ventana del último piso, donde se encontraba la oficina de Jameson, había sido hecha trizas. En cuanto entré y me abrí paso por el techo de las oficinas, hallé a Jameson asustado y acorralado, a punto de ser devorado por el monstruo que sin saberlo había ayudado a crear.
"¡Oye, Remus Lupin! ¡El concurso de disfraces de Harry Potter es en el edificio de al lado!"
A la velocidad de un rayo, me abalancé sobre la temible bestia en la que Traveller se había transformado, alejándolo lo más posible de Jameson, quien no tardó en comenzar a echarme la culpa por lo que estaba aconteciendo en su departamento de redacción. Y esta vez, aunque él no lo supiese, tenía algo de razón.
"¡Spider-Man! ¡Debí imaginar que ese monstruo y tú estaban confabulados! ¡Haré con mi próximo titular que te cuelguen por haber puesto mi vida en peligro!"
"¡Cierra la boca bigotudo, y evacua el edificio antes de que los mate a todos! No estoy seguro de poder contenerlo por mucho tiempo."
"Tiene razón, Jonah. Saquemos a todos de aquí ahora."
Me sentí aliviado al oír a Robbie haciendo espabilar a aquel viejo irrazonable mientras me valía de mi sentido arácnido para esquivar los zarpazos de mi oponente. No me gustaba para nada depender tanto de él en una situación así. Pero no había una mejor opción. Traveller era igual o más rápido que ello, y sus energías parecían igual de inagotables que sus deseos de venganza.
"¡JAMESON!"
"¿Acaso...acaso esa bestia ha dicho mi nombre?"
"¡Jonah, insensato, sal de…!"
Pero aquella distracción me costó el ser tomado por sorpresa. Traveller consiguió tomarme del cuello con su garra izquierda, y parecía estar preparándose para sacarme las tripas con la derecha pese a mi forcejeo. Afortunadamente un súbito golpe en la sien con un teléfono frenó su plan, obligándolo a soltarme.
"¡Spider-Man! ¿Te encuentras bien?"
Betty Brant. Junto con Robbie era la única que me apoyaba y me alentaba a continuar con mi puesto como fotógrafo durante los ataques de ira de Jameson. Sin importar si supiese o no quién era bajo la máscara, con aquella valiente y desinteresada acción se había ganado mi eterna gratitud.
"¡Estoy bien! Muchas gracias. Ahora vete. Yo me encargo del resto con Peludito."
"¡Sí!"
Finalmente quedamos solos en aquel piso. Aquel adefesio y yo. Desearía poder decir que cumplí lo que le dije a Betty. Pero no había cierto en la que pudiese hacer realidad aquella promesa. Traveller me superaba ampliamente en adrenalina y en aguante. No había forma en la que pudiese calmarle en un combate cuerpo a cuerpo. Por lo que probé apelar a su humanidad.
"¡Profesor Traveller, escúcheme! ¡Esto no es correcto! ¡Escuche a la razón! Todavía puede reconstruir su reputación, pero no lo logrará de esta forma. Vuelva conmigo al laboratorio y podremos…"
Pero no surtió efecto. Traveller saltó hacia mí con un estentóreo rugido y enseñando tanto garras como colmillos. Instintivamente brinqué fuera de su camino, lo que produjo que siguiese de largo e impactase contra un ventanal cuya capa de vidrio se hizo trizas como producto del choque. Y antes de que pudiese levantarme y correr para apuntar y disparar mis telarañas, la fuerza de gravedad incrustó a mi maestro de física quince centímetros en el pavimento, machacando y convirtiendo cada hueso y órgano de su cuerpo en gelatina.
"...curarlo."
Le oí soltar un lastimero aullido cargado de arrepentimiento mientras su corazón dejaba de latir y su cerebro recibía su último impulso eléctrico. La luz en los bestiales ojos de Traveller desapareció en un instante, antes de que la muchedumbre se congregase alrededor de su inanimado cadáver.
Maldición, Jonah. No te bastaba con difamarme públicamente y crear al Escorpión y a los mata-arañas. También tenías que privarme de mi profesor, y muy probablemente mañana publicarías otra proclama contra mí a pesar de la objeción de Robbie. Pero no todo era tu culpa. No realmente.
Un hombre desesperado e inocente había muerto. Y Spider-Man lo había dejado morir.
